Entrevista a Iñigo Mujika: cualidades innatas, trabajo, trabajo y más trabajo.

Entrevista a Iñigo Mujika: cualidades innatas, trabajo, trabajo y más trabajo.
Llevaba casi un año en Brasília adaptándome aún a una nueva ciudad y a una cultura diferente. Como todas las mañanas, revisé el correo para organizarme mentalmente antes de ir a trabajar a la Universidad. De los múltiples correos, hubo uno que destacaba por sí solo. El remitente no era otro que Iñigo Mujika. ¿Qué querrá de mí Iñigo Mujika? –Fue lo primero que pensé, aún medio dormido–. Además, el correo estaba en inglés… –O me escribe como Editor, o es que no sabe que soy de Vigo, y no brasileño–. Efectivamente: el motivo de su misiva era que le había gustado una Carta al Editor que habíamos publicado el año anterior en el International Journal of Sports Physiology and Performance, y me estaba proponiendo escribir un artículo sobre el mismo tema. Como en aquella carta ya figuraba mi afiliación brasileña, se imaginó que era brasileño, de ahí que me escribiese inicialmente en inglés y no en español.

El artículo está ahora acabado y ya lo hemos enviado para ser considerado para publicación. Del proceso de publicación científico, que es un tema muy interesante, hablaré en otra entrada. Ahora, para todos vosotros, reproduzco la entrevista que Iñigo ha aceptado concederme para este blog.

- ¿Cómo fue tu primer contacto con el deporte y qué fue lo que te enganchó?

- Me inicié en el deporte federado a los diez años, practicando natación, pero recuerdo que en la ikastola practicábamos muchos deportes, tanto en clase de educación física como en los recreos: corríamos, jugábamos al fútbol, al baloncesto, al beisbol. Tiempo libre y deporte eran prácticamente sinónimos. Y eso no ha cambiado mucho: necesito moverme, practicar algún deporte para sentirme bien, tanto física como mentalmente.

- Tengo entendido que te gusta surfear y andar en bicicleta. ¿Algún otro deporte que hayas practicado mucho o practiques habitualmente?


- Suelo bromear con los amigos diciendo que nací para surfear pero no lo supe hasta que lo probé con 34 años. En bici he andado desde pequeño, aunque siempre como modo de transporte y a nivel recreativo. Suelo salir a rodar con los amigos cuando empieza el buen tiempo, y hace unos años recorrí la costa oeste de EE.UU. en bicicleta con un amigo: fueron unas vacaciones inolvidables. A nivel competitivo, he jugado a waterpolo y un poco al voleibol, ya que montamos un equipo con compañeros de maestría en el SHEE-IVEF durante la carrera. A nivel recreativo he hecho mucho monte, he jugado a pelota, a squash, he corrido algunas carreras a pie, hago pesas un par de veces por semana… ¡lo que sea con tal de no estar demasiado tiempo parado!

- Y como aficionado, ¿qué deportes sigues aparte del ciclismo?

- Los sigo prácticamente todos: triatlón, natación, pelota vasca, atletismo, waterpolo, fútbol, baloncesto, tenis, remo de traineras... No me apasionan los deportes de motor, pero también intento estar al tanto de lo que pasa.

- ¿Cómo y cuándo empezaste a descubrir tu vocación científica?

- Ya en segundo año de carrera disfruté mucho con las clases de fisiología humana de Sabino Padilla; y en cuarto de carrera, con sus clases de fisiología del deporte, supe que eso es lo que yo quería hacer, dedicarme a la fisiología del deporte. Durante los estudios de doctorado en la Universidad de Saint-Étienne (Francia), la propia temática de mi tesis hizo que me centrara en el ámbito de la investigación aplicada al rendimiento deportivo, con lo cual pude después orientar mi carrera profesional tanto al ámbito académico y científico como al campo del rendimiento deportivo.

- Te has formado y evolucionado como profesional en dos importantes escuelas en las ciencias del deporte como son la francesa y la australiana. ¿Qué consideras que te han aportado cada una de esas escuelas específicamente?

- Francia es un país de gran tradición científica, no en vano fue cuna de la ilustración en el siglo XVII. Yo tuve el privilegio de hacer el doctorado en el Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Saint-Étienne, que en aquellos momentos era uno de los centros de referencia a nivel europeo en fisiología y medicina del deporte, con los Lacour, Denis, Chatard, Barthélémy, Busso, Belli, Komi (que estaba de estancia sabática en el departamento)… Recibir la formación doctoral de estos y otros grandes científicos como Flandrois, Coudert, Vandewalle, Vico, etc., y trabajar día a día con muchos de ellos durante más de tres años fue un verdadero privilegio, y la curva de aprendizaje fue muy rápida. Allí aprendí buena parte de lo que sé sobre fisiología y sobre el método científico y la aplicación de dicho método a la investigación en el deporte.

