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Ciclos circadianos y rendimiento deportivo ¿Es importante dormir?

El mantenimiento de los ciclos circadianos es un
tema de mucho interés en el ámbito deportivo.
Se consideró siempre en el desarrollo óptimo de deportistas, la
estabilización de determinados parámetros conductuales y la mantención de cuadros
diarios estables, que permitan un correcto funcionamiento del “reloj biológico”
interno de los individuos evitando la pérdida de rendimiento o el sobre
entrenamiento [1]. Por esto, se prestó especial atención en indagar
las diferencias existentes en la estimulación de determinadas capacidades en
momentos variados del día, o se dedicó un extenso trabajo investigativo comparando
cuáles eran los instantes óptimos de las ventanas metabólicas para la posible ingesta,
buscando la producción de una respuesta neuro-endocrina acertada con el
objetivo primordial del potenciamiento de la actividad anabólica, y la mantención de la homeostasis corporal. No obstante las discusiones acerca de la
importancia relativa de los mecanismos endógenos y exógenos de los ritmos
circadianos en los deportes, se argumenta claramente si la performance
deportiva se altera significativamente en condiciones normales de cada día. De
esta forma se hace difícil poder reproducir exactamente múltiples variables de cada situación, existiendo aspectos que pueden “enmascarar”
nuestros resultados como pueden ser el consumo de energía, el tipo de actividad,
la postura corporal, los períodos de luz, el estado de ánimo, etc [2]. Se puede apreciar un
enorme cambio en la última década en la visión de los entrenadores, comenzándose
a realizar otro tipo de intervenciones
que avanzan mas allá del control
especifico del tiempo que el deportista se ejercita físicamente o
mentalmente, o la valoración exclusiva de instancias competitivas, resaltándose en el
proceso de entrenamiento la importancia que puede tener la aplicación adecuada
de medios modernos de recuperación, la generación
de espacios de recreación absoluta y el
control adecuado de la calidad de los descansos.

En distintos momentos varios estudios en donde se
manipulaba activamente el sueño, han
puesto de manifiesto la relación existente entre el sueño, los procesos de
aprendizaje y memoria. Se han podido establecer correlaciones entre los
horarios de sueño y el rendimiento académico en niños y jóvenes, observándose que las personas que sufren de
mala calidad del sueño y la consiguiente somnolencia durante del día, obtienen peores resultados en el transcurso de
su vida académica [3].

También el vínculo entre la falta de sueño y la
función inmune ha sido estudiado por diversos autores sin conclusiones
consistentes, debido a las diferencias entre protocolos experimentales. Sin
embargo, existen pruebas de que las células asesinas naturales se reducen
después de la pérdida del sueño, la Interleucina
(IL – 6) junto con el Factor de Necrosis Tumoral Alfa (TNF-α) aumentan sus niveles [4]. Sucesivas
noches de sueño interrumpido o acortado, puede causar infecciones de distinta índole, sugiriendo la compatibilidad
con los efectos inmunosupresores de la falta de sueño o el agotamiento físico. De
esta manera puede haber un efecto protector de los atletas de élite que duermen
prolongadamente.

Un gran trabajo realizado con jugadores profesionales musulmanes de fútbol (N=55, Peso= 72.6+/- 5.8 kgs, Talla =178,2 +/- 6,1 cms y Edad=
17-34 años), que se sometían a cambios importantes en su rutina diaria por transitar
el Ramadán (período de 4 semanas de abstención
total durante la luz del día de nutrientes líquidos o sólidos por cuestiones
religiosas); efectuaron múltiples valoraciones físicas antes de transitar este
período, luego de transitarlo y 2 semanas
posteriores a la finalización. Se encontró que la performance declinaba significativamente
(p<0,05). Resultados en valoraciones de Velocidad, Agilidad, Dribling y Resistencia caían dramáticamente posteriores al cumplimiento de este lapso de tiempo.

Diferencias en la performance entre etapas. Tomado Zerguini,
Kirkendall, Junge y col
[5] .


En cuestionarios realizados post Ramadán, el 46,1 % de los futbolistas informó que se sentía cansado.
El 70% notificó que la calidad de sus entrenamientos decreció y el 77% comunicó que su rendimiento en los partidos se redujo durante el período de ayuno. Pero
lo más interesante de toda esta cuestión, es que el 73 % informó que su calidad de sueño era peor debido
a la necesaria ingesta de alimentos durante la noche, siendo importante
mencionar que la calidad de sueño mejoraba a las 2 semanas.

Los autores concluyeron que el Ramadán reduce el
rendimiento físico y específico del fútbol, muchas de estas disminuciones no se habían
recuperado en las 2 semanas después de terminar este período de ayuno [5].

Determinadas tecnologías son utilizadas en investigaciones
clínicas, tales como la Polisomnografía y la Electroencefalografía. Estas han
arrojado conocimientos sobre la naturaleza de trastornos del sueño y las
terapias apropiadas. En contraste, los estudios del rendimiento físico se han
basado en las respuestas de control a los ejercicios en el laboratorio y en el
campo. Una tecnología que se está utilizando actualmente es la Actigrafía
mediante el uso de Acelerómetros. La mencionada es una técnica no invasiva,
reproducible y fiable, que proporciona una estimación de la Actividad Física
dentro de un período de tiempo, midiendo las aceleraciones del cuerpo y
almacenando datos en tiempo real. En un estudio que estamos llevando adelante
con jugadores de Básquetbol profesional de Uruguay, tuvimos la oportunidad de obtener registros de
la actividad sueño-vigilia que mantenían los deportistas durante un lapso de 7 días.
Aparte de estimar el gasto energético en distintos tipos de actividades, nos
propusimos analizar cómo era la actividad en las horas de sueño. A continuación
mostramos sólo como ejemplo 2 jugadores:

Características de la Actividad Actigráfica. Datos
sin publicar.

