La función y regulación eritropoyética, claves en la capacidad aeróbica.
Mg. Camila Gho Brito
Medicina Tradicional China y Rendimiento Físico
La Medicina Tradicional China (MTC) es un conjunto de prácticas médicas las cuales se han desarrollado por más de 3.000 años, dentro de las cuales se consideran la acupuntura, moxibustión, ventosas, tui na (masajes), farmacopea, dietética China y prácticas corporales.Si vemos un poco de la historia de la MTC y el rendimiento físico, encontraremos que los mandarines cobradores de impuestos utilizaban la técnica de moxa indirecta en el punto 36E (Estómago) para aumentar la capacidad física y así poder caminar o trotar sin cansarse (Ellis, et al. 1989), de ahí que este punto se le conociera como el punto de las tres leguas. Por otro lado, encontramos la moxibustión, una técnica que utiliza diferentes formatos de “moxa”, la cual es una mezcla de hierbas con propiedades terapéuticas en donde la más importante es la Artemisa, con el objetivo de promover el equilibrio homeostático y afectando así nuestras funciones fisiológicas. Ahora bien, en occidente se hizo conocida la técnica de ventosas, usada por el reconocido nadador Michael Phelps, quien ganó 21 medallas olímpicas. Esta técnica busca remover sustancias tóxicas cercanas a la piel para mantener un equilibrio y correcta circulación sanguínea en el área que se ubica la ventosa(Qureshi, et al. 2017). Pero seamos concretos, el rendimiento deportivo no solo se ajusta a entrenamiento y alimentación. También hay otros factores que influyen en el desempeño deportivo, y es aquí donde la MTC podría aportar grandes beneficios, como por ejemplo: – Optimizar la respiración usando técnicas de nutrición de canales energéticos para el pulmón (o mucosidades). – Mejorar la digestión de nutrientes sobre todo cuando se hacen dietas hipercalóricas. – Propiciar la reparación de músculos y tendones a través de estimulación del canal órgano Bazo (punto 6B). – Calma la mente dotando de concentración cuando se estimula de manera conjunta los puntos 24DM, 20DM y YinTang. Así, dependiendo del “síndrome” en MTC que se diagnostique, se describen varios beneficios que se verían reflejados en una mejora en el rendimiento del deportista. No obstante, la MTC es un área poco estudiada en relación con el deporte y el ejercicio físico, puesto que proviene de una cultura lejana y difícil de comprender como es oriente. La barrera del lenguaje y la forma en que esos 3.000 años de experiencia nos muestran los beneficios de llevar una vida equilibrada mental y corporalmente, son sin duda un desafío para quienes nos interesa la investigación y divulgación de esta línea de trabajo.¿Pero a donde apunta la evidencia científica actual?Principalmente a la rehabilitación de lesiones o patologías asociadas al deporte. No hace muchos meses atrás, en el 2017, Si-Si Zhou y Jian-Guo Jiang escribieron un artículo para el Current Medicinal Chemistry Journal quienes clasifican diferentes componentes efectivos de la fatiga, donde la MTC tiene efectos conocidos. Estos son: alcaloides, saponinas, polisacáridos, polifenoles, polipéptidos, terpenos, proteínas, entre otros. La investigación farmacológica muestra que estos compuestos activos de polisacáridos pueden mejorar significativamente la resistencia del