En una muestra grande y aleatoria de adultos suecos de 50 a 64 años, quienes se desplazaban al trabajo caminando o en bicicleta durante todo el año presentaron con menor frecuencia estenosis coronaria que quienes iban en coche, sobre todo los ciclistas. Los autores indican que el transporte activo podría ser una medida preventiva, pero señalan que se necesitan análisis causales para confirmarlo.
Transporte activo y aterosclerosis: qué se estudió
Se trata de un estudio transversal con datos del Swedish CArdioPulmonary bioImage Study (SCAPIS). Incluyó a 23.722 personas de 50 a 64 años, reclutadas al azar en seis regiones de Suecia. No hubo una intervención con programa ni duración de seguimiento: se analizó la relación entre el hábito de desplazamiento y la presencia de aterosclerosis en un momento dado.
- Exposición: modo de desplazamiento, informado mediante cuestionarios. Las categorías fueron transporte activo (caminar y/o ir en bicicleta durante todo el año), autobús o tren, coche y patrones mixtos.
- Resultados medidos: estenosis coronaria y puntuación de calcio arterial coronario (CAC, por sus siglas en inglés), ambas evaluadas con angiografía coronaria por tomografía computarizada (CCTA), y placas carotídeas, evaluadas con ecografía.
- Análisis: regresión logística binomial multivariable. Se ajustó por edad, sexo, sede del estudio, nivel educativo, actividad física laboral, ejercicio en el tiempo libre, sueño, dieta y tabaquismo.
Resultados: menor probabilidad de estenosis coronaria en quienes se desplazan de forma activa
Los resultados se expresan como razón de probabilidades (OR, odds ratio) con su intervalo de confianza del 95 % (IC 95 %). La comparación es siempre frente al desplazamiento en coche.
| Desenlace | OR (IC 95 %) |
|---|---|
| Estenosis coronaria (transporte activo) | 0,87 (0,80 a 0,94) |
| CAC ≥1 unidad Agatston (transporte activo) | 0,93 (0,86 a 1,00) |
| Placas carotídeas (transporte activo) | 0,97 (0,90 a 1,03) |
| Estenosis coronaria, solo bicicleta | 0,86 (0,78 a 0,95) |
| Estenosis coronaria, solo caminar | 0,89 (0,79 a 1,01) |
La asociación con la estenosis coronaria fue clara en el grupo de transporte activo. La relación con el CAC quedó en el límite de la significación estadística y no se observó asociación con las placas carotídeas. Al separar por modalidad, la asociación con la estenosis coronaria pareció algo más fuerte en quienes iban en bicicleta que en quienes caminaban. En el grupo que caminaba, el intervalo de confianza incluye el valor 1.
Qué significa para la práctica: cómo usar el desplazamiento activo en la prevención cardiovascular
Estos datos son observacionales y transversales, así que no permiten afirmar que el transporte activo reduzca la aterosclerosis. Sí aportan un argumento para incluir el desplazamiento cotidiano en la conversación sobre estilo de vida con adultos de mediana edad.
Cómo incorporarlo en la consulta o el entrenamiento
- Pregunta por el modo de desplazamiento en la valoración inicial. Es un dato sencillo que complementa la información sobre ejercicio en el tiempo libre y actividad laboral.
- Plantea el transporte activo como una forma de acumular actividad física en la rutina diaria, no como sustituto del entrenamiento estructurado. En el estudio, la asociación se mantuvo tras ajustar por el ejercicio en el tiempo libre, pero el diseño no descarta otros factores no medidos.
- Prioriza la bicicleta cuando sea viable. Fue la modalidad con la asociación algo más marcada. Caminar también mostró una tendencia en la misma dirección, aunque con menor precisión estadística. Conviene proponer ambas según las condiciones de cada persona.
- Favorece la constancia. La categoría de transporte activo se definió por caminar o pedalear durante todo el año, de modo que lo relevante parece ser un hábito sostenido y no un uso ocasional.
- Propón cambios graduales a quienes hoy van siempre en coche, por ejemplo sustituir algunos trayectos o combinar transporte público con tramos a pie o en bicicleta.
A quién aplicarlo y con qué precauciones
- Los hallazgos corresponden a adultos de 50 a 64 años de población sueca. No conviene extrapolarlos sin cautela a otras edades, contextos urbanos o climas.
- En personas con enfermedad cardiovascular conocida, síntomas o factores de riesgo importantes, el aumento de la intensidad o del volumen de actividad debe hacerse con el aval y la guía de su profesional de salud.
- Evita presentar el transporte activo como un método para «revertir» la aterosclerosis o como sustituto del control de otros factores de riesgo. Los autores plantean que podría ser una medida preventiva potencial, pendiente de confirmación.
Limitaciones del estudio sobre transporte activo y aterosclerosis
- El diseño transversal impide establecer causalidad ni la dirección de la relación. Los propios autores indican que hacen falta análisis causales.
- El modo de desplazamiento se obtuvo por cuestionarios autoinformados, lo que puede introducir error de clasificación. Además, pueden persistir factores de confusión no medidos pese al ajuste.
- El resumen no detalla los resultados de los grupos de autobús o tren y de patrones mixtos, ni la duración, distancia o intensidad de los trayectos, por lo que no es posible orientar una dosis concreta.
Conclusiones aplicables
- En adultos suecos de 50 a 64 años, el transporte activo se asoció con una menor probabilidad de estenosis coronaria frente al desplazamiento en coche (OR 0,87).
- La asociación con el calcio coronario fue límite (OR 0,93; IC 95 %: 0,86 a 1,00) y no hubo asociación con placas carotídeas.
- La bicicleta mostró una asociación algo más fuerte que caminar.
- El transporte activo podría ser una medida preventiva, pero se requieren análisis causales para confirmarlo.
- Es razonable promoverlo como complemento del ejercicio y de otros hábitos saludables, con progresión gradual y supervisión sanitaria en personas con enfermedad cardiovascular.