Pudimos observar a partir del análisis realizado
algunas cuestiones interesantes.

*Un gran número de jugadores mantenía diferencias en
cuanto a las horas de sueño y las horas de acostada-levantada.

* Se registraba en muchos una actividad gráfica
elevada para el momento del sueño.

* Existían diferencias entre la hora de acostada
entre los días normales y los días de partido (se competía siempre a las 21
hrs).

Considerando
otro trabajo realizado con jugadores de Básquetbol de la Universidad de
Stanford, donde se seleccionaron 11 Basquetbolistas
(19.4 ± 1.4 años) que competían en la NCAA. Se controlaron las actividades
nocturnas con un Actígrafo, con el objetivo de controlar calidad de sueño y
horas de sueño durante 2-4 semanas. Se evaluó
medidas de rendimiento deportivo específico para el baloncesto incluyendo una
carrera de velocidad cronometrada y precisión de tiro. Pero también se valoró tiempo de reacción, niveles
de somnolencia durante el día y estado de ánimo. Se sometió a un período en
donde se les extendía el sueño a un mínimo
de 10 horas diarias durante 5 a 7 semanas, teniendo como primer antecedente que
los deportistas dormían un promedio de 8 horas. Se encontraron los siguientes
resultados en los deportistas:

* Los
tiempos de reacción medidos con el Test “Psychomotor
Vigilance Task” frente a la presencia de
estímulos en los cuales debían responder tocando un botón, disminuyeron para
todas las distintas variables (Media de
tiempo de reacción, Tiempo de
reacción mínimo, Tiempo de reacción máximo, Mediana de tiempo de reacción). Se produjo una
mejora en absolutamente todos los índices que evaluaron el rendimiento
deportivo. El tiempo de Sprint medio con
el Test “282 feet sprint” disminuyó
significativamente desde el inicio hasta el final de la extensión del sueño ( P
< 0,001 ). La precisión de tiro mejoró significativamente con un aumento de éxito tanto en tiros libres (p < 0,001 ), como en tiros de campo de 3 puntos ( p < 0.001 ).

A pesar de lo interesante de estos resultados
lo más impresionante fueron las enormes diferencias valoradas en cuanto a la percepción
que tenían los participantes a dicha extensión del sueño, mostrando mejoras
sustanciales en la “Epworth Sleepiness Scale” Escala de Somnolencia y el “Profile
of Mood States” POMS Perfil de Estados de Ánimo (Vigor , Fatiga, Tensión, Depresión, Enojo, Confusión) [6].


Tomado de Mah
y col [6].


Con los resultados mostrados pensamos que queda
bastante claro la trascendencia que tiene actualmente la buena cantidad y
calidad de sueño que necesitan nuestros entrenados, en muchas ocasiones nos obsesionamos con tratar
de corregir, modificar y mejorar aspectos insignificantes en vez de buscar estrategias
para afrontar una problemática inmensa que puede perpetuar la vida deportiva y
social de nuestros atletas.

Para finalizar creemos oportuno dejar una valiosa reflexión
que el experimentado investigador y entrenador Iñigo Mujika nos hace “Ninguna
persona puede disfrutar la perfección de la salud hasta la vejez si no tiene el
debido suministro de sueño. Por tanto el estudiante muy ambicioso, o el hombre
ansioso por ganar dinero, cuyo tiempo, energías y pensamientos están tan
absortos que no puede, o no quiere, encontrar el tiempo para dormir, viola una
de las principales leyes de la naturaleza, y antes o después recibirá el
castigo”

Stefano Benítez para Stefano Benítez Capacitaciones.


REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS.

1)Drust, B., Waterhouse, J., Atkinson,
G., Edwards, B., & Reilly, T. (2005). Circadian rhythms in sports performance-an update.Chronobiology
international
,22(1), 21-44.

2)Kline, C. E., Durstine, J. L., Davis,
J. M., Moore, T. A., Devlin, T. M., Zielinski, M. R., & Youngstedt, S. D.
(2007). Circadian variation in swim performance. Journal of Applied
physiology
,102(2), 641-649.

3)Curcio,
G., Ferrara, M., & De Gennaro, L. (2006). Sleep loss, learning
capacity and academic performance.Sleep medicine reviews,10(5), 323-337.

4)Reilly, T., & Edwards, B. (2007).
Altered sleep–wake cycles and physical performance in athletes.Physiology & behavior,90(2), 274-284.

5)Zerguini, Y., Kirkendall, D., Junge,
A., & Dvorak, J. (2007). Impact of Ramadan on physical performance in
professional soccer players.British journal of
sports medicine
,41(6), 398-400.

6)Mah, C. D., Mah, K. E., Kezirian, E.
J., & Dement, W. C. (2011). The effects of sleep extension on the athletic
performance of collegiate basketball players. Sleep,34(7), 943.