César Alejandro Bernhardt

¿Rendir para Ganar o Ganar para Rendir?

En el lenguaje deportivo “rendimiento” y “resultado” son dos palabras de usopermanente. Sin embargo, el significado de ellas no es el mismo. Y esdeterminante conocer la diferencia para hacer la diferencia dentro de lacancha. Para todos aquellos que hemos participado...

AYER JUGUÉ BÁRBARO, HOY JUGUÉ HORRIBLE

Muchos deportistas transitan sus carreras sin lograr tener la certidumbre minutos antes de competir acerca de cómo será su rendimiento. A esta incertidumbrepre-competitiva suele sumarse una auto-evaluación post-competitiva que lejos deser mesurada y objetiva, se...

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Actitud para jugar

Actitud para jugar

Tanto deportistas como entrenadores validan a la actitud como un factor trascendente a la hora de lograr un elevado nivel de rendimiento dentro del campo de juego. Ver cuándo un jugador tiene la actitud requerida es algo que muchos saben observar. No obstante, no esfrecuente que tanto el atleta como su entorno puedan definir específicamente qué es la actitud, a los fines de brindar herramientas para poder sostenerla a lo largo del tiempo.»Poner corazón» es un comentario frecuentemente escuchado cuando se indaga acerca de qué tiene que hacer un jugador adentro de la cancha para tener actitud a la hora de jugar. Sin embargo, esta variable psico-deportiva históricamente a lo emocional, tiene su origen en la esfera de lo racional. Por este motivo, también es un concepto que puede desarrollarse y consolidarse dentro de las habilidades mentales del atleta a través de procesos de entrenamiento específicos.Dentro de las numerosas definiciones que existen alrededor de la acttud, elegimos una que sintetiza el espíritu de lo que abordaremos a continuación: disposición determinante.Disponerse en el sentido de «estar al servicio de», lo cual implica la presencia de dos factores que hacen a la posibilidad de que esto suceda: energía y dirección de los comportamientos.Energía en el sentido de registrar qué cantidad tiene disponible el deportista en esos momentos (alta o baja), y el tipo de energía presente (positiva o negativa). Dirección en el sentido de saber qué tipos de objetivos se fija el deportista (de rendimiento o de resultado). Recordemos que el rendimiento se correspondía con la noción de intentos, y resultado con la noción de consecuencias de esos intentos.Teniendo en cuenta estos ejes, podemos diferenciar la actitud deportiva en cuatro grandes «escalones»:- Actitud de Desafío: altos niveles de energía positiva, objetivos de rendimiento. Atletas en este estadío ideal del desarrollo actitudinal se suelen decir a sí mismos «lo voy a intentarhasta conseguirlo».- Actitud de Explosión / Bloqueo: altos niveles de energía negativa, objetivos de resultado. Quienes se encuentran en este nivel suelen tener la idea «quiero lograrlo pero no sé cómo».- Actitud de Apatía: bajos niveles de energía positiva, objetivos de resultado. La frase que sintetiza este eslabón es «para qué lo voy a intentar, me dá lo mismo conseguirlo o no».- Actitud de Renuncia: bajos niveles de energía negativa, sin objetivos. Lamentablemente quienes están en esta etapa manifiestan lo siguiente: «no quiero saber nada más con esto».Antes decíamos que eran cuanto grandes escalones del desarrollo actitudinal. Pues bien, esta escalera (como todas las escaleras del mundo) puede subir o bajar para el deportista. Numersos casos se pueden repasar acerca de cómo atletas que estaban en el eslabón ideal (desafío) terminaron renunciando a la práctica de la disciplina (que no es lo mismo que retirarse de la misma). Afortunadamente también la historia muestra cómo hay quienes pasan de estar al borde del abandono a llegar a verdaderos niveles desafiantes para con la tarea.Entrenar la actitud, independientemente de la edad, género, disciplina, y nivel competitivo, tiene que ver entre otros factores, con dos grandes conceptos:- Tener siempre presentes objetivos de rendimiento que alimenten la realización de intentos deportivos dentro del campo de juego, independientemente del logro. Éste tiene más posibilidades de aparecer como consecuencia a aquellos, no como causa inicial.- Comprender siempre al error como la principal herramienta de aprendizaje, no como un arma de castigo.Creemos que los sistemas de entrenamiento que contemplan este esquema facilitan que nuestros deportistas jueguen verdaderamente con actitud.

¿Ganar para disfrutar o disfrutar para ganar?

¿Ganar para disfrutar o disfrutar para ganar?

