1. Introducción
Más del 95% del contenido total de L-carnitina se almacena en el tejido
muscular esquelético, en donde su rol metabólico vital está ligado a la
oxidación de ácidos grasos y carbohidratos durante el ejercicio. Hacia finales
del siglo 20, una gran cantidad de investigaciones estuvieron encaminadas a
descubrir los efectos de la suplementación con L-carnitina sobre el rendimiento
deportivo. Sin embargo, el interés científico en la L-carnitina como ayuda
ergogénica ha disminuido considerablemente, debido a que aparentemente la
ingesta de L-carnitina no altera el metabolismo energético durante el ejercicio
y/o el rendimiento atlético. Por ejemplo, la ingesta diaria de 2 – 6 g de
L-carnitina durante 3 meses antes de una rutina de ejercicio no tiene efecto
sobre el esfuerzo percibido, rendimiento deportivo, VO2 máx., o marcadores
del metabolismo muscular como VO2, lactato sanguíneo, turnover de ácidos grasos libres y
contenido de glucógeno muscular post-ejercicio [1][2]. Esto sugiere que la
disponibilidad de L-carnitina muscular no limita el metabolismo energético y
así no hay un requerimiento para la suplementación con L-carnitina, o que la
ingesta de L-carnitina no incrementa la concentración de ésta al interior del
músculo siendo esto último esencial para observar su efecto ergogénico. Investigaciones
han revelado que la disponibilidad de L-carnitina muscular es un limitante del
metabolismo energético y que la suplementación con L-carnitina puede
incrementar el pool muscular de L-carnitina, de ésta manera es quizás tiempo de
revisar las propiedades ergogénicas de la L-carnitina.
A través de la reacción catalizada por la L-carnitina
palmitoiltransferasa 1, la L-carnitina juega un papel crucial en la
translocación de ácidos grasos al interior de la impermeable matriz
mitocondrial para su subsecuente oxidación. Además, individuos con deficiencia
de L-carnitina presentan reducción en la oxidación de ácidos grasos, miopatías
por almacenamiento de lípidos e intolerancia al ejercicio, lo cual sugiere que
la disponibilidad de L-carnitina es un componente fundamental del músculo
estriado. Incluso, el incremento del contenido de L-carnitina muscular en
humanos saludables genera un aumento relativo en la oxidación de grasa y gasto
energético, además de una reducción del 50% en la utilización de glucógeno
muscular durante 30 minutos de ejercicio de baja intensidad (50% VO2
máx;) [3]. La L-carnitina también tiene un papel fundamental en la oxidación de
los carbohidratos, particularmente durante el ejercicio de alta intensidad
cuando sirve de buffer de la excesiva producción de acetil-CoA desde las
reacciones del complejo piruvato deshidrogenasa para formar acetil L-carnitina
y mantener la disponibilidad de Coenzima A libre, la cual es esencial para el
flujo continuo de reacciones durante el ciclo de Krebs y el complejo piruvato
deshidrogenasa. A pesar de ésta función buffer, el acetil-CoA se incrementa
durante ejercicio de alta intensidad, sugiriendo que la disponibilidad de
carnitina está también limitada por el flujo del complejo piruvato
deshidrogenasa y la producción mitocondrial (oxidativa) de ATP. Ahora bien,
durante 30 minutos de ejercicio de alta intensidad (80% VO2 máx.) el
incremento de L-carnitina muscular resultó en una mejor adecuación del flujo
glucolítico y del complejo piruvato deshidrogenasa (evidenciado en una activación
de las enzimas del complejo y una marcada reducción en la acumulación de
lactato en el músculo) debido posiblemente al incremento en la capacidad buffer
de grupos acetil (incremento del 18% en acetil L-carnitina). Finalmente, se ha
sugerido que la reducción en la disponibilidad de L-carnitina libre como
resultado de la acetilación es limitante para la reacción catalizada por la
L-carnitina palmitoiltransferasa 1 y es la razón de la disminución en la tasa
de oxidación de la grasa que se presenta durante el ejercicio por encima del
70% de VO2 máx [3][4].
