Keijo Häkkinen1, William J Kraemer4, Juha P Ahtiainen1, Arto Pakarinen2 y Markku Alen3
1Department of Biology of Physical Activity and Neuromuscular Research Center, University of Jyväskylä, Jyväskylä, Finlandia 40014.
2Department of Clinical Chemistry, University of Oulu, Oulu, Finlandia.
3Peurunka-Medical Rehabilitation Center, Laukaa, Finlandia.
4Human Performance Laboratory, Department of Kinesiology, The University of Connecticut, Storrs, CT 06269, Estados Unidos.
Resumen
neuromusculares agudas y a largo plazo al entrenamiento de la fuerza
hipertrófico en 13 hombres recreacionalmente entrenados. El diseño experimental
comprendió un período de entrenamiento de la fuerza hipertrófico, incluyendo dos
períodos de entrenamiento separados de 3 meses con un diseño con
entrecruzamiento, un protocolo de entrenamiento de pausa corta (SR, 2 minutos)
en comparación con un protocolo de pausa prolongada (LR, 5 minutos) entre las
series. Las concentraciones hormonales basales de testosterona sérica total (T),
testosterona libre (FT), y cortisol (C) y el área transversal (CSA) muscular del
cuadriceps femoral, determinada mediante resonancia magnética nuclear (MRI),
fueron medidos en los meses 0, 3 y 6. Los dos protocolos de entrenamiento
hipertrófico usados en el entrenamiento de los extensores de las piernas (prensa
de piernas y sentadilla con series de 10 RM) fueron también examinados en las
condiciones de laboratorio en los meses 0, 3 y 6. Los protocolos de ejercicio
fueron similares con respecto al volumen total de trabajo (cargas x series x
repeticiones), pero difirieron con respecto a la intensidad y a la duración de
las pausas entre las series (mayor intensidad y pausa más prolongada de 5
minutos vs. en cierto modo menor intensidad, pero pausa más corta de 2 minutos).
Antes e inmediatamente después de los protocolos, la fuerza isométrica máxima y
la actividad electromiográfica (EMG) de los extensores de la pierna fueron
medidas y fueron obtenidas muestras sanguíneas para la determinación de las
concentraciones séricas de T, FT, C y hormona del crecimiento (GH) y lactato
sanguíneo. Antes del período de entrenamiento experimental (mes 0) ambos
protocolos condujeron a grandes disminuciones agudas (p<0.05-0.001) en la fuerza isométrica máxima y la actividad EMG. Sin embargo, no fueron observadas diferencias significativas entre los protocolos. Fueron observados incrementos significativos de 7% en la fuerza isométrica máxima, de 16% en 1RM de la pierna derecha, y de 4% en la CSA muscular del cuadriceps femoral durante el período de entrenamiento de la fuerza de 6 meses. Sin embargo, ambos períodos de entrenamiento de 3 meses con los períodos de descanso prolongado o corto entre las series resultaron en ganancias similares en la masa muscular y en la fuerza. No fueron observados cambios estadísticamente significativos en las concentraciones hormonales basales o en los perfiles de respuesta hormonal aguda durante el período experimental de entrenamiento entero de 6 meses. El presente estudio indicó que dentro de los protocolos de entrenamiento de la fuerza hipertróficos típicos usados en el presente estudio, la duración del tiempo de recuperación entre las series (2 vs. 5 minutos) no influenció la magnitud de las respuestas hormonales y neuromusculares agudas o las adaptaciones al entrenamiento a largo plazo en la fuerza y masa muscular en hombres previamente entrenados en fuerza.
INTRODUCCION
Es bien conocido que el entrenamiento de la fuerza sistemático tiene un
potente efecto para promover incrementos en el tamaño y la fuerza de los
músculos esqueléticos debido a combinaciones de múltiples factores, i.e., estrés
mecánico, control neuromotor, demandas metabólicas, y actividades endocrinas. Un
protocolo de fuerza intenso realizado con el principio de sobrecarga progresiva
conduce a respuestas agudas observadas como incrementos en las concentraciones
séricas de hormonas anabólicas y disminuciones temporarias en el rendimiento
neuromuscular (5, 13, 20, 22, 24). De este modo, la magnitud de las respuestas
hormonales y neuromusculares agudas puede ser considerada un importante
indicador de los efectos de entrenamiento de diferentes ejercicios de fuerza
intensos. Actualmente, ha sido hipotetizado que durante en entrenamiento de
fuerza de larga duración, las respuestas hormonales agudas inducidas por un
único ejercicio de sobrecarga contribuyen en forma importante a la hipertrofia
muscular (22).
Ha sido demostrado que los ejercicios de fuerza intensos inducen respuestas
hormonales agudas, las cuales dependen del tipo de protocolo de ejercicios,
i.e., intensidad (carga) del ejercicio, número de series y repeticiones por
serie, duración de los períodos de recuperación entre series, y masa muscular
implicada (e.g., 12, 22). De acuerdo al estudio anterior de Kraemer et al. (22),
la respuesta endocrina aguda en los ejercicios de fuerza intensos fue mayor en
series de 10 repeticiones máximas (10RM) con períodos de recuperación cortos en
comparación con períodos de recuperación largos (1 minuto vs. 3 minutos).
Además, Gotshalk et al. (8) hallaron que las respuestas agudas de la hormona del
crecimiento y la testosterona fueron mayores después de un protocolo de
sobrecarga para todo el cuerpo realizado con 3 series por ejercicio que después
de ejercicios de sobrecarga de una sola serie. Estos estudios anteriores
sugieren que el mayor estímulo inducido por el ejercicio para el sistema
endocrino es producido cuando el ejercicio de sobrecarga es realizado con series
múltiples por ejercicio y períodos de recuperación cortos entre las series.
Para el propósito de la hipertrofia muscular inducida por el entrenamiento,
ha sido generalmente recomendado usar series múltiples por ejercicio, un número
de repeticiones moderadamente alto (e.g., 8-12RM) por serie, y períodos de
recuperación cortos (i.e., 60-120 segundos) entre las series (5). Los períodos
de recuperación cortos entre las series (i.e., 60 segundos) son usados con carga
moderada (8-10RM) para lograr una mayor duración de tiempo bajo tensión junto
con una respuesta hormonal anabólica grande para inducir incrementos en la
hipertrofia muscular (22, 23). Sin embargo, los protocolos de entrenamiento que
enfatizan en cierto modo mayores intensidades (carga) con períodos de
recuperación largos entre las series de 8-10RM han sido recomendados en las
publicaciones de entrenamiento de la fuerza de tipo práctico. Brevemente, las
recomendaciones básicas en este tipo de sistemas de entrenamiento hipertróficos
de alta intensidad han sido que solo unas pocas series de entrenamiento hasta un
fallo concéntrico momentáneo (i.e., una serie hasta el agotamiento) con varios
minutos de tiempo de recuperación entre las series sería necesario por ejercicio
para sobrecargar progresivamente los músculos y estimular la hipertrofia
muscular inducida por el entrenamiento. A pesar de la popularidad de estos
sistemas de entrenamiento, ningún estudio previo sobre respuestas fisiológicas
y/o de larga duración a los sistemas de entrenamiento hipertrófico de alta
intensidad ha sido publicado hasta la actualidad.
