El enfriamiento continuo de manos y antebrazos con agua a 10 °C o 20 °C mejoró el confort térmico percibido, pero no mejoró el rendimiento en una contrarreloj autorregulada de 20 km en calor ni redujo la tensión fisiológica. Para quienes buscan estrategias de enfriamiento durante el esfuerzo, esto indica que sentirse mejor no equivale a rendir mejor.
Enfriamiento de manos y antebrazos durante el ciclismo en calor: qué se estudió
Se evaluó el efecto del enfriamiento localizado durante el ejercicio (per-cooling) sobre el rendimiento en ciclismo autorregulado en ambiente caluroso. La hipótesis era que el enfriamiento continuo atenuaría la tensión térmica y mejoraría la percepción térmica, lo que favorecería el rendimiento.
Participaron 10 ciclistas entrenados (7 hombres y 3 mujeres; edad 34 [12] años, estatura 174,4 [8,2] cm, masa 75,5 [10,6] kg, VO2máx —consumo máximo de oxígeno— 55,3 [10,7] mL·kg⁻¹·min⁻¹). El diseño fue cruzado y aleatorizado: cada persona completó tres contrarrelojes de 20 km a 35 °C y 50 % de humedad relativa. En todas, mantuvo antebrazos y manos sumergidos en un baño de agua circulante a 10 °C, 20 °C o 32 °C (condición control) durante toda la prueba.
Resultados: más confort térmico, sin mejora del tiempo ni de la potencia
El confort térmico de todo el cuerpo mejoró de forma significativa con 10 °C y 20 °C frente a 32 °C (ambos P ≤ ,005). Sin embargo, esto no se tradujo en rendimiento:
- Tiempo de finalización: 36,6 [2,1] min a 10 °C, 36,8 [2,2] min a 20 °C y 37,0 [1,9] min en el control (P = ,476).
- Potencia media: 202 [39] W a 10 °C, 201 [42] W a 20 °C y 202 [37] W a 32 °C (P = ,988).
- Estrategia de dosificación del esfuerzo: sin diferencias entre condiciones.
- Frecuencia cardíaca media: sin diferencias (P = ,535).
- Aumento de la temperatura rectal: +1,3 [0,7] °C a 10 °C, +1,3 [0,5] °C a 20 °C y +1,5 [0,4] °C en el control (P = ,153).
Qué significa para la práctica: uso del enfriamiento de extremidades en competencias en calor
No esperes una mejora de rendimiento por sentirte más fresco
En ciclistas entrenados, la inmersión pasiva de manos y antebrazos no acortó el tiempo en una prueba de unos 37 minutos. Si el objetivo es rendir más en contrarreloj de esta duración y en estas condiciones, esta estrategia por sí sola no ofrece una ventaja demostrada. Conviene no prometer a los deportistas mejoras de rendimiento a partir de ella.
Distingue entre confort y carga fisiológica
La percepción térmica mejoró, pero la temperatura rectal y la frecuencia cardíaca no cambiaron de manera significativa. Los autores concluyen que este método parece insuficiente para reducir la tensión fisiológica durante una contrarreloj autorregulada de 20 km en calor. Por tanto, no debe tomarse como medida de protección frente al estrés térmico. Para la prevención de problemas por calor, se necesitan estrategias con respaldo propio (aclimatación, hidratación, adaptación de la carga y del entorno) y supervisión adecuada.
Cuándo podría tener sentido, con cautela
- El efecto perceptivo fue claro. Podría considerarse en contextos donde el confort importe por sí mismo, por ejemplo en sesiones de entrenamiento en calor, siempre que no se presente como una forma de reducir la carga fisiológica.
- La diferencia entre 10 °C y 20 °C fue mínima en confort y nula en rendimiento; si se probara en la práctica, no parece necesario recurrir a agua muy fría.
- Los datos son de ciclismo en un ambiente controlado, por lo que no deben extrapolarse a otros deportes, duraciones o climas.
Planificación de pruebas con tus deportistas
Si quieres valorar una estrategia de enfriamiento con un deportista concreto, compara condiciones en pruebas estandarizadas y registra tiempo, potencia, frecuencia cardíaca y percepción térmica. Así podrás distinguir un beneficio real de una simple sensación de bienestar.
Limitaciones
- La muestra es pequeña (10 ciclistas) y heterogénea en sexo (7 hombres y 3 mujeres); las diferencias pequeñas en rendimiento podrían no haberse detectado.
- El resultado se refiere a una contrarreloj autorregulada de 20 km a 35 °C y 50 % de humedad, con inmersión continua de manos y antebrazos; no se puede generalizar a otras modalidades, duraciones o métodos de enfriamiento.
- Los participantes conocían su condición de temperatura del agua, algo difícil de evitar en este tipo de intervención y que puede influir en la percepción.
- El artículo disponible es un resumen, por lo que no se dispone de más detalles sobre el protocolo.
Conclusiones aplicables
- El enfriamiento de manos y antebrazos a 10 °C y 20 °C mejoró el confort térmico de todo el cuerpo frente al control a 32 °C.
- No mejoró el tiempo en la contrarreloj de 20 km, la potencia ni la estrategia de dosificación.
- No redujo de forma significativa la frecuencia cardíaca ni el aumento de la temperatura rectal.
- Los autores concluyen que la inmersión pasiva de las extremidades parece insuficiente para disminuir la tensión fisiológica en este contexto.
- No debe presentarse como estrategia de rendimiento ni de protección frente al calor en pruebas de esta característica.


