Jason P Brandenburg1 y David Docherty1
School of Physical Education, University of Victoria, Victoria, British Columbia, Canada V8V2Y2, Canadá.
Resumen
INTRODUCCION
La mejora de la fuerza muscular que resulta de los programas con ejercicios
de sobrecarga es atribuida al incremento en la masa de los músculos esqueléticos
(29) y a adaptaciones neurales (25). Ha sido sugerido que el entrenamiento de la
fuerza intenso, que enfatiza los ejercicios de altas cargas y bajas repeticiones
(4-6 repeticiones máxima [RM]) va a producir adaptaciones neurales, mientras que
las cargas y repeticiones moderadas (8RM-10RM) están más asociadas con la
hipertrofia muscular (14).
Los ejercicios realizados usando pesos libres y máquinas usan la misma carga
para las acciones musculares concéntricas y excéntricas y son denominados como
entrenamiento de fuerza externa dinámica constante (DCER) (31). Aunque son
posibles mayores niveles de generación de fuerza durante las acciones
excéntricas (5), la carga de entrenamiento es normalmente establecida por la
fuerza concéntrica máxima. Consecuentemente, la intensidad relativa de la carga
está reducida durante el componente excéntrico de cada repetición del
entrenamiento DCER. Si las adaptaciones neuromusculares son dependientes de la
magnitud de la carga de entrenamiento (1, 4) así como del número de repeticiones
(14), es posible que el músculo no esté recibiendo los estímulos óptimos durante
el entrenamiento DCER. Un protocolo que incremente la carga durante la acción
excéntrica mientras que todavía permite realizar 8-10 repeticiones, puede
producir mayores adaptaciones neuromusculares de lo que permite el entrenamiento
DCER característico (3). Las altas cargas durante las acciones musculares
excéntricas están asociadas con un mayor daño muscular (27) y posiblemente, con
la subsiguiente hipertrofia (15). El reclutamiento de unidades motoras durante
las acciones excéntricas controladas también ha sido asociado con el
reclutamiento preferencial de las fibras de contracción rápida (19), las cuales
han demostrado un mayor potencial para la hipertrofia que las fibras de
contracción lenta (15). Adicionalmente, las altas cargas excéntricas pueden
reducir la inhibición neural que conduciría a una mayor generación de fuerza
concéntrica (32).
Aunque hay apoyo inequívoco para las acciones concéntricas y excéntricas
combinadas en el entrenamiento DCER en comparación con el uso de solo acciones
concéntricas (4, 15, 22) y solo acciones excéntricas (3), hay una falta de
investigaciones que hayan investigado los efectos del ajuste de la carga
excéntrica para proporcionar un estímulo adicional. Godard et al. (9) compararon
los efectos de 1 serie de 8-12 repeticiones para 10 semanas de entrenamiento de
la fuerza en un grupo que usaba la misma carga para acciones concéntricas y
excéntricas unilaterales de los extensores de la rodilla con un grupo que usaba
una carga acentuada durante acciones excéntricas para todas las repeticiones.
Ellos encontraron que ambos grupos incrementaron el torque concéntrico de los
extensores de la rodilla, pero no hubo una diferencia entre los grupos. Es
posible que el bajo volumen de entrenamiento junto con el nivel de entrenamiento
inexperimentado de los sujetos comprometieran el efecto de entrenamiento y
explicaron la falta de diferencias entre los grupos. Además, el volumen de
entrenamiento no fue igualado entre los grupos, y el estudio usó una forma de
entrenamiento isoquinética no usualmente empleada en los programas de
entrenamiento de la fuerza.
De este modo, el propósito de esta investigación fue comparar los efectos de
2 programas de entrenamiento de la fuerza sobre la fuerza máxima de individuos
entrenados. Un programa usó entrenamiento DCER a una intensidad del 75% de 1RM
para 4 series de 10 repeticiones, y el otro programa, fuerza externa dinámica
acentuada (DAER), usó la misma carga concéntrica, pero ajustó la carga a
aproximadamente el 110-120% de la 1RM concéntrica durante la acción excéntrica
para 3 series de 10 repeticiones. El diferente número de series realizadas por
cada grupo aproximadamente igualó el volumen de entrenamiento. Además, fueron
medidas el área transversal muscular (CSA) y la tensión específica para evaluar
la contribución de las adaptaciones neurales y de hipertrofia a los cambios en
la fuerza. Fue hipotetizado que el entrenamiento con el incremento de la carga
durante la acción excéntrica permitiría lograr mayores ganancias de fuerza,
hipertrofia muscular, y adaptaciones neurales que el entrenamiento con la misma
carga para las acciones concéntricas y excéntricas.
