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Evaluación exploratoria: comunidad de práctica y equidad de género en el deporte

Una intervención de nueve meses basada en una comunidad de práctica (CoP, por sus siglas en inglés) con doce organizaciones deportivas y de actividad física mostró aumentos descriptivos en las puntuaciones de prácticas de equidad de género, sobre todo en capacitación del personal y acceso a recursos. Los autores concluyen que este modelo puede apoyar la equidad de género en el deporte juvenil, aunque encontraron barreras importantes en organizaciones con pocos recursos.

Qué se estudió: una comunidad de práctica para la equidad de género en el deporte juvenil

El estudio evaluó el Gender Equity Shared Learning Action Team (SLAT), un equipo de acción de aprendizaje compartido. Se diseñó para abordar las barreras a la participación de niñas en programas estructurados de deporte y actividad física mediante una CoP, es decir, un grupo que aprende, reflexiona y resuelve problemas en conjunto.

  • Población: doce organizaciones de deporte y actividad física de un mismo condado de Estados Unidos.
  • Intervención: nueve meses de aprendizaje compartido y discusión grupal. Cada organización completó una evaluación de equidad de género (Gender Equity Assessment) y elaboró planes de acción de género (GAP, por sus siglas en inglés).
  • Diseño: marco evaluativo de métodos mixtos con un enfoque de teoría fundamentada colaborativa. Combinó datos cuantitativos de evaluaciones previas y posteriores a la intervención con datos cualitativos de entrevistas semiestructuradas.

Qué encontraron: avances en capacitación y acceso a recursos, con obstáculos de capacidad

  • Ocho de las doce organizaciones completaron la intervención.
  • Las comparaciones descriptivas antes y después mostraron aumentos observables en las puntuaciones medias del grupo en la mayoría de las prácticas de equidad de género. Los mayores incrementos se dieron en capacitación del personal y acceso a recursos.
  • La rotación del personal y la falta de capacidad organizacional dificultaron la implementación completa de los GAP.
  • Las entrevistas destacaron el valor de la CoP, en especial para construir comunidad y compartir conocimiento. También señalaron dificultades para lograr cambios organizacionales por limitaciones de recursos y de personal.

Qué significa para la práctica: cómo aplicar el aprendizaje compartido en equidad de género

Los resultados son descriptivos y de un solo contexto, por lo que sirven como orientación y no como prueba de efecto. Aun así, ofrecen pautas útiles para quienes dirigen o asesoran programas deportivos y de actividad física.

Empezar con un diagnóstico y un plan propios

  • Conviene que cada club, escuela deportiva o programa comunitario evalúe sus prácticas de equidad de género antes de actuar, como hizo el SLAT con su evaluación inicial.
  • A partir del diagnóstico, se recomienda definir un plan de acción por organización, con prioridades concretas y no declaraciones generales.

Aprender en red con otras organizaciones

  • Reunirse de forma periódica con otras entidades para reflexionar y resolver problemas fue valorado por los participantes, sobre todo por la comunidad y el conocimiento compartido. Entrenadores y coordinadores pueden impulsar espacios así en su localidad.
  • Estos espacios pueden ser especialmente útiles para organizaciones pequeñas, que difícilmente abordan solas estos temas.

Priorizar la capacitación del personal y el acceso a recursos

  • Estas dos prácticas fueron las que más mejoraron en las puntuaciones. Si hay que elegir por dónde comenzar, la formación de entrenadores e instructores y la disponibilidad de recursos para las niñas son puntos de partida razonables.

Anticipar la rotación de personal y la falta de capacidad

  • La rotación del personal y la escasa capacidad organizacional limitaron la ejecución de los planes. Conviene documentar los acuerdos y los planes para que no dependan de una sola persona, y distribuir responsabilidades.
  • Planificar metas realistas según el personal y el tiempo disponibles reduce el riesgo de abandonar las acciones a mitad de camino.
  • Quienes financian o coordinan estas iniciativas deberían contemplar inversiones sostenidas en fortalecimiento de capacidades, como proponen los autores, y no solo acciones puntuales.

Precauciones al interpretar

  • No se puede afirmar que la intervención causara los cambios observados ni que se traduzca en mayor participación de niñas, pues el estudio midió prácticas organizacionales.
  • Las conclusiones corresponden a organizaciones de un condado de Estados Unidos y no deben extrapolarse sin adaptación a otros contextos.

Limitaciones del estudio

  • Los resultados cuantitativos son descriptivos, sin contraste estadístico informado en el resumen, y se refieren a las puntuaciones medias del grupo.
  • Cuatro de las doce organizaciones no completaron la intervención, lo que limita la interpretación de los resultados.
  • Se trata de una evaluación exploratoria de una sola intervención en un único condado, sin grupo de comparación.
  • No se informan magnitudes numéricas de los cambios en el resumen.

Conclusiones aplicables

  • Un modelo de comunidad de práctica puede apoyar la equidad de género en el deporte juvenil y en los programas de actividad física, según los autores.
  • Ocho de doce organizaciones completaron los nueve meses, y las puntuaciones mejoraron sobre todo en capacitación del personal y acceso a recursos.
  • La rotación del personal y la falta de capacidad organizacional dificultan implementar los planes, especialmente en organizaciones con pocos recursos.
  • Para lograr un cambio sostenible se requieren inversiones a largo plazo en fortalecimiento de capacidades.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de G-SE.
Publicación Original