Harold S O`bryant3, Kim Sanborn2, Christopher Proulx5, Joe Hruby3, Margaret E Stone4, Michael H Stone1, Michael Hartman1 y Barrymore Ward6
1Sport Science Department, Colorado College, Colorado Springs, Colorado 80906.
2Victoria Institute of Sports, Melbourne, Australia.
3Biomechanics Laboratory, Appalachian State University, Boone, North Carolina 28607.
4Carmichael Training Systems, Colorado Springs, Colorado 80909.
5Hesser College, Manchester, New Hampshire 03103.
6Sports Science, Southern Cross University, Lismore, Australia.
Resumen
INTRODUCCION
La fuerza puede ser definida como capacidad de producir tensión (22, 24).
Como la tensión es un vector cuantitativo, la manifestación de fuerza tendrá una
magnitud y una dirección. La fuerza también puede ser asociada con una tasa de
producción. La fuerza pude manifestarse isométricamente o dinámicamente y esto
depende de varios factores tales como el tipo de contracción, la tasa de
activación de unidades motoras, y el grado de activación. Debido a que la
potencia es el producto de la fuerza por la velocidad, las alteraciones en la
fuerza deberían afectar los cambios en la producción de potencia.
Schimidtbleicher (21) indicó que la fuerza máxima es la cualidad básica que
afecta la producción de potencia. Potencialmente, la fuerza máxima puede afectar
el pico de potencia debido a que: (a) una carga dada representaría un menor
porcentaje del máximo, haciendo que esta carga sea más fácil de acelerar; (b) es
posible que una persona con un mayor nivel de fuerza máxima puede tener un mayor
porcentaje o una mayor área de sección cruzada de fibras tipo II, lo cual
contribuye fuertemente a generar altas producciones de potencia; y (c) como
resultado del entrenamiento de la fuerza (i.e., alcanzar un mayor nivel de
fuerza máxima) se producen varias alteraciones simultaneas que mejoran la
potencia, las cuales pueden incluir hipertrofia de las fibras tipo II,
incremento del cociente del área de sección cruzada de las fibras tipo II/I, y
alteraciones en la activación de unidades motoras (10).
Aunque en general se cree que la fuerza máxima debería tener su mayor efecto
sobre la potencia producida con altas cargas, cierta evidencia indica que la
fuerza máxima influencia la potencia en un rango mucho más amplio del que puede
ser esperado (18, 25). La revisión de la literatura indica que la asociación
entre la fuerza máxima y la potencia explican el 50% o más de la varianza (24).
Sin embargo, la relación exacta entre la fuerza máxima con el pico de potencia y
el contexto del rendimiento de fuerza explosiva, particularmente con cargas
bajas, todavía esta poco claro.
Schmidtbleicher (21) ha caracterizado a los ejercicios de fuerza explosiva
como aquellos que tienen una tasa máxima o cuasi máxima de desarrollo de la
fuerza (RDF). De esta manera, tanto los ejercicios isométricos como los
dinámicos pueden ser clasificados como explosivos, siempre que se alcance la
máxima RDF. La fuerza explosiva se define como el pico de RDF y ha sido asociada
con la capacidad de aceleración (21). Se puede decir que para muchos deportes la
capacidad de producir fuerza rápidamente puede ser más importante que la
producción de fuerza máxima. La tasa de desarrollo de la fuerza es el cambio en
la fuerza dividido por el cambio en el tiempo. La tasa de desarrollo de la
fuerza es principalmente una función de la tasa de incremento en la activación
muscular por el sistema nervioso (13, 32). Aunque la fuerza es la responsable
directa de la aceleración de un objeto, se podría decir que cuanto más rápido se
alcanza un determinado nivel de fuerza, más rápido se produce la correspondiente
aceleración. La tasa de desarrollo de la fuerza puede asociarse con la capacidad
de acelerar objetos (21). Por lo tanto, alcanzar una alta tasa desarrollo de la
fuerza pico o de fuerza explosiva puede asociarse con la capacidad de producir
grandes aceleraciones.
