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Técnica de velocidad de cambio de dirección

La técnica de carrera ha sido
sugerida para jugar un rol clave en el rendimiento de velocidad con cambios de
dirección (Bompa, 1983; Sayers, 2000; Sheppard y cols., 2006). En particular,
un apoyo adelantado y un centro de
gravedad más bien bajo podrían resultar esenciales en la optimización de la
aceleración y desaceleración, así como en el incremento de la estabilidad. La estabilidad proporcionada por un centro de
gravedad bajo, opuesta a una postura erguida y centro de gravedad alto de los
atletas velocistas (Francis, 1997), permitiría más rápidos cambios de
dirección, porque al cambiar de dirección a más altas velocidades, los atletas
deberían primero desacelerar y bajar su centro de gravedad (Sayers, 2000). En
otras palabras, Sayers sugirió que debido a que la aceleración con un centro de
gravedad alto (como se ve en los atletas de pista) requiere ajustes posturales
(descenso del centro de gravedad y disminución de la longitud de pasos) y
desaceleración antes de cambiar de dirección, los atletas en deportes que
requieren frecuentes cambios de dirección deberían correr con un centro de
gravedad bajo, mayores inclinaciones anteriores y quizás longitudes de pasos
más cortas que los deportistas de pista (velocistas).

Al revisar las opiniones
propuestas por Sayers (2000), éstas revelan la gran necesidad de especificidad
en el entrenamiento entre velocistas (como disciplina atlética) y el
entrenamiento de velocidad y agilidad en los deportes de situación que
requieren gran cantidad de cambios de dirección.

Sin embargo, la biomecánica del
entrenamiento de aceleración lineal en la fase de aceleración en atletismo es
similar a la propuesta por Sayers (2000). En efecto, un pronunciado apoyo
adelantado y un bajo centro de gravedad es una parte integral de la aceleración
para el atletismo (Francis, 1997; Mann, 1983), lo cual es similar a la agilidad
deportiva (Sayers, 2000). Una diferencia observada podría ser que en atletismo,
los velocistas tienen su foco visual bajo (mirada baja) durante una porción de
la fase de aceleración (Francis, 1997), mientras que en los deportes de situación,
el escaneo o registro visual del campo y/o de los jugadores es continuo.

Además, los velocistas podrían
resueltamente acelerar bajo un gran control, en donde no necesariamente
deberían desarrollar máxima velocidad tan rápido como sea posible, pero favoreciendo
una controlada aceleración (Francis, 1987). En muchos de los deportes de
situación, las aceleraciones son generalmente cortas y de distancias variadas.
Los deportistas en esas modalidades acelerarían tanto como fuese posible en el
periodo más corto de tiempo. En el caso de los 100 m llanos, pero especialmente
en los 200m, el atleta acelera durante una largo tramo de la carrera,
intentando desarrollar tarde velocidad máxima en la carrera, de manera de
minimizar la caía de velocidad cerca del
final de la carrera.

Por lo tanto, es comúnmente
aceptado que velocistas de élite aceleran durante distancias largas, debido a
después pueden desarrollar velocidad máxima, pudiendo así controlar mejora cada
una de estas fases de carrera durante sus competencias. La diferencia observada
entre aceleraciones en atletismo y aceleraciones en otros deportes (como los de
situación) es que la aceleración en atletismo puede ser planeada y
estratégicamente puede jugar un rol, mientras que en los deportes de campo
intermitente las aceleraciones cortas ocurren a través del juego y no pueden
ser pre-planeadas. Por lo tanto, el entrenamiento de aceleración para deportes
distintos al atletismo, debería incluir la necesidad de acelerar, desarrollando
la más alta velocidad posible en el período más corto (además de incluir
demandas cognitivas y habilidades relevantes del juego). Por supuesto que la
capacidad de acelerar será distinta si es lineal, lineal con traslado del móvil
(balón), con cambio de dirección, o con cambio de dirección con manejo del
móvil (Young y cols., 2006).

Por otro lado, la técnica de los
primeros pasos (dentro de los tres primeros pasos) en la aceleración lineal comparada
con la aceleración luego de un cambio de dirección de 180 grados, posee
variaciones en cuanto a los ángulos producidos en la articulación de cadera y
la inclinación del tronco. Lo cual implica la necesidad de comprender las
diferencias existentes entre las aceleraciones lineales únicas y las
aceleraciones inmediatamente luego de cambios de dirección (Hewitt y cols.
2013).

Es muy importante tener en cuenta
que, en una examinación de las cargas de la articulación de rodilla comparando
cambios de dirección planeados y no planeados, se observaron diferencias
significativas en la técnica de velocidad ejecutada (Besier y cols., 2001 a y
2001 b). Cuando se les requirió a los participantes de la investigación
reaccionar a estímulos lumínicos para realizar los cambios de dirección, las
cargas sobre la articulación de la rodilla se incrementaron, lo cual pudo ser
relacionado con la postura sub-óptima impuesta por el tiempo en reaccionar al
estímulo y cambiar de dirección. Esto implica que las técnicas posturales
difieren entre cambios de dirección planeados y no planeados (Keane y cols.,
2010).

Por todo lo desarrollado anteriormente,
está claro que la técnica de aceleración difiere entre atletas (velocistas) y
deportistas de deportes de campo (por ejemplo, fútbol, básquetbol, rugby, etc.)
en los que las distancias de aceleración son mucho más cortas, pueden ir
seguidas de cambios de dirección y que son en gran medida no pre-planeadas; y
que la postura en los cambios de dirección puede variar dependiendo la
naturaleza planeada o no planeada de los mismos.

Lic. Mauricio Moyano

Co-Director de Equipo Physical

Editor de sección de Entrenamiento en Velocidad y Agilidad

Referencias
Bibliográficas

1.Besier, T. F., Lloyd, D. G.,
Ackland, T. R., & Cochrane, J. L. (2001a). Anticipatory effects of knee
joint loading during running and cutting maneuvers. Medicine and Science in
Sports and Exercise, 33, 1176 1181.

2.Besier,
T. F., Lloyd, D. G., Cochrane, J. L., & Ackland, T. R. (2001b). External
loading of the knee joint during running and cutting maneuvers. Medicine and Science
in Sports and Exercise, 33, 1168 1175.

3.Sayers,
M. (2000). Running techniques for field sport players. Sports Coach, Autumn,
pp. 26 27.

4.Francis,
C. (1997). Training for speed. Canberra, ACT: Faccioni.

5.Bompa,
T. (1983). Theory and methodology of training. Dubuque, IA: Kendall Hunt.

6.Keane
W. Wheeler and Mark G. L. Sayers. Modification of Agility Running Technique in
Reaction to a Defender in Rugby Union. Journal of Sports Science and Medicine
(2010) 9, 445 – 451.

7.Hewit
J., Cronin J., Hume P. (2013). Kinematic factors affecting fast and slow
straight and change-of-direction acceleration times. Journal of Strength and
Conditioning Research. National Strength and Conditioning Association.

8.Sheppard,
J, Young, W, Doyle, T, Sheppard, T, and Newton, R. An evaluation of a new test
of reactive agility and its relationship to sprint speed and change of
direction speed. J Sci Med Sport 9: 342–349, 2006.

9.Young,
W. B., Hawken, M., & McDonald, L. (1996). Relationship between speed,
agility, and strength qualities in Australian rules football. Strength and
Conditioning Coach, 4(4), 3 6.