Buenas, esta entrada de blog tienen por finalidad por un lado aportar información referente a la utilización de situaciones de juegos reducidos dentro del proceso de entrenamiento en fútbol, y en segundo lugar, crear un espacio de opinión donde podamos debatir creencias y experiencias.En este caso me he centrado en una variable estructural de la tarea, elemento concreto a tener en cuenta a la hora de diseñar tareas, como el la presencia/ausencia de orientación del espacio de juego.La orientación del espacio definida como la presencia o ausencia de objetivos espaciales en los que conseguir interacciones de marca (Parlebas, 2001). El espacio polarizado se trata de un rasgo de la lógica interna del fútbol que no siempre es tenido en cuenta en el entrenamiento moderno del fútbol, quizás debido a los buenos resultados obtenidos por equipos que presentan elevados porcentajes de posesión de balón. Esta “copia” de los equipos exitosos se ha trasladado al entrenamiento de cualquier club y equipo, reinando o dedicando un porcentaje elevado de tiempo a situaciones donde el objetivo es mantener la posesión de balón más tiempo que el equipo rival sin existir objetivos de marca, desarrollándose tareas, por tanto, en espacios no orientados. Se trata de otra variable relacionada con el espacio de juego que es susceptible de ser manipulada durante las tareas de juegos reducidos, provocando respuestas diferentes en los jugadores a diferentes niveles (Castellano et al., 2012; Dellal et al., 2008; Mallo y Navarro 2008). En base a los datos publicados en la literatura, y aunque las comparaciones son complejas debido a los diferentes diseños utilizados por los diversos investigadores, debemos tener en cuenta:1.- El espacio polarizado es un rasgo característico de la lógica interna del fútbol 2.- Motivación de los jugadores para marcar gol Vs. organización defensiva para proteger una zona concreta, son las hipótesis de aumento o disminución de intensidad fisiológica en juego reducido orientado con porterías3.- Mayor distancia recorrida total durante JR de mantenimiento (JRM), con menor distancia recorrida a alta velocidad, sprint y baja presencia de aceleraciones4.- En JR con pocos jugadores, apenas existen diferencias en función de la orientación del espacio5.- Existe una mayor variabilidad cuando el juego está orientado con porteros. Aparecen los roles específicos de determinados jugadores. Quedo a la espera de conocer vuestras experiencias, utilidad y utilización de estos tipos de tareas en el entrenamiento. ¿qué cantidad y porcentaje de tiempo dedico a tareas de duelos colectivos? ¿que cantidad y porcentaje de tiempo dedico a tareas con espacio no orientado?¿qué formas utilizo de polarización del espacio?¿con qué propósito?¿qué repercusión tiene en el jugador estas modificaciones?Quedo a la espera de vuestras aportaciones, un saludoReferenciasCastellano, J., Casamichana, D., y Dellal. A. (2012). Influence of game format and number of players on heart rate responses and physical demands in small-sided soccer games. Journal of Strength and Conditioning Research, DOI: 10.1519/JSC.0b013e318267a5d1. Dellal, A., Chamari, K., Pintus, A., Girard, O., Cotte, T., y Keller, D. (2008). Heart rate responses during small-sided games and short intermittent running training in elite soccer players: a comparative study. Journal of Strength and Conditioning Research, 22(5), 1449 1457. Mallo, J., Navarro, E., García-Aranda, J. M., Gilis, B., y Helsen, W. (2007). Activity profile of top-class soccer referees in relation to performance in selected physical tests. Journal of Sports Sciences, 25(7), 805-813.Parlebas, P. (2001). Juegos, deporte y sociedad. Léxico de praxiología motriz. Barcelona: Paidotribo.
Dr. David Casamichana
Dimensiones del terreno durante Juegos Reducidos
El
espacio de juego, tanto en la elección de sus dimensiones (Owen et al., 2004),
como en su orientación (Castellano et al., 2012), es un aspecto clave a la hora
de diseñar tareas de juegos reducidos, ya que su manipulación puede afectar a la demanda
física, fisiológica, perceptiva y motriz de los deportistas (Casamichana y
Castellano, 2010).Diversos
estudios han centrado su atención en valorar como la modificación de las
dimensiones del terreno de juego puede afectar a los requerimientos del jugador
(Kelly y Drust, 2009; Owen et al., 2004; Tessitore et al., 2006), pudiéndose alterar tanto en
términos absolutos como relativos (Hill-Haas et al., 2011). En referencia a
esta cuestión, un aspecto clave es el concepto de espacio individual de
interacción (EII), el cual es un parámetro importante a tener en cuenta en el
diseño de tareas de entrenamientos en fútbol (Casamichana y Castellano, 2010).