METODOS
Sujetos
23 sujetos de sexo masculino de edad universitaria, que eran activos en
entrenamiento de la fuerza se ofrecieron voluntariamente como sujetos para este
estudio. Los sujetos fueron considerados entrenados, debido a que ellos habían
estado entrenando la fuerza por un mínimo de 1 año (8) y demostraron la
capacidad de realizar el ejercicio de press de banca con una carga igual a su
peso corporal (2, 23). Los sujetos fueron asignados aleatoriamente a un grupo de
entrenamiento DCER o a un grupo de entrenamiento DAER, en el cual la carga fue
ajustada para equiparar la fuerza concéntrica y excéntrica. Fueron
proporcionadas explicaciones completas de los procedimientos de las evaluaciones
y el entrenamiento a los sujetos, antes de que ellos dieran el consentimiento
informado por escrito. El Comité de Ética Humana de la Universidad de Victoria
concedió la aprobación para el estudio.
5 sujetos, 1 del grupo DCER y 4 del grupo DAER, abandonaron el estudio a
través de las 9 semanas de duración. Consecuentemente, 10 y 8 sujetos
permanecieron en los grupos de entrenamiento DCER y DAER, respectivamente. Las
características de talla y peso de los sujetos, así como sus valores de 1RM en
curl en banco scott y extensión del codo en supinación son presentados en la
Tabla 1. Dos de los 4 sujetos que abandonaron el grupo DAER experimentaron dolor
en el antebrazo posiblemente asociado con el aumento de las cargas excéntricas.
El resto de los sujetos abandonaron debido a que no eran capaces de cumplir con
la programación de entrenamiento.
Procedimientos
Entrenamiento
Los sujetos de ambos grupos entrenaron 2 veces por semana durante las
primeras 2 semanas y 3 veces por semana durante el resto del período de
entrenamiento de 9 semanas. Los ejercicios de entrenamiento realizados fueron
seleccionados para ejercitar los flexores del codo (curl en banco scott) y los
extensores del codo (extensión del codo en supinación). Las posiciones
corporales y rango de movimiento durante el entrenamiento fueron similares a
aquellos adoptados para las condiciones de evaluación. El tiempo del
entrenamiento fue controlado de modo que las acciones concéntricas y excéntricas
duraran 2 segundos. Períodos de descanso de 3 minutos separaban las series de
entrenamiento para todos los sujetos. Fueron requeridas un mínimo de 48 horas
entre las sesiones de entrenamiento. La carga de entrenamiento para las acciones
concéntricas y excéntricas fue incrementada cuando el número promedio de
repeticiones realizadas por serie en una sesión de entrenamiento se volvía mayor
a 10. El entrenamiento fue supervisado para confirmar los procedimientos de
entrenamiento correctos y que las cargas fueran usadas. El orden de ejecución de
estos ejercicios fue aleatorio de sesión a sesión. Se les pidió a los sujetos
que se abstuvieran de realizar otro entrenamiento de sobrecarga que incorporara
a los flexores y extensores del codo.
El grupo DCER realizó 4 series de 10 repeticiones de cada ejercicio hasta el
fallo concéntrico a una intensidad de entrenamiento de aproximadamente el 75% de
la 1RM concéntrica. El grupo DAER realizó 3 series de 10 repeticiones de cada
ejercicio hasta el fallo concéntrico, usando una intensidad de entrenamiento que
varió desde la acción concéntrica hasta la excéntrica. La intensidad para la
acción concéntrica fue la misma que para la carga del grupo DCER (75% de 1RM),
mientras que las acciones concéntricas fueron realizadas con una carga de
aproximadamente 110-120% de la 1RM concéntrica. Los compañeros de entrenamiento
ajustaban el peso inmediatamente al final de cada acción para asegurar que la
carga fuera correcta para la siguiente acción.
