Department of Physiology University of Limburg P.O.Box 616 6200MD Maastricht The Netherlands.
Los anabólicos esteroides (AE) son efectivos para mejorar el rendimiento
atlético. Sin embargo, el problema es la ocurrencia de efectos secundarios
adversos que pueden poner en riesgo la salud. Debido a que los AE tienen efectos
sobre varios sistemas, pueden hallarse un sinnúmero de efectos secundarios. En
general, los AE administrados oralmente tienen mayores efectos adversos que los
AE administrados por vía parenteral. Además el tipo de AE no solo es importante
por los efectos ventajosos sino también por los efectos adversos. Especialmente
los AE que contienen el grupo 17-alcali tienen mayores efectos potencialmente
adversos, en particular para el hígado. Uno de los problemas con los atletas, en
particular con los atletas de fuerza y con los físicoculturistas, es la
utilización de AE por vía parenteral y por vía oral al mismo tiempo (“stacking”),
y en dosis que pueden superar varias veces (hasta 40 veces) la dosis terapéutica
recomendada. La frecuencia y la severidad de los efectos secundarios es bastante
variable. Depende de varios factores tales como el tipo de droga, la dosis, la
duración del uso y la sensibilidad individual y la sensibilidad de la respuesta.
FUNCIÓN HEPÁTICA
Los AE pueden provocar efectos adversos profundos sobre el hígado. Esto es
particularmente cierto para los AE administrados por vía oral. Los AE
administrados por vía parenteral parecen tener efectos menos serios sobre el
hígado. El cipionato de testosterona, el enentato de testosterona y otros
anabólicos esteroides inyectables parecen tener pocos efectos adversos sobre el
hígado. Sin embargo, se han reportado lesiones hepáticas luego de la
administración de nortestosterona por vía parenteral, y también ocasionalmente
luego de la inyección de ésteres de testosterona. la influencia de los AE sobre
la función hepática ha sido estudiada ampliamente. La mayoría de los estudios
involucran a pacientes hospitalizados quienes son tratados durante períodos
prolongados por varias enfermedades, tales como anemia, insuficiencia renal,
impotencia, y disfunción de la glándula pituitaria. En pruebas clínicas, el
tratamiento con anabólicos esteroides resultó en una reducción de la función
secretora hepática. Además, se observaron colestasis hepática, reflejado por
picazón e ictericia y peliosis hepática. La peliosis hepática es una
degeneración hemorrágica de un quiste del hígado, lo cual puede llevar a la
fibrosis y la hipertensión portal. La ruptura de un quiste puede derivar en un
sangrado fatal.
Se han reportado tumores benignos (adenomas) y los tumores malignos
(carcinoma hepatocelular). Hay fuertes indicaciones de que los tumores en el
hígado están causados por los anabólicos esteroides que contienen el grupo
17-alfa-alcali. Comúnmente los tumores son adenomas benignos, que se revierten
luego de detener la administración de esteroides. Sin embargo, hay algunas
indicaciones de que la administración de anabólicos esteroides en atletas puede
llevar al carcinoma hepático. A menudo estas anormalidades son asintomáticas, ya
que la peliosis hepática y los tumores hepáticos no siempre resultan en
anormalidades en las variables sanguíneas que son generalmente utilizadas para
medir la función hepática.
El uso de AE a menudo esta asociado con el incremento en la actividad
plasmática de las encimas hepáticas tales como la aspartato aminotransferasa (AST),
la alanina aminotransferasa (ALT), la fosfatasa alcalina (AP), la lactato
deshidrogenasa (LDH), y la gama glutamil transpeptidasa (GGT). Estas encimas
están presentes en los hepatocitos en concentraciones relativamente altas, y el
incremento de los niveles plasmáticos de estas encimas reflejan daño
hepatocelular o al menos el incremento en la permeabilidad de la membrana
hepatocelular. Los estudios longitudinales de atletas tratados con anabólicos
esteroides, han mostrado resultados contradictorios acerca la actividad
plasmática de las encimas hepáticas (AST, AST, LDH, GGT, AP). En algunos
estudios, las encimas estuvieron incrementadas, mientras que en otros estudios
no se observaron cambios. Cuando se hallaron incrementos en las encimas, los
valores se incrementaron moderadamente y se normalizaron luego de algunas
semanas de abstinencia. Existen algunas sugerencias acerca de que la incidencia
de filtraciones de encimas hepáticas está parcialmente determinada por la
condición de pre tratamiento del hígado. Por lo cual, los individuos con función
hepática anormal parecen estar en riesgo.