cuerpo a través de la promoción de la síntesis de glucógeno, la reducción de metabolitos y el aumento de la tolerancia a la hipoxia, además se ha demostrado que los alcaloides son efectivos para promover la reserva de diversas sustancias provenientes del glucógeno, mejoran la resistencia al ejercicio y aceleran el metabolismo del nitrógeno ureico del cuerpo en ratones. Con el aumento de la cantidad de glucósidos, aumenta la resistencia deportiva, el contenido de glucógeno hepático y la capacidad del índice de lactato en ratones, lo que indica que la saponina tiene un efecto anti-fatiga pero dependiente de la dosis; Los polifenoles también tienen funciones de resistencia a la fatiga, donde reducen los radicales libres acumulados y, por lo tanto, ralentizan la rápida declinación de la capacidad de ejercicio cuando se practican deportes. Hay otros componentes activos donde la MTC tiene incidencia, o que tienen actividades biológicas, como algunas proteínas, antraquinonas, terpenos y compuestos de monómeros de ácidos grasos insaturados. Es entonces que los autores describen en su artículo de investigación que la medicina de tonificación de canales, como hace la moxibustión, podría reducir la aparición de la fatiga y mejorar ciertas capacidades físicas.Incluso, el 24 de abril del 2017, la revista Nature publica información que le adjudica a las terapias de MTC un poder beneficioso y efectivo en los tratamientos de ciertas enfermedades tanto en humanos como modelos animales. Entre estas destacan los beneficios de la MTC como ayuda paliativa en los efectos que tiene la quimioterapia para pacientes con cáncer de pulmón (Jiao, et al. 2017) o bien la publicación que hacen Wang y colaboradores, en donde mediante un acercamiento de farmacología de sistemas, nos plantea a la MTC como una alternativa y coadjuvante en la vacunación de la hepatitis B (Wang, et al. 2017). La información científica recopilada nos muestra nuevos caminos de tratamientos y terapias, y por qué no, como la MTC podría considerarse una “ayuda ergogénica” que no es catalogada como doping y que presenta un potencial indiscutible para traer grandes beneficios para nuestra salud y rendimiento físico, aunque se requiere más investigación.REFERENCIAS1. Ellis, A., Wiseman, N., & Boss, K. (1989). Grasping the Wind: An Exploration Into the Meaning of Chinese Acupupncture Point Names. Brookline MA: Paradigm Publications.2. Qureshi, N. A., Ali, G. I., Abushanab, T. S., El-Olemy, A. T., Alqaed, M. S., El-Subai, I. S., & Al-Bedah, A. M. (2017). History of cupping (Hijama): a narrative review of literature. Journal of integrative medicine, 15(3), 172-181.3. Zhou, S. S., & Jiang, J. G. (2017). Anti-fatigue effects of active ingredients from traditional Chinese medicine: a review. Current medicinal chemistry 24 (E-pub Ahead of Print).4. Jiao, L., Dong, C., Liu, J., Chen, Z., Zhang, L., Xu, J., … & Li, H. (2017). Effects of Chinese Medicine as Adjunct Medication for Adjuvant Chemotherapy Treatments of Non-Small Cell Lung Cancer Patients. Scientific reports, 7, 46524.5. Wang, J., Liu, R., Liu, B., Yang, Y., Xie, J., & Zhu, N. (2017). Systems Pharmacology-based strategy to screen new adjuvant for hepatitis B vaccine from Traditional Chinese Medicine Ophiocordyceps sinensis. Scientific reports, 7, 44788.
