Prof. Juan Ramón Heredia Elvar

Ejercicios desaconsejados/contraindicados ¿existen?

Ejercicios desaconsejados/contraindicados ¿existen?

Juan Ramón Heredia Guillermo Peña Victor SegarraIICEFS»Primum non nocere»“Primum non nocere” o “primero
no dañar”. Este es uno de los principios básicos de juramento hipocrático de
las especialidades sanitarias (Beauchamp
& Childress, 2001) y que debería también ser considerada por
parte de los profesionales del ejercicio físico y salud.En nuestro sector
es común asistir a constantes discusiones que, muchas veces, van más allá
incluso de un concepto o una opinión y se llevan al terreno de lo personal.
Creemos que dicho aspecto además de ser una postura poco respetuosa, es algo
incoherente y negativa para con la propia profesión. Deberíamos apostar por ser
algo más “corporativistas” (aprendamos en eso de otros profesionales de la
salud). Un corporativismo positivo que nos posicione ante la sociedad con una
imagen de profesionales con cierto consenso y una correcta actitud hacia el
papel social que dicha profesión tiene. Ello no iría en detrimento de una
discusión interna sana y constructiva, centrada en el argumento y nunca en las
personas.

A este respecto,
debemos considerar que las palabras significan lo que significan, no lo que
“querríamos” que significaran. Es decir, no podemos ni debemos utilizar los
términos de una forma interesada dándoles un significado más allá (y en
ocasiones incluso sin tener ninguna relación) del significado que realmente
tienen y que está establecido, como no puede ser de otra forma, por la Real
Academia de la Lengua Española (RAE). Esto, como iremos viendo en diversos
artículos del blog, es bastante común cuando de crear “conceptos” o “productos”
se trata en el marco de los programas de ejercicio físico y salud (fitness).
Debemos intentar hacer un esfuerzo por definir adecuadamente aquella
terminología y conceptos relacionados con nuestra práctica profesional.

Hoy analizaremos una cuestión sobre la que se
discute constantemente y que está sujeta a opiniones (según la RAE, una opinión
es aquel dictamen que se forma de algo cuestionable o el concepto que se tiene
de algo o de alguien). Lo curioso es saber si existe margen para tener cierto
grado de opinión (es decir que algo sea más o menos cuestionable y con ello
permita generar un dictamen personal sobre ello) o por el contrario primero
deberíamos analizar adecuadamente la cuestión y hacerlo desde la mayor
rigurosidad.
“No existen ejercicios desaconsejados o contraindicados
solo mal o bien aplicados”, “no existen ejercicios contraindicados o
desaconsejados más bien técnicos incapaces…”, etc..
son algunas de las afirmaciones que constantemente expresan aquellos que buscan
crear un debate donde, desde nuestra perspectiva, no tiene mucho sentido
crearlo si se atiende a dos cuestiones:

1.- La adecuada utilización de los términos y su
comprensión, que contextualizará y permitirá dimensionar adecuadamente
aquello que tiene que ver con el denominado “ejercicio desaconsejado”

2.- ¿Se conoce el nivel de evidencia científica existente
en torno a la cuestión del denominado “ejercicio desaconsejado o
contraindicado”?

Vamos a intentar
desarrollar las mismas y quizás (ese sería el objetivo) lograr cierto consenso
que nos ayude a progresar y eliminar discusiones estériles.Análisis
terminológico y conceptual y evidencia científica de los denominados
“ejercicios desaconsejados”
Si analizamos la palabra “ejercicio” vemos que procede del latín
“exercitĭum” que en su acepción tercera se define
como: “conjunto de movimientos corporales que se realizan para mantener o
mejorar la forma física” (RAE, 2012).

Deteniéndonos
brevemente vemos que, inicialmente, el ejercicio
se basa en un movimiento o conjunto
de movimientos (o sea aquella acción articular o conjunto de acciones
articulares) pero ello, por sí solo, no
es suficiente. Para que dicha acción/es articular/es sean consideradas un
ejercicio debe poseer unas “características”
que ayuden en el mantenimiento o mejora de las funciones psico-biológica. Sin estas “características” no podríamos
hablar de ejercicio físico. Por tanto lo que termina de definir a la acción articular o conjunto de acciones
articulares como ejercicio es, sencillamente “la dosis” ⁴,⁵ (es decir la
combinación de una serie de variables que poseen demostrada capacidad para provocar
respuestas y adaptaciones) que adecuadamente controladas e integradas
permitirán aplicar estímulos adecuadamente prescritos y periodizados en un
programa de entrenamiento que redundarán en el mantenimiento y/o mejora de la
salud.

A este respecto
debemos considerar estas dos cuestiones
clave:


¿Podrían existir evidencias de que alguna de estas
acciones articulares o, ni tan siquiera eso, alguno de los rangos articulares
en dichas acciones articulares sean “críticos” y sometan a las estructuras a un
estrés que no sea bien tolerado por las mismas?


¿Cualquier
movimiento o conjunto de movimientos realizados con ciertas variables como
frecuencia, duración, intensidad, descanso, etc…(hay que hacer un esfuerzo por
definirla bien…en este blog hablaremos mucho de esto en próximas entradas)
poseen la misma capacidad de generar respuestas positivas y adaptaciones?

Creo que cada uno
de vosotros podréis responder a estas dos preguntas y, lo que es más
importante, hacerlo desde el conocimiento del grado de evidencia surgida de la
investigación especialmente en los últimos 15 años.

La primera pregunta se responde con un
rotundo: “SÍ”. Hay suficiente grado
de evidencia¹,²,⁴ en el
sentido de algunas acciones o rangos articulares de alguna de ellas que pueden
suponer un elevado riesgo para la salud e integridad estructural y funcional (a
este respecto podréis encontrar algunas referencias recomendadas al final del
blog). En cualquier caso la ciencia esta
siempre abierta a cuestionarse cualquier aspecto (pero desde las reglas de
la propia ciencia y no desde la base de las creencias o las opiniones) y puede
que alguien pueda manifestar su discrepancia, en este caso es bastante sencillo,
bastará con exponer su hipótesis y aportar alguna demostración o evidencia al
respecto siempre en el marco del método
científico (cuyas normas rigen dicho proceso), no bastará simplemente con
una “opinión”.

La segunda pregunta puede quedar
respondida con la misma rotundidad con un: “NO”.
Sobre esto hay también una gran evidencia. Hoy ya es conocida la necesidad de
superar ciertos umbrales para estimular adaptaciones sobre el sistema
psico-biológico a fin de provocar adaptaciones. No basta con moverse, hay que hacerlo
de manera adecuada y en la dosis adecuada para lograr mantener y mejorar la
salud en un entorno socio-laboral que condiciona el estado, condición y
evolución de dicho sistema psico-biológico a lo largo de la vida del sujeto.Así pues, podemos afirmar con bastante
seguridad de que existen acciones o
rangos articulares que, por decirlo de forma sencilla, pueden poseer mayor
riesgo que beneficio (por tanto logrando igual o menor eficacia con mayor
riesgo, algo que iría en contra de los principios básicos de un programa de
entrenamiento orientado a la salud. En dichos programas no se puede supeditar
ciertos logros sacrificando la “seguridad” y por tanto la salud del sujeto).
A partir de aquí ¿podríamos hablar en tal caso de ejercicios “desaconsejados” o
“contraindicados”? o, ¿por el contrario y como afirman algunos especialistas, los mismos no existen?.
Analicemos los siguientes términos:
La palabra “desaconsejado” se define según la RAE (2012) como “que obra sin consejo ni prudencia y solo por capricho”

Así pues podríamos entender que un ejercicio podría estar desaconsejado
cuando se realice “sin consejo”
(es decir hecho sin ningún de conocimiento ni orientación en relación a lo
adecuado para lograr los objetivos y beneficios, con inadecuada dosis, etc…), “sin prudencia” (o sea no minimizando
el riesgo y asegurando su eficacia) y/o “por
capricho” (sin criterios adecuados para su selección, sin considerar todos
los aspectos que engloban dicha variable).

Por tanto, es adecuado la utilización de dicho concepto de “ejercicio/s desaconsejado/s”,
tratándose, no solo de no valorar adecuadamente el componente de seguridad (recordemos que dicha
variable es una parte de la variable de “selección de ejercicio”, y que la
misma queda definida con el criterio de “eficacia” y “funcionalidad”) ⁴,⁵ sino de aquel o aquellos ejercicios que son desarrollados
sin la adecuada dosis y utilización
de criterios de programación para
mantener o mejorar la salud.