2. Eficacia de la
Suplementación con L-Carnitina
Lo que ha sido aparente en los estudios tempranos sobre la suplementación
con L-carnitina es que el contenido de L-carnitina muscular no fue medido o no
ha incrementado. La L-carnitina es transportada al interior del músculo
esquelético contra un gradiente de concentración (>100 veces) el cual es
saturado bajo condiciones normales [2], y así es improbable que simplemente
incrementando la concentración de L-carnitina plasmática se incrementara el
transporte y almacenamiento de L-carnitina en el músculo per se. Incluso utilizando infusiones intravenosas de L-carnitina
no se evidencia ningún efecto significativo sobre el contenido muscular total
de ésta en un máximo de 5 horas [5][6], sugiriendo que el transporte de
L-carnitina al músculo es posiblemente el mayor factor que impide la
acumulación de ésta molécula en humanos saludables. Sin embargo, la insulina
parece estimular el transporte de L-carnitina al músculo debido a que éste es
dependiente de Na+, al punto tal que infusiones intravenosas de
L-carnitina en presencia de altas concentraciones de insulina circundante pueden
incrementar el contenido de L-carnitina en un 15% [6][7].
Estos resultados claramente demuestran que si la cantidad de L-carnitina
en el músculo puede incrementarse por la suplementación con L-carnitina, entonces
se podría apreciar un gran efecto positivo sobre el metabolismo y el
rendimiento deportivo. No se conoce aún cual grupo de atletas podrían
beneficiarse por un incremento de L-carnitina muscular, pero es probable que
sean aquellos que participan en eventos sub-máximos en donde el complejo
piruvato deshidrogenasa es limitado por la producción aeróbica de ATP y/o en
donde la disponibilidad de glucógeno muscular limita el rendimiento (ejemplo,
una maratón de 1500 metros). Podríamos decir que la suplementación con
L-carnitina es [8]:
a. Efectiva para:
-Tratar
y prevenir la deficiencia de L-carnitina. La administración de drogas y
alimentos de USA (FDA) ha aprobado el uso de L-carnitina para el tratamiento de
dicha deficiencia causada por ciertas enfermedades genéticas.
b. Posiblemente Efectiva
para:
-Mejoramiento
de bajo peso al nacer. Infantes prematuros parecen obtener mayores beneficios
cuando ingieren L-carnitina de forma oral o intravenosa.
-Prevenir
los efectos secundarios causados por el ácido valproico (depacon, depakene,
depakote, VPA), una medicina para las convulsiones.
-Síntomas
de altos niveles de hormona tiroidea (hipertiroidismo). Tomar L-carnitina
parece mejorar significativamente los síntomas como latidos rápidos o fuertes
del corazón, nerviosismo y debilidad.
-Tratar
la infertilidad masculina causada por la inflamación de algunos órganos y
tejidos reproductivos (próstata, vesícula seminal y epidídimo).
-Aunque
parece efectiva a la hora de tratar ciertas miopatías, tales como arritmias cardiacas,
ataques cardiacos, etc., más adelante se analiza que recientemente se ha
demostrado todo lo contrario.
c. Probablemente Inefectiva para:
-Mejorar
el rendimiento atlético. No hay evidencia suficiente que demuestre que tomar
suplementos con L-carnitina aumenten la resistencia y/o el rendimiento
deportivo, incluso en atletas entrenados.
d. Evidencia Insuficiente para:
-Cansancio
(fatiga) debido a la edad, cáncer, hepatitis o al desorden digestivo llamado
enfermedad celiaca.
-Tomar
L-carnitina mejora la fatiga física y mental, incrementa la masa muscular y
disminuye la grasa corporal en personas de edad avanzada.
-Tomar
L-carnitina mejora la fatiga en pacientes con cáncer avanzada quienes tienen
deficiencia de L-carnitina.
-Tomar
L-carnitina reduce la fatiga en pacientes con hepatitis C quienes son tratados
con una medicación conocida como interferón alfa.
-Atenuar
el dolor de pierna debido a pobre circulación (claudicación intermitente).
-Trastorno
por déficit de atención e hiperactividad (ADHD).
-Desórdenes
alimenticios.
-Diabetes,
autismo, colesterol alto, desórdenes
sanguíneos y otras condiciones.