ANABÓLICOS ESTEROIDES Y EL SISTEMA REPRODUCTOR MASCULINO
Los AE son derivados de la testosterona, la cual tiene fuertes efectos
genotrópicos. Por esta razón, no sería sorprendente que los efectos secundarios
incluyan al sistema reproductor. La utilización de anabólicos esteroides lleva a
concentraciones suprafisiológicas de testosterona y de los derivados de la
testosterona. a través del bucle de retroalimentación negativa, la producción y
liberación de la hormona luteinizante (LH) y de la hormona folículo estimulante
(FSH) se reducen.
El uso prolongado de anabólicos esteroides en dosis relativamente altas
llevara al hipogonadismo hipotrófico, con concentraciones séricas reducidas de
LH, FSH y testosterona.
Existen fuertes indicadores que la duración, la dosis y la estructura química
de los anabólicos esteroides son importantes para las concentraciones séricas de
gonadotrofinas. Una reducción moderada en la secreción de gonadotrofina causa la
atrofia de los testículos, como también una reducción en la producción de
esperma. En atletas que utilizan AE se ha reportado oligospermia, azoospermia y
un incremento en el número de espermatozoides anormales, lo que resultó en una
reducción de la fertilidad. Luego de detener la utilización de AE, la función
gonadal se restaurará en unos meses. Sin embargo, hay indicios de que esto puede
llevar varios meses. En físicoculturistas, quienes utilizan comúnmente dosis
altas, luego de detener el uso, a menudo se les administra coriogonadotrofinas
para estimular la función testicular. La efectividad de esta terapia es
desconocida.
Varios estudios sugieren que la utilización de más de un tipo de anabólicos
esteroides al mismo tiempo (“stacking”) causa una mayor inhibición de la función
gonadal que la utilización de un solo tipo de anabólico esteroide. Luego de
detener la administración de los anabólicos esteroides estos cambios en la
fertilidad comúnmente se revierten dentro de los pocos meses. Sin embargo, se
han reportado varios casos en los cuales la situación de hiopogonadismo duro mas
de 12 semanas.
Un efecto secundario bien conocido de los AE en los hombres es la formación
del busto (ginecomastia). La ginecomastia es causado por el incremento en los
niveles de estrógenos circulantes, los cuales son hormonas sexuales
características de las mujeres. Los estrógenos estradiol y estrona son formados
en los hombres por la aromatización periférica y la conversión de los AE. El
incremento en los niveles circulantes de estrógenos en los hombres estimula el
crecimiento del busto. En general, la ginecomastia es irreversible.
Los AE pueden afectar el deseo sexual. Aunque se han publicado pocas
investigaciones sobre este tema, parece que durante la utilización de AE el
deseo sexual se incrementa, aunque la frecuencia de la disfunción eréctil
también se incrementa. Esto parece ser contradictorio, pero el apetito sexual es
andrógeno dependiente, mientras que la función sexual no lo es. Debido a que el
deseo sexual y la agresividad se incrementan con la utilización de AE, el riesgo
de verse involucrado en un asalto sexual también se puede incrementarse.
ANABÓLICOS ESTEROIDES Y EL SISTEMA REPRODUCTOR FEMENINO
En el cuerpo normal de una mujer se producen pequeñas cantidades de
testosterona, y al igual que en los hombres, el incremento artificial de los
niveles a través de la administración de AE afectará el eje hipotalámico
pituitario gonadal. El incremento en los andrógenos circulantes inhibirá la
producción y liberación de LH y de FSH lo que resultará en una reducción de los
niveles séricos de LH, FSH, estrógenos y progesterona. Esto puede resultar en la
inhibición de la formación de folículos, de la ovulación y en irregularidades en
el ciclo menstrual. Las irregularidades del ciclo menstrual están caracterizadas
por una prolongación de la fase folicular y un acortamiento de la fase lutea o
amenorrea. Aunque estos cambios son generalmente mas pronunciados en las mujeres
jóvenes, hay una gran variabilidad interindividual en la respuesta a los AE. Los
efectos de las dosis de AE que son comúnmente utilizadas en el deporte, sobre el
eje hipotalámico pituitario gonadal en mujeres han sido apenas estudiados.
Otros efectos secundarios de la utilización de anabólicos esteroides en las
mujeres es el incremento en el deseo sexual y la hipertrofia del clítoris. Los
pocos estudios sistemáticos que se han realizado sugieren que los efectos son
similares a los efectos en pacientes tratados con anabólicos esteroides.