Dicho espacio, que no siempre es considerado por los técnicos deportivos a la
hora de confeccionar tareas de entrenamiento, se define como el terreno de
juego teórico que corresponde a cada jugador y que se calcula dividiendo el
área del terreno de juego total entre el número de jugadores participantes.Debemos
ser conocedores de cuáles son las dimensiones de este EII en el fútbol de
competición, para posteriormente tenerlo en cuenta en nuestras tareas de
entrenamiento. Podríamos considerar, en un campo estándar de 100 x 60 m, que el
espacio que corresponde a cada jugador es de 300 m2 (excluyendo a
los porteros). Sin embargo, las tareas propuestas durante el entrenamiento en
escasas ocasiones alcanzan dichas dimensiones de espacio relativo a cada
jugador participante (Castellano, 2008, datos sin publicar). Además, estos valores hacen referencia al EII teórico, puesto que los equipos en su interacción durante el partido ocupan menores dimensiones del espacio (Fradua et al., 2013). Teniendo como base los datos aportados en la literatura científica,podríamos resumir que:
1.- los técnicos deportivos deberían tener en
cuenta la variable dimensiones del terreno de juego y, por lo tanto, el EII en
la confección de tareas de entrenamiento.
2.- parece
existir en general un mayor número de estudios que observan que a mayores
dimensiones del terreno de juego, mayor intensidad física y fisiológica.
3.- una posible
explicación a esta mayor demanda en espacios grandes hace referencia al tiempo
de juego efectivo, maximizado debido a un menor número de interrupciones reglamentarias
en los espacios más grandes.
4.- Parece que
las demandas fisiológicas apenas se ven modificadas, lo que podría provocar una
misma adaptación al entrenamiento por parte de los jugadores en este sentido
(diferencias “significativas” estadísticamente hablando en algunos casos pero
insuficientes para provocar diferentes adaptaciones al entrenamiento).
5.- la elección
de unas dimensiones u otras parece influir en la conducta motriz de los
jugadores, con una mayor frecuencia de acciones de control y regate y control y
tiro, una mayor número de interceptaciones y despejes en los espacios más
reducidos.
6.- debemos
tener en cuenta los resultados de los estudios que analizan la competición para
acercarnos a ella durante el entrenamientoReferenciasCasamichana,
D., y Castellano, J. (2010). Time-motion,
heart rate, perceptual and motor behaviour demands in small-sides soccer games:
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D., y Dellal, A. (2012). Influence
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demands in small-sided soccer games. Journal
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¿Replican los Juegos Reducidos las demandas de los partidos?
En
los últimos años se han desarrollado multitud de estudios que analizan las
demandas fisiológicas del fútbol y el entrenamiento (Bangsbo et al., 1991; Di
Salvo et al., 2007). Recientemente,
también ha cobrado interés la carga impuesta por el jugador durante las
situaciones de Juegos Reducidos (JR) (Hill-Haas et al., 2011; Impellizzeri et al., 2006). Sin embargo, pocos estudios han comparado las demandas físicas,
fisiológicas y técnicas entre JR y competiciones en un mismo grupo de estudio
(Casamichana, Castellano, y Castagna, 2012).En otros deportes colectivos se han comparado situaciones de JR y
competición. Gabbett (2008) comparó JR con partidos oficiales en jóvenes
jugadores élite de voleibol. Los resultados de su estudio mostraron que las
situaciones de JR ofrecen un estímulo de entrenamiento específico que reproduce
las demandas fisiológicas de la competición. Posteriormente, este mismo autor
(Gabbett, 2010), comparó diferentes formatos de JR con partidos oficiales en
jugadoras profesionales de hockey. Encontró que durante los entrenamientos
basados en el juego, fue invertido mayor tiempo en actividad a baja intensidad
(0-1 m.s-1) y menor tiempo en actividad a intensidad
moderada (1-3 m.s-1) y alta (5-7 m.s-1
y >7 m.s-1). Este autor concluyó que las situaciones
de JR propuestas en el estudio no reflejan las demandas físicas del juego real
y sugiere que las variables de entrenamiento deben manipularse correctamente
para simular la competición.
