Reducción en los Niveles de Vitamina D debido a la Cuarentena por COVID-19

Reducción en los Niveles de Vitamina D debido a la Cuarentena por COVID-19
 

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Autor: Gustavo Adolfo Rodríguez
(Practicante Pregrado Cultura Física, Deporte y Recreación - Universidad Santo Tomás, Colombia)
Revisor: Lic. Fernando Pérez Meza (México)
Editor: Prof. Diego A. Bonilla (Colombia)

Muchos países han optado por la cuarentena estricta o parcial como medida de mitigación de contagio del virus COVID-19. En muchos casos, el confinamiento se ha extendido no solo por semanas sino incluso meses, dejando a las personas con la posibilidad de salir a realizar actividades puntuales para el reabastecimiento de víveres u otros implementos necesarios. Así, este estado de confinamiento ha generado cambios en los hábitos de vida de las personas a nivel de la alimentación, la actividad física, los patrones de sueño y también los de exposición a la luz solar. Dicho lo anterior, surge la necesidad de analizar si existe una posible reducción de los niveles de Vitamina D en la población general debido a los tiempos de cuarentena.

En primer lugar, es necesario contextualizar sobre la Vitamina D y su importancia para el ser humano. Cuando se habla de esta molécula, se debe tener en cuenta que se trata de dos moléculas de diferente origen y estructura química. Por un lado, se encuentra la Vitamina D2 o ergocalciferol, la cual se forma por la radiación ultravioleta sobre el esteroide ergosterol en las plantas. Por otro lado encontramos a la Vitamina D3, la cual se genera en la piel de los animales por la exposición a los rayos ultravioleta de la luz solar a partir del 7-dehidrocolesterol [1]. En resumen, podríamos asociar fácilmente que una es de origen vegetal y otra de origen animal.

Teniendo en cuenta lo anterior, la vitamina D se puede obtener gracias a algunos alimentos (e.g, lácteos, pescados marinos); sin embargo, estos solo poseen pequeñas cantidades. Por esta razón la mejor forma de obtenerlo es mediante la suficiente exposición a la luz solar para que la primera parte de la producción se lleve a cabo, ya que luego participan el hígado y el riñón en el resto del proceso de activación. Por ejemplo, en algunos alimentos como los huevos o la leche entera se puede encontrar entre 40 - 80 UI; sin embargo, con 10 minutos de exposición solar se puede obtener cerca de 800 UI (recordemos que UI hace referencia a unidades internacionales, la cual es una unidad de medida de cantidad de sustancia muy común en vitaminas, hormonas o medicamentos). Esto demuestra en primer lugar que la nutrición no es suficiente para suplir los requerimientos de esta Vitamina y, en segundo lugar, que otros elementos de la naturaleza también nos pueden nutrir a parte de los alimentos. De acuerdo a los datos de la Oficina de Suplementos Dietarios del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, el requerimiento diario de vitamina D dependerá de la edad de las personas (e.g., en adultos de 19 a 70 años se requieren 15 µg o 600 UI). Ahora bien, una persona puede llegar a tener deficiencia de este micronutriente si su concentración en sangre de 25-hidroxivitamina D es inferior a 30 nmol/L (12 ng/mL), lo cual podría debilitar los huesos y perjudicar la salud.

Referente a la importancia de la vitamina D en el cuerpo humano, resulta ser muy beneficiosa en muchos aspectos en cuanto a la salud en general. Haciendo mención de algunos roles de esta sustancia: i) juega un papel fundamental en la salud ósea, ya que facilita la absorción del calcio en los osteoblastos; ii) participa en el correcto funcionamiento del sistema inmunológico, ya que enfermedades como diabetes, algunos tipos de cáncer, obesidad, depresión, síndrome de ovario poliquístico, sarcopenia, y alopecia están asociados con deficiencias de vitamina D [2]. Incluso, algunos autores como Carter et al. (2020) resaltan que los niveles de esta molécula podrían estar involucrados en los procesos de inflamación pulmonar, por lo cual se propone como complemento para controlar el entorno proinflamatorio observado en pacientes con COVID-19 [3]. Por ejemplo, Ebadi et al. (2020) han reportado que más de la mitad de los casos de COVID-19 y alrededor del 70% de las muertes por COVID-19 en Chicago se presentan en individuos afroamericanos con mayor prevalencia niveles bajos o deficiencia de Vitamina D [4]. En la actualidad, son varios los organismos e instituciones de la salud (OSD, OPS) que analizan una posible asociación entre los bajos niveles de esta vitamina y/o deficiencia de la misma con un mayor riesgo de padecer síntomas graves por infección con COVID-19. Para una revisión reciente de este tema recomendamos referirse al trabajo de Weir et al. (2020) [5]. La figura 1 muestra la correlación entre los niveles de Vitamina D en sangre y la tasa de positividad del test SARS-CoV-2 [6].