El objeto de estudio de la Psicología delDeporte es el rendimiento deportivo. La optimización de esta variable es la meta principal de nuestra disciplina. Para ampliar las posibilidades de que esto suceda, es prioritario tener en claro cuáles son los conceptos que facilitan la aparición de altas performances: motivación, atención, confianza, control de la ansiedad, solamente por citar algunos de ellos.¿Y el disfrute? ¿Tiene que ver esta idea con el alto rendimiento, o solamente la dejamos reservada para los infantes que comienzan a practicar deporte y lo toman como un juego?He aquí la noción principal de este blog: no solamente el disfrute tiene que ver con el rendimiento deportivo, sino que se constituye como su combustible inicial.Veamos los motivos de esta aseveración. Piense el lector en una actividad que disfrute mucho hacer. Bien, si tiene en mente esa actividad, siga esta serie de razonamientos: 1-Cuando Ud. realiza algo que realmente disfruta, ¿no está motivado para llevarlo acabo? 2-Si los niveles de motivación son elevados, ¿no resultará más sencillo estar enfocado plenamente en aquello que eligió hacer? 3-Si la capacidad de atención es importante, ¿no se facilitará tener altos niveles de auto-confianza para tomar decisiones en esa tarea?4-Si la auto-confianza el alta, ¿no se controlará mejor la ansiedad que toda actividad puede traer aparejada, según su naturaleza?5-Finalmente, si toda esta línea argumental tiene lugar de esta manera, ¿la chance de rendir bien en eso que está haciendo no es más alta? Si el lector todavía quiere corroborar la coherencia de sus respuestas, piense el caso inverso, es decir, qué sucede con su mente alrededor de estos mismos conceptos cuando está expuesto a realizar una actividad que padece.Si Ud. pudo contestarse estas sencillas preguntas con cierto grado de solidez, es prueba de que el psiquismo humano tiene reglas de funcionamiento que obedecen a ciertas causas, y es esta causalidad la que propicia determinadas consecuencias. Por supuesto que en términos de lo mental nada es una regla de tres simple, ni existen fórmulasmatemáticas mágicas y exactas que aseguren un modo de comportamiento específico.Sin embargo, el primer escalón es claro: todo comienza con disfrute. El disfrute es uno de los principales sustratos de la psiquis humana. Debido a ello, enriquecer la experiencia deportiva de nuestros atletas tiene que ver, entre otras cosas, con comprender cabalmente esta idea. Con independencia de la disciplina deportiva en cuestión, nivel competitivo, edad, género, entorno cultural, etc. propiciemos que la idea de disfrute trascienda el tiempo, acompañando al atleta a lo largo de todo su recorrido. Seamos “cómplices” de disfrutar para ganar.

Los jugadores están motivados

Los jugadores están motivados

Todos los entrenadores quieren que sus deportistas tengan un alto nivel de motivación no solamente para competir, sino para entrenar todos los días. Sin embargo, es muy frecuente escuchar cómo los planteles en general y algunos jugadores en particular oscilan varias veces durante la temporada en relación a esta faceta mental. ¿Qué condiciona la motivación? ¿Cansancio, participación en los juegos, nivel de rendimiento, resultados deportivos? Y en el extremo opuesto del planteo, ¿qué potencia a la motivación? ¿la instancia del campeonato? ¿la camiseta que se viste? ¿la retribución económica que se percibe a cambio?Todos estos factores, tanto los que se describen en el primer grupo como en el segundo, pueden afectar el nivel de motivación en un sentido o en otro. Pero ninguno de ellos es condición sine qua non para que aquella se modifique sí o sí.Por este motivo, es pertinente en primer término, ofrecer una definición: «motivación es la direccción e intensidad del esfuerzo». Esfuerzo entendido como la conducta del individuo, o de un colectivo humano.A partir de esta noción, podemos describir dos ejes fundamentales para entender la motivación de un deportista (y de un equipo): la edad de los atletas, y la orientación motivacional.El primer eje tiene que ver con comprender para qué juega una persona desde que nace, y hasta que se convierte en un jóven. Así, podríamos enumerar tres estadíos diferentes:- Desde el nacimiento y aproximadamente hasta los 6 años, el sujeto juega para experimentar la sensación lúdica asociada a la actividad. Juega para divertirse predominantemente.- A partir de los 6 años y aproximadamente hasta los 13 años, juega para compararse socialmente con su par, ver quién lo hace mejor. Juega para ganar predominantemente.- Desde los 14 años aproximadamente en adelante, juega para incorporar habilidades y perfeccionar las ya adquiridas. Juega para aprender y crecer predominantemente.El segundo eje se estructura alrededor de la orientación de la motivación, pudiendo ser:- Interna: el factor motivacional gira en torno a la ejecución de la actividad, a la percepción de sentirse competente.- Externa: el factor motivacional gira en torno al reconocimiento ajeno en relación al logro.El sentido de especificar estos puntos se asocian al concepto planteado inicialmente como definición. Para motivar a una persona, a un equipo, o auto-motivarse, debemos tener en claro, ante todo, para qué está haciendo esto, es decir, cuáles son los objetivos de realizar esta actividad; en segundo lugar, cuál es el nivel de energía disponible, y finalmente, determinar si está más atento al crecimiento en relación a la tarea o al premio externo por el resultado de la tarea.Debemos subrayar especialmente la idea de objetivos. ¿Quién puede estar motivado si no sabe a dónde se dirige su esfuerzo? Por eso, recapitulando la distinción entre rendimiento y resultado de blogs anteriores, mencionamos que en el caso de equipos deportivos, los componentes motivacionales que no deberían faltar son los siguientes:- Objetivos individuales de rendimiento. – Objetivos individuales de resultado.- Objetivos colectivos de rendimiento.- Objetivos colectivos de resultado.Una vez más arribamos a la certeza de que la variable mental psico-deportiva, en este caso la motivación, se entrena. Los encargados de hacerlo, somos quienes acompañamos la experiencia deportiva del atleta a lo largo del tiempo.