LEGUMBRES: ALGUNAS CARACTERÍSTICAS NUTRICIONALES
MSc. Camila Gho BritoGlobal Program Team DBSS InternationalMuchas son las ideas erróneas respecto a las legumbres: “que hinchan”, “que mucha legumbre engorda”, “que las legumbres podrían ser tóxicas”, “que las legumbres tienen muchos carbohidratos”, entre otros mitos ochenteros que aún se escuchan hoy en día, y que lastimosamente se refuerzan con los consejos equivocados de los “coach online”. En esa entrada resumiremos algunas características importantes de las legumbres a nivel nutricional.En la actualidad, hay bastante evidencia que respalda los beneficios de una dieta balanceada que cumpla con los requerimientos energéticos y de nutrientes, destacando el rol de los alimentos de origen vegetal (Elena C, 2019); tales como frutas, verduras (Aune D, 2017), nueces, legumbres (Luo C, 2014), granos enteros, café y té (Zhang C, 2015). Un metaanálisis reciente (Bechthold et al. 2017) demostró a través de un análisis lineal dosis-respuesta que existe una asociación inversa entre el consumo de granos enteros, frutas, nueces, legumbres y pescado con el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, mientras que se evidenció una asociación positiva con los huevos, productos lácteos, carnes rojas y procesadas y bebidas azucaradas. Esto tiene sentido si consideramos que aquellos alimentos con asociación inversa presentan baja densidad calórica, aportan fibra dietaria y también ácidos grasos esenciales. A pesar de lo anterior, los autores reportaron una clara indicación de no linealidad entre el consumo de granos enteros, frutas, nueces, lácteos, carnes rojas y el riesgo de insuficiencia cardiaca, y entre el consumo de vegetales y el riesgo de accidente cerebrovascular. Schulze y colaboradores (2018) también concluyeron que la prevención del riesgo de enfermedades crónicas basada en los alimentos debe dar prioridad a las frutas, las verduras, los cereales integrales y el pescado y reducir el consumo de carnes rojas / procesadas y de bebidas azucaradas, aunque resaltan que una dieta basada en plantas podría ser poco saludable si consiste principalmente en carbohidratos refinados y alimentos procesados. Aunque los estudios de asociación de alimentos específicos apuntan a los beneficios potenciales para la salud de las dietas basadas en plantas, es necesario tener en cuenta ciertas particularidades para satisfacer las necesidades de nutrientes a través de la combinación de alimentos (e.g., complementación proteica) y saber interpretar las relaciones y asociaciones, ya que sigue primando el balance calórico y el nivel de actividad física como principales predictores del riesgo cardiovascular o endocrinometabólico (Guzik & Bushnell, 2017; Ekelund et al. 2019). También es importante reconocer que los cambios en la dieta a menudo consisten en sustituciones, donde se acompañan las disminuciones en algunos alimentos por aumentos en otros y la calidad de los involucrados en estas sustituciones puede determinar el riesgo cardiovascular (Schulze et al. 2018). Ahora bien, el término «dieta basada en plantas» abarca una amplia variedad de patrones dietéticos que contienen cantidades más bajas de alimentos de origen animal, como lácteos y carnes y cantidades más altas de alimentos de origen vegetal (Satija A, 2018), como las popularmente denominadas “harinas”, que no son más sino una versión en polvo de los cereales. No obstante, una de las preocupaciones es el aporte de aminoácidos esenciales, los cuales se encuentran en mayor medida en alimentos como las legumbres (si hablamos de una dieta basada en plantas). Adicionalmente, las legumbres no solo sirven como una buena fuente de aminoácidos (que aún así deben complementarse ya que no existe una fuente vegetal que contenga todos los aminoácidos esenciales) sino que además son fuente importante de fibra, minerales y vitaminas distribuidas en una amplia variedad de especies en el reino vegetal. Al igual que con las dietas omnívoras, se debe controlar el aporte calórico de acuerdo al gasto energético total diario del individuo y sus objetivos físicos/estéticos/salud, ya que un exceso de energía y un descenso en los