El término “contraindicado” viene definido como aquello “Dicho de un agente terapéutico: Perjudicial en
una determinada afección o dolencia” (RAE,
2012).
Por tanto, analizando lo expuesto la utilización del concepto de
“ejercicio/s contraindicado/s” podría existir en el contexto de una utilización inadecuada de uno o varios ejercicios en el
ámbito del entrenamiento en personas con patologías (queda claro que aquí
habrá ejercicios que podrían ser perjudiciales en función de determinadas
patologías o pacientes). Igualmente si consideramos las evidencias actuales³
(en su mayoría de tipo “A”) respecto al valor potencial del ejercicio en la
patogénesis (prevención), así como el tratamiento (reducción de la
sintomatología y cronificación) de la mayoría de enfermedades crónicas modernas
no transmisibles, cuando dicho ejercicio
se realice en el contexto de un programa para la salud (como único objetivo)
podría ser considerado un “agente
terapéutico” y, por tanto, de nuevo una
inadecuada selección o manejo de su dosis podría llegar a ser perjudicial en
dicho contexto.

Al final, es obvio que la discusión es tan simple que parece
increíble tener que asistir a la misma entre profesionales y hemos creído
adecuado hacer esta primera y sencilla exposición en este blog con la única y
positiva intención de hacer reflexionar en torno a la necesidad de utilizar
tiempo y energía en lo verdaderamente importante: dar al ejercicio el verdadero valor potencial que posee a nivel
socio-sanitario.

P.D. Queremos dedicar esta entrada a unos queridos y admirados
compañeros, investigadores y docentes con los que hemos compartido grandes momentos
de aprendizaje y crecimiento. Quienes han sido sus alumnos, les han leído y les
siguen seguramente no necesitarán de un post como este para ser conscientes de
lo expuesto, dado que ellos llevan muchos años tratando estos temas con un
excelente nivel de publicaciones científicas. Lamentablemente parece que no
solo no se lee y se atiende a la investigación, sino que no se hace ni tan
siquiera con los excelentes profesionales que tenemos en nuestro país. Nuestro
reconocimiento para ellos: Dr. Juan Carlos Colado, Dr. Francisco J. Vera, Dr.
Pedro A. López Miñarro, Dr. Pedro L. Rodríguez, Dra. Pilar Sainz, Dr. Antonio J. Casimiro, y podríamos
seguir con muchos más…This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Referencias bibliográficas

Rodríguez PL.
(Coordinador): Ejercicio físico en salas
de acondicionamiento muscular: bases científico-médicas para una práctica
segura y saludable. Editorial Médica Panamericana, 2008.Colado JC,
García-Masso J: Technics and safety aspects of resistance exercises: A
systematic review of the literature. The
physician and sportsmedecine. June 2009. Nº2, Volume 37Pedersen
BK, Saltin B: Evidence for prescribing exercise aas therapy in chronic disease.
Scand J Med Sci Sports. 2006.. (Suppl, 1) 3-63Heredia, JR; Isidro, F; Chulvi, I;
Mata, F: Guía de ejercicios de fitness muscular. Editorial
Wanceulen. 2011Heredia JR,
Isidro F, Peña G, Mata F, Moral S, Martín M, Segarra V, Edir Da Silva M: Criterios básicos para el diseño de programas de acondicionamiento
neuromuscular saludable en centros de fitness Ef. Deportes. Argentina. Año 17-Nº
170- Julio 2012

Bienvenidos…al futuro, ¡hoy!

Bienvenidos…al futuro, ¡hoy!

Estimad@s  compañer@s,

Mi nombre es Juan Ramón Heredia, soy el Director del
Instituto Internacional de Ciencias del
Ejercicio Físico y Salud (IICEFS) y me complace poder utilizar esta primera
entrada a este blog para darle la más sincera bienvenida en nombre de esta
institución a este lugar en G-SE.

Escribir un blog
supone una excelente herramienta para “acercar” mucho la información, en un
medio tan globalizador como internet, a una gran masa social y mediante un lenguaje más coloquial y “reducir”, en la
medida de lo posible, ese espacio “social y formal” que normalmente existe en
otro tipo de medios. Por ello me gustaría utilizar esta primera entrada para
poder presentarles a quienes forman uno de los equipos profesionales de mayor
nivel y calidad humana y profesional que se pueden encontrar actualmente en el
área del ejercicio físico, una vez hecho esto relataré brevemente (e intentando
no adelantar muchas de las “sorpresas” que tenemos preparadas, lo que vamos a
hacer aquí, en esta que es desde ya, su “casa”.

El presente BLOG es
uno de los apartados de la sección “Actividad Física y Entrenamiento en
Adultos Mayores” que usted encontrará en
G-SE.

Dicha sección
estará dirigida  desde el IICEFS por mi
persona junto a dos responsables más, que serán los que gestionarán los
contenidos y de forma regular se los harán llegar. Todas las entradas al
presente blog estarán firmadas por mi junto a ellos. Ellos son:Profesor Guillermo Peña. Sería interminable detallar su currículum.
Excelente docente y actualmente completando su Doctorado, nos une una estrecha
relación y vínculo profesional desde hace algunos años y tengo el honor de
compartir docencia junto a él en los CLC del Departamento de Deportes de la
Universidad de Alicante. Exhaustivo, metódico e infatigable, solo una virtud
puede superar su alta valía profesional y es precisamente la humana. Sin duda
una referencia a tener muy en cuenta en el sector del ejercicio físico y salud.
Profesor Victor Segarra. Es el tercer miembro del equipo principal de este
proyecto. Victor es Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y además
Diplomado Universitario en Fisioterapia. A todo este currículum (sin detallarlo
pues, de nuevo, sería demasiado extenso) se une un importante detalle, ¡su
juventud!. Estudioso, riguroso y responsable, no tengo duda de que no solo es
el futuro en el área de las ciencias del ejercicio y la salud, es ya una
realidad.

Junto a nosotros
tres, encontrarán otro grupo de profesionales (que conforman la Junta Directiva del IICEFS) y que
participarán de forma directa y esencial en esta sección. Sin ellos no sería
posible nada de lo que aquí va a acontecer (que va a ser mucho y bueno), sino
que con ellos nos garantizamos un éxito asegurado:

Profesor Felipe Isidro. Creo
que no haría falta detallar su currículum. Felipe es un compañero de fatigas,
juntos llevamos muchos años, muchos artículos y libros publicados, muchos
países recorridos. Es un DOCENTE (así con mayúsculas) cuya condición no viene
definida por su extenso currículum, sino por su pasión y capacidad. Sin duda es
uno de los referentes que tenemos en España y para mí (especialmente) es un
honor poder considerarlo no solo un compañero, sino un amigo, un hermano.

Profesora Susana Moral. Sin duda un valor añadido
para nuestra institución. Susana es una de las profesionales con más capacidad
y polivalencia que conozco. A su condición de especialista en biomecánica de
las lesiones deportivas (materia que imparte en la UEM) y su doble condición de
especialista en ciencias de la actividad física y fisioterapia, une una
diplomatura en nutrición, muestra de su versatilidad y amplia visión docente y
profesional. Todo ello solo es una muestra de su inteligencia (pues solo personas
con dicha inteligencia tienen capacidad para integrar tanta y tan variada
información) y especial de su tenacidad y constancia.

Dr. Marzo Edir Da Silva. De mi admirado y querido Marzo podría escribir
mucho. Recuerdo hace muchos años, cuando leía sus primeros artículos  publicados y en los que se dejaba entrever su
alto nivel académico, investigador, pero también su enorme capacidad para dar
el toque necesario a la exposición entorno a las necesidades del técnico para
su aplicación. Posteriormente, cuando tuve ocasión de conocerlo y poder llegar
a considerarlo mucho más que compañero e incluso que un amigo, me di cuenta de
la razón. Es uno de esos científicos forjados en el trabajo desde la base, en
un recorrido que ha pasado por todos los niveles y por tanto profundo conocedor
de la realidad del profesional del ejercicio. Fruto de ello nos encontramos con
un docente de primer nivel y pueden dar fe (para que no se crea que es pasión
de amigo) cada uno de sus innumerables alumnos y doctorandos. Pero como suele
pasar, los más grandes lo son precisamente por ser también enormemente humildes
y tener una gran calidad humana.
Profesor Fernando Mata.
Fernando es biólogo y especialista en ejercicio físico. Conocerle fue un
descubrimiento, un joven, trabajador, riguroso, que iba unido a una gran
humanidad y sensibilidad. Con él hemos disfrutado en la elaboración de
artículos, libros, proyectos, tanto como hemos tenido interesantes debates y
conversaciones entorno a los aspectos genéticos, biológicos y moleculares del
ejercicio físico. Su inquietud es algo que se transmite y estoy seguro que, aún
siendo una importante referencia ya en la actualidad, el futuro (dada su
juventud) gira entorno a personas como él.

Profesor Manuel Martín. Manuel es la última incorporación.
Un apasionado y versátil Licenciado que aporta al grupo esa visión tan
polivalente y dinámica que le proporciona su propia trayectoria. Como el resto
de miembros de este equipo une a ello una especial sensibilidad humana que
transmite también en su propio hacer diario como docente.
Además de estos
miembros de la Junta Directiva, el IICEFS cuenta con una serie de miembros de
honor que colaboran y formar parte indispensable de esta institución, entre
ellos tenemos el honor de contar con: Dr.
Milton Pinedo; Dr. Carlos Saavedra, Dr. Jorge Roig, Dr. Mario LLoret, Dr. Jesús
Paredes.