Aunque la intensidad de entrenamiento difirió entre los grupos de
entrenamiento, el volumen fue igualado aproximadamente. El volumen de
entrenamiento fue definido como el número de series x el número de repeticiones
x la carga de entrenamiento (22, 30). A medida que la carga de entrenamiento fue
alterada durante el protocolo DAER, el volumen de entrenamiento fue establecido
por medio de la separación del número de repeticiones realizadas en el número de
acciones concéntricas y excéntricas completadas. Así, el volumen de
entrenamiento del grupo DCER fue calculado como (4 series) x ([acciones
concéntricas x 75% de 1RM concéntrica] + [acciones excéntricas x 75% de la 1RM
concéntrica]); el valore fue expresado como unidades por ejercicio y alcanzó 60
unidades. El volumen de entrenamiento para el grupo DAER fue (3 series) x
([acciones concéntricas x 75% de 1RM] + [acciones excéntricas x aproximadamente
120% de 1RM]), el cual alcanzó 58.5 unidades.
Evaluaciones
La evaluación de la fuerza, la CSA muscular, y la tensión específica ocurrió
antes y durante la realización de las 9 semanas de entrenamiento de la fuerza.
Además, la fuerza fue evaluada después de 3 y 6 semanas de entrenamiento. A los
sujetos se les pidió que se abstuvieran de realizar actividad que implicara a
los flexores y extensores del codo 48 horas antes de la evaluación de la CSA
muscular. La fuerza fue evaluada en el día después de las mediciones de CSA
muscular para los test pre-entrenamiento y post-entrenamiento para evitar los
efectos de la evaluación de la fuerza máxima en las imágenes por resonancia
magnética (MRI).
Fuerza
La 1RM concéntrica de los extensores y flexores del codo fue medida mientras
los sujetos realizaban curl en banco scott bilateral y extensión del codo en
supinación, respectivamente.
La fuerza concéntrica máxima (1RM concéntrica) fue la carga máxima que un
músculo puedo vencer mientras se acortaba durante un esfuerzo voluntario máximo.
La 1RM concéntrica fue determinada a través de intentos sucesivos de intensidad
creciente. La magnitud de la carga se incrementaba o disminuía hasta que la
carga fuera establecida cuando podía ser realizada solo 1 contracción. Antes de
las evaluaciones, los sujetos completaban 2 series de 10 repeticiones con una
carga de aproximadamente el 50% de 1RM estimada. Un período de descanso de 4
minutos separó todas las series de entrada en calor y de evaluación.
1RM en Curl en Banco Scott
Fueron realizados curls de bíceps bilateral en un banco con una barra para
curl (Aloyd Fitness Equipment, Victoria, British Comumbia, Canadá). Los sujetos
se sentaban en el banco con ambos pies sobre el suelo. La altura de la
almohadilla del banco scott fue ajustada de modo que el tronco de cada sujeto
estuviera recto, mientras que el aspecto posterior de los brazos y la axila se
apoyaban en la almohadilla. La altura de la almohadilla fue registrada para
estandarizar todas las sesiones de evaluación. Usando un agarre en supinación,
los sujetos agarraban la barra en la menor amplitud. Los sujetos iniciaban la
evaluación concéntrica del bíceps con ambos brazos descansando en la almohadilla
y los codos flexionados a 10º (0º es equivalente a la extensión total). Un
intento exitoso fue definido cuando la flexión completa del codo era completada
(el punto de contacto de tejido entre el bíceps y el antebrazo).
1RM en Extensión del Codo en Supinación
La evaluación de la fuerza del extensor del codo fue hecha con los sujetos
posicionados en el banco en la posición supina. Los sujetos fueron instruidos
para mantener contacto con el banco en la posición de la cabeza, hombros,
nalgas, y muslos, con los pies completamente apoyados en el suelo. Usando un
agarre en pronación en la menor amplitud, los sujetos mantenían la barra arriba
de la frente con ambos brazos perpendiculares al banco y los codos en la misma
amplitud que los codos. La determinación de la 1RM concéntrica fue hecha en un
ángulo de la articulación del codo de 100º de flexión (0º equivale a la
extensión total), y una repetición era considerada exitosa cuando era alcanzada
la extensión total del codo. Los ángulos de las articulaciones fueron
establecidos con un goniómetro (Fitsystems Inc., Calgary, Alberta, Canadá).
