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Composición, imagen corporal y alimentación en corredoras de fondo de la NCAA D1

En corredoras de fondo universitarias de la NCAA (National Collegiate Athletic Association) División I, las variaciones sutiles de la composición corporal a lo largo de la temporada se asociaron con una imagen corporal y conductas alimentarias desordenadas desadaptativas, que persistieron incluso después de la pérdida de peso. Los autores destacan la importancia de un monitoreo proactivo durante toda la temporada, con estrategias que preserven el tejido magro, apoyen la disponibilidad de energía y reduzcan las presiones socioculturales propias del deporte de resistencia.

Composición corporal, imagen corporal y conductas alimentarias en corredoras universitarias: qué se estudió

Se trata de un estudio exploratorio con 11 corredoras de fondo de División I de la NCAA (IMC: 20,2 ± 1,3 kg·m⁻²; grasa corporal: 21,7 ± 3,1 %; mejor marca en 5 km de campo traviesa: 18,8 ± 1,2 min; volumen semanal: 43 ± 9 millas).

Las atletas se evaluaron en tres momentos de la temporada de pista: pretemporada, final de la pista cubierta y final de la pista al aire libre. En cada uno se midieron:

  • antropometría y composición corporal;
  • imagen corporal (BI, por sus siglas en inglés);
  • conductas alimentarias desordenadas (DE);
  • estado de ánimo y depresión;
  • factores de riesgo de la tríada de la atleta (TRF).

También se registraron las cargas de entrenamiento y el uso de redes sociales. El nivel de significancia fue p < 0,050.

Resultados: masa magra, peso, imagen corporal y baja disponibilidad de energía

Cambios en la composición corporal

  • De la pretemporada al final de la pista cubierta aumentaron el tejido blando magro (LST, por sus siglas en inglés) total, apendicular y de las piernas (p ≤ 0,043).
  • De la pista cubierta a la pista al aire libre disminuyeron el peso y el LST total, apendicular y de las piernas (p ≤ 0,038).
  • La masa grasa se mantuvo estable durante toda la temporada.

Variables psicológicas y de salud

  • La distorsión y la insatisfacción con la imagen corporal estuvieron presentes en todos los momentos de evaluación.
  • A nivel de grupo, los resultados psicológicos no cambiaron de forma significativa.
  • A nivel individual, los aumentos tempranos del tamaño corporal se asociaron significativamente con peor imagen corporal, más conductas alimentarias desordenadas y más depresión. Estos patrones se mantuvieron a pesar de las reducciones posteriores del tamaño corporal.
  • Un mayor uso de redes sociales se asoció con pérdida de peso y con depresión.
  • Las cargas de entrenamiento más altas se asociaron con mayor gravedad de las conductas alimentarias desordenadas.
  • Todas las atletas mostraron baja disponibilidad de energía (EA, por sus siglas en inglés) y acumularon factores de riesgo adicionales de la tríada de la atleta a lo largo de la temporada.

Qué significa para la práctica: monitoreo, preservación de masa magra y apoyo a la disponibilidad de energía

Estos datos provienen de una muestra pequeña y sin grupo de comparación, por lo que sirven para orientar la vigilancia y la prevención, no para establecer relaciones de causa y efecto.

Monitorea durante toda la temporada, no solo al inicio

Los cambios en el peso y en la masa magra fueron sutiles y, aun así, se vincularon con el malestar psicológico. Conviene que entrenadores y preparadores físicos incorporen un seguimiento periódico de la composición corporal, el estado de ánimo, la relación con la comida y la imagen corporal en varios momentos del año. Una evaluación aislada en pretemporada no habría captado la dinámica observada entre la pista cubierta y la pista al aire libre.

Presta atención a los aumentos tempranos de tamaño corporal

En este grupo, el aumento temprano de la masa magra y del tamaño corporal se asoció con peor imagen corporal, más conductas alimentarias desordenadas y más depresión. Un aumento de masa magra puede ser un resultado deseable del entrenamiento, pero algunas atletas pueden vivirlo de forma negativa. Conviene anticiparlo y explicar el propósito de los cambios de composición corporal. Al comentar el peso o el cuerpo, se aconseja un lenguaje cuidadoso y centrado en el rendimiento y la salud.

No asumas que bajar de peso resuelve el problema

Los patrones desadaptativos persistieron aunque el tamaño corporal disminuyera después. Una reducción del peso no debe interpretarse como señal de mejoría psicológica. Además, en la segunda parte de la temporada también bajó el LST, lo que apoya la preocupación por preservar el tejido magro.

Programa para preservar el tejido magro y apoyar la disponibilidad de energía

Los autores recomiendan estrategias de programación orientadas a conservar el tejido magro y a sostener la EA. Dado que todas las atletas mostraron baja EA, conviene trabajar de forma coordinada con nutricionistas y con el resto del equipo de salud. Los profesionales de la fuerza y el acondicionamiento pueden integrar estos objetivos en la planificación del año, sobre todo cuando aumenta la carga de entrenamiento.

Vigila la carga de entrenamiento y el uso de redes sociales

Las cargas más altas se asociaron con mayor gravedad de las conductas alimentarias desordenadas, y el mayor uso de redes sociales se asoció con pérdida de peso y con depresión. Se sugiere prestar más atención a la salud mental y alimentaria en los periodos de mayor carga. También es útil abrir conversaciones sobre las presiones socioculturales del deporte de resistencia y sobre el uso de redes sociales.

Deriva cuando haya señales de alerta

Los entrenadores y preparadores no deben diagnosticar ni tratar. Ante indicios de conductas alimentarias desordenadas, depresión o factores de riesgo de la tríada de la atleta, lo apropiado es derivar a profesionales de la salud cualificados, como medicina del deporte, nutrición y salud mental.

Limitaciones del estudio sobre corredoras de fondo de la NCAA

  • La muestra es pequeña (11 atletas) y proviene de un único grupo de corredoras de fondo de División I, por lo que los resultados no deben extrapolarse a otras poblaciones, deportes o niveles competitivos.
  • Es un estudio exploratorio y los hallazgos son asociaciones, no demuestran causalidad.
  • El resumen no detalla los programas de entrenamiento de fuerza, las cargas específicas ni los tamaños del efecto, por lo que no es posible precisar recomendaciones de programación más concretas.

Conclusiones aplicables

  • En esta cohorte de corredoras de División I, las fluctuaciones sutiles de la composición corporal se asociaron con imagen corporal y conductas alimentarias desadaptativas, que persistieron pese a la pérdida de peso.
  • Se recomienda un monitoreo proactivo durante toda la temporada, no solo en pretemporada.
  • Los aumentos tempranos de tamaño corporal, las cargas altas y el mayor uso de redes sociales merecen atención especial.
  • Todas las atletas mostraron baja disponibilidad de energía, por lo que conviene priorizar el apoyo nutricional y la preservación del tejido magro.
  • Los resultados son exploratorios y asociativos, y no deben generalizarse más allá de esta población.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de G-SE.
Publicación Original