Figura 1. Tasa de casos positivos y su relación con niveles de vitamina D

Ya en este punto, resulta llamativo identificar si a raíz del confinamiento producto de la cuarentena se ha producido una disminución de vitamina D. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la deficiencia de Vitamina D (junto a la de magnesio) es de las más comunes en el mundo. Incluso a esta deficiencia se le califica como una epidemia ignorada [7], dando a entender que incluso antes de la pandemia producto del COVID-19, ya existía una deficiencia de esta vitamina en gran parte de la población. Teniendo en cuenta que los principales métodos de obtención de esta molécula es la alimentación y la exposición al sol, resulta pertinente ver los cambios que se ha tenido en estos dos factores y su influencia en los niveles de Vitamina D.

ALIMENTACIÓN

Como se mencionó en algunos párrafos anteriores, la concentración de Vitamina D en algunos alimentos resulta ser relativamente baja por lo cual no resulta ser una forma completa para cubrir las necesidades de este micronutriente. No obstante, no se pude negar que de todas formas termina de influir en su aporte. Algunos estudios han demostrado que la alimentación durante la cuarentena se ha visto modificada. Scarmozzino & Visioli condujeron una investigación en Italia donde mediante una encuesta por internet buscaban determinar algunos cambios con relación al consumo alimenticio. La encuesta se publicó en varios medios electrónicos y se obtuvo un total de 1932 encuestas realizadas. Como resultado, se encontró que el 46,1% de los encuestados está consumiendo más alimentos durante la cuarentena, haciendo que el 19,5% aumentara significativamente su masa corporal. Además, se encontró un aumento en el consumo de "alimentos reconfortantes" (los cuales no poseen Vitamina D), en particular chocolate, helados y postres (42,5%) y snacks salados (23,5%), lo cual el 42,7% de esta población atribuyó a mayores niveles de ansiedad. A pesar de lo anterior, el 64,8% de los encuestados no cambiaron notablemente sus hábitos de consumo de pescado manteniendo un consumo normal al igual que antes de la cuarentena [8]. A su vez en Argentina, Sudriá y colaboradores realizaron un estudio similar donde se analizó el consumo alimentario durante el periodo de cuarentena de una muestra de 2.201 personas que consumían carnes y otra de 317 personas con una dieta vegetariana. Se encontró que en ambos grupos hubo una modificación en los hábitos alimenticios, aumentando el consumo de productos panificados y productos de bollería, algunas golosinas/dulces junto a bebidas azucaradas y alcohólicas, y disminuyendo el consumo de alimentos con características inmunomoduladores como frutas y verduras. Por otro lado, se estableció que hubo un descenso en el consumo de lácteos el cual coincide con otros estudios donde se plantea que las ingestas diarias de calcio y vitamina D, se encuentran por debajo de las recomendadas [9]. Así, los estudios mencionados anteriormente respaldan el hecho de que se han generado cambios en la alimentación. Particularmente, se ha disminuido el consumo de ciertos productos que poseen Vitamina D y se ha incrementado el consumo de otros productos con poco valor nutricional, bien sea por la ansiedad producto del confinamiento o la disponibilidad de otros alimentos. Esta es una situación que probablemente ocurra en otros países contribuyendo al déficit de Vitamina D en general. Para tener algunas nociones sobre el aporte de vitamina D por parte de los alimentos, se presentará una tabla adaptada de la Oficina de Suplementos Dietarios, citada por Gilaberte et al. (2011), donde se aprecia cuáles son los alimentos ricos en Vitamina D. Cabe resaltar que estos valores nutricionales varían en cuanto a los lugares de origen; sin embargo, puede obtener más información a nivel de España en el siguiente enlace (Ver aquí).