CSA Muscular
La medición pre-entrenamiento y post-entrenamiento de la CSA de los
extensores y flexores del codo del brazo derecho fue realizada a través de MRI
nuclear (1.0 T, Signa Horizon, General Electric, Milwaukee, WI). Para mejorar la
resolución, la MRI fue realizada con el brazo derecho dentro de una bobina para
la rodilla. Los tiempos de relajación y de eco fueron establecidos a 525 y 12
milisegundos, respectivamente. El campo de visión durante las imágenes fue de
16cm2. La longitud del húmero, establecida con mediciones
antropométricas, fue definida como la distancia entre el extremo distal del
proceso del olécranon y el proceso acromial (16). El punto medio del húmero fue
luego determinado a partir de una exploración coronal en la cual el proceso del
olécranon fue identificable. Fueron tomadas 20 exploraciones axiales, cada una
de 5mm de ancho, a intervalos de 10mm, comenzando desde un punto 70mm superior
al punto medio del húmero. Debido a una resolución poco clara de las imágenes
del extremo proximal y distales, solo fueron usados 6 cortes (2 proximales, 2 de
punto medio, y 2 distales) para representar la CSA de los extensores y flexores
del codo. El nivel de las exploraciones que fue usado para determinar la CSA fue
el mismo entre los individuos y dentro de los individuos antes y después del
entrenamiento. La CSA de los flexores y extensores del codo fue medida como el
máximo valor de los 6 cortes así como el valor medio de las 2 imágenes
proximales, en el punto medio, y distales. La CSA de todas las imágenes pre-entrenamiento
y post-entrenamiento fue medida después de la finalización del entrenamiento.
Durante la medición de la CSA, el evaluador ignoraba si la imagen era del
período pre-entrenamiento o post-entrenamiento. La confiabilidad test-retest
para las mediciones repetidas de CSA de la misma exploración MRI produjo un
valor R de 0.996.
Tensión Específica
La tensión específica (kilogramo por centímetro cuadrado) para cada grupo
muscular fue determinada por medio de la división del valor de 1RM concéntrica
por la máxima CSA medida. Ya que la tensión específica fue determinada a partir
de las mediciones de 1RM concéntrica bilateral y la CSA unilateral, los
verdaderos valores de la tensión específica pueden ser engañosos. Sin embargo,
ya que los procedimientos de evaluación fueron los mismos antes y después del
entrenamiento, cualquier cambio en la tensión específica podría ser todavía
atribuido a adaptaciones neurales.
Análisis Estadísticos
Las diferencias en los datos de la CSA muscular y de la tensión específica
fueron examinadas usando un análisis de varianza 2 por 2 (ANOVA) (grupo por
tiempo) con mediciones repetidas en el segundo factor. Fue realizado un ANOVA 2
por 4 (grupo por tiempo) con mediciones repetidas en el segundo factor para
analizar los datos de fuerza. Una serie de tests ANOVA 2 por 2 (grupo por
tiempo) con mediciones repetidas en el segundo factor fueron usados para
determinar en que punto ocurrieron las diferencias en la fuerza. El nivel α fue
establecido a una p≤0.05.
RESULTADOS
Fuerza
Los efectos de 2 programas de entrenamiento de la fuerza sobre la 1RM
concéntrica de los flexores del codo y la 1RM concéntrica de los extensores del
codo son presentados en la Figura 1 y la Figura 2, respectivamente. El
entrenamiento DCER incrementó significativamente la 1RM concéntrica de los
flexores (11%) y extensores (15%) del codo. Similarmente, el entrenamiento DAER
incrementó significativamente la 1RM concéntrica de los flexores (9%) y
extensores (24%) del codo. Además, la fuerza de los extensores del codo se
incrementó significativamente en cada ocasión de evaluación. Los incrementos en
la 1RM de los extensores del codo fueron significativamente mayores para el
entrenamiento DAER que para el entrenamiento DCER.
