Cuidado con el Suplemento que Eliges

Cuidado con el Suplemento que Eliges

Los suplementos dietarios abarcan una gran cantidad de compuestos, desde macronutrientes como proteínas y carbohidratos, hasta moléculas más pequeñas de origen exógeno (ej., extractos herbales, vitaminas) o endógeno (creatina, HMB, β-Alanina) (1), los cuales se adicionan a la dieta habitual con el propósito de incrementar el estado de bienestar, mejorar la función cognitiva, aumentar los niveles de energía, atenuar el dolor, favorecer la pérdida de grasa corporal, entre muchas otras alegaciones (2). En lo que nos concierne, los suplementos deportivos son vistos como sustancias que mejoran el rendimiento deportivo, previenen la aparición de lesiones y aceleran los procesos fisiológicos de adaptación al deporte en particular; no obstante, son pocos aquellos que tienen una amplia evidencia y respaldo científico, lo cual sumado a su escasa regulación y popularidad, propicia el escenario perfecto para una industria que mueve millones de dólares anualmente en todos los países del mundo (1). En esta entrada pretendemos evidenciar algunas problemáticas relacionadas al campo de la suplementación y desde allí algunas recomendaciones generales para los consumidores recreacionales y de élite.

La primera medida a tener en cuenta antes de comenzar un protocolo de suplementación es realizar / solicitarle al sujeto un ensayo clínico (blood screening) que por lo menos nos indique que los parámetros evaluados están dentro del rango normal. Algo que muchas veces no se menciona son las interacciones entre los principios activos de los suplementos y ciertos medicamentos / alimentos, aunque esto no será el enfoque principal de este texto, pero debemos resaltar que la mayoría de los efectos que exponemos de ciertas ayudas ergogénicas nutricionales se aplican a sujetos saludables.

Posteriormente, es relevante revisar los sistemas de clasificación de suplementos dietarios en base al nivel de evidencia (ej. la clasificación del Instituto Australiano del Deporte (3)), teniendo en cuenta que la naturaleza cambiante y progresiva de la ciencia nos obliga a estar actualizándonos en este sentido, debido a que lo que anteriormente no tenía suficiente respaldo científico hoy en día puede ser recomendado incluso por el comité olímpico internacional (como es el caso de la β-alanina y los nitratos). Para propósitos prácticos, a continuación (Tablas 1 y 2) se comparten los suplementos recomendados por organizaciones internacionales (Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva - ISSN (4), Colegio Americano de Medicina del Deporte - ACSM, Academia de Nutrición y Dietética - AND, Dietistas de Cánada - DC, (5), Comité Olímpico Internacional - IOC (6), Federación Española de Medicina del Deporte - FEMEDE (7)), las cuales han hecho un consenso al respecto:

Tabla 1. Resumen de la categorización de suplementos dietarios en base a la literatura disponible

EAA: Aminoácidos Esenciales; MRPs: Reemplazos de Comida; RTDs: Suplementos en Bebida; HMB: β-hidroxi-β-metilbutirato; BCAA: Aminoácidos de Cadena Ramificada; DHEA: Dehidroepiandrosterona; HCA: Ácido Hidroxicítrico. Tomado de (4): Kreider B, et al. (2010). ISSN exercise & sport nutrition review: research & recommendations. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 7:7

Tabla 2. Suplementos dietarios y alimentos deportivos con uso basado en la evidencia en nutrición deportiva.

n-3 fatty acids: Ácidos Grasos Omega 3. Tomado de (5): Thomas DT, et al. (2016). American College of Sports Medicine Joint Position Statement. Nutrition and Athletic Performance. Med Sci Sports Exerc. 48(3):543-568.

Aún cuando estos sistemas presentan sus propias falencias, principalmente porque se basan en porcentajes de éxito o de efectividad en ciertas poblaciones, nos dan un buen indicador de lo que realmente puede llegar a valer la pena incluir como complemento al programa nutricional del atleta recreacional o de élite.