El propósito del presente estudio fue investigar las respuestas hormonales y
neuromusculares agudas y la recuperación a dos protocolos de sobrecarga intensos
hipertróficos realizados con un volumen total similar para los ejercicios; una
mayor intensidad y períodos de recuperación más prolongados entre las series en
comparación con cierto modo menor intensidad, pero períodos de recuperación más
cortos entre las series. Además, el presente estudio también investigó las
adaptaciones hormonales y neuromusculares al entrenamiento usando estos dos
protocolos de entrenamiento de sobrecarga intensos hipertróficos a través de un
período de 3 meses.
METODOS
Enfoque Experimental del Problema
Con 13 hombres recreacionalmente entrenados en fuerza fueron estudiadas las
respuestas hormonales y neuromusculares agudas de dos protocolos de sobrecarga
que diferían en los períodos de recuperación entre las series (2 vs. 5 minutos).
Se esperaba que ambos protocolos de carga condujeran a respuestas hormonales
agudas. De acuerdo a estudios anteriores, nosotros hipotetizamos que usando
períodos de recuperación más cortos entre las series, la respuesta endocrina
debería ser mayor junto con un mayor estrés metabólico (i.e., ácido láctico) que
la de los períodos de recuperación más prolongados entre las series. Esto puede
resultar en un mayor catabolismo tisular que estimule la remodelación del tejido
muscular y la síntesis proteica en una mayor velocidad (26, 27). Las
adaptaciones a largo plazo al entrenamiento de la fuerza fueron adicionalmente
estudiadas con dos períodos experimentales de entrenamiento de 3 meses usando un
diseño con entrecruzamiento. Los protocolos de entrenamiento y la carga total
realizada por lo sujetos fueron similares en ambos períodos de entrenamiento de
3 meses, pero los períodos de descanso entre las series fueron modificados a 2 o
5 minutos de acuerdo al diseño experimental. Debido a que ambos protocolos de
ejercicio fueron hipertróficos en naturaleza y similares con respecto a la carga
total usada, las diferencias en las respuestas hormonales agudas pueden, al
menos en parte, explicar las posibles diferencias en las ganancias de fuerza y
masa muscular durante el entrenamiento de la fuerza.
Sujetos
Trece hombres recreacionalmente entrenados en fuerza (media±DS; edad=28.7±6.2
años; talla=181.4±5.5 cm; peso=83.9±11.7 Kg.; 14.8±3.9% de grasa corporal; con
una experiencia de entrenamiento de 6.6±2.8 años de entrenamiento de la fuerza
continuo) se ofrecieron como sujetos. Ninguno de los sujetos era un atleta de
fuerza competitivo. Para el estudio se ofrecieron veinte sujetos, pero solo 13
de ellos completaron toda la investigación de 6 meses. Debido al entrenamiento y
a los protocolos de medición fueron físicamente muy demandantes, 7 de los
sujetos tuvieron que discontinuar el estudio durante el período experimental de
entrenamiento, principalmente debido a dolores inducidos por el entrenamiento en
las rodillas y la espalda. Ninguno de los sujetos estaba tomando medicación, lo
cual hubiera sido esperado que afectara el rendimiento físico. Cada sujeto fue
informado acerca de los riesgos e incomodidades potenciales asociadas con la
investigación, y todos los sujetos dieron su consentimiento informado por
escrito para participar en el estudio. El Comité de Ética de la Universidad de
Jyväskylä aprobó el estudio.
Diseño Experimental
Sesión de Familiarización
Los sujetos se familiarizaron con los procedimientos experimentales de
evaluación durante un día de control aproximadamente 1 semana antes de las
verdaderas mediciones. También fueron determinadas las verificaciones de carga
para los ejercicios experimentales prensa de piernas y sentadilla. Durante el
día de control, fueron obtenidas 3 muestras sanguíneas de cada sujeto. Una
muestra sanguínea fue tomada en la mañana después de 12 horas de ayuno y
aproximadamente 8 horas de sueño para la determinación de las concentraciones
basales de hormonas séricas. También fueron tomadas dos muestras sanguíneas en
un lapso de media hora en donde no se realizó ejercicio en la misma hora del día
en que cada sujeto realizaría luego su protocolo de carga intenso.
Respuesta Aguda al Ejercicio de Sobrecarga
El diseño experimental comprendió 2 sesiones de carga intensa dentro de 1
semana; (a) baja intensidad con períodos de descanso cortos entre las series (SR)
y (b) mayor intensidad con períodos de descanso prolongados entre las series (LR)
antes del período experimental de entrenamiento de la fuerza, así como después
de 3 meses y 6 meses de entrenamiento de la fuerza en la misma hora del día para
el estudio de las respuestas hormonales y neuromusculares agudas (Figura 1). La
primera de las sesiones de sobrecarga (SR) constituyó un tipo de ejercicio de
sobrecarga tradicional e incluyó 5 series de prensa de piernas (David 210, David
Fitness and Medical Ltd, Vantaa, Finlandia; a partir de un ángulo de la rodilla
de 60-180º= rodilla extendida) y 4 series de sentadilla en una máquina Smith (a
partir de un ángulo de la rodilla de 70-180º= rodilla extendida) con una
recuperación de 2 minutos entre las series y de 4 minutos entre los ejercicios.
El ángulo de la rodilla de la sentadilla fue controlado por un goniómetro
electrónico con una señal de sonido.
La segunda sesión de sobrecarga (LR) constituyó un tipo de ejercicio de
sobrecarga de alta intensidad. El protocolo de sobrecarga fue el mismo que en la
primera sesión, pero las 4 series de prensa de piernas y 3 series de sentadilla
fueron hechas con 5 minutos de recuperación entre las series y 4 minutos entre
los ejercicios. Las cargas en todas las series fueron aproximadamente 15%
mayores que en la primera sesión de sobrecarga. Todas las series en ambos
protocolos fueron realizadas con la máxima carga posible para 10RM. Las cargas
fueron ajustadas durante el transcurso de la sesión debido a la fatiga de modo
que cada sujeto fuera capaz de realizar 10 repeticiones en cada serie. En la
carga LR, cuando fue necesario, el sujeto fue asistido ligeramente durante las
últimas pocas repeticiones de la serie para completar la series de 10
repeticiones. Las cargas fueron diseñadas para ser lo más similar posible a las
usadas durante los períodos experimentales de entrenamiento y similares a las
usadas en el entrenamiento de la fuerza normal de atletas de fuerza
experimentados para lograr ganancias en la fuerza y masa muscular. Las cargas
fueron planeadas para que sean comparables de modo que el volumen total,
representado por la multiplicación de la carga, las series, y las repeticiones
en ambos protocolos fueran los más idénticas posibles (14). Así, el número de
series fue más bajo y la intensidad del ejercicio (i.e., cargas) fue mayor en la
carga LR.