Acercándonos
a la modalidad deportiva que nos ocupa, algunos trabajos han comparado en una
misma población de estudio si realmente estas situaciones de JR simulan las
demandas físicas, fisiológicas y motrices de los partidos de competición (Allen, Butterly, Welsch, y
Wood 1998; Casamichana et al., 2012; Gabett y
Mulvey, 2008), aunque ninguno de ellos ha sido desarrollado con jugadores de
élite senior (Carling, Bloomfield, Nelson, y Reilly, 2008).
Diversos
autores han observado que los JR reproducen la intensidad del juego de un
partido oficial de 11 vs. 11
(Capranica et al., 2001) o incluso la intensidad es superior (Allen et al., 1998).
Otros sin embargo, aunque mostraron un mayor número de acciones técnicas (Allen et al., 1998) y una
carga física total semejante, determinaron que la actividad realizada a alta
intensidad fue menor (Casamichana, Castellano, y Castagna, 2012; Gabbett y
Mulvey, 2008).
Allen
et al. (1998) evaluaron las demandas físicas y fisiológicas del juego 5 vs. 5 y 11 vs. 11 en jóvenes jugadores de fútbol. Los resultados indicaron que
las distancias cubiertas fueron similares en los dos tipos de ejercicios (5 vs. 5: 11907 ±1810 m y 11 vs. 11: 10230 ±401 m). En contraste, los
jugadores permanecieron más tiempo andando durante el juego de 11 vs. 11 (5528 vs. 2990 m), mientras que el ratio de trabajo de alta y
baja-moderada intensidad y los valores de FC fueron mayores durante el juego de
5 vs. 5, reflejando que el juego 5 vs. 5 fue más intenso y puede ser
utilizado como un excelente método de entrenamiento.
Gabbett
y Mulvey (2008) investigaron los patrones de movimiento y perfiles de actividad
de diferentes JR de entrenamiento (3 vs.3 y 5 vs.5) y lo compararon con las demandas de
partidos de nivel nacional e internacional en jugadoras de fútbol de elite. Los
resultados mostraron que el ratio trabajo:descanso
promedio de los JR (1:13) fue similar a los PA (1:15), nacionales (1:16) e
internacionales (1:16). Durante los partidos internacionales fueron realizados
4.8 ±2.8 sprints repetidos por jugador y partido. El número de esfuerzos dentro
de los sprints repetidos fue de 3.4 ±0.8 con una duración de los sprints de 2.1
±0.7 seg, y un tiempo de recuperación entre sprints de 5.8 ±4.0 seg. La mayor
parte de la recuperación entre sprints fue de naturaleza activa (92.6%). A diferencia
de los partidos internacionales, las series de sprints repetidos fueron poco
frecuentes en los JR, PA y partidos de liga nacional. Estos resultados
demuestran que los JR pueden simular los patrones de movimiento medios de
competición pero ofrecen un estímulo de entrenamiento insuficiente para simular
las demandas de alta intensidad y repetición de sprints de los partidos
internacionales.
