Lic. Claudio M Vasalo

Lesiones del Entrenador Deportivo

Lesiones del Entrenador Deportivo

La lesión del
Entrenador no tiene precisamente que ver con una luxación de hombro, o una
fractura de tibia y peroné. No obstante, los conductores también pueden sufrir
la imposibilidad de realizar su trabajo en plenitud por ciertas
“inhabilitaciones” parciales o totales, transitorias o permanentes.

La lesión forma parte de la
vida deportiva. Miles de deportistas han pasado por la experiencia de la
lesión, por la imposibilidad de jugar, de practicar aquello que los apasiona y
que muchas veces además es su medio de vida.

Rodillas, hombros, muñecas,
tobillos, huesos, músculos, tendones, meniscos… todo se puede lesionar. Algunos
cuadros son pasajeros y leves, otros duraderos y severos.

¿Y los entrenadores? ¿Se
lesionan?

Nuestra Ciencia Aplicada,
es decir, la Psicología del Deporte, nos muestra que no solamente el cuerpo
puede lesionarse, sino la mente también. Y cuando se hace referencia a “lo
mental”, no estamos hablando de un tumor cerebral o un accidente
cerebrovascular.

Estamos haciendo referencia
a modos de pensar y de sentir del entrenador, que indudablemente determinan su
modo de actuar, de hacer.

Describamos la definición
de lesión para enumerar algunas situaciones puntuales a continuación: daño
parcial o total, transitorio o permanente, que impide el normal
desenvolvimiento de una tarea.

¿Acaso
un entrenador agotado no está lesionado entonces? ¿Y
uno que se siente abandonado? ¿O
el que es culpado todo el tiempo? ¿Qué
decir por lo tanto de los entrenadores que se perciben derrotados e ignorados?

Subrayamos estos estados ya
que un entrenador lesionado puede convertirse perfectamente en un entrenador
que lesiona. ¿De qué manera? Entendiendo que el agotamiento, abandono, culpa,
derrota, o indiferencia puede favorecer:

La
despreocupación en el desarrollo del rol de entrenador.El
castigo innecesario con sus dirigidos.La
sobre-exigencia desmedida en cargas de entrenamiento y demandas en
situaciones de competencia.La
ausencia de imparcialidad y equidad en el trato con todos.El
fanatismo en el ejercicio de su función.

Conclusión: la flexibilidad cognitiva
para pensar y la regulación emocional para sentir pueden convertirse en
potentes medidas preventivas para actuaciones como líderes de conjunto sólidas
y sanas.

El Entrenador y su Preparación Mental

El Entrenador y su Preparación Mental

La técnica, la
táctica, y la estrategia, sin duda forman parte del quehacer cotidiano del
entrenador deportivo. Pero ¿cómo aprovechar estos apartados si herramientas
como el liderazgo, la comunicación, y la unión de equipo no están debidamente
desarrolladas?

Dicen que ser entrenador deportivo, más que
un oficio, muchas veces “es una forma de vida”. Quienes subrayan esta idea la
suelen manifestar en que en varias ocasiones “el entrenador es entrenador las
24 horas del día, y toma gran parte de las decisiones (aún con la enorme labor
de los asistentes) en soledad”.

Sin temor a equivocarnos, podemos aseverar
que estas características (entre otras muy particulares que atraviesan la
cotidianeidad del entrenador como estar expuesto al resultado obtenido por su
equipo o su atleta semana a semana, escuchar opiniones de su trabajo de todo
tipo hechas por personas vinculadas o no a la vida deportiva, etc., etc.)
promueven la aparición de estados de ánimo bastante disímiles entre sí.

Ni que hablar si agregamos el hecho de la
diferencia que hay entre la activación emocional que muchos tienen entre
entrenamiento y competencia. Moraleja: la mente juega un partido permanente en
el desarrollo del oficio del entrenador. Entonces, ¿con qué herramientas
mentales cuenta el “coach” para enfrentar este desafío?

Si tuviésemos que sintetizar requerimientos
concretos en la praxis de un entrenador (de nivel inicial o alto rendimiento,
deporte de conjunto o individual, varones o mujeres), lo podríamos hacer de la
siguiente manera:

qué,
cómo y cuándo tomar ciertas decisiones.cómo
hacer para que el mensaje llegue claro y preciso a los jugadores (también a
dirigentes y padres en muchas oportunidades).qué
hacer para que el equipo esté unido.

Cada uno de estos ítems tiene directa
relación con conceptos provistos por la Psicología Aplicada al Deporte que
definen herramientas específicas:

liderazgocomunicacióncohesión

Este “triángulo” tiene mucho que ver con el
corazón de la función de todo entrenador. ¿Por qué?

Porque liderar es influir, es convencer, es
mostrar el camino con ideas y acciones concretas que afirmen la marcha de los
jugadores hacia objetivos comunes. La influencia determinante, y no la
imposición de órdenes rígidas es lo que posibilita sacar lo mejor de cada pieza
sostenidamente a lo largo del tiempo.

Porque comunicar es compartir y debatir
ideas, es conocer a quien tengo en frente, es saber que la riqueza del mensaje
no radica en lo que envío sino en lo que efectivamente llega.

Finalmente, porque la cohesión es fuerza
colectiva al servicio de, es tener en claro los motivos por los cuales se forma
parte de un conjunto, es saber que el respeto y el afecto corren por canales
que no necesariamente van juntos todo el tiempo pero que tienen que ver con el
deseo real de aportar a una meta común.

Bienvenido el conocimiento de la técnica, la
táctica, y la estrategia puesto al servicio del entrenamiento de
comportamientos deportivos, porque eso es lo que los atletas hacen en la cancha
todo el tiempo. Una patada, un saque, un lanzamiento o una recepción dejan de
ser meramente gestos cuando entendemos que en ese movimiento siempre hay una
carga anímica que está presente. Y precisamente ese hecho nos recuerda la
materia de trabajo de todo entrenador: seres humanos.

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