Mañana empiezo una nueva vida

Mañana empiezo una nueva vida

Para el deportista es algo tan común como levantarse cada día el realizar actividad física. De eso se trata su vida. No obstante, para importantes porcentajes poblacionales, los hábitos sedentarios son el común denominador. Y no van de la mano de la salud.“Bueno, mañana empiezo el gimnasio… tres o cuatro semanitas y estoy en forma, lista para el verano. A eso le agrego comer lechuga bastante seguido, y listo: cuerpo nuevo, vida nueva.” Este diálogo interno no es para nada infrecuente en estas latitudes latinas… de hecho, cada vez se escucha más ante la inminente llegada de la estación estival. Lamentablemente tampoco es raro escuchar la siguiente argumentación, apenas concluido el verano: “qué aburrido esto del gimnasio, siempre lo mismo. Encima, nunca quedás como querés. Y para colmo, nada rico podés comer. Menos mal que se viene el frío y me tapo toda otra vez.” Algún desprevenido podría decir que ambos relatos no corresponden a la misma persona. Pues bien, corresponden a la misma persona. Este ejemplo es simplemente una muestra de las muchas coyunturas alrededor de las cuales tanto hombres como mujeres atan al concepto de “cuidarse físicamente”. Ligar la idea de actividad física a un momento o anécdota determinada impide comprender los beneficios de abandonar radicalmente los hábitos sedentarios, y sostener permanentemente un estilo de vida que comprenda el ejercicio físico moderado. Por ende, si cambiamos la idea de base, modificamos el comportamiento cotidiano. Y este es el núcleo alrededor del cual se construye más y mejor calidad de vida. Salud física y psíquica. No se trata solamente de salir a correr, levantar pesas, dejar de comer chocolate, o no hacer nada de estas cosas. Se trata de elegir vivir bien.A la medida de cada individuo.La Psicología aplicada al Deporte puede brindar herramientas específicas en relación al entrenamiento de pensamientos optimizadores de una vida más saludable. En este sentido, tiene a su disposición algunos conceptos propios de la Psicología Cognitiva, que en aportes del Lic. Rafael Santandreu, manifiestan lo siguiente a los fines de incrementar la calidad de vida, en definitiva, los niveles de felicidad:-Diferenciar las creencias irracionales de las creencias racionales: mientras que las primeras se basan en interpretaciones subjetivas carentes de veracidad contratable con la realidad, las segundas están impregnadas de datos concretos, generalizables en muchos casos.-Moderar las exigencias y enfocar en las preferencias: de este modo se disminuye el caudal de pensamientos rígidos, polarizados, y se favorecen los matices que ayudan al registro de las elecciones personales constructivas.-No confundir deseos con necesidades: creer que ciertas aspiraciones son estrictamente necesarias para la realización individual no hace otra cosa que provocar ansiedad y angustia.Como estos apartado podríamos citar muchos otros que sirven para graficar un aspecto central que mencionábamos anteriormente: vivir mejor tiene que ver, en primer lugar, con revisar las ideas de base, mantener las que nos acerquen a disfrutar, y modificar aquellas que nos alejen de padecer.