Balance de Nitrógeno o Equilibrio de Nitrógeno
Para establecer que sería el balance de Nitrógeno, debemos empezar recordando de que estaría
compuesto un aminoácido.
Sabemos que un aminoácido estaría formado por un grupo amino
(-NH2) y un grupo carboxilo (-COOH).
Los aminoácidos contienen,
C, H, O y N, algunos S. El catabolismo de los aminoácidos daría como
resultado CO2, H20, productos finales
nitrogenados (principalmente urea) y sulfatos,
Brobeck JR (1982).
Los aminoácidos incorporados a la sangre desde el tracto
intestinal se usan no solo para la síntesis de tejidos proteicos, también se utilizarían para la producción de
novo de glucosa o la generación directa de energía, interviniendo como sustrato en el metabolismo
oxidativo, en los dos casos últimos el
nitrógeno residual se eliminaría en forma de urea, Martinuzzi ALN, et al. (2011).
Debemos resaltar que no debemos considerar el catabolismo
proteico y consecuentemente su utilización como combustible energético un objetivo
prioritario, todo lo contrario nuestro
objetivo principal debiera ser la síntesis de proteínas.
“La primera etapa del
catabolismo proteico comprende la extracción del grupo amino
(desaminación), que es donde se
encontraría el nitrógeno. Este nitrógeno
de los aminoácidos tiene fundamentalmente dos destinos en el organismo. Puede ser extraída del aminoácido
(desaminación), como vimos, y eliminada
en el organismo principalmente en forma de urea. Y en otros casos puede ser transferida de un
aminoácido a un cetoácido, formando de
este modo un aminoácido diferente (transaminación), llevada a cabo principalmente en el hígado”, Brobeck JR (1982).
El nitrógeno, por
tanto, sería un elemento químico común
en todos los aminoácidos por lo que esta es la alternativa más viable para
medir la retención o pérdida del mismo.
Por tanto mediante el sudor, las heces y la orina
determinaremos que cantidad de nitrógeno somos capaces de retener o de
perder. Si perdemos menos nitrógeno del
que consumimos con la dieta entraríamos en un “balance positivo de
nitrógeno”, por el contrario si perdemos
más nitrógeno del que consumimos en la dieta resultaría en un “balance negativo
de nitrógeno”.
El balance positivo o negativo de nitrógeno, desde el punto de vista terapéutico puede
indicar a los especialistas en medicina otro tipo de indicios. Por ejemplo el balance negativo o equilibrio
nitrogenado negativo, se observan en
enfermedades por desgaste e inanición,
mientras que el balance positivo,
se observa en época de crecimiento o en la reparación de tejidos tras un
traumatismo o intervención quirúrgica, pero desde el punto de vista deportivo, nos indicaría un probable deterioro muscular
(de proteínas musculares), que no sólo puede hacernos perder masa muscular, sino también consecuentemente niveles de
fuerza, puesto que perderíamos el tejido
generador de la misma, y así mismo un cambio negativo en nuestro ritmo
metabólico de reposo, imprescindible controlar en entrenamientos/nutrición de
sujetos obesos o que estemos interesados en hacerles perder tejido graso y por
supuesto en la prevención de la sarcopenia en adultos mayores, si hablamos de balance negativo y obviamente para
conseguir un aumento de anabolismo va unido indisolublemente con un balance
positivo de nitrógeno, claro indicio de
síntesis proteica y por ende de aumento de masa muscular.
Aunque, esta manera
de cuantificación, tiene sus
limitaciones tal y como nos relatan Lemon et al. (1992) y Fuller y Garlick
(1994), en Lemon (1997), “es inconveniente para los sujetos, da mucho trabajo a los investigadores,
tiende a sobreestimar el nitrógeno que es realmente retenido, por lo general
sobreestima la ingesta y subestima la excreción), y debido a su naturaleza de
«caja negra», no puede aportar información específica acerca de las distintas
partes componentes del metabolismo de las proteínas”.
Bibliografía
1.- John R. Brobeck.
Bases Fisiológicas de la práctica médica. Editorial Panamericana. Viamonte 2164 –Buenos Aires. 10 Edición.
1982. ISBN-950-060174-5.
2.- Andrés Luciano Nicolás Martinuzzi,
Santiago Alcántara, Amin Corbal, María
Elena Di Leo, Andrés Guillot, Analía Palaoro, Eduardo Manuel Ferraresi Zarranz, Carlos
Feller, Santana Porbén. Nitrógeno ureico urinario como indicador del
metabolismo proteíco den el paciente crítico. Revista Cubana Aliment Nutr 2011;
21 (2):224-235.
3.- Peter W Lemon (1997). Efectos del
Ejercicio sobre el Metabolismo de las Proteínas. PubliCE Standard.
https://g-se.com/es/fisiologia-del
ejercicio/articulos/efectos-del-ejercicio-sobre-el-metabolismo-de-las-proteinas-981.
4.- Andrés Martínez Baena y Alejandro César
Martínez Baena. Proteínas y Aminoácidos
como factores determinantes en la dieta del deportista: suplementación. www.efdeportes.com. Revista Digital Buenos Aíres. Año 13 – Nº 127 – Diciembre de 2008.