Desde un punto de vista práctico, es también importante entender la relación
entre la fuerza máxima, la tasa de desarrollo de la fuerza y la potencia
orientada al rendimiento deportivo explosivo, tal como los lanzamientos. Estas
relaciones podrían influenciar el grado de énfasis que se pone sobre el
entrenamiento de la fuerza máxima como parte del programa general de
entrenamiento. El entrenamiento de la fuerza, que proporcione simplemente una
sobrecarga de fuerza puede no ser suficiente para optimizar el efecto de
entrenamiento. Se podría decir que para producir una mejora más efectiva de la
fuerza o de los atributos de potencia para un deporte específico, el programa de
entrenamiento debería contener ejercicios que apliquen el concepto de
especificidad mecánica (4, 29). Además se podría decir que para medir
efectivamente las alteraciones en la fuerza-potencia que resultan del
entrenamiento o para medir la transferencia al rendimiento como resultados del
entrenamiento, se deben incluir ejercicios o test mecánicamente específicos. La
especificidad mecánica no está limitada a los patrones de movimiento o a la
velocidad sino también tiene que ver con la fuerza pico, con la tasa de
desarrollo de la fuerza y con las características de la posición. Las
características de la posición (en oposición al patrón de movimiento) tienen que
ver con la utilización apropiada de las posiciones del tronco y de las
extremidades durante una evaluación isométrica (19, 29, 33). Cierta evidencia
indica que la posición más apropiada para la evaluación de la fuerza isométrica
máxima es probablemente el/los ángulo/s articular/es en donde se desarrollan las
fuerza pico (33). Este/os ángulo/s o posición/es pueden permitir la mejor
inferencia de la actividad dinámica. De esta manera, se pude decir que los test
isométricos, siempre que puedan satisfacerse las características de posición
(19, 29), pueden ser potencialmente utilizados para caracterizar los resultados
de un programa de entrenamiento de la fuerza-potencia.
El propósito principal de este estudio fue examinar las relaciones entre la
fuerza máxima (fuerza isométrica pico) y la fuerza dinámica pico, la tasa de
desarrollo de la fuerza, y el pico de potencia medidos durante la realización de
tirones iniciados a la altura media del muslo y relacionar esta variable con la
fuerza en 1 repetición máxima (1RM) en arranque y la capacidad de lanzamiento
(lanzamiento de bala y de peso). Las potenciales variaciones en estas relaciones
fueron valoradas durante un período de entrenamiento de 8 semanas.
METODOS
Enfoque Experimental del Problema
La relación de la fuerza máxima con varios tipos de rendimiento no es clara,
especialmente los cambios potenciales en las relaciones durante un período de
entrenamiento. Para entender mejor estas relaciones, se realizó un seguimiento
(mediciones) a un grupo de lanzadores bien entrenados de nivel universitario
durante 8 semanas de la fase de preparación general de su entrenamiento. En esta
observación experimental, se incorporó un diseño de medición repetida a un único
grupo para averiguar si se producían alteraciones estadísticamente
significativas en las variables dependientes asociadas con la fuerza máxima y la
potencia. Las relaciones entre una medición de la fuerza máxima (IPF) y las
mediciones del rendimiento dinámico fueron determinadas utilizando la
correlación momento producto de Pearson.
Sujetos
Cinco hombres y 6 mujeres (n=11, edad=18-21 años, masa corporal
inicial=101.3±25.3kg, % de grasa=21.9±8.9) lanzadores universitarios
participaron en este estudio. Todos los sujetos dieron su consentimiento por
escrito antes de participar en el estudio. El tiempo de experiencia previa en el
entrenamiento de la fuerza estuvo en un rango de 0.5 a 4 años, y el tiempo de
experiencia en lanzamientos estuvo en un rango de 1 a 6 años. El grupo incluyó 2
sujetos que habían clasificado a los nacionales de la NCAA.
Entrenamiento
En este estudio se realizó la observación de lanzadores de nivel
universitario durante la fase de preparación previa a la temporada de
competencias en estadios cubiertos. Antes del inicio del estudio todos los
lanzadores habían finalizado un período de 6 semanas de entrenamiento con alto
volumen. En esta fase de entrenamiento de alto volumen se hizo énfasis en el
entrenamiento de la fuerza resistencia. En las siguientes 8 semanas del programa
de entrenamiento se hizo énfasis en el incremento de la fuerza máxima (semanas
1-4) y de la fuerza-potencia (semanas 5-8: Tablas 1 y 2). Durante una sesión de
entrenamiento, en todos los ejercicios se realizaron esfuerzos máximos sin tener
en cuenta la carga de trabajo.

