TESTOSTERONA; PRINCIPIOS BÁSICOS

TESTOSTERONA; PRINCIPIOS BÁSICOS

La testosterona es una hormona de naturaleza esteroidea secretada principalmente por las células de Leydig de los testículos en los hombres y en los ovarios en las mujeres, con una producción menor por las glándulas suprarrenales (Weir, S/F, p. 2), a través de una señal mediada por el hipotálamo y controlada por el eje hipotálamo-hipófisis-testículo (Figura 1).

Figura 1. Eje Hipotálamo-Hipófisis-Testículo. La imagen representa la producción de la testosterona. El primer paso se da el hipotálamo, el cual segrega Factor Liberador de Gonadotropinas (GnRH) estimulando así a la adenohipófisis, la cual, secreta a su vez Hormona Luteinizante (LH) para activar las células de Leydig del testículo para que produzcan Testosterona. (Suarez, 2008).


Debido a su comportamiento lipofílico, la testosterona necesita ser transportada en la sangre a través de proteínas, razón por la cual solo un 3% se encuentra en forma libre, mientras que el restante 97% está unida a proteínas (Suarez, 2008), entre las que destacan la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG) y la albúmina (Greenstein & Wood, 2016); no obstante, ingresa muy fácilmente a las células y se une a receptores de andrógenos (Figura 2), estimulando de forma significativa la síntesis de proteínas, entre muchos otros procesos.


Figura 2. Vía de señalización de la testosterona. Al ingresar a través de la membrana celular, la testosterona se une al receptor de andrógenos (AR), el cual presenta ciertas interacciones con Proteínas de Choque Térmico (HSP), formando el complejo hormona-receptor que luego de su dimerización actúa como factor de transcripción en ciertas regiones del ADN conocidas como Elementos de Respuesta Androgénica (Androgen Response Element, ARE) y desde allí estimula una gran cantidad de procesos biológicos, entre los que destacan la síntesis de proteínas, maduración de células óseas, vasodilatación, entre otros. Figura tomada de: Hiort & Holterhus, 2000.


Ahora bien, uno de los beneficios de realizar ejercicio físico es el incremento de la testosterona (Kraemer & Spiering, 2008). No obstante, debemos tener en cuenta que para estimular la producción de esta hormona se debe realizar ejercicios de alta intensidad y fuerza, ya que se sabe que la incrementan mucho más que el ejercicio aeróbico (Cadore EL, et al. 2012).

Los autores Ahtiainen & Kraemer (2003), mencionan que:

El aumento agudo de la concentración sérica de testosterona inducido por el ejercicio de fuerza, puede ser causado por la influencia del aumento de la circulación sanguínea en los testículos, la activación del sistema nervioso simpático, el aumento de la acumulación de lactato y las concentraciones de hormona luteinizante, (p 418).

Continuando con lo anterior Weir (S/F), menciona que:

Para aumentar las concentraciones de la testosterona después de un entrenamiento de fuerza, lo ideal es realizar ejercicios donde se trabajen grupos musculares grandes y con un alto volumen, y además de ello, el descanso no debe ser mayor de 60 segundos entre series (p 2).

Sin embargo, Rahman, Hadi, & Mohsen (2011), encontraron niveles más altos de testosterona en hombres que realizaban entrenamiento de fuerza, pero que no eran de alto rendimiento. Las concentraciones de la hormona fueron valoradas antes de realizar la actividad, al finalizarla y 30 minutos después de terminada la sesión. Los sujetos estaban divididos en tres grupos, los cuales descansaban entre series ya sea 60, 90 o 120 segundos. Los resultados evidenciaron niveles superiores de testosterona tanto al terminar la sesión como a los 30 minutos de finalizada la misma, en las personas que descansaron 120 segundos.

Por otro lado, los picos de la testosterona se encuentran en la mañana y en la tarde, (Lawrence, Gordon & Julien, 2010). De hecho, es al final de la tarde (18:00 horas) donde el entrenamiento de la fuerza y la hipertrofia puede dar mejores resultados (Burley SD, et al. 2016). Un factor puede ser que a esa hora la carga de carbohidratos y de proteína es óptima por las ingestas realizadas durante el día, mientras que en la mañana, el cuerpo se encuentra con niveles bajos de glucógeno y aminoácidos. Aunado a esto, el cortisol (hormona catabólica) también posee niveles altos en la mañana, lo cual puede generar que la degradación proteica sea mayor, sin tener en cuenta que otros factores que estimulan la producción de cortisol son; el poco descanso nocturno (falta de sueño o pocas horas del mismo) y el realizar ejercicio en estado de ayuno, lo cual es algo muy común en las personas que practican actividad física de forma recreativa.

Finalmente, se debe mencionar que, un factor importante en la liberación de esta hormona es la edad, ya que a partir de los 30 años su disminución se hace evidente (Martínez, et al. 2008). Precisamente, estos mismos autores indican que no sólo existen cambios en los niveles de testosterona, sino también en la globulina trasportadora de hormona sexual (SHBG), en las hormonas del eje hipotálamo-hipofisario, y en los andrógenos suprarrenales, especialmente el sulfato de dehidroepiandrosterona (p 604).

En conclusión, si se desea incrementar la testosterona se debe considerar lo siguiente dentro del plan de entrenamiento:

  • Realizar movimientos que involucren gran cantidad de fuerza,
  • Los descansos entre series no deben sobrepasar los 2 minutos,
  • Los ejercicios deben estimular de manera significativa el sistema nervioso simpático.

REFERENCIAS

Kraemer, W., & Spiering, A. (2008). Crecimiento Muscular . National Strenght y Conditioning Association.

Lawrence, D., Gordon, F., & Julien, S. (2010). Interactions of Cortisol, testosterone and resistance training: influence of circadian rhythms. Chronobiology international .

Greenstein, B., & Wood, D. (2016). Endocrinología, lo esencial de un vistazo . Madrid: Medica Panamericana.

Suarez, G. (2008). Sistema Neuroendocrino y Actividad Física. Medellin .

Piguillem, Ciminari, & Gómez. (2013). Déficit de testosterona y estres del pulmón . Química viva .

Rahman, R., Hadi, R., & Mohsen, E. (2011). Efectos de periodos de reposo muy cortos en la relación de testosterona y cortisol durante ejercicios de alta resistencia en hombres. Apunts Med Esport .

Cadore EL & Martins LF. (2012). Chapter 13. Acute and chronic testosterone responses to physical exercise and training. Book: Sex hormones. ISBN 978-953-307-856-4. Ed INTECH.

Ahtiainen, J., & Kraemer, W. (2003). Acute hormonal and neuromuscular responses and recovery to forced vs maximun repetitions multiple resistance. International Journal of Sports Medicine .

Weir, J. (S/F). Acute hormonal response to strength training. National Council for Certified Personal Trainers.

Martinez, J., Queipo, A., Ferrandis, C., Gil, S., & Chuan, P. (2008 ). Cambios en las hormonas sexuales en los varones mayores de 50 años. Prevalencia de niveles bajos de testosterona y factores de riesgo . Actas Urológicas Españolas.

Hiort O, Holterhus PM. (2000). The molecular basis of male sexual differentiation. Eur J Endocrinol.; 142(2): 101-110.

Burley SD, Whittingham J, Allen J, Grosset JF, Onambele GL. (2016). The Differential Hormonal Milieu of Morning versus Evening May Have an Impact on Muscle Hypertrophic Potential. PLoS ONE 11(9): e0161500.

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