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Artículo

El Ejercicio Intermitente: Perfil Metabólico Muscular

Ricardo L Scarfó

Resumen

INTRODUCCION

Se analizarán a través de una pequeña revisión, las características
fisiológicas del ejercicio intermitente, en especial referencia a su perfil
metabólico muscular. El rol de la mioglobina en este tipo de esfuerzo también es
tratado debido a su importancia tanto en el transporte de O2 como su
influencia en los procesos metabólicos subyacentes. Por lo tanto, esta revisión
tiene como objetivo descubrir el ejercicio intermitente desde un punto de vista
metabólico, según distintos protocolos de estudio.

Breve reseña histórica de algunos conceptos básicos

Reindell y Roskamm (1959) habían sido los primeros en descubrir los
principios del “interval training”, ya eran populares en los años ‘50s por el
campeón olímpico Emil Zatopek (que repetía hasta 100x400mtrs en 80”, a casi el
80% de su velocidad de VO2máx). El interval training consiste en una
o más series de ejercicios de intensidad baja a moderada, alternados con
períodos de recuperación (Fox, 1993). Gracias a esta alternancia es posible
aumentar la cantidad de trabajo a una intensidad elevada (3,9,12,14,29,30).
Margaria y Col. (29), habían avanzado sobre la hipótesis según la cual era
posible continuar un ejercicio indefinidamente alternando repeticiones de 10” de
ejercicio al 130% de la potencia que solicita el VO2máx, intercalados
por 30” de pausa (29). Para los alemanes Reindell H. Y Roskamm (1959) lo que
determinan principalmente las adaptaciones cardiovasculares es el período de
recuperación (el intervalo) sucesivo a cada repetición a intensidad elevada. En
cambio, para el interval training, según el estadounidense Fox, sería
determinante el período de ejercicio intenso. Para Fox, de hecho, el interval
training corresponde a los ejercicios intermitentes, esto es, a los ejercicios
que comportan una alternancia entre fases de actividad intensa y de
recuperación. Por otra parte, la expresión “entrenamiento fraccionado” se
refiere a una forma de entrenamiento en la cual la distancia total
correspondiente a la de la competencia, pero se fracciona en más partes y en la
cual la velocidad generalmente está próxima a la que se quiere conseguir en la
competencia.

Definición de ejercicio intermitente

Según Åstrand P-O. (2), las respuestas fisiológicas al ejercicio pueden ser
muy distintas en el ejercicio continuo en comparación al ejercicio intermitente,
es decir, breves explosiones de ejercicio intensivo, y dicho autor, le atribuye
una duración inferior a un minuto. Según Christmass M.C. (17), el ejercicio
intermitente está compuesto de períodos frecuentes de trabajo intenso seguidos
por períodos de recuperación menos intensos. Algunos autores, como Colli R.
(19), por ejemplo, diferencian una clasificación del trabajo intermitente según
la intensidad de trabajo: a) “all-out” (máximo), que son repeticiones realizadas
a intensidad máxima y/o supramáximas del VO2máx (alrededor del 130 al
160% del VO2máx); y b) “sub-máximo”, que son repeticiones realizados
a intensidades inferiores al VO2máx. En cambio, otros autores como
Argemi R. (1), plantean una diferenciación entre un esfuerzo intervalado de
velocidad o resistencia a la velocidad (definido éste por Argemi R. como
esfuerzos supramáximos al 150% del VO2máx o mayor) y un esfuerzo
intermitente (cuya intensidad es representada por intensidades similares a la
Velocidad Máxima Aeróbica (VAM) o superiores en no más de un 5 ó 10%.

Uno de los temas a resolver en esta revisión, será entonces describir qué
ocurre en el metabolismo muscular durante este tipo de esfuerzo intermitente,
según los trabajos de investigación enmarcados en este tipo ejercicio.