Entrenamiento de la Fuerza
La duración total del presente período de entrenamiento fue de 6 meses, el
cual comprometió 2 tipos diferentes de períodos de entrenamiento de 3 meses en
un orden aleatorio (Figura 1). Después de las mediciones en el mes 0, los
sujetos fueron aleatoriamente divididos en 2 grupos de entrenamiento. No fueron
observadas diferencias significativas en las características antropométricas,
fuerza isométrica máxima y fuerza dinámica de extensión de piernas, o área de
sección transversal (CSA) del cuadriceps femoral entre los grupos experimentales
de entrenamiento. El grupo I (n=5) entrenó en el primer período de entrenamiento
de 3 meses con pausas cortas entre las series (2 minutos) y múltiples series
(i.e., entrenamiento de la fuerza tradicional) seguido de un período
experimental de entrenamiento de la fuerza con pausas más prolongadas entre las
series (5 minutos) y menos series (i.e., entrenamiento de la fuerza de alta
intensidad). De este modo, el primer período de entrenamiento fue llamado de
alta intensidad con períodos de descanso más cortos entre las series de
entrenamiento (entrenamiento SR) y el segundo período de entrenamiento fue
llamado de alta intensidad con períodos de entrenamiento más prolongados entre
las series de entrenamiento (entrenamiento LR). El grupo II (n=8) realizó los
períodos de entrenamiento experimental usando el orden opuesto. Los protocolos
de entrenamiento de la fuerza que los sujetos realizaron durante los períodos
experimentales de entrenamiento fueron similares a los protocolos de carga
usados en las sesiones de sobrecarga intensas en el laboratorio.
Durante el presente período experimental de 6 meses, los sujetos continuaron
su entrenamiento individualmente como habían hecho previamente. Los sujetos
tenían varios años (6.6±2.8) de experiencia en entrenamiento de la fuerza y su
propósito principal en su entrenamiento de la fuerza era ganar fuerza máxima y
masa muscular. De este modo, los protocolos de ejercicio de los sujetos antes
del período experimental de entrenamiento habían sido similares a lo usados en
el presente entrenamiento de la fuerza del estudio. De este modo, ellos no
necesitaban hacer cambios drásticos en los programas de entrenamiento que habían
usado previamente. La principal intervención a sus entrenamientos fue el cambio
y control de la duración de los períodos de descanso entre las series. Las
sesiones de entrenamiento de la fuerza fueron llevadas a cabo aproximadamente 4
veces por semana. Fueron entrenadas diferentes partes del cuerpo en diferentes
días de entrenamiento con ejercicios y series múltiples con 8-12 repeticiones
por serie. La carga de entrenamiento de los ejercicios fue progresivamente
incrementada tratando de incrementar la carga en cada sesión de ejercicio. Los
ejercicios para los extensores de las piernas fueron llevados a cabo una vez por
semana y de manera característica incluyeron los ejercicios de sentadilla,
prensa de piernas y extensión de rodillas. Los sujetos realizaron su
entrenamiento de la fuerza para cada grupo muscular con el mismo protocolo de
entrenamiento de acuerdo al período de entrenamiento. El entrenamiento realizado
por los sujetos fue controlado por diarios de entrenamiento, y especialmente el
entrenamiento para las piernas fue supervisado en parte.
Mediciones Electromiográficas y de Fuerza Muscular
Fue usado un dinamómetro electromecánico para medir la fuerza isométrica
voluntaria máxima de la acción de extensión bilateral de las piernas en un
ángulo de rodilla de 107º. Un mínimo de 3 pruebas fueron completadas para cada
sujeto, y la prueba de mejor rendimiento con respecto a la fuerza máxima pico
fue usada para los análisis estadísticos subsiguientes. La señal de fuerza fue
registrada en una computadora y luego digitalizada y analizada con un sistema
computacional Codas TM (Dataq Instruments, Inc.; Akron, OH). La fuerza máxima
pico fue definida como el valor más alto de la fuerza (N) registrado durante la
extensión isométrica bilateral de las piernas. La actividad electromiográfica (EMG)
fue registrada a partir de los músculos agonistas vasto lateral (VL) y vasto
medial (VM) de la pierna derecha durante la acción isométrica máxima. Fueron
colocados electrodos de superficie bipolares (electrodos para piel de tamaño
miniatura Beckman 650437; Beckman Coulter, Inc., Fullerton, CA) con una
distancia interelectrodo de 20 mm fueron colocados longitudinalmente a través
del vientre muscular, y las posiciones de los electrodos fueron marcadas en la
piel mediante pequeños puntos de tinta para asegurar el mismo posicionamiento
del electrodo en cada evaluación durante todo el período experimental (16). Las
señales EMG fueron registradas telemétricamente (Glonner Biomes 2000; Glonner
Electronic, Munich, Alemania) y almacenadas en una cinta magnética (Recall 16-Thermionic,
Hythe, Reino Unido) y en la computadora con el sistema computacional CODAS (Dataq
Instruments, Inc.). La señal EMG fue amplificada (por un factor de
multiplicación de 200, frecuencia de corte de paso bajo de 360 Hz 3 dB-1) y
digitalizada a una frecuencia de muestreo de 1000 Hz. La EMG fue rectificada
para la onda completa, integrada (iEMG en MV.s), y normalizada para el tiempo.
La actividad EMG del VL y VM fue promediada y analizada en la fase de fuerza
máxima (500-1500 milisegundos) de las acciones musculares isométricas (9).
Fue usado un dinamómetro David 210 (David Fitness y Medical Ltd) para
asegurar la producción de fuerza concéntrica unilateral máxima de los extensores
de la rodilla (cadera, rodilla y extensores de la rodilla) (17). El sujeto
estaba en una posición de sentado de modo que el ángulo de la cadera fuera de
110º. Ante el comando verbal, el sujeto realizaba una extensión concéntrica de
la pierna derecha comenzando a partir de una posición de 70º, tratando de
alcanzar una extensión completa de 180º contra la carga determinada por los
pesos (Kg.) elegidos en los lingotes. En la evaluación de la carga máxima,
fueron realizadas contracciones de 1RM separadas. Después de cada repetición, la
carga era incrementada hasta que el sujeto no fuera capaz de extender la pierna
hasta la posición de extensión completa requerida. La última extensión aceptable
con la carga más alta posible fue determinada como 1RM. Esta acción de
evaluación dinámica fue usada además de la isométrica debido a que el presente
entrenamiento de la fuerza fue también de naturaleza dinámica.
CSA Muscular
La CSA muscular del cuadriceps femoral derecho fue evaluada antes y después
del entrenamiento experimental de 21 semanas usando resonancia magnética (MRI)
(1.5-Tesla, Gyroscan S15; Philips, Eindhoven, Holanda) en el Keski-Suomen
Magneettikuvaus Ltd., Jyväskylä, Finlandia. La longitud del fémur (Lf), tomada
como la distancia desde la parte más baja del cóndilo femoral lateral hasta la
esquina más baja de la cabeza del fémur, fue medida en un plano coronal.
Subsiguientemente, fueron obtenidos 15 scans axiales en el muslo interespaciados
por una distancia de 1/15 Lf a partir del nivel de 1/15 Lf hasta 15/15 Lf, como
fue previamente descrito (15). Fue tenido mucho cuidado para reproducir la misma
longitud individual del fémur cada vez, usando las referencias anatómicas
apropiadas. Todas las imágenes MR fueron llevadas a una computadora Macintosh
para el cálculo de la CSA muscular. Para cada scan axial, el cálculo de la CSA
fue llevada a cabo en el cuadriceps femoral completo y para el cálculo final de
la CSA, fueron usadas secciones de 6/15-11/15 (la sección 5 es la más cercana a
la articulación de la rodilla en el muslo). La CSA (medida en cm2) fue
determinada trazando manualmente a lo largo del borde del cuadriceps femoral. La CSA muscular fue expresada como la media de los valores de 6/15 hasta 11/15 Lf.
