Una ecuación antropométrica derivada en jugadoras de la selección femenina mexicana de fútbol, basada en la suma de ocho pliegues cutáneos y el perímetro de cintura, mostró una concordancia moderada con la absorciometría de rayos X de doble energía (DXA) para estimar el porcentaje de grasa corporal (%GC). Según los autores, es una herramienta aplicable en campo y específica para esta población, pero requiere validación externa en cohortes más grandes y diversas antes de usarse de forma generalizada.
Estimación del porcentaje de grasa corporal en futbolistas de élite: población y diseño del estudio
La evaluación precisa de la composición corporal es clave para monitorear adaptaciones al entrenamiento, orientar estrategias nutricionales y apoyar decisiones relacionadas con el rendimiento. La DXA se considera un método de referencia, pero su accesibilidad limitada dificulta el uso rutinario en contextos de alto rendimiento. Además, las ecuaciones antropométricas disponibles suelen carecer de validación específica en futbolistas mexicanas de élite.
Se trató de un estudio transversal de concordancia con 27 jugadoras de élite de la selección nacional femenil de México. Durante una concentración, se les realizó una DXA y una antropometría estandarizada según la Sociedad Internacional para el Avance de la Kinantropometría (ISAK). Con estos datos se derivó un modelo de regresión lineal múltiple con dos predictores: la suma de ocho pliegues cutáneos (Σ8PC) y el perímetro de cintura (PC).
Los autores verificaron los supuestos de la regresión mediante diagnóstico de residuos y evaluaron la multicolinealidad con factores de inflación de la varianza. El desempeño predictivo se midió con error absoluto medio (MAE), raíz del error cuadrático medio (RMSE) y error estándar de estimación (SEE). La concordancia con la DXA se analizó con el coeficiente de correlación intraclase (ICC) y el método de Bland-Altman. La validación interna se hizo con validación cruzada dejando uno fuera (LOOCV). Además, se reajustaron a la misma muestra seis ecuaciones antropométricas históricas para comparar de forma equivalente sus estructuras de predictores. La adecuación del tamaño de muestra se evaluó a posteriori.
Resultados: concordancia de la ecuación de la Federación Mexicana de Fútbol con la DXA
La ecuación derivada fue: %GC = 0,12 × Σ8PC + 0,39 × PC − 17,0.
- Concordancia con DXA: ICC = 0,71 (moderada); sesgo medio de −0,05 %; límites de acuerdo del 95 % de −4,61 % a +4,70 %.
- Varianza explicada: R² = 0,54 (R² ajustado = 0,50).
- Desempeño predictivo (LOOCV): Q² = 0,50; RMSE = 2,33 %; MAE = 1,86 %; SEE = 2,47 %, considerado aceptable por los autores.
- Comparación con ecuaciones históricas reajustadas: la combinación de predictores de la Federación mantuvo el menor RMSE (2,33 % frente a 2,55–2,93 %) y el mayor ICC (0,71 frente a 0,44–0,63).
Según los autores, este último resultado sugiere que la ventaja del modelo proviene de su estructura de predictores y no de una calibración sobre los propios datos de prueba.
Qué significa para la práctica: uso de la antropometría para estimar la grasa corporal en fútbol femenil
Una alternativa de campo cuando no hay DXA
Si trabajas con futbolistas de élite de perfil similar y no puedes acceder a la DXA con regularidad, esta ecuación ofrece una opción práctica: solo requiere medir ocho pliegues cutáneos y el perímetro de cintura con técnica ISAK. Puede servir para dar seguimiento a lo largo de la temporada y como apoyo en la planificación nutricional.
Interpretar el error con prudencia
El sesgo medio casi nulo indica que, en promedio, la ecuación no sobreestima ni subestima el %GC frente a la DXA. Sin embargo, los límites de acuerdo (alrededor de ±4,7 puntos porcentuales) muestran que en una jugadora individual la diferencia puede ser considerable. Por ello conviene:
- Usar la estimación como valor de referencia aproximado y no como cifra exacta para decisiones individuales de alto impacto.
- Priorizar el seguimiento de la tendencia de cada jugadora con el mismo evaluador y el mismo protocolo, en lugar de comparar valores aislados entre jugadoras.
- Evitar fijar metas rígidas de %GC basadas únicamente en esta ecuación; combínala con otros indicadores (pliegues por separado, perímetros, rendimiento, contexto clínico y nutricional).
Estandarización de la medición
Como la ecuación depende de mediciones ISAK, la calidad de los datos es determinante. Se recomienda que evaluadores certificados realicen las mediciones, con instrumentos calibrados y condiciones repetibles (hora, estado de hidratación, ayuno), para reducir el error técnico que se sumaría al propio de la ecuación.
A quién no aplicarla sin más
La ecuación se derivó en jugadoras de la selección nacional femenil mexicana. No se ha probado en otras categorías, niveles competitivos, deportes, edades ni poblaciones, por lo que trasladarla a esos grupos sería una extrapolación sin respaldo. Tampoco debe emplearse como herramienta diagnóstica ni para indicaciones médicas individuales.
Cuándo seguir recurriendo a la DXA
Siempre que sea posible, conviene mantener evaluaciones periódicas con DXA como referencia y usar la ecuación para los controles intermedios, especialmente mientras no exista validación externa.
Limitaciones del estudio de validación de la ecuación
- Muestra pequeña (27 jugadoras) y de una sola selección nacional, lo que limita la generalización.
- Concordancia solo moderada (ICC = 0,71) y modelo que explica el 54 % de la variabilidad del %GC medido por DXA.
- Los amplios límites de acuerdo implican error relevante a nivel individual.
- La validación fue solo interna (LOOCV); los autores señalan que se requiere validación externa en cohortes más grandes y diversas.
- El diseño transversal evalúa concordancia en un momento dado y no permite saber si la ecuación detecta cambios a lo largo del tiempo. Además, el resumen no detalla el tamaño del efecto de cada predictor.
Conclusiones aplicables
- La ecuación de la Federación Mexicana de Fútbol (Σ8PC y perímetro de cintura) es una herramienta de campo específica para futbolistas mexicanas de élite, con concordancia moderada frente a la DXA.
- Su error promedio es casi nulo, pero el error individual puede ser de varios puntos porcentuales.
- Úsala para seguimiento de tendencias con mediciones ISAK estandarizadas, no como valor exacto ni con fines diagnósticos.
- No la extrapoles a otras poblaciones sin validación previa.
- Se necesita validación externa en cohortes más grandes y diversas antes de su aplicación generalizada.


