Entrenamiento de fuerza y BDNF en esclerosis múltiple: qué dice la evidencia disponible
Un metaanálisis de cuatro estudios con 126 personas con esclerosis múltiple (EM) encontró que el entrenamiento de fuerza aislado podría aumentar el BDNF periférico (factor neurotrófico derivado del cerebro), con un efecto de tamaño moderado. La certeza de la evidencia es baja, por lo que el resultado sirve como señal preliminar y no como base para prescribir.
Qué se estudió: entrenamiento de fuerza aislado y BDNF en personas con EM
El BDNF participa en la supervivencia neuronal, la plasticidad sináptica y la reparación axonal. En la EM se han descrito niveles circulantes reducidos, que podrían asociarse con la gravedad y la progresión de la enfermedad. El ejercicio aeróbico se vincula de forma consistente con cambios en el BDNF. Los efectos de la fuerza son menos claros, porque las revisiones previas combinaron modalidades (aeróbico, equilibrio, funcional y fuerza).
Esta revisión sistemática con metaanálisis, registrada en PROSPERO, buscó en seis bases de datos (PubMed, Web of Science, SciELO, Scopus, PEDro y Cochrane) hasta el 10 de enero de 2026. Incluyó estudios experimentales controlados que evaluaran solo entrenamiento de fuerza y midieran BDNF.
- Estudios incluidos: cuatro, de los cuales tres fueron ensayos controlados aleatorizados y uno fue un estudio controlado no aleatorizado, intrasujeto, con línea de base extendida. Se realizaron en Dinamarca, Países Bajos e Irán.
- Participantes: 126 personas con EM, mayoría mujeres. La edad media iba de unos 33 a unos 54 años. La mayoría tenía EM remitente-recurrente, y un estudio incluyó EM progresiva. La discapacidad (EDSS, escala ampliada del estado de discapacidad) iba de leve a moderada.
- Intervenciones: entre 8 y 24 semanas, con 2 o 3 sesiones semanales. Incluyeron Pilates en colchoneta, ejercicios con bandas elásticas y pesas, y protocolos progresivos con máquinas y pesos libres. En todos los estudios el grupo control no recibió ninguna intervención.
- Análisis: modelo de efectos aleatorios con ajuste de Hartung-Knapp (apropiado para pocos estudios). El efecto se expresó como diferencia de medias estandarizada (SMD, por sus siglas en inglés). Se evaluaron el riesgo de sesgo (RoB 2 y ROBINS-I) y la certeza de la evidencia (GRADE).
Resultados: aumento moderado del BDNF periférico y diferencias según intensidad
El efecto combinado fue positivo: SMD = 0,49 (IC 95 %: 0,15 a 0,83; Z = 2,80; p = 0,005), sin heterogeneidad (I² = 0 %; Q = 1,681). Con el ajuste de Hartung-Knapp el resultado se mantuvo (t = 3,716; p = 0,0339). Los efectos individuales fueron todos positivos, entre aproximadamente 0,27 y 0,90, pero solo el estudio de Moghadasi y colaboradores fue significativo por sí solo. Al excluirlo en el análisis de sensibilidad, el efecto combinado disminuyó, aunque la conclusión sobre el BDNF no cambió.
Los estudios con resultado significativo usaron intensidades bajas a moderadas y midieron BDNF en suero:
- Pilates en colchoneta, 3 veces por semana durante 8 semanas, en mujeres con EM remitente-recurrente (EDSS 2 a 6): el BDNF sérico pasó de 10.678,5 ± 2.260,1 a 11.550,1 ± 2.619,6 ng/mL en el grupo intervención.
- Fuerza con pesas y bandas al 50-65 % de 1RM (una repetición máxima), 3 veces por semana durante 8 semanas: aumento del 27,5 % (de 1.068,4 a 1.362,7 pg/mL; p = 0,04).
Los dos estudios sin cambios significativos usaron cargas más altas y midieron BDNF en plasma:
- Fuerza progresiva al ≈80 % de 1RM, 2 veces por semana durante 24 semanas, en EM remitente-recurrente: sin cambios en el BDNF plasmático.
- Fuerza progresiva durante 16 semanas, 3 veces por semana, en EM progresiva (edad media ≈54 años, EDSS mediano 4,5, unos 20 años de evolución): variación de +9 % (IC 95 %: −18 % a +44 %), no significativa.
En los estudios de mayor carga hubo ganancias funcionales a pesar de que el BDNF no cambió.
Qué significa para la práctica: cómo usar estos hallazgos en entrenamiento y rehabilitación en EM
1. No prescribir fuerza “para subir el BDNF”. El BDNF periférico es un biomarcador accesible, no un indicador directo de plasticidad cerebral, y no se sabe si sus cambios se traducen en beneficios clínicos. El entrenamiento de fuerza ya tiene respaldo en la EM por sus efectos sobre la fuerza muscular, la independencia funcional, la fatiga y la movilidad. Esos objetivos siguen siendo los que deben guiar la programación. El posible efecto sobre el BDNF es un beneficio adicional, todavía no confirmado.