Ahora bien, en alguna entrada anterior discutimos el concepto de Suplementación Contaminante, en donde tratamos la gran problemática que se vive actualmente, en especial en atletas de alto rendimiento que deben rendir pruebas anti-doping, y que no deja de ser un fenómeno que puede incluso afectar la salud de los amateur. Ya mostraban van der Merwe PJ & Grobbelaar E (8) en 2004 que ciertas sustancias prohibidas pueden encontrarse en los suplementos, tales como, Efedrina, Pseudoefedrina, Sibutramina, Clenbuterol, Péptidos Hormonales, Esteroides Anabólicos Androgénicos (DHEA, 4-androstenediona, 19-nor-4-androstenediona, entre otros), Metilhexanamina e incluso otras sustancias no conocidas ni descritas químicamente. De hecho, se mencionó que el rango de concentraciones de esteroides anabólicos androgénicos va desde 0.01 µg/g hasta 190 µg/g de producto (por ejemplo, se considera doping positivo una concentración >1 µg de norandrosterona) (9).

Para Cole & Fetrow (2003) (10) y otros autores (11), la contaminación puede ocurrir por varias razones, accidentales o intencionales, y normalmente se debe a una o más de las siguientes (12):

  1. La sustancia contaminante está presente en la materia prima;
  2. El proceso de fabricación (contaminación por uso compartido de material o limpieza inadecuada);
  3. Alteraciones en el transporte, incluido el envasado y almacenamiento;
  4. Diferente concentración de algún ingrediente en el suplemento (etiquetas fraudulentas);
  5. Contaminación deliberada para aumentar la eficacia del suplemento.

La incidencia de contaminación, bien sea accidental o intencional, ha sido corroborada con el análisis de laboratorio de muestras de diferentes marcas de suplementos, en donde se aprecia el amplio margen de error y fraude que manejan algunos productos, tal como publicó Muñoz M en 2014 (12):

Figura 1. Lotes de suplementos analizados con mayor índice de fraude. Carbohidratos (arriba) & Proteínas (abajo). Tomado y modificado de: Muñoz M. (2014). Universidad Politécnica de Madrid (12).

Recientemente, los profesores Louis Deldicque & Marc Francaux (2016) publicaron una revisión en la que incluyen ciertos riesgos potenciales tras el consumo de suplementos dietarios, resaltando el alto porcentaje de contaminación por disruptores endocrinos estrogénicos (Estrogenic Endocrine Disruptors, EED) de hasta un 90%, melamina (50% de contaminación) e higenamina, entre otras consideraciones relativas a productos existentes (13).

En general, los disruptores endocrinos se definen como sustancias exógenas que interfieren con la producción, liberación, transporte, metabolismo, unión, acción biológica o eliminación de las hormonas responsables del mantenimiento de la homeostasis y regulación del desarrollo (14). Según Serrano et al. (2001) “Los efectos hormonales de los disruptores endocrinos pueden ser debidos a que: 1) mimetizan los efectos de hormonas endógenas, 2) antagonizan la acción normal de las hormonas, 3) alteran el patrón de síntesis y metabolismo de hormonas naturales, y/o 4) modifican los niveles de los receptores hormonales, en este caso de las hormonas estrogénicas”.

La alta contaminación con EED abarca desde 17-β-estradiol, dioxinas, bisfenol A, ésteres ftálicos, bifenilos policlorados, entre otros contaminantes que no solamente provienen del sustrato utilizado para elaborar el suplemento (15) sino también del mismo ambiente (16). La mayoría de los efectos negativos de los EED acontecen en la pubertad, un periodo de cambios fisiológicos drásticos (crecimiento, maduración de gónadas y cerebro, etc.) en los que los estrógenos juegan un papel bastante importante. Ahora bien, la estructura similar a los estrógenos de algunos EED les permite unirse y activar los receptores de estrógenos, lo cual puede ocasionar una pubertad precoz. Por ejemplo, en el caso de las atletas jóvenes se ha asociado la exposición de dicloro-difenil-tricloroetano, un EED, con la menarquía temprana (16).

