Lic. Gustavo Metral

La Carga de Entrenamiento durante la Pre-Temporada en el Fútbol. Parte I

La Carga de Entrenamiento durante la Pre-Temporada en el Fútbol. Parte I

Conocí cierto preparador físico hace ya bastante tiempo que tenía la costumbre en la primera parte del viaje hacia la pretemporada de su equipo, de adueñarse intempestiva y sorpresivamente del sistema de audio del rodado que transportaba a la delegación.Allí, en el momento menos esperado por los jugadores, y antes que éstos vayan a quejarse masivamente y todavía sin justa razón sobre los futuros “castigos físicos” que iban a recibir, el profe cuyo nombre tengo prohibido revelar en este blog colocaba a modo de marcar terreno y de demostrar quien iba a “mandar” en la ciudad balnearia su cassette del Yo-Yo test. Como imaginarán se ganaba de modo inmediato y yo diría que con justa razón, todo tipo de improperios imaginables por parte del pasaje, – más específicamente de los jugadores -, que él mismo reconocía abiertamente “disfrutar” al mismo tiempo que recibía la mirada cómplice de algunos de los integrantes del cuerpo técnico y médico, por no decir de todos ellos. En ese momento del viaje el profe le prometía a sus jugadores que se encargaría de “hacerlos sufrir” durante toda la pretemporada al mismo tiempo que los jugadores se preparaban mentalmente para no ver la pelota ni en foto y correr todo el día bajo el sol de la ciudad balnearia, dónde todo el mundo disfruta de vacaciones, y ellos correrían cual Forrest Gump para hacer una “supuesta base física” que los mantendería inmune ante cualquier tipo de amenaza de disminución de rendimiento físico futuro. No sólo de ello, sino también de cualquier tipo de lesión futura. Al mismo tiempo subyacía en el pasaje de ese omnibus la idea colectiva, basada no sé en qué, pero no en la fisiología o bioquímica del ejercicio, acerca de que una mayor carga de trabajo físico se relacionaría de modo directo con un mayor rendimiento físico (a un nivel de r= .99 para los que les gusta la estadística). Con lo cual el “sufrimiento físico” tendría su supuesta recompensa que pagaría tamaño esfuerzo, gran por que en teoría duraría para todo el torneo.Los formatos y tiempos de trabajo durante este período del entrenamiento han ido variando notablemente durante los últimos 20-30 años. Se ha pasado desde las, a estas alturas, viejas aseveraciones de los fisiológos y metodólogos del entrenamiento que aseguraban que se necesitaban un mínimo de 12 semanas de trabajo en este período para garantizar las adaptaciones fisiológicas que permitirían elevar el rendimiento físico del jugador, a la realidad actual en la que un equipo comienza a jugarse competencias importantes ya durante la segunda o tercera semana de trabajo.Sucede que el deporte contemporáneo, y el fútbol en particular, se han constituido en un nicho efectivo que permite a empresas promocionar sus productos mediante el patrocinio. Las empresas necesitan promocionar más y de mejor manera sus productos, y el deporte que gana cotidianamente más espacio en los medios de comunicación las ayuda eficientemente a realizarlo, al mismo tiempo de beneficiarse económicamente de ello, -claro está-. Esta situación generó las condiciones de base que permiten la ejecución de un mayor numero de competiciones anuales. De este modo los crecientes intereses comerciales y mediáticos, unidos a tantos otros, y puestos sobre el fútbol han jugado un importante rol en el incremento del numero de competiciones que se juegan anualmente. Esta situación ha reducido notablemente en los últimos años el tiempo disponible para desarrollar el entrenamiento durante la etapa pre-competitiva.En adelante dentro de este blog, en la parte II y parte III , se tratarán algunas cuestiones básicas de los procesos de carga y recuperación, los conceptos y formas de entrenamiento que se utilizaban en el período precompetitivo hace algunos años atrás, y veremos como algunos de esos conceptos se siguen aplicando de modo erróneo a una situación totalmente nueva. Brindaremos ademas, algunas ideas para acomodar la carga de entrenamiento en el período pre-competitivo en el que, – paradójicamente – hay competencias cada vez más importantes.

