Prof. Jorge Luis Roig

Obesidad sarcopénica

Obesidad sarcopénica

Obesidad sarcopénicaUn protagonismo
enzimático y hormonal que merece ser consideradoJorge RoigHace casi diez
años, abocado a la lectura de la obesidad sarcopénica (OB-S), comencé a
analizar cuestiones directamente asociadas a ambas problemáticas, esto es, a la
Obesidad y a la Sarcopenia. Por aquellos tiempos procurábamos tener información
que pudiera relacionar el acúmulo de tejido graso y la disminución del tejido
muscular a partir de una causal vinculante. Sabíamos que los
obesos presentan elevada concentración de una enzima, la citocromo p450
aromatasa (Ap450), la que es responsable de la conversión de andrógenos en
estrógenos. Esto podía ser el comienzo de nuestra convicción: que bajos niveles de Testosterona (T) por elevada
cantidad de Ap450 no favorezcan la ganancia de tejido muscular y entonces la OB-S
sea también la necesaria consecuencia de la situación enzimática y hormonal. En ese entonces
teníamos un gran objetivo, comprobar los niveles de la referida enzima, de T y
porcentajes de tejido muscular en diferentes sujetos, a los fines de verificar
si nuestra hipótesis podía encontrar respaldo en la investigación que queríamos
llevar a cabo. Asumíamos un
adversario casi imposible de vencer: vivíamos en Europa, la pesquisa se pagaba
en euros y no poseíamos respaldo económico que nos ayudara a avanzar con
nuestra tarea. Entonces…..final del sueño, nos despertó la realidad. En fecha reciente se han publicado numerosos artículos que vinculan al
déficit de T con el Síndrome Metabólico (SM). Es de resaltar que entre el
conjunto de factores de riesgo que incluye esta patología están la obesidad visceral, dislipemia, hipertensión arterial,
hiperglucemia e incluso la resistencia a la insulina. Es oportuno destacar acá que
muchos obesos padecen SM. Y precisamente en este punto, hay evidencia que el
déficit androgénico prolongado (propio del hipogonadismo masculino) genera
cambios en la composición corporal, entre ellos justamente se destaca la
obesidad. Por caso, se ha encontrado una asociación inversa entre T y grasa visceral (Seidell JC, et al. “Visceral fat accumulation in men is
positively associated with insulin, glucose, and C-peptide levels, but
negatively with testosterone levels“. Metabolism. 1990;39:897-901), así como
también ha sido confirmada la relación inversa de las concentraciones de T y
los niveles de obesidad (Zumoff B. et al. “Plasma free and
non-sex-hormone-binding-globulinbound testosterone are decreased in obese men
in proportion to their degree of obesity”. J Clin Endocrinol Metab. 1990;
71:929-31.), por lo que es de afirmarse que los obesos sarcopénicos tienen alta
probabilidad de padecer hipogonadismo androgénico.En torno a esto último, además, hay evidencia de que existe una
asociación bidireccional muy fuerte entre el hipogonadismo androgénico y el SM.
Y ello incluso al punto de demostrarse que 1 de cada 7 obesos estaría
necesitando de un tratamiento con T mientras que solo 1 de cada 30 no obesos se
hallaría en esas condiciones. (Allan C.A et al. “The
association between obesity and the diagnosis of androgen deficiency in
symptomatic aging men”. MJA. 2006;185: 424-7).Se conoce que el
organismo humano posee receptores androgénicos y anabólicos a la testosterona,
lo que explica la doble función de la misma favoreciendo la aparición y
sostenimiento de los caracteres sexuales secundarios así como la estimulación,
crecimiento y desarrollo del
tejido muscular (Kraemer, W. J., et. al.»Hormonal and growth
factors responses to heavy resistance exercise», Journal of Applied
Physiology 1990; 69, p. 1442-1450). En este último aspecto, la T tiene un
doble protagonismo metabólico por cuanto no solo es anabólica, también es
anticatabólica ya que inhibe la degradación proteica a nivel muscular (Vingren
J.l. et al., “Testosterone Physiology in Resistance
Exercise and Training” Sports Med 2010; 40 (12);
1037.1053).Otra
cuestión a resaltar es que se ha asociado al déficit de T con la sarcopenia en
las etapas finales de la vida (Kaufman JM,Vermeulen
A. “Declining gonadal function in elderly men”. Bailliere’s Clin Endocrinoi
Metab 1997 Jui; 11 (2): 289-309); (Tenover JS. “Declining testicular function
in aging men”. Int J Impotenee Res 2003 Aug; 15 Suppl. 4: S3-8). Así, y
considerando que el sostenimiento del tejido muscular en hombres depende de la
suficiente secreción hormonal, tal como lo han mostrado las investigaciones en
sujetos de edad avanzada, debe esperarse que en situaciones donde la T esté
disminuida la masa muscular también se verá con menor desarrollo del esperado.Apoyando lo
anterior, hay evidencia experimental que en situaciones en las cuales se
presenta alguna forma de hipogonadismo por cirugía (orquiectomía) o en terapias
farmacológicas para la deprivación de T (cáncer de próstata), se instala
necesariamente sarcopenia (Kumar RJ, et al. Adverse events associated with
hormonal therapy for prostate cancer, Rev Urol 2005; 7 Suppl. 5: S37-43);
(Galvao DA. et al. Resistance training and reduction of treatment side effects
in prostate cancer patients. Med Sci Sports Exerc 2006 Dec; 38 (12): 2045-52).Se ha demostrado
también que tanto la leptina como las adipoquinas proinflamatorias, fuertemente
liberadas por los adipocitos en los obesos, inducen la actividad de la
aromatasa y con ello la producción de estrógenos y resistencia a la insulina.
(Catalano S. et al. “Leptin enhances, via AP-1, expression of aromatase in the
MCF-7 cell line”. J Biol Chem 2003;278: 28668–76. 91). Turgeon Cet al.
“Regulation of sex steroid formation by interleukin-4 and interleukin-6 in
breast cancer cells”. J Steroid Biochem Mol Biol 1998;65:151–62). Por lo
anterior entonces bien puede afirmarse que la obesidad, consecuente a este
proceso hipertrófico en el tejido graso, implica necesariamente disminución en
la producción de T por su conversión a hormona sexual femenina.Un dato por
demás relevante al momento de considerar la secreción de T, es el de saberse
que ella responde al entrenamiento de fuerza muscular, especialmente con cargas
elevadas que superan el 70% de la fuerza máxima dinámica del sujeto y cuando
las pausas entre series son reducidas. Y, en el mismo punto, que además su
incremento en sangre es más elevado por la tarde-noche que en otros momentos
del día (Dolve P. A. et al.,
«Androgenic response lO long-term physical training in male subjects»,
International Journal of Sports Medicine 1990, 11, p. 421-424; Hakkinen, K.,
et. al, «Daily hormonal and neuromuscular responses to intensive strength
training in 1 week» ,International Journal of Sports Medicine 1900; p.
422-428). Justamente y basado en lo anterior, se afirma que la hormona es
la principal responsable del aumento de tamaño muscular y de la fuerza (Jakob
L. Vingren Testosterone Physiology in Resistance
Exercise and Training”, Sports Med 2010; 40
(12); 1037-1053). Se sostiene además,
y asociado al entrenamiento, que el tiempo de vida de la T (fija y libre) se
prolonga por alrededor de los 30 minutos luego de haberse incrementado por
ejercicios intensos de fuerza, y que la magnitud de su secreción está vinculada
a la intensidad, el número de series, el orden de los ejercicios así como a la
pausas entre estos.Asociado
a lo anterior, hay consenso al afirmar que no es solo la intensidad quien
determina la liberación de T sino ella en relación a un determinado número y
formas de ejercicios también. Como se aprecia, las variables utilizadas, y el
vínculo entre ellas en la prescripción de ejercicios de fuerza, pueden
favorecer o no la liberación de T y ello determinar la ganancia de tejido
muscular.Es oportuno
destacar acá que hay evidencia que los grandes músculos utilizados al comienzo
de una sesión generan una significativa liberación de T a la circulación que
ayuda a perfundir con dicha hormona a la masa muscular que posteriormente se
utilice en el mismo entrenamiento. En este aspecto, Hansen ha demostrado que cuando
el bíceps se entrena después de 4 series de press de piernas, se hipertrofia
significativamente más en comparación con el entrenamiento de los bíceps solos.
(Hansen S. et al. “The effect of shorTerm strength training
on human skeletal muscle: the importance of physiologieally elevated hormone
levels”. Scand J Med Sei Sports 2001 Dec 1; 11 (6): 347-54).En un trabajo
reciente concretado por Silverman y cols. (Hormonal responses to maximal and
submaximal exercise in trained and untrained men of varius ages. J. Gerontol A
Biol Sci Med Sci 51: B 30-7, 1996) los autores comprobaron
que los niveles de T son superiores tanto en jóvenes como en adultos mayores
bien entrenados, respecto de los desentrenados.En resumen, la
evidencia al presente es que el sujeto obeso padece una serie de trastornos que
afectan tanto al tejido adiposo como al muscular, pero que además tiene un
serio compromiso 1) del sistema neuroendócrino en aquellas hormonas vinculadas
a la hipertrofia muscular y el uso de grasas, 2) del metabolismo asociado a sus
lipoproteínas y, finalmente, 3) del metabolismo energético, el que está
fuertemente limitado en la capacidad para la utilización de ácidos grasos. Así
entonces, abordar el ejercicio en el sujeto con sobrepeso u obesidad con los
tradicionales caminos seleccionados para una persona magra puede representar
una carga de trabajo físico, pero muy lejos de significar el camino correcto
para alcanzar el propósito deseado.

El Método Intermitente, o cuando la evidencia derrumba a la pseudociencia.

El Método Intermitente, o cuando la evidencia derrumba a la pseudociencia.

