El entrenamiento funcional estructurado podría mejorar el sprint lineal y el cambio de dirección preplanificado en futbolistas. Sin embargo, los autores piden prudencia con la magnitud de los efectos por la heterogeneidad entre estudios, la influencia de estudios individuales y una base de evidencia limitada.
Qué se estudió: revisión sistemática de entrenamiento funcional en futbolistas
Se realizó una revisión sistemática con metaanálisis sobre los efectos del entrenamiento funcional estructurado en el rendimiento de sprint lineal y de cambio de dirección (COD, por sus siglas en inglés) en futbolistas. Se buscó en PubMed, Web of Science, Embase, SPORTDiscus (vía EBSCOhost), Scopus y la Cochrane Library, desde el inicio de cada base de datos hasta el 6 de julio de 2026.
Se incluyeron únicamente ensayos controlados aleatorizados que compararan el entrenamiento funcional estructurado con el entrenamiento habitual de fútbol, con ningún entrenamiento adicional o con otras condiciones de entrenamiento no funcionales. Los efectos combinados se calcularon como g de Hedges con intervalos de confianza (IC) del 95 % mediante modelos de efectos aleatorios. Se hicieron análisis exploratorios de subgrupos según la duración de la intervención, la frecuencia semanal de entrenamiento y la distancia del sprint. La certeza de la evidencia se valoró con el enfoque GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation).
Resultados: mejora del sprint lineal y del cambio de dirección preplanificado
Se incluyeron 10 ensayos con 260 futbolistas.
- Cambio de dirección preplanificado: nueve ensayos (n = 240), g de Hedges = −0,72 (IC 95 %: −1,23 a −0,22; p = 0,005; I² = 71 %).
- Sprint lineal: siete ensayos (n = 164), g de Hedges = −1,00 (IC 95 %: −1,54 a −0,46; p = 0,0003; I² = 61 %).
El signo negativo refleja menores tiempos, es decir, mejor rendimiento. El I² (indicador de heterogeneidad entre estudios) fue de moderado a alto en ambos casos.
En los análisis de sensibilidad (exclusión de un estudio cada vez), se mantuvieron la dirección y la significación estadística de ambos efectos. No obstante, la magnitud de la estimación de COD estuvo influida por el estudio de Zhao et al., y la del sprint por el de Doungchan et al.
En los subgrupos exploratorios no se hallaron diferencias estadísticamente significativas según la duración de la intervención, la frecuencia semanal ni la distancia del sprint.
Qué significa para la práctica: cómo usar el entrenamiento funcional en fútbol
Puede ser una herramienta útil para velocidad y cambios de dirección
Los resultados respaldan incluir programas de entrenamiento funcional estructurado en la preparación de futbolistas con el objetivo de mejorar el sprint lineal y el COD preplanificado (trayectos conocidos, sin estímulo reactivo). La dirección del efecto fue consistente al excluir estudios individuales, lo que da cierta robustez a la señal. Aun así, conviene plantearlo como un complemento razonable dentro de la planificación, no como una solución garantizada.
Expectativas realistas sobre la magnitud
Los tamaños del efecto combinados parecen grandes, pero los autores advierten que deben interpretarse con cautela. Con heterogeneidad notable, dependencia de estudios concretos y pocos ensayos, no es prudente prometer a un jugador o a un club una mejora de determinada magnitud. Resulta más sensato monitorizar la respuesta propia del grupo con pruebas de sprint y de COD antes y después del bloque.
Sin una prescripción óptima establecida
Los análisis de subgrupos no mostraron diferencias según duración, frecuencia semanal o distancia del sprint. Esto no demuestra que da igual cualquier dosis: son análisis exploratorios y la evidencia es insuficiente para fijar una prescripción óptima. En la práctica:
- Se puede ajustar la duración y la frecuencia a la realidad del calendario, la carga competitiva y el nivel del equipo, y evaluar sus efectos.
- Conviene evitar presentar una duración o una frecuencia concretas como «la» recomendada basándose en esta revisión.
- Si se evalúa el sprint, hay que definir la distancia de prueba más afín a las demandas del deporte y mantenerla en el seguimiento.
Lo que no se puede extrapolar
Los hallazgos se refieren a COD preplanificado. No hay base para afirmar mejoras en agilidad reactiva (con decisión ante un estímulo) ni en el rendimiento en partido. Si el objetivo es la agilidad reactiva, el entrenamiento funcional no debería ser el único componente: conviene añadir tareas con toma de decisiones y evaluar esa capacidad por separado.
Cómo aplicarlo con criterio
- Integrarlo como parte del programa y compararlo con la respuesta a su entrenamiento habitual.
- Establecer evaluaciones basales y de seguimiento del sprint y del COD.
- Interpretar los cambios individuales con prudencia, porque los resultados provienen de promedios de grupo.
Limitaciones de la evidencia sobre entrenamiento funcional en futbolistas
- Base de evidencia limitada: 10 ensayos y 260 jugadores, con menos participantes en el análisis de sprint (n = 164).
- Heterogeneidad entre estudios de moderada a alta (I² de 71 % en COD y 61 % en sprint).
- Las estimaciones dependieron en parte de estudios concretos (Zhao et al. para COD y Doungchan et al. para sprint).
- Los análisis de subgrupos fueron exploratorios, por lo que no permiten concluir sobre la dosis óptima.
- No se evaluó la agilidad reactiva ni el rendimiento en partido, y los resultados no deben extrapolarse a ellos.
Conclusiones aplicables
- El entrenamiento funcional estructurado puede mejorar el sprint lineal y el COD preplanificado en futbolistas.
- La magnitud de los efectos debe interpretarse con cautela por la heterogeneidad, la influencia de estudios individuales y la escasa evidencia.
- No hay evidencia suficiente para definir una prescripción óptima de duración, frecuencia o distancia de sprint.
- No se pueden extrapolar los resultados a la agilidad reactiva ni al rendimiento en partido.
- Conviene monitorizar la respuesta de los jugadores con pruebas específicas.