En la misma
línea, Casamichana, Castellano, y Castagna (2012) evaluaron las demandas
físicas de PA comparado con diferentes formatos de JR (3 vs. 3, 5 vs. 5 y 7 vs. 7) en jugadores semiprofesionales de
fútbol. Estos autores observaron valores más elevados a intensidades
medias-bajas de desplazamiento y menores a intensidades elevadas de
desplazamientos en los JR comparados a los PA. Los
autores sugieren que los técnicos deportivos deberían considerar introducir los
PA durante el proceso de entrenamiento para promover adaptaciones específicas
en esfuerzos de alta intensidad u otro tipo de entrenamiento complementario que
asemeje las demandas de la competición a las del entrenamiento.Figura 1. Distancia
recorrida por hora de juego en diferentes rangos de velocidad durante juegos
reducidos (JR) y partidos de futbolistas semiprofesionales. *Diferencias
significativas entre juegos reducidos y partidos (p>0.01).Tomado de
Casamichana et al. (2012, p. 839).Cabe
destacar como, en los trabajos donde se han estudiado JR con un reducido número
de jugadores (y por consiguiente, un espacio absoluto de juego también
reducido), existen diferencias con respecto a las demandas de la competición,
especialmente en lo referente a acciones realizadas a alta velocidad de
desplazamiento (5 vs.5,
Allen et al., 1998; 3 vs.3
y 5 vs.5,
Gabbet y Mulvey, 2008), sin observarse tales diferencias cuando los JR son
practicados con un mayor número de jugadores (8 vs. 8; Rodrigues et al. 2007), quizás
influenciados por las dimensiones absolutas del terreno de juego, que como veremos en otra entrada de Blog, son determinantes en la carga física impuesta al
jugador, no alcanzándose en dimensiones reducidas de espacio desplazamientos a
alta velocidad.Referencias
Allen, J.,
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PROXIMAS FORMACIONES
Restricción en el número de contactos al balón por posesión individual, ¿afecta a la respuesta del jugador?
Durante
el proceso de entrenamiento en fútbol, es habitual que los técnicos deportivos
modifiquen las reglas de las tareas con el objetivo de modular la intensidad o
favorecer el desarrollo de aspectos técnico-tácticos-estratégicos (Hill-Haas et
al., 2011). A pesar de que el cambio de ciertas reglas es un factor importante
que puede influir en las demandas de los ejercicios (Dellal et al., 2008), un
reducido número de estudios han examinado de forma consistente esta cuestión,
encontrándose trabajos que manipulan aspectos técnicos como el número de
contactos permitidos al móvil por posesión individual (Almeida, Ferreira y Volossovitch,
2012; Dellal, Chamari et al., 2011), el tipo de marcaje establecido (Sampaio et
al., 2007) u otros aspectos como la imposición de completar series de sprints
durante el desarrollo de situaciones de JR (Hill-Haas et al., 2010), o una
determinada secuencia de pases antes de finalizar (Almeida et al., 2012).Revisión de trabajos centrados en el número de contactos permitidos
al móvilAunque
el fútbol de élite moderno es caracterizado por la capacidad de los futbolistas
de jugar con pocos contactos al balón por posesión en ataque y de presionar al
equipo rival tan pronto como sea posible en defensa (Dellal et al., 2008),
pocas investigaciones han centrado la atención en valorar como la modificación
de esta variable influye en las demandas físicas, fisiológicas y técnicas de
los jugadores. Entre los trabajos realizados con tal propósito destacan los de Aroso et al. (2004), Dellal, Chamari et al. (2011), Dellal, Lago-Peñas et al. (2011), Dellal, Hill-Haas et al. (2011) y Sampaio et al. (2007)Agrupando
estos estudios encontrados en torno a esta variable, y tendiendo en cuenta que todas estas conclusiones surgen de trabajos que estudian situaciones de juegos reducidos de mantenimiento en las cuales participan un grupo reducido de jugadores (4 vs. 4 es el formato más numeroso), por lo que quizás en formatos con mayor número de jugadores y con el espacio polarizado estos resultados no sean consistentes, algunas de las conclusiones que podemos extraer hacen referencia a: 1.-
las tareas en las que solo se permite un
toque al balón provocan un mayor nivel de intensidad. –
mayor intensidad fisiológica: >LA, y PSE, la FC apenas se modifica – mayor intensidad física: >
distancia recorrida, distancia recorrida alta velocidad y sprint2.-
los juegos reducidos con toque libre provocan mayor número de duelos
individuales y mayor número de % de éxito en los pases3.-
los juegos reducidos limitados a un toque provocan un mayor número de balones
perdidos y número de posesiones4.-
El nivel de juego influye en la respuesta física, fisiológica, motriz y
perceptiva del jugador: – los jugadores amateur con respecto
a los profesionales presentan un menor
porcentaje de éxito en los pases, pierden un mayor número de posesiones, mayores valores de PSE y
LA y menor distancia recorrida
en sprint y alta intensidad
ReferenciasAlmeida, C. H., Ferreira, A. P., y Volossovitch, A. (2012). Manipuling task constraints in small-sided
soccer games: performance analysis and practical implications. The
Open Sports Sciences Journal, 5, 174-180Dellal, A., Chamari, K., Owen, A. L., Wong, D.