Tabla 1. Alimentos ricos en vitamina D. Tomado de [10]

Como se evidencia en la tabla anterior, la mayoría de los alimentos señalados poseen un contenido de grasa considerable. Teniendo en cuenta el origen de la Vitamina D y su carácter liposoluble, cuando se obtiene esta sustancia por parte de los alimentos, la absorción es favorecida por la presencia de grasas [11]. Dicho lo anterior, es posible que al momento de consumir algunos productos que estén fortificados pero que sean descremados se dificulte la absorción de esta vitamina. Es importante tener en cuenta este detalle si se pretende optar por la suplementación, ya que al momento de consumir Vitamina D con un alimento graso se mejora la biodisponibilidad.

EXPOSICION SOLAR

Siendo la forma más eficiente de obtener vitamina D, las medidas de confinamiento han reducido de manera considerable la exposición solar con el fin de evitar la propagación del virus por la afluencia de gente. Alpalhão & Felipe (2020) afirman que siendo conscientes de una deficiencia previa a la pandemia del COVID-19 en los países Occidentales, las medidas de reclusión en el contexto de aislamiento social pueden incidir aún más en el descenso de los niveles de esta Vitamina. Más allá que el estilo de vida moderno ha reducido drásticamente la exposición solar a razón de las actividades cotidianas que se realizan en interiores, el asilamiento preventivo impacta negativamente sobre los niveles de Vitamina D, pudiendo incluso reforzar deficiencias [12]. En este sentido, Moozhipurath et al. (2020) evaluaron de manera independiente el rol protector del confinamiento y la exposición a los rayos ultravioleta para encontrar alguna asociación (considerando los efectos sobre la síntesis de vitamina D y el rol de esta última sobre el sistema inmunológico). Para esto usaron el índice ultravioleta como indicador para determinar la exposición que se tiene a los rayos ultravioleta (conozca más de este índice aquí). Se tomaron datos de 162 países durante 108 días, usando el número acumulado de defunciones por COVID-19 como variable independiente para posteriormente aislar la influencia del confinamiento. Se encontró que el aumento en el índice ultravioleta se asocia de forma independiente con la duración del confinamiento en un 17% (-1,8 puntos porcentuales) y también con una disminución del 77% (-7,9 puntos porcentuales) en la tasa de aumento de muertes por COVID-19, indicando un efecto protector. No obstante, debido a la baja exposición solar, el confinamiento anula en gran medida el papel protector del índice ultravioleta (hasta en un 95%) [13]. Faltan más estudios para evaluar a largo plazo las secuelas que dejará este impacto negativo de la cuarentena sobre los niveles de Vitamina D y la tasa de exposición solar.

RECOMENDACIONES

Aunque la medida de confinamiento ha resultado útil para desacelerar las tasas de muertes producto del COVID-19, también trae como consecuencia la baja exposición solar produciendo cambios fisiológicos importantes. Teniendo en cuenta que ya existía una deficiencia general en los niveles de Vitamina D en los países Occidentales, las medidas de aislamiento preventivo impactan de forma negativa sobre los niveles de esta sustancia e incluso llega a reforzar deficiencias previas. Está claro que la alimentación no basta para cubrir esas necesidades; sin embargo, es bueno considerar alimentarse lo mejor posible para intentar cubrir requerimientos de Vitamina D durante la cuarentena. La suplementación puede ser de gran utilidad en aquellas personas que presentan insuficiencias. Antes de considerar esta opción, es necesario determinar los valores de Vitamina D en sangre para posteriormente, con ayuda de un profesional en nutrición humana, establecer el suplemento a usar con su debida dosificación.