Curiosamente mi relación con la escuela australiana comenzó durante una estancia postdoctoral en Sudáfrica, durante la cual conocí y trabajé con grandes figuras de la fisiología del deporte como Noakes, Dennis, Bosch, St Clair Gibson, y especialmente John Hawley y Louise Burke, con quienes entablé una gran amistad. De ahí surgió una estancia postdoctoral con John Hawley en la Universidad Royal Melbourne Institute of Technology, así como una relación inicial con el Departamento de Fisiología del Instituto Australiano del Deporte, donde después trabajé durante dos años. Estas experiencias australianas me aportaron una versión de la fisiología del deporte con relación muy directa con el deporte de alto nivel, sin que ello implicara en absoluto renunciar a la calidad científica del trabajo. Creo que estas experiencias, la francesa, la australiana y también la sudafricana fueron complementarias y fueron claves a la hora de forjar mi manera de entender y practicar la fisiología del deporte.

- Si tuvieras que decir dos o tres nombres, ¿qué científicos del deporte te han influido más en tu carrera?

- He citado anteriormente a varios de los que me han enseñado a lo largo de los años, y he aprendido cosas de otros muchos, pero por haber tenido una colaboración y una relación más directa citaría a Sabino Padilla, Jean-Claude Chatard, David Pyne, John Hawley, Louise Burke y David Martin.

- Un aspecto a destacar de tu producción científica es la facilidad con la que has navegado entre diferentes áreas de conocimiento y especialidades deportivas, desde la nutrición a la puesta en forma, pasando por el ciclismo, la natación o el fútbol, entre otros. Si tuvieses que elegir una línea de investigación, ¿con cuál te gustaría que se te relacionase más? O dicho de otra manera, ¿qué estudios tuyos consideras que han sido más originales o novedosos en su momento?

- Me resulta complicado responderte, ya que todos los estudios que he llevado a cabo me parecían importantes en su momento. Si bien es cierto que mucha gente me conoce por los trabajos sobre el afinamiento previo a la competición, también es verdad que mis estudios sobre la suplementación con creatina, sobre el desentrenamiento, sobre el ciclismo de ruta e incluso sobre las aplicaciones del plasma rico en factores de crecimiento en medicina del deporte han sido citados por otros autores en más ocasiones. Si tuviera que destacar algo acerca de mis estudios es que hay una coherencia en la mayoría de ellos, ya que guardan una relación directa con el rendimiento deportivo. Las investigaciones de modelización matemática para entender las relaciones entre el entrenamiento y el rendimiento, sobre afinamiento y desentrenamiento, sobre nutrición, hidratación y utilización de suplementos, sobre las exigencias fisiológicas de la competición, sobre el desarrollo de deportistas jóvenes, etc., todas o casi todas tienen una relación directa con el rendimiento de los deportistas.

- Como fisiólogo o entrenador has tenido relación con grandísimos atletas como Miguel Indurain o los hermanos Llanos. ¿Qué cualidades consideras que diferencian a los grandes del resto de los deportistas?

- No creo que revele ningún secreto: cualidades innatas, trabajo, trabajo y más trabajo. Sólo con un gran talento no se llega a lo más alto, y el ser capaz de entrenar duro día tras día es un talento en sí mismo. La mayoría de deportistas saben lo que quieren y también saben cuál es el precio que deben pagar para conseguir sus objetivos en términos de esfuerzo y sacrificio, pero solo los más grandes están dispuestos a pagar ese precio.

- También has contribuido al éxito de grandísimas deportistas como Ainhoa Murua y, más recientemente, Mireia Belmonte en los JJ.OO. de Londres. ¿Qué cualidades tienen ellas que, por ejemplo, no hayas visto en los atletas masculinos? ¿Y qué tienen los hombres que no tienen ellas?

- Ainhoa y Mireia son deportistas diferentes. Ainhoa se inició relativamente tarde en el triatlón y se ha ido forjando a fuego lento, a lo largo de los años, para llegar a su máximo nivel precisamente en el año 2012, no solo en los JJ.OO. de Londres, sino durante toda esa temporada. Mireia en cambio destacaba muchísimo desde muy joven, y todos los entrenadores que ha tenido sabían desde muy pronto que lo tenía todo para llegar muy alto, aunque sus mejores resultados han llegado gracias a su trabajo conjunto con su entrenador actual Fred Vergnoux. Pero a pesar de ser deportistas diferentes, sí que tienen una cosa en común: ¡una capacidad de trabajo descomunal! Si el público que no está relacionado directamente con el deporte de alto nivel viera en qué consiste una típica semana de entrenamiento de Ainhoa o de Mireia no se lo creería. Hace falta mucha fuerza física y mental, mucho compromiso e implicación, para asimilar todo ese trabajo.

Es habitual escuchar a colegas hablar de la inestabilidad emocional de las deportistas en comparación con los hombres, pero tanto Ainhoa como Mireia han sido en general bastante estables emocionalmente. Por lo demás, no creo que las chicas se diferencien demasiado de los deportistas masculinos de su nivel.

- La práctica de deportes de resistencia como “hobbie” orientado a la salud ha pasado de ser una moda a fenómeno de masas en la actualidad. ¿Qué consejos darías a todos aquellos que deciden empezar a entrenar y competir de forma recreativa?