El Método Intermitente, o cuando la evidencia derrumba a la pseudociencia.Como he venido presentando recientemente, el método intermitente (MI) está siendo tendenciosamente tratado en lo que hace a ciertas cuestiones que involucran a los recursos energéticos de que se vale el mismo. Concretamente, fundamentan (?) algunos (y multiplican demasiados) que el mismo utiliza la energía proveniente de las grasas en virtud de un efecto inhibitorio sobre la PFK por parte del citrato formado bioquímicamente en las reacciones mioenergéticas. Sin necesidad de extenderme acá sobre esto último, absolutamente falso desde el fenómeno bioquímico (ya lo hice ampliamente en su momento en otra publicación) sí entendí sumamente interesante colocar acá unas gráficas sobre lo investigado y publicado por Randers et al.. recientemente (uno de los colaboradores del trabajo es nada menos que Jens Bangsbo, investigador “utilizado” en sus citas por los multiplicadores de lo indemostrado sobre recursos energéticos del MI). En este artículo cietífico denominado “Activity profile and physiological response to football training for untrained males and females, elderly and youngsters: influence of the number of players”, del año 2010, estos investigadores pesquizaron, entre otras cosas, el comportamiento de la reserva glucogénica en los diferentes tipos de fibras musculares. Para ello, sometieron a esfuerzo a 147 sujetos de diferentes edades y sexo, a quienes agruparon de manera tal de constituir equipos de fútbol que desarrollen su juego bajo la forma de los entrenamientos reconocidos como “de espacio reducido“. Así dividieron a los mismos en equipos de 1vs1, 2vs2, 3 vs3, 4vs4 y 7vs7, agrupándolos por sexo. En todos los casos, las ejercitaciones se realizaron en varios bloques de tiempo fijo, separados por pausas entre ellos y durante un total de 60 minutos.Utilizando recursos como el bien conocido “Time–motion analysis”, la biopsia muscular y muestras sanguíneas, entre otros, determinaron:1) tiempo de corridas de alta intensidad (25-30km/h durante 1,5 a 2,3seg), 2) número de repeticiones de esfuerzos de alta intensidad (98 a 140), 3) otras formas de desplazamiento en volumen e intensidad también (incluidas las “hacia atrás”) 4) lactato, con el objeto de determinar (indirectamente, según lo sabido al presente), niveles de acidez muscular y sanguíneos.5) Ácidos grasos libres plasmáticos.La elocuencia de las gráficas que adjunto a este pequeño texto, me eximen de aclarar lo que las imágenes referidas hacen por sí solas al respecto, pero además demostrar, con más testimonio científico, que la glucólisis no se inhibe en este tipo de ejercicios (observar la disminución del glucógeno muscular con y por el esfuerzo). Finalmente debe tenerse presente, como tantas veces lo hemos sostenido, que el hecho de que los ácidos grasos se incrementen en sangre en el intraesfuerzo no es demostración de que se ha instalado la beta-oxidación mitocondrial de los mismos. La limitadísima circulación muscular en las micropausas no lo posibilitaría. Ella, cuando se verifica, acontece especialmente en el pos esfuerzo del ejercicio totalmente finalizado.

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El Crossfit en los Niños y Adolescentes

El Crossfit en los Niños y Adolescentes

Sin contraindicación, pero….y si primero conocemos aspectos de la Fisiología Pediátrica y después decidimos qué hacer?Jorge Roig (2015)Uno de los reparos y limitaciones que ha postergado el estudio de los fenómenos musculares en las etapas pediátricas de la vida tienen que ver fundamentalmente con aspectos técnicos y éticos. Los métodos invasivos a nivel muscular y sanguíneo han conducido a fuertes oposiciones de diferentes instituciones, como es lógico, para poder estudiar en forma directa lo que muestra en su intimidad el trabajo muscular en los niños y adolescentes sometidos a ejercitaciones físicas. Así, y a pesar de existir estudios de hace más de 40 años que sí se han concretado y evidenciado ciertas realidades como son los de Eriksson, Ekblon, Bar-Or y otros, solo recientemente se multiplicaron ellos en razón de comenzar a investigarse con una técnica sumamente eficaz y no invasiva como lo es la Resistencia Magnética Nuclear (RMN).La vulnerabilidad del niño y adolescente a cierto tipo de entrenamientos ha sido claramente demostrada. No son pocos los estudios que han dado evidencia de ello. Por ejemplo se reconoce que la etapa puberal representa una instancia de resistencia a la insulina en los niños (Amiel SA et al. Impaired insulin action in puberty. A contributing factor to poor glycemic control in adolescents with diabetes. N Engl J Med 1986) y que también la nivelación de la glucosa en reposo a expensas de la insulina es menor en los púberes que en los pre púberes (Arslanian SA et al. Correlations between fatty acid and glucose metabolism. Potential explanation of insulin resistance of puberty. Diabetes 43, 1994.).Se ha observado que las características fenotípicas de la fibras musculares de adultos y adolescentes son similares, pero sin embargo las respuestas metabólicas al ejercicio son muy diferentes. En este punto, Bar-Or ha dado evidencia hace ya un buen tiempo que la respuesta anaeróbica en los niños es menor que en los adultos (Bar-Or O. Pediatric Sports Medicine for the Practitioner: From Physiologic Principles to Clinical Applications.New York: Sponger-Verlag, 1983). Trabajos concretados ultimamente han mostrado lo afirmado por Eriksson hace ya 40 años respecto a que la capacidad glucolítica era sensiblemente inferior en los niños respecto de los adultos. Así, los valores de lactato circulantes se aprecian en los prepúberes bastante más bajos que en los mayores, lo que expresa una capacidad glucolítica no mitocondrial disminuida. Esto se explica al menos por dos cuestiones bien diferenciadas, los niños tienen aproximadamente el 50 a 60% menos de reserva glucogénica muscular y una actividad de la PFK mucho menor (Eriksson BO. Physical training, oxygen supply and muscle metabolism in 11–13-year old boys. Acta Physiol Scand Suppl 384: 1–48, 1972). La manera de contrarrestar esta situación deficitaria en cuanto a la resíntesis de ATP por metabolismo extramitocondrial, también se ha demostrado que existe en los niños, los que apelan a un metabolismo oxidativo que funciona a pleno en ellos. Y esta es tan elevada que tanto en niños como adolescentes se muestra superior a la que poseen los adultos jóvenes (Taylor DJ, et al. Ageing: effects on oxidative function of skeletal muscle in vivo. Mol Cell Biochem 174: 321–324, 1997).Respecto del metabolismo glucolítico, es interesante lo documentado por Kaczor y colegas, los que demostraron que la actividad de la piruvato deshidrogenasa (PDH) en la musculatura abdominal es 3,5 veces menor en los niños respecto de los adultos (Kaczor JJ et. al. Anaerobic and aerobic enzyme activities in human skeletal muscle from children and adults. Pediatr Res 57, 2005), algo que ya se había confirmado mucho tiempo atrás a través de biopsias musculares llevadas a cabo en infantes por Berg (Berg Aet al. Skeletal muscle enzyme activities in healthy young subjects. Int J Sports Med 7:236–239, 1986).Varias son las razones que pueden explicar estos menores niveles de lactato en los niños. La PDH es responsable primaria de que el piruvato se incorpore al ciclo de Krebs, por lo que al estar disminuida, su capacidad es reducida a este nivel. Pero también la masa muscular relativa de los niños es inferior, lo que impone menores niveles metabólicos relativos y una mayor dependencia del metabolismo mitocondrial. En este aspecto, trabajos concretados con RMN han evidenciado que existe una mayor tasa de fosforilación oxidativa en niños y adolescentes en ejercicios intensos. Los estudios ya mencionados de Kaczor en esta cuestión han logrado documentar que existe en los niños una mayor metabolización de grasas en la resistesis de ATP ante exigencias intensas, comparado con los adultos.Es interesante acá destacar que se sabe que los adolescentes oxidan glucosa exógena a una tasa mayor que los adultos (Timmons BW, et al.. Oxidation rate of exogenous carbohydrate during exercise is higher in boys than in men. J Appl Physiol 94: 278–284, 2003). Esto quizás se deba a que sus reservas musculares son menores y se constituya en una respuesta fisiológica de preservación del referido nutriente almacenado. Así las cosas, algunas cuestiones se tornan como imperiosas para considerar a la hora de analizar si el Crossfit (CF) es una ejercitación adecuada a las posibilidades fisiológicas y endocrinas del niño. Tener en cuenta los valores de lactato menores y de producción de hidrógenos más reducida avalarían cualquier ejercitación debidamente delimitada en un contexto mitocondrial y no citoplásmico desde lo metabólico energético. Y ello porque esos valores disminuidos del referido metabolito expresan finalmente una incapacidad para la utilización de glucógeno muscular a intensidades elevadas. Debe recordarse que aun aceptando una posibilidad relevante de utilización de grasas como sustrato metabólico, su tasa metabólica es muy lenta y ello afecta tanto al ejercicio como la recuperación del mismo si se lo compara con la que tienen el glucógeno muscular. Por ello, aquellas ejercitaciones en donde el reclamo glucolítico es alto en intensidad (tasa elevada) y duración (entre 8 y 45 segundos) debieran ser consideradas muy especialmente por las limitaciones enzimáticas y de reserva de sustrato que presentan los sujetos que atraviesan las edades pediátricas. Además, entender que la masa muscular está en pleno proceso de crecimiento y desarrollo, y por ello limitada respecto del adulto, nos mostrará una capacidad de recuperación menor y una fatigabilidad mayor por reclutamiento masivo de unidades motoras. Y también, y nada despreciable para especular, la consideración del status nutricional tiene un sitio de privilegio en el análisis. Porque el catabolismo proteico en el CF es mayúsculo, lo que obliga a un consumo proteico adecuado a la exigencia, algo claramente olvidado en la mayoría de las actividades en las cuales se involucran los individuos en crecimiento.Para reflexionar…