niveles de actividad física pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, un factor que en medio de la pandemia por COVID-19 realmente queremos evitar (Larson et al. 2020).Las legumbres no solo son proteínas y carbohidratos digeribles, componentes principales de la dieta humana, sino que también se ha demostrado que tienen efectos beneficiosos en la salud intestinal por la presencia de otros compuestos como carbohidratos no digeribles y derivados. Estos beneficios están relacionados tanto con la prevención como con el tratamiento de enfermedades crónicas, como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, obesidad, enfermedades inflamatorias y cáncer (Delgado et al. 2016). De hecho, hay trabajos in vitro e in vivo que han reportado el potencial de los inhibidores de Bowman-Birk y la lunasina como agentes antiinflamatorios y anticancerígenos dentro del tracto gastrointestinal (Clemente et al. 2011). Por otro lado, los carbohidratos resistentes a la digestión, que comprenden la fibra soluble e insoluble (e.g., almidón y oligosacáridos), son los principales responsables del bajo índice glucémico de las leguminosas o legumbres. Hallazgos recientes refuerzan el importante rol de estos carbohidratos consumidos desde la dieta como moduladores de la composición de la microbiota intestinal y la motilidad intestinal, la homeostasis de la glucosa y la colesterolemia (Lovegrove et al. 2017), razón por la cual debemos dejar de “satanizar” a las legumbres y más bien consumirlas dentro de una estrategia nutricional individualizada que cumpla con los requerimientos de energía y el correcto aporte de nutrientes a lo largo del día.Algunos compuestos bioactivos presentes en legumbres pueden mostrar propiedades ambivalentes, y propiciar una vez más el fenómeno de hormesis. Por ejemplo, se ha sugerido que dosis bajas de fitatos podrían reducir el riesgo de cáncer de colon debido a su efecto antioxidante y su actividad prebiótica, gracias a la capacidad que tienen para unirse a enzimas como las amilasas y facilitar una porción de almidón no digerido para la microbiota del intestino; no obstante, los fitatos en concentraciones altas actúan como quelantes de diferentes cationes, disminuyendo así la biodisponibilidad de ciertos minerales importantes presentes en el bolo alimenticio (Harland et al. 1995). Por otro lado, se sabe que las saponinas interfieren con la absorción de los lípidos (como el colesterol y los ácidos biliares de la dieta), mostrando así interesantes propiedades hipolipemiantes, aunque esto también podría afectar las concentraciones de vitaminas A y E (Jenkins & Atwal, 1994). Finalmente, se ha descubierto que los taninos, aunque son conocidos por su capacidad antioxidante, interfieren con la digestión al mostrar actividad anti-tripsina y anti-amilasa (Goncalves et al. 2011; Kato et al. 2017) y también interferir en el correcto metabolismo del hierro y absorción de zinc (Lestienne et al. 2005). La mezcla con algunas vitaminas antioxidantes, como la vitamina C que se encuentra en frutas cítricas, el tomate y la zanahoria, podría favorecer la absorción del hierro (la FAO en su artículo “beneficios nutricionales de las legumbres” publicado en el año 2016, da clara información de cómo cocinar este producto para aprovechar al 100% sus beneficios).¿Pero qué recomendaciones prácticas podemos extraer de esto? En términos simples, se recomienda dejar las legumbres en agua por más de 10 horas y posteriormente refrigerar, ya que esto hará que su proceso de fermentación ayude a su propia digestión. No se recomienda cocinarlas con la misma agua en la que han quedado en remojo, ya que esta contiene productos de desecho que no queremos. Otra forma de preparación es agregándoles jengibre (que contienen gingeroles), pimienta (que contiene piperina) o cúrcuma (que contiene curcumina), pues estos alimentos tienen propiedades antiinflamantorias y, no solamente le dan un mejor sabor a nuestra preparación culinaria, sino que favorecen múltiples procesos gástricos y mejoran nuestra microbiota intestinal, como se ha descrito desde hace varios años en la medicina ayurveda o medicina India (Pandey et al. 2013). Las