¿Qué vamos a encontrar en esta
sección?

En esta sección de G-SE que dirigimos, además
de este blog (que esperemos sea de tu interés) podremos encontrar:

– 
Formación: con un programa tan amplio y
variado que es uno de los proyectos que más nos esta apasionando. Contaremos
con los mejores especialistas mundiales tratando las temáticas con el mayor
rigor científico y aplicabilidad práctica. Una herramienta indispensable para
conseguir técnicos más actualizados y especializados.

– 
Artículos y publicaciones. Una importante
sección que supone:

Posibilidad de enviar artículos, para lo cual
solo deberán atender a las normas para su publicación y remitirlo para que sea
sometido a un proceso de revisión que garantice el máximo de rigor científico
en los mismos. Artículos traducidos de las más importantes
revistas internacionales en Ciencias del Ejercicio y Salud

– 
Biblioteca multimedia. Aquí podrá acceder
directamente y de forma gratuita a numerosa y valiosa documentación (por
ejemplos artículos de revistas tan prestigiosas como la RAMD y otras),
imágenes, posters, vídeos, etc…que, estamos seguros, serán de gran valor para
los técnicos y profesionales del ejercicio.

– 
Diccionario Ciencias del Ejercicio y Salud. Para
intentar definir términos y conceptos en la búsqueda por generar consensos y
criterios comunes.

– 
Foro. Una interesante forma de interacción y
participación que esperemos despierte interés.

Y muchísimas más novedades…

Vamos
a intentar hacer de la sección de “Actividad Física y Entrenamiento en
Adultos Mayores” el lugar donde cualquier profesional
pueda dirigirse a fin de encontrar una información actual y rigurosa,
convirtiéndose en una cita de consulta casi obligatoria…

Así pues…esperamos verte por
aquí…

El “músculo”, protagonista de la vida del adulto mayor (y del resto)

El “músculo”, protagonista de la vida del adulto mayor (y del resto)

Juan Ramón Heredia/ Guillermo Peña/ Victor SegarraIICEFSEl músculo esquelético representa el mayor órgano del
cuerpo humano.

Queremos empezar
así un blog dedicado al ejercicio en personas mayores y esperamos que, con el
pasar del tiempo, podamos ir mostrando y convenciendo de la necesidad de dar
cierto “giro” a la concepción del entrenamiento en estas poblaciones e incluso,
lo que sería más importante, a la forma en la que uno enfoca el entrenamiento
durante toda la vida considerando que, no sabemos si quien entrenamos llegará a
ser o no un deportista de rendimiento, pero si debemos garantizar que viva el
mayor tiempo posible y con la mayor calidad de vida posible. Todos debemos
intentar atender a esos procesos inherentes a la evolución etaria y desarrollar
un programa de entrenamiento adecuado y que sea mantenido en el tiempo (todos
debemos tomar nuestra dosis de ejercicio físico semanal).

¿Por qué el músculo?

Siguiendo lo expuesto por un gran especialista
en la materia, el Dr. Marcos Becero (a quien tendremos el honor de disfrutar en
el primer evento formativo de esta sección junto a otros dos grandes
especialistas, los Dres. Mikel Izquierdo y Marzo Edir Da Silva) exponía [1]:

“Después de
millones de años de evolución de los mamíferos, el hombre actual, que no tiene
más de 40 ó 50.000 años, posee un sistema muscular muy desarrollado, de
considerables dimensiones, ya que cerca del 40% del peso total del cuerpo se
halla constituido por tejido magro o muscular. Cuesta
mucho creer que la evolución se hubiera equivocado tanto como para dotar al ser
humano (sic) de una gran cantidad de algo (el músculo) de lo que pudiera
prescindir, sin alterar las relaciones entre los diversos órganos y sistemas, y
originar, por tanto, algún problema en su salud».
Pero… ¿es el músculo “solo” un
mero elemento contráctil?
A continuación
intentaremos exponer de forma breve (es un tema apasionante que nos dará para
mucho en el futuro), el hecho de que el músculo
adquiere una dimensión mucho más crucial de la que históricamente se le ha
proporcionado, de la necesidad de conocer la misma, de atender a esta evidencia
que emerge desde la investigación. De igual forma mostraremos como este “órgano” disminuye estructural y funcionalmente a lo largo de la
vida y que puede ser determinante saber implementar y orientar los programas de
entrenamiento hacia el logro del objetivo de frenar-revertir dicho problema
como una forma de abordar tanto el origen de muchas patologías, como tratarlas
una vez se han establecido [2].

Existe cierta tendencia a “pensar” en el músculo desde una perspectiva anátomo-mecánica, como
generador de movimiento o desde una perspectiva
bio-energética. Las evidencias actuales nos indican la necesidad de ampliar dichas perspectivas (o
posiblemente estaremos volviendo a sufrir cierta “miopía” respecto a la problemática
y posible solución) y concebir el músculo
como un importante órgano endocrino [3, 4, 5, 6].

Durante los últimos años interesantes líneas de investigación han
demostrado que el adecuado estímulo a nivel muscular induce la secreción y liberación de una serie
de proteínas específicas –denominadas mioquinas-
que parecen ejercer efectos a nivel paracrino y endocrino (3) relacionándose
con la función inmune, regulación endocrina, metabólica, regulación del sistema
de coagulación y en la función cerebral.
El estudio y conocimiento de todos estos mecanismos moleculares permitirán
dimensionar adecuadamente la cuestión y entender el “papel determinante” del
músculo en la protección contra el desarrollo de gran parte de las patologías
crónicas modernas. Para ello se torna fundamental ser capaz de diseñar un
adecuado programa de entrenamiento que proporciones la adecuada “dosis” de estímulo
al sistema neuromuscular (este será algunos de los apasionantes temas que
iremos desentramando en esta sección), puesto que para que acontezcan los
posibles efectos positivos sobre dicho órgano deben reunirse una serie de
condiciones específicas.

Creemos muy importante y recomendable, para el profesional del ejercicio
físico, ir profundizando poco a poco en
el conocimiento de muchos de estos procesos biomoleculares y ver el potencial
efecto que determinadas dosis pueden tener en una respuesta positiva y
adaptación. Como muestra de ello debemos considerar el hecho de, como ya
veremos, la existencia de un denominado “envejecimiento
inmunológico”, que limita la capacidad de desencadenar una respuesta
inmunológica adecuada. El incremento de algunas citoquinas que potencian el
reposo y la atrofia muscular y con importantes repercusiones a nivel sistémico,
estarían estrechamente relacionadas con la masa y calidad muscular [7, 8], así como con el aumento de los depósitos
de grasa (donde se producen adipoquinas pro-inflamatorias) en cualquier edad,
con el envejecimiento y con el establecimiento de un estado de inflamación
sub-clínica [9]. Actualmente la investigación en genómica y proteinómica
permitirán conocer
mejor la fisiopatología de la sarcopenia y las posible intervención al respecto
(donde el ejercicio físico puede constituir una herramienta fundamental)
debemos, pues, permanecer atentos a todos estos avances.

¿Sarcopenia? ¿Dinapenia?… ¿de qué estamos hablando?

El término
“sarcopenia” fue acuñado en 1989 por Irwin Rosenberg y proviene del griego
“sarx” músculo y “penia” pérdida [10]. Dicho término define el proceso de pérdida de masa y fuerza muscular que ocurre
con el avance de la edad. Aunque actualmente se considera la necesidad de
valorar el que se cumplan esos dos criterios (la fuerza muscular no es
exclusivamente dependiente de la masa muscular) [11], considerar el proceso
“dinapénico” (como pérdida de la fuerza)
parece cobrar especial relevancia en la actualidad respecto a su
relación con el proceso de pérdida de masa muscular, teniendo en cuenta que
dicho descenso de capacidad muscular parece ser bastante más rápido que el de
reducción de tejido magro [12]

La reducción de la masa
muscular y fuerza están asociadas a la denervación y atrofia de las fibras
musculares, dicha atrofia parece ser preferencial sobre las fibras tipo II [2, 13]. Con el
envejecimiento se produce una pérdida de neuronas en varios lugares del sistema
nervioso central (SNC), encontrándose también disminución de motoneuronas en el
cordón espinal y en el asta ventral de la médula espinal, existiendo pocas
motoneuronas que inervan la musculatura esquelética [9, 14, 15].

Esta reducción de
unidades motrices podría producirse por períodos de inactividad o al no existir
un umbral de activación elevado, provocando una pérdida de fibras musculares
[15]. La pérdida de las unidades motoras mediante
denervación, dará lugar a un aumento de la carga de trabajo a las UM supervivientes,
como respuesta adaptativa a través de la
modificación del fenotipo rápido al lento. Este mecanismo se ha demostrado en la algunas investigaciones donde
se ha comprobado que, en las fibras
musculares denervadas podían ocurrir dos fenómenos, o bien desaparecían (lo que
explica la reducción del tamaño muscular, sarcopenia), o bien eran re-inervadas
por las neuronas tipo I -“sprouting” -(fenómeno que explica la
reducción en la capacidad de la potencia) [2, 16, 17, 18].