Las proteínas y su importancia sobre la masa muscular

Las proteínas y su importancia sobre la masa muscular

Otra invitación a incorporarse al siglo XXI en lo que a consumo proteico se refiereQue el músculo es un órgano fundamental y clave para la concreción de las actividades cotidianas no merece demasiada aclaración. Sí parece necesario recordar que también tiene un papel protagónico en la regulación metabólica de nuestro organismo. Saber que a partir de la cuarta década de la vida se comienza con una pérdida sistemática de este tejido a un ritmo de 0,8% por año no es un aspecto a desconsiderar, porque ello implica advertir que las personas ya desde los 30 años están potencialmente vulnerables a esta problemática muscular (Paddon-Jones D, Rasmussen B. . Dietary protein recommendations and the prevention of sarcopenia. Curr Opin Clin Nutr Metab Care 12, 2009).Se torna central comprender que con el deterioro cuanti-cualitativo del tejido muscular hay un camino allanado para enfrentarse a patologías como el sindrome metabólico, DBT2 y enfermedad cardiovascular (Wolfe R. 2006. The underappreciated role of muscle in health and disease. Am J Clin Nutr 84) y, como es obvio, para el deterioro en la concreción de las actividades de la vida diaria (Velazquez et. al . The relationship between sarcopenia, undernutrition, physical mobility and basic activities of daily living in a group of elderly women of Mexico City. Nutr Hosp. 2013). Así entonces, cuidar a nuestra masa muscular debe ser un imperativo durante toda nuestrea vida, y esto debe ser innegociable.El aporte de comida con suficiente cantidad de proteínas garantiza una síntesis proteica aumentada durante el día, mientras que su carencia nutricional estimula el catabolismo de ellas. Cíclicamente se vive así en una jornada normal, alternando síntesis con degradación proteica, siendo que podría dominar una sobre la otra si se aportara o no una adecuada cantidad del mencionado nutriente. Pero también podría dominar el catabolismo por llevar una vida sedentaria, asociado o no a una carga proteica nutricional deficitaria, o como fue dicho, y/o por el paso de los años más allá de la cuarta década de la vida. Para considerar también es que es esperable el deterioro muscular si existieran entrenamientos de la masa muscular con restricción proteica importante en la alimentación.Uno de los contribuciones más interesantes que se han hecho al presente sobre lo anterior es que bajo condiciones de déficit de energía la síntesis proteica se reduce, lo que se agrava si además la persona está en las etapas tardías de la vida. Sin embargo ello puede ser atenuado si se ingirieran proteínas en cantidad suficiente de manera de equilibrar con este aporte los requerimientos energéticos (Geirsdottir O et al. Dietary protein intake is associated with lean body mass in community-dwelling older adults. Nutr Res 3, 2013). Así, y a los fines de aclarar lo anterior, si se disminuyen las cantidades de calorías diarias a expensas de los carbohidratos (CHO) por ejemplo, las proteínas deberían incrementarse en la dieta a los fines de que ellas brinden las que no se ingieren por reducción de azúcares. Dado que las proteínas aportan 4kcal por gramo, exactamente lo mismo que los CHO, disminuir a estos en determinada cantidad de gramos implica aumentar la misma dosis en proteínas.Otros aportes no menos llamativos han dado luz a los fines de realizar una mejor selección de las proteínas, porque se ha distinguido claramente la diferencia potencial que existe entre ellas según su procedencia y también de acuerdo al contenido que presenten de aminoácidos, su mejor digestibilidad y la biodisponibilidad de los mismos. Dado que las proteínas de whey (WP) son solubles en ácidos, su salida del estómago es inmediata, lo que genera una hiperaminoacidemia que finalmente acaba por estimular fuertemente la síntesis proteica a nivel muscular (West D. et al. Rapid aminoacidemia enhances myofibrillar protein synthesis and anabolic intramuscular signaling responses after resistance exercise. Am J Clin Nutr 94, 2011). También hay suficiente información de que el consumo de WP luego de entrenamientos de fuerza estimula fuertemente la síntesis proteica (entre tantos trabajos, los de Wilkinson y cols., Yang y cols., Burd y cols.y Tang y cols.). Unido a lo anterior, se sabe que muchas de las proteínas de ciertos alimentos como la soja, por ejemplo, son retenidas en forma significativa en la región esplácnica, por lo que su aporte al músculo será limitado. Pero no es todo, porque además la cantidad de leucina que estas proteínas de soja presentan es sensiblemente inferior de lo que contienen las WP (Luiking Y et al. Casein and soy protein meals differentially affect whole-body and splanchnic protein metabolism in healthy humans. J Nutr 135, 2005). Justamente Wilkinson ha mostrado que la proteína es mucho más eficaz anabólicamente cuando se consume de WP que cantidades idénticas de proteína de soja (Wilkinson S et al. Consumption of fluid skim milk promotes greater muscle protein accretion after resistance exercise than does consumption of an isonitrogenous and isoenergetic soy-protein beverage. Am J Clin Nutr 85, 2007). También es importante conocer que 50grs de proteína de soja son necesarios ingerir para alcanzar el reconocido umbral de leucina, cantidad esta mínima necesaria de ese aminoácido para estimular significativamente la síntesis proteica, algo que se logra con la mitad del aporte provenientes de las WP. Y en idéntica línea, la proteína de arroz contiene lo mismo de leucina pero en 48grs de ese alimento. Finalmente y de enorme importancia a la hora de considerar las calorías en ciertas estrategias de pérdida de peso, analizar el aporte kilocalórico puede ser decisivo a la hora de elegir la procedencia de las proteínas. Porque 50grs de proteina de soja estará dando igual cantidad de leucina pero con el doble de concentración energética de la que tiene 25grs de WP para igual cantidad del referido aminoácido.Mientras tanto, la Medicina sigue hablando de daños potenciales en definidos órganos por el consumo “abusivo” de suplementos proteicos, la Nutrición continúa indicando las dosis propuestas por la OMS (0,8grs/kg PC) a todos y para todo, y los Profesores, instructores de gimnasios y vendedores de suplementos, insisten en orientar a la gente con las cantidades que propone el fabricante del producto. Quizás sea hora de sentarse a estudiar, por el bien de la salud de las personas.Para reflexionar…

El entrenamiento de la fuerza asociado a una dieta alta en proteínas en la obesidad y la diabetes tipo 2

El entrenamiento de la fuerza asociado a una dieta alta en proteínas en la obesidad y la diabetes tipo 2

Un combo inexplicable para muchos profesionales “de la salud”. Habrá que estudiar…La Sociedad Americana de Diabetes sostiene en su posicionamiento respecto de esta patología, que la restricción calórica y el ejercicio son pilares básicos en el tratamiento no farmacológico de dicha enfermedad así como también de la obesidad (Bantle JP, et al. Nutrition recommendations and interventions for diabetes: a position statement of the American Diabetes Association. Diabetes Care 2008). Mucho se habla, y otro tanto se sugiere, en cuanto a la intervención por la alimentación y el ejercicio para el tratamiento de la obesidad y la diabetes. Sin embargo poco se fundamenta respecto del porqué elegir mejor ese camino. En este punto, lamentablemente, las más de las veces vemos la dieta sin ejercicio, el ejercicio sin dieta o, no menos preocupante, la dieta con una actividad física ineficaz que acaba por echar por tierra cualquier intento en la conquista de una mejor salud y calidad de vida.Como la mayoría podemos observar, se aprecia casi como inmediata prescripción de ejercicio a la caminata, y casi nula propuesta de entrenamientos de fuerza. A estos, las más de las veces, se lo contraindica el mover pesos justificándose ello por la probabilidad de daños en la estructura músculo-esquelética o por su impacto sobre la presión arterial, entre otras irrealidades. De allí que la marcha y la natación son casi obligadas indicaciones que médicos y nutricionistas proponen. Alguna vez alguien deberá avisarles a muchos profesionales de la salud que ya se festejó el ingreso al siglo XXI, y el conocimiento también estuvo presente allí mostrándose ya con enormes avances de la ciencia en este terreno que se niegan muchos a reconocer.Retomando las cuestiones que hacen a la alimentación, uno de los tópicos que también varios aun defienden casi sin análisis y mucho menos con sustento, es el de las dietas hipocalóricas. Así, todo lo que pase por disminuir las calorías de la alimentación diaria pareciera que es garantía de éxito en el ámbito de la pérdida de peso graso y el control de la diabetes (DBT). Craso error, porque hay sobrada evidencia de estrategias nutricionales isocalóricas, con reducción cuantitativa de CHO pero aportando más proteínas en una cantidad de calorías idénticas a las de los azúcares que se sustituyen. En estas condiciones, la pérdida de grasa corporal ha sido largamente documentada, como veremos seguidamente. Hace ya unos años Layman mostró que una dieta hiperproteica (DP) asociada al ejercicio favorecía la pérdida de tejido graso en mujeres con sobrepeso/obesidad comparada con dieta HP sola o de ejercicio más carbohidratos (CHO) en cantidades normales (Layman DK, et al: Dietary protein and exercise have additive effects on body composition during weight loss in adult women. J Nutr 2005). Este trabajo último fue sobre la base de ejercicios de tipo aeróbico, pero el equipo de Cauza y colaboradores concluyó, a partir de un trabajo similar, que con ejercicios de fuerza y en poblaciones de sujetos que padecían diabetes tipo 2 (DBT2) los resultados se veían más favorecidos que con ejercitación aeróbica (Cauza E, et al. The relative benefits of endurance and strength training on the metabolic factors and muscle function of people with type 2 diabetes mellitus. Arch Phys Med Rehabil 2005).Resulta interesante el hecho de que distintos autores ponderan fuertemente el entrenamiento de fuerza en razón de que este posibilita dos cosas: mantener masa muscular o, eventualmente, incrementarla. Y advierten que esta condición asciada a una ingesta reducida en CHO pero potenciada en proteínas da como resultado un mejor control de la glucemia, de la insulina y todo ello reduciendo los factores de riesgo cardiometabólicos. De esto ha dado evidencia recientemente Kerksick (Kerksick C, et al: Effects of a popular exercise and weight loss program on weight loss, body composition, energy expenditure and health in obese women. Nutr Metab (Lond) 2009).Es de alta importancia considerar además que las dietas que se han basado en un consumo mayor de proteínas asociado a ejercicios de fuerza también mostraron reducción en la insulina de ayunas, normalización en la glucemia, cambios positivos en el perfil lipoproteico básico (colesterol y sus subfracciones mejoradas, triglicéridos reducidos, etc), tendencia a la normalización de la presión arterial y, entre otros cambios muy favorables, la disminución de la cantidad de medicamentos o de las concentraciones del compuesto activo en cada toma (Wycherley T et al. A High-Protein Diet With Resistance Exercise Training Improves Weight Loss and Body Composition in Overweight and Obese Patients With Type 2 Diabetes. Diabetes Care 2010).Para finalizar, no debe restársele trascendencia al hecho de que tanto los diabéticos como los obesos tienen una significativa reducción de su masa muscular especialmente en piernas, con las implicancias que esto tiene en la calidad de vida. Por ello, entrenar dicha capacidad con gran énfasis no es una antojadiza posición que se asume por placer. Y tampoco es caprichoso estimular un aporte proteico asociado a los referidos ejercicios, porque es bien sabido que en el caso de quien padece DBT con o sin obesidad, también presenta falla de la insulina en su función anabólica, lo que conduce a una pérdida mayor de tejido muscular. En estas condiciones, la dieta HP junto a entrenamientos de fuerza es, al presente, la mejor estrategia no farmacológica para el abordaje de patologías tan preocupantes como la obesidad y la diabetes.Para reflexionar…