investigaciones describen al ajo (que contiene alicina), la cebolla (que contiene quercitina), ají/chiles (que contiene capsaicina) y al jengibre como antivirales, gracias a sus metabolitos secundarios (fitoquímicos y principios activos) que están involucrados en la mejora de nuestro sistema inmunitario (Enrique-Guillamón 2018). No olvidemos que la forma de condimentar nuestras comidas también juega un rol importante en aspectos como fortalecer al sistema inmune. Hasta aquí les he presentado algo de información resumida del efecto positivo sobre la salud de algunos alimentos, pero desafortunadamente la gente ve todo de forma dicotómica (blanco o negro, sirve o no sirve, etc.). Así, las personas no analizan las cantidades de alimento a consumir, y al final del día les lleva a crear “mitos” o que todo se debe a un alimento en particular. Algo así como el consumo indiscriminado de medicamentos nos puede llevar a intoxicación, una mala alimentación (en exceso y duración) también podría hacerlo. Ciertamente, el confinamiento que se vive en muchos de los hogares del mundo lleva a nuestro cuerpo a estados de estrés físico y emocional. Recordemos que un estado de estrés conlleva a estados inflamatorios y la gran mayoría de las enfermedades parten desde este punto, por lo que también es importante mantener regulado nuestro organismo para así lograr todos los objetivos propuestos. En este sentido, sería bueno incluir a la semilla de amapola o la Ashwagandha, que tienen propiedades analgésicas y adaptogénicas que ayudarían a reducir el estrés en nuestros sistemas biológicos y se recomiendan en estados de ansiedad o casos de insomnio.“Cocinar un plato de legumbres, o de lo que sea, también tiene SU CIENCIA”.REFERENCIASAune D, Giovannucci E, Boffetta P, Fadnes LT, Keum N, Norat T, et al. Fruit and vegetable intake and the risk of cardiovascular disease, total cancer, and all-cause mortality—a systematic review and doseresponse meta-analysis of prospective studies. Int J Epidemiol. 2017;46(3):1029–56. Bechthold A, Boeing H, Schwedhelm C, Hoffmann G, Knuppel S, Iqbal K, et al. 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PROXIMAS FORMACIONES
Fucoxantina, el poder de las algas
Fucoxantina: el potencial de las AlgasAutor: MSc. Camila Gho Revisor: Prof. Diego A. Bonilla, ISAK 3La Fucoxantina es un conocido carotenoide (fórmula molecular: C42H58O6) de la familia de las xantofilas, producido principalmente por organismos marinos como las macroalgas del género fucus o microalgas como Phaeodactylum tricornutum. Este compuesto es reconocido por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, aunque también se han reportado efectos anticancerígenos e interacción con la microbiota (1, 2).La Fucoxantina como pigmento orgánico ha sido propuesto como una terapia prometedora para el manejo de la obesidad y diabetes tipo II (3, 4), lo cual corresponde a un descubrimiento relativamente reciente que ha llamado la atención de los investigadores dada la abundante disponibilidad oceánica que tiene este carotenoide y sus casi nulas contraindicaciones a la hora de ser consumido. En este sentido, también ha sido foco de atención por parte de la industria. Ahora bien, aunque algunas líneas de investigación proponen a la Fucoxantina al momento de combatir la obesidad (5, 6), el mecanismo no es del todo conocido y se ha mostrado que su funcionamiento está afectado por muchos factores dentro de los que se incluyen la alimentación y sistema endocrino (7, 8). De acuerdo a la OMS, la obesidad es una de las enfermedades más recurrentes alrededor del mundo, afectando a más de dos billones de personas (9). Además, es bien sabido que el deterioro a nivel endocrinometabólico en pacientes con enfermedades crónicas, categorizadas dentro del síndrome metabólico (e.g., diabetes tipo 2), se ve alterado por altos niveles de grasa subcutánea y visceral, razón por la cual es interesante resaltar lo que los superalimentos, como las algas, tienen para ofrecer. Por ejemplo, se ha mostrado que la Fucoxantina mejoró la composición corporal en ratones durante una dieta alta en calorías y alta en grasa, lo cual redujo marcadores de resistencia