Bienvenida a la Sección de Entrenamiento en el Fútbol

Bienvenida a la Sección de Entrenamiento en el Fútbol

 Los invito a pensar que pasaría si dejáramos un bollo de papel en el patio de una escuela previo a la salida de los niños al recreo. Seguramente todos coincidiremos sobre cual será el destino más probable que tendrá esa pseudo-esfera, verdad? Al menos a mí no me cabe duda que dejará de ser sólo un bollo de papel para transformarse en una pelota, el objeto mas codiciado y cautivante del patio. Dividirá a un grupo de niños en dos equipos y los divertirá sin pausas hasta que el recreo termine y, si el recreo no terminaría pues el partido de ningún modo lo haría, de la misma manera que sucedería con cualquier picado jugado en un potrero o una plaza en cualquier parte del mundo. Tal vez el fútbol, como juego o deporte (como quieran tomarlo), sea muy natural para nuestra cultura, y por fortuna tremendamente inclusivo, y también -cada vez- más universal.El interés natural que el fútbol despierta a nivel global también ha llegado a la actividad científica. Podríamos decir hoy, sin temor a equivocarnos, que el fútbol es uno de los deportes más investigados en la literatura, sino el más investigado, y que estamos asistiendo a un incremento exponencial en el numero de publicaciones que estudian este deporte desde las más diversas áreas. Los resultados de uno de los motores de búsqueda más importantes de artículos científicos del mundo (PubMed) muestran que el numero de artículos indexados para el término “entrenamiento en fútbol” para los años 1970, 1980, 1990, 2000 y el 2012 fueron de, 0, 6, 13, 41 y 206 artículos respectivamente. Este incremento en la disponibilidad de conocimiento se ha visto acompañado por un constante y creciente interés por parte de los profesionales ligados al fútbol por adquirir conocimiento e intercambiar información.La tendencia hacia una mayor búsqueda de información seguramente se ha visto fortalecida por la aparición de internet y puede deberse a la creencia de que su manejo nos ayuda a desarrollar mejor nuestra función, a que nos da seguridad frente a la tremenda incertidumbre que nos plantea un resultado deportivo, o por que sólo sea un mandato social. Si nos basamos en lo puramente competitivo, podríámos postular que si tenemos más y mejores conocimientos y, en la medida que estos conocimientos fueran aplicados correctamente, las posibilidades de obtener resultados positivos serían mayores. De todos modos, en mi visión, creo que lo hacemos por razones que son aún mucho más poderosas que los resultados deportivos. Lo hacemos simplemente por que está bien hacerlo y, si definimos por oposición, por que sería pésimo no hacerlo. Cómo no ayudar a un jugador a potenciar su rendimiento físico o técnico, cómo no ayudarle a disfrutar más del juego, cómo no ayudarle a mejorar su nivel de salud, a disminuir su riesgo de lesionarse, cómo no aportar nuestro mejor esfuerzo a las instituciones que nos cotratan. Si no lo haríamos sería una traición al sentimiento de mucha gente para quienes su club representa algo realmente importante en su vida, por que incluso su club los ayuda a reconocerse e identificar parte de su identidad, a formar parte de un colectivo que los representa. Vamos!!!, todos conocemos lo que significa su club para un hincha, y no debemos perder de vista que con nuestro trabajo contribuimos a sostener ese sentimiento y, lo hacemos tal vez, por que respetamos y compartimos el sentimiento de la gente y por que sabemos de la relevancia social y cultural del fútbol en nuestros días. En pocas palabras, el fútbol merece y nos exige nuestro mejor esfuerzo. Y perdonénme si no coincidimos, pero encuentro que éstas son razones más poderosas para esforzarnos en mejorar, que el solo hecho de ganar o perder partidos.Las causas mencionadas -entre otras-, justifican nuestro esfuerzo por lograr la mejor preparación de nuestros equipos. Si bien son innumerables las variables que determinan la calidad de nuestros entrenamientos, algunas, dependen de factores exógenos que no podemos manejar, mientras que otras dependen factores que tienen que ver más con nuestras acciones. El manejo de conocimiento y su permanente incorporación, la reflexión sobre la propia práctica y el intercambio de opiniones con colegas con diferentes experiencias, conocimientos y puntos de vista, y por supuesto con los propios jugadores, son algunas de las variables que pueden ayudarnos a mejorar como profesionales, y que sí podemos manejar. En este escenario, la propuesta de la sección de Entrenamiento en Fútbol del Grupo Sobre Entrenamiento es la de brindar un ámbito de permanente intercambio de conocimientos, información, opiniones y debates dentro de un marco de respeto inalterable e innegociable que entre colegas será saludable mantener, más allá de las posibles diferencias y pasiones, que nuestro trabajo despierta. Por ello, les brindamos la bienvenida a la sección y los invitamos a participar de la misma.