De
igual manera, asociado a la reducción de la masa muscular, se produce
una infiltración de lípidos intramiocelulares – miosteatosis- lo que termina
en la disminución de la capacidad
oxidativa de las fibras musculares con el paso de los años. Además, la infiltración de los lípidos constituye un determinante
importante de la resistencia a la insulina en las personas sanas y en las enfermas,
con independencia de la grasa visceral, y se asocia con un menor rendimiento y fuerza muscular en los
mayores [2, 19, 20].

A partir de este
breve y simplificado “panorama” o “escenario”, debemos empezar a cuestionarnos
dos aspectos importantes:


La necesidad por parte del
especialista en ejercicio físico de introducirse al conocimiento los aspectos
relacionados con la genética, biología molecular, etc…como formar de poder
optimizar su responsabilidad respecto a la intervención mediante adecuados
programas de ejercicio físico.


Dimensionar el verdadero potencial
del ejercicio físico y la nutrición (integrados en unos adecuados hábitos de
vida) que pueden adquirir un verdadero
valor de “medicamento” o “vacuna” y como tal deben ser tratados y abordados…

¿Cómo? ¿De qué manera hacerlo?…en esta sección y en este blog intentaremos exponer esto y mucho más no
solo con el adecuado rigor y fundamentación científica, sino con herramientas
prácticas para su aplicación…This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

Bibliografía

Marcos Becerro, J.F. (1994): Ejercicio, forma física
y salud. Fuerza, resistencia y flexibilidad. Eurobook, MadridMata F, Chulvi
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Geriatr Soc. ;47:1214

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Diplomado en Nutrición y Metodologías de Entrenamiento para la Estética Corporal y Análisis e Interpretación de Datos Aplicados en Antropometría

Este curso está diseñado en formato pregrabado, lo que permite a los estudiantes acceder y revisar cada una de las clases de los módulos a su propio ritmo.Hemos elegido esta metodología para ofrecer una experiencia de aprendizaje flexible y adaptada a las necesidades individuales de cada estudiante.Una vez matriculados, los estudiantes tendrán acceso al campus virtual, disponible sin restricciones de horario durante todo el periodo de inscripción del curso. A través de esta plataforma podrán:Visualizar las clases pregrabadas, accesibles en línea durante un periodo de 1 año. Aunque no son descargables, pueden revisarse tantas veces como se desee dentro de este tiempo.Descargar el material escrito de los módulos. Este contenido estará disponible exclusivamente durante el periodo de acceso, por lo que se recomienda guardarlo antes de que expire el tiempo asignado.Además, los estudiantes cuentan con la Mesa de ayuda, un recurso disponible para resolver consultas técnicas relacionadas con el uso de la plataforma. Asimismo, tienen acceso al correo electrónico de la organización para plantear dudas sobre el material académico del curso. La dirección de este correo se proporciona una vez que el estudiante ha realizado su proceso de inscripción.El curso se encuentra alojado en G-SE (Grupo Sobre Entrenamiento), una plataforma líder en formación y divulgación a distancia en ciencias del ejercicio físico y la salud.Requisitos para la aprobación y certificación:Para obtener el certificado final del curso, los estudiantes deberán aprobar un examen final individual, que evalúa los contenidos de los tres módulos. Cada módulo incluye una autoevaluación opcional. Aunque estas no son obligatorias ni influyen en la calificación final, se recomienda realizarlas, ya que el examen final puede incluir preguntas basadas en ellas. Por lo tanto, las autoevaluaciones son una herramienta útil para reforzar el aprendizaje antes de presentar el examen final.Novedad en esta edición. Encuentros en vivo:Para enriquecer aún más su proceso de aprendizaje, en esta edición del diplomado hemos incorporado una serie de encuentros en vivo programados a lo largo del periodo de cursada. Estos espacios están diseñados para realizar sesiones interactivas sobre temas de relevancia actual, casos prácticos y contenidos complementarios que, aunque no forman parte del programa académico troncal, guardan una estrecha relación con nuestra temática central: la nutrición, las metodologías de entrenamiento para la estética corporal y el análisis e interpretación de datos antropométricos.Estos encuentros representan una oportunidad única para conectar con la comunidad del curso, intercambiar experiencias y profundizar en aspectos avanzados de la práctica profesional. Los detalles, fechas y temáticas específicas de estas sesiones serán comunicados a los estudiantes oportunamente a través de la plataforma.
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Bienvenidos… al futuro, ¡hoy!

Bienvenidos… al futuro, ¡hoy!

Estimad@s  compañer@s,

Mi nombre es Juan Ramón Heredia,
soy el Director del Instituto
Internacional de Ciencias del Ejercicio Físico y Salud (IICEFS) y me
complace poder utilizar esta primera entrada a este blog para darle la más
sincera bienvenida en nombre de esta institución a este lugar en G-SE.

Escribir un blog supone una excelente herramienta para “acercar” mucho
la información, en un medio tan globalizador como internet, a una gran masa
social y mediante  un lenguaje más
coloquial y “reducir”, en la medida de lo posible, ese espacio “social y
formal” que normalmente existe en otro tipo de medios. Por ello me gustaría
utilizar esta primera entrada para poder presentarles a quienes forman uno de
los equipos profesionales de mayor nivel y calidad humana y profesional que se
pueden encontrar actualmente en el área del ejercicio físico, una vez hecho
esto relataré brevemente (e intentando no adelantar muchas de las “sorpresas”
que tenemos preparadas, lo que vamos a hacer aquí, en esta que es desde ya, su
“casa”.

El presente BLOG es uno de los apartados de la sección “SALUD Y
FITNESS” que usted encontrará en G-SE.

Dicha sección estará dirigida 
desde el IICEFS por mi persona junto a dos responsables más, que serán
los que gestionarán los contenidos y de forma regular se los harán llegar.
Todas las entradas al presente blog estarán firmadas por mi junto a ellos.
Ellos son:

Profesor Guillermo Peña. Sería interminable detallar su currículum.
Excelente docente y actualmente completando su Doctorado, nos une una estrecha
relación y vínculo profesional desde hace algunos años y tengo el honor de
compartir docencia junto a él en los CLC del Departamento de Deportes de la
Universidad de Alicante. Exhaustivo, metódico e infatigable, solo una virtud
puede superar su alta valía profesional y es precisamente la humana. Sin duda
una referencia a tener muy en cuenta en el sector del ejercicio físico y salud.
Profesor Victor Segarra. Es el tercer miembro del equipo principal de este
proyecto. Victor es Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y además
Diplomado Universitario en Fisioterapia. A todo este currículum (sin detallarlo
pues, de nuevo, sería demasiado extenso) se une un importante detalle, ¡su
juventud!. Estudioso, riguroso y responsable, no tengo duda de que no solo es
el futuro en el área de las ciencias del ejercicio y la salud, es ya una
realidad.

Junto a nosotros tres, encontrarán otro grupo de profesionales (que
conforman la Junta Directiva del IICEFS)
y que participarán de forma directa y esencial en esta sección. Sin ellos no
sería posible nada de lo que aquí va a acontecer (que va a ser mucho y bueno),
sino que con ellos nos garantizamos un éxito asegurado:

Profesor Felipe Isidro. Creo
que no haría falta detallar su currículum. Felipe es un compañero de fatigas,
juntos llevamos muchos años, muchos artículos y libros publicados, muchos
países recorridos. Es un DOCENTE (así con mayúsculas) cuya condición no viene
definida por su extenso currículum, sino por su pasión y capacidad. Sin duda es
uno de los referentes que tenemos en España y para mí (especialmente) es un
honor poder considerarlo no solo un compañero, sino un amigo, un hermano.

Profesora Susana Moral. Sin duda un valor añadido
para nuestra institución. Susana es una de las profesionales con más capacidad
y polivalencia que conozco. A su condición de especialista en biomecánica de
las lesiones deportivas (materia que imparte en la UEM) y su doble condición de
especialista en ciencias de la actividad física y fisioterapia, une una
diplomatura en nutrición, muestra de su versatilidad y amplia visión docente y
profesional. Todo ello solo es una muestra de su inteligencia (pues solo
personas con dicha inteligencia tienen capacidad para integrar tanta y tan
variada información) y especial de su tenacidad y constancia.