Se debe darle prioridad a la exposición a la luz solar. No basta con “asolearse un poco” y se deben tener en cuenta varios factores como: el tono/color de piel, la exposición a través de un vidrio o con el uso de bloqueador, la latitud geográfica, la presencia de nubes, entre otros. Lo ideal al momento de tomar el sol es saber cuánto tiempo y qué tanto hay que exponerse a él. Personas con un tono de piel más oscura (mayor nivel de melanina) deberán permanecer mayor tiempo que aquellas con un tono de piel más claro. Además, se recomienda exponer la mayor superficie de piel si se tiene poco acceso al sol, de manera que con 10 minutos se produzca una cantidad considerable de vitamina D. Por otro lado, es importante no usar protector solar durante este tiempo de exposición, aunque si se pretende estar durante más tiempo sí que es aconsejable su uso. Ahora bien, si se planea exponer zonas pequeñas del cuerpo (e.g, los pies, los brazos), se requerirá más tiempo para lograr un efecto deseado (35 min aproximadamente). Finalmente, es importante determinar el rango de horas del día en el que los rayos ultravioleta representen un estímulo adecuado (lo más recomendado es entre las 9:30 am hasta las 17:30 pm) aunque esto puede cambiar según la latitud geográfica donde se encuentre [7].


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REFERENCIAS

1. Vásquez-Awad, D.; Cano-Gutiérrez, C.A.; Gómez-Ortiz, A.; González, M.Á.; Guzmán-Moreno, R.; Martínez-Reyes, J.I.; Rosero-Olarte, O.; Rueda-Beltz, C.; Acosta-Reyes, J.L.J.M. Vitamina D. Consenso colombiano de expertos. 2017, 39, 140-157.

2. Meza, F. ¿Qué es la Vitamina D? Available online: https://g-se.com/que-es-la-vitamina-d-bp-35db1c59d82754

3. Carter, S.J.; Baranauskas, M.N.; Fly, A.D. Considerations for Obesity, Vitamin D, and Physical Activity Amid the COVID‐19 Pandemic. Obesity 2020, 28, 1176-1177, doi:10.1002/oby.22838.

4. Ebadi, M.; Montano-Loza, A.J. Perspective: improving vitamin D status in the management of COVID-19. European Journal of Clinical Nutrition 2020, 74, 856-859, doi:10.1038/s41430-020-0661-0.

5. Weir, E.K.; Thenappan, T.; Bhargava, M.; Chen, Y. Does vitamin D deficiency increase the severity of COVID-19? Clin Med (Lond) 2020, 20, e107-e108, doi:10.7861/clinmed.2020-0301.

6. Reddy, S.V.; Kaufman, H.W.; Niles, J.K.; Kroll, M.H.; Bi, C.; Holick, M.F. SARS-CoV-2 positivity rates associated with circulating 25-hydroxyvitamin D levels. Plos One 2020, 15, doi:10.1371/journal.pone.0239252.

7. Meza, F. SOL, VITAMINA D Y CUARENTENA | cómo hacerlo bien. Availabe online: http://nutricionalamedida.com/2020/04/27/sol-vitamina-d-y-cuarentena-como-hacerlo-bien/

8. Scarmozzino, F.; Visioli, F. Covid-19 and the Subsequent Lockdown Modified Dietary Habits of Almost Half the Population in an Italian Sample. Foods 2020, 9, doi:10.3390/foods9050675.

9. Sudriá, M.E.; Andreatta, M.M.; Defagó, M.D. Los efectos de la cuarentena por coronavirus (COVID-19) en los hábitos alimentarios en Argentina. 2020.

10. Gilaberte, Y.; Aguilera, J.; Carrascosa, J.M.; Figueroa, F.L.; Romaní de Gabriel, J.; Nagore, E. La vitamina D: evidencias y controversias. Actas Dermo-Sifiliográficas 2011, 102, 572-588, doi:10.1016/j.ad.2011.03.015.

11. Masvidal Aliberch, R.M.; Ortigosa Gómez, S.; Baraza Mendoza, M.C.; Garcia-Algar, O. Vitamina D: fisiopatología y aplicabilidad clínica en pediatría. Anales de Pediatría 2012, 77, 279.e271-279.e210, doi:10.1016/j.anpedi.2012.05.019.

12. Alpalhão, M.; Filipe, P. SARS‐CoV‐2 pandemic and Vitamin D deficiency—A double trouble. Photodermatology, Photoimmunology & Photomedicine 2020, 36, 412-413, doi:10.1111/phpp.12579.

13. Moozhipurath, R.K.; Kraft, L.J.m. Does Lockdown Decrease the Protective Role of ultraviolet-B (UVB) Radiation in Reducing COVID-19 Deaths? 2020.

 

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