Por otro lado, la melamina (C3H6N6) es un compuesto con varios grupos amino (-NH2) y que se usa para cometer fraude como fuente de nitrógeno no-proteica, lo cual eleva el valor de proteína en la etiqueta de los suplementos (17). Este compuesto ha mostrado tener varios efectos negativos en estudios pre-clínicos y clínicos que van desde nefrolitiasis (formación de cálculos renales), inflamación renal crónica y cáncer de vejiga (algunos recordarán el escándalo de 2008 en China por contaminación de leche para bebés).

Todos estos hallazgos sustentan la necesidad de reformar el sector de suplementos nutricionales que deberían mínimamente estipular:

A) identificación de problemas o problemas potenciales,

B) dirigir la atención de los usuarios hacia el mayor consumo de productos seguros / efectivos,

C) desarrollar planes de regulación, y

D) disponer de personal bien entrenado y/o formado para ejercer labores de control y refuerzo.

En este sentido, algunas recomendaciones de las investigadoras irlandesas Walsh & Wright (2016) (18) en los diferentes sectores de profesionales que tienen contacto con suplementos nutricionales son:


Figura 2. Recomendaciones para la distribución de suplementos nutricionales. Tomado de: Walsh JA & Wright A. (2016). Business and Economic Research 6 (1)

Finalmente, y a manera de conclusiones, se espera que por lo menos tanto los atletas recreacionales como los de alto rendimiento consideren lo siguiente para seleccionar sus ayudas ergogénicas nutricionales:

1. Se recomiendan productos de empresas e industrias certificadas por organizaciones imparciales (Third-Party Organizations), principalmente para su uso en atletas de alto rendimiento. Esto puede aumentar el grado de control de estos productos, teniendo en cuenta las falencias que existen a nivel de regulación interna en los diferentes países respecto a este tema (ej., Directiva sobre Complementos Alimenticios de la Unión Europea 2002/46/CE y modificaciones; Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición – AECOSAN & Real Decreto 1487/2009 (España); Decreto 3249 de Septiembre 8 de 2006 & Resolución 3096 de Septiembre 5 de 2007 – Invima (Colombia); Reglamento Técnico MERCOSUR/GMC/Resolución Nº 46/03 & Código Alimentario Argentino (Argentina); Ley General de Salud & Reglamento de Control Sanitario de Productos y Servicios (México).

2. Seleccionar industrias / empresas con amplio recorrido y experiencia (+ 15 años) en el mercado que tengan sellos de buenas prácticas de manufactura (GMP) y validación interna con datos accesibles al público. Cabe resaltar que algunos productos con sello GMP también han mostrado fraude o suplementación contaminante en varios estudios (10, 12, 13).

3. Revisar las posiciones de entidades internacionales (ISSN, ACSM, AND, DC, IOC, FEMEDE, etc.) en referencia al objetivo físico que se busca. Asesorarse correctamente.

4. Aprender a dudar:

- Si dice “CONSTRUYE MÚSCULO RÁPIDO” = ¿Cuál es su principio activo o qué contiene? ¿Tiene evidencia suficiente para hacer esa alegación? - Revisar Etiqueta.

- Si dice “¡TE AYUDA A PERDER PESO!” = ¿Qué contiene? ¿Por qué dice funcionar? ¿Es legal? Importante si se es atleta de élite o alto rendimiento.

- Si dice “¡LIBRE DE SUSTANCIAS CONTAMINANTES!” = ¿Qué entidad lo certifica?