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physiological responses, physical, and technical activities.Journal of Strength and
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Effect
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(2010). Time-motion characteristics and physiological responses of small-sided
games in elite youth players: the influence of player number and rule changes.
Journal of Strength and Conditioning Research, 24(8), 2149-2156.Hill-Haas, S., Dawson, B., Impellizzeri, F. M., y Coutts, A. (2011). Physiology of small sided games training in football. A systematic review. Sports Medicine 41(3), 199-200.Sampaio, J.,
García, G., Maçãs, V., Ibáñez, S., Abrantes, C., y Caixinha, P. (2007). Heart rate and perceptual responses to 2 x 2 and 3 x 3
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121-122.
Planificar-Intervenir-Evaluar
Entendemos el proceso de entrenamiento como una triada de elementos que interaccionan, lo que supone la imposibilidad de actuar sobre una dimensión sin tener en cuenta su interacción con el resto de dimensiones.Evaluamos para planificar, planificamos para intervenir, y volvemos a evaluar la intervención para volver a planificar. De hecho, evaluamos mientras intervenimos e intervenimos mientras evaluamos. Como todas las dimensiones no van a poder ser abordadas académicamente de manera simultánea, proponemos una secuencia a este proceso interaccionado y necesariamente inacabado.El estudio de la competición: sustento para poder entrenar de forma efectiva¿Te imaginas entrenar a un atleta sin conocer qué prueba va a realizar? ¿Te imaginas intentar mejorar la maestría de un pianista a través de la práctica con una guitarra? ¿Te imaginas entrenar de la misma manera a un niño de 6 y de 20 años? Estamos seguros que tu respuesta coincidirá con que “no es una intervención adecuada”.Sin embargo, en el marco de los deportes colectivos, y en el caso concreto del fútbol, esto no siempre se ha tenido en cuenta. Un equipo, configurado por 20 sujetos con naturaleza e identidad propia, con potencialidades y “debilidades” innatas y adquiridas, con ritmos de aprendizaje y mejora en algunos casos no relacionados al del resto de sus compañeros, y con objetivos de preparación individuales, conviven día a día en el proceso de entrenamiento, con el objetivo de maximizar el rendimiento colectivo (Castellano y Casamichana, 2016). El estudio global de la competición, desde los requerimientos individuales físico-fisiológicos (Figura 1) hasta los técnico-tácticos, sin obviar la interacción con los compañeros y adversarios, nos va a ayudar a intervenir de forma más efectiva en el proceso de entrenamiento. Digamos en este sentido que debemos ser ampliamente conoceros del evento competitivo para el cual nos estamos preparando.Figura 1. Demandas de la competición a alta intensidad. Resultados tomados del trabajo de Castagna et al. (2016).¿Cómo estamos? ¿Qué nos falta por optimizar un poco más? ¿Cómo estamos entrenando?Conocer las particularidades de los organismos que forman parte del super-organismo llamado equipo es indispensable para poder optimizar el rendimiento colectivo. Pensemos en un grupo o banda de música como equipo. Lo relevante es que el grupo de música interaccione de forma adecuada para emitir un sonido placentero en su actividad. Dicho grupo de música está configurado por diferentes músicos y las interacciones surgidas entre ellos. Para que el grupo obtenga éxito de forma regular debemos cuidar a los músicos (y sus interacciones), evitar que enfermen, o que puedan ver disminuido su potencial en base a una sobre-estimulación o sub-estimulación de alguna de sus múltiples áreas de desarrollo. Por tanto, debemos estudiar y evaluar de forma minuciosa cada caso (único e irrepetible) para proporcionar soluciones anticipadas a los problemas, aparecidos y que pudieran aparecer (Figura 2, estudio de las cargas de entrenamiento impuestas a los futbolistas en diferentes sesiones de entrenamiento; Figura 3, estudio de las cargas de entrenamiento impuestas a futbolistas con diferente participación en la competición). Y todo ello, sin olvidarnos de que lo que va a provocar una sensación placentera en el espectador del concierto va a ser la interacción de los diferentes músicos comportándose como un único organismo, el grupo o la banda de música.Figura 2. Gráfico radial donde se comparan los valores de diferentes variables de carga externa durante los entrenamientos realizados 1 día después del partido (+1), 4, 3 y 1 día antes del siguiente partido (-4, -3 y -1).