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Evaluación de la estabilidad postural con ondículas en jóvenes voleibolistas mediante plataforma baroresistiva

Control postural en jóvenes voleibolistas: qué revela el análisis wavelet de una plataforma baroresistiva

La estabilidad postural es una capacidad clave en el voleibol, donde recepciones, saques, remates y bloqueos exigen ajustes constantes del cuerpo. Un estudio publicado en PLoS One por Śliwa, Czaplicki y Sacewicz (2026) analizó el control postural de jugadoras jóvenes mediante análisis wavelet de la señal de una plataforma baroresistiva. Los resultados aportan información útil para entrenadores, preparadores físicos, médicos deportólogos y kinesiólogos.

¿Por qué analizar el equilibrio con wavelets?

La evaluación clásica del equilibrio se basa en la trayectoria del centro de presión (COP), y su análisis espectral es muy frecuente. Se suele atribuir:

  • < 0,1 Hz: control visual.
  • 0,1–0,5 Hz: control vestibular.
  • Hasta ~1 Hz: control sensoriomotor.

Las series temporales del COP son no estacionarias, por lo que la transformada de Fourier clásica resulta limitada. La transformada wavelet permite ver cómo cambia la energía de la señal en frecuencia y en el tiempo. Además, la fuerza de reacción vertical que miden las plataformas de sensores (cintas instrumentadas, plataformas baropodométricas) se ha analizado en el dominio de la frecuencia mucho menos que el COP, y su interpretación espectral sigue sin estar clara.

Diseño del estudio

Participantes

  • 93 voleibolistas de 15 años (174,1 cm; 62,7 kg), de clases deportivas con orientación al voleibol: cuatro sesiones específicas de 90 min y cuatro clases de educación física de 45 min por semana.
  • 30 estudiantes universitarias de control (20,3 ± 0,6 años; 168 ± 3,5 cm; 61,9 ± 5,4 kg).

Protocolo y procesamiento

  • Test de Romberg de 30 s con brazos en horizontal, con ojos abiertos y con ojos cerrados, sobre una cinta Noraxon FDM-T (5.376 sensores baroresistivos, 100 Hz).
  • Se analizó la fuerza de reacción vertical del retropié derecho (VGRRF), que equivale a cerca del 25 % del peso corporal. Se centró en la media y se filtró a 10 Hz.
  • Wavelet de Morse (Matlab). Se calculó la energía total y su distribución en tres bandas: 0,05–0,1 Hz (Banda 1), 0,1–1 Hz (Banda 2) y 1–10 Hz (Banda 3). También se localizó en el tiempo el centroide de energía de cada banda.
  • Modelos lineales mixtos con medidas repetidas, comparaciones post hoc con corrección de Bonferroni y tamaños del efecto (d de Cohen).

Principales resultados

Cerrar los ojos desplaza la energía hacia frecuencias más altas

En ambos grupos, pasar de ojos abiertos a cerrados redujo la proporción de energía en la Banda 1 (visual) y la aumentó en la Banda 2 (vestibular). Esto confirma el aumento de la demanda sobre los sistemas vestibular y propioceptivo cuando falta la visión.

Las voleibolistas dependen menos de la visión

La magnitud del cambio fue claramente distinta entre grupos:

Banda de frecuencia Estudiantes Voleibolistas
Banda 1 (0,05–0,1 Hz) −11,02 % −4,27 %
Banda 2 (0,1–1 Hz) +11,00 % +4,48 % (interacción marginal, p ≤ 0,051)

Las voleibolistas mostraron una respuesta mucho más atenuada al perder la información visual. Esto sugiere un control postural más automatizado y un mejor uso de las aferencias propioceptivas y vestibulares, probablemente como consecuencia del entrenamiento a largo plazo, con saltos, aterrizajes, cambios de dirección y acciones defensivas en las que la mirada sigue al balón y no al propio cuerpo.