Dr. Marzo Edir Da Silva. De mi admirado y querido Marzo podría escribir
mucho. Recuerdo hace muchos años, cuando leía sus primeros artículos  publicados y en los que se dejaba entrever su
alto nivel académico, investigador, pero también su enorme capacidad para dar
el toque necesario a la exposición entorno a las necesidades del técnico para
su aplicación. Posteriormente, cuando tuve ocasión de conocerlo y poder llegar
a considerarlo mucho más que compañero e incluso que un amigo, me di cuenta de
la razón. Es uno de esos científicos forjados en el trabajo desde la base, en
un recorrido que ha pasado por todos los niveles y por tanto profundo conocedor
de la realidad del profesional del ejercicio. Fruto de ello nos encontramos con
un docente de primer nivel y pueden dar fe (para que no se crea que es pasión
de amigo) cada uno de sus innumerables alumnos y doctorandos. Pero como suele
pasar, los más grandes lo son precisamente por ser también enormemente humildes
y tener una gran calidad humana.
Profesor Fernando Mata.
Fernando es biólogo y especialista en ejercicio físico. Conocerle fue un
descubrimiento, un joven, trabajador, riguroso, que iba unido a una gran
humanidad y sensibilidad. Con él hemos disfrutado en la elaboración de
artículos, libros, proyectos, tanto como hemos tenido interesantes debates y
conversaciones entorno a los aspectos genéticos, biológicos y moleculares del
ejercicio físico. Su inquietud es algo que se transmite y estoy seguro que, aún
siendo una importante referencia ya en la actualidad, el futuro (dada su
juventud) gira entorno a personas como él.

Profesor Manuel Martín. Manuel es la última
incorporación. Un apasionado y versátil Licenciado que aporta al grupo esa
visión tan polivalente y dinámica que le proporciona su propia trayectoria.
Como el resto de miembros de este equipo une a ello una especial sensibilidad
humana que transmite también en su propio hacer diario como docente.
Además de estos miembros de la Junta Directiva, el IICEFS cuenta con
una serie de miembros de honor que colaboran y formar parte indispensable de
esta institución, entre ellos tenemos el honor de contar con: Dr. Milton Pinedo; Dr. Carlos Saavedra, Dr.
Jorge Roig, Dr. Mario LLoret, Dr. Jesús Paredes.

¿Qué vamos a encontrar en esta
sección?

En esta sección de G-SE que dirigimos, además
de este blog (que esperemos sea de tu interés) podremos encontrar:

– 
Formación: con un programa tan amplio y
variado que es uno de los proyectos que más nos esta apasionando. Contaremos
con los mejores especialistas mundiales tratando las temáticas con el mayor
rigor científico y aplicabilidad práctica. Una herramienta indispensable para
conseguir técnicos más actualizados y especializados.

– 
Artículos y publicaciones. Una importante
sección que supone:

Posibilidad de enviar
artículos, para lo cual solo deberán atender a las
normas para su publicación y remitirlo para que sea sometido a un proceso de
revisión que garantice el máximo de rigor científico en los mismos. Artículos traducidos de las más importantes revistas internacionales en Ciencias del
Ejercicio y Salud

– 
Biblioteca multimedia. Aquí podrá acceder
directamente y de forma gratuita a numerosa y valiosa documentación (por
ejemplos artículos de revistas tan prestigiosas como la RAMD y otras),
imágenes, posters, vídeos, etc…que, estamos seguros, serán de gran valor para
los técnicos y profesionales del ejercicio.

– 
Diccionario Ciencias del Ejercicio y Salud. Para
intentar definir términos y conceptos en la búsqueda por generar consensos y
criterios comunes.

– 
Foro. Una interesante forma de interacción y
participación que esperemos despierte interés.

Y
muchísimas más novedades…

Vamos a intentar hacer de la sección de “Ejercicio
Físico en Patologías” el lugar donde cualquier profesional pueda dirigirse a
fin de encontrar una información actual y rigurosa, convirtiéndose en una cita
de consulta casi obligatoria…

Así
pues…esperamos verte por aquí…

Dolor…

Dolor…

Victor SegarraIICEFSEl
dolor, pese a no estar relacionado con el ejercicio físico, creemos que es de
interés conocerlo, saber cómo funciona y es por ello que mostramos cierta
información para su mayor comprensión con vistas a futuras temáticas que puedan
ser abordadas en este blog

En
numerosas ocasiones se puede encontrar gente que padece cierto tipo de dolor,
un dolor difuso, no muy localizado, que no se sabe a qué se debe…, siempre se
debe intentar preguntarse cuál es la causa del problema y no la consecuencia
(el dolor en sí), tras una valoración exhaustiva se puede observarque en
ciertas personas que padecen dolor no tienen unos signos que corroboren sus
síntomas, y algo que parecía tan claro en un
principio luego no lo es tanto; cosa que nos tiene que hacer pensar, buscar y
leer a ver qué podría ser.

El dolor
según la IASP (International Association for the Study of Pain) es “una
experiencia sensorial y emocional desagradable con daño tisular actual o
potencial o descrito en términos de dicho daño” ‘[1]. Butler y Moseley [2], explican
que cuando hay nocicepción (dolor asociado a un traumatismo, hinchazón,
entumecimiento…) hay dolor, pero que al revés puede no pasar igual…, interesante.

Por otro lado
Ramachandran [3] explica cómo aliviar el dolor del “síndrome del miembro
fantasma” (dolor que una persona siente en la mano (por ejemplo) cuando tiene
amputado el brazo entero), este autor diseñó una caja, donde en medio había un
espejo, el paciente colocaba su mano “no amputada” en un lado de la caja y,
mientras imaginaba poner la otra en el otro lado de la caja, la persona
observaba el reflejo de su mano real, en ese momento el paciente notaba menos
el dolor

Autores como Shimo
y cols, 2011 [4], en un estudio llevado a cabo con dos grupos, uno con dolor
lumbar inespecífico y otro grupo control, a ambos se les hace ver unas imágenes
de gente en semiflexión de tronco (en posición de “enganchado”) y se observaron
que los sujetos con dolor lumbar la visualización les generaba disconfort, a la
mayoría dolor y además en todos los que padecían dolor se activaron zonas
cerebrales específicas en todos los individuos con dolor lumbar… curioso,
¿verdad?

En conclusión,
decir que existen varios tipos de dolor, y así lo explican numerosos autores, a
grosso modo existen dos tipos de dolor [5]: el dolor nociceptivo, es el que se
siente cuando existe algún traumatismo, golpe o pinchazo; y el dolor
neuropático, que es el que se siente como consecuencia de alteraciones del
sistema nervioso, tanto periférico como central, donde existe un mal
funcionamiento de éste por algún tipo de «disfunción» de origen
nervioso y/o cerebral, como por ejemplo puede ser la fibromialgia y otros
trastornos dolorosos; algunos autores llegan a decir que el dolor puede llegar
a ser una ilusión, al igual que existen las ilusiones ópticas o las auditivas
(como hemos visto con el síndrome del miembro fantasma), en la actualidad se
está investigando mucho sobre este campo y sobre cómo se produce el dolor…
tiempo al tiempo, todo llegará.

Esperamos que
haya sido de provecho esta entrada. En este blog se expondrán otros artículos
curiosos sobre esta temática y otras relacionadas con el ejercicio físico en
patologías, incluyendo casos y aplicaciones prácticas.Victor SegarraIICEFSLicenciado CAFDDiplomado Fisioterapia BibliografíaMerskey , Bogduk (1994) (Eds.)
Classification of Chronic Pain. Seattle: IASP Task Force on Taxonomy.Butler D , Moseley L. (2003): Explain pain. Noigroup publications.
Adelaide.Ramachandran V , Blakeslee S. Phantoms in the brain.
Harper
Collins. UK.Shimo K, Ueno T, Younger J,
Nishishara M,Inoue S, Ikemoto T, Taniguchi S, Ushida T. (2011). Visualization
of painful experiences believed to trigger the activation of affective and
emotional brain regions in subjects with Low Back Pain. PLoS One;6(11): e26681.Smart KM, Blake C, Staines A, Doody C. Clinical indicators of ‘nociceptive’, ‘peripheral neuropathic’ and ‘central’ mechanisms of musculoskeletal pain. A Delphi survey of expert clinicians.Man Ther. 2010 Feb;15(1):80-7. Epub 2009 Aug 12.

Prescribir-Prescripción (ejercicio)

Prescribir-Prescripción (ejercicio)

Según el diccionario de la RAE (2012)[1], en sus dos primeras acepciones, “prescribir” significa preceptuar, ordenar, o determinar algo, así como recetar u ordenar remedios, respectivamente. En el ámbito médico-sanitario, este término es el acto profesional que...

¿Entrenamiento funcional?…del marketing a la realidad de una “necesidad” (I)

¿Entrenamiento funcional?…del marketing a la realidad de una “necesidad” (I)

Juan Ramón HerediaGuillermo PeñaVictor SegarraIICEFSVamos a dividir la temática de esta entrada al blog en tres 3 partes, dado que
consideramos que el tema lo merece (atendiendo a la “dimensión” que la misma ha
adquirido durante los últimos años). En esta primera entrada analizaremos la
cuestión desde la base, desde su propia esencia, definición, concepto y
dimensión para, en la segunda parte, seguir profundizando en la misma. En la
tercera entrega, se expondrán y concretarán las diversas aplicaciones de algo
que pasa por “ser” (en función de quien lo exponga y defienda) bien una
“filosofía”, bien un “paradigma”, bien un “método de entrenamiento”, en
cualquier caso, puede que como veremos, si somos realmente rigurosos la propia
esencia del denominado “entrenamiento funcional” deba ser replanteada y quizás,
entender que no puede haber ningún
programa de entrenamiento que no atienda a la funcionalidad y si existe
actualmente esa diferencia tal vez sea porque han existido carencias y
deficiencias en los criterios para el diseño de programas de entrenamiento para
la salud (otro tema que trataremos en un futuro) y por otro, exista un cierto
interés más motivado por el marketing que por la evidencia.