Tabla 1. Protocolo experimental de entrenamiento. *Las series entre
paréntesis son series realizadas al 40-50% de la 1RM estimada.

Tabla 2. Protocolo de ejercicios. * Ejercicios 1 y 2 más complejos.
Masa Corporal y Composición Corporal
La masa corporal fue medida con una precisión de 0.1kg utilizando una balanza
eléctrica. Para determinar los porcentajes de grasa corporal se realizaron
mediciones de pliegues cutáneos (SF) en siete sitios (12). Personal
experimentado del laboratorio midió todos los SF en el hemicuerpo derecho de
cada sujeto (Tabla 3).

Tabla 3. Alteraciones en la masa corporal y en la composición corporal
(n=11). *T1=semana 0; T2=semana 4; T3=semana 8; Eta2=tamaño del efecto.
Test de Rendimiento
Todos los sujetos estaban familiarizados con los test antes de que comenzara
la evaluación. La fuerza pico isométrica y la fuerza pico dinámica (PF) fueron
medidas utilizando una plataforma de fuerza ATMI (500 Hz). El pico de potencia (PP)
fue medido utilizando el V-scope; un dispositivo de seguimiento
infrarrojo-ultrasónico (Lipman Electronic Engineering Ltd., Ramat Hahayal,
Israel). Stone et al. (25) han presentado una caracterización más detallada del
V-scope. Los tirones isométricos iniciados a la altura del muslo medio fueron
medidos utilizando una posición idéntica a la utilizada durante el entrenamiento
(ángulo de la rodilla 135º-145º, ángulo de la cadera 155º-165º). La posición
inicial de los tirones dinámicos fue idéntica a la posición de los tirones
isométricos: los tirones dinámicos finalizaron con un esfuerzo máximo
simultáneo, encogiendo los hombros y realizando una flexión plantar. Este método
(tirones iniciados a la altura del muslo medio) de valorar la PF y la PP fue
elegido debido a que era un movimiento utilizado en el entrenamiento, a que
investigaciones previas (9) han establecido su utilidad potencial como test, y a
que las posiciones (ángulo de la cadera y rodilla) utilizadas durante el test y
la naturaleza explosiva del mismo son similares a los aspectos críticos y
posiciones de los movimientos del levantamiento de pesas y de los lanzamientos
(4, 5, 14, 15, 28). Las mediciones fueron llevadas a cabo isométrica y
dinámicamente con el 30% y el 60% de la IPF utilizando un rack ajustable
especialmente diseñado (Sorinex, Orange, SC). La tasa pico de desarrollo de la
fuerza fue medida utilizando una ventana de 5 milisegundos. La confiabilidad
test retest fue PF (ICC)=0.98, tasa pico de desarrollo de la fuerza (PRFD)
(ICC=0.81) y PP (ICC)=0.86. La fuerza explosiva específica del deporte fue
evaluada utilizando arranques de potencia (SN), lanzamiento de la bala (SP) y
lanzamiento de peso (WGT) bajo condiciones de competencia. Los implementos
utilizados para los lanzamientos fueron los mismos que utilizan mujeres y
hombres durante la competencia (bala, hombres=7.26kg; mujeres=4kg; lanzamiento
de peso, hombres=15.9kg, mujeres=9.1kg). La fuerza pico, la PRFD, la PP y la SN
fueron medidas 3 y 2 días antes, respectivamente, de cada encuentro.

Tabla 4. Valores medios de la fuerza y la potencia para el ejercicio de
tirón desde la altura del muslo medio (n = 211). T1=semana 0; T2=semana 4;
T3=semana 8; IPF=fuerza isométrica pico, 30 PF=pico de fuerza al 30% de la IPF;
60 PF=pico de fuerza al 60% de la IPF; 30 PP=pico de potencia al 30% de la IPF;
60 PP=pico de potencia al 60% de la IPF; IPFRD=tasa pico de desarrollo de la
fuerza isométrica; PRFD30=tasa pico de desarrollo de la fuerza al 30% de la IPF,
PRFD60=tasa pico de desarrollo de la fuerza al 60% de la IPF; fuerza=newtons;
potencia=vatios.