La Carga de Entrenamiento durante la Pre-Temporada en el Fútbol. Parte II

La Carga de Entrenamiento durante la Pre-Temporada en el Fútbol. Parte II

Continuando con la Parte I de este blog; es pertinente mencionar que tradicionalmente el entrenamiento en el fútbol durante el período precompetitivo ha sido utilizado para realizar una gran cantidad de trabajo físico. Debido a que no hay competencias oficiales y se juegan menos partidos, la cantidad de trabajo físico realizado en esta etapa es la más elevada de todos los períodos de entrenamiento (Heisterberg M et al 2013, Coutts A et al 2009). Los jugadores están expuestos a una mayor cantidad de trabajo, con más sesiones de entrenamiento y, por tanto, con un menor período de recuperación entre sesiones. A esto se suma que la monotonía en la carga implementada tiende a ser la más elevada de todos los períodos de entrenamiento (Coutts A et al 2009), con las complicaciones que esta variable acarrea en cuanto al incremento en los niveles de fatiga (Foster, 1998).

Las condiciones mencionadas se encuentran acompañadas, paradójicamente, con el más alto nivel de desentrenamiento que el futbolista tiene en todo el año, ya que el jugador viene de un período de tiempo en el que no ha entrenado (o lo ha hecho con baja carga). Como si estas condiciones no fueran suficientes, hay estudios que muestran que sobre fines del período competitivo son varios los futbolistas que presentan significativas pérdidas de rendimiento (Morh et al 2002, Krustrup et al 2003), fatiga (Reylli y Ekblom 2005) y signos de overreaching no funcional (Heisterberg M et al 2013, Ekstrand J et al 2004). En este escenario, es probable que el jugador comience el perído pre-competitivo arrastrando una pérdida de capacidad funcional desde la última etapa del torneo anterior (Morh et al 2002, Krustrup et al 2003, Reylli y Ekblom 2005, Heisterberg M et al 2013, Ekstrand J et al 2004) sumado el desentrenamiento causado por el perído de transición. Se genera así un cuadro complejo, claro, “en la medida que el pensamiento del staff técnico dicte que los jugadores están bien – por que vienen de descansar-”.

En la situación descripta coinciden una baja capacidad de rendimiento funcional y el comienzo de un período de entrenamiento en el que las “costumbres dictan” que la carga de trabajo físico debe ser elevada. Por tanto, me gustaría marcar aquí dos cuestiones simples, que en base a mi experiencia, no son frecuentemente consideradas a la hora de programar la carga de trabajo en este período.

La primera: todos sabemos que una baja o moderada carga externa de trabajo (medida por volumen, intensidad, frecuencia, series, repeticiones, densidad, duración, etc.) en sujetos que se encuentran en el estado desentrenado promueve un mayor estrés fisiológico y una mayor respuesta adaptativa que la promovida por la misma carga externa cuando el sujeto ya ha entrenado y por tanto ha elevado su rendimiento físico. La segunda: es claro que los procesos de reparación tisular post-carga de trabajo son más lentos cuando los sujetos, en este caso los jugadores, se encuentran en el estado desentrenado (Shortreed K et al, 2008).