La utilización de anabólicos esteroides por mujeres embarazadas puede llevar
al pseudohermafroditismo o al retardo del crecimiento del feto. Además el uso de
anabólicos esteroides puede llevar a la muerte del feto. Sin embargo, estos
efectos secundarios no han sido estudiados sistemáticamente. Es probable que la
severidad de los efectos secundarios este relacionada a la dosis, la duración
del uso y al tipo de droga.
Efectos secundarios adicionales de los anabólicos esteroides, específicamente
en las mujeres son el acné, la perdida de cabello, pérdida de la línea de
cabello frontal, patrones de calvicie masculinas, el agravamiento de la voz, el
incremento del bello facial y la atrofia del busto. El agravamiento de la voz,
la reducción del tamaño del busto, la hipertrofia del clítoris y la perdida de
cabello son generalmente irreversibles. Las mujeres que utilizan AE pueden
desarrollar rasgos faciales masculinos, musculatura masculina y engrosamiento de
la piel.
Cuando se les administra anabólicos esteroides a los niños en crecimiento los
efectos secundarios incluyen la virilización, la ginecomastia, y el cierre
prematuro de las epífisis óseas lo que resulta en el cese del crecimiento
longitudinal.
LIPOPROTEÍNAS SÉRICAS Y EL SISTEMA CARDIOVASCULAR
Los AE también afectan el sistema cardiovascular y el perfil de lípidos
séricos. Se han realizado relativamente pocos estudios para investigar los
efectos de los anabólicos esteroides sobre el sistema cardiovascular. No se han
realizado hasta ahora estudios longitudinales acerca de los efectos de los
anabólicos esteroides sobre la morbilidad y la mortalidad por causas
cardiovasculares.
La mayoría de las investigaciones se han enfocado sobre los riesgos de
enfermedades cardiovasculares, y en particular el efecto de los anabólicos
esteroides sobre la presión sanguínea y sobre las lipoproteínas plasmáticas. En
la mayoría de los estudios transversales se ha observado que el colesterol y los
triacilglicéridos séricos no son diferentes entre aquellos que utilizan
anabólicos esteroides y los que no lo utilizan. Sin embargo, durante la
utilización de anabólicos esteroides el colesterol total tiende a incrementarse,
mientras que el colesterol HDL muestra una marcada reducción, bien por debajo
del rango normal. El colesterol LDL muestra una respuesta variable: un ligero
incremento o sin cambios. La respuesta del colesterol total parece estar
influenciada por el tipo de entrenamiento que es realizado por el atleta. Cuando
la mayor parte del ejercicio consiste en ejercicios de tipo aeróbico, el efecto
de los AE es compensado por un efecto de incremento inducido por el ejercicio,
lo cual puede resultar en una reducción neta del colesterol total. El
entrenamiento aeróbico parece no ser capaz de compensar la reducción inducida
por los esteroides en el colesterol HDL y sus subunidades HDL-2 y HDL-3.
El efecto preciso de los anabólicos esteroides sobre el colesterol LDL hasta
ahora es desconocido. Aparentemente los anabólicos esteroides influencian la
lipasa hepática (HTL) y la lipoproteín lipasa (LPL). Los varones comúnmente
tienen mayores niveles de HTL, mientras que las mujeres tienen mayores niveles
de LPL. La HTL es responsable principalmente del clearance del colesterol HDL,
mientras que la LPL se ocupa de la captación celular de los ácidos grasos libres
y del glicerol. Los andrógenos y los anabólicos esteroides estimulan la HTL,
resultando en una reducción de los niveles séricos de colesterol HDL.
El efecto de los anabólicos esteroides sobre los triacilglicéridos no está
bien establecido. Se sugiere que dosis relativamente bajas no afectan los
niveles séricos de triacilglicéridos, aunque no se puede excluir que mayores
dosis provoquen un incremento.
No existe unanimidad acerca de la influencia de los anabólicos esteroides
sobre la presión sanguínea arterial. La respuesta es probablemente dosis
dependiente. Existen algunos datos que sugieren que altas dosis incrementan la
presión sanguínea diastólica, mientras que dosis bajas no tienen efectos
significativos sobre la presión diastólica. El incremento en la presión
sanguínea se normaliza dentro de las 6-8 semanas de abstinencia. Aparentemente
el uso intermitente repetido de anabólicos esteroides no afecta la presión
sanguínea diastólica durante los periodos en donde no se consumen las drogas.