Tabla 5. Análisis estadísticos para las variables PF y PP. PF=fuerza
pico; PP=potencia pico; Eta2=tamaño del efecto, Fuerza Pico=fuerza pico total (IPF
+ PF30 + PF60); Potencia=Potencia Total (PP30 + PP60); PRFD=PRFD Total (IPRFD +
PRFD30 + PRFD 60), IPF=Fuerza Isométrica Pico; PF30= pico de fuerza al 30% de la
IPF; PF60=pico de fuerza al 60% de la IPF; PP30=pico de potencia al 30% de la
IPF; PP60=pico de potencia al 60% de la IPF; IPFRD=tasa pico de desarrollo de la
fuerza isométrica; PRFD30=tasa pico de desarrollo de la fuerza al 30% de la IPF,
PRFD6= tasa pico de desarrollo de la fuerza al 60% de la IPF.
Análisis Estadísticos
Los datos longitudinales fueron analizados utilizando contrastes polinómicos
lineales. Se calculó el tamaño del efecto y la potencia estadística (ver Tabla
4). Las correlaciones fueron calculadas utilizando la correlación r de Pearson.
RESULTADOS
Los análisis de hombres vs. mujeres no mostraron diferencias en las tasas de
adaptación al programa. Por lo tanto, los datos son presentados como si se
tratara de un solo grupo. Las alteraciones en la masa corporal y en la
composición corporal se muestran en la Tabla 3. La masa corporal y la masa magra
corporal (LBM) se incrementaron con el tiempo. Los cambios en la fuerza pico, en
la tasa pico de desarrollo de la fuerza y en la producción de potencia se
muestran en las Tablas 4 y 4a. Aunque las mediciones de la PF, PRFD y de la PP
se incrementaron en el tiempo, tanto la PRFD como la PP tuvieron mayores
incrementos durante las primeras 4 semanas, y la PF en general tuvo mayores
incrementos durante las segundas 4 semanas de entrenamiento. Los resultados de
las variables de rendimiento deportivo, SN, SP y WGT se muestran en la Tabla 5,
todas las variables mostraron incrementos significativos con el tiempo. Las
correlaciones entre la IPF, las variables de fuerza y potencia en los tirones y
las variables de rendimiento se muestran en la Tabla 6. Las mediciones de la
PRFD no tuvieron una buena correlación con ninguna de las variables (los valores
de r estuvieron en un rango de 0 a 0.27). Los resultados de este estudio
correlacional indicaron que la fuerza máxima (IPF) esta fuertemente
correlacionada con la PP y con el rendimiento dinámico deportivo, pero no con la
PRFD.

Tabla 6. Valores medios para el arranque (SN), lanzamiento de bala (SH),
y para el lanzamiento de peso (WGT), (n=11).
DISCUSION
Los hallazgos de este estudio indicaron que la medición de la IPF puede estar
fuertemente asociada con la potencia y con la explosividad. Se debe señalar que
el número de sujetos fue relativamente pequeño (n=11); sin embargo, este grupo
estuvo constituido por lanzadores universitarios bien entrenados que incluía a 2
sujetos calificados para los nacionales de la NCAA. Todos los sujetos del grupo
tenían antecedentes de entrenamiento de la fuerza y de lanzamiento, y fueron
entrenados de la misma manera durante 6 semanas antes del comienzo del estudio,
por lo cual representaban un grupo relativamente homogéneo desde el punto de
vista del protocolo de entrenamiento. Además, conceptualmente, los resultados
concuerdan con las observaciones de estudios recientes que indican una fuerte
correlación entre las mediciones dinámicas de la fuerza máxima y el pico de
potencia (18, 24, 25)

Tabla 7. Correlación de la IPF con el tirón desde la altura del muslo
medio y las variables de rendimiento. T1=semana 0; T2=semana 4; T3=semana 8; IPF=fuerza
isométrica pico; 30PF=pico de fuerza al 30% de la IFP; 60PF=pico de fuerza al
60% de la IPF; 30PP = pico de potencia al 30% de la IPF; 60PP=pico de potencia
al 60% de la IPF; SN=arranque, SP=lanzamiento de bala; WGT=lanzamiento de peso.