1VAM: En 1984, Daniels y Col.
Calcularon la velocidad en VO2máx (y la abreviatura vVO2máx
fue introducida), a partir de la extrapolación de la curva de regresión
relacionando la velocidad de carrera y el VO2 al VO2máx.
Así, la vVO2máx era una variable útil que combinaba el VO2máx
y la economía de carrera en un solo factor que podría identificar diferencias
entre varios corredores o categorías de corredores. Por lo tanto, la vVO2máx
explicaba diferencias individuales en el rendimiento que el VO2máx o
la economía de sólo no lo podían hacer. Y es así, que Di Prampero (1986),
definió a la VAmáx como la VAM que un corredor puede
mantener durante una carrera bajo condiciones aeróbicas y depende tanto de la
potencia metabólica máxima disponible y el costo energético neto de la carrera
(7). Esta VAM se expresa en km . h-1, en m . min-1
ó en m . seg-1.

Procesos metabólicos musculares durante el ejercicio intermitente

Rol de la Hemoglobina y la mioglobina

En un estudio de Åstrand P-O. y Col. en 1960 (2,3), se sometió a un sujeto a
ejercitarse intermitentemente (en cicloergómetro) durante 1 minuto y descansar
durante 2 minutos, y pudo continuar durante 24 horas antes de quedar agotado,
con una concentración de lactato sanguíneo de 15.7mmol . l-1; cuando el mismo
sujeto al ejercitarse con un ritmo de esfuerzo alto, a 412watts, al cabo de 3
minutos, quedó exhausto. Así, ellos realizaron otros protocolos (30”x60”,
10”x20”, de trabajo y pausa, respectivamente, con valores de lactato diferentes.
En la Figura 1, observamos que con turnos de 10” de duración interrumpidos por
períodos de descanso de 20”, los músculos intervinientes y sus procesos
metabólicos podían someterse a mayores demandas sin una fatiga excesiva ¿cómo
puede explicarse que una potencia que exige un VO2 que excede la
absorción máxima de O2 del sujeto (medido a nivel pulmonar) pueda
ejercitarse sin apoyo apreciable de procesos anaeróbicos? La Figura 2 parece
responder esta cuestión.


Figura 1. Concentración de lactato en la sangre
en una producción total de trabajo de 247kj (25.200kpm) en 30 minutos. El
ejercicio se realizó con una potencia de 412w (2.520kpm . min-1), siendo los
períodos de ejercicio 10, 20, 30 y 60 segundos, y los períodos de descanso de
20, 60 y 120 segundos, respectivamente. El área sombreada inferior muestra la
concentración de lactato en reposo.


Figura 2. La demanda de oxígeno para 10 y 60 segundos con una potencia de
412 vatios. El dibujo esquemático indica el ritmo metabólico basal (RMB), las
fracciones calculadas de oxígeno combinado con la hemoglobina y transportado por
la sangre, y el déficit de oxígeno. De Ǻstrand y col. (1960). Ref. (2).

Cuando un sujeto se ejercita intermitentemente en turnos de 10”, hay una
dilatación de los vasos sanguíneos que irrigan a los músculos más activos, lo
cual asegura un buen aporte de sangre y, en consecuencia, un buen aporte de
oxígeno tanto durante el ejercicio como en la pausa. Además, hay una reserva de
O2 en la mioglobina que puede consumirse durante el turno de
ejercicio (2). Aunque las reservas de O2 en la mioglobina son
relativamente pequeñas, alrededor de 500ml por masa muscular, tiene un papel
importante en el suministro de energía en el trabajo inicial y de corta
duración, de forma que las reservas de O2 en la mioglobina
constituyen un 20% de la energía requerida para un trabajo intensivo de 15
segundos (31). Durante el siguiente período de descanso, este depósito se
rellena fácilmente con O2, siendo esta reposición de aproximadamente
la mitad de las reservas de O2 de la mioglobina (31). Así, Åstrand
P-O. y Col. (10) tenían la hipótesis de que el depósito de O2
(representado por la mioglobina) era usado en la fase inicial de trabajo antes
que la respiración y la circulación sean capaces de alcanzar los valores que
corresponden a la demanda real de O2. La reserva de O2
calculada en el experimento de Åstrand P-O., era de alrededor de 0.43 litros
(10). Con el turno de 60 minutos de ejercicio, se calculó que faltaban 1.9
litros de O2 (ver Figura 2), y que, en consecuencia, debía haber
procesos anaeróbicos que prestaban su constitución (2). Estas fluctuaciones de
las reservas de O2 estimularán el aumento de la capacidad de la
mioglobina. En consecuencia, las duraciones básicas de trabajo para la capacidad
de la mioglobina tiene que ser igual a 10-15 segundos (31).

