Testosterona: ¿Héroe o Villano?

Testosterona: ¿Héroe o Villano?
 

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Muchas veces me han preguntado si el uso de testosterona es bueno o malo. Y mi respuesta es: depende para qué.

Para poder justificar dicha afirmación, necesito aclararles algunos conceptos básicos que tienen que ver con el equilibrio que alcanza nuestro organismo en todo momento y que específicamente se lo conoce con el nombre de HOMEOSTASIS.

Imaginen ustedes lo complicado que debe ser para nuestro cuerpo el poder regular la temperatura corporal, el Ph, el ácido láctico, la presión parcial de gases (CO2 – O2), etc, con el fin de sostener el equilibrio, aun cuando podemos someternos a situaciones de alto stress, como por ejemplo correr 42 km en 3 horas.

Es lógico suponer que mantener la homeostasis implica la reconstrucción o síntesis de tejidos dañados o destruidos y no necesariamente hay que entrenar intensamente para que esto ocurra. (el entrenamiento intenso aumenta el catabolismo general, y nuestro cuerpo se recupera y compensa con una fase anabólica o de restitución)

En la vida diaria de cualquier individuo hay recomposición de elementos vitales (proteínas, glóbulos rojos, hormonas, etc) que según su tipo, tienen una vida media estimada

(1 glóbulo rojo vive aprox. 120 días).

Pero, como hace el organismo para coordinar y conocer la situación exacta en lo que respecta a la recomposición o reemplazo de determinados elementos? Cómo sabe cuándo detener la actividad y volver a iniciarla? Esto nos obliga a pensar que se necesitan mecanismos de estimulación e inhibición que de manera extremadamente delicada alcanza la situación de equilibrio en homeostasis. Por lo tanto, ante la necesidad de reemplazo o síntesis, predominara la estimulación y cuando la situación de equilibrio se alcanza, predominará la inhibición.

Y desde el punto de vista operativo, ¿cómo lleva a cabo esta función nuestro organismo?

Lo hace a través de mensajeros químicos:

  • Neurotransmisores (NT)
  • Hormonas (H)

Estos elementos constituyen el denominado sistema NEUROENDOCRINO y a esta altura queda claro que habrá NT estimuladores e inhibidores y H estimuladoras e inhibidoras.

Volviendo a la pregunta original, sobre si la Testosterona es buena o mala, debemos primero analizar su rol o participación en diversos tejidos.

Considerada la hormona masculina por excelencia, es la responsable de los caracteres sexuales secundarios masculinos: tono de voz grave, distribución y cantidad de grasa corporal, desarrollo de la masa muscular, distribución y tipo de vello facial y corporal, conducta sexual, etc.

En lo que respecta a su rol como estimulante o desencadenante del desarrollo muscular, los altos niveles que se alcanzan en la pubertad y adolescencia, sumado a la acción de otras hormonas como la Hg y su metabolito la Igf1, potencia el desarrollo de la masa muscular de manera notoria por aumento en la síntesis de proteína (principalmente Actina y Miosina).

Pero también su caída en los niveles promedio a partir de los 35 – 40 años afecta a la estimulación y en definitiva a la tasa de recambio de todos los órganos afectados por su acción metabólica, lo que se traduce en un Balance negativo en los mecanismos de resíntesis y que se expresa como una caída del rendimiento psicofísico conocido con el nombre de ANDROPAUSIA.

Por lo tanto si alguien se pregunta si existe alguna forma de evitar la caída en los niveles de Testosterona, la respuesta es NO. No se puede detener el Reloj Biológico (secuencia temporal de deterioro psicofísico codificado genéticamente para cada especie: APOPTOSIS o muerte celular programada). Pero si se puede ENLENTECER dicho reloj con terapias de reemplazo o sustitución (compensar aquello que nos hace falta)

Hoy en día se comercializan en nuestro país productos farmacéuticos que son ESTERES DE TESTOSTERONA (un éster es la unión de un ácido graso con la molécula original de testosterona, que alarga su vida media)

Estos productos son elaborados con técnicas de Bioingeniería genética y no difieren en absoluto de la hormona natural.

Si recordamos que el valor normal para un adulto sano es de 3 – 11 mg/dl, y tomamos como valor límite 11mg/dl, las terapias con testosterona inyectable, con un calendario semanal o cada 14 días, debe ser monitoreadas semanalmente con el fin de registrar el comportamiento de los picos y concentraciones plasmáticas.

Es necesario aclarar que la idea es tratar de alcanzar el límite superior pero sin sobrepasarlo y de esta manera no tenemos por qué pensar que estamos agrediendo o desequilibrando nuestro eje hormonal.

Por el contrario, el desequilibrio ya está establecido. Lo que estamos intentando es llevar a nuestro cuerpo a una situación hormonal lo más parecida posible a aquella que posee un individuo de 20 años.

Concepto polémico quizás, pero que no por ello deja de tener su lógica, y que permite fundamentar su uso por aquellos profesionales que apoyan las terapias hormonales de reemplazo.

En este contexto, el uso de Testosterona como sustituto en deficiencias en su producción (Hipogonadismo) cuenta con mi apoyo e indicación.

Pero si cualquiera de nosotros decide sobrepasar el límite normal superior establecido, y si a ello le sumamos una edad menor a los 35 años, queda claro que el objetivo es el de alcanzar un desarrollo muscular más allá de los limites genéticos para cada individuo ya establecidos.

En esta situación, mi opinión es que no es aconsejable tales prácticas, y que si alguien decide no obstante, incursionar en este terreno, tiene que saber claramente los riesgos a los que se expone y ponerse en manos de profesionales de la salud que puedan asesorar e indicar que parámetros fisiológicos deben ser vigilados para poder evitar daños que puedan dejar secuelas de difícil resolución.

 

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