La especificidad del entrenamiento se observó en el hecho de que la IPF
mostró los menores porcentajes de ganancia, los cuales no fueron
estadísticamente significativos. Los porcentajes de ganancia asociados con el
pico de fuerza al 30% de la IPF y del pico de fuerza al 60% de la IPF fueron
mayores y reflejaron la naturaleza dinámica del programa de entrenamiento.
Probablemente el incremento en la producción de potencia (o tasa de trabajo)
es el aspecto más importante para la mejora del rendimiento en un movimiento
específico. El pico de potencia representa la potencia máxima producida en un
movimiento en particular durante un momento breve y bajo un conjunto de
condiciones establecidas.
Los resultados de este estudio sugieren que la mejora en la fuerza máxima
puede resultar en la mejora de la producción pico de potencia durante un
levantamiento a porcentajes de la capacidad máxima. Los resultados de este
estudio también indican que la fuerza máxima contribuye marcadamente a la
producción de potencia durante movimientos con cargas bajas así como también
durante movimientos con cargas altas. Por lo tanto, la mejora de la fuerza
máxima podría mejorar el rendimiento en movimientos con cargas externas livianas
(o cero). En efecto, la mejora en la fuerza máxima y en la potencia
probablemente contribuyó a las ganancias observadas en las variables de
rendimiento deportivo (SN, SP, WGT).
De interés particular es el efecto diferencial del entrenamiento sobre la PF,
PRFD, y la PP. En general, la PP mostró sus mayores incrementos durante las
primeras 4 semanas y la PF mostró sus mayores incrementos durante las últimas 4
semanas. Esta observación es particularmente interesante debido al hecho de que
en las primeras cuatro semanas de entrenamiento se hizo énfasis en el
entrenamiento de la fuerza máxima más que en el entrenamiento de la potencia.
Las explicaciones para este efecto diferencial incluyen:
Estímulo-fatiga-recuperación-adaptación
Conceptualmente un estimulo apropiado puede resultar en un ciclo de
fatiga-recuperación-adaptación tal que el rendimiento se ve mejorado (i.e.,
supercompensación). Este concepto no está limitado a una única respuesta al
ejercicio pero puede ser observado a largo plazo produciendo adaptaciones al
entrenamiento. Verkhoshansky (30, 31) observó que en atletas de pista y campo
una carga concentrada de entrenamiento de la fuerza o de la fuerza resistencia
por varias semanas podía resultar en una disminución de la capacidad de fuerza
velocidad (potencia). Cuando los atletas retornaban su entrenamiento normal, con
frecuencia se observaba un incremento en el rendimiento de la potencia, algunas
veces más allá de los valores iniciales. Resultados similares han sido
observados en levantadores de pesas jóvenes luego de una fase de entrenamiento
de alto volumen planificada para provocar sobreentrenamiento a corto plazo (8,
23), lo que puede estar vinculado a alteraciones en las hormonas
anabólicas-catabólicas. Por lo tanto, una fase de alto volumen de entrenamiento
de la fuerza resistencia puede potenciar las ganancias en la potencia cuando se
pasa a una fase de entrenamiento con menor volumen. Este fenómeno pudo haber
tenido un rol en el incremento relativamente grande en la PP (y en la PRFD)
observado durante las primeras cuatro semanas de entrenamiento de la fuerza
luego de la fase de alto volumen.