​De las proteínas de whey asociadas a ciertos cánceres.

​De las proteínas de whey asociadas a ciertos cánceres.

Una ayuda de la ciencia para los que hablan demasiado cuando están dormidos.Jorge Roig (2015)Que los suplementos han sido la cuerda de la cual tiran los que documentan su eficacia y aquellos que le adjudican efectos nocivos para la salud, no merece demasiado análisis. Sencillamente es así. No menos cierto es que generalmente hay suficiente ciencia de un lado de la soga y bastantes “actos de fe” del lado opuesto. El problema a resolver entonces deberá ser el comprobar en qué extremo está la ciencia actualmente para empezar a actuar con ella en cada circunstancia que se necesite tomar decisiones con los suplementos. Vamos allá entonces.Hace ya más de 20 años que se comenzó a observar que una elevada concentración de IGF-1 (Factor de Crecimiento Insulínico tipo-1) podía tener algún vínculo con la multiplicación de células cancerosas. Como se sabe, dicho factor está fuertemente asociado al anabolismo proteico y por ello a la hipertrofia muscular. En este aspecto, una de las maneras de generar el crecimiento del tejido muscular se apoya en hacer justamente que el referido factor se incremente en su producción (o aporte exógeno) a los fines de accionar sobe la mTOR y de esta manera favorecer la síntesis de proteínas en el músculo esquelético. Los entrenamientos de fuerza, de facto, logran este incremento del IGF-1, pero también el consumo de ciertos alimentos pueden lograrlo con suficiente efectividad, y claro esta, los suplementos proteicos. Hay evidencia científica que el IGF-1 puede aumentar el desarrollo tumoral justamente como consecuencia de su poder anabólico proteico, y ello ha generado bastante investigación en el territorio de la nutrición con el objetivo primario de poder establecer en qué magnitud la ingesta de algunos de estos alimentos, como es el caso de la leche de vaca, podrían tener un efecto pernicioso sobre nuestra salud, llegando incluso a producir alguna forma de cáncer. Un excelente trabajo en co-autoría, de mi querido amigo Pedro Carrera Bastos, aporta muy buena información sobre ello (The impact of cow’s milk-mediated mTORC1-signaling in the initiation and progression of prostate cáncer Melnik B et al, Nutr Metab Lond. 2012).Ahora bien, es la mismísima leche de vaca la que podría tener efecto cancerígeno? Pues aquí se originan las confusiones. Lo que bien se sabe es que la FDA (Administración de Drogas y Alimentos) americana aprobó en 1994 el suministro de la hormona de crecimiento bobina recombinante (rBGH) y ella comienza a aplicarse indiscriminadamente a las vacas lecheras para aumentar la producción de este alimento. Es suficientemente conocido que esta hormona acrecienta sustancialmente la producción hepática de IGF-1 en las vacas, el que se incrementa 10 veces en el referido líquido. Dado que no se elimina con la pasteurización, el mismo pasará a la circulación sanguínea de quien beba leche de vaca. Este IGF-1 es el mismo que produce el ser humano y su exceso en el organismo está asociado a cáncer de próstata, de mama, de colon, etc.. Para destacar también es que no se habla de que sea la proteína de suero de leche la generadora de la referida patología ni mucho menos que ella desencadene cantidades elevadísimas del mismo, algo que está suficientemente documentado. Respecto de esto, y precisamente en la vereda opuesta de tal afirmación (en buena medida tendenciosa y sesgada a los fines), en un interesante trabajo de Bounus se documenta lo importante que puede ser el consumo de proteína de suero de leche en patologías como el cáncer (Bounus G., Anticancer Res. 2000 Nov-Dec. Whey protein concentrate (WPC) and glutathione modulation in cancer treatme). Referido a esto, el autor destaca la importancia del glutatión, una poderosa molécula antioxidante que constituye un verdadero sistema protector de la célula y por ello se lo denomina GSH (glutathione antioxidant system). Dado que esta molécula de glutatión se ha visto muy disminuida a nivel muscular en ejercicios extenuantes y también en linfocitos en situaciones de fuerte agresión del sistema inmune (en ambos casos por la formación de gran cantidad de especies reactivas de oxígeno), se propone el consumo de proteína del suero de leche. La razón que se defiende con esta sugerencia es por el significativo aporte del aminoácido cisteína que hacen estas proteínas, siendo el mismo el factor limitante fundamental para la formación de GSH. Así y tal cual lo sostiene el autor “Los informes de casos que se presentan sugieren fuertemente un efecto antitumoral de un suplemento dietético de proteínas de suero de leche en algunos cánceres urogenitales”.Así las cosas, decir que la proteína de suero de leche sea generadora de alguna forma de cáncer es tan arriesgado como afirmar que la leche produce eso. Ahora bien, si esta última está literalmente infectada de IGF-1 la culpa habrá que buscarla en aquellos que deben analizarla para el consumo humano, pero finalmente será este factor y no las proteínas del suero de leche las que tienen potencia cancerígena. Lo mismo le cabe a estas como suplementos, mal que le pese a los que practican la somniloquia.Para reflexionar.

BCAA como potenciadores de la utilización de grasas en el ejercicio

BCAA como potenciadores de la utilización de grasas en el ejercicio

Un conocimiento incomprensiblemente ignorado en el ambiente del enduranceJorge Roig (2015)Si bien el conocimiento base que se tiene de los aminoácidos de cadena ramificada o BCAA está en su reconocida capacidad para incrementar la síntesis de proteínas a nivel del músculo, poca o nula importancia se le ha dado a ellos en el campo de lo aeróbico, algo para considerar quienes descreen de su importante protagonismo allí. Quizás esto último tenga su explicación en la dedicación que los investigadores le han dado al estudio de ellos en el ámbito de la fuerza muscular por sobre la brindada en el territorio de lo aeróbico.Hace bastante tiempo que está documentado sobre la función energética que podían tener los BCAA durante el ejercicio. Al respecto, Platell y colaboradores habían aclarado suficiente en una publicación concretada en el Journal of Gastroentorology and Hepatology de inicios del año 2000. Casi 20 años antes también Harper y colegas se habían expresado sobre ello en el Proceedings of The Nutrition Society elaborado en abril de 1983. Se sabe que cualquier exceso en el consumo de AAs potenciará la oxidación de estos, y ello porque habría un límite en la capacidad de síntesis de proteínas en nuestro organismo, independientemente de la cantidad de aminoácidos que sean consumidos una vez superado ese punto. Este es otro claro ejemplo en el que se evidencia que no necesariamente “más es mejor” en el ámbito de la biología humana.La leucina, isoleucina y valina (los BCAA) son los únicos AAs que se metabolizan extra-hepáticamente dado que lo pueden hacer en el músculo esquelético. Allí, básicamente tienen dos protagonismos excluyentes: 1) estimular la síntesis proteica favoreciendo una situación francamente anabólica, y 2) ser un importante recurso energético en condición de ejercicio y en otras circunstancias de estrés o ayuno (Ferrando AA, et. al. “Oral branched-chain amino acids decrease whole body proteolysis”. J. Parenteral Enteral Nutr. 1995). En investigaciones bastante más recientes se ha empezado a analizar qué impacto puede tener el aporte de BCAA dentro de las pruebas de endurance, y en este aspecto ciertas observaciones y conclusiones de dichos trabajos están verificando muy importantes eventos asociados a los recursos energéticos del músculo, su utilización y también su ahorro. En un trabajo de Matsumoto y cols. se evaluó el comportamiento del umbral de lactato (ULt) luego del aporte de BCAA a través de un test incremental en bicicleta ergométrica. De recordar es que esta valoración consiste en una prueba continua e incremental en la cual se van obteniendo muestras sanguíneas, las que son realizadas con una frecuencia de tiempo determinada durante dicho test. Lo que se observará en la misma es que muy probablemente en algún momento los valores de lactato en sangre (lactatemia) aumentarán en forma brusca (dícese “de manera exponencial”), situación que hasta ese momento no acontecía. Ese punto de disparo de los valores es el denominado ULt, el que marcará claramente dos situaciones, una antes y otra después de dicho momento. La importancia reconocida que tiene esto es que la condición metabólica que antecede al ULt es de relativo equilibrio metabólico, habiendo un aporte de lípidos al metabolismo bastante más importante que el que se aprecia después de atravesar el umbral. Luego de este, en cambio, se “disparará” fuertemente el metabolismo glucolítico (glucólisis rápida), en detrimento de la entrega energética que venían ofreciendo las grasas a través de la beta oxidación. La relevancia que esto tiene es porque el lactato es un producto final de la glucólisis, lo que obliga a afirmar que a mayor cantidad de lactato, más glucólisis se ha estado concretando en la intimidad muscular y entonces, y por básica deducción metabólico-energética, una sostenida y significativa cantidad de glucógeno muscular está siendo utilizado en el aporte de energía al músculo. Esto es muy fácil de demostrar si se está controlando en forma simultánea el VO2 del sujeto en el esfuerzo con un analizador de gases, ya que la valoración del mismo permite ver el comportamiento del RER (cociente respiratorio), lo que informa claramente cuál de los sustratos está predominando en el aporte energético, si es la glucosa o los ácidos grasos.Lo que pudo comprobar Matsumoto y su equipo, justamente, es que el consumo de BCAA antes del esfuerzo postergó el momento de aparición del umbral de lactato (Matsumoto K et. al. Branched-Chain Amino Acid Supplementation Increases the Lactate Threshold during an Incremental Exercise Test in Trained Individuals. J Nutr Sci Vitaminol, 2009). Esto, finalmente, acaba también por demostrar que ante un mismo nivel de exigencia durante esta prueba incremental, la participación de las grasas continuó siendo más importante al ingerirse BCAA antes del ejercicio que entre los que no los consumieron. Simplificando, el consumo de BCAA favoreció el uso de grasas en el ejercicio y además, y no menos importante, generó una reserva de CHO en el intraesfuerzo al disminuir su utilización. Considerando lo anterior, sumado a que hay bastantes más trabajos que documentan lo observado por Matsumoto, debiera pensarse seriamente que el aporte de nutrientes como los son los BCAAs puede significar una sensible ayuda en el campo de las ejercitaciones aeróbicas por su asociación al incremento del uso de grasas con reducción del de azúcares en el ejercicio a una dada magnitud de esfuerzo. Pero además, en poblaciones donde es necesario estimular el consumo energético de grasas en ejercicio para su pérdida, parece ser una cuestión que no debiera soslayarse y, mucho menos, menospreciarse.Para reflexionar…

