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La fotobiomodulación no aumenta la respiración mitocondrial en el músculo ni en la piel

Una sola sesión de fotobiomodulación (PBM) no aumentó la respiración mitocondrial en la piel ni en el músculo subyacente, y tampoco modificó la expresión de genes musculares ex vivo en humanos, según los autores. Esto importa porque la PBM se promociona como un recurso para mejorar la salud y el rendimiento mediante un efecto directo sobre la mitocondria, y este estudio no respalda ese mecanismo tras una sesión.

Fotobiomodulación y función mitocondrial: qué se estudió

La fotobiomodulación, también llamada terapia láser de bajo nivel, es un tratamiento no invasivo cuya popularidad crece rápidamente. Se ha propuesto que aumenta directamente la actividad mitocondrial en la piel y el músculo esquelético y que activa distintas vías de señalización molecular. Sin embargo, faltaban pruebas in vivo en humanos de estas propiedades.

Los investigadores realizaron un estudio intraparticipante con 12 adultos sanos (6 hombres y 6 mujeres; edad: 25 ± 6 años; IMC: 23,3 ± 2,2 kg/m²). Una pierna, elegida al azar, recibió PBM y la otra recibió un tratamiento simulado (placebo sin emisión de luz, CON). Se aplicaron tres ciclos de 5 min 16 s cada uno, con 5,6 kJ de energía lumínica por ciclo en la pierna con PBM. Se midió la temperatura de la piel antes y después del tratamiento. Luego se tomaron muestras de piel y de músculo de ambas piernas.

La respiración mitocondrial se midió con un oxígrafo Oroboros O2k, en fibras musculares permeabilizadas y en tejido de piel picado. La expresión de genes metabólicos musculares se evaluó con tarjetas microfluídicas personalizadas.

Resultados: respiración mitocondrial, sensibilidad al ADP y expresión génica

  • Temperatura de la piel: aumentó solo en la pierna tratada con PBM (+8,0 ± 1,4 °C; P < 0,001).
  • Respiración máxima ligada a los complejos I+II en piel: 2,7 ± 0,8 con PBM frente a 2,6 ± 0,7 pmol/s/mg de peso húmedo en CON (P = 0,66).
  • Respiración máxima ligada a los complejos I+II en músculo: 474 ± 114 con PBM frente a 467 ± 81 pmol/s/mg de peso seco en CON (P = 0,71).
  • Sensibilidad mitocondrial al ADP en músculo (valor aparente de ADP a la mitad de la respuesta máxima): 1310 ± 180 con PBM frente a 1229 ± 240 µM en CON (P = 0,14).
  • Expresión génica muscular: de 91 genes analizados, solo 3 difirieron entre piernas.

Qué significa para la práctica: cómo interpretar la PBM en el trabajo con deportistas y pacientes

Estos resultados no demuestran que la PBM sea inútil para todo. Indican que, en adultos jóvenes sanos y tras una sesión, no se observó el mecanismo mitocondrial que a menudo se usa para promocionarla. Con esa cautela, se pueden extraer varias ideas aplicables:

  • Revisa los argumentos de venta. Si un dispositivo o proveedor asegura que la PBM “activa las mitocondrias” o mejora el metabolismo muscular tras una sesión, este estudio no lo respalda. Conviene pedir evidencia en desenlaces concretos (dolor, recuperación, rendimiento) y no basarse solo en el mecanismo propuesto.
  • No sustituyas estrategias con eficacia demostrada. Entrenamiento progresivo, nutrición, sueño y gestión de la carga siguen siendo la base. Si se usa PBM, debería ser un complemento y no desplazar estas intervenciones.
  • Comunica con honestidad. Si un deportista o paciente ya usa PBM y percibe beneficios, estos no pueden atribuirse a un aumento de la respiración mitocondrial según este estudio. Pueden intervenir otros factores, como el calor local, el contexto o las expectativas, aunque el artículo no evalúa esas explicaciones.
  • Ten en cuenta el calentamiento de la piel. La temperatura cutánea subió unos 8 °C en la pierna con PBM con este protocolo. Es un dato práctico a considerar si se aplican dosis similares, por ejemplo vigilando la comodidad del usuario. Cualquier decisión clínica individual corresponde al profesional de la salud responsable.
  • Evita extrapolar. Los hallazgos no se pueden trasladar sin más a otros protocolos, a tratamientos repetidos, a personas con lesiones o enfermedades, ni a deportistas de élite o personas mayores.
  • Usa un tratamiento simulado cuando evalúes la PBM. El estudio muestra el valor de comparar con un placebo sin emisión de luz, ya que la sensación de calor puede alterar la percepción del efecto.

Limitaciones del estudio sobre fotobiomodulación

  • La muestra es pequeña (12 personas) y está formada por adultos jóvenes y sanos.
  • Se evaluó una única sesión; no se sabe qué ocurre con aplicaciones repetidas ni a más largo plazo.
  • Las mediciones se hicieron en muestras de tejido (ex vivo) tomadas después del tratamiento, de modo que no se evaluaron desenlaces funcionales como fuerza, recuperación o dolor.
  • Solo se probó un protocolo (tres ciclos de 5 min 16 s y 5,6 kJ por ciclo), por lo que no se puede concluir sobre otras dosis o dispositivos. El resumen disponible tampoco detalla otras características técnicas del equipo.
  • Solo se dispone del resumen del artículo, por lo que no es posible valorar con más detalle el análisis estadístico ni los tamaños del efecto.

Conclusiones aplicables

  • Una sola sesión de PBM no aumentó la respiración mitocondrial en piel ni en músculo en adultos sanos.
  • No modificó la sensibilidad mitocondrial al ADP y apenas alteró la expresión génica (3 de 91 genes).
  • La PBM sí elevó la temperatura de la piel en unos 8 °C con el protocolo utilizado.
  • No conviene justificar su uso con un supuesto efecto mitocondrial inmediato.
  • Los resultados no permiten concluir nada sobre su utilidad en otros desenlaces, protocolos o poblaciones.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de G-SE.
Publicación Original