3. Dosis
Recomendadas
Las principales fuentes de L-carnitina en la dieta humana son la carne, pescado
y productos lácteos, siendo el cordero el que aparentemente contiene la mayor
cantidad (más de 200 mg/100 g). Las personas omnívoras obtienen entre el 60 y
90% de requerimientos diarios de L-carnitina desde la dieta y el porcentaje
restante se obtiene por la síntesis endógena desde trimetillisina. Por otro
lado, los vegetarianos obtienen cantidades insignificantes de L-carnitina desde
la dieta (<0.1 mg/Kg/día) y se cree que tienen una mayor tasa de síntesis
endógena para mantener las concentraciones normales. Adicionalmente, la biodisponibilidad
de L-carnitina ingerida es relativamente pobre. La absorción de L-carnitina por
el yeyuno está cerca a la saturación tras una comida omnívora estándar que
contiene aproximadamente 50 mg de L-carnitina, así que menos del 15% de una
dosis de 2 – 6 gramos de L-carnitina alcanza la circulación sanguínea. Además,
la pequeña cantidad de ésta dosis que alcanza la circulación solo incrementa
modestamente la concentración plasmática de L-carnitina (de 50 a 75 μmol/L), ya que esta satura la reabsorción renal y es
excretada rápidamente. Así, como la
concentración de L-carnitina muscular es alrededor de 5000 μmol/L (800 mg/L), una dosis de 3 gramos de
L-carnitina en combinación con carbohidratos incrementaría la L-carnitina
muscular solo 0.3% [9], teniendo en cuenta que son requeridas varias semanas de
suplementación de L-carnitina más carbohidratos. Es más, el único estudio a la
fecha que ha demostrado un incremento significativo de L-carnitina muscular usó
1.36 g de L-carnitina (en la forma de 2 gramos de tartrato de L-carnitina) en
combinación con 80 g de carbohidratos en una bebida dos veces al día por seis
meses [3].
Ahora bien, la mayoría de los suplementos con L-carnitina vienen en
píldoras o preparados líquidos. Las tabletas usualmente contienen 500 mg de
carnitina, L-carnitina o acetil L-carnitina, y las instrucciones en el
recipiente indican cuanto usar. El suplemento más popular y menos costoso de
carnitina es la L-carnitina, una versión sintetizada del aminoácido que el
cuerpo produce. La Acetil L-carnitina también es común, y ha sido
frecuentemente usada en estudios relacionados con la función cerebral,
incluyendo el Alzheimer. La propionil L-carnitina es la forma usada en estudios
cardiacos. La D-carnitina debería evitarse debido a que causa problemas con la
producción natural de nuestra L-carnitina. Sin embargo, si estás usando
suplementos con L-carnitina deberías comunicarte en primer lugar con tu doctor
para conocer la dosis más conveniente para tu perfil metabólico. A continuación
se resumen las dosis recomendadas según el objetivo o condición física [10]:
a. Ganancia de Masa Magra y Pérdida de Masa à 1000 mg al momento del desayuno durante la primera
semana, incrementando a 1000 mg al desayuno y 1000 mg al almuerzo desde la
segunda semana en adelante.
b. Pérdida de Memoria àExisten algunos estudios que postulan a la acetil
L-carnitina como protector del cerebro mediante el fomento de los receptores
sensibles al glutamato que normalmente declinan con la edad; además previene la
formación de lipofucsina (pigmento), mejora el riego cerebral y previene el daño
celular que ocurre cuando hay deficiencia de oxígeno en la célula nerviosa. A
partir de los 40 años, la dosis recomendada es de 500 mg al día tomados por la
mañana con el estómago vacío.
c. Infertilidad Masculina à Los estudios han probado los beneficios tomando de
2 g a 3 g por día durante un periodo de tres meses. Los resultados tienden a
ser positivos, pero no garantizados.