Por tanto, es lógico pensar que con una carga de entrenamiento no “tan” elevada se pueden lograr buenas respuestas adaptativas. Además el jugador puede recuperarse para seguir entrenando de modo óptimo y el rendimiento, en la medida que la fatiga aguda disminuya, debería incrementarse. La disminución en los niveles de fatiga y el incremento en el rendimiento son las dos bases más sólidas para el posterior progreso en la carga de trabajo, no lo duden.

Sin embargo estos hechos, que son muy simples y que todos comprendemos, contrastan con la realidad a la hora de la ejecución de cargas de entrenamiento durante las primeras semanas de pretemporada. En qué me baso para plantear esto?, muy simple. Comparen el tiempo de entrenamiento, el número de sesiones, la carga externa de trabajo y la carga fisiológica interna de la primer quincena del período precompetitivo, por ejemplo, con las obtenidas a la mitad del torneo, momento en el que el futbolista posee su mayor nivel de rendimiento físico (Krustrup et al 2003, Aziz et al 2006), y ni hablar si comparamos variables hematoquímicas. Lo que econtrarán, seguramente, es que con el jugador en su más bajo nivel de adaptación funcional se coloca la mayor carga, y con el jugador en el estado de forma competitiva la carga recibida es notablemente inferior. Por tanto, existe aquí una falta de correlato, entre el nivel de adaptación fisiológica con la magnitud de carga recibida.

Tal vez, algún lector se esté preguntando si es que el estado de forma deportiva logrado en la mitad del torneo no es el resultado de la elevada carga de trabajo ejecutada durante la pretemporada, previa supercomensación (claro está) y, que la carga del período competitivo es más baja por que con ella sólo debe mantenerse la forma deportiva lograda como resultado del trabajo de pretemporada. Pero como veremos en la Parte III de este blog, los procesos de adaptación biológica frente a los cambios en la carga de entrenamiento (sean de incremento o de disminución) son muchísimo más veloces de lo que esta justificación sostiene.

En la literatura está documentado como la falta de concordancia entre la capacidad de absorber carga por parte del jugador con la carga recibida termina promoviendo un overreaching no funcional e incrementando los riesgos de daño tisular y lesiones (Ekstrand J et al 2004, Reinke S et al 2009). Kraemer y asociados en 2004 reportaron que los futbolistas que ingresaban al período competitivo con síntomas de overreaching experimentaban una disminución del rendimiento en la capacidad de sprint, salto vertical y fuerza de los miembros inferiores en la etapa competitiva. Además Sampietro (2012) en un excelente trabajo de revisión, ha reportado claramente como en el período precompetitivo existe una mayor cantidad de lesiones por sobreuso respecto al período competitivo, lo cual se asocia claramente al incremento en la carga de trabajo y, que la cantidad más alta de lesiones traumáticas producidas en partidos se genera a inicios del torneo. Esto sugiere no sólo problemas de tapering, sino que los jugadores llegan con elevados niveles de fatiga al inicio del torneo causado por la carga de trabajo de la etapa anterior que tiende a ser excesiva, y al mismo tiempo, inespecífica ya que la falta del control motor que habitualmente causa este tipo de lesiones no sólo se deben a la fatiga acumulada sino también a una insuficiente ejecución de tareas de entrenamiento relacionadas con el juego durante la etapa pre-competitiva.

En la parte tercera y última parte de este Blog, se describirán cuáles pueden ser las posibles causas de la elevada carga que se coloca en el período precompetitivo, se analizarán sus justificaciones, y también serán brindadas algunas estrategias que pueden utilizarse en la pretemporada para evitar un exceso de carga de trabajo, disminuir la fatiga, y lograr un acondicionamiento fisiológico más específico en función de la demanda física que exige la competencia en el fútbol actual.REFERENCIASAziz A, Tan F, Teh K. Variation in selected fitness attributes of professional soccer players during a league season. In Science and Football V. Edited by Thomas Reilly, Jan Cabri and Duarte Araújo. The proceedings of the Fifth World Congress on Science and Football. Routledge, New York, 2006.