- Que se lo tomen con calma, que no pretendan ponerse en forma en un día, que busquen asesoramiento profesional para no cometer errores perjudiciales para su salud, y sobre todo, que disfruten de la actividad, tanto del entrenamiento como de la competición, para que la práctica deportiva no sea una fiebre pasajera, sino un hábito para toda la vida.

- En tu experiencia, ¿qué diferencias destacarías entre atletas de deportes individuales y atletas de deportes colectivos?

- Es posible que para los deportes individuales haga falta una mayor fortaleza mental para hacer frente a la dureza del entrenamiento día a día. El deportista de deporte colectivo puede siempre apoyarse en los compañeros, suele haber camaradería que hace que el entrenamiento resulte más ameno y entretenido, y puede disfrutar de los éxitos con el grupo. El deportista individual debe buscar otro tipo de satisfacciones más personales.

- ¿En qué grado puede ayudar el apoyo científico al deporte a conseguir que un buen deportista se convierta en un fuera de serie? Y si hablamos de atletas aficionados, ¿qué importancia puede tener en su preparación un buen asesoramiento científico?

- El apoyo científico al deportista es muy importante en los más altos niveles de rendimiento, y cada vez más. En esos niveles, todos los deportistas tienen un gran talento, todos trabajan muy duro, y las diferencias entre unos y otros son mínimas. Un buen apoyo científico puede ayudar a limar esas décimas de segundo que muchas veces separan el oro de la plata, la victoria de la derrota. En el campo aficionado, más que de apoyo científico yo hablaría de un asesoramiento profesional. Si entrenar fuera fácil no habría carreras, másters y doctorados universitarios, ni titulaciones federativas dedicadas a la formación de entrenadores. Creo que es muy importante que el deportista aficionado se apoye en el saber hacer de los profesionales, sean cuales sean sus aspiraciones deportivas.

- Participaste de la preparación de Miguel Induráin para batir el record de la hora. ¿Qué fue lo más difícil de superar para lograr aquel objetivo?

- Quisiera aclarar que no participé en la preparación del récord, sino en el análisis posterior de aquel logro, cuyo mérito recae evidentemente sobre el propio Miguel y sobre su entrenador Sabino Padilla, que fue el cerebro de aquella hazaña. Dicho esto, lo más difícil sin lugar a dudas fue buscar la manera de superar la resistencia aerodinámica a la que debía hacer frente un corredor de la corpulencia de Miguel. El record de la hora es al fin y al cabo una búsqueda de equilibrio entre lo que tiene de su parte el corredor, que se resume en sus cualidades fisiológicas y su estado de forma, y lo que tiene en contra, que es la resistencia al avance provocada por la fricción de las ruedas y la resistencia aerodinámica.

- Recientemente has publicado un estudio en el que evaluaste a Miguel Indurain y ha quedado claro que sigue teniendo una fisiología privilegiada a pesar de llevar tantos años retirado. ¿Cuál es el mensaje que tienen que llevarse los deportistas, independientemente de su nivel, de este estudio?

- Lo interesante de este estudio es que nos permite tener datos de los que no disponíamos hasta ahora sobre el grado de declive de los grandes campeones, que suelen ser “especímenes” únicos y prácticamente irrepetibles. El estudio abre la puerta a investigaciones futuras sobre la pérdida de cualidades por efecto de la edad de una parte, y por efecto de la falta de entrenamiento de otra. El entrenamiento continuo permite mantener buena parte de nuestras adaptaciones a lo largo de los años, limitar el inevitable declive que se produce con la edad, y con ello mejorar nuestra calidad de vida y prolongar la independencia de las personas mayores durante muchos años.

- El trabajo como fisiólogo de un equipo de ciclismo profesional es realmente una labor muy compleja, entre otras razones porque tenéis que poner en forma en diferentes momentos a varios grupos de ciclistas dependiendo del calendario competitivo de cada grupo. ¿Cuáles son las líneas maestras para lograr esto?

- Esto es algo que está muy bien estructurado dentro de un equipo ciclista. Conocemos el calendario de competición de cada corredor con suficiente antelación y eso nos permite planificar su temporada de manera que alcance su mejor estado de forma en función de dicho calendario. Siempre hay corredores que tienen un calendario de carreras parecido, lo que nos permite programar concentraciones de entrenamiento por grupos de corredores que comparten objetivos de competición.

- De los estudios más recientes que están siendo publicados en fisiología del deporte, ¿qué intervenciones o estrategias te están siendo más útiles en la preparación del equipo?

- Siempre intentamos basar la preparación en principios científicos probados, por lo que intento aportar cosas nuevas a la preparación a medida que van saliendo, tanto en términos de entrenamiento, como de recuperación, de nutrición, etc. Eso no significa que dejemos de lado la creatividad y la experimentación, que son claves para seguir avanzando. En el deporte de alto nivel siempre ha existido y existirá el ensayo-error, pero debemos intentar que el porcentaje de aciertos sea lo más alto posible.

- Muchas gracias Iñigo.


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