4. Avances
recientes en el campo de la salud
El rol potencial del tratamiento con L-carnitina en enfermedades
cardiacas fue reportado por primera vez a finales de 1970s. Hubo numéricamente menos
re-infartos cardiacos y casos de fallo cardiaco asociados con la L-carnitina,
pero estos datos no alcanzaron la significancia significativa. En abril de éste
año 2013, el Dr. DiNicolantonio y colaboradores [11] culminaron un estudio de
revisión sistemática y meta-análisis acerca del efecto de la L-carnitina en
eventos post-ataque cardiaco y concluyeron que una terapia promisoria para
mejorar la salud cardiaca involucra usar L-carnitina para mejorar la oxidación
de ácidos grasos y glucosa. “Los mecanismos potenciales responsables de los
beneficios observados tras la ingesta de L-carnitina sobre el infarto agudo de
miocardio son probablemente multifactoriales y pueden, en parte, ser explicados
a través de la habilidad de la L-carnitina para mejorar el metabolismo
energético mitocondrial”, infiere el doctor DiNicolantonio.
A pesar de lo anterior, estos hallazgos parecen contradecir un estudio
publicado a comienzos de Mayo 2013 en la revista Nature Medicine por Robert A.
Koeth y colaboradores [12], los cuales demostraron que el metabolismo de la L-carnitina
de origen dietario a través de microbiota intestinal produce N-óxido trimetilamina
(TMAO) el cual acelera el proceso de arterioesclerosis. También notaron que los
sujetos omnívoros producían más TMAO que sujetos vegetarianos tras haber sido suplementados
con L-carnitina, sugiriendo un posible link directo entre la L-carnitina,
bacterias intestinales, TMAO, la arterioesclerosis y el riesgo de enfermedad
isquémica del corazón. Dos años atrás, Hazen y su equipo de investigación
descubrieron que los microorganismos del intestino pueden convertir sustancias
como la colina y fosfatidilcolina, una grasa dietaria común, en productos de
TMAO [13]. Además de observar los modelos animales del experimento de Koeth y
col. [12], los investigadores observaron claramente que los adultos del grupo
que no consumió L-carnitina ni carne producían menores concentraciones
plasmáticas de TMAO en comparación con el grupo que ingirió L-carnitina y carne
(Observar la siguiente figura).
“Ahora comprendemos una nueva vía nutricional que ayuda a explicar el
reconocimiento de muchos años de la relación entre la carne roja y el
desarrollo de enfermedades cardiacas, una vía que involucra las bacterias
intestinales que metabolizan la L-carnitina en gente que regularmente come
carne”, dice el Dr. Stanley Hazen. Para el Dr. Hazen, no se conoce de un
estudio convincente que muestre los espectaculares beneficios que se ofrecen en
los suplementos con L-carnitina y él mismo sugiere que tomar suplementos de éste
tipo podría influenciar en las personas un riesgo de enfermedad cardiaca a
largo plazo [13].
Bibliografía
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[2] Stephens FB,
Constantin-Teodosiu D & Greenhaff PL (2007a). New insights concerning the
role of carnitine in the regulation of fuel metabolism in skeletal muscle. J Physiol 581:431-444.
[3] Wall BT, Stephens FB,
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Chronic oral ingestion of L-carnitine and carbohydrate increases muscle
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[4] van Loon LJ,
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[5] Brass EP, Hoppel CL
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[6] Stephens FB,
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[7] Stephens FB,
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[9] Stephens FB, Evans
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[10] http://www.l-carnitine.net/lcn-supplements-dosage.htm
[11] DiNicolantonio JJ, Lavie CJ, Fares H, Menezes AR and O’Keefe JH. (2013).
L-Carnitine in the Secondary Prevention of Cardiovascular Disease: Systematic
Review and Meta-analysis. Mayo Clinic Proceedings, June 2013; Volume 88, Issue
6 DOI: 10.1016/j.mayocp.2013.02.007
[12] Koeth RA, et al.
(2013). Intestinal microbiota metabolism of l-carnitine, a nutrient in red
meat, promotes atherosclerosis. Nat Med. 2013 May;19(5):576-85. doi:
10.1038/nm.3145. Epub 2013 Apr 7.
[14] Elsevier (2013,
April 12). L-carnitine significantly improves patient outcomes following heart
attack, study suggests. ScienceDaily. Retrieved May 25, 2013, from http://www.sciencedaily.com
/releases/2013/04/130412132321.htm