El Deportista y su Mente

¿Hablan consigo mismos los deportistas? ¿No son acaso pensamientos lo que se dicen para sus adentros durante el entrenamiento o competencia? Si esto ocurre, ¿tiene relación directa con su rendimiento? Entonces, ¿qué deberían decirse y qué no deberían decirse para jugar mejor?


Epicteto, famoso filósofo griego, sin querer le otorgó a la Psicología Cognitiva uno de sus axiomas principales, al manifestar: “No importa tanto lo que sucede sino lo que nos decimos acerca de lo que sucede”. De este modo, si bien han pasado casi 2000 años de esta afirmación, podemos ratificar la veracidad de la reflexión del intelectual remitiéndonos al ámbito que nos compete: el deportista y su mente están ligados indefectiblemente por el DIÁLOGO INTERNO que éste tiene consigo mismo. Y determina lo que hace en el campo de juego.

Repasando uno de los fragmentos del blog anterior, decíamos que un mismo evento puede ser interpretado de maneras muy diferentes por dos deportistas (o por el mismo atleta en dos momentos distintos de su carrera): mientras que en un caso la idea asociada puede ser del tipo “no voy a poder con esto, seguro que me va a ir mal”, en otro caso el
pensamiento que aparece puede configurarse como “es una estupenda ocasión para
intentar hacer lo que he venido entrenando”.

La importancia del diálogo interno es capital en términos de rendimiento, ya que como definíamos hace unos días, lo que pensamos tiene incidencia en lo que sentimos, y este producto potencia o inhibe lo que hacemos. No es difícil comprobar que al primer deportista le abrumarán sensaciones de temor y duda, mientras que al segundo lo favorecerá sentir calma y seguridad. De ahí a rendir peor o mejor hay un paso nada más.

Es por esta causa que la materia sensible de la Psicología Aplicada al Deporte son los PENSAMIENTOS, y los procesos de entrenamiento psico-deportivos giran en torno a la elección y libre disponibilidad de aquellas ideas que favorecen la aparición de conductas
deportivas optimizadoras del RENDIMIENTO.

Si tuviéramos que enumerar algunos aspectos centrales a moldear en la mente del deportista, no podrimos dejar de lado:

-Comprender la distinción entre Rendimiento (que hace referencia a los intentos) y
Resultado (que hace referencia a las consecuencias de esos intentos).

-Entender la noción del Error como la principal herramienta de aprendizaje del atleta y
no como un arma de castigo.

-Asimilar la idea de Auto-Evaluaciones Objetivas (“qué intenté, qué no intenté, qué
intentos tuvieron consecuencias positivas, y cuáles negativas”) desterrando el
pensamiento polarizado (“todo bien – todo mal”).

En los sucesivos blogs ahondaremos en cada uno de estos tres ejes a los fines de compartir herramientas que ayuden a nuestros atletas (independientemente de la edad, género, nivel competitivo, y disciplina deportiva) a MEJORAR LA CALIDAD DE SUS EXPERIENCIAS DEPORTIVAS.




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