El año 2012 que
acabamos de finalizar ha traído consigo grandes cambios en la lucha contra el
dopaje deportivo. Desde un punto de
vista objetivo, la lucha contra el dopaje renació
en 1999 con la creación de la Agencia
Mundial Antidopaje (AMA). Desde
entonces, los esfuerzos de las federaciones deportivas para eliminar la
utilización de sustancias y métodos prohibidos en el deporte se han multiplicado,
entre otros por la presión que la propia Agencia Mundial Antidopaje ejerce
sobre ellos. Estos 13 años han servido
para “acelerar el ritmo” del antidopaje y cada año ha traído un cambio, una
novedad para estrechar el cerco al dopaje deportivo.
El 2012 será
recordado por el cambio en la lucha contra el dopaje iniciado a partir del llamado
“Caso Armstrong”. Y es que por primera vez se ha sancionado a
un deportista basándose exclusivamente en los testimonios de terceras
personas. Durante su carrera deportiva, el
ciclista Lance Armstrong fue sometido a centenares de controles antidopaje pero
ninguno de ellos reflejó un caso adverso –sustancia prohibida o metabolito de
esa sustancia encontrada en la muestra biológica- lo que en principio le valió
para mantener sus victorias deportivas.
Sin embargo, basado en las confesiones de varios de sus compañeros del
equipo U.S. Postal, primero la USADA (Agencia Antidopaje de Estados Unidos) y
posteriormente la UCI (Unión Ciclista Internacional) y la AMA han decidido eliminar
la mayor parte de sus victorias deportivas, entre ellas los triunfos obtenidos
en el Tour de Francia. Este caso pone
encima de la mesa la posibilidad de que un deportista puede ser acusado por
dopaje basándose en la información aportada por compañeros (testimonios). Pero también pone en entredicho la validez de
los controles antidopaje para detectar a los deportistas que “hacen trampa”. ¿Qué avance nos deparará el 2013 en la lucha
contra el dopaje?