Picos espectrales distintos

En las voleibolistas aparecieron picos de energía relativa en torno a 0,18 Hz (ojos abiertos) y 0,29 Hz (ojos cerrados). En las estudiantes, los picos estuvieron en 0,06 y 0,17 Hz (ojos abiertos) y en 0,22 Hz (ojos cerrados). En las estudiantes hubo diferencias significativas entre condiciones en las bandas de 0,05–0,07 Hz (p ≤ 0,0002; d = 1,04) y de 0,19–0,27 Hz (p < 0,0001; d = −1,34). En las voleibolistas no se observaron diferencias equivalentes.

Distribución temporal de la respuesta

En las voleibolistas, la localización temporal de la energía de la Banda 1 difirió significativamente (p < 0,015) entre ojos abiertos y cerrados, y quedó más cerca del centro de la prueba con ojos cerrados. Los autores interpretan que las jugadoras distribuyen de forma más uniforme su respuesta a las oscilaciones lentas, una capacidad que podría trasladarse a las esperas de varios segundos antes del saque rival.

Validación de la señal de la plataforma baroresistiva

El segundo objetivo era comprobar la utilidad espectral de la señal VGRRF:

  • Cerca del 97 % de la energía está por debajo de 2 Hz (en el COP anteroposterior se describe alrededor del 90 %).
  • Aproximadamente el 78 % está por debajo de 0,5 Hz, un valor unos 10 puntos superior al de un estudio con judocas basado en el COP.
  • El mapa tiempo-frecuencia se parece al del COP, aunque con menos energía cerca de 0,5 Hz.
  • A diferencia de la fuerza vertical medida en plataformas de fuerza tradicionales, no aparecen picos en 4–6 Hz.

Los autores concluyen que la VGRRF debe considerarse una nueva forma de evaluar el control del equilibrio, y no un sustituto directo del COP ni de la reacción de suelo convencional. No se observaron picos relevantes por encima de 1 Hz, de modo que trasladar sin más las bandas clásicas del COP a esta señal no tiene respaldo metodológico. Proponen usar subbandas personalizadas de menor frecuencia.

Limitaciones a tener en cuenta

  • Solo se analizó el retropié. Es un buen indicador de estabilidad global en bipedestación, pero el antepié se asocia a correcciones rápidas y componentes de mayor frecuencia, que quedaron fuera.
  • Dependencia del software. La VGRRF fue calculada por el algoritmo del fabricante (Noraxon). Otros dispositivos podrían dar resultados distintos, lo que limita la generalización.
  • Diferencia de edad entre grupos (15 vs. 20 años). La literatura indica que el control postural alcanza una meseta funcional hacia el final de la adolescencia, pero sigue siendo una limitación.
  • Es un diseño transversal: asocia el entrenamiento con el patrón postural, pero no demuestra causalidad. Todas las participantes son mujeres y no se evaluó el rendimiento deportivo.

Conclusiones y aplicaciones prácticas

  • La experiencia en voleibol modifica la estrategia sensorial: las jugadoras muestran menor dependencia visual y una transición más moderada hacia el control vestibular al cerrar los ojos.
  • Incluir tareas con visión limitada o desviada. Ejercicios de equilibrio con ojos cerrados, con la mirada orientada a un móvil o sobre superficies inestables favorecen la integración propioceptiva y vestibular.
  • Trabajar el mantenimiento prolongado de la posición de “listo”. Además del entrenamiento dinámico, conviene incluir tareas con tensión muscular sostenida y postura estable, que reflejan las pausas del juego.
  • Usar la prueba de Romberg con ojos abiertos y cerrados como screening. Comparar ambas condiciones puede identificar a jugadoras o pacientes con alta dependencia visual, por ejemplo en la readaptación tras lesiones.
  • Las plataformas de presión son una herramienta prometedora. Las cintas o plataformas baropodométricas pueden aportar información útil en las frecuencias asociadas al control visual y vestibular, pero requieren análisis específicos (bandas más bajas) y todavía no existen valores de referencia estandarizados.
  • Cautela interpretativa. La VGRRF no equivale al COP. Antes de usarla de forma clínica o de monitoreo, hacen falta estudios con otros equipos, con análisis del antepié y con otras poblaciones y deportes.

Referencia: Śliwa M, Czaplicki A, Sacewicz T (2026). PLoS One 21(8): e0355995. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0355995

Analizado e interpretado por inteligencia artificial de Anthropic model claude-sonnet-4-6.
Publicación Original