El suministro de O2 hacia los músculos activos

En una revisión de Conley y Col. (20) se menciona que la desaturación de O2
de la mioglobina es clara aún al 50% del VO2máx, y esta desaturación
ocurre muy rápidamente. Y hay una “re-saturación” (recarga) cuando el ejercicio
cesa durante al menos 45 segundos. Esta rápida desaturación de la mioglobina al
50-60% es indicativo del uso inmediato de al menos la mitad de los depósitos de
O2 de la mioglobina. También Bangsbo y Col. (4,5), afirman que es
evidente que el VO2 muscular comienza dentro de los primeros segundos
de ejercicio, y muy probablemente, comience aún antes, ya que hay una
posibilidad de utilización significativa del O2 unido a la mioglobina
en la primera fase del ejercicio (0-20”). Respecto a esto último, se ha
observado que la mitad del O2 guardado y asociado a la mioglobina,
determinado por espectroscopia de resonancia magnética nuclear H1, era usado
dentro de los 20 segundos de ejercicio dinámico. Es decir, parece ser que
después de unos pocos segundos de “retraso” de solamente 3 segundos, hay un
pronunciado aumento en la extracción del O2 desde la hemoglobina por
los músculos activos, pero toma algo de 45-50 segundos antes que la extracción
sea máxima (4,5). Hay hallazgos que indican que el suministro de O2
está en exceso con respecto a la demanda en la fase inicial del ejercicio
dinámico y que el suministro de O2 no es limitante para el VO2
de lo músculos (4) como tampoco limita la utilización de O2 durante
el ejercicio concéntrico (5). Debe tenerse en cuenta que una extracción de O2
no máxima de los músculos activos en la fase inicial de ejercicio es debido a
una distribución ineficiente (no óptima) del flujo sanguíneo. Son varios los
estudios que puntualizan claramente que una limitación local de la utilización
del O2 muscular y la disponibilidad del O2 hacia los
músculos activos no influencian la dinámica del VO2 al comienzo del
ejercicio dinámico. Otras condiciones donde se ve afectada la utilización del O2
pueden ser ejercitarse en supino, donde el VO2 pulmonar y el flujo
sanguíneo se las piernas son menores con respecto a una posición de pié (4).
También la hipoxia y los β-bloqueantes pueden causar un cambio en el VO2
pulmonar. Otro factor en la limitación en la utilización máxima del O2
de los músculos activos en la fase inicial de ejercicio es el rol de la PDH (piruvato
deshidrogenasa), provocando una insuficiente provisión de acetil-CoA hacia el
ciclo de Krebs, como resultado de un mayor retraso en la actividad de la PDH, en
tanto, otros estudios desechan esta posibilidad (4,5). El ejercicio repetitivo
produce una elevada tasa de la utilización del O2, aunque se
desconocen los mecanismos, uno de ellos podría ser un bajo pH muscular causado
por el aumento del ácido láctico, pero hacen falta más estudios (4).

En un estudio de Christmass M.A. y Col. (16), una disminución en la
hemoglobina relativa al comienzo de un ejercicio de carrera intermitente intenso
(120% del VO2pico, 12” de trabajo por 18” de pausa) indicó que los
mecanismos de suministros de O2 no podían igualar inmediatamente la
demanda, y por lo tanto, mantener la concentración capilar de O2 en
los valores básicos. A través de una espectroscopia casi infrarroja (NIRS, near-infrared
spectroscopy), se pudo observar el nivel de estado estable de la hemoglobina
relativa durante el ejercicio intermitente, que era caracterizado por una
declinación cíclica en la oxigenación durante los períodos de trabajo, seguido
por una re-oxigenación durante la recuperación (Ver Figura 4).


Figura 4. Oxigenación relativa del músculo cuádriceps durante el período
de análisis (un ciclo de trabajo y pausa) de datos en el ejercicio intermitente
sostenido y ejercicio continuo submáximo. † P < 0.05, * P < 0.001, diferencias significativa entre los protocolos de ejercicio.