Más músculo o más fuerza?

Más músculo o más fuerza?

Un camino a recorrer mucho más corto para una vida más largaJorge Roig (2015)Cuando se habla de sarcopenia debiera ser de lectura obligatoria considerar la reducción de la fuerza que la misma lleva implícita. La llamada dinapenia refiere justamente a la disminución de esta capacidad, la que acontece tan solo por su desatención a la hora de elegir trabajo muscular o, al mismo nivel de gravedad, por sedentarismo. Esto tan primario a considerar pareciera que no es suficientemente valorado, toda vez que lo más habitual es observar en las planificaciones en los gimnasios la movilización de pesos absolutamente incapaces de lograr las deseadas adaptaciones para incrementar la fuerza en la masa muscular involucrada en el ejercicio. Alcanza ver a las personas de edad avanzada y a las mujeres de edad adulta entrenando en esos sitios para comprobar lo que aquí sostengo.El envejecimiento es un camino biológico normal para padecer ambas situaciones narradas, por lo que la sarcopenia y la dinapenia son esperables en las personas durante su envejecimiento. Es interesante considerar en este punto que aun padeciendo una disminución de la masa muscular no necesariamente se pierde fuerza si se atiende convenientemente la situación. Y esta lectura es absolutamente posible hacerla en dirección contraria, porque puede ganarse fuerza en los músculos sin que ellos incrementen su tamaño.Hace ya algunos años Metter y colegas demostraron que existía una fuerte asociación entre la fuerza muscular y la mortalidad por todas las causas (Metter EJ et. al. Skeletal muscle strength as a predictor of all-cause mortality in healthy men. J Gerontol Biol Sci Med Sci.2002). Interesantemente estas conclusiones son coincidentes con los resultados de otra investigación concretada en el mismo año por Katzmarzyk y Craig (Katzmarzyk PT, Craig CL. Musculoskeletal fitness and risk of mortality. Med Sci Sports Exer.2002).El hecho de que la masa muscular se reduzca con el envejecimiento quizás haya hecho poner el énfasis en la mirada del tamaño del músculo más que en su capacidad para desarrollar fuerza al describir la asociación entre la sarcopenia y la expectativa de vida más reducida. Sin embargo varias investigaciones se han concretado en los últimos años buscando lazos entre esta y la dinapenia, especialmente porque en los hombres hay un fuerte vínculo de la testosterona y el IGF-1 con la referida capacidad, factores hormonales estos que se reducen significativamente tanto con el avance de la edad como con la disminución de la fuerza (Cappola AR, Bandeen-Roche K, Wand GS, Volpato S, Fried LP. Association of IGF-1 levels with muscle strength and mobility in older women. J Clin Endocrinol Metab.2001). En un trabajo concretado por Andersen, el autor advierte que con el envejecimiento de la persona acontece una pérdida de motoneuronas, pero que ello lleva en simultáneo de un aumento del tamaño de las que perduran. Además sostiene que esto se asocia a una reducción del número de las fibras musculares del tipo 2 y un aumento proporcional de las de tipo 1. Siendo así, ello explicaría la disminución de la fuerza muscular en la persona con el avance de la edad ya que las responsables de la generación de fuerza son las que se van perdiendo, incrementándose las clasificadas como aeróbicas o de resistencia (Andersen JL. Muscle fibre type adaptation in the elderly human muscle. Scand J Med Sci Sports.2003).Por lo que se puede apreciar hasta acá, imaginar el entrenamiento de la fuerza muscular en los sedentarios u obesos solo con métodos hipertróficos (sarcoméricos o sarcoplásmicos) puede ser únicamente con el conocimiento de alguien que está demasiado lejos del mundo del rendimiento deportivo y/o de la salud por el ejercicio. Y no porque no se puedan procurar también esos objetivos muchas veces en esas poblaciones. Sino porque ni la fuerza es sinónimo de hipertrofia ni esta lo es de la magnitud de fuerza que puede tener el músculo observado. Infelizmente este es el ojo que utiliza el profesional que está muy lejos de las Ciencias del Ejercicio del siglo XXI (aunque muchos se crean que pertenecen a ellas porque se sientan en el banco de suplentes de algún equipo) cuando se le dice a los avanzados de edad, obesos y/o sedentarios que tienen que entrenar la fuerza. Pareciera que ellos el único vínculo (y además equivocado) que le conocen a la pesa está con el tejido muscular y los huesos y no con el sistema nervioso central. Y así entonces, en este punto de prescribir, siguen enviando gente a la piscina para prevenirla no se sabe bien de qué, sacándola del único ambiente realmente protector de las estructuras musculo-esqueléticas que tanto se van deteriorando con el paso de los años inexorablemente. Pérdida esta que la conduce infaliblemente a la disminución de la calidad de vida y las esperanzas de tener una superior expectativa de vida por no atenderse debidamente la fuerza como principal capacidad. Para reflexionar…

Calorías y pérdida de peso graso

Calorías y pérdida de peso graso

Cuando los “contadores de calorías” reducen todo, hasta la expectativa de vida de las personas.Jorge Roig (2015)A pesar de los enormes avances en la investigación científica respecto de la pérdida de tejido graso y su reduccionista vínculo al consumo calórico, demasiadas personas encuentran su toma de decisión para adelgazar en este mensaje limitado y descontextualizado para resolver su tan afligente problemática. Lo lamentable de seguir aun con esta orientación encuentra dos responsables en la comunidad, prima facie: 1) la industria de los “alimentos bajos en calorías” y 2) los profesionales médicos y nutricionistas que multiplican convicciones del siglo XX a este respecto, muchas de ellas suficientemente superadas. No se puede negar que mientras esto permanezca en ese manto de oscuridad, unos y otros seguirán beneficiándose de la obesidad, porque los individuos con exceso de peso graso continuarán en esa condición en su inmensa mayoría. Una de las conclusiones más relevantes a la que se ha llegado a través de investigaciones recientes al respecto, es que la reducción significativa de calorías en la dieta diaria arrastra obligadamente una pérdida de tejido muscular y, por ello, un descenso de la tasa metabólica de reposo (Stiegler P et al: The role of diet and exercise for the maintenance of fat-free mass and resting metabolic rate during weight loss. Sports Med 2006). La razón de esto es porque el tejido muscular es “tejido vivo”, el que por el solo hecho de sostenerse íntegro genera un gasto energético. Explico esto con lo que escribí hace un par de años en un artículo colocado también aquí titulado “Aumento de tejido muscular y disminución simultánea de tejido graso. Un camino más simple de lo imaginable cuando se saben las razones y la forma”. Jorge Roig, 2013. Decía entonces….Se conoce suficientemente que existe un “turnover” proteico, esto es, un recambio de proteínas diario. Y qué significa ello? Que hay una obligada degradación y resíntesis del referido nutriente y que el mismo implica diariamente el 1,8% de restauración de estas (Tipton KD et al. Acute response of net muscle protein balance reflects 24h balance after exercise and amino acid ingestion. Am J Physiol Endocrinol Metab 2002). Se sabe además que la magnitud del recambio está en relación directa con la cantidad de tejido muscular (expresado en kilos), lo que obliga a reconocer que, a mayor “kilaje” en músculo, mayor resíntesis proteica se concretará. Si fuéramos a explicarlo en cálculos tan reales como simples, podríamos exponerlo con un ejemplo sencillo como lo presenta Wolfe. Una mujer de edad avanzada tiene aproximadamente 13kgs de músculo, en tanto que un joven deportista es habitual que presente alrededor de 50kg de dicho tejido. Bajo esta condición, la mujer tendrá un turnover proteico de alrededor de 230grs (13kg X 1,8% = 0,23Kg) en tanto que al sujeto del ejemplo le representará 900grs. del recambio de tejido muscular (50kg X 1,8% = 0,9Kg) (Wolfe RR,The underappreciated role of muscle in health and disease. Am JClin Nutr 2006).Es oportuno aclarar acá que la energía liberada por día para la resíntesis de proteína muscular variará en consonancia (y linealmente) con la cantidad de músculo que el sujeto posea y a su nivel de turnover proteico, lo que dependerá además del compromiso muscular que tenga y ello obedecer al modelo de esfuerzo físico al cual se someta. Varios estudios han demostrado recientemente que la sustitución de carbohidratos (CHO) por proteínas en una dieta isocalórica puede mejorar la pérdida de tejido graso sin afectar la masa muscular. Veamos un ejemplo concreto: Si en una alimentación diaria de 2000Kcal los CHO aportaran alrededor del 55% (2000 x 55% = 1100 Kcal) las grasas un 30% ( 2000 x 30% = 600 Kcal) las proteínas un 15% (2000 x 15% = 300 kcal) entonces la sola sustitución de un porcentaje de los CHO ingeridos diariamente (por ejemplo bajar de 55% a 40%) e incrementando el aporte proteico en idéntica cantidad porcentual (los CHO y las proteínas por unidad de peso representan la misma carga energética, esto es, 4Kcal/gr) garantizará el sostenimiento de la masa muscular.Hay evidencia suficiente también que la pérdida de tejido graso y el sostenimiento de la masa muscular están garantizados con estos cambios en los porcentajes, tal y como lo han evidenciado varios autores, entre ellos Noakes (Noakes M, Keogh JB, Foster PR, Clifton PM: Effect of an energy-restricted, high-protein, low-fat diet relative to a conventional high-carbohydrate, low-fat diet on weight loss, body composition, nutritional status, and markers of cardiovascular health in obese women. Am J Clin Nutr 2005). Pero también la hay respecto de efectos benéficos de la dieta incrementada en proteínas con reducción calórica idéntica de CHO. Así se han observado cambios favorables sobre la glucemia, en marcadores séricos de diabetes, en la enfermedad cardiovascular y en los triglicéridos (Farnsworth E, Luscombe ND, Noakes M, Wittert G, Argyiou E, Clifton PM: Effect of a high-protein, energy-restricted diet on body composition, glycemic control, and lipid concentrations in overweight and obese hyperinsulinemic men and women. Am J Clin Nutr 2003).Evidentemente, seguir utilizando la ecuación calórica en la alimentación de las personas restringiendo el ingreso de calorías al más puro estilo de los “popes” profesionales del área, puede significar conquistas importantes desde lo económico en estos, y hasta en el peso de la balanza de los sometidos a esas dietas. Pero deberá admitirse que ello estará plenamente asociado con la cantidad de gente que se seguirá exponiendo a no pocos problemas de salud y disminuida calidad de vida. Y de esto, al menos los profesionales “quita-calorías” de la dieta deberán hacerse responsables.Para reflexionar…