Coutts A, Sirotic A, Catterick C, Knowles H. Monitoring training loads in proffesional rugby league. In Thomas Reilly and Feza Kokusuz (Ed). Science and Football VI. The proceedings of the sixth world congress on science and football. Routledge, New York, 2009.

Ekstrand J, Waldén M, Hagglund M (2004). A congested football calendar and the wellbeing of players: correlation between match exposure of European footballers before the World Cup 2002 and their injuries and performance duirng that World Cup. Br J Sports Med 38: 493-497.

Foster C (1998). Monitoring training in athletes with reference to overtraining syndrome. Med Sci Sports Exerc; 30(7):1164-1168.

Heisterberg M, Fahrenkrug J, Krustrup P, Storskov A, Kjaer M, Andersen L (2013). Extensive monitoring through multiple blood samples in professional soccer players. J Strength & Cond Res, Ahead of Print

Kraemer WJ, Frencj D, Paxton N, Hakkinen K, Volek J, Sebastianelli W, Putukian M, Newton R, Rubin M, Gómez A, Vescovi J, Ratamess N, Fleck, Lynch J and Knuttgen H (2004). Changes in exercise performance and hormonal concentrations over a big ten soccer season in starters and nonstarters. J Strength & Cond Res, 18, 121-128.

Krustrup P, Mohr m, Amstrup T, Rysgaard T, Johansen J, Steensberg A, Pdederse PK, Bangsbo J (2003). The yo-yo intermittent recovery test: physiological response, reliability, and validity. Med Sci Sports Exerc; 35(4):697-705.

Mohr M., Krustrup P, J. Bangsbo (2002). Seasonal changes in physiological parameters of elite soccer players. Med. Sci. Sports Exerc. 36:24.

Reinke S, Karhausen T, Doehner W, Taylor W, Hottenrott K, Duda G, Reinke P, Volk H, and Anker S (2009). The influence of recovery and training phases on body composition, peripheral vascular function and immune system of professional soccer players. PLoS ONE 4(3).

Sampietro M (2012). Epidemiología y entrenamiento de prevención de lesiones en el fútbol. Material principal G-SE. Curso de Posgrado de Entrenamiento en Fútbol.

Shortreed K, Johnston A, Hawke T. Satellite cells and muscle repair. In Peter M. Tiidus (Ed). Skeletal muscle damage and repair. Human Kinetics, Champaign, 2008.

PROXIMAS FORMACIONES

La Carga de Entrenamiento durante la Pretemporada en el Fútbol. Parte III

La Carga de Entrenamiento durante la Pretemporada en el Fútbol. Parte III

Continuando con la parte I y parte II de este blog, se analizarán en esta sección algunas de las probables causas del exceso de acumulación de carga de entrenamiento que suele caractarizar al período precompetitivo, y se brindarán lineamientos que ayuden a optimizar la programación de cargas de trabajo durante este período de entrenamiento.Causa 1. Rendimiento físico como resultado de la sumatoria de la prestación física de todas las capacidades condicionales.

En mi visión, cuatro podrían ser las probables causas de la excesiva acumulación de carga que se programan y ejecutan durante el período precompetitivo. Una de ellas es la tendencia a entrenar cada capacidad física de manera aislada en sus diversas áreas o zonas de entrenamiento y con métodos genéricos derivados del atletismo. Subyace aquí la idea de que el rendimiento físico en el fútbol es el resultado de la suma de diversos componentes fisiológicos aislados y sin interacción entre sí, que sumados construyen un rendimiento físico superior en el campo de juego. Si se programa y ejecuta la carga de entrenamiento bajo esta perspectiva se requiere de más tiempo de trabajo y, por ende, de una mayor aplicación de carga, ya que se entrena cada capacidad de modo individual. Lógicamente esta situación demanda más tiempo de recuperación post-entrenamiento -del cual no se dispone- por la mayor cantidad y frecuencia de estímulos, se acumula más fatiga al mismo tiempo que las adaptaciones fisiológicas promovidas por estos métodos carecen de la especificidad fisiológica que demanda la competencia en el fútbol. El resultado?, pérdida de tiempo en el mejor de los casos; aumento de los niveles de fatiga, disminución de rendimiento, adaptaciones inespecíficas, e incremento en los riesgos de lesión como posibilidades más complicadas.Causa 2. Progresividad de los métodos de entrenamiento para prolongar la duración de las adaptaciones.

