Regreso al futuro: ¿Entrenamiento Paleolítico?

Regreso al futuro: ¿Entrenamiento Paleolítico?

Estos días los estoy pasando en la Argentina disfrutando de sus gentes, sus paisajes y, como no, de su gastronomía. Aunque algunos recomienden lo contrario, a mi regreso retomaré mi entrenamiento aeróbico continuo para intentar recuperar mi peso habitual y, de paso, también la salud. Y eso que entre los cómplices del abuso gastronómico estaban afanados ex-deportistas como Sebastián del Rosso y Mario Agustín Moyano. Aunque he intentado evitar el trabajo, la inevitable consulta del correo electrónico nos dio ayer una alegría importante con la aceptación del artículo que hace tiempo incitó Iñigo Mujika y que escribimos con la colaboración de la paleolítica posmoderna Laurinda Abreu, y el futuro doctor en CC. del deporte, Adrián Varela. La revista que lo va a publicar es nada más y nada menos que la prestigiosa Sports Medicine. Aunque esperaremos a la publicación del artículo para presentar en detalle todos los puntos de nuestra propuesta, sí me parece pertinente ir adelantando alguna cuestión al respecto.

En este nuevo artículo recopilamos evidencias científicas que justificarían la idoneidad de entrenar mimetizando el patrón de actividad de nuestros ancestros para obtener el mejor rendimiento. Esto es perfectamente lógico ya que nuestro genoma es el resultado de la interacción entre genes y ambiente durante millones de años. Aunque los trabajos pioneros de Loren Cordain y colaboradores ya apuntaron previamente que, tanto la dieta paleolítica como el ejercicio vigoroso, forman parte de nuestro acervo como especie, faltaba intentar definir cómo debería ser la combinación de los diferentes ejercicios y estrategias nutricionales para lograr la mejor dosis-respuesta en las adaptaciones al entrenamiento. Y eso fue lo que nos propusimos con este trabajo de revisión que recopila más de 100 trabajos científicos de áreas tan diversas como la paleo-antropología, la fisiología del entrenamiento y la biología molecular. Aunque nosotros orientamos más la discusión en este artículo hacia el entrenamiento de atletas de élite, lo cierto es que esta propuesta vale para casi cualquier objetivo ya que tanto atletas de élite como sedentarios tendrían en común una cuestión fundamental: pertenecer a la especie Homo sapiens.

Uno de los principales ejes de nuestra propuesta está en que nuestros ancestros realizaban un porcentaje mayoritarío (>80%) de actividades aeróbicas de baja intensidad. Ocasionalmente realizaban actividades más intensas de diferente naturaleza, pero lo que no presenta ninguna duda al respecto es que la mayoría de las actividades cotidianas de todos los homínidos y de nuestros ancestros cazadores-recolectores se realizaban a baja intensidad, con lo que la mayor parte de la energía se obtendría a partir de la oxidación de grasas. Esto no lo debemos olvidar porque muchas veces se exageran los beneficios de diferentes métodos de entrenamiento que son investigados de forma totalmente aislada y descontextualizada, esto es, no se integran en un plan de entrenamiento complejo como ocurre en la realidad. Por el contrario, intentar acumular mucha actividad de baja intensidad sí sería un objetivo totalmente adecuado para cualquier programa de entrenamiento porque nuestro genoma está diseñado para eso y no para otra cosa. Éste sería el principal motivo de porqué me decantaré principalmente por el entrenamiento continuo después que regrese de la Argentina.


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