Rehabilitación
Cardiovascular, una indicación para todos…
Las enfermedades cardiovasculares,
constituyen hoy en día un serio problema de salud pública, y pese a los
importantísimos avances en lo que respecta a tecnología para el diagnóstico y
el tratamiento de las mismas, las proyecciones de crecimiento del número de
enfermos cardiovasculares que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS)
para el futuro cercano son realmente alarmantes.
Desde el punto de vista individual, el
ser portador de una enfermedad cardiovascular, también constituye un serio
problema, no solo por las implicancias que podemos atribuir a cierta
“discapacidad” física, sino también por todas las repercusiones psíquicas y
social – vocacionales que pueden llevar consigo estas enfermedades.
Habitualmente las enfermedades
cardiovasculares (en especial la enfermedad de las arterias coronarias) afectan
aspectos físicos, psíquicos y sociales por lo cual un completo e integral
tratamiento debe siempre abarcar estos tres aspectos de la vida del paciente.
Quien ha sufrido un evento
cardiovascular en su vida, conoce mejor que nadie de que manera pueden
afectarse uno o todos estos factores y de que forma la enfermedad propiamente
dicha y/o el tratamiento empleado afectan la “Calidad de Vida” (bien
individual, intangible valorado principalmente por quien ha perdido su status
de salud).
Es en este contexto en que aparece la
Rehabilitación Cardiovascular (RHCV) como un valioso recurso terapéutico para
todos los pacientes cardiovasculares.
La RHCV es una práctica cardiológica
terapéutica de prevención secundaria (es decir actúa una vez que la enfermedad
ya esta establecida). Fue definida por la OMS como “El conjunto de acciones
medicas que se aplican a los pacientes cardiovasculares, para llevarlos al
mejor estado posible en su condición física, psíquica y social – vocacional,
ayudándolos a recuperar y/o mantener un rol activo dentro de la sociedad”
Esta práctica esta indicada para todos
los pacientes cardiovasculares, (salvo muy pocas excepciones) siendo la
indicación más importante el tratamiento de la enfermedad coronaria ya sea en
pacientes con o sin infarto de miocardio, con o sin isquemia, con o sin
deterioro de su función cardiaca (insuficiencia cardiaca), con o sin
intervenciones como angioplastias, cirugía de by pass y/o trasplante.
Es decir que sea cual fuere el
tratamiento empleado, higiénico – dietético, medicamentoso, endovascular
(angioplastias) y/o quirúrgicos, todos esos pacientes debieran ingresar a un
Programa Integral de Rehabilitación Cardiaca.
Para cumplir tan ambicioso proyecto terapéutico,
la RHCV se vale de tres herramientas: un plan de educación sanitaria, un
programa de actividad física específica y un sistema de control medico.
Los pacientes deben saber que si falta
alguna de estas herramientas, entonces no se esta cumpliendo con todas las
normas de la RHCV.
El plan de educación sanitaria consiste
en la entrega en distintos formatos de pautas educativas relacionadas con la
enfermedad en cuestión, es muy importante destacar que en las enfermedades
cardiovasculares, en especial en la enfermedad coronaria, el conocimiento de
los “Factores de Riesgo Coronario” verdaderos agentes causales de la
enfermedad, permite tomar medidas preventivas tanto para evitar la enfermedad
como para limitar su evolución e incluso (en ciertos casos) producir su
regresión.
El programa de actividad física
específica, se refiere a una estructura de ejercicios físicos, planificada por
profesionales, diseñada a la medida de cada paciente en particular, teniendo en
cuenta que no cualquier actividad física hace bien, sin olvidar nunca que
estamos tratando pacientes cardiovasculares.
Para lograr los efectos terapéuticos buscados
dentro de un marco apropiado de seguridad, se deben considerar, la frecuencia
de trabajo (de tres a cinco días por semana), la intensidad (en promedio 2.200 Kcal.
por semana), el tipo de ejercicio (aeróbico, mayormente dinámico), el tiempo a
emplear (20 a 60 minutos según el caso), y finalmente la duración del trabajo
en RHCV que debe ser durante “toda la vida del paciente”.
