Los futbolistas de una academia de categoría 1 de la Premier League inglesa mostraron un conocimiento nutricional bajo y una ingesta energética subóptima, y sus entrenadores y cuidadores también obtuvieron puntuaciones bajas en conocimiento. Importa porque la nutrición adecuada es clave para el rendimiento y la salud a largo plazo en la fase de desarrollo juvenil.
Qué se estudió: conocimiento nutricional e ingesta dietética en una academia de fútbol
Se trabajó en una única academia de categoría 1 de la Premier League, con jugadores de la Fase de Desarrollo Juvenil (YDP, por sus siglas en inglés). El diseño fue transversal y evaluó dos aspectos:
- Conocimiento nutricional (CN): participaron 83 jugadores (sub-11 a sub-16; 14 ± 2 años), 6 entrenadores de la academia, 1 científico del deporte de la YDP y 31 cuidadores. Todos respondieron el cuestionario de conocimiento nutricional deportivo NSKQ, de 89 ítems.
- Ingesta dietética: 25 jugadores (sub-12, sub-13, sub-14 y sub-16; 13 ± 2 años) completaron un diario de comida estimado de 7 días, escrito a mano, durante la temporada competitiva (de marzo a mayo).
Resultados: bajo conocimiento nutricional, baja ingesta de energía y carbohidratos
Conocimiento nutricional
Todos los grupos puntuaron bajo:
- Jugadores: 33 % ± 8 %
- Cuidadores: 40 % ± 13 %
- Entrenadores: 41 % ± 9 %
Ingesta de energía y macronutrientes
- Energía: 1742 ± 314 kcal/día, equivalente a 38,5 ± 11,4 kcal/kg/día, considerada subóptima.
- Carbohidratos: por debajo de 5 g/kg/día.
- Fibra: por debajo de 25 g/día.
- Proteínas: 1,7 ± 0,5 g/kg/día, por encima de lo recomendado para futbolistas adolescentes.
- Grasas: 27 % ± 6 % de la ingesta total, dentro de las pautas.
Relación entre conocimiento e ingesta
El CN no se correlacionó con la ingesta energética absoluta (r(23) = -0,187; p = 0,371) ni con la ingesta ajustada a la masa corporal (r(23) = 0,204; p = 0,329). Es decir, en esta muestra saber más no se asoció con comer más.
Qué significa para la práctica: nutrición en jugadores jóvenes de fútbol de élite
Los resultados describen una sola academia y una submuestra pequeña con registros alimentarios, por lo que sirven como señal de alerta y no como diagnóstico general. Aun así, permiten extraer varias pautas prudentes.
1. Evaluar antes de intervenir
- Conviene valorar la ingesta real de los jugadores (por ejemplo, con registros alimentarios) y no suponer que comen lo suficiente por estar en un entorno profesional.
- La energía y los carbohidratos son los puntos que más merecen atención: la ingesta media quedó por debajo de lo recomendado en una población con alta carga de entrenamiento y competición.
2. Priorizar energía y carbohidratos, no proteínas
- La ingesta de proteínas ya superaba la recomendación, de modo que no parece necesario insistir en este nutriente.
- El mensaje práctico es reorientar el plato hacia fuentes de carbohidratos (cereales, tubérculos, legumbres, fruta) y aumentar la fibra, ajustando las porciones a la carga de entrenamiento y partidos.
- Un aporte energético insuficiente en jóvenes en crecimiento es relevante para su desarrollo y salud, por lo que ante señales de baja disponibilidad energética conviene derivar a un nutricionista deportivo o al equipo médico.
3. Educar también al entorno
- Los entrenadores (41 %) y los cuidadores (40 %) tampoco mostraron un conocimiento elevado. Como influyen en lo que el jugador come, la educación nutricional debería incluirlos y no limitarse a los futbolistas.
- Los programas pueden combinar sesiones formativas para el personal técnico y las familias con mensajes sencillos y coherentes entre todos los agentes.
4. No confiar solo en la educación teórica
- Como el conocimiento no se correlacionó con la ingesta, es poco probable que aumentarlo, por sí solo, mejore lo que se come.
- Conviene complementar la información con estrategias prácticas: talleres de cocina, comidas y colaciones disponibles en el club antes y después de entrenar, planificación de menús y seguimiento individual.
- Esta es una interpretación práctica y no una conclusión de los autores, ya que el estudio no evaluó intervenciones.
5. Precauciones
- Los hallazgos corresponden a futbolistas varones de una academia concreta; no deben extrapolarse a otras edades, sexos, categorías o contextos.
- Las recomendaciones individuales deben quedar en manos de profesionales de la nutrición y la salud.
Limitaciones del estudio
- Se evaluó una sola academia, lo que limita la generalización.
- La ingesta dietética se midió en solo 25 jugadores, una muestra pequeña repartida entre varias categorías de edad.
- El diario de comida estimado y autorreportado puede incurrir en subregistro u omisiones, de modo que la ingesta real podría ser distinta.
- El diseño transversal y las correlaciones no permiten establecer causalidad.
- El artículo no detalla tamaños del efecto.
Conclusiones aplicables
- El conocimiento nutricional fue bajo en jugadores (33 %), cuidadores (40 %) y entrenadores (41 %) de esta academia de categoría 1.
- La ingesta energética media (1742 kcal/día; 38,5 kcal/kg/día), la de carbohidratos (<5 g/kg/día) y la de fibra (<25 g/día) fueron subóptimas.
- Las proteínas (1,7 g/kg/día) superaron lo recomendado y las grasas (27 %) estuvieron dentro de las pautas.
- No se halló correlación entre el conocimiento nutricional y la ingesta energética.
- Conviene evaluar la ingesta, priorizar energía y carbohidratos, e involucrar a entrenadores y familias, combinando educación con estrategias prácticas.