Análisis y Recolección de Sangre
Durante la sesión de sobrecarga, las muestras sanguíneas fueron tomadas de la
vena antecubital para la determinación de la concentración sérica de
testosterona total y libre, cortisol, y hormona del crecimiento antes,
inmediatamente después (post) y 15 (post-15 min) y 30 minutos (post-30 min)
después de las cargas. Las muestras sanguíneas de la punta de los dedos fueron
tomadas para la determinación del lactato sanguíneo. Dos muestras sanguíneas
fueron también tomadas dentro de ½ hora sin ejercicio durante el día de control
a la misma hora del día que cada sujeto realizaría su protocolo de carga
intenso. Las muestras sanguíneas con los sujetos en ayuna fueron obtenidas en
intervalos de 3 meses a través de todo el período experimental en las mañanas a
la hora 7:30-8:30 hs, antes de las cargas intensas agudas, así como en la
primera y segunda mañana después de las cargas para la determinación de las
concentraciones séricas de testosterona, testosterona libre, y cortisol en
condición basal.
Las muestras séricas para el análisis hormonal fueron mantenidas congeladas a
-20 ºC hasta los análisis. Las concentraciones de testosterona sérica fueron
medidas mediante el sistema de quimioluminiscencia automático Chiron Diagnostics
ACS: 180 usando un analizador ACS: 180 (Medfield, MA). La sensibilidad del
análisis de testosterona fue de 0.42 nmol.L-1, y el coeficiente de variación intraanálisis fue 6.7%. Las concentraciones séricas de testosterona libre fueron
medidas mediante radioinmunoensayo usando kits de Diagnostic Products Corp. (Los Angeles, CA). La sensibilidad del análisis de testosterona libre fue 0.52 pmol.L-1,
y el coeficiente de variación intraanálisis fue 3.8%. Los análisis de cortisol
sérico fueron llevados a cabo mediante radioinmunoensayo usando kits de Farmos
Diagnostica (Turku, Finlandia). La sensibilidad del análisis de cortisol fue de
0.05 nmol. L-1 y el coeficiente de variación intraanálisis fue de 4.0%. Las
concentraciones de hormona del crecimiento fueron medidas usando kits de
radioinmunoensayo de Pharmacia Diagnostics (Uppsala, Suecia). La sensibilidad
del análisis de GH fue 0.2 µg. L-1, y el coeficiente de variación intraanálisis
fue de 2.5-5%. Todos los análisis fueron llevados a cabo de acuerdo a las
instrucciones de los fabricantes. Todas las muestras para cada sujeto evaluado
fueron analizadas en el mismo análisis para cada hormona. Las concentraciones de
lactato sanguíneo fueron determinadas usando un kit de Lactato (Roche, Mannheim,
Alemania).
Antropometría
El porcentaje de grasa corporal fue estimado midiendo el grosor de los
pliegues cutáneos en cuatro sitios diferentes de acuerdo a Durnin y Rahaman (3).
Análisis Dietario
La ingesta dietaria fue obtenida a partir del diario de alimentos y fue
analizada (Nutrica 3.11; Kansaneläkelaitos, Helsinki, Finlandia) durante un
período de 3 días antes de las sesiones de carga intensas. Los sujetos fueron
alentados para ingerir dietas similares, lo cual resultó en ingestas calóricas y
de nutrientes similares a través de todo el período experimental de
entrenamiento.
Análisis Estadísticos
Fueron usados métodos estadísticos estándar para el cálculo de las medias,
desvío estándar, error estándar, y coeficientes de correlación momento producto
de Pearson. Los cambios en las variables a través del tiempo a partir del
prenivel fueron analizados usando análisis de varianza de modelo lineal general
(GLM) con mediciones repetidas. Las diferencias entre los grupos experimentales
en cada punto de tiempo fueron analizadas utilizando muestras independientes de
test t y dentro de cada grupo experimental con muestras dependientes de test t.
El criterio de p≤0.05 fue usado para establecer significancia estadística.
RESULTADOS
Cargas Intensas
Respuestas Neuromusculares y de las Cargas
Los volúmenes totales de trabajo (carga x series x repeticiones) fueron
7.5±3.5% (p<0.001) mayores en el grupo SR (12335±1770 Kg.) que en el grupo LR
(11362±1459 Kg.) en el mes 0 (Figura 2) y se incrementaron hasta 15500±2141 Kg.
(p<0.01) y 14317±1736 Kg. (p<0.01) en los grupos SR y LR, después de los 6 meses
de entrenamiento de la fuerza, respectivamente. Las cargas en las series de
prensa de piernas fueron 14% (p<0.001) y en las series de sentadilla 30%
(p<0.001) mayor en el grupo LR que en el grupo SR en el mes 0. Los sujetos
necesitaron ayuda en el 3.2% (199 de 6240) de todas las repeticiones realizadas
durante la sobrecarga LR en las sesiones de sobrecarga en el mes 0, 3 y 6.
No fueron observadas diferencias estadísticamente significativas en la fuerza
isométrica máxima bilateral de extensión de piernas entre las sesiones de
sobrecarga SR y LR en las mediciones en los meses 0, 3, y 6. Ocurrieron grandes
disminuciones agudas de 36% (desde 3242±566 N hasta 1888±445 N, p<0.001) y 35%
(desde 3188±809 N hasta 1674±380 N, p<0.001) en la fuerza isométrica máxima en
el mes 0 después de las cargas SR y LR, respectivamente (Figura 3). Las
disminuciones relativas de la fuerza isométrica máxima después de las cargas
permanecieron iguales durante el período de entrenamiento de 6 meses. La fuerza
isométrica máxima se recuperó, pero permaneció disminuida durante el período de
recuperación de 48 horas después de ambos protocolos de sobrecarga. La actividad
EMG de los músculos VL y VM durante la acción isométrica disminuyó en un 13±14%
(p<0.05) y 17±24% (p<0.05) después de los protocolos de carga SR y LR,
respectivamente, sin ninguna diferencia entre los protocolos. Las disminuciones
relativas también permanecieron iguales durante las cargas en el mes 6. Las
concentraciones de lactato sanguíneo se incrementaron hasta 12.8±3.1 mmol.L-1
(p<0.001) después de ambos protocolos de carga, sin ninguna diferencia
significativa entre las cargas en los meses 0 (Figura 4). Esto también ocurrió
en el mes 6.
Respuestas Hormonales Agudas
No fueron observados cambios significativos en las concentraciones séricas de
hormonas entre las dos muestras sanguíneas de control tomadas en un lapso de
media hora sin la realización de ejercicio durante el día de control. Las
concentraciones séricas de GH, testosterona, testosterona libre, y cortisol se
incrementaron (p<0.05-0.001) después de las cargas, tanto antes como después del
período experimental de entrenamiento, excepto para las concentraciones de
testosterona en la sobrecarga LR en el mes 6 (Figuras 5-8). No fueron observadas
diferencias estadísticamente significativas en las respuestas hormonales agudas
entre las sesiones de sobrecarga en las mediciones en los meses 0, 3, y 6. Los
cambios relativos en el área integrada bajo el análisis de la curva (AUC) en las
respuestas agudas de la testosterona y testosterona libre en la sobrecarga SR
durante el primer período de entrenamiento de 3 meses y los cambios en la CSA
muscular del cuadriceps femoral correlacionaron (r=0.63, p<0.05 y 0.74, p<0.01,
respectivamente) en el grupo total de sujetos. Fue observada una tendencia hacia
respuestas hormonales atenuadas independientemente del tipo de entrenamiento
durante el período experimental de entrenamiento de 6 meses, especialmente en el
protocolo LR. No hubo cambios estadísticamente significativos en las
concentraciones basales de testosterona total, testosterona libre, o cortisol en
la primera y segunda mañana después de los protocolos de sobrecarga o entre los
protocolos de sobrecarga en los meses 0 y 6, excepto para la testosterona, y en
la segunda mañana después de la sobrecarga SR en el mes 6 (Tabla 1).