Otro punto es la idea de que la progresión entre diversos métodos de entrenamiento es útil para generar adaptaciones fisiológicas que sean más duraderas. Entonces, cada método de trabajo se basa en las adaptaciones generadas por el método anterior, más genérico y menos específico, de mayor volumen y menor intensidad, y esta supuesta base fisiológica que promueve la implementación del método anterior “garantizará” el éxito de las futuras adaptaciones que tienden a ser más específicas para la demanda física que exige el fútbol. Esta idea metodológicamente cauta y tal vez prolija en un punto, no es respaldada por la biología molecular del ejercicio, y promueve graves complicaciones en el trabajo ya que incrementa los tiempos de preparación de los planteles. De este modo, en mi visión, se genera una acumulación de volumen que tiende a ser innecesario y que no responde a la especificidad del juego.

Causa 3. Acumulación elevada de carga de entrenamiento como sustento biológico de permanencia de adaptaciones a largo plazo.

El tercer punto que puede ser responsable del exceso de acumulación de carga en el período precompetitivo es la idea de que en este período se realiza una especie de base física, principalmente “aeróbica o de fuerza” que les permitirá a los jugadores tener un mejor rendimiento durante el resto del campeonato. Claro, si pensamos que el rendimiento físico es el resultado de la suma de capacidades fisiológicas aisladas que se entrenan con métodos genéricos y de modo separado, en el período competitivo no habrá tiempo para entrenar el consumo máximo de oxígeno, la fuerza, la potencia glucolítica, el MSSL, la potencia, la explosividad, la velocidad en sus diversas fases, la pliometría, los trabajos técnicos, tácticos, la RSA, ya que hay partidos importantes, viajes, etc. Por tanto, como no hay tiempo para entrenar todas estas capacidades individuales durante competencia, la solución sería colocar esta carga en pretemporada, por que supuestamente no hay partidos importantes. Si el jugador se cansa, pues que aguante para eso es la pretemporada, y se acumula una gran cantidad de trabajo físico que será la base de todo el año. Grave error!

Biológicamente es imposible realizar una base de adaptación fisiológica, o en la jerga una “base física” durante la pretemporada para que el jugador pueda, supercompensación mediante, incrementar el rendimiento y mantenerlo elevado durante todo el torneo, que podrán ser 20 o más semanas. Porque los procesos de adaptación celular frente a la variabilidad de carga de entrenamiento son mucho más rápidos de lo que a priori parecen. Si tomamos el ejemplo de la capacidad oxidativa muscular, se ha determinado que la tasa de recambio de proteínas mitocondriales inducida por modificaciones en la actividad contráctil, como lo puede ser un incremento o una disminución en la carga de entrenamiento, posee una vida media de una semana (Hood D, Irrcher I, 2006). Esto implica que si la carga de trabajo no es mantenida a un nivel relativamente constante y disminuye, luego de una semana ya habrá una pérdida del contenido mitocondrial y de la capacidad oxidativa muscular (Hood D, 2001 ). Por tanto, acumular una gran carga de trabajo durante 4 o 6 semanas para inducir incrementos de la capacidad oxidativa mitocondrial que se sostengan durante 20 semanas es biológicamente imposible, ya que el músculo esquelético se adaptará muy rápidamente a la nueva y más baja demanda contráctil del período competitivo disminuyendo su potencial oxidativo. Claro, también habría que revisar el concepto de que un exceso de carga de trabajo realmente pueda incrementar proporcionalmente, para el caso de este ejemplo, la biogénesis mitocondrial. Es importante tener en cuenta que los procesos de expresión genética y de síntesis proteica ocurren durante el descanso y se necesita redireccionar una buena cantidad de energía desde los procesos catabólicos ocasionados por el ejercicio hacia los anabólicos relacionados con la adaptación fenotípica para promover un aumento en la biogénesis mitocondrial (Hood D, Irrcher I, 2006). Esto implica que si hay un disbalance entre ambos procesos causados por un exceso de carga se retrasará la adaptación fenotípica.