Potenciación y diferentes velocidades de adaptación
Asociado con la teoría de las cargas concentradas está el concepto de
entrenamiento secuenciado en donde una fase de entrenamiento potencia la fase
subsiguiente. Wilson et al. (34) demostraron que entre sujetos que realizaban
entrenamiento de la fuerza con altas cargas y que tenían un nivel razonable de
fuerza máxima, el cambio hacia un entrenamiento de potencia (sentadillas)
mejoraba el rendimiento en diferentes variables más allá de la mejora observada
entre aquellos que continuaban con el entrenamiento de la fuerza con altas
cargas. Se ha observado un patrón similar entre levantadores de pesas de elite
(17) y entre jugadores de fútbol americano de nivel universitario (11). Se
podría decir que debido a que los sujetos que participaron en el presente
estudio ya eran razonablemente fuertes, el cambio desde una fase de
entrenamiento orientado hacia la resistencia y la fuerza con alto volumen hacia
una fase de entrenamiento de la fuerza con menor volumen que contenía una
cantidad razonable de ejercicios orientados a la mejora de la potencia, potenció
las mejoras en la potencia por no produjo un incremento marcado en la PF (debido
a que estos sujetos ya eran razonablemente fuertes). Este concepto es respaldado
por la observación de que las mayores mediciones de la PF ocurrieron
conjuntamente con el incremento en la masa magra corporal (LBM) en las últimas
cuatro semanas. De esta manera, fue necesario un incremento en la masa magra
corporal para que ocurriera un incremento adicional en la fuerza máxima (PF).
Suficiente entrenamiento orientado a la potencia
La evidencia indica que la PP se produce con aproximadamente el 30-60% de la
1RM; el entrenamiento con estas cargas puede incrementar la potencia en mayor
medida que el entrenamiento con cargas mayores. Aunque durante las primeras
cuatro semanas el entrenamiento hizo énfasis en el entrenamiento de la fuerza
máxima, se incluyó una considerable cantidad de ejercicios orientados al
entrenamiento de la potencia. En los ejercicios principales se realizaron series
con el 40-50% de la 1RM. Además, se incluyeron días de entrenamiento de alta
intensidad y de baja intensidad. Por ejemplo, la carga utilizada para la
realización de sentadilla los días jueves se redujo en un 15-20% en comparación
con la utilizada los días lunes. Debido a que se estimuló la realización de
esfuerzos máximos, pudo haberse incrementado la velocidad y la potencia de los
movimientos. Por lo tanto los movimientos utilizados para el entrenamiento
durante las primeras 4 semanas fueron por naturaleza de alta potencia. McBride
et al. (16) han mostrado que el entrenamiento con cargas (sentadilla) que
producían altos picos de producciones de potencia, en comparación con la
utilización de altas cargas, tenía un mayor efecto sobre la potencia durante un
período de entrenamiento a corto plazo. Baker et al. (2, 3) han observado
mejoras similares en la potencia promedio entre jugadores de Rugby a lo largo de
una temporada. Por lo tanto, aunque el entrenamiento hacía énfasis en el
desarrollo de la fuerza máxima, la inclusión de ejercicios orientados hacia la
potencia durante las primeras 4 semanas pudo haber contribuido a las grandes
adaptaciones iniciales en la PP.
Como se observó en el presente estudio y en estudios previos (9), los
movimientos de alta potencia están acompañados también por altas PRFD. Por lo
tanto, el entrenamiento de la potencia puede también optimizar las adaptaciones
en la PRFD. Los incrementos en la PRFD a lo largo del tiempo también pueden
relacionarse con los mismos factores asociados al incremento en la producción de
potencia. Es también posible que la combinación de los factores anteriormente
descritos sea responsable de las alteraciones observadas en el rendimiento.
También es de interés observar que las correlaciones entre la IPF, PF, PP y
las variables de rendimiento tendieron a incrementarse con el tiempo, lo que
concuerda con las observaciones realizadas por Robinson et al. (20). Se ha
postulado previamente que hay un tiempo de retraso en la capacidad para
incorporar alteraciones en la fuerza máxima (o potencia) en el rendimiento
específico (1, 7). Los incrementos generales en la relación entre la IPF y las
variables de rendimiento dinámico pueden indicar que a medida que avanzó el
entrenamiento, se incrementó la capacidad para utilizar la fuerza máxima (o un
mayor porcentaje del máximo) (i.e., tiempo de retraso). Por ejemplo, las mejoras
en el lanzamiento de peso pudieron haber ocurrido, al menos parcialmente, como
resultado de la capacidad de incorporar el incremento en el nivel de fuerza
máxima (o potencia) en la técnica de lanzamiento.