Mediciones de Seguimiento
Antropometría
No hubo cambios significativos en la masa corporal (desde 83.9±11.7 Kg. hasta
84.6±12.9) o en el porcentaje de grasa corporal (desde 14.8±3.9% hasta
15.3±3.6%) durante el período experimental de entrenamiento de 6 meses en el
grupo total de sujetos.
Entrenamiento de Sobrecarga
El entrenamiento de los músculos cuadriceps femoral incluyó los ejercicios de
sentadilla, prensa de piernas, y/o extensión de piernas. Seis de los 13 sujetos
realizaron el diario de entrenamiento a través de todo el período experimental
de entrenamiento de 6 meses. No hubo diferencias estadísticamente significativas
en la carga total de entrenamiento (7065±2180 Kg. y 7043±2208 Kg.) para el
cuadriceps femoral por ejercicio entre los períodos de entrenamiento SR y LR,
respectivamente.
Fuerza Isométrica Máxima Bilateral de Extensión de Piernas
Durante el período de entrenamiento de 6 meses, fue registrado un incremento
significativo de 6.8±8.7% (desde 3370±748 hasta 3613±949 N) (p<0.05) en la
fuerza isométrica máxima de extensión de piernas en el grupo total de sujetos
(Figura 9). Durante el período de entrenamiento SR de 3 meses, la fuerza
isométrica máxima se incrementó en un 2.0±10.9% (no significativo) y durante el
período de entrenamiento LR de 3 meses en un 5.8±8.0% (p<0.05), sin ninguna
diferencia significativa entre los protocolos de entrenamiento.
1RM en la Extensión Unilateral de la Pierna Derecha
Durante el período de entrenamiento de 6 meses, ocurrió un incremento
significativo de 16.4±13.3% (desde 108.5±14.8 hasta 125.4±16.0 Kg.) (p<0.01) en
la carga de 1RM en el grupo total de sujetos (Figura 10). Durante el período de
entrenamiento SR de 3 meses, la fuerza isométrica máxima se incrementó desde
8.4±13.9% (p<0.05) y durante el LR en un 7.7±6.4% (p<0.001), sin ninguna
diferencia significativa entre los protocolos de entrenamiento.
CSA Muscular
La CSA del cuadriceps femoral (media de 6/15 hasta 11/15) se incrementó un
3.5±4.3% (desde 9139±1238 hasta 9448±1257 mm2) (p<0.05) durante el período
experimental de entrenamiento de 6 meses en el grupo total de sujetos (Figura
11). La CSA muscular se incrementó en un 1.8±4.7% (no significativo) y 1.8±3.6%
(no significativo) durante los períodos de entrenamiento SR y LR de 3 meses,
respectivamente. Los cambios relativos en la fuerza isométrica máxima y los
cambios relativos en la CSA muscular correlacionaron uno con el otro (r=0.69,
p<0.05) durante el período experimental de entrenamiento de 6 meses en el grupo
total de sujetos.
Concentraciones Hormonales Basales
No fueron observados cambios estadísticamente significativos en las
concentraciones séricas basales de testosterona, testosterona libre, o cortisol
o en el índice testosterona/cortisol durante el período experimental de
entrenamiento de la fuerza de 6 meses (Tabla 2).
Análisis Dietario
No fueron observados cambios estadísticamente significativos en el consumo
total de energía o en la ingesta de macronutrientes durante el período
experimental de entrenamiento (Tabla 3). Los cambios relativos en el consumo
total de energía y los cambios relativos en el área transversal del cuadriceps
femoral correlacionaron (r=0.65, p<0.05) durante el período de entrenamiento de
la fuerza de 6 meses en el grupo total de sujetos.

Tabla 1. Concentraciones hormonales basales (media±DS) en la primera y
segunda mañana después de la sobrecarga en los meses 0 y 6. * Significativamente
diferente (p<0.05) con respecto al valor de la mañana del día de control. (SR=pausa
corta; LR=pausa prolongada).

Tabla 2. Concentraciones hormonales basales (media±DS) durante el período
experimental de entrenamiento de 6 meses.

Tabla 3. Energía total e ingesta de macronutrientes por día (media de 3
días antes de la sesión de sobrecarga de pausa corta) durante el período
experimental de entrenamiento (n=12).

Figura 1. Diseño experimental del estudio (A), protocolos de sobrecarga
intensos (B) y mediciones durante los protocolos de sobrecarga y durante el
período experimental de entrenamiento (C).

Figura 2. Cargas en la pausa corta (SR) y la pausa prolongada (LR)
(media±DS) en el grupo 1 + 2 antes del período experimental de entrenamiento de
6 meses. * Significativamente diferente (*=p<0.05, **=p<0.01) con respecto al
valor de la serie 2 de cada ejercicio. #= diferencia estadísticamente
significativa (###=p<0.001) entre las sobrecargas SR y LR.

Figura 3. Fuerza isométrica máxima voluntaria (media±DS) antes, durante,
y después de las sobrecargas con pausa corta (SR) y pausa larga (LR), antes del
período experimental de entrenamiento. En la figura interior, actividad
electromiográfica integrada máxima (media±DS) durante la acción muscular
isométrica después de las sobrecargas SR y LR (porcentaje del valor
presobrecarga). * Significativamente diferente (*=p<0.05; **=p<0.01;
***=p<0.001) con respecto al valor preejercicio correspondiente.

Figura 4. Concentraciones de lactato sanguíneo (media±DS) antes, durante
y después de las sobrecargas de pausa corta (SR) y pausa prolongada (LR) antes
del período experimental de entrenamiento. * Significativamente diferente
(***=p<0.001) con respecto al valor preejercicio

Figura 5. Concentraciones séricas de hormona del crecimiento (media±DS)
antes, durante y después de las sobrecargas intensas agudas de pausa corta (SR)
y pausa prolongada (LR), antes y después del período experimental de
entrenamiento de 6 meses. *=Significativamente diferente (**=p<0.01,
***=p<0.001) con respecto al valor preejercicio correspondiente.

Figura 6. Concentraciones séricas de testosterona (media±DS) antes,
durante y después de de las sobrecargas intensas agudas de pausa corta (SR) y
pausa prolongada (LR), antes y después del período experimental de entrenamiento
de 6 meses. *=Significativamente diferente (**=p<0.01, ***=p<0.001) con respecto
al valor preejercicio correspondiente.

Figura 7. Concentraciones séricas de testosterona libre (media±DS) antes,
durante y después de de las sobrecargas intensas agudas de pausa corta (SR) y
pausa prolongada (LR), antes y después del período experimental de entrenamiento
de 6 meses. *=Significativamente diferente (**=p<0.01, ***=p<0.001) con respecto
al valor preejercicio correspondiente.

