La alta
exigencia en los deportistas cada vez más, crea la necesidad de controlar
minuciosamente el proceso de adaptación
al entrenamiento deportivo. Para
ello la valoración fisiológica del deportista vital para establecer objetivos
de entrenamiento según la vía metabólica que se quiera trabajar.
Así, dentro de
la valoración fisiológica, mediante
una prueba de esfuerzo escalonado interváklico progresivo maximal (EPIM),
podemos obtener información sobre las zonas aeróbicas y anaeróbicas de
entrenamiento deportivo. En los deportes de resistencia, el umbral aeróbico (UAe) y umbral
anaeróbico individual (UANi) son esenciales para los entrenamientos de la vía
aeróbica lipolítica y glucolítica.
Así por ejemplo,
a una intensidad de entre 60-68% del VO2
máx. que puede tener el UAe un deportista
de resistencia aeróbica de larga duración (DRLD) y los preparadores o
fisiólogos deportivos, saben que a esta zona se potencia al máximo la oxidación de
grasas y la eficiencia metabólica. Por otra parte, estos suelen tener el UANi en
tornos al 80-90% del VO2
máx. (Wilmore y Costil, 1998). Cuando más alto sea este umbral, el deportista
será capaz de mantener el ritmo a intensidades elevadas utilizando energía de
forma aeróbica y así reservar durante más tiempo los depósitos de glucógeno
muscular.
Así el control y
seguimiento de estos umbrales será básico y necesario para llevar a cabo unos
adecuados entrenamientos aplicados para la mejora del rendimiento deportivo
(Viru y Viru, 2003), ya que según modalidades deportivas o características
individuales de los deportistas (cantidad de fibras de tipo ST o FT), estos
umbrales pueden variar mucho.
Por otra parte, los parámetros bioquímicos son de
utilidad para un mejor control del deportista a través de datos más objetivos
del estado fisiológico. Ofrecen información de gran utilidad para el
dietista-nutricionista o fisiólogo del deporte para el seguimiento nutricional
y control de la carga interna del entrenamiento (Viru y Viru, 2013).
La glucosa y el
perfil lipídico, son parámetros utilizados en las consultas, pero insuficientes
para el control de los entrenamientos. La concentración de lactato
en plasma es la herramienta más común para valorar la carga de entrenamiento,
donde valores superiores a 4 mmol/L, indican gran intensidad del entrenamiento
y se utiliza para correlacionar las intensidades metabólicas marcadas en la
prueba de esfuerzo (Billat, 1996) para luego indicar zonas según la frecuencia
cardiaca, potencia o velocidad concreta. Aunque hasta ahora, solamente se
utilizaba la frecuencia
cardíaca para el control de la intensidad de zonas de entrenamiento
aeróbicas, actualmente se utilizan cada vez más la potencia o velocidades de
carrera. Esto hace que el entrenamiento esté mucho más individualizado.
La urea, la
alanina o el aumento de cuerpos cetónicos, nos indican un vaciamiento de los
depósitos de glucógeno muscular, utilización de otros sustratos energéticos y
en esta situación se da un aumento de destrucción proteica (proteólisis)
(Martínez-Sanz y Urdampilleta, 2012; Urdampilleta et al, 2012).

Otras enzimas
como la creatinquinasa (CK), lactato deshidrogenasa (LDH) y dos transaminasas;
la transaminasa gluco-oxalacética (GOT) o aspartato aminotransferasa (AST) y la
glutamico-pirúvica (GTP) o alanina aminotransferasa (ALT), sugieren en
concentraciones altas, que la carga de entrenamiento fue elevada produciendo
roturas miofibrilares o activación del ciclo de glucosa-alanina (cuando se
vacían los depósitos de glucógeno muscular) (Fallon et al, 2008).
A la vez, la
determinación de otros sustratos como el amonio, glutamina o el ratiotestosterona/cortisol, sirven para detectar
un posible estado de sobre-entrenamiento. Así mismo, las últimas
investigaciones sugieren que elevadas concentraciones de cortisol suprimen el
sistema inmunológico.
Tener información
más precisa para el control y seguimiento del entrenamiento deportivo es cada
vez más necesario para individualizar más las posibles intervenciones
dietético-nutricionales así como optimización del entrenamiento deportivo
(Urdampilleta et al, 2013).

Departamento de Fisiología. Universidad del País
Vasco (UPV-EHU).
Centro Público de estudios para el Deporte.
Kirolene. Gobierno Vasco.
Asesoramiento Científico-Técnico para la Planificación
Deportiva, Nutriaktive.
Capacitaciones Relacionadas
Referencias Bibliográficas
Billat LV. Use of blood lactate
measurements for prediction of exercise performance and for control of
training. Recommendations for long-distance running. Sports Med. 1996;22(3):157-75.
Fallon KE. The clinical utility
of screening of biochemical parameters in elite athletes: analysis
of 100 cases. Br J Sports
Med. 2008;42(5):334-7.
Martinez-Sanz JM, Urdampilleta A. Necesidades
nutricionales y planificación dietética en deportes de fuerza. Motricidad.
European Journal of Human Movement. 2012;29:95-114.
Urdampilleta A, Vicente-Salazar N, Martínez-Sanz JM.
Necesidades proteicas en los deportistas y pautas diétetico-nutricionales para
la ganancia de masa muscular. Rev Esp Nutr Hum Diet. 2012;16(1):25-35.
Urdampilleta A,
Martinez-Sanz JM y Lopez-Grueso R. Valoración Bioquímica del entrenamiento
deportivo (datos sin publicar).
Viru A, Viru M. Análisis y control del rendimiento
deportivo. 1 ed. Badalona (Barcelona): Paidotribo;2003.
Wilmore J, Costill D. Fisiología del
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Trigo P, Castejon F, Riber C,
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