No está claro exactamente como la PRFD afecto los tipos de rendimiento
medidos en este estudio. Las mediciones de PRFD no tuvieron una buena
correlación con la IPF, ni tampoco tuvieron una buena correlación con ninguna de
las variables (datos no mostrados). Sin embargo, si uno asume que hay períodos
de tiempo críticos (y por lo tanto posiciones) dentro de un movimiento, en los
cuales el rendimiento depende de alcanzar el mayor desarrollo de la fuerza
posible (6), entonces la RFD durante estos períodos críticos pudo haber
contribuido marcadamente al rendimiento global en el movimiento. En este estudio
la PRFD se incrementó con el tiempo de entrenamiento, pero no estuvo
estadísticamente asociada con la mejora en el rendimiento. Sin embargo, los
procedimientos de medición utilizados no incluyeron la caracterización de los
períodos de tiempo críticos para las variables de rendimiento medidas. La
medición de la fuerza durante estos períodos de tiempo críticos puede ser más
importante que la simple medición de la PRFD, la cual puede no ocurrir durante
el período de tiempo crítico.
Específicamente estos resultados indican que: (a) la medición de la fuerza
isométrica máxima (i.e., IPF) está fuertemente relacionada con la capacidad para
generar PF dinámicamente; (b) la fuerza máxima esta fuertemente relacionada con
la PP, incluso con cargas relativamente bajas que están asociadas con la fuerza
explosiva dinámica específica del deporte (i.e., SN, SP, WGT); y (c) estas
relaciones tienden a incrementarse con el tiempo de entrenamiento.
Aplicaciones Prácticas
Estos resultados indican que la fuerza máxima contribuye marcadamente a la
potencia y a la explosividad tanto con cargas bajas como con cargas altas. Por
lo tanto, la mejora en la fuerza máxima como resultado del entrenamiento de la
fuerza podría mejorar la potencia y la explosividad y con ello el rendimiento en
una variedad de movimientos asociados tanto con cargas bajas como con cargas
altas. Los resultados de este estudio sugieren varias posibilidades asociadas
con el entrenamiento de la fuerza.
El incremento en la fuerza máxima como resultado del entrenamiento de la
fuerza puede incrementar la generación de fuerza y la producción de potencia.
El entrenamiento de la fuerza máxima puede resultar en cambios en otros
factores tales como la potencia y la tasa pico de desarrollo de la fuerza, lo
cual también puede contribuir a mejorar el rendimiento deportivo.
Sin embargo, ningún estudio longitudinal ha mostrado que la fuerza máxima, la
potencia, o las variables específicas de rendimiento cambien exactamente con la
misma tasa. Además, los incrementos en la fuerza pueden continuar luego de que
los cambios en la potencia y en el rendimiento deportivo se vuelvan asintóticos.
Es posible que la falta de correspondencia directa entre las ganancias en fuerza
máxima y otras variables de rendimiento este asociada a un tiempo de retraso
(7). El tiempo de retraso es un período de tiempo en el cual el atleta aprende a
como utilizar este incremento de fuerza; el tiempo de retraso puede, en algunos
casos, extenderse a varios meses. Es posible que el tiempo de retraso pueda
reducirse por medio de cuidadosas estrategias de entrenamiento con las cuales se
le señale al atleta el vínculo potencial entre la técnica y la fuerza. Esto
puede lograrse parcialmente señalando las similitudes entre los ejercicios de
entrenamiento (i.e., especificidad mecánica) y los ejercicios de rendimiento.
Se debe tener precaución en depender completamente de las ganancias en la
fuerza máxima para mejorar la producción de potencia o el rendimiento deportivo,
especialmente con atletas avanzados o de elite. Para maximizar la potencia y la
fuerza explosiva, son necesarios programas especializados que también entrenen
específicamente la potencia y la velocidad (26, 27). Esto podría incluir la
utilización de programas periodizados secuencialmente en los cuales la fase
inicial haga énfasis en las ganancias de fuerza, con fases posteriores en donde
se haga énfasis en la potencia y la velocidad (11, 24, 25).
Dirección para el envío de correspondencia
Dr. Michael H. Stone, correo electrónico: [email protected]
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