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HIIT en la diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 es una epidemia mundial asociada a la obesidad y a un estilo de vida sedentario [1],
viéndose incrementada la morbilidad y mortalidad a causa de una enfermedad
cardíaca, ceguera, insuficiencia renal, problemas de pie, enfermedad
periodontal [2] y un impacto en la calidad de vida significativo [3].

Entre los objetivos del tratamiento en pacientes con diabetes
se incluyen el logro y el posterior mantenimiento de la glucosa en sangre,
presión sanguínea y niveles lipídicos con el objetivo de prevenir o retrasar la
progresión de las complicaciones crónicas [4]. El ejercicio, junto a la dieta y el control de peso es, por tanto,
pieza clave para prevenir la diabetes.

Estudios epidemiológicos muestran que la actividad física
puede reducir el riesgo de padecer diabetes entre un 30 y un 50% en la
población general [5]. Así mismo, el ejercicio ayuda a tratar la glucosa,
presión sanguínea y anormalidades lipídicas comúnmente encontradas en personas
con diabetes y ayuda con el mantenimiento de la pérdida de peso [6].

Las recomendaciones tradicionales son las de realizar
actividad física entre 150 y 210 minutos por semana de ejercicio físico
aeróbico de moderada intensidad, añadiendo algún ejercicio contra resistencias
repartidas entre 3 y 5 sesiones [6, 7].

Ejercicio aeróbico y
diabetes tipo 2

Algunos meta-análisis estiman que en personas con diabetes
tipo 2, tanto el ejercicio aeróbico como el ejercicio de fuerza mejoran
el control de la glucemia en un grado comparable a algunos antidiabéticos
orales [8-10]. Umpierre et al, 2011 [8] en su meta-análisis concluyeron que en estudios con al menos 12 semanas de
duración realizando un entrenamiento
estructurado mayor de 150 minutos a la semana (tanto de
ejercicio aeróbico, ejercicio de fuerza o ambos) se observa una mayor
reducción de la HbA1c que los sujetos que entrenaban menos tiempo/semana (concretamente una reducción entre 0,6- 0,89%; cantidad
clínica significativa).

Otro meta-análisis concluye que la intensidad del ejercicio
provoca una mejoría en la HbA 1c mayor que el volumen del ejercicio,
con un
promedio de 49 minutos (incluyendo 10-15 minutos de calentamiento y vuelta a la
calma), y una media de 3,4 sesiones a la semana durante 20 semanas [11].

Durante el
ejercicio de moderada intensidad, el músculo utiliza la glucosa
disponible producida por la glucongenólisis
intramuscular y por el
incremento de la captación
de la glucosa. Tanto el
ejercicio aeróbico como contra resistencias incrementa la GLUT4 y por lo tanto
el consumo de la glucosa en sangre por una vía que no es dependiente de la insulina [6]. El consumo de glucosa en el
músculo contráctil es normal incluso en la presencia
de diabetes tipo 2 [6]. Tras el ejercicio, el consumo de glucosa permanece elevado, proceso que se mantiene
por varias horas
[6].

Sin embargo, durante el ejercicio de moderada
intensidad (60 % VO2max) de corta duración en personas no diabéticas,
el incremento del consumo de glucosa por el músculo es equilibrado por un incremento idéntico de la producción de glucosa
hepática, y los niveles de glucosa en sangre permanecen sin cambios [6, 12]. Existe un descenso en el nivel de insulina, lo cual produce la
liberación de glucagón y por consiguiente el incremento de la producción de glucosa [12]. Las catecolaminas juegan también un rol importante, solo cuando el ejercicio aeróbico de moderada intensidad es mayor de
dos horas de duración, las catecolaminas pueden incrementar la producción de
glucosa.

Los
efectos agudos
sobre el consumo y producción de la
glucosa que produce el ejercicio aeróbico varían
con la duración y la intensidad, pero siguiendo una simple sesión
sucede generalmente un incremento de la acción de la insulina y por lo tanto
una mayor tolerancia a la glucosa entre 24 y 72 horas postejercicio [6].

Ejercicio
de alta intensidad y diabetes tipo 2

Una sesión de ejercicio continuo de alta intensidad (7 minutos al 60% VO2max; 3 minutos al 100%
VO2max y 2 minuto al 110% VO2max) mantiene la
hiperglucemia producida por el ejercicio durante más de 60 minutos tras su finalización (siendo su pico máximo a
los 30 minutos y decrece
a los siguientes 180 minutos) [13]. A su vez, tanto una simple sesión de HIIT como dos semanas de
entrenamiento (siendo ésta de 10 x 60 s, al 90% de la FCmáx con 60 s de
descanso entre series en cicloergómetro) [14, 15] se ha visto que mejora el control de la glucosa durante un periodo
de 24 horas tras el ejercicio.

Little et al
[15] evaluaron los efectos en cuanto a la regulación de la glucosa 48 y 72
horas tras la última sesión de las 6 sesiones de HIT que se llevaron a cabo en 2
semanas (mismo protocolo que Gillen et
al [14] con 30 minutos de ejercicio de alta intensidad por semana y un total de
75 minutos incluyendo calentamiento, descanso y vuelta a la calma) y obtuvieron
como resultado una media de concentración de glucosa en sangre reducida un 13% tras el entrenamiento. La suma de la glucosa postprandial tras el
desayuno, comida y cena se redujo un 30%, así mismo, la concentración de GLUT4
fue un 369% mayor tras dos semanas de entrenamiento [15].