Para cerrar con este punto entonces, un exceso de carga no genera un incremento proporcional en la adaptación fenotípica sino más fatiga. Además, aún si esto fuera posible no podría sostenerse durante muchas semanas ya que los procesos de adaptación a la variabilidad de carga de ejercicio son muy rápidos.

Causa 4. Ineficacia de las tareas con balón para promover mejoras del rendimiento.

El cuarto punto se relaciona con el pensamiento de que los trabajos con balón no producen una adpatación fisiológica suficientemente elevada como para garantizar la elevación del rendimiento físico. Como si las células podrían elegir no adaptarse al estrés fisiológico que causa el ejercicio cuando el jugador tiene botines y golpea un balón, no? Y esto a quien se le puede ocurrir! Es como si los procesos de adaptación celular relacionados con los cambios en el cociente ATP/ADP o el incremento en la concentración citoplasmática del Ca2+ (entre otros), que disparan importantes vías de señalización molecular para incrementar, por ejemplo, la biogénesis mitocondrial no funcionaran en trabajos con balón. Por tanto, esto lleva a que terminan las tareas con balón y vienen las pasadas, o trabaja el técnico y luego el preparador físico. Porqué?, por que el trabajo con pelota no causó adaptación fisiológica alguna, y ahora viene el “profe” a asegurar la adaptación, corriendo en una “supuesta área fisiológica de esfuerzo” que todo lo soluciona, cuando realidad complica las cosas. De este modo generalmente se termina por colocar una excesiva carga de trabajo que genera fatiga y retrasa a la adaptación fenotípica deseada.

Probables consecuencias de un trabajo mal realizado durante el período pre-competitivo.

Es frecuente escuchar que los equipos aparecen en la quinta o sexta fecha del torneo, por que en las primeras fechas vienen “duros” saliendo de la pretemporada. En lenguaje científico se diría que vienen saliendo de un overreaching no funcional , y en el lenguaje de mi barrio se diría que se invirtieron 4 – 6 semanas de entrenamiento para regalar los primeros 6 partidos! Bueno, si esto sucedió espero que los rivales de ese equipo hayan hecho lo mismo, de lo contrario se compite en desventaja fisiológica por errores en la programación de la carga de trabajo. Si en el fútbol profesional los resultados de las primeras fechas no son todo lo bueno que espera la dirigencia o la afición, muchas veces el proceso de trabajo de un staff técnico termina antes de tiempo (no digo que esté bien). De este modo se dice que el cuerpo técnico nuevo se beneficia ahora de la adaptación fisiológica que con tanto esfuerzo se desarrolló en la etapa anterior. Cuando en realidad lo único que sucedió fue que la disminución “obligada” de carga que produce el inicio de la competencia unida al paso del tiempo permiten salir del overreaching. Como dice un buen amigo, en determinadas ocasiones el paso del tiempo soluciona muchas cosas en biología. Lineamientos para la programación de la carga de trabajo.

Luego de haber analizado las probables causas que generan el exceso de carga de trabajo en el período precompetitivo, se presentan a continuación algunos lineamientos que podrían ser importantes para optimizar la carga de entrenamiento en este período:

a) No colocar el carro delante del caballo:

No perder de vista que siempre, aún en este período, el entrenamiento técnico y táctico de un equipo es, por lejos y sin dudas, el más importante.Integrar la preparación técnico-táctica a la preparación física todo lo que se pueda.Incorporar trabajos con balón siempre que se pueda, y tener en claro qué tipo de adaptación fisiológica genera cada tarea con balón para no superponer estímulos generéricos (sin balón) con estímulos con balón que generen adaptaciones fisiológicas similares. Si esto ocurre la adaptación no será mayor, todo lo contrario.b) Determinar qué y cuánto entrenar.