CSA Muscular
Los efectos de los 2 programas de entrenamiento de la fuerza sobre la CSA
máxima de los flexores y extensores del codo son ilustrados en la Tabla 2. No
fueron producidas diferencias significativas en ninguna de las variables de CSA
muscular por el entrenamiento DCER o DAER.
Tensión Específica
Las medias y desvíos estándar para la tensión específica de los flexores y
extensores del codo después del entrenamiento de la fuerza son resumidas en la
Tabla 3. El entrenamiento DCER incrementó significativamente la tensión
específica de los flexores (9%) y extensores (13%) del codo. Similarmente, el
entrenamiento DAER incrementó significativamente la tensión específica de los
flexores (9%) y extensores (22%) del codo. Los efectos de los dos tipos de
entrenamiento sobre la tensión específica muscular no fueron significativamente
diferentes.

Tabla 1. Características promedio (±DE) de la talla y el peso y valores
de 1RM concéntrica para los flexores y extensores del codo para los sujetos de
los grupos de entrenamiento DCER (n=10) y DAER (n=8). RM=repetición máxima; DCER=carga
externa dinámica constante; DAER=carga externa acentuada dinámica.

Tabla 2. Mediciones promedio (±DE) de CSA máximas de los flexores y
extensors del codo pre-entrenamiento y post-entrenamiento de los grupos de
entrenamiento DCER (n=10) y DAER (n=8). CSA=área de sección transversal; DCER=carga
externa dinámica constante; DAER=carga externa dinámica acentuada.

Tabla 3. Valores promedio (±DE) de tension específica de los flexores y
extensores del codo pre-entrenamiento y post-entrenamiento de los grupos de
entrenamiento DCER (n=10) y DAER (n=8). DCER=carga externa dinámica constante;
DAER=carga externa dinámica acentuada. * Representa diferencias significativas
con respecto a los valores pre-entrenamiento (p<0.05).

Figura 1. Valores promedio (±DE) para 1RM concéntrica de los flexores del
codo a través de la duración del estudio (* indica diferencias significativas
con respecto a la semana 0, p<0.05).RM=repetición máxima.

Figura 2. Valores promedio (±DE) para 1RM concéntrica de los extensores
del codo a través de la duración del estudio (* indica diferencias
significativas con respecto a la semana 0, ** indica diferencias significativas
con respecto a la semana 3, y *** indica diferencias significativas con respecto
a la semana 6 y con respecto al grupo DCER en la semana 9, p<0.05).RM=repetición
máxima; DCER=carga externa dinámica constante.
DISCUSION
El propósito de este estudio fue comparar el entrenamiento DCER y el
entrenamiento de fuerza excéntrica-concéntrica de carga ajustable (DAER) sobre
las adaptaciones neuromusculares y de fuerza. Ambos tipos de entrenamiento
indujeron mejoras significativas en la fuerza concéntrica de los flexores y
extensores del codo. Las mejoras en la fuerza de los flexores del codo fueron
similares en respuesta a ambos tipos de entrenamiento (Figura 1). Sin embargo,
el entrenamiento DAER produjo un desarrollo significativamente mayor en la
fuerza de los extensores del codo en comparación con el entrenamiento DCER
(Figura 2).
