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Ácido fólico y fuerza: composición corporal y biomarcadores en hombres adultos

En hombres universitarios sanos, combinar 0,4 mg diarios de ácido fólico con entrenamiento de fuerza durante 8 semanas se asoció con mayores ganancias de masa muscular esquelética, mayor reducción de grasa corporal, menor homocisteína (Hcy) y mayor colesterol HDL (HDL-C) que cualquiera de las dos intervenciones por separado. Los autores subrayan que los resultados son preliminares y no constituyen evidencia definitiva de beneficio cardiometabólico.

Qué se estudió: diseño, muestra e intervención

Se reclutaron 40 estudiantes universitarios varones sanos, distribuidos al azar en cuatro grupos de 10 participantes cada uno:

  • Control: un comprimido de placebo con apariencia idéntica cada día.
  • Entrenamiento de fuerza (RT, por resistance training): programa de fuerza y placebo.
  • Ácido fólico (FA): 0,4 mg diarios, sin entrenamiento.
  • Entrenamiento de fuerza + ácido fólico (RF): el mismo programa de fuerza que el grupo RT y 0,4 mg diarios de ácido fólico.

La intervención duró 8 semanas, precedidas de una semana de evaluaciones. Antes y después se midieron la composición corporal, la concentración de Hcy, el perfil lipídico y la concentración de ácido fólico. Las comparaciones dentro de cada grupo se hicieron con la prueba t pareada y las comparaciones entre grupos con ANOVA de una vía, con un nivel de significación de P < 0,05.

Qué encontraron: masa muscular, grasa corporal, homocisteína y HDL-C

Composición corporal

  • Masa muscular esquelética (SMM): el grupo RF aumentó +4,79 ± 2,42 kg, significativamente más que el control (+0,96 ± 1,50 kg), FA (+1,03 ± 1,68 kg) y RT (+0,91 ± 1,12 kg) (todas P < 0,01).
  • Masa grasa corporal (BFM): la mayor reducción fue en RF (−1,49 ± 1,40 kg), diferente del control (+0,24 ± 1,71 kg; P < 0,01) y de FA (+0,04 ± 1,18 kg; P < 0,05).
  • Porcentaje de grasa corporal (BFP): RF mostró una disminución significativamente mayor que FA (P < 0,05).

Biomarcadores sanguíneos

  • Homocisteína: disminuyó de forma significativa en RF respecto del control y de RT (ambos P < 0,05).
  • HDL-C: aumentó más en RF (+0,21 ± 0,24 mmol/L) que en el control (−0,01 ± 0,12 mmol/L; P < 0,01) y que en FA (+0,02 ± 0,16 mmol/L; P < 0,05).
  • No hubo diferencias significativas entre grupos en la concentración de ácido fólico, el colesterol total (TC), los triglicéridos (TG) ni el colesterol LDL (LDL-C).

Qué significa para la práctica: cómo interpretar y aplicar estos resultados

Estos datos son una señal de interés, no una pauta de suplementación. Conviene usarlos con prudencia en los siguientes puntos.

El entrenamiento de fuerza sigue siendo la base

El ácido fólico solo no produjo cambios relevantes en la masa muscular ni en la grasa corporal (+1,03 kg de SMM y +0,04 kg de BFM), y el entrenamiento solo tampoco mostró una mejora marcada en esas variables (+0,91 kg de SMM). El efecto destacado apareció únicamente en la combinación. Por tanto, no tiene sentido plantear el ácido fólico como sustituto del entrenamiento ni como “suplemento anabólico” aislado.

A quién podrían aplicarse los hallazgos

Los resultados provienen de hombres jóvenes, universitarios y sanos. Su extrapolación a mujeres, adultos mayores, deportistas entrenados, personas con sobrepeso u obesidad o con alteraciones metabólicas no está respaldada por este estudio.

Qué puede hacer el profesional

  • Entrenadores y preparadores físicos: mantener la prioridad en una progresión sólida de fuerza. Si un deportista ya consume ácido fólico por indicación de un profesional de la salud, el estudio sugiere que no interfiere con las adaptaciones del entrenamiento, aunque no se diseñó para demostrarlo.
  • Nutricionistas: la dosis estudiada (0,4 mg/día) es modesta. Antes de plantear su uso, conviene valorar la dieta, el estado nutricional y los objetivos del cliente, y no recomendar la suplementación solo con base en este trabajo.
  • Profesionales de la salud: la reducción de Hcy y el aumento de HDL-C son cambios favorables en marcadores asociados al riesgo cardiovascular, pero los autores indican que no deben leerse como prueba de un beneficio cardiometabólico. Cualquier decisión sobre suplementación debe individualizarse y corresponde al profesional sanitario.

Cómo leer la magnitud del efecto en SMM

Un aumento de casi 5 kg de masa muscular esquelética en 8 semanas en el grupo RF es una cifra muy superior a la de los demás grupos y es poco habitual en un período tan corto. Debe tomarse con cautela por el tamaño reducido de la muestra y por la variabilidad entre participantes (desviación estándar de 2,42 kg). Es razonable esperar que, en la práctica, las ganancias sean menores y más heterogéneas.

Seguimiento recomendable

Si se decide aplicar un programa que combine fuerza y suplementación bajo supervisión sanitaria, resulta útil registrar la composición corporal con el mismo método y, cuando proceda, los marcadores sanguíneos, para valorar la respuesta individual en lugar de asumir que será igual a la del grupo estudiado.

Limitaciones del estudio

  • Muestra pequeña: 10 participantes por grupo, todos varones jóvenes y sanos.
  • Duración corta: 8 semanas, sin información sobre efectos a largo plazo ni sobre la persistencia de los cambios.
  • Los autores consideran los hallazgos preliminares; los cambios en biomarcadores no permiten afirmar una reducción real del riesgo cardiovascular.
  • La concentración de ácido fólico no difirió entre grupos, por lo que los mecanismos que explicarían el efecto de la combinación no pueden deducirse de estos datos.
  • No se informan tamaños del efecto, y los resultados deben confirmarse en estudios más amplios y con otras poblaciones.

Conclusiones aplicables

  • En hombres universitarios sanos, el ácido fólico (0,4 mg/día) combinado con entrenamiento de fuerza durante 8 semanas se asoció con mayor ganancia de masa muscular esquelética y mayor pérdida de grasa que cada intervención por separado.
  • La combinación también se asoció con menor homocisteína y mayor HDL-C; TC, TG y LDL-C no mostraron diferencias entre grupos.
  • Los resultados son preliminares y no demuestran un beneficio cardiometabólico definitivo.
  • El entrenamiento de fuerza debe seguir siendo el pilar de la intervención; el ácido fólico solo no mostró efectos relevantes sobre la composición corporal.
  • No se debe extrapolar a mujeres, adultos mayores, deportistas de élite o personas con enfermedades; la suplementación debe individualizarse con un profesional de la salud.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de G-SE.
Publicación Original