Según Balducci, et al, [16] el ejercicio de alta intensidad, comparado con
ejercicio de baja intensidad a volúmenes iguales realizando ejercicio 2 veces
por semana durante 12 meses combinando ambos entrenamientos con ejercicios de
fuerza, produce mejoras significativas en HbA1c, triglicéridos y colesterol
total, pero no obtiene mejoras en otros factores
de riesgo ni en puntuaciones de riesgo coronario. Además, según este estudio,
la intensidad no fue un predictor independiente de la reducción de cualquiera
de estos parámetros.

En conclusión, parece
que existe evidencia de que el entrenamiento HIIT
puede ser un método útil para personas que padecen diabetes tipo 2, pudiendo ayudar a controlar
los niveles de glucemia postprandial, colesterol y triglicéridos.
Además, el HIIT puede reducir hasta el 50% el tiempo total de entrenamiento
necesario para producir mejoras en esta población así como incrementar la motivación de los mismos.

Víctor Segarra/ Guillermo Peña/ Juan Ramón Heredia

Referencias:

1.- Hu FB. Globalization of diabetes: the role
of diet, lifestyle, and genes. Diabetes Care. 2011;34(6):1249–1257.

2.- National Diabetes Fact Sheet, 2007:
General information and National Estimates on Diabetes in the United States.
Ed: US Department of Health and Human Services Centers for Disease Control and
Prevention; 2008. Available from http://www.cdc.gov/diabetes/pubs/pdf/ndfs_2007.pdf.
Accessed October 15, 2012.

3.- Rubin RR, Peyrot M. Quality of life
and diabetes. Diabetes Metab Res Rev. 1999;15(3):205–218.

4.- American Diabetes Association.
Standards of medical care in diabetes, 2012. Diabetes Care. 2012;35
Suppl 1:S11–S63.

5.- Bassuk SS, Manson JE. Epidemiological
evidence for the role of physical activity in reducing risk of type 2 diabetes
and cardiovascular disease. J Appl Physiol. 2005;99(3):1193–1204

6.- Colberg SR, Sigal RJ, Fernhall B,
et al; for American College of Sports Medicine, American Diabetes
Association. Exercise and type 2 diabetes: the American College of Sports
Medicine and the American Diabetes Association: joint position statement
executive summary. Diabetes Care. 2010;33(12):2692–2696.

7.- Hordern MD, Dunstan DW, Prins JB,
Baker MK, Singh MA, Coombes JS. Exercise prescription for patients with type 2
diabetes and pre-diabetes: a position statement from Exercise and Sport Science
Australia. J Sci Med Sport. 2012;15(1):25–31.

8.- Umpierre D, Ribeiro PA, Kramer CK,
et al. Physical activity advice only or structured exercise training and
association with HbA1c levels
in type 2 diabetes: a systematic review and meta-analysis. JAMA.
2011;305(17):1790–1799

9.- Thomas DE, Elliott EJ, Naughton GA.
Exercise for type 2 diabetes mellitus. Cochrane Database Syst Rev.
2006;3:CD002968

10.- Snowling NJ, Hopkins WG. Effects of
different modes of exercise training on glucose control and risk factors for
complications in type 2 diabetic patients: a meta-analysis. Diabetes Care.
2006;29(11):2518–2527

11.- Boulé NG, Kenny GP, Haddad E, Wells GA,
Sigal RJ. Meta-analysis of the effect of structured exercise training on
cardiorespiratory fitness in Type 2 diabetes mellitus. Diabetologia.
2003;46(8):1071–1081.

12.- Marliss EB, Vranic M. Intense
exercise has unique effects on both insulin release and its roles in
glucoregulation: implications for diabetes. Diabetes. 2002;51 Suppl
1:S271–S283.

13.- Kjaer M, Hollenbeck CB, Frey-Hewitt
B, Galbo H, Haskell W, Reaven GM. Glucoregulation and hormonal responses to
maximal exercise in non-insulin-dependent diabetes. J Appl Physiol.
1990;68(5): 2067–2074.

14.- Gillen JB, Little JP, Punthakee Z,
Tarnopolsky MA, Riddell MC, Gibala MJ. Acute high-intensity interval exercise
reduces the postpran­dial glucose response and prevalence of hyperglycaemia in
patients with type 2 diabetes. Diabetes
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. 2012;14(6):575–577.

15.- Little
JP, Gillen JB, Percival ME, et al. Low-volume high-intensity interval
training reduces hyperglycemia and increases muscle mito­chondrial capacity in
patients with type 2 diabetes. J Appl Physiol. 2011;111(6):1554–1560.

16.- Balducci S, Zanuso S, Cardelli P,
Salvi L, Bazuro A, Pugliese L, Maccora C, Iacobini C, Conti F, Nicolucci A,
Pugliese G. Effect of High vs Low Intensity supervised aerobic and resistance
training on modifiable cardiovascular risk factors in type 2 diabetes; The
Italian Diabetes and Exercise Study (IDES). PLOS ONE, 2012; 7 (11): 1-9.


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