Godard et al. (9) compararon programas de entrenamiento excéntricos
acentuados y no acentuados y encontraron que ambos grupos demostraron grandes
incrementos significativos en la fuerza de extensión de la pierna, pero no hubo
diferencias entre los 2 grupos. El presente estudio encontró mejoras
significativas en la fuerza de los flexores y extensores del codo para los
grupos DCER (acción excéntrica no acentuada) y DAER (acción excéntrica
acentuada), pero hubo una diferencia significativa entre los 2 grupos en la
fuerza de los extensores del codo. Además, la magnitud de incremento en la
fuerza para los sujetos en el estudio de Godard et al. (9) (101-106%) estuvo muy
por encima de los incrementos demostrados en el presente estudio (9-24%). Godard
et al. (9) también reportaron una modesta, pero significativa hipertrofia
(medida por el perímetro del muslo) para ambos grupos, mientras que en el
presente estudio, no ocurrieron cambios en la CSA muscular en ninguno de los
grupos. Aunque ambos estudios usaron un protocolo de entrenamiento excéntrico
acentuado con cargas similares, las diferencias en los resultados pueden ser
explicadas por el nivel desentrenado de los sujetos en el estudio de Godard et
al. (9) y su modo de entrenamiento isoquinético. Las grandes ganancias de fuerza
experimentadas por sus sujetos pueden haber sido atribuidas a un considerable
efecto de aprendizaje a partir del entrenamiento con acciones musculares
isoquinéticas además de las adaptaciones neurales normalmente asociadas con los
individuos no acostumbrados al entrenamiento de la fuerza. Además, su nivel
desentrenado incrementaría su respuesta a cualquier estímulo de entrenamiento.
Consecuentemente, la carga excéntrica no acentuada puede haber constituido un
estímulo adecuado para los sujetos desentrenados, y la carga agregada en el
programa acentuado puede no haber proporcionado ninguna ventaja adicional.
Los incrementos en la fuerza de los flexores del codo para los grupos DCER y
DAER (9% y 10%, respectivamente) en este estudio fueron menores a los
incrementos de 13-25% en la fuerza de los flexores del codo reportada en otros
estudios en sujetos con antecedentes en entrenamiento de la fuerza (16, 18).
Aunque estos estudios emplearon entrenamiento DCER, los mayores incrementos en
la fuerza pueden ser atribuidos a los múltiples ejercicios, más series, y
mayores cargas. Además, las diferencias en el nivel pre-entrenamiento pueden
explicar los menores incrementos hallados en este estudio.
Kawakami et al. (13) demostraron incrementos de 20-32% en la fuerza de los
extensores del codo en sujetos acostumbrados al entrenamiento de la fuerza
después de 16 semanas de entrenamiento con el 80% de 1RM. Aunque en el presente
estudio fue usado un período de entrenamiento más corto de 9 semanas, fueron
observados incrementos comparables (24%) en el grupo de entrenamiento DAER. El
incremento de 24% en la fuerza de los extensores de codo en el grupo DAER fue
significativamente mayor que el incremento del 15% hallado en el grupo DCER.
Generalmente, fueron observados mayores incrementos en la fuerza en los
extensores que en los flexores del codo. Aunque los sujetos que participaron en
este estudio eran previamente entrenados, es posible que estuvieran más
familiarizados con el entrenamiento de los flexores que con el de los extensores
del codo, particularmente con los ejercicios de entrenamiento realizados en este
estudio. Consecuentemente, los mayores incrementos generales en la fuerza de los
extensores del codo pueden ser atribuidos a un efecto de aprendizaje (17) debido
a una falta de familiaridad inicial en la realización del ejercicio de extensión
del codo en supinación. Sin embargo, este efecto no explica los mayores
incrementos en la fuerza de los extensores del codo para el grupo DAER en
relación al grupo DCER.
Con la suposición acerca de que la magnitud de la carga de entrenamiento es
fundamental en el aumento de la fuerza, nosotros hipotetizamos que el
entrenamiento DAER, en relación al entrenamiento DCER, produciría incrementos
significativamente mayores en la fuerza de ambos grupos musculares. Esta
respuesta fue solo observada en los extensores del codo. Claramente, los
flexores y extensores del codo respondieron de manera diferente al mismo
estímulo relativo. Una explicación para estos resultados puede ser atribuida al
diseño intrínseco de las fibras musculares de los extensores del codo. Los
extensores del codo son músculos peniformes diseñados para el desarrollo de
altas fuerzas (13). En los músculos peniformes, las fibras se unen en un ángulo,
y por ello incrementando la CSA efectiva del músculo (13). De manera inversa, el
diseño de fibras paralelas de los flexores del codo no es favorable para el
desarrollo de altas fuerzas (12). La alta carga (110-120% de la 1RM concéntrica)
usada en las acciones excéntricas en el programa de entrenamiento DAER puede
haber excedido la capacidad de los flexores del codo y puede haber sido mejor
tolerada por los extensores del codo, explicando las diferencias en la respuesta
de entrenamiento entre los dos grupos musculares.
