Saltar al contenido
Blog

Sin Ejercicio no hay Paraíso

La semana
pasada participé en una mesa redonda en el Planalto Fitness sobre
ejercicio físico y genética. Tengo que reconocer que cuando me
invitaron pensé que era una broma o una equivocación ya que mis
incursiones en la genética se limitan a una única colaboración en un artículo mientras que los otros ponentes trabajan habitualmente
en esa área. Supongo que la organización me llamó para hacer de Pablo Iglesias en “El Gato al Agua”. La sesión
estuvo muy bien por el fructífero intercambio de ideas con los
asistentes a pesar de que le robamos unas horas de descanso al
domingo.

Uno de los
temas que salieron fue el de la reciente polémica generada por la
masectomía doble de Angelina Jolie. El comentario lo hizo el Dr.
Pereira al hilo del posible impacto de las mutaciones genéticas en
la salud y el rendimiento
. Lo que pudimos percibir los ponentes en
las reacciones de los asitentes, al comentar esa y otro tipo de
cuestiones, es lo sobredimensionado que está el impacto de la
genética en la salud y el rendimiento deportivo
. En el caso de la
Jolie, por ejemplo, podemos deducir que ella ha elegido la decisión
más radical en base a una serie de criterios médicos, pero seguro
que también los hay personales. Es decir, los médicos la han
alertado de que la mutación que ha heredado le da más
probabilidades de padecer cáncer de mama y ella ha tenido que elegir
entre reducir -que no eliminar- esas probabilidades (5%), o vivir con
la espada de Damocles de saberse con más papeletas para el fatídico
diagnóstico (80%). Este tipo de disyuntivas médicas son más frecuentes
de lo que nos creemos
y, en el caso de la Jolie, podríamos especular
con otro tipo de razones para intentar
comprender su decisión ya que, para una mujer con recursos
económicos suficientes como para realizar pruebas periódicas con
los mejores especialistas, no debe ser fácil decidirse por la
solución más radical. En mi opinión, el trauma de haber perdido a
su madre por la misma enfermedad debe haber sido el principal motivo
para su decisión.

Dejando
de lado a la ciencia del rumor y volviendo a la genética, hay un
aspecto que no he leído por ningún lado y que es fundamental. Existe mucha evidencia científica sobre el impacto positivo que el ejercicio regular y la actividad física tienen sobre el riesgo de padecer cáncer de mama. A más ejercicio y actividad física se ha observado un riesgo menor (20-40%). Esto es claro si no olvidamos que la
genética por sí sola no explica nada ya que un gen nunca va a
regular en exclusiva ninguna función fisiológica
. Aquí es donde es
muy importante recordar que el fenotipo es el resultado de la
interacción entre genética y ambiente
y, de todos los factores del
ambiente que podemos modificar, son la actividad física y el
ejercicio los de más fácil modificación
y también los más
económicos. De hecho, en un estudio del 2010 se observó que
las portadoras de esa mutación (BRCA 1/2) que habían practicado deporte después de los 30 años, tenían
muchas menos probabilidades de manifestar la enfermedad
que aquellas
que no habían practicado deporte. Me imagino que el oncólogo y el entrenador personal de la Jolie están al tanto de estos hallazgos. Otro tema de discusión es
que las decisiones que las personas toman en estas situaciones tan difíciles suelen estar más cerca del razonable irracional que de la evidencia científica. De hecho, supongo que la mayoría de nosotros tomaríamos la misma decisión en idénticas circunstancias.

ENTRADA ANTERIOR

ENTRADA SIGUIENTE