Existe evidencia de que la utilización de anabólicos esteroides provoca
cambios estructurales en el corazón y que la tolerancia isquémica se ve reducida
luego de la utilización de esteroides. Los estudios ecocardiográficos en
físicoculturistas, que utilizan anabólicos esteroides, reportaron una ligera
hipertrofia del ventrículo izquierdo, con una reducción en la relajación
diastólica, resultando en una reducción del llenado diastólico. Algunos
investigadores han asociado a la cardiomiopatía, al infarto de miocardio y a los
accidentes cerebrovasculares con el abuso de esteroides anabólicos. Sin embargo,
no se ha probado una posible relación causal, debido a que los estudios
longitudinales necesarios para probar dicha relación, no se han realizado hasta
ahora. Existe evidencia convincente de que la administración oral de anabólicos
esteroides tiene mayores efectos adversos sobre las variables mencionadas que la
administración por vía parenteral.
Aunque los efectos de los anabólicos esteroides tienen una influencia
desfavorable sobre los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, no
hay datos disponibles acerca de los efectos a largo plazo. La mayoría de los
efectos mencionados parecen revertirse dentro de las 6-8 semanas de abstinencia.
No se sabe, sin embargo, si los cambios estructurales reportados para el
corazón, son también reversibles.
EFECTOS PSICOLÓGICOS
La administración de AE pueden afectar el comportamiento. El incremento en
los niveles de testosterona en sangre está asociado con el comportamiento
masculino, la agresividad y el incremento del deseo sexual. El incremento en la
agresividad puede ser beneficioso para el entrenamiento atlético, pero puede
también llevar a la violencia fuera del gimnasio o la pista. Hay reportes de
violencia y de comportamiento criminal en individuos que toman AE. Otros efectos
secundarios de los AE son euforia, confusión, desordenes del sueño, ansiedad
patológica, paranoia y alucinaciones.
Aquellos que utilizan anabólicos esteroides pueden volverse dependientes de
la droga, con síntomas de abstinencia luego de que ha cesado el uso de la droga.
Los síntomas de abstinencia consisten en comportamiento agresivo y violento,
depresión mental con comportamientos suicidas, cambios de humor, y en algunos
casos psicosis aguda. Hasta ahora no se conoces que individuos son los que
tienen riesgos. Es probable que existan grandes diferencias individuales en la
respuesta. Algunos individuos pueden minimizar los efectos de la abstinencia por
medio de la administración de coriogonadotrofinas humanas (hCG), con el
propósito de mejorar la producción endógena de testosterona. sin embargo, no se
sabe hasta que punto la administración de hCG es efectiva para aminorar los
efectos de la abstinencia.
EFECTOS SECUNDARIOS ADICIONALES
Además de los efectos secundarios mencionados se han reportado otros varios
efectos secundarios. Tanto en hombres como en mujeres se ha reportado
frecuentemente acné, así como también hipertrofia de las glándulas sebáceas,
incremento de la excreción sebácea, pérdida de cabello y alopecia. Existe cierta
evidencia de que el abuso de anabólicos esteroides puede afectar el sistema
inmune, lo que deriva en la reducción de la efectividad del sistema de defensa.
El uso de esteroides disminuye la tolerancia a la glucosa, mientras que hay un
incremento en la resistencia a la insulina. Estos cambios imitan a la diabetes
Tipo II. Estos cambios parecen ser reversibles luego de la abstinencia.
Hay algunos reportes de casos que sugieren una relación causal entre el uso
de anabólicos esteroides y la aparición de tumores de Wilms, y de carcinoma
protático. También se ha reportado en la literatura apnea en el sueño, la cual
ha sido asociada con el incremento en el hematócrito inducido por AE, llevando a
la estasis y trombosis sanguínea.
La utilización de AE puede afectar la función de la tiroides. La ha hallado
que la administración de AE reduce la concentración de la hormona estimulante de
la tiroides (TSH) y de los productos de la glándula tiroides, además de la
globulina fijadora tiroides (TGB). Estos cambios se revierten dentro de la pocas
semanas luego de discontinuar el uso de AE.
Una seria consecuencia de la utilización de AE puede ser el abuso múltiple de
drogas. Por otro lado los atletas utilizan diferentes tipos de drogas para
contrarrestar los efectos secundarios: hCG, hormonas tiroideas, anti estrógenos,
anti depresivos. Por otro lado las personas tratan de respaldar los efectos
anabólicos de los AE utilizando hormonas anabólicas adicionales: diferentes
tipos de AE al mismo tiempo, hormona del crecimiento, insulina, eritropoyetina,
y clenbuterol. Debido a que la mayoría de esto ocurre fuera del circuito médico
oficial, es probable que estas prácticas puedan derivar en serias consecuencias.
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