Períodos prolongados de entrenamiento de la fuerza intenso acompañados por
entrenamiento hasta el fallo muscular pueden producir sobreentrenamiento (28) o
fatiga neural (2), los cuales son perjudiciales para el rendimiento de la
fuerza. Aunque la fuerza de los flexores del codo se incrementó
significativamente en respuesta al entrenamiento DAER, la magnitud de las
ganancias puede haber sido comprometida debido a la fatiga acumulativa
experimentada durante el uso frecuente de las cargas de entrenamiento intensas,
para las cuales los flexores del codo pueden no estar bien diseñados. La fatiga
acumulativa puede haber disminuido el efecto de entrenamiento no permitiendo un
tiempo suficiente de regeneración o de “supercompensación”, lo cual puede
explicar la ausencia de un mayor incremento significativo en la fuerza de los
flexores del codo del grupo DAER en comparación con el grupo DCER. Períodos más
cortos de entrenamiento DAER con una fase de “descarga” podrían haber provocado
incrementos en la fuerza de los flexores del codo similares a aquellos
provocados en los extensores de los codos.
Aunque el número de repeticiones realizadas por ambos grupos de entrenamiento
estuvo dentro del rango propuesto para hipertrofia (14, 30), ningún tipo de
entrenamiento indujo una respuesta hipertrófica significativa en la CSA máxima
(Tabla 2), proximal, en el punto medio o distal de los flexores o extensores del
codo. En contraste con los hallazgos de la presente investigación, otros
estudios que usaron sujetos con experiencia de entrenamiento comparable han
reportado una hipertrofia significativa de las extremidades superiores (13, 16,
23). Sin embargo, la duración de estos estudios (10-16 semanas) fue mayor que la
duración del presente estudio (9 semanas). Además, Häkkinen y colaboradores (10)
observaron que la hipertrofia de los extensores de la pierna no ocurrió hasta
las 8 semanas finales de las 16 semanas de entrenamiento de alta intensidad
(acciones concéntricas combinadas con excéntricas).
En el presente estudio, la CSA fue medida como el máximo corte de CSA
perpendicular a la longitud del húmero. Sin embargo, la determinación de la CSA
máxima de un músculo o grupo muscular depende de la orientación de las fibras
musculares (24). Ya que el grupo muscular del tríceps posee un diseño peniforme,
las fibras no están dispuestas en paralelo con respecto al húmero; así, la
exploración perpendicular puede no haber proporcionado una indicación verdadera
de la CSA de los extensores del codo. Un incremento en el contenido miofibrilar
podría haber ocurrido a lo largo de la orientación peniforme. Por consiguiente,
la hipertrofia de los extensores del codo puede no haber sido detectable con el
presente método de medición de la CSA. En contraste, Kawakami et al. (13)
observaron un incremento significativo en la CSA máxima de los extensores del
codo.
Nuestros resultados (incrementos en la fuerza de los flexores y extensores
del codo sin un incremento concomitante en la CSA) sugieren que otros factores
distintos a la hipertrofia son responsables de los incrementos en la fuerza. La
tensión específica es una representación de la capacidad de generación de fuerza
por unidad de área muscular, y se cree que cualquier incremento en la tensión
específica es atribuible a mecanismos neurales (20, 21). La tensión específica
de los flexores y extensores del codo se incrementó significativamente en
respuesta a ambos tipos de entrenamiento (Tabla 3). Las diferencias entre la
magnitud de las mejoras provocadas por el entrenamiento DCER y DAER no fueron
significativas para ninguno de los grupos musculares entrenados.
Un mecanismo neural que puede contribuir a un incremento en la tensión
específica es una reducción en la coactivación del músculo antagonista (6, 20).
La coactivación del antagonista es perjudicial para el torque neto en la
dirección de movimiento elegida (26). La coactivación del antagonista, a través
de la inhibición recíproca, puede perjudicar la activación completa del
agonista, conduciendo a una posterior disminución en la producción de fuerza.