Figura 8. Concentraciones séricas de cortisol (media±DS) antes, durante y
después de de las sobrecargas intensas agudas de pausa corta (SR) y pausa
prolongada (LR), antes y después del período experimental de entrenamiento de 6
meses. *=Significativamente diferente (**=p<0.01, ***=p<0.001) con respecto al
valor preejercicio correspondiente.

Figura 9. Cambios (media±DS) en la fuerza isométrica máxima durante el
período experimental de entrenamiento de la fuerza de 6 meses en ambos grupos y
cambios relativos (media±DS) después de los períodos de entrenamiento con pausa
corta (SR) y pausa prolongada. *=significativamente diferente (*=p<0.05) con
respecto al valor preentrenamiento correspondiente.

Figura 10. Cambios (media±DS) en la 1RM de la pierna derecha durante el
período experimental de entrenamiento de la fuerza de 6 meses en ambos grupos y
cambios relativos (media±DS) después de los períodos de entrenamiento con pausa
corta (SR) y pausa prolongada. *=significativamente diferente (*= p<0.05; **=p<
0.01;***=p<0.001) con respecto al valor preentrenamiento correspondiente.

Figura 11. Cambios (media±DS) en el área de sección transversal del
cuadriceps femoral durante el período experimental de entrenamiento de la fuerza
de 6 meses en ambos grupos y cambios relativos (media±DS) después de los
períodos de entrenamiento con pausa corta (SR) y pausa prolongada.
*=significativamente diferente (*=p<0.05) con respecto al valor preentrenamiento
correspondiente.
DISCUSION
El ejercicio de fuerza intenso hipertrófico es conocido por inducir las
mayores respuestas hormonales agudas cuando es realizado con múltiples series
por ejercicio (e.g., 3-5 series) con períodos de descanso cortos (e.g., 60-120
segundos) entre las series y con un moderadamente alto número (e.g., 8-12 RM) de
repeticiones por serie (e.g., 12, 19, 20). Algunos datos anteriores también
sugirieron que la magnitud y/o la duración de las respuestas hormonales agudas
podrían tener relación con las ganancias en la masa muscular o la fuerza durante
el entrenamiento de sobrecarga (1, 15, 18). El rol de las respuestas hormonales
agudas se vuelve importante debido a que las hormonas anabólicas, e.g.,
testosterona (4) y hormona del crecimiento (7) incrementan la síntesis proteica
en las células musculares. De este modo, la estimulación del sistema endocrino
inducida por el ejercicio puede ser un disparador de los procesos de adaptación
en las células del músculo esquelético, conduciendo a incrementos de las
proteínas contráctiles. El ejercicio de sobrecarga intenso también induce
respuestas neuromusculares agudas observadas como disminuciones temporarias en
la producción de fuerza máxima y actividad EMG de los músculos sobrecargados
asociadas con incrementos en las concentraciones de lactato sanguíneo. Las
disminuciones agudas en la fuerza isométrica máxima y la actividad EMG fueron
bastante similares en magnitud después del ejercicio de sobrecarga hipertrófico
realizado con el protocolo de 10RM para 10 series (10) en comparación con la
respectiva disminución aguda después del protocolo de alta sobrecarga neural de
1RM para 20 series (12). Sin embargo las respuestas hormonales agudas (e.g., GH)
fueron drásticamente mayores después del protocolo de sobrecarga de 10RM con
solo respuestas hormonales mínimas observadas después del protocolo de 1RM. De
este modo, los datos de estos estudios anteriores sugieren que el modo de
entrenamiento parece tener una influencia crítica en la magnitud y/o duración de
las respuestas hormonales agudas. En el presente estudio, hombres jóvenes
recreacionalmente entrenados en fuerza realizaron dos protocolos de
entrenamiento de fuerza hipertróficos típicos, similares con respecto al volumen
total, pero difiriendo en términos de duración de la recuperación entre las
series para los músculos de las piernas: una intensidad alta con períodos de
descanso cortos entre series (SR), y de algún modo mayor intensidad con períodos
de descanso prolongados entre las series (LR). Fue hipotetizado que estos dos
protocolos de ejercicio de sobrecarga intensos conducirían a respuestas
hormonales agudas significativamente diferentes, debido a las diferentes
demandas metabólicas de los ejercicios. Consecuentemente, nosotros hipotetizamos
que las adaptaciones a largo plazo al entrenamiento de la fuerza hipertrófico
también diferirían en cierto grado cuando se entrenara en el protocolo SR con
respecto al protocolo LR. Las presentes cargas fueron diseñadas para ser lo más
similares como fuera posible a aquellas usadas en la práctica del entrenamiento
de la fuerza entre atletas de fuerza experimentados, como los fisicoculturistas,
para ganar fuerza y masa muscular. Las sesiones de sobrecarga agudas fueron
también planeadas para ser comparables de modo que el volumen total, expresado
por la multiplicación de la carga, las series y las repeticiones, en ambos
protocolos fuera lo más idéntico posible. Los presentes datos muestran que, como
fue planeado, fueron realizadas cargas absolutas significativamente mayores en
todas las series durante el protocolo de sobrecarga de alta intensidad antes del
período experimental de entrenamiento (Figura 2). Hubo una diferencia
estadísticamente significativa, pero solo ligera, de 7% en el volumen total
entre las cargas. Aunque esta diferencia puede ser considerada bastante pequeña,
no puede ser totalmente excluida, pero esto podría no haber tenido influencias
en las respuestas fisiológicas medidas.
Los protocolos de ejercicio realizados en el mes 0 condujeron a disminuciones
agudas significativas en la fuerza isométrica máxima sin ninguna diferencia
entre los 2 protocolos de sobrecarga (Figura 3). La fuerza isométrica disminuyó
a 54 % y 59% con respecto al máximo presobrecarga después de las sobrecargas SR
y LR, respectivamente. La fuerza isométrica máxima no se había recuperado
completamente después de 2 días de descanso después de las sobrecargas. La
actividad EMG de los músculos sobrecargados también disminuyó después de ambos
protocolos. Las concentraciones de lactato sanguíneo se incrementaron hasta
aproximadamente 13 mmol.L-1 durante ambos protocolos, sin ninguna
diferencia significativa entre los protocolos (Figura 4). Los presentes
protocolos condujeron a respuestas en el lactato sanguíneo sorprendentemente
similares. Los presentes resultados indican que para los hombres jóvenes que
tienen experiencia en el entrenamiento de la fuerza, aún los períodos de pausa
de 5 minutos entre las series pueden no ser tiempo suficiente para recuperar los
grupos musculares grandes entre las series múltiples de 10RM, como los músculos
de las piernas. Fuimos capaces de recolectar datos de frecuencia cardiaca a
partir de un subgrupo de sujetos (n=9, datos no presentados). Como se esperaba,
la frecuencia cardiaca durante los períodos de recuperación entre las series fue
significativamente mayor (p<0.05-0.001) en la sobrecarga SR que en la LR,
sugiriendo una mayor demanda metabólica en la sobrecarga SR en comparación con
la LR.
Contrariamente a nuestra hipótesis, no encontramos diferencias
estadísticamente significativas en las respuestas hormonales agudas entre los
dos protocolos de sobrecarga antes del período experimental de entrenamiento.