¿Y ahora, qué hacemos?Soluciones eficaces y adaptadas al contexto. Esa es la respuesta. Tan sencilla y tan compleja. Por suerte, tanto teorías más cercanas a la naturaleza de los deportes de equipo, y en concreto del fútbol, como evidencia científica han sido desarrolladas de forma importante en los últimos años. Abordaremos por tanto el proceso de entrenamiento en sus diferentes elementos temporales, desde la tarea hasta la temporada, de forma contextualizada, es decir, teniendo en cuenta para qué entrenamos (los objetivos), y como están los jugadores y/o equipo. Maximizar el rendimiento colectivo, de un equipo de fútbol, a través de la optimización de todos los elementos que componen el sistema y los subsistemas que incluyen, sin obviar sus interacciones. Figura 3. Distancia recorrida a sprint por jugadores que presentan diferente frecuencia como titulares durante la competición. Resultados tomados del trabajo de Anderson et al. (2016). ReferenciasAnderson, L., Orme, P., Di Michele, R., Close, G.L., Milsom, J., Morgans, R., Drust, B., & Morton, J.P. (2016). Quantification of seasonal long physical load in soccer players with different starting status from the english premier league: implications for maintaining squad physical fitness. Int J Sports Physiol Perform. [Epub ahead of print]Castagna, C., Varley, M., Póvoas Araújo, S.C., & D’Ottavio, S. (2016). The evaluation of the match external load in soccer: methods comparison. Int J Sports Physiol Perform. [Epub ahead of print]Castellano, J. y Casamichana, D. (2016). El arte de planificar en fútbol. España: editorial Futbeldelibro.
El re-calentamiento, ¿por qué no se hace?
Son numerosos los deportes que presentan dos o más partes de juego prolongadas en el tiempo (30-45 mins) separadas por descansos de una duración que oscila entre los 10-20 minutos (Russell et al., 2015).¿Y qué pasa después de los descansos?El análisis minucioso de la actividad de los jugadores durante un partido ha revelado datos interesantes respecto a lo que sucede en los primeros instantes del segundo tiempo, inmediatamente después del descanso. Tradicionalmente el estudio se ha realizado analizando periodos de 15 minutos de duración, encontrando varios trabajos (Bradley, Sheldon, Wooster, Olsen Boanas, & Krustrup, 2009; Weston, Batterham, Castagna, Portas, Barnes, Harley, & Lovell, 2011) descensos significativos de la actividad respecto a la actividad del primer cuarto de hora de partido, tanto en los jugadores como en los árbitros, aumentando en la segunda parte también la distancia al balón de los árbitros.Figura 1. Distancia recorrida a alta velocidad y sprint en el primer cuarto de hora de la primera parte (0-15 minutos) y de la segunda parte. Adaptado de Weston et al. (2011).Así, Lovell, Barrett, Portas, & Weston (2013) encuentran como la actividad (distancia total recorrida, distancia recorrida a baja velocidad y distancia recorrida a alta velocidad) en los 5 minutos posteriores al descanso (totalmente pasivo de 15 minutos de duración) es significativamente menor respecto a los valores obtenidos en la media de la primera parte y en diferentes periodos posteriores de la segunda parte, datos que sugieren que el descenso clásico encontrado en los primeros 15 minutos, puede estar fuertemente influenciado por la actividad en los instantes iniciales. Estos resultados pueden parecer sugerirnos la necesidad de un pequeño re-calentamiento antes del comienzo de la segunda parte. Figura 2. Distancias recorridas por minuto de juego total (a), a baja velocidad (b) y a alta velocidad (c) en diferentes periodos del partido. Tomado de Lovell et al. (2013).El recalentamientoAdemás de las estrategias pasivas de mantenimiento de la temperatura (de cierta efectividad ya mostrada en la literatura científica) se ha investigado el posible efecto potenciador de introducir actividad de recalentamiento. Así, Zois, Bishop, Fairweather, Ball, & Aughey (2013) compararon el efecto agudo de un descanso pasivo, de 5 minutos