Por medio de la reducción de la coactivación del antagonista, es posible la
activación más efectiva del agonista, resultando en una mayor producción de
fuerza sin la hipertrofia asociada.
El entrenamiento de altas cargas implica el reclutamiento de todas o la
mayoría de las unidades motoras, así como la necesidad de todas las unidades
motoras para retener una alta frecuencia de disparo (26). Debido a las altas
cargas de entrenamiento usadas durante el entrenamiento DAER, el reclutamiento y
la frecuencia de disparo de las unidades motoras pueden haber sido mayores que
los ocurridos durante el entrenamiento DCER. Sale (26) ha postulado que las
adaptaciones neurales, tales como la capacidad para incrementar la frecuencia de
disparo de una unidad motora, requieren un período de entrenamiento prolongado.
Häkkinen et al. (11) demostraron incrementos en la actividad electromiográfica
durante 16 semanas de entrenamiento de fuerza de alta intensidad (>80% de 1RM).
Las diferencias en la tensión específica de los extensores del codo de los
grupos DCER y DAER se acercaron a la significancia en el punto de las 9 semanas.
Así, el período de entrenamiento de 9 semanas puede no haber sido de suficiente
duración para observar diferencias en las mejoras de la tensión específica
provocada por cualquiera de los tipos de entrenamiento.
La activación muscular es también influenciada por la duración de cada acción
muscular. El tiempo de entrenamiento para ambos grupos de entrenamiento DAER y
DCER fue controlado en 2 segundos para la acción concéntrica y 2 segundos para
la acción excéntrica para un total de 40 segundos por serie. La evidencia ha
indicado que durante contracciones submáximas prolongadas, el reclutamiento de
las unidades motoras previamente inactivas ocurre a medida que las unidades
motoras activadas se fatigan y ya no generan fuerza (7). Si la duración de la
acción muscular fue suficiente para producir este efecto, cualquier ventaja en
el nivel de reclutamiento mantenido por la carga de entrenamiento DAER hubiera
sido perdida, explicando potencialmente la falta de diferencias entre los 2
protocolos de entrenamiento.
Fue esperado que 9 semanas de entrenamiento DAER produjera mayores
incrementos en la fuerza, CSA muscular, y tensión específica de lo que
produciría el entrenamiento DCER. La fuerza de los flexores y extensores del
codo se incrementó en respuesta a ambos programas de entrenamiento, pero la
fuerza de los extensores del codo fue significativamente mayor después del
entrenamiento DAER. No fueron observados cambios en la CSA muscular en respuesta
a ninguno de los protocolos de entrenamiento. Las mejoras en la tensión
específica fueron similares en ambos grupos de entrenamiento. Un incremento en
la fuerza sin un incremento concomitante en la CSA muscular sugiere que la mayor
parte de la ganancia de la fuerza fue atribuible a factores neurogénicos. La
diferencia entre los grupos DCER y DAER en la respuesta de los flexores y
extensores del codo puede estar relacionada a las diferencias en la arquitectura
muscular. La ausencia de una hipertrofia muscular significativa puede reflejar
el nivel entrenado de los sujetos y la relativamente corta duración del período
de entrenamiento.
Aplicaciones Prácticas
Las siguientes implicaciones del entrenamiento de la fuerza pueden ser
establecidas a partir de esta investigación:
En el entrenamiento de los flexores del codo, el entrenamiento DCER y DAER
son igualmente efectivos en el desarrollo de la fuerza.
Para algunos grupos musculares, como los extensores del codo, el
entrenamiento DAER puede ser más efectivo que el entrenamiento DCER y el tiempo
y esfuerzo adicional requerido por esta forma de entrenamiento pueden ser
valiosos.
Es improbable que los sujetos entrenados vayan a conseguir un gran incremento
en la CSA muscular a partir de los entrenamientos DCER y DAER durante una fase
de entrenamiento de 9 semanas.
Agradecimientos
A los autores les gustaría agradecer a Rob Calland y al Dr. Mitton del
Hospital General de Victoria por su ayuda con las imágenes por resonancia
magnética.
Dirección para Envío de Correspondencia
Dr. David Docherty, correo electrónico: [email protected].
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