Ambos protocolos de sobrecarga condujeron a incrementos agudos significativos en
las concentraciones séricas de testosterona total y testosterona libre. Sin
embargo, las respuestas agudas de la testosterona fueron muy similares, sin
diferencias estadísticamente significativas entre los presentes protocolos de
sobrecarga. Ambos protocolos condujeron también a grandes incrementos agudos de
similar magnitud en las concentraciones séricas de hormona del crecimiento. Los
2 protocolos de sobrecarga también condujeron a incrementos agudos en las
concentraciones séricas de cortisol. Sin embargo, la respuesta aguda fue
ligeramente mayor después de la sobrecarga SR. No obstante, estos resultados
indican que no hubo diferencias sistemáticas en las variables fisiológicas
medidas entre las sobrecargas SR y LR en el mes 0.
Debido a que no fueron observadas diferencias sistemáticas en las respuestas
hormonales o neuromusculares agudas entre los presentes protocolos de sobrecarga
hipertróficos, estos resultados indican que un protocolo de baja intensidad con
períodos de descanso cortos entre las series parece producir respuestas
hormonales agudas similares que un protocolo realizado con una mayor intensidad
con períodos de descanso más prolongados entre series, cuando son usadas las
series hipertróficas típicas de 10RM. Aunque el presente estudio examinó solo
estos dos protocolos, los resultados sugieren que la duración de los períodos de
descanso entre las series y el número de series puede no tener una influencia en
la respuesta aguda al ejercicio. Esto parece ser de esta forma al menos en los
hombres jóvenes entrenados en fuerza, si son realizadas varias series, y si la
intensidad de entrenamiento del ejercicio es mantenida alta, como en el presente
estudio. En los estudios anteriores de Kraemer et al. (19, 20, 22), las pausas
cortas entre las series (1 minuto) provocaron mayores respuestas hormonales
anabólicas que los períodos más prolongados entre series (3 minutos).
Contrariamente al presente estudio, estos estudios incluyeron a hombres
recreacionalmente entrenados en fuerza así como a mujeres y el protocolo
experimental de sobrecarga fue llevado a cabo con un total de 24 series de
ejercicios para todos los grupos musculares del cuerpo. Es desconocido si los
períodos de descanso más cortos entre series (i.e., 60 segundos) producirían
diferentes respuestas hormonales agudas en comparación con el protocolo de
ejercicio usado en el presente estudio. Sin embargo, los datos del presente
estudio indican que diferentes modificaciones de los protocolos hipertróficos
con un volumen suficiente y dentro de altos niveles de intensidad, como el
protocolo de 10RM, puede conducir a grandes respuestas hormonales y
neuromusculares agudas. Podría ser hipotetizado que después de cierto nivel de
umbral en el estímulo de entrenamiento hipertrófico, la duración de los períodos
de reposo entre series y el número de series no haría una contribución
sistemática a la magnitud de las respuestas hormonales y neuromusculares agudas.
En la sobrecarga LR, se le daba ayuda al sujeto si no podía completar la serie
de 10RM. Esto puede haber influenciado las respuestas hormonales agudas, debido
a que el protocolo de repeticiones forzadas puede incrementar las respuestas
hormonales agudas (2). Sin embargo, la ayuda fue proporcionada solo
ocasionalmente, cuando era necesario, y no sistemáticamente durante el estudio.
La adaptación del cuerpo humano al entrenamiento de la fuerza prolongado
ocurre por varios mecanismos neuromusculares y hormonales. Los factores neurales
son importantes para los incrementos en la fuerza muscular, especialmente en las
fases iniciales del entrenamiento de la fuerza, mientras que los cambios en la
masa muscular también contribuyen al desarrollo de la fuerza durante el
entrenamiento de la fuerza prolongado (11, 30). Es bien conocido que el
incremento progresivo y las modificaciones en la intensidad, volumen y
frecuencia del entrenamiento son la única forma de manipular la carga de
entrenamiento a través de varios años de entrenamiento de la fuerza para lograr
mayores incrementos en la fuerza y masa muscular. Mientras que no es posible
incrementar interminablemente el volumen, frecuencia o intensidad del
entrenamiento, se vuelven importantes los cambios periódicos en estas variables
de entrenamiento, como las usadas, e.g. en la periodización para alcanzar un
estímulo de entrenamiento óptimo (6, 32).
Además de estudiar las respuestas hormonales y neuromusculares agudas, el
presente estudio fue también diseñado para examinar las adaptaciones hormonales
y neuromusculares a largo plazo a dos protocolos de entrenamiento hipertróficos
que difirieron principalmente en la intensidad de entrenamiento y en la duración
de los períodos de descanso entre series, mientras que el volumen total entre
los protocolos de entrenamiento fue lo más similar posible. Las similitudes
observadas en las respuestas hormonales y neuromusculares agudas en ambos de
nuestros protocolos de ejercicio conducirían a incrementos en la fuerza y masa
muscular similares durante el entrenamiento a largo plazo. No puede ser
totalmente excluido que los protocolos de entrenamiento anteriores usados por
estos sujetos antes del presente estudio pueden haber tenido alguna influencia
en las ganancias de masa y fuerza muscular registradas durante el período del
estudio. Sin embargo, los sujetos tenían experiencia en el entrenamiento de la
fuerza y los presentes períodos de entrenamiento tenían una duración de 3 meses.
La fuerza isométrica máxima bilateral de extensión de piernas y la 1RM en la
pierna derecha se incrementaron a través de todo el período experimental de
entrenamiento de la fuerza de 6 meses, sin ninguna diferencia significativa
entre los grupos de entrenamiento 1 y 2 o entre los protocolos de entrenamiento
(Figuras 9 y 10). La CSA del cuadriceps femoral se incrementó durante el primer
período de entrenamiento de 3 meses, pero no fue observable ningún cambio
subsiguiente en la CSA durante el último período de entrenamiento desde el mes 3
al 6. Cuando se compara los períodos de entrenamiento independientemente, el
presente estudio no muestra diferencias en los cambios en la fuerza isométrica
máxima, 1RM de la pierna derecha o CSA del cuadriceps femoral entre los 2
protocolos de entrenamiento durante los períodos de entrenamiento de 3 meses.
Durante el entrenamiento SR, la fuerza isométrica máxima se incrementó solo
ligeramente, pero durante el entrenamiento LR, el incremento en la fuerza
isométrica máxima fue estadísticamente significativo. Aunque el incremento
relativo en la fuerza de 1RM fue de similar magnitud, el incremento en el
entrenamiento LR fue más sistemático que el entrenamiento SR. De este modo, los
resultados del presente estudio sugieren que el entrenamiento LR puede crear un
estímulo de entrenamiento más óptimo para el desarrollo de la fuerza máxima que
el entrenamiento SR.
Las respuestas agudas significativas de la testosterona total, testosterona
libre, cortisol y hormona del crecimiento fueron observables en ambos protocolos
de sobrecarga en los meses 0, 3 y 6 (excepto para la respuesta de la
testosterona total en el mes 6). En general, fue observada una tendencia de
respuestas hormonales agudas atenuadas durante el período de entrenamiento de 6
meses. Han sido reportados hallazgos similares, especialmente en las respuestas
agudas de la GH y el cortisol, debido a entrenamiento de la fuerza prolongado en
hombres jóvenes previamente desentrenados (21, 31) y en atletas de fuerza de
sexo masculino (1). En el presente estudio, las respuestas hormonales agudas
disminuidas parecieron ser significativamente mayores en el grupo LR que en el
grupo SR después del período experimental de entrenamiento de 6 meses. Si es
esperado que la magnitud de las respuestas hormonales agudas sea crucial para la
adaptación óptima al entrenamiento de la fuerza, los resultados del presente
estudio sugieren que el protocolo de ejercicio LR en el entrenamiento a largo
plazo puede crear condiciones menos favorables para las ganancias de masa
muscular. Sin embargo, no hubo diferencias estadísticamente significativas en el
desarrollo de la masa muscular entre los 2 protocolos de entrenamiento.