El inicio de un
reflexión en base a la búsqueda de evidencia…

En el año 2007, Juan Ramón Heredia fue invitado por
nuestro querido y admirado (uno siempre puede aprender de él y admirarle sin
conocerle, pero es imposible conocerle y que esa admiración no alcance cotas
inimaginables puesto que su capacidad como ser humano supera su inteligencia y
capacidad docente, ¡que ya es decir!) el Dr.
Juan Carlos Colado, a participar en
un capítulo de un libro coordinado por otros de los grandes especialistas de
este país, el Dr. Pedro Luis Rodríguez
(dicho libro vería la luz en el 2008 en el Editorial Médica Panamericana),
sobre los “criterios básicos para el
diseño de programas de acondicionamiento físico funcional” (en general
recomendamos la lectura de este magnífico libro, todos los autores: Dr.
González Badillo, Dr. Fernando Navarro, Dr. Pedro A. López Miñarro, Dra. Pilar
Sainz, Dr. Francisco J. Vera, etc…podemos considerarlos verdaderas referencias
en el área del ejercicio físico y salud y no hace falta mencionar el gran
número de estudios e investigaciones que llevan a cabo y publican) [1].

Ese capítulo fue una experiencia muy interesante, de la que
sacamos muchas conclusiones y que, estamos seguros, todavía no ha sido adecuadamente dimensionada y tenida en consideración
(aunque lo hará, por su fundamentación, rigor y enorme aplicación). Desde
entonces, mucho ha llovido (sin querer son ya cinco años) y en el 2011 los Dres. Borja Sañudo y Jerónimo
García, de la Universidad de Sevilla,
encargaron nuevamente a Juan Ramón Heredia la elaboración de
otro nuevo capítulo para un libro publicado en ese mismo año [2] y que fue
elaborado en esta ocasión junto a otros miembros del IICEFS, uno de los cuáles también firma este blog, los profesores
Guillermo Peña y Susana Moral. Pues bien, estamos ya en el 2013 y, pasa el tiempo y seguimos observando como el pseudo-concepto
“entrenamiento funcional” continúa progresando (a veces convirtiéndose en un
auténtico despropósito, permitasenos este término), mientras la información
emergente no solo de la propia investigación, sino del adecuado uso del término
y concepto permanece relegado a un segundo plano sucumbiendo ante la potente industria del marketing y el interés
comercial.

¿Qué “vemos” y “entendemos” hoy como
entrenamiento “funcional”?

Actualmente se puede decir que para la
concreción de los programas de acondicionamiento neuromuscular (PANM) ha
aparecido una metodología de entrenamiento basada en la funcionalidad en la que
primordialmente se incluyen ejercicios y movimientos considerados funcionales [1,2].

El ACSM
(American College of Sport Medicine, 2005) define el concepto de fuerza
funcional (en este caso se considera como funcional el entrenamiento de dicha
capacidad) como “…el trabajo realizado contra una resistencia de tal forma que
la fuerza generada beneficie directamente la ejecución de actividades de la
vida diaria (AVD) y movimientos asociados al deporte”.

Estas
propuestas, que han emergido con enorme fuerza en la actualidad, son entendidas
en base al desarrollo de movimientos
integrados y multiplanares que implican aceleración conjunta, estabilización
(incrementando en ocasiones las demandas mediante el empleo de elementos
desestabilizadores) y desaceleración,
con la intención de mejorar la habilidad del movimiento, de la fuerza de la
zona media y la eficiencia neuromuscular. Este desarrollo es justificado en su posible mayor aplicación y
“transferencia” para las actividades “cotidianas o diarias” y “actividades
naturales” [2, 3].

Curioso. Si me permiten el uso de los términos
entrecomillados: “transferencia”, “actividades de la vida diaria o cotidiana”
y “actividades naturales” son
términos que aparecen en la mayoría de los textos (más divulgativos que
científicos, dicho sea de paso) consultados. Sin embargo, como veremos, ni son utilizados atendiendo a la propia
etimología de la palabra, ni utilizadas en el contexto de un detenido análisis
tanto del concepto, como de la propia lógica interna de lo que implican.

¿Qué es “funcional?

De esta
manera vamos a intentar replantear el concepto de “entrenamiento y ejercicio funcional”. Etimológicamente debemos
comprender el término “funcional”
(RAE, 2011) como lo perteneciente o
relativo a las funciones. También cuando es dicho de una obra o de una técnica: eficazmente
adecuada a sus fines y encontramos igualmente su utilización cuando se
utiliza como perteneciente o relativo a
las funciones biológicas o psíquicas (se encuentra, por ejemplo, su empleo
en el concepto de “recuperación funcional”).

Es decir, inicialmente, la utilización adecuada del
término “funcional” debe suponer el respetar
o relacionarse con las funciones para los que está diseñado el sistema psico-biológico
humano, de manera eficaz y respetando dichas funciones (es decir intentando
no crear situaciones que puedan “atentar contra ellas”). Lo contrario (y aquí
podríamos escribir mucho y con gran evidencia en la literatura actual) no podría considerarse funcional [2].
La primera pregunta pues sería ¿tiene sentido hablar de un entrenamiento “funcional” y otro que “no lo
es”? Si estuviésemos haciendo algún entrenamiento que no atendiese a la
funcionalidad no podría considerarse entrenamiento para la salud, ni tendría
sentido. Todos los entrenamientos, sin
excepción, deberían respetar la variable de funcionalidad. Y para que
conste (aunque se expondrá en la segunda parte de este blog) en absoluto dicha variable depende ni de
material o implemento alguno, ni de determinado método o tipos de ejercicios
(a los que parece que se les otorga tal etiqueta por el mero hecho de poseer
determinadas características), simplemente todo
“gira” entorno al estado psico-biológico del individuo, a la adecuada valoración y análisis de dicho
estado y de las necesidades de dicho sujeto (AVD + AVDL), a una adecuada
“dosis” de ejercicio en relación a las
posibilidades de respuesta a la misma y a garantizar óptimas
adaptaciones en relación a criterios de eficacia y funcionalidad.

Además es importante (y para ello recomendamos acudir a la biblioteca de
términos de esta sección y, en general, de todas las secciones de G-SE
–excelente iniciativa, y muy necesaria) distinguir
entre “ejercicio funcional” y “entrenamiento funcional”.

Que un determinado ejercicio, en su variable de selección se escoja desde la
perspectiva de funcionalidad (en las próximas entradas aclararemos este aspecto), no significa que hayamos realizado un
“entrenamiento funcional”, porque son
cosas distintas. Para que el entrenamiento pueda considerarse funcional
debe contener ejercicios adecuadamente
seleccionados entorno a ese criterio de funcionalidad (y para ello será
necesario, a su vez, hacerlo atendiendo a cinco variables distintas
[3,4] que determinan dicha
funcionalidad –a este respecto, en esta sección trataremos dichos aspectos
tanto en el blog como en el área de artículos) pero el resto de variables de la
dosis –aspectos que determinan el proceso de entrenamiento como tal- deben ser las
adecuadas. Podríamos decir, aunque sea demasiado simplista, que un ejercicio funcional no hace aun entrenamiento funcional en sí mismo, pero un entrenamiento funcional debe considerar
siempre una adecuada selección de ejercicios atendiendo a la funcionalidad
(parece complejo pero no lo es).

Con el simple análisis de este término podemos
empezar a considerar que pretender
“enmascarar” el concepto “funcional” tras una filosofía basada en determinados
métodos, tipos de ejercicios, etc…peca por defecto en la propia esencia de su
definición (algo que aún será más marcado cuando sigamos analizando las
siguientes cuestiones). Por poner un ejemplo sencillo: para un individuo que no
ha realizado ejercicio nunca jamás, una selección de una dosis de entrenamiento
inadecuada o una selección de ejercicios donde existan altos niveles de
estabilización externa como los que pueden haber en determinadas “maquinas”
–aquí es fundamental el conocimiento del técnico para saber controlar todas las
variables y escoger adecuadamente) puede ser más “funcional” que plantearle
determinadas tareas motrices con una alta demanda de estabilización interna
activa e incluso con dispositivos que añadan/generen inestabilidad (p.e:
fitball) que son concebidas como “entrenamiento funcional” (al contrario, puede
que en este individuo, en ese momento, ese estímulo sea todo lo contrario,
posiblemente incluso pueda considerarse “disfuncional”.