Aquí es muy importante destacar, que
los efectos terapéuticos de la RHCV se mantienen mientras la misma se practica,
no existen efectos residuales, el abandono de hábitos tóxicos como la mala
alimentación, el cigarrillo, el sedentarismo, la actitud de vida beligerante y
conflictiva entre muchos otros factores de riesgo cardiovascular, sumados a los
efectos físicos, psíquicos y metabólicos de la actividad física regular solo
ocurren cuando justamente se practican con regularidad y método, por lo tanto
la única forma de lograr beneficios a largo plazo es asumiendo el problema en
toda su real magnitud y haciendo realmente efectivo un cambio de estilo de vida
que incorpore a el tratamiento de RHCV como parte indispensable para vivir
mucho más y mejor.
Finalmente el sistema de control medico
se refiere no solo a la supervisión de eventuales complicaciones, sino a un
cercano y amigable control de los cambios buscados, monitoreo del uso de drogas
y ajuste de todas las actividades según transcurren los años y la evolución de
la enfermedad.
El control medico, es efectuado por el
Profesional Cardiólogo al frente del Programa de RHCV y por todos los agentes
de salud que deben estar involucrados en este tratamiento (Prof. en Educación
Física, Kinesiólogos, Nutricionistas, Terapeutas Ocupacionales, Psicólogos,
Instructores de Yoga, etc.).
Efectuada la RHCV con las condiciones
que se han descrito anteriormente, se podrán lograr la mayoría de los efectos
de la misma. Así entonces un paciente cardiovascular podrá:
Disminuir su presión arterial tanto la
tensión arterial máxima como la mínima.
Mejorar su perfil lipídico disminuyendo
su colesterol total, colesterol malo (LDL) y triglicéridos, aumentando el
colesterol bueno (HDL).
Cambiar peso graso por peso magro,
mejorando la calidad y distribución de la grasa corporal disminuyendo su
perímetro de cintura y peso corporal (importantísimos factores de riesgo
coronarios).
Mejorar la capacidad funcional
(capacidad física) pudiendo hacer más trabajo con menor esfuerzo
cardiovascular, siendo el aumento de la capacidad funcional un valioso
predictor del riesgo cardiovascular futuro.
Disminuir los síntomas de insuficiencia
coronaria (angina de pecho), mejorando la irrigación de áreas del músculo
cardiaco anteriormente amenazadas, estimulando la apertura de vasos colaterales
y generando las condiciones que permiten a las arterias coronarias mejorar la
vasodilatación ante el aumento del requerimiento de oxígeno.
Tomar menos dosis y cantidad de
medicamentos cardiovasculares.
Disminuir las posibilidades de lo que
en medicina llamamos “eventos duros” como ser la muerte de causa cardiovascular
(mortalidad), y de nuevas complicaciones cardiovasculares, re internaciones y
nuevas y complejas intervenciones, manteniendo estable su condición de salud
(morbilidad).
Mejorar el estado anímico, alejando la
posibilidad de síntomas de ansiedad y depresión tan comunes en quienes han
sufrido un infarto agudo de miocardio.
Elevar el nivel de “Calidad de Vida” recuperando
una vida plena y activa, aprendiendo a manejar positivamente los temores y la
influencia de los distintos factores de riesgo cardiovascular.
Estos son solo algunos de los efectos
que puede vivir quien ingresa a un Programa Integral de Rehabilitación
Cardiovascular.
Si usted sufre de alguna enfermedad
cardiovascular (especialmente enfermedad de las arterias coronarias) y su
cardiólogo aún no lo ha derivado a un Programa de Rehabilitación Cardiovascular
no lo dude, háblelo con él, infórmele de su deseo de probar este tratamiento y
entonces, si su condición lo permite empezara a gozar de los enormes beneficios
(tangibles e intangibles) que esta moderna practica terapéutica podrá
brindarle.
Muchos “enfermos” que practican RHCV
viven una vida más plena, sana y activa, que muchas personas “sanas” que no
hacen nada por su salud.
Sócrates decía: “Sabio es quien sabe
vivir y no el que sabe de muchas cosas” la Rehabilitación Cardiovascular lo
ayudara, sin duda, a ser más “sabio” tanto para su beneficio personal como el de
todas las personas que lo rodean.
Dr. Alejandro M. Gómez
Monroy
Especialista Consultor
en Cardiología
Ex. Presidente del
Comité de Cardiología del Ejercicio FAC
Ex. Jefe del área de
RHCV del HIEA y C. San Juan de Dios de La Plata
Director medico de los
Institutos de Prevención y Rehabilitación Cardiovascular “Asistencia
Cardiológico Integral” La Plata y City Bell. www.cardioactivo.com.ar