Interesantemente, en el presente estudio, fueron observadas relaciones
significativas entre los incrementos de las respuestas agudas de testosterona y
testosterona libre y los incrementos en la CSA muscular del cuadriceps femoral
en la sobrecarga SR durante el primer período de entrenamiento de 3 meses cuando
ambos grupos experimentales fueron combinados. Nuestros estudios anteriores (1)
apoyan este hallazgo, cuando el incremento en la respuesta de la testosterona
aguda correlacionó con los incrementos en la CSA muscular del cuadriceps femoral
en hombres previamente desentrenados durante el período de entrenamiento de 6
meses. Debido a que la testosterona puede estimular la síntesis de proteínas
después de los ejercicios de sobrecarga (34), estos hallazgos sugieren que el
incremento en la respuesta aguda de la testosterona después de las cargas de
fuerza intensas debido al entrenamiento de la fuerza prolongado puede ser un
importante factor para la hipertrofia muscular inducida por el entrenamiento.
Podría ser especulado que el sistema hormonal se adaptó al presente
entrenamiento de la fuerza hipertrófico sistemático disminuyendo las respuestas
hormonales agudas. Esto podría ocurrir debido a la disminución de la respuesta
de estrés y/o a la disminución de la producción hormonal. Puede ser necesario,
e.g., incrementar el volumen de ejercicio en cierto grado para lograr respuestas
hormonales agudas similares después de un período de entrenamiento de la fuerza
de 6 meses en vez de al comienzo del período de entrenamiento. Sin embargo,
también es posible que los sujetos del presente estudio estuvieran ligeramente
sobre exigidos debido a que habían realizado varios meses de entrenamiento de la
fuerza muy intenso. En realidad, nuestros sujetos reportaron algunas
dificultades para llevar a cabo los ejercicios de sobrecarga intensos como fue
planeado en el programa. De este modo, podría ser especulado que las respuestas
hormonales agudas atenuadas podrían ser, al menos en parte, consecuencia del
entrenamiento de la fuerza demasiado intenso durante un período de entrenamiento
demasiado prolongado. Sin embargo, no hubo signos de disminuciones sistemáticas
en la fuerza máxima muscular durante el estudio. Además, las concentraciones
basales de testosterona, testosterona libre, y cortisol no cambiaron durante el
período de entrenamiento de 6 meses para indicar una posible condición de
sobreentrenamiento. Sin embargo, no son bien conocidos el período de tiempo
exacto de las disminuciones en la fuerza muscular y los cambios en las
concentraciones hormonales basales durante el sobreentrenamiento a largo plazo.
Es posible que una tendencia hacia una disminución de la respuesta hormonal
aguda observada en los presentes sujetos pueda ser un signo preliminar de una
condición de sobreentrenamiento.
La alimentación de los presentes sujetos se acercó a las recomendaciones
dietarias de los países Escandinavos, excepto para la ingesta relativa de
carbohidratos del total de energía consumida, la cual fue de algún modo menor, y
la ingesta proteica total fue mayor que la de las recomendaciones (28). De este
modo, uno puede asumir que la ingesta proteica total de los sujetos
(aproximadamente 1.7 g.Kg.-1 de peso corporal) fue adecuada para el
presente entrenamiento de la fuerza (25, 33). Interesantemente, los cambios
relativos en el consumo total de energía y los cambios relativos en la CSA del
cuadriceps femoral correlacionaron durante el período experimental de
entrenamiento de 6 meses. Esto coincide con la idea de que, cuando los
requerimientos proteicos individuales son alcanzados, el contenido de energía de
la dieta tiene el mayor efecto sobre los cambios de la composición corporal
(29). De este modo, los resultados del presente estudio sugieren la importancia
de una ingesta calórica total suficiente como requerimiento para la hipertrofia
muscular inducida por el entrenamiento.
En conclusión, el presente estudio muestra que los protocolos hipertróficos
SR y LR del estudio indujeron respuestas hormonales y neuromusculares agudas
similares y que la duración de los períodos de recuperación (i.e., 2 y 5
minutos) entre las series no influenció la magnitud de las respuestas. Los
resultados del presente estudio sugieren que puede haber diferentes formas de
crear condiciones de ejercicio que conduzcan a grandes respuestas hormonales
agudas, al menos cuando son realizadas varias series dentro de la intensidad de
carga hipertrófica como 10RM. El presente estudio también muestra que las
adaptaciones al entrenamiento a largo plazo en la fuerza y masa muscular no
difirieron entre los 2 protocolos de entrenamiento de la fuerza hipertróficos
examinados en el grupo de hombres jóvenes con antecedentes en entrenamiento de
la fuerza. No obstante, los resultados del presente estudio también sugieren que
los cambios inducidos por el entrenamiento de la fuerza en las respuestas de la
testosterona total y testosterona libre después del ejercicio de fuerza intenso
pueden contribuir a la hipertrofia muscular de los músculos entrenados.
Aplicaciones Prácticas
El presente estudio muestra que, en el ejercicio de fuerza intenso
hipertrófico, la duración de los períodos de recuperación entre series de 2 vs.
5 minutos de no condujo a diferencias sistemáticas en las respuestas agudas
metabólicas, hormonales o neuromusculares inducidas por el ejercicio. Además,
las adaptaciones inducidas por el entrenamiento a través de un período de 3
meses en la fuerza y masa muscular fueron similar en magnitud en ambos
protocolos de pausa corta y prolongada. De este modo, la duración de los
períodos de recuperación entre series puede no ser un factor crucial en los
tipos hipertróficos de protocolos de entrenamiento siempre que los músculos sean
sobrecargados con varias series hasta el fallo concéntrico. En la práctica, el
presente estudio sugiere que, en el ejercicio hipertrófico, grandes estímulos de
ejercicio podrían ser logrados, ya sea con múltiples series de entrenamiento con
períodos de recuperación cortos entre series o con en cierto modo menos series
con períodos de recuperación prolongados entre series, pero con en cierto modo
más intensidad. De este modo, podría ser hipotetizado que hay un cierto tipo de
umbral de trabajo para ser realizado con el objetivo de crear respuestas
fisiológicas inducidas por el ejercicio y que puede haber varios protocolos de
entrenamiento para estimular a los músculos a que incrementen la fuerza y la
masa muscular durante el entrenamiento de la fuerza a largo plazo. Sin embargo,
lograr ganancias en la fuerza y masa muscular en hombres ya entrenados toma
tiempo (varios meses) y puede ser importante diseñar programas de entrenamiento
sistemáticamente de modo que los músculos sean expuestos a varios tipos de
estímulos de entrenamiento de suficiente intensidad y volumen.
Agradecimientos
Este estudio fue apoyado en parte por una beca del Ministerio de Educación de
Finlandia.
Dirección para el envió de correspondencia
J. Ahtiainen, correo electrónico: [email protected]
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