Como vemos en esta figura, el punto más bajo alcanzado de la hemoglobina
durante el ejercicio intermitente comparado al ejercicio submáximo continuo (60%
del VO2pico, 0% de inclinación en cinta ergométrica), refleja una
discrepancia comparablemente mayor entre la demanda de O2 y el
suministro. En este contexto, recordemos que Katz y Sahlin en 1987, definían a
la hipoxia del músculo esquelético como una declinación en la disponibilidad del
O2 (suministro) relativa ala tasa de utilización de O2
(demanda) en el tejido (16). También, en el estudio de Christmass M.A. (16) se
sostuvo una correlación entre la velocidad de carrera y la declinación en el
contenido de O2 en la hemoglobina a través de los distintos
protocolos.

Otro estudio del mismo autor (17), se observa que en un ejercicio
intermitente durante 2 protocolos de 24”x36” y de 6”x9”, de trabajo y pausa
(igual relación 1:1,5) a igual intensidad (65 y 71% del VO2pico
respectivamente) en cinta ergométrica e igual duración total de trabajo (40
minutos), después de una declinación global a través de varios ciclos de
trabajo: pausa, la hemoglobina muscular relativa alcanzó un estado estable
dinámico en ambos protocolos (Ver Figura 5). Este dato demuestra la discrepancia
entre el suministro y la demanda de O2 requerido durante el ejercicio
intermitente. De allí, la importancia del período de recuperación para lograr un
estado estable entre la desoxigenación y la reoxigenación para ser alcanzados
con estos protocolos (17). En la Figura 5 se puede observar una hipoxia relativa
a pesar de una intensidad de ejercicio baja, en donde la declinación en el
estado de la hemoglobina es una consecuencia de la duración del período de
trabajo (2,3,17).

También, en una revisión de Laursen P.B. y Jenkins D.G. (28) se menciona que
los atletas se tornan hipoxémicos durante el ejercicio de alta intensidad,
aumentando los niveles de mioglobina en respuesta al estrés hipóxico.


Figura 5. Oxigenación relativa del músculo cuádriceps durante el período
de análisis de datos en el ejercicio intermitente largo (24”:36”, líneas
sólidas) y el ejercicio intermitente corto (6”:9”, líneas punteadas) de similar
duración e intensidad global. * P < 0.001 Diferencia significativa entre los protocolos de ejercicio.

Bioenergética del Esfuerzo Intermitente

En otro experimento (2), un sujeto corriendo 10” y descansando 5” fue capaz
de prolongar el período total de ejercicio más el de descanso a 30 minutos con
una velocidad que normalmente le hubiese agotado después de unos 4 minutos de
correr en forma continua. Incluso, en un estudio de Åstrand P-O. (3), un sujeto
en cicloergómetro realizó turnos de una hora a carga constante (64,800kpm)
haciendo ejercicios de trabajo-pausa de 30”x30”, 1’x1’, 2’x2’ y 3’x3’,
respectivamente. Se encontró que el modelo 30”x30” produjo la eficiencia
mecánica más alta, en tanto aumentaba el intervalo de trabajo, empeoraba dicha
eficiencia mecánica. Lo sorprendente fue también los valores de lactato en el
modelo de 30”x30” ya que fueron menos de la mitad de los alcanzados con el
modelo 1”x1”, y mucho menos que los restantes tipos de ejercicios intermitentes
nombrados anteriormente (2’x2’ y 3’x3’). Con estos datos, en donde grandes
grupos musculares podían ser entrenados sin sobrecargar simultáneamente a los
órganos circulatorios y respiratorios, se usó el término “ultra-short training”
(entrenamiento ultra-corto). Es decir, este entrenamiento ultra-corto es una
forma de estimular la adaptación aeróbica en la periferia mientras no se exige
los mecanismos centrales (respiración, circulación, generación de calor) del
trabajo aeróbico, a través del uso de los depósitos de O2 en los
músculos y en sangre (15).