a la insulina (6). De manera interesante, la Fucoxantina podría inhibir la α-amilasa y la α-glucosidasa y mejorar la actividad de la glucosa oxidasa (10), de manera que impacta directamente sobre el metabolismo de la glucosa.Estudios preclínicos en ratas han demostrado que la Fucoxantina puede regular negativamente la proteína PPARỿ y aumentar la expresión de la proteína desacoplante 1 (UCP1) en el hígado de una manera dosis-dependiente, aunque no afecta la concentración de proteína C / EBPα (11). Puntualmente, este carotenoide tiene incidencia en el alivio del daño hepático causado por la acumulación excesiva de grasa al regular a PPARγ (12). PPARỿ promueve la proliferación y diferenciación de adipocitos maduros y es uno de los factores de transcripción más importantes en la regulación de la adipogénesis (13, 14). Por otro lado, las UCPs pertenecen a la familia de transportadores de solutos 25 (SLC25) y son proteínas localizadas en la membrana interna mitocondrial que transportan protones generados en la cadena respiratoria para utilizar el gradiente electroquímico y producir calor (es por eso que desacoplan la producción de ATP durante la Fosforilación oxidativa). La UCP1, de expresión exclusiva en tejido adiposo pardo o marrón, tiene como función principal mediar el proceso de termogénesis. Además de la UCP1, existen otras cuatro isoformas presentes en humanos, tales como: UCP2 presente en piel, músculo y páncreas; UCP3 presente en músculo cardiaco y esquelético; y las UCP4 y UCP5 que se expresan en el sistema nervioso central (15). En sí, un aumento en la expresión de UCP1 está relacionado en una regulación positiva de la termogénesis en adipocitos pardos (al igual que en los beige, que son producto del proceso de transdiferenciación del tejido adiposo blanco), lo cual finalmente incide levemente en el gasto energético. De manera interesante, también se ha reportado que la Fucoxantina puede generar una estimulación de la vía Sirt1 por medio de la activación de la proteína cinasa activada por AMP (AMPK). En este punto, existiría cierta regulación en la síntesis de ácidos grasos debido al aumento significativo en la fosforilación de la AMPK y la reducción en la actividad de la acetil-CoA carboxilasa (6). Estos efectos en modelos animales y celulares podrían explicar parcialmente las vías de regulación de la Fucoxantina durante una dieta alta en lípidos, por lo que se espera que la investigación en este carotenoide siga dando luces en cuanto a los efectos moduladores que tiene sobre enfermedades crónicas.La fuente bruta de Fucoxantina se da en las algas y microalgas de países como China, Japón y Corea, razón por cual han formado parte de la dieta asiática desde hace siglos. En los últimos años, Occidente ha comenzado a hacer uso más frecuente de esta materia prima e incluso los chefs las están incorporando en sus platos más gourmet. Las Kelps, Wakame e Hijiki son una importante fuente de Fucoxantina (16); sin embargo, son las microalgas las que contienen mayor concentración de este compuesto (17). Por ejemplo, se ha cuantificado el contenido de Fucoxantina en siete aislados de microalgas, encontrándose valores más altos en la biomasa de Synuroceae (Synphyceae). Otra especie de microalgas, Tisochrysis lutea, también puede proporcionar una buena concentración de Fucoxantina. Estos organismos representan una excelente fuente debido a que al no tener pared celular se facilita la extracción de Fucoxantina (18). Probablemente, las microalgas se convertirán en la fuente más comercializable de Fucoxantina, por lo que sería importante seguir trabajando en esta prometedora línea de investigación con más ensayos clínicos.Referencias: 1.Zhang H, Tang Y, Zhang Y, Zhang S, Qu J, Wang X, et al. Fucoxanthin: A Promising Medicinal and Nutritional Ingredient. Evid Based Complement Alternat Med. 2015;2015:723515.2.Kim SM, Jung YJ, Kwon ON, Cha KH, Um BH, Chung D, et al. A potential commercial source of fucoxanthin extracted from the microalga Phaeodactylum tricornutum. Appl Biochem Biotechnol. 2012;166(7):1843-55.3.Maeda H, Hosokawa M, Sashima T, Miyashita K. 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