2. Las cargas bajas a moderadas parecen suficientes. Los dos estudios con aumentos de BDNF usaron Pilates y trabajo con bandas y pesas al 50-65 % de 1RM durante 8 semanas. Para quienes están en etapas iniciales, tienen poca tolerancia al esfuerzo o se inician en el ejercicio, esto respalda programas progresivos y tolerables, con énfasis en control del movimiento y adaptación gradual.
3. No abandonar las cargas altas. Que los protocolos al ≈80 % de 1RM no hayan modificado el BDNF no significa que no sirvan. Esos estudios mostraron mejoras funcionales, y los autores sugieren que los beneficios de la fuerza intensa podrían darse por mecanismos independientes del BDNF. Tampoco puede afirmarse que la intensidad baja sea superior: los autores aclaran que, con tan pocos estudios, no es posible definir una intensidad óptima y que cualquier afirmación al respecto es especulativa.
4. Considerar el perfil del paciente. Los resultados positivos provienen de mujeres jóvenes con EM remitente-recurrente y discapacidad leve a moderada. En EM progresiva, con mayor edad, evolución y discapacidad, la respuesta fue menos clara (un solo estudio). No hay evidencia para extender estas conclusiones a otros perfiles, ni a varones ni a fases avanzadas.
5. Individualizar y coordinar con el equipo de salud. Los protocolos de mayor carga del artículo fueron supervisados y con progresión estructurada (por ejemplo, de ≈15RM a ≈6RM). Conviene ajustar volumen y carga a la tolerancia, la fatiga y el nivel de discapacidad de cada persona, y trabajar junto al equipo médico y de rehabilitación. Este texto no reemplaza indicaciones clínicas individuales.
6. Si se mide BDNF, cuidar el método. Suero y plasma no son intercambiables: el BDNF se almacena en plaquetas y se libera durante la coagulación, por lo que el suero da valores mucho más altos. En esta revisión, la matriz biológica coincide con el resultado: los estudios con suero fueron los positivos y los de plasma no. La intensidad, el perfil clínico y la matriz están mezclados, así que no se puede saber cuál explica la diferencia. Quien investigue o monitoree esta variable debería estandarizar la toma y el procesamiento de muestras y no comparar suero con plasma.
Limitaciones de la evidencia sobre fuerza y BDNF en esclerosis múltiple
- Solo cuatro estudios, con muestras pequeñas. La certeza global (GRADE) fue baja por riesgo de sesgo, inconsistencia e imprecisión; el tamaño muestral total no alcanzó el tamaño óptimo de información.
- Los tres ensayos aleatorizados tuvieron “algunas preocupaciones” de sesgo (detalles insuficientes de aleatorización, ocultamiento de la asignación y datos faltantes, y ausencia de plan de análisis prespecificado). El estudio no aleatorizado tuvo riesgo moderado.
- Marcada heterogeneidad clínica y metodológica (fenotipo, edad, discapacidad, intensidad, duración, suero frente a plasma), aunque estadísticamente I² fue 0 %.
- Solo un estudio fue significativo por sí solo, y el efecto combinado dependió en parte de él. Hay indicios de posible sesgo de publicación: el N de seguridad fue 9, el trim-and-fill estimó dos estudios faltantes y el embudo mostró cierta asimetría, aunque Egger (p = 0,115) y Begg (p = 0,083) no fueron significativos. Con menos de 10 estudios, estos análisis son exploratorios.
- El artículo presenta cifras inconsistentes entre secciones para el intervalo de confianza y el valor p del efecto combinado, y para el rango de SMD individuales. Por eso conviene leer la magnitud con cautela.
- Se usó traducción automática para un estudio publicado en persa, y algunos datos se estimaron a partir de figuras.
- No se evaluaron desenlaces clínicos junto con el BDNF.
Conclusiones aplicables
- El entrenamiento de fuerza aislado podría aumentar el BDNF periférico en personas con EM (SMD = 0,49), pero con evidencia limitada y de baja certeza.
- Los aumentos se vieron con cargas bajas a moderadas (Pilates; 50-65 % de 1RM) durante 8 semanas y con BDNF medido en suero.
- Con cargas altas (≈80 % de 1RM) no hubo cambios en el BDNF plasmático, pero sí mejoras funcionales; no hay motivos para descartarlas.
- Los resultados provienen sobre todo de mujeres con EM remitente-recurrente y discapacidad leve a moderada; no deben extrapolarse a otros perfiles.
- La programación debe guiarse por objetivos funcionales y por la tolerancia individual, no por el BDNF.
- Se necesitan ensayos más grandes, con BDNF prespecificado, muestras estandarizadas y comparación directa de intensidades.