Christensen E.H. y Col. (14), determinaron que 2 sujetos entrenados podían
correr continuamente durante 3 ó 4 minutos respectivamente sobre una cinta
ergométrica a 20km . h-1, alcanzando valores máximos por el VO2 y
para el ácido láctico. Al final de este tiempo, cuando ellos habían corrido una
distancia total de 1 y 1.3km, respectivamente, ellos estaban totalmente
exhaustos y necesitaban mucho tempo para recuperarse. Pero, corriendo a la misma
velocidad en forma intermitente con períodos cortos de trabajo y pausa, el
carácter del trabajo cambiaría totalmente; a pesar de una marcada disminución en
el VO2 durante los períodos de trabajo reales, el ejercicio pudo ser
realizado sin o con solamente un aumento comparativamente ligero en la
concentración de ácido láctico sanguíneo, indicando condiciones de trabajo
aeróbicos, incluso, estos investigadores recalcan que la respuesta al trabajo
intermitente es individual (ya en 1960!).

En el estudio de Margaria R. y Col. (29), el tiempo total de carrera hasta el
agotamiento realizando una carrera ininterrumpida, o sino 10” de ejercicio por
10”, 20” y 30” de pausa (intensidad: 18km . h-1 + 15% de inclinación en cinta
ergométrica), resultó en casi 3 veces mayor para los 10”x10”, 6 veces mayor para
los 10”x20”, y en el caso de los 10”x30 de pausa, se pudo llevar a cabo en forma
indefinida (ver Tabla 1).


Tabla 1. Tiempos totales de carrera (velocidad: 18km . h-1). Valores
promedios.


Figura 3. Concentración de ácido láctico (L.A.) por arriba de los niveles
de reposo, en el trabajo intermitente (10 segundos) en función del número de
carreras para las tres series de los ejercicios, con períodos de pausa de 10, 20
y 30 segundos respectivamente. Ver. Ref. Margaria (29).

En el formato 10”x30”, se produjo un “estado estable” de producción de
lactato (Ver Figura 3). También en este mismo estudio, se calculó el “costo” del
débito aláctico de O2, siendo un proceso exponencial y muy rápido,
con un tiempo de recuperación de alrededor de 20-25 segundos, ya que el autor
estableció que la disponibilidad de esta fuente es reducida al final de dicha
carrera a sólo el 10%. Durante los siguientes 25” del descanso, el “pool”
aláctico es reestablecido a casi el 45% por el costo del débito de O2,
con las consiguientes repeticiones, éste débito de O2 aláctico se
empieza a reducir dando lugar a los mecanismos de débito de O2
láctico. En la Figura 3, Margaria (29) acusa que el costo de este débito de O2
láctico es despreciable y por ello no se muestra en tal figura, ya que el ritmo
de desaparición del ácido láctico desde la sangre en la recuperación es muy bajo
(29).

Recordemos que Åstrand P-O. y Christensen E.H. para explicar los bajos
valores de ácido láctico durante los turnos cortos de ejercicio y descanso,
propusieron que la mioglobina funciona como un depósito de O2 durante
los períodos cortos de trabajo muscular pesado (2,3,10,14,15).

Dinámica metabólica del esfuerzo intermitente

Ya Margaria y Col. (29) observaban que en esfuerzos supramáximos de 10-15”
podían realizarse sin una elevación significativa del lactato sanguíneo, y que
eran efectuados por la división de los fosfatos altos en energía (ATP y PC)
dentro del músculo. Ellos asumían que la depleción de los fosfágenos precedía a
la glucogenólisis que conlleva a una producción mayor de lactato, con el
consiguiente camino hacia una posible fatiga muscular (27,29). Sin embargo, hoy
sabemos que esto no es tan así. Jacobs I. y Col. (27), por ejemplo, encontraron
una pronunciada acumulación (7-8mmol . l –1 a los 4 minutos) de lactato muscular
después de 10 segundos de ejercicio supramáximo en cicloergómetro, e indicaron
que la glucogenólisis anaeróbico comienza con un “retraso” muy corto de tiempo
después del comienzo de un ejercicio de alta intensidad, lo cual marca una
participación de los CHO (hidratos de carbono) en este tipo de esfuerzos (ellos
encontraron también en ese estudio, que las mujeres acumulaban menos lactato que
los varones).