Alimentando y entrenando proteínas musculares

Alimentando y entrenando proteínas musculares

Una ventana anabólica del conocimiento cerrada para variosJorge Roig (2015)De tanto en tanto se lee por allí a algunos profesionales que no solo desconocen la existencia de dos tipos de proteínas funcionalmente diferentes en los músculos estriados, también se los lee a otros afirmando conocerlas, pero asegurando que el entrenamiento muscular estimula la síntesis de proteínas (SP) sin diferenciar unas de otras. Dicho de una manera simple, estos aseguran que cuando se entrena la fuerza todo el perfil proteico muscular se incrementa sin posibilidad de discriminación entre ellas en función a ciertas variables sobre las que se podría accionar. De acuerdo a estas “certezas”, muy cuestionables como veremos, es posible poder comprender al menos dos cosas: 1) el porqué demasiadas personas entrenadas por “expertos” y mal orientadas desde la nutrición no logran sus objetivos a través del entrenamiento de sus músculos y 2) cuáles son algunas de las razones por las que muchos confunden culturismo con halterofilismo al momento de seleccionar los métodos a aplicar en función a concretos objetivos. Veamos si se puede aclarar algo desde la ciencia actual. Para comenzar es oportuno tener presente que la sola ingesta proteica en nuestra alimentación es garantía de que se concrete un incremento de la síntesis de este nutriente a nivel muscular. El crecimiento de la musculatura en el ser humano hasta la adultez, aun sin entrenamiento pero debidamente nutrido, pone de manifiesto que este proceso se concreta. Luego de esta etapa, la SP obviamente continua, solo que en la ecuación del reconocido turnover proteico la síntesis puede igualar o incluso verse superada hacia el final de la vida por el catabolismo proteico (CP). Así las cosas, es esperable uno de los siguientes 3 acontecimientos íntimamente ligados al aporte nutricional correcto: a) que el músculo crezca, b) que se mantenga en su tamaño o c) que finalmente disminuya en su volumen. La sarcopenia es una clara manifestación de esta última situación en varias condiciones.Si bien hay evidencia que la síntesis de proteínas musculares mixtas acontece con el pasaje del estado de ayuno al de alimentado a través de los aminoácidos (AA), no ha estado tan claro si la alimentación puede accionar sobre una fracción proteica específica en el músculo. En este punto, Cuthbertson ha documentado que un determinado nivel de acidemia posterior a una ingesta alimentaria estimula la síntesis de proteína miofibrilar, pero la hiperaminoacidemia persistente creaba un estado refractario para la SP (Cuthbertson et al. Anabolic signaling deficits underlie amino acid resistance of wasting, aging muscle. FASEB J.2005). En esta misma cuestión, Mittendorfer y colaboradores mostraron que si bien la proteína sarcoplasmática era también sensible a la aminoacidemia, lo era menos que la miofibrilar (Mittendorfer B, et al. Protein synthesis rates in human muscles: neither anatomical location nor fibre-type composition are major determinants. J Physiol. 2005).Varios autores, entre los que se encuentran Moore y colegas, también dieron cuenta de que el entrenamiento de la fuerza tiene enérgica capacidad anabólica muscular, pero que cuanto al mismo se le asocia la debida carga de nutrientes, la respuesta final se potencia (Moore DR et al. Ingested protein dose–response of muscle and albumin protein synthesis after resistance exercise in young men. Am J Clin Nutr. 2009).Últimamente se viene estudiando si el impacto de la suplementación de proteínas de suero de leche (whey protein), seguido o no de un entrenamiento de fuerza, comprometía la SP y si ella afectaba a la fracción miofibrilar, a la sarcoplasmática o a ambas. Al respecto, Dangin y su equipo comprobaron que la respuesta a un aporte proteico sin ejercicio genera un impacto similar en ambos modelos de proteínas y que dicha estimulación se prolonga por un tiempo de alrededor de 3hs (Dangin M. et al. The digestion rate of protein is an independent regulating factor of postprandial protein retention. Am J Physiol Endocrinol Metab. 2001)También se demostró que bajo estado de ayuno, la SP miofibrilar es de alrededor de 1/3 de la que se observa en estado alimentado y que existía un tiempo de latencia antes que comience la misma de alrededor de 1,5hs. limitándose luego de pasadas las 3hs.. Sin embargo con entrenamiento de fuerza y aporte proteico inmediato, el anabolismo comenzaba incluso dentro de la hora y se prolongaba hasta por 5hs. (Dreyer HC et al. Resistance exercise increases AMPK activity and reduces 4E-BP1 phosphorylation and protein synthesis in human skeletal muscle. J Physiol. 2006). Finalmente, y en lo que hace al entrenamiento de fuerza hipertrófico propiamente dicho, es de gran importancia haberse observado que estos no incrementan la proteína sarcoplasmática como sí lo hacen con la miofibrilar, y a su vez, que esta respuesta se incrementa sensiblemente al ingerirse una cantidad de proteínas pos entrenamiento (Moore et al, Differential stimulation of myofibrillar and sarcoplasmic protein synthesis with protein ingestion at rest and after resistance exercise J Physiol. 2009). Compendiando entonces, puede afirmarse que la ingestión del referido nutriente es suficiente para estimular ambas síntesis proteicas, la miofibrilar y la sarcoplasmática. Pero también lo es el hecho de que el entrenamiento de fuerza es específico para incrementar el anabolismo proteico miofibrilar favoreciendo además el crecimiento del músculo, al tiempo que el entrenamiento aeróbico acciona sobre las proteínas sarcoplásmicas. Debe además tenerse la seguridad de que cuando se analiza a la síntesis luego de la ingestión proteica seguida a un entrenamiento de fuerza, hay una clara ventaja del anabolismo proteico miofibrilar respecto de las proteínas que favorecen la biogénesis mitocondrial, sus enzimas oxidativas, la angiogénesis y transportadores vinculados al sistema aeróbico, es decir, las sarcoplasmáticas. La respuesta al porque de esta diferenciación anabólica proteica específica quizás esté en lo que la experiencia, per sé, nos da como evidencia: el entrenamiento de fuerza acciona directa y excluyentemente sobre las biomoléculas responsables de la multiplicación de las proteínas miofibrilares y no sobre las sarcoplásmicas. El entrenamiento aeóbico va por caminos de señalización tan diferentes como opuestos.Para reflexionar…

Aeróbico-Anaeróbico (año de elaboración, 2012)

Aeróbico-Anaeróbico (año de elaboración, 2012)