Pero aún hay más
hasta llegar a poder ser capaces de empezar a vislumbrar el bosque que hay
detrás del árbol… ¿nos vemos en la
siguiente entrada? Muchas gracias por su seguimiento.This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

Referencias

1.Colado JC, Chulvi I, y Heredia, JR (2008)
Criterios para el diseño de los programas de acondicionamiento muscular desde
una perspectiva funcional. En: Ejercicio físico en salas de acondicionamiento
muscular: bases científico-médicas para una práctica segura y saludable.
Rodríguez PL, ed. Madrid: Panamericana. pp 154-167

2.Heredia JR, Peña G, Moral S (2011):
Entrenamiento funcional en Sañudo B y García B (Coordinadores): Nuevas orientaciones
para una actividad física saludable en centros de fitness. Editorial Wanceulen.

3.Heredia, JR; Isidro, F; Chulvi, I; Mata, F: Guía
de ejercicios de fitness muscular. Editorial Wanceulen. 2011

4.Heredia JR, Isidro F, Peña G, Mata F, Moral S,
Martín M, Segarra V, Edir Da Silva M: Criterios básicos para el diseño de
programas de acondicionamiento neuromuscular saludable en centros de fitness
Ef. Deportes. Argentina. Año 17-Nº 170- Julio 2012

5.Isidro F, Heredia JR, Chulvi I (2007) Entrenamiento funcional: Revisión
y replanteamientos. En Isidro, F; Heredia, JR; Pinsach, P; Ramón, M. Manual del
entrenador personal del fitness al wellness. Barcelona: Paidotribo

La interminable guerra por iniciar la abducción de hombro…

La interminable guerra por iniciar la abducción de hombro…

Victor SegarraJuan Ramón HerediaGuillermo PeñaIICEFSA día de hoy en nuestro sector
existen muchas creencias, suposiciones, textos e incluso en atlas de anatomía donde
se puede ver como explican que el supraespinoso
es el músculo que inicia la abducción de hombro [1-3]. Numerosos estudios
confirman que el supraespinoso tiene activación durante todo el rango de movimiento [4-6], por lo que, al parecer no sólo
inicia la acción de la abducción sino que mantiene su contracción durante todo
el movimiento.

Wickham et al., 2010 [7] observaron
como, a pesar de que el supraespinoso
es el primero en activarse previamente a
la abducción de hombro, el deltoides
y el trapecio medio también se activaron previamente al inicio del
movimiento, además no encontraron
diferencias significativas en el inicio de la activación entre supraespinoso, las tres porciones del
deltoides, trapecio medio y superior, serrato anterior y romboides mayor; aunque
al parecer este estudio tiene dificultades en la objetivación de los resultados
y determinaron el inicio de la activación muscular mediante un método subjetivo
de inspección visual de los datos recogidos [8].

Reed et al, 2012 con una
metodología más objetiva para determinar la activación, basada en el algoritmo
descrito por Hodges y Bui en 1996 y anteriormente por Di Fabio en el año 1987, obtuvieron
resultados parecidos, combinando diferentes planos (abducción completa en el
plano coronal, en el plano de la escápula (30°) y a 30° de adducción horizontal
sobre el plano de la escápula) y diferente peso, concluyendo que el supraespinoso es el primero en iniciar la
activación, pero no es el único músculo que inicia la abducción, sino que
este movimiento se lleva a cabo realizando una activación previa al movimiento de los músculos supraespinoso,
infraespinoso, porción media del deltoides, trapecio superior, trapecio
inferior y serrato anterior, sin haber diferencias significativas en
diferentes ángulos ni entre músculos con el supraespinoso (el primero en
producir actividad mioeléctrica) [8].

Otro estudio llevado a cabo de la
misma manera pero con flexión de hombro,
encontraron que sólo el supraespinoso,
infraespinoso y deltoides anterior se activaron previamente al movimiento
[9], diferentes autores piensan que el supraespinoso
es más determinante para iniciar la flexión de hombro que para iniciar la
abducción [8].

Estos datos nos indican que el
movimiento de abducción del hombro se inicia con un control en la estabilización
previa al movimiento, llevando a cabo una co-contracción de toda la musculatura
implicada en el movimiento de la articulación, lo que nos lleva a pensar en la
importancia de toda la musculatura periarticular para optimizar el control
motor de dicho movimiento. Sin embargo, en numerosas ocasiones podemos ver como
se prescriben ejercicios sin tener en cuenta aspectos como el ritmo escapulo-humeral,
lo que a largo plazo puede producir diferentes patologías en la articulación
glenohumeral y/o en los diferentes músculos, tendones… que están implicadas en
los movimientos de hombro.This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
1.- Moore K, Dalley A. Clinically orientated
anatomy. 5th ed. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins; 2006.

2.- Palastanga N, Field D, Soames R. Anatomy
and human movement – structure and function. 5th ed. Edinburgh:
Butterworth-Heinemann Elsevier; 2008.

3.- Standring S, editor. Gray’s anatomy: the
anatomical basis of clinical practice. 40th ed. Edinburgh, New York:
Elsevier Churchill Livingstone; 2008.

4.-
Basmajian JV, DeLuca CJ. Muscles alive: their functions revealed by
electromyography. 5th ed. Sydney: Williams and Wilkins; 1985.
5.- Inman VT, Saunders JB, Abbott
LC. Observations of the function of the shoulder joint. 1944. Clin Orthop 1996;330:3–12.
6.- Kronberg M, Nemeth G, Brostrom
LA. Muscle activity and coordination in the normal shoulder. An
electromyographic study. Clin Orthop 1990;257:76–85.
7.- Wickham J,
Pizzari T, Stansfeld K, et al. Quantifying ‘normal’ shoulder muscle activity
during abduction. J Electromyogr Kinesiol 2010;20(2):212–22.
8.- Reed D,
Cathers I, Halaki M, Ginn K. Does supraspinatus initiate shoulder abduction? J Electromyogr Kinesiol.
2012 Dec 19. pii: S1050-6411(12)00211-8. doi: 10.1016/j.jelekin.2012.11.008. [Epub
ahead of print].

9.- Wattanaprakornkul D,
Halaki M, Boettcher C, et al. A comprehensive analysis of muscle recruitment
patterns during shoulder flexion: an electromyographic study. Clin Anat
2011;24(5):619–26.

Programación (del entrenamiento)

Programación (del entrenamiento)

El diccionario de la RAE (2012) define este término como la “acción y efecto de programar”, y define “programar” como la “acción de formar programas” o la “previa declaración de lo que se piensa hacer y anuncio de las partes de que se ha de componer un acto o...

¿Entrenamiento funcional?…del marketing a la realidad de una “necesidad” (II)

¿Entrenamiento funcional?…del marketing a la realidad de una “necesidad” (II)

Juan Ramón HerediaGuillermo PeñaVictor SegarraIICEFS

Retomando…un poco más
sobre aspectos terminológicos y conceptuales.

En la primera parte de este blog,
planteamos como el término funcional, en su propia esencia (definición) era
aplicado al contexto del ejercicio físico más atendiendo a un mero interés
comercial, que a la realidad del propio término y concepto. Es decir, el
término se utiliza en muchos casos basándonos más en una utilización interesada
del término que atendiendo al significado real y contenido en el mismo (es
bastante sencillo ya que basta con buscar en el diccionario). Considerando todo
ello, quizás tendría poco “sentido”
hablar de un entrenamiento “funcional” y otro que no lo es (puesto que
todo entrenamiento tiene entre sus fines dicho objetivo –de hecho en ello se
basa-) y mucho menos cuando esa diferenciación simplemente se basa en la mera
utilización de determinados “ejercicios”, “materiales”, “tipos de
resistencias”, etc…

De manera simple, creemos que
este concepto queda ampliamente justificado y argumentado en la anterior
entrada. En esta segunda parte (de las tres que componen esta temática)
seguiremos viendo algunas cuestiones relacionadas con el denominado “entrenamiento funcional” que deben
animarnos a reflexionar y quizás,
poder progresar en el conocimiento
respecto a los criterios para proporcionar mayor funcionalidad a nuestros
entrenamientos en base a un mayor rigor y evidencia.

“Transferencia”,
“movimientos naturales”, “actividades vida diaria”….

Otro de los términos asociados al concepto de entrenamiento funcional
es el de “transferencia” (T). Volviendo
a realizar un análisis etimológico de la palabra, supone: (del latín
transferens, -entis, part. act. de transferre, transferir). “Acción y efecto de transferir, que es acto de pasar o llevar algo desde
un lugar a otro”.

Considerando
que todo entrenamiento buscará como
objetivo único lograr el mayor efecto positivo sobre rendimiento específico
[16], en este caso sobre la salud y calidad de vida. La T se producirá cuando se estimulan uno o varios factores del
rendimiento en la actividad receptora de la T (ángulos en que se aplica la
fuerza, tipo/s activación muscular, fase del movimiento y velocidad y lo
hará durante el propio ejercicio sin otros requerimientos [16].