Generar un verdadero perfil fisiológico del jugador. Las evaluaciones diagnósticas son muy importantes, claro en la medida que informen sobre un real perfil fisiológico del jugador. Tomar tests, sólo por hacer algo no tiene ningún valor. Ni hablar de tomar tests totalmente inespecíficos para este deporte. Por otro lado hay preparadores físicos que sólo toman tests que permiten fraccionar cargas de trabajo, pero con ello no se genera un perfil fisiológico y, por ende, los criterios para la determinación de cargas de trabajo son muy pobres y ello afecta la calidad de la preparación. Debemos saber qué evaluar, cómo, cuándo y porqué. Un perfil fisiológico bien realizado y el conocimiento de la demanda física que la función táctica le imprimirá al jugador, permite programar la carga de trabajo con especificidad. En otras palabras programar y ejecutar cargas de trabajo realmente necesarias para el jugador. Esto es, ante todo, lo éticamente correcto.Dividir el plantel para realizar trabajos específicos según necesidades fisiológicas claramente establecidas. Esto está limitado por los recursos materiales y humanos disponibles.No está bien repetir, pero me tomaré una licencia, no perder nunca de vista cual será la demanda física que tendrá el jugador en el campo a la hora de programar la carga.c) Tener una clara concepción del proceso de entrenamiento y beneficiarse de las ciencas aplicadas al entrenamiento en el fútbolVer el proceso de entrenamiento como un ciclo indivisible de carga-recuperación. En el que la carga de trabajo tiene por función activar las vías específicas de señalización molecular que luego promoverán la respuesta fenotípica que realmente necesita el jugador, y no otra! Y en el que la correcta recuperación es la que permite la adaptación fenotípica, la disminución de la fatiga, y el incremento en el rendimiento físico. Si algo de esto falla el esfuerzo pierde eficacia.Para ganar en eficacia en la preparación se debe integrar un correcto y completo monitoreo fisiológico de carga interna y de carga externa de trabajo acompañado de un monitoreo bioquímico y análisis permanente del rendimiento físico. Lógicamente que una estructura de este tipo no puede ser sostenida sólo por el/los preparadores físicos.Implementar medidas de recuperación “realmente útiles” y basadas en el conocimiento científico.Integrar un programa efectivo de prevención de lesiones al proceso de entrenamiento, cuyo éxito dependerá en gran medida de la calidad de la carga administrada. Los programas preventivos tampoco hacen magia.Pensar en el largo plazo es biológicamente incorrecto. Las adaptaciones a la carga de trabajo no son tan lentas como parecían, ni perduran demasiado en el tiempo. Pensar que en la pretemporada se realiza una base física para todo el año de competencia, es sólo una expresión de deseo que no sólo complica al rendimiento físico, sino que pone en riesgo la salud del jugador. Quisiera decir que no se trata de entrenar menos, sino de hacerlo correctamente, y hacerlo correctamente siempre está unido a la simpleza. Si no es simple, algo no debe estar tan bien.

Por qué los lineamientos pueden parecer generales? Por que las realidades que nos plantea el campo práctico del entrenamiento en el fútbol varían de modo permanente y, por tanto, también debe variar nuestro programa de trabajo. Esto hace que mayores especificaciones otorgadas fuera de un contexto específico terminen siendo estériles. En otras palabras, las recetas no tienen lugar en la confección de un programa de trabajo exitoso en el fútbol, podrían funcionar alguna vez y debido a la suerte. Si queremos depender de la suerte y no de nuestra capacidad podemos apostar a recetas, hay muchas por ahí… Las recetas sólo limitan la creatividad de cada preparador físico, lo reducen. Si fueran efectivas, cargaríamos algunos datos en un soft y el soft planificaría la carga.REFERENCIAS

Hood D, Irrcher I. Mitochondrial biogenesis induced by endurance training. In ACSM’s Advanced Exercise Physiology. C. Tipton (Ed). Lippincott Williams & Wilkins. Philadelphia, 2006.

Hood, David A (2001). Invited Review: Contractile activity-induced mitochondrial biogenesis in skeletal muscle. J Appl Physiol 90: 1137–1157.