Dos términos para erradicar del vocabulario asociado al ejercicioCiertamente no debe haber profesional vinculado al ejercicio físico que no conozca algo sobre metabolismo energético. Sin embargo no menos real es que no todos tienen la posibilidad de analizar, desde el punto de vista bioquímico, las reacciones metabólicas que refieren a la ganancia o cesión de energía durante distintas manifestaciones de esfuerzo físico. Y esto porque la formación en el territorio de la bioquímica ha sido un déficit que se padece incluso hoy dentro de la currícula de la carrera de Educación Física. Desde esta afirmación, aseguro por ello que la enorme mayoría de los que hablamos sobre los mecanismos de obtención de energía hemos sido meros repetidores de lo que nos han dado a conocer los libros de texto, en el mejor de los casos. Bajo esta situación entonces, es válido pensar que fuimos educados para aceptar casi sin cuestionamientos aquello que está escrito en los manuales, lo que bien puede significar repetir durante mucho tiempo algo aprendido en otro estado del conocimiento de la ciencia, muy distante del actual. Y este error tiene sus costos a pagar.Muy lamentablemente, la falta de análisis sobre lo que multiplicamos referido a energética ha depositado un conocimiento equivocado por más de cien años, saber este que por ello a mi entender, cuesta demasiado modificar entre los profesionales que transitan el territorio biológico vinculado al ejercicio físico. En sus inicios, tanto la Bioquímica como la Medicina han aportado conocimiento fundamental sobre las reacciones energéticas. Así, los metabolismos responsables de resintetizar ATP a nivel del tejido muscular fueron muy investigados porque podían explicar muchos de los fenómenos que acontecen cuando realizamos actividad física, por ejemplo. Pero justamente en este punto, demasiadas afirmaciones hoy están cuestionadas porque varios fenómenos no suceden como se decía (tal el caso de la evidencia existente en cuanto a la no formación de ácido láctico a pH fisiológico) y también, como pongo en consideración para su análisis, ciertos términos asociados a la energética deberían ser revisados e incluso, sustituidos o eliminados. En este breve análisis que desarrollo hoy, es de mi interés resaltar porqué los términos “aeróbico” y “anaeróbico” debieran al menos ser revisados en profundidad, ya que a mi entender no se corresponden necesariamente con los fenómenos bioquímicos a los que ellos refieren. Y valga destacarlo, demasiadas interpretaciones erróneas ha generado ello en el campo del entrenamiento deportivo.El término aeróbico ha significado, desde la explicación tradicional, aquellas reacciones del metabolismo energético que involucran al oxígeno, en tanto que la denominación de anaeróbico hace referencia a aquellas en las cuales el oxígeno no está presente y ello tendría implicancias en el rendimiento. En este último caso, ello lleva implícito la resíntesis de ATP bajo condiciones que limitan el esfuerzo a escasos segundos debido a las eventos que se presentarán en el interior de la célula muscular durante el mismo. Desde esta certeza, los dos nutrientes principales del aprovisionamiento energético en ejercicio, la glucosa y los ácidos grasos, fueron profundamente estudiados en sus reacciones de resíntesis de ATP al punto de instalarse durante décadas un conocimiento muy estructurado sobre la degradación de azúcares y grasas. Así, se definió a la lisis de la glucosa (glucólisis) tanto por mecanismos aeróbicos como anaeróbicos y a la de los lípidos (lipólisis), solo bajo la condición de aerobiosis. Ahora bien, cuando analizamos por ejemplo a la glucólisis, ella implica necesariamente la degradación de la glucosa hasta su descomposición en dos moléculas de piruvato, y no más. Que este piruvato termine degradándose a la forma de acetil-Coa o de lactato dependerá de ciertos fenómenos (en concreto del transportador mitocondrial de piruvato y de la LDH, respectivamente), pero no de la presencia o ausencia de oxígeno. Porque bien sabemos que aun en esfuerzos muy leves se forma lactato, lo que incluso acontece en reposo, situación que no permite hablar de anaerobiosis, como es de imaginar. Lo que eventualmente suceda cuando este gas está presente o ausente es otra cuestión muy diferente, pero no causa-efecto. Es decir, si aún estando el oxígeno presente la velocidad glucolítica está manifiestamente acelerada, dicha velocidad de la glucólisis no es por la falta del gas, obviamente, sino porque la formación de subproductos es muy elevada y ello dispara a enzimas y complejos enzimáticos que aceleran las reacciones degradativas, nada más. Hay evidencia, por ejemplo, sobre valores de lactato tan elevados como 12mMol en esfuerzos de 100m llanos, actividad definida desde la fisiología del ejercicio como anaeróbica. Sin embargo, estos mismos valores de lactato pueden encontrarse en ejercitaciones de consumo máximo de oxígeno (VO2max). Así entonces, pruebas tan opuestas como las mencionadas nos ofrecen valores similares del referido metabolito. Y en este caso que ejemplifico, en una situación supuestamente el oxígeno no estuvo (sprint de 100mts) y en la otra prueba (VO2max) estuvo al 100%. Fundamentando con un ejemplo el impacto que tiene la intensidad del ejercicio y no la presencia o ausencia del referido gas, lo que se ha definido como “aglomeración del piruvato”, situación en la cual esta molécula se acopia en el citoplasma dando lugar finalmente a la formación de lactato, esta acumulación acontece aun habiendo elevadas cantidades de oxigeno consumido en la unidad de tiempo y con una presencia suficiente de mitocondrias. Es la intensidad del esfuerzo lo que acelera la glucólisis debido a la estimulación de la PFK que se activa fuertemente por subproductos de la glucólisis y no por la ausencia de oxígeno. Y fundamento esta afirmación en lo siguiente: prácticamente todas las enzimas que participan en las reacciones bioquímicas responden según su asociación a determinados productos, los que acaban vinculándose a sitios alostéricos de las enzimas de la reacción. De esta manera, serán esas moléculas las que activarán o inhibirán el inicio y/o la prosecución de la reacción. El ejemplo de la formación de ADP es por demás elocuente aquí. La aparición de este elemento implica la activación de la fosforilasa asociada a la fosforilación de la glucosa (pasa de su forma B a la A) y con ello el encendido de la glucólisis. Y una cosa parecida acontece con la PFK en presencia de altas concentraciones de ADP. Incluso la formación de AMPc es imprescindible para que se concrete la degradación de los ácidos grasos porque acaba por activar a la enzima Lipasa hormono-sensible (LHs) y ella garantizará la partición del triglicérido en ácidos grasos y glicerol. En ninguna de estas reacciones se envolvió el oxígeno, muy por el contrario. Siempre existe, y se involucra directamente, la relación ADP/ATP y esto responde a la intensidad del esfuerzo. Y justamente la relación ADP/ATP establecería la activación o inhibición de las diferentes rutas metabólicas celulares. Es por ello que afirmo que es la intensidad del ejercicio el factor determinante en la implicancia de una dada ruta metabólica, y no la disponibilidad de oxígeno. Si analizamos a las reacciones que se dan en la lipólisis veremos algo parecido a lo de la glucólisis. La ruptura de un triglicérido en 3 ácidos grasos y una molécula de glicerol se da sin oxígeno y en el citoplasma celular y por ello, al igual que la glucólisis, es un proceso absolutamente extramitocondrial. Para que un ácido graso (AG) se involucre en la resíntesis de ATP deberán acontecer varios pasos, siendo el último de ellos dependiente de la carnitina y no del oxígeno y, además, también esto acontece fuera de la mitocondria. Es justamente la formación del compuesto acil-carnitina el que puede garantizar la inclusión del AG a la mitocondria, pero siempre condicionado a que la carnitin-palmitoil-transferasa 1 (CPT1), no sufra de inhibición enzimática, como acontece cuando se acumula malonil-Coa o es inhibida por acumulación de ceramidas, por ejemplo. En este caso, aun habiendo todo el oxígeno disponible, la ruta metabólica asociada a la lipólisis y beta-oxidación posterior estará limitada. Así resumiendo, ni la glucólisis ni la lipólisis debieran rotularse como aeróbicas. Pero tampoco la glucólisis es anaeróbica desde la antigua concepción terminológica de lo aeróbico y anaeróbico. Porque todo el proceso es extramitocondrial y por ello no dependiente del oxígeno. Recientemente el reconocido científico sudafricano Tim Noakes ha publicado en su libro “Lore of Running” las siguientes conclusiones, las que coloco seguidamente porque de alguna manera se expresa en forma similar a lo que he expuesto:1) Considera no apropiados los términos anaeróbico y glucólisis anaeróbica, ya que hay una sola glucólisis y consta de once pasos desde glucosa a lactato.2) No hay evidencia de que se produzca anaerobiosis, incluso al 100% del VO2 máx.3) El término ácido láctico es inapropiado, ya que lo que existe en el organismo es lactato, y el mismo no es un factor causante de la fatiga.