Un estudio de Gaitanos G.C. y Col. (25), se observaron cambios metabólicos en
un ejercicio intermitente de intensidad máxima (10 repeticiones de 6”x30” de
pausa en cicloergómetro). En el sprint final de esa serie de 10, la potencia
alcanzó el 73% de la del sprint inicial, sosteniendo que la energía era derivada
principalmente de la PCr y de la glucogenólisis anaeróbica, pero que la
resíntesis de ATP en las series finales derivaba de la degradación de la PCr y
del metabolismo oxidativo (Ver Figura 6).


Figura 6.Producción total anaeróbica de ATP.

También, Bogdanis G.C. y Col. (13) como Bangsbo J. y Col. (6), y otros más,
observaron que en esfuerzos máximos muy breves (0-20”) la potencia no cae o no
se reduce en la misma magnitud con que lo hace el nivel de PCr, siendo posible
que los músculos utilicen fuentes energéticas aeróbicas para compensar la
disminución del metabolismo anaeróbico durante las fases finales de los sprints
(repetitivos o no). Un ejemplo que ilustra esto, en el estudio de Bodganis (13)
se encontró que el ritmo de recambio de ATP a partir de fuentes anaeróbicos
durante un sprint máximo de 20” caía sólo un 51%.


Tabla 2.(ver Ref. 26).

En la Tabla 2, se puede observar la contribución de los sistemas energéticos
para un período de ejercicio máximo. La interacción y contribución de los
sistemas energética de los sistemas energéticos serán dependientes de la
intensidad, duración y modo de ejercicio (26).

Pero volviendo al ejercicio intermitente, hay varios estudios que analizan la
dinámica metabólica de este tipo de esfuerzo.

Essen B. y Col. (24), demostraron que la reducción en el contenido de
glucógeno era menor al igual que el lactato y el contenido de malato después de
realizar un ejercicio intermitente (15”x15”) de 60 minutos, comparado con un
ejercicio continuo realizado hasta el agotamiento (4-6 minutos) con igual carga
de trabajo, lo cual indica una menor tasa de glucólisis. Ellos presumían que el
ATP, la PCr y el citrato actuaban como factores reguladores de la glucólisis en
el músculo humano, y por lo tanto, podría haber una mayor utilización relativa
de los lípidos durante el ejercicio intermitente intenso comparado al ejercicio
continuo. Otro trabajo de Essen B. y Col. (22) usando 60 minutos de ejercicio
intermitente (15” en VAM y 15” de pausa) comparado con 60 minutos de ejercicio
continuo a una carga del 50% del VO2máx, ella demostró que en altas
cargas similares, menos glucógeno era utilizado y los lípidos contribuían más al
metabolismo oxidativo para el tipo de ejercicio intermitente. La respuesta
metabólica global a este tipo de ejercicio es muy similar al ejercicio continuo
a casi la mitad de la carga que durante una carga igualmente alta. Por lo tanto,
el ejercicio intermitente resultó en una menor depleción de glucógeno y en una
mayor depleción de los triglicéridos intramusculares comparado al esfuerzo
continuo de baja intensidad. Esto es consecuencia de una mayor estimulación de
la respiración mitocondrial en presencia de ácidos grasos (10). También se debe
tener en cuenta que la eficiencia oxidativa del músculo, puede explicarse por un
cambio en la permeabilidad de la membrana interior mitocondrial debido a cambios
en la composición de los fosfolípidos, que puede lograrse por el entrenamiento
aeróbico de larga duración; por lo cual, el estatus de entrenamiento está más
relacionado a esta capacidad oxidativa muscular que la composición del tipo de
fibra o de la densidad mitocondrial como antes se pensaba (36).

En el estudio de Christmass M. (16), donde sujetos activos completaron 90
minutos de ejercicio intenso de carrera intermitente (12”x18” de trabajo por
pausa al 120% del VO2pico), podemos observar (en la Figura 7) que el
gasto energético fue el mismo para ambos protocolos, aunque el R fue más alto
para el ejercicio intermitente comparado al continuo (0.99 vs 0.93,
respectivamente). La tasa de oxidación de grasas fue casi 3 veces menor durante
el intermitentef comparado al continuo (6.3±0.9µmol . kg-1 . min-1 vs 17.9±1.6µmol
. kg-1 . min-1, respectivamente). La tasa de oxidación de CHO fue más alta para
el ejercicio intermitente que para el ejercicio continuo (264±5µmol . kg-1 . min-1 vs 229±6µmol . kg-1 . min-1, respectivamente). En ambos protocolos, las tasas de
oxidación de CHO y de lípidos se mantuvieron constantes entre los 22.5 minutos y
los 90 minutos.