de carrera más 5 RM de prensa de pierna y de 5 mins de carrera más 2 minutos de juego de posesión de 2 contra 2. Los resultados indican que los jugadores que realizaron la propuesta pasiva no mejoraron su rendimiento, incluso sufrieron empeoramientos significativos en algunas capacidades, mientras que los sujetos que realizaron la propuesta de 5RM obtuvieron mejoras en diferentes variables asociadas a la velocidad de desplazamiento y del salto. Cabe destacar que cuando se realizó la propuesta del juego reducido, se mejoró un test de pases, por lo que los autores concluyen que incluir ambas actividades (un trabajo de alta carga en sobrecarga y un trabajo donde el jugador se relacione con el balón), puede mejorar el rendimiento de los jugadores (Zois et al., 2013). Por esta línea, Edholm, Krustrup & Randers (2014) encuentran a través de un calentamiento de 7 minutos de duración y baja intensidad como se atenúan los empeoramientos del rendimiento respecto a los valores obtenidos antes del inicio del partido. De forma concreta, el sprint disminuye un 3% después de la primera parte respect al valor obtenido antes de iniciar el partido. La introducción del recalentamiento durante el descanso mantiene el nivel de rendimiento (descenso del 3%), mientras que no recalentar empeora el rendimiento otro 2,6% más. Con el salto sucede algo parecido. A pesar de que el salto se mantiene después de la primera parte, no recalentar provoca un descenso de hasta el 7%, mientras que el recalentamiento provoca pérdidas de únicamente el 3% respecto al valor obtenido antes de comenzar el encuentro. Estos resultados se han justificado principalmente en un descenso de la actividad muscular de 1.5-2.0ºC producido durante el descanso del partido (Mohr, Krustrup, Bangsbo, 2005), disminuyendo la capacidad de sprint un 2,4% del jugador de fútbol tras ese descenso de temperatura.Figura 3. Temperatura muscular en diferentes momentos del partido. Tomado de Mohr et al. (2005).Un estudio interesante es el mostrado por Towlson, Midgley & Lovell (2013), en el que se detallan algunas de las justificaciones que reportan técnicos de élite para no realizer re-calentamiento, a pesar de los supuestos beneficios físico-fisiológicos que entraña dicha propuesta. Figura 4. Resumen de las justificaciones de los técnicos para no realizar actividades de re-calentamiento. Adaptado de Towlson et al. (2013).Por tanto, las investigaciones realizadas en los últimos años sugieren realizar una serie de cambios en esta estructura de calentamiento. Así, el modelo propuesto por estos mismos autores en su revisión sobre las estrategias de recalentamiento sugiere una serie de novedades, resumidas en la Figura 4.Figura 4. Modelo propuesto para el tiempo de descanso y su temporización. Adaptado de Russell et al. (2015).ReferenciasBradley, P.S., Sheldon, W., Wooster, B., Olsen P., Boanas, P., & Krustrup, P. (2009). High-intensity running in English FA Premier League soccer matches. J Sports Sci, 27:159–168.Edholm, P., Krustrup, P., & Randers, M.B. (2014). Half-time re-warm up increases performance capacity in male elite soccer players. Scand J Med Sci Sports. doi: 10.1111/sms.12236. [Epub ahead of print]Lovell, R., Barrett, S., Portas, M., & Weston, M. (2013). Re-examination of the post half-time reduction in soccer work-rate. Journal of Science and Medicine in Sport, 16(3):250-4. doi: 10.1016/j.jsams.2012.06.004.Mohr, M., Krustrup, P., Bangsbo, J. (2005). Fatigue in soccer: a brief review. J Sports Sci, 23(6):593-9.Russell, M., West, D.J., Harper, L.D., Cook ,C.J., & Kilduff, L.P. (2015). Half-time strategies to enhance second-half performance in team-sports players: a review and recommendations. Sports Med, 45(3):353-64.Towlson, C., Midgley, A.W., & Lovell, R. (2013). Warm-up strategies of professional soccer players: practitioners’ perspectives. J Sports Sci, 31(13):1393-401.Weston, M., Batterham, A.M., Castagna, C., Portas, M.D., Barnes, C., Harley, J., & Lovell, R.J. (2011). Reduction in physical match performance at the start of the second half in elite soccer. Int J Sports Physiol Perform. 2011 Jun;6(2):174-82.Zois, J., Bishop, D., Fairweather, I., Ball, K., & Aughey, R.J. (2013). High-intensity re-warm-ups enhance soccer performance. Int J Sports Med, 34(9):800-5.