​Proteína animal vs. proteína vegetal en la respuesta anabólica muscular

​Proteína animal vs. proteína vegetal en la respuesta anabólica muscular

Cuando la combinación de ciertos vegetales sirve…pero no alcanzaJorge Roig (2015)Que la ingesta de ciertas combinaciones de cereales y legumbres logra aportar todos los aminoácidos que el organismo necesita es una seguridad. Que lo que le escasea a los primeros le abunda a los segundos (y viceversa) y que la ingesta de ambos garantiza el aporte completo, es un conocido mensaje también lleno de certezas. Así las cosas, y dado que los aminoácidos son la materia prima en la construcción de proteínas, su ingesta suficiente aseguraría la síntesis de ellas en el interior de nuestro organismo.Esto ha servido enormemente a la hora de elegir alimentos para aportar nutrientes fundamentales al organismo, y también a muchos para prescindir de la ingesta de carnes, huevos, lácteos y derivados. Los vegetarianos y veganos, en este punto, son la voz fuerte que asegura encontrar en esta razón una justa elección de alimentos con aporte completo y suficiente de los nutrientes fundamentales para nuestro organismo sin tener que recurrir a los anteriormente nombrados. Sin embargo no todo es como aparenta cuando de deportistas se trata.Parece ser que a los científicos en ciertas cuestiones la preocupación también les ha llegado y algunos se han dedicado a investigar si la respuesta anabólica a la ingesta de proteínas era la misma cuando ellas provenían de una fuente vegetal o de una animal. Qué hay al respecto?Suman acuerdos en la comunidad científica en cuanto a que la masa muscular es regulada por un recambio proteico basado en la síntesis de proteínas musculares (SPM) y en el catabolismo de ellas (CPM). Y además que de los dos procesos, la SPM es la primera variable responsable del mantenimiento o ganancia del referido tejido (Wolfe RR. Regulation of muscle protein by amino acids. J Nutr 2002). En este aspecto, se sabe que dicha síntesis tiene una dependencia directa del consumo de proteínas. Dada las diferentes fuentes de las cuales se pueden obtener proteínas, distintos trabajos valoraron la SPM luego de la ingestión de: a) aminoácidos (AA), b) carne, C) huevos y d) soja. Interesantemente, comparada la respuesta anabólica de la soja con idénticas cantidades de las proteínas de otras fuentes, tanto en condiciones de reposo como luego del esfuerzo, la respuesta no fue de la misma magnitud, siendo menor con la ingesta de proteínas de origen vegetal. (Yang Y, et al.. Myofibrillar protein synthesis following ingestion of soy protein isolate at rest and after resistance exercise in elderly men. Nutr Metab (Lond) 2012) ; (Wilkinson SB, et al. Consumption of fluid skim milk promotes greater muscle protein accretion after resistance exercise than does consumption of an isonitrogenous and isoenergetic soy-protein beverage. Am J Clin Nutr 2007) ; (Phillips SM. Nutrient-rich meat proteins in off setting age-related muscle loss. Meat Sci 2012) Cuando de calidad de una proteína se habla, se considera la capacidad que la fuente de dicho nutriente tiene para elevar la síntesis proteica luego de haberse ingerido. Dicho de una manera simple y colocada en contexto, a mayor calidad proteica mayor su fuerza para potenciar la SPM. El índice que evalúa dicha calidad proteica se denomina Digestibilidad Proteica Corregida por el Escore de Aminoácidos (PDCAAS). Es muy importante considerar acá lo observado por Phillips, quien advirtió que si bien dicho índice era prácticamente el mismo entre la proteína de soja (0,91) y el de la carne (0,92), la respuesta a la síntesis proteica era superior luego de la ingestión de proteínas provenientes de este último alimento.En la misma línea de investigación, van Vliet y colegas sostienen que las razones por las cuales la proteína de soja puede tener una respuesta anabólica menor cuando se la compara con whey protein, con huevo o con carne, puede ser debido a su menor concentración de leucina respecto de las proteínas de origen animal (van Vliet S et al. The Skeletal Muscle Anabolic Response to Plant- versus Animal-Based Protein Consumption, The Journal of Nutrition, july 2015). Al respecto, hay trabajos como el de van Loon, entre otros, que afirma justamente el efecto anabólico independiente que tiene este aminoácido al actuar directamente sobre la mTOR (van Loon LJC. Leucine as a pharmaconutrient in health and disease. Curr Opin Clin Nutr Metab Care 2012). Para el caso de la proteínas aportadas por el trigo, Fouillet y colaboradores documentan también una SPM disminuida cuando estas son comparadas con la respuesta que generan a este proceso anabólico las proteínas de origen animal (Fouillet H, et al. Absorption kinetics are a key factor regulating postprandial protein metabolism in response to qualitative and quantitative variations in protein intake. Am J Physiol Regul Integr Comp Physiol 2009).Ante estas disminuidas respuestas anabólicas de las proteínas vegetales respecto de las de origen animal, van Vliet sugiere que aquellos que tienen una alimentación carente de carnes, huevos, lácteos y derivados, debieran asociar a la alimentación habitual una carga de aminoácidos libres de manera de satisfacer la demanda orgánica, entre los que la leucina tiene su rol central. Parece entonces que la cuestión no pasa por comer y mucho menos por creer que todo es substituible. Porque la reposición de nutrientes, como se vio, no satisface necesariamente las necesidades. Su procedencia y la cantidad de ellos bien pueden marcar las diferencias entre darle al organismo lo que realmente necesita o, simplemente, comer.Para reflexionar…

Vejez, consumo de carne y deterioro muscular

Vejez, consumo de carne y deterioro muscular

Cuando mirarle la ubre a la vaca es mucho mejor que mirarle el cuerpoJorge Roig (2015)Sabemos suficiente al presente como para advertir los problemas a los que se enfrenta quien padece sarcopenia. Hace ya 13 años comenzaba con mis primeros escritos sobre esta condición (https://g-se.com/es/fisiologia-del-ejercicio/articulos/sarcopenia-algo-mas-que-la-disminucion-de-la-masa muscular-231) y muy honestamente veo aquello tan limitado y superado respecto de lo que hoy se conoce sobre las cuestiones que hacen a la disminución de la masa muscular por envejecimiento, que no puedo menos que alegrarme por lo mucho que he aprendido durante todo ese tiempo transcurrido.Si bien las causas de la sarcopenia son multifactoriales, Cuthbertson sostiene que una de las cuestiones de mayor relevancia que conduce a la pérdida de tejido muscular tiene que ver con la progresiva limitación a incorporar al organismo las proteínas de la alimentación (Cuthbertson D. et al. Anabolic signaling deficits underlie amino acid resistance of wasting, aging muscle. FASEB J 2005). A esta condición se la ha dado en llamar resistencia anabólica, presentándose como un factor clave en la pérdida de masa muscular en las poblaciones en edad geriátrica.Dado que la síntesis proteica depende del aporte de aminoácidos, la cantidad y la calidad de proteinas en la alimentación es decisiva para que el anabolismo se instale debidamente. En este aspecto dos factores más toman protagonismo: la velocidad con la que las proteinas de la alimentación se absorban y la edad de quien las consuma. Así, la procedencia de este nutriente puede definir suficientemente o no el balance entre la síntesis y la degradación proteica, pero también dependerá de que este turnover se desequilibre en una u otra dirección el hecho de estar en una edad adulta joven o ya en las etapas finales de la vida (Dangin M, et al. Influence of the protein digestion rate on protein turnover in young and elderly subjects. Jnutr 2002).Diferentes estudios se han concretado a los fines de ver cómo los alimentos influyen en el control de la síntesis proteica. Que las personas de edad se observen con cierta resistencia anabólica es una gran preocupación debido a que, como se dijo, esto alteraría negativamente la relación entre la síntesis y la degradación proteica diaria que necesariamente acontece tan solo por vivir. En este punto, que el catabolismo proteico supere a la síntesis de proteínas conduce inevitablemente a la pérdida de tejido muscular y ello a la probabilidad de padecer patologías por esta condición de tener una progresiva pérdida músculo.Dado que la leucina se reconoce como el más representativo de todos los aminoácidos en el proceso de síntesis proteica miofibrilar, Pennings ha investigado el aporte del mismo comiendo 135grs de carne vacuna, durante las 6hs posteriores a su consumo. Comparado con las concentraciones postprandiales de leucina luego de ingerir proteina de suero de leche, e incluso de caseina (cuya absorción es mucho más lenta respecto de la whey protein), los valores circulantes del mencionado aminoácido esencial son mucho menores posteriormente a comer carne respecto de las otras formas mencionadas. Analizado en el tiempo absortivo por ejemplo, la cantidad de leucina luego de la ingestión de carne vacuna fue de menos del 50% (234 mml/L) respecto de lo hallado cuando se consumió whey protein (>500mml/L) (Pennings B, et al. Whey protein stimulates postprandial muscle protein accretion more effectively than do casein and casein hydrolysate in older men. Am J Clin Nutr 2011). Esta puede ser una de las causas por las cuales la síntesis proteica se ve afectada cuantitativamente cuando se consumen alimentos como la carne vacuna en las personas de edad avanzada. Al respecto, de la comparación de carne vacuna entera o aportada en forma de carne picada, esta última se mostró mucho más rápida en elevar la leucina en sangre y, por ello, tener una capacidad mayor para anticipar la síntesis proteica. Visto de esta manera, todo parecería indicar que la forma en que se ingiera la carne (entera o picada) por las personas mayores puede mostrar respuestas diferentes y favorecer el control de la masa muscular. La realidad no es lo que muestran las conclusiones luego de evaluar la respuesta anabólica proteica muscular. Tanto la carne entera como picada no mostraron diferencias en la tasa de síntesis al final de 6hs postprandiales.En función a lo anterior, es interesante considerar hasta dónde seguir apostando a la ingestión de carnes para garantizar el sostenimiento o incremento de la masa muscular es el camino correcto, al menos en ciertas poblaciones de ancianos. También analizar si quienes padecen patologías metabólicas como la resistencia a la insulina o la diabetes misma lograrían proteger su tejido muscular con estas formas de alimentación basadas en alimentos cárnicos, ya que estas poblaciones de sujetos padecen obligadamente resistencia anabólica. Finalmente, razonar si vale la pena seguir escuchando a ciertas voces posadas en una posición tan antojadiza como irresponsable respecto de la no incorporación de un apoyo nutricional basado en suplementos proteicos. Porque al momento la gente sigue consumiendo bastante carne de vaca y su vejez los muestra cada vez más sarcopénicos. Algo no anda bien en los “sabios mensajes” de muchos profesionales, esos que todavía continúan sostenidos por la llamada “hipótesis de Brenner” en cuanto al vínculo de las proteínas con el daño renal, y sobre donde Martin y colaboradores se han expresado, como ya he comentado en otro artículo, advirtiendo que “ella no puede ni debe ser aplicada a la población sin patología renal, dado que la evidencia científica citada por los autores se generó a partir de modelos animales y pacientes con enfermedad renal co-existente y no en sujetos sanos” (Martin W. et al. Dietary protein intake and renal function. Nutrition & Metabolism 2005). Así las cosas, y a pesar de lo que se va conociendo sobre el deterioro muscular asociado a la deficitaria ingestión proteica, diariamente vemos a varios “expertos” de nuestro país vedar los suplementos proteicos en el deporte, objetarlos en apoyo de la salud, negarlos en la enfermedad y la lista sigue. Mientras tanto, nuestros deportistas cada vez se recuperan menos pero se entrenan, compiten y lesionan más, las personas están más sedentarias y peor alimentadas, y los viejos siguen afectados por su sindrome de fragilidad, con una alta dependencia a todo y a todos, en caída violenta su autoestima y con la masa muscular muy pobre y perdiéndose más detrás de cada ingesta de alimentos demasiadas veces mal indicados. Parece que aggiornarse profesionalmente cuesta, pero los costos los pagan otros.Para reflexionar….