Figura 7. A, gasto energético (EE); b, Consumo de oxígeno (VO2máx);
c, tasa de oxidación de los carbohidratos; y d, tasa de oxidación de lípidos
durante el ejercicio intermitente intenso (líneas sólidas) y ejercicio continuo
submáximo (líneas punteadas). * P < 0.05 Diferencia significativa entre los protocolos de ejercicio.

Por lo tanto, estos datos contradicen los hallazgos de Essen B. (22), aunque
difieren en las intensidades globales utilizadas en cada estudio (55% del VO2máx
y 70% del VO2pico, para Essen y Christmass, respectivamente). Esta
mayor aceleración y utilización de los CHO en el estudio de Christmass M.A.
(19), podría deberse a una menor disponibilidad de O2 muscular, que
tiene implicaciones para la regulación de la oxidación de los lípidos, ya que
las grasas requieren más O2 para producir ATP que los CHO (16,17).

Este mismo fenómeno ocurrió en el otro estudio de Christmass M.A. (17), en
donde un grupo de sujetos sanos realizaron 2 protocolos de carrera intermitente
en cinta ergométrica. Los 2 protocolos tenían similar velocidad (22km . h-1
igual al 109±5% del VO2pico) y similar duración (40 minutos) e igual
relación trabajo y pausa (IC, intermitente corto: 6”:9”; e IL, intermitente
largo, 24”:36). Como podemos ver en la Figura 8, la oxidación de los lípidos fue
mayor durante el IL comparado al IC (11µmol . kg-1 . min-1 vs 30µmol . kg-1 . min-1, respectivamente), aunque no hubo cambios a lo largo del ejercicio en
ambos protocolos. Pero, sí hubo una mayor oxidación de CHO en todo momento
durante el protocolo de ejercicio IL comparado al IC. Y el R fue más alto
durante el IL (0.95) comparado al IL (0.88). Con el lactato y el piruvato
ocurrieron diferencias significativas, siendo más alto tanto el lactato como el
piruvato en plasma en el ejercicio IL que en el IC (ver Figura 9). Esto
significa que la oxidación de los lípidos es aproximadamente 3 veces menor y la
oxidación de los CHO 1.3 veces mayor durante el ejercicio IL comparado al
ejercicio IC. Por lo tanto, estos aumentos en la disponibilidad del lactato y el
piruvato, como producto de una rápida glucólisis durante el ejercicio
intermitente de alta intensidad, puede resultar en una caída en la oxidación de
los lípidos, inhibiendo el transporte de ácidos grasos de cadena liviana hacia
la mitocondria (16,17,21,23). Christmass M.A. concluyó que factores metabólicos
dentro de las fibras musculares oxidativas eran los responsables de la
diferencia en la utilización de los sustratos entre el ejercicio IL y el
ejercicio IC (17); y que la duración del período de trabajo determina la
respuesta metabólica al ejercicio intermitente (2,17,29).


Figura 8. A, gasto energético (EE); b, Volumen
expirado (VE); consumo de oxígeno (VO2) y producción de dióxido de carbono
(VCO2); c, tasa de oxidación de carbohidratos; y d, tasa de oxidación de lípidos
durante el ejercicio intermitente con una relación trabajo:pausa de 24”:36”
(líneas sólidas) ó de 6”:9” (líneas punteadas). * P < 0.05 Diferencia significativa entre los protocolos.


Figura 9. Lactato y piruvato en plasma durante el ejercicio intermitente
con una relación trabajo:pausa de 24”:36” (líneas sólidas) ó 6”:9” (líneas de
puntos). * P < 0.01, * P < 0.001 * Diferencias significativas entre los protocolos.