Después de tener la información, ¿qué hago con ella?
Uno de los aspectos relevantes del rendimiento en un equipo profesional pasa por saber gestionar la información que desde diferentes tecnologías se van generando cada jornada. Esta información llega a veces desde empresas ajenas al club que reportar análisis del rendimiento físico y técnico-táctico-estratégico de los equipos, como Mediacoach® o Instat®, habituales en los equipos profesionales de la Liga Española. Además más información es generada por los propios equipos y clubes intentando afinar en las ganancias que permitan optimizar el rendimiento en competición. Para ello, aplicaciones como el SportCode®, Dartfish® o NacSport® son algunas de las más utilizadas en el fútbol profesional. Sin embargo, disponer de la información solo es el primer paso para conocer más sobre el rendimiento de los equipos. La competición no es fácil, el grado de igualdad es máximo y cualquier opción de gestionar la información podría resultar crucial en la necesidad de mejorar cada día. Conocer cómo se juega en la Liga donde compite el equipo, situándolo en la fotografía de la competición puede favorecer la emergencia de aportaciones que podrían incidir en la optimización del rendimiento. La idea que se quiere transmitir es que, como información es poder, convertir la información en conocimiento permitirá a los equipos a tomar decisiones sobre adaptaciones en la estrategia a adoptar para cambiar el rumbo de una dinámica de resultados negativos o a hacer adecuadas interpretaciones sobre los porqués del rendimiento actual del equipo y su evolución a lo largo del tiempo. Como muestra dos botones. Primero, “dime cómo te colocas y te diré como juegas”. La distribución de los jugadores en el campo es un rasgo clave en el planteamiento que el equipo hace en la competición. La amplitud y profundidad adoptada por los equipos delatan una puesta en escena particular. No negamos la influencia que el lugar donde se disputa el partido, el nivel del oponente, la dinámica del resultado en el partido y un largo etc. condicionan esta fotografía. Pero estamos seguros que también esta tendencia ‘general’ (datos medios de los partidos) no es gratuita, si bien es verdad que conocer la dinámica interna de este comportamiento colectivo sería más enriquecedor. ¡Mira el gráfico! probablemente podrás localizar donde se sitúa tu equipo y sus rivales. Son datos de los 380 partidos disputados en la temporada pasada 2015-16. ¿Cómo esperas que se comportará el equipo en partidos posteriores con similares jugadores y cuerpo técnico?Segundo, “corremos o nos pasamos”. El dicho popular de que si no sabes jugar tendrás que correr para tener alguna opción de rendimiento en fútbol es una verdad a medias. Si la correlación fuera lineal y negativa, más corro menos me paso o memos corro porque me paso más, la nube de puntos debería ir de más a menos en el gráfico siguiente. Sin embargo los puntos se distribuyen sin demasiado orden. Lo que es cierto es que algunos equipos juegan a pasarse más que otros. Otros sin embargo, apuestan por correr. La realidad apoya la tesitura que correr y pasar no son excluyentes y que los modelos de juego marcarán las preferencias del equipo. Nuevamente variables situaciones de cada partido condiciona los comportamientos del equipo, pero esto es solo para hacernos una idea. Puedes revisar la siguiente figura y localizar donde se sitúa tu equipo y sus rivales. Son datos de los 380 partidos disputados en la temporada pasada 2015-16. ¿Cómo esperas que se comportará el equipo en partidos posteriores con similares jugadores y cuerpo técnico?Más información acerca de esta temática será desarrollada en el Curso de especialista en fútbol: planificar, intervenir y evaluar.Julen Castellano







