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Cambios de dirección en fútbol profesional según aceleración y deceleración

Durante los partidos de fútbol profesional, los cambios de dirección (CoD, por change of direction) implican frenadas intensas y un acoplamiento muy rápido entre la desaceleración y la reaceleración, aunque las velocidades de entrada y de salida sean mayormente submáximas. Los autores concluyen que estos resultados respaldan el uso de umbrales de desaceleración más altos, y que el entrenamiento debe considerar tanto el ángulo como la velocidad de entrada, además de la posición de juego.

Cambios de dirección en el fútbol profesional: qué se estudió

Se trata de un estudio observacional en partidos oficiales. Se analizaron datos de 52 futbolistas profesionales (edad: 27,3 ± 5,2 años; masa corporal: 72,3 ± 6,9 kg; estatura: 178,6 ± 6,8 cm) a lo largo de 14 partidos oficiales, lo que dio 3048 eventos individuales de CoD.

Los datos provienen de sistemas globales de navegación por satélite (GNSS). Los eventos se clasificaron según el ángulo de cambio de dirección, en intervalos de 15°. En cada uno se detectaron las fases de desaceleración (DEC) y de reaceleración (re-ACC) para extraer variables cinemáticas. Se examinó la asociación entre el ángulo y las variables seleccionadas mediante análisis de contingencia, y se emplearon modelos lineales de efectos mixtos para evaluar el efecto del ángulo y de la posición de juego. No hubo intervención de entrenamiento: se describieron las demandas del juego real.

Resultados: velocidad de entrada, frenada y reaceleración en el CoD

En promedio, los CoD comenzaron desde velocidades de entrada moderadas y con exigencias de frenado considerables:

  • Velocidad de entrada a la desaceleración: 14,9 km·h⁻¹.
  • Frenado: −4,2 m·s⁻².
  • Intervalo entre desaceleración y reaceleración: 0,6 s.
  • Magnitud de la reaceleración: 1,7 m·s⁻², relativamente baja.

El análisis de contingencia mostró una asociación significativa entre el ángulo del CoD y la velocidad de entrada a la desaceleración (P = 0,026). Los ángulos más cerrados presentaron una proporción algo mayor de velocidades de entrada de moderadas a altas. Según los modelos mixtos, la posición de juego tuvo un efecto principal significativo sobre la velocidad de entrada (P = 0,035): los mediocampistas por fuera y los delanteros entraron a mayor velocidad que los defensas centrales.

Qué significa para la práctica: preparación física y entrenamiento del frenado en fútbol

Las implicaciones siguientes se derivan de las conclusiones de los autores y deben leerse con cautela, porque el estudio describe lo que ocurre en el partido y no evalúa ninguna estrategia de entrenamiento.

El frenado es una demanda central, no un detalle

Aunque la velocidad de entrada promedio fue moderada (14,9 km·h⁻¹), la desaceleración fue intensa (−4,2 m·s⁻²). Conviene que la preparación física no se centre solo en la velocidad máxima o en la aceleración: la capacidad de frenar en un espacio corto forma parte del perfil de exigencia del partido. Se puede incorporar el trabajo de desaceleración, tanto técnico como de fuerza, dentro de la planificación habitual y progresar su carga de forma gradual.

Revisar los umbrales de desaceleración en el monitoreo con GNSS

Los autores señalan la necesidad de umbrales de desaceleración más altos, que reflejen lo que realmente ocurre en el juego. Si tu cuerpo técnico cuantifica las desaceleraciones con GNSS, vale la pena revisar si los umbrales usados clasifican adecuadamente los frenados observados en competencia. Un umbral demasiado bajo puede mezclar frenados moderados con acciones de alta exigencia y dificultar la interpretación de la carga.

Diseñar tareas que combinen ángulo y velocidad de entrada

Como el ángulo se asoció con la velocidad de entrada, los ángulos más cerrados tendieron a darse con velocidades algo mayores. Es razonable que las tareas de cambio de dirección varíen ambos factores en lugar de limitarse a un solo ángulo o a una velocidad fija. Conviene tener presente que la asociación fue significativa pero la diferencia descrita es leve (“ligeramente mayor proporción”), por lo que no justifica por sí sola prescripciones muy específicas.

Acoplar la desaceleración y la reaceleración

El intervalo entre ambas fases fue muy corto (0,6 s), con una reaceleración de magnitud baja (1,7 m·s⁻²). En la práctica, los ejercicios pueden incluir transiciones rápidas de frenado a nueva salida, sin asumir que cada CoD implique una reaceleración máxima. Las velocidades de entrada y de salida fueron predominantemente submáximas, por lo que las tareas a máxima velocidad no representan la mayoría de los CoD del partido.

Individualizar según la posición de juego

Los mediocampistas por fuera y los delanteros mostraron mayores velocidades de entrada que los defensas centrales. Esto sugiere ajustar las tareas a la posición: mayor énfasis en frenar desde velocidades más altas en los primeros, y un perfil distinto para los defensas centrales. Se trata de una diferencia de velocidad de entrada; el estudio no demuestra que el resto de las demandas difiera por posición.

Precauciones

  • Las frenadas intensas generan una carga mecánica considerable; la progresión debe ser gradual y supervisada por el equipo técnico.
  • Los resultados no permiten establecer relaciones con lesiones ni con el rendimiento.
  • Las decisiones individuales de carga o de retorno al juego deben tomarlas profesionales de la salud con datos de cada jugador.

Limitaciones del estudio

  • Es un diseño observacional y descriptivo: no permite inferir causalidad ni evaluar efectos del entrenamiento.
  • La muestra son futbolistas profesionales masculinos en 14 partidos oficiales; no conviene extrapolar a otras categorías, sexos o niveles.
  • Los efectos del ángulo y de la posición sobre la velocidad de entrada fueron estadísticamente significativos pero de magnitud leve, con valores de P cercanos al umbral convencional.
  • El resumen no informa los tamaños del efecto ni los umbrales exactos propuestos.

Conclusiones aplicables

  • En el partido, los CoD combinan frenado intenso y acoplamiento rápido entre desaceleración y reaceleración, con velocidades de entrada y salida mayormente submáximas.
  • Los autores respaldan el uso de umbrales de desaceleración más altos que reflejen las demandas reales del juego.
  • El entrenamiento debe considerar tanto el ángulo como la velocidad de entrada.
  • La posición de juego importa: mediocampistas por fuera y delanteros entran a mayor velocidad que los defensas centrales.
  • Por ser un estudio observacional, estas pautas orientan el diseño de tareas, pero no prueban eficacia ni prevención de lesiones.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de G-SE.
Publicación Original