Una variante que Christmass M.A. (16) hizo sobre este patrón de protocolos
corto (6”:9”) y largo (24”:36), fue introducir un turno de 10 minutos de
ejercicio intenso intermitente (24”:36”) y luego descansar 45 minutos en forma
pasiva, y luego realizó los dos protocolos anteriores. Encontró que esta
variante (la del ejercicio previo), cambió sustancialmente el uso de sustrato
durante el subsecuente ejercicio intermitente, ya que la tasa de oxidación de
los lípidos fue más alta comparado a realizar los protocolos sin el ejercicio
previo.

En cuanto a otros parámetros fisiológicos del trabajo intermitente podemos
citar el trabajo de Christmass M.A. (16) antes mencionado, en donde no encontró
diferencias en el hematocrito para un protocolo intermitente y otro continuo. Y
el mismo autor en otro estudio (17), no encontró diferencias en los niveles de
noradrenalina y adrenalina, desde el reposo y a lo largo del ejercicio, como en
el post-esfuerzo. Lo mismo ocurrió con el pH y el bicarbonato capilar (16,17).

Pero también encontramos otros parámetros que se modifican con el ejercicio
intermitente, como lo son el VO2máx y la capacidad anaeróbica. Por
ejemplo, Tabata y Col. (33) reportaron que el ejercicio supramáximo en
cicloergómetro (8×20” al 170% del VO2máx, con 10 segundos de pausa)
mejora el VO2máx después de 7 semanas donde los individuos llevaban a
cabo 5 sesiones de entrenamiento en 5 días. Este entrenamiento muy corto (casi 5
minutos de trabajo en total) les permitió aumentar tanto el déficit máximo de O2
acumulado, un indicador de la capacidad anaeróbica (+28%) y el VO2máx
(+13%) (Ver Figuras 10 y 11). La pausa tan corta significa que la potencia
promedio es aún muy alta (115% del VO2máx) y permite que el VO2
aumente el VO2máx, como lo demostró este autor un año más tarde en
otro se sus estudios (34), en donde un protocolo de ejercicio intermitente corto
(6-7 series de 20”x10” de pausa al 170% del VO2máx en
cicloergómetro), exigió máximamente tanto los sistemas de generación de energía
aeróbica como anaeróbica, en comparación de un ejercicio intervalado (4-5 series
de 30” al 200% del VO2máx con 2 minutos de pausa.

CONCLUSION

A partir de los datos expuestos previamente podemos hacer algunas
inferencias:

  1. El ejercicio intermitente es una metodología de entrenamiento que debe investigarse más aún, sobre todo en estudios longitudinales, es decir, de largo plazo para ver su influencia en el “estatus” de entrenamiento.
  2. Este tipo de ejercicio es una forma de entrenamiento que prioriza la realización de gestos deportivos en ausencia de una fatiga que altere la técnica a entrenar, gracias a su corto tiempo de ejecución y a su rápida recuperación por cada ciclo de ejercicio. De allí, su gran valor de especificidad.
  3. También, como vimos antes, no consume tanto tiempo para su implementación en una sesión de trabajo físico, siendo fácil y práctico su introducción en los ciclos de entrenamiento, en especial cuando se quiere buscar adaptaciones a corto plazo en l oque se refiere adaptaciones periféricas (como por ejemplo, aumentar o “ajustar” el sistema de carga-recarga de la hemoglobina mediante el ejercicio intermitente, sea en la altura o no).
  4. La aplicación del ejercicio intermitente con propósitos de planificar un entrenamiento para el control y/o reducción del peso corporal a través de la “quema” de grasas, es dudosa o por lo menos cuestionable, según los estudios comentados anteriormente.
  5. Conocer e interpretar las dinámicas metabólicas de este tipo de esfuerzos, permite la creación y la inventiva de prescripciones de ejercicio dentro de los parámetros anteriormente definidos. Las formas varían entre sí (5-5,10-10, 10-15, 10-20, etc.), lo que le da un carácter no rígido para su aplicación práctica.
  6. En cuanto a su metodología, escapan su alcance en este trabajo de revisión, ya que se deben tener en cuenta muchos factores que no han sido tratados aquí (frecuencia cardíaca, gasto energético, % del VO2máx, tiempo límite a velocidad de VO2máx, RPE, etc.).

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