- Si dice “ALL NATURAL!” = ¿Qué es 1,3-dimetilpentilamina? – Revisar etiqueta e indagar más acerca de ese proceso All Natural


TEMÁTICAS DE PRÓXIMOS CURSOS:

- NUTRIGENÓMICA & NUTRIGENÉTICA

- SUPLEMENTACIÓN EN DEPORTES, ACTIVIDAD FÍSICA & PATOLOGÍAS


REFERENCIAS

1. Knapik JJ, Steelman RA, Hoedebecke SS, Austin KG, Farina EK, Lieberman HR. Prevalence of Dietary Supplement Use by Athletes: Systematic Review and Meta-Analysis. Sports Medicine (Auckland, N.z). 2016; 46: 103-123.

2. Hurst P, Foad A, Coleman D, Beedie C. Development and validation of the Sports Supplements Beliefs Scale. Performance Enhancement & Health. 2016; In Press. DOI: 10.1016/j.peh.2016.10.001

3. Australian Institute of Sport (AIS). Australian Institute of Sport. [Online]. [cited 2016 12 22. Available from: http://www.ausport.gov.au/ais/nutrition/supplements/classification.

4. Kreider B, et al. ISSN exercise & sport nutrition review: research & recommendations. Journal of the International Society of Sports Nutrition. 2010; 7:7

5. Thomas DT, et al. American College of Sports Medicine Joint Position Statement. Nutrition and Athletic Performance. Med Sci Sports Exerc. 2016; 48(3):543-568.

6. Potgieter S. Sport nutrition: A review of the latest guidelines for exercise and sport nutrition from the American College of Sport Nutrition, the International Olympic Committee and the International Society for Sports Nutrition. S Afr J Clin Nutr. 2013; 26(1): 6-16.

7. Palacios N, et al. Ayudas ergogénicas nutricionales para las personas que realizan ejercicio físico. Documento de Consenso de la Federación Española de Medicina del Deporte (FEMEDE). 2011. Volumen XXIX (Suplemento 1). Pamplona, España.

8. van der Merwe PJ & Grobbelaar E. Inadvertent Doping Through Nutritional Supplements Is A Reality. SA Sports Medicine. 2004; 16(2): 3-7.

9. Geyer H, Parr MK, Mareck U, Reinhart U, Schrader Y & Schänzer W. (2004). Analysis of Non-Hormonal Nutritional Supplements for Anabolic-Androgenic Steroids - Results of an International Study. Int J Sports Med. 2004; 25(2): 124-129.

10. Cole MR, Fetrow CW. Adulteration of dietary supplements. Am J Health-Syst Pharm. 2003; 60: 1576–1580.

11. Petroczi A, Taylor G, Naughton DP. Mission impossible? Regulatory and enforcement issues to ensure safety of dietary supplements. Food and Chemical Toxicology. 2011; 49: 393–402.

12. Muñoz M. Contaminación y efectos secundarios en suplementos deportivos (proteínas, aminoácidos, creatina y suplementos para pérdida de peso). Tesis de grado. 2014. Universidad Politécnica de Madrid, Madrid, España.

13. Deldicque L, Francaux M. Potential harmful effects of dietary supplements in sports medicine. Curr Opin Clin Nutr Metab Care. 2016; 19(6): 439-445.

14. Serrano NO, Fernández MF, Martín P. Disruptores endocrinos. El caso particular de los xenobióticos estrogénicos. I Estrógenos naturales. Rev Salud Ambient. 2001; 1(1): 6-11.

15. Plotan M, Elliott CT, Frizzell C, Connolly L. Estrogenic endocrine disruptors present in sports supplements. A risk assessment for human health. Food Chem. 2014; 159: 157-165.

16. Kiyama R & Wada-Kiyama Y. Estrogenic endocrine disruptors: Molecular mechanisms of action. Environ Int. 2015; 83: 11-40.

17. Gabriels G, Lambert M, Smith P, Wiesner L, Hiss D. Melamine contamination in nutritional supplements - Is it an alarm bell for the general consumer, athletes, and ‘Weekend Warriors’? Nutrition Journal. 2015; 14: 69

18. Walsh JA & Wright A. Consumer understanding of nutritional supplements: an Irish context. Business and Economic Research. 2016; 6(1): 55-69.

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