El
desarrollo de ejercicios integrados, variados, multiplanares, etc., será
siempre adecuada si se consideran los factores de estímulo mínimo (y por tanto
necesidad de repetición y sistematización) para producir adaptaciones,
debiéndose planificar y programar dichos ejercicios atendiendo al nivel de
carga (externa-interna) en relación al nivel de rendimiento actual del sujeto y
el proceso global de entrenamiento.

A este
respecto estas propuestas aportan una supuesta transferencia (T) a la vida
diaria (AVD) y/o laboral (AVDL). Adversamente a lo que ocurre con los estudios
sobre los programas de entrenamiento de la fuerza con una orientación
fisiológica, no parece existir un nivel
tan profundo de producción científica que aborde objetivamente los efectos del entrenamiento basado en propuestas “funcionales” para el desarrollo y
la mejora de las diferentes características morfológicas, aptitudes
neuromusculares y estatus funcional [1, 2].

Por otra
parte, en numerosas ocasiones algunos de los ejercicios o tareas se basan en
movimientos en los que puede existir un déficit
de aspectos básicos en lo referente a la higiene postural. Ello tiene vital
importancia no solo por cuanto no se realiza atendiendo a unos criterios
objetivos en base a un análisis de las, tan nombradas pero escasamente
analizadas en las ciencias del ejercicio, actividades de la vida diaria (AVD) y
vida diaria laboral (AVDL) sino que muchas de estas acciones articulares o su
combinación pueden suponer un elevado riesgo (relación seguridad-eficacia) y
que además dicho riesgo demostrado (hay un alto nivel de evidencia al respecto,
frente a una escasa o nula nivel de la misma en el sentido contrario) podría verse incrementado en lo que puede
suponer el adquirir tales hábitos posturales en su aplicación a dichas AVD y
AVDL [1, 2].

Por tanto,
podríamos decir que, en muchas
ocasiones, estas propuestas carecen de unos criterios de aplicación y de progresión
sobre los que fundamentar el entrenamiento. Por otro lado, no abordan la forma de integrar dicha
metodología dentro de los tradicionales programas de acondicionamiento físico
saludable, situación que ha supuesto que sea aplicada de forma excluyente y
como algo muy específico y que ha desembocado en una aplicación excluyente de esta metodología y de sus ejercicios
específicos desde una fase inicial del entrenamiento, pudiendo no resultar tan
eficaces como se proclama [1, 2].

Otro aspecto que
parece utilizarse con demasiada ligereza es el de “natural”, asociándose al hecho de que determinadas tareas
aplicadas al individuo pueden tener un carácter más “natural” frente a otras
que parecen no poseer dichas características. Si
buscamos la definición del término
“natural” (RAE, 2013), encontramos
que podría entenderse atendiendo a las acepciones primera (“como perteneciente
o relativo a la naturaleza o conforme a la cualidad o propiedad de las cosas”, es decir será más
“natural” aquello que atienda a las propiedades innatas del sistema
psico-biológico y sería menos natural aquello que fuese o atentase contra esas
propiedades), tercera (“hecho con verdad, sin artificio, mezcla ni composición alguna”,
es decir sería más natural aquello que se realiza con el propio sistema
psico-biológico y sin utilizar ningún dispositivo) y sexta (“que comúnmente sucede”, es decir sería
más natural realizar aquello que suceda de forma más común en la vida de un
individuo).

La primera cuestión es que
si bien la primera acepción, en su utilización para fundamentar el
entrenamiento funcional, podemos
considerarla muy adecuada (no será natural o funcional aquello que pudiese no
atender a la realidad psico-biológica individual) la segunda posee algunos
matices, dado que en algún momento el
empleo de implementos o dispositivos pueden suponer (y ello dependerá de unos
adecuados criterios para su utilización y no tanto de su mera utilización) una
importante y positiva herramienta de ayuda para el logro de objetivos
relacionados con la salud (sería como pensar que ante una patología o
enfermedad es mucho mejor ser naturales y no recurrir a los avances que nos
proporcione la farmacología y nuevamente aquí nos encontramos con la necesidad
de poseer criterios adecuados para su utilización) y por último si nos basamos
en la acepción sexta, no parece tener
demasiado sentido repetir aquello que es más común en la vida diaria (que podría
ser, sencillamente estar sentado) sino que muchas veces puede tener más sentido
compensar y preparar para realizar
aquello que es más natural en nuestro día a día y, si ello es analizado, muchas veces poco tendrá que ver con
la repetición de acciones ya de por si repetidas con alta frecuencia y volumen
en nuestro día a día.
Muchos programas y ejercicios son desarrollados
actualmente bajo la denominación de “funcionalidad”
y esa supuesta transferencia a las
actividades de la vida diaria de los individuos y ni siquiera han sido
analizadas tales actividades a nivel general o de manera más específica según
el puesto de trabajo (aunque como comentamos en la anterior entrada esto si ha sido ya objeto de estudio
por parte de algunos profesionales entre los que se encuentran algunos de
nuestra institución. Este hecho debe llamarnos a la reflexión. De esta forma, entrando a realizar dicho análisis
encontramos que actualmente las sociedades industriales han realizado un
proceso de civilización que se ha unido al propio estilo de vida que viene impuesto por la sociedad de hoy en día, el
cual ha llevado a un claro predominio
del sedentarismo, desembocando éste en la falta de movimiento o hipocinesis. Si analizamos los estímulos a los que se somete al sistema neuromuscular en nuestra
sociedad actual son cada vez menores y, quizás lo más importante, menos
variados [1, 2].

Al igual que ocurre con el entrenamiento deportivo, se debe realizar un
análisis exhaustivo de las características que definen las actividades que el
individuo realiza durante su vida para, a partir de dicho análisis, poder
llegar a diseñar programas de
entrenamiento donde se potencien aquellos aspectos que sean necesarios para
garantizar un óptimo rendimiento en dichas AVD y AVDL y se compensen los
posibles desajustes que dichas actividades (que recordemos realizamos
durante más de 1/3 del tiempo diario durante casi toda nuestra vida) pueden
llegar a ocasionar en nuestro organismo [2] y para lo que, no olvidemos,
escasamente disponemos de un mínimo de 2-3 horas semanales (ojala todo el mundo
cumpliese con ese mínimo), lo que resalta la importancia de unos adecuados procesos de estructuración del
entrenamiento y de prescripción
(importancia de la dosis), además de lograr el objetivo paralelo de buscar
transmitir unos hábitos positivos y lograr la modificación de los negativos en
el contexto del estilo de vida individual del sujeto [2, 3, 10, 11, 12].
Del entrenamiento “funcional” a los ejercicios
“funcionales”

Curiosamente,
como comentamos en la primera parte, parece que un determinado ejercicio o
grupo de ejercicios, con unas determinadas características o materiales, convierten
a los mismos en un “entrenamiento funcional”, mientras que también ocurre que
la aplicación de “otro” tipo de ejercicios, con otras características, o la no
utilización de ciertos materiales tachan al entrenamiento de “no funcional”
(aunque pueda estar perfectamente diseñado, adecuado a los objetivos, el sujeto
y el momento de aplicación, provocar adaptaciones saludables, etc.).
Existen,
inicialmente, algunas diferencias a la
hora de utilizar los términos en relación a un ejercicio o grupo de ejercicios
y un entrenamiento (cuesta pensar que es necesario explicar algo tan
sencillo, pero lamentablemente parece que la utilización adecuada del lenguaje
y su aplicación al contexto constituye una materia pendiente en algunos casos)
y su funcionalidad.
“Entrenar” supone (RAE, 2013) “prepararse”, y ese término es
definido como “prevenir, o disponer con
alguna finalidad o para una acción futura. Hacer las operaciones necesarias
para obtener un producto”. Por tanto, entrenar supone un conjunto de
operaciones dirigidas a prevenir o preparar para un objetivo o finalidad. Ello
está más ligado a los procesos (planificación,
programación, periodización) que organizan, estructuran y operan con una
serie de variables que acaban definiendo una dosis de ejercicio (prescripción), que al mero hecho de describir
una serie de ejercicios encadenados y muchas veces con escaso criterio en su
selección y mucho más en la propia definición de la dosis.
Mientras
tanto, el término “ejercicio ” (como
bien pueden encontrar definido en el apartado de “enciclopedia” de la Sección
Salud y Fitness de G-SE) procede del latín
“exercitĭum” que en su acepción tercera se define como: “conjunto de movimientos corporales que se realizan para mantener o
mejorar la forma física” (RAE, 2012). Por tanto cualquier “movimiento”
corporal solo podría considerarse “ejercicio” cuando su selección, variables de
aplicación y realización (dosis), integrado en el contexto de un programa
de entrenamiento, atiendan a adecuados y evidenciados criterios que supongan
un estímulo suficiente para logar mantener o mejorar la condición física[2]. Por tanto un ejercicio es un
movimiento, pero para que dicho movimiento adquiera tal característica y pase a
convertirse en un ejercicio debe poseer ciertas características que permitan
mejorar o mantener la condición psico-física. En dicho caso, la funcionalidad radicará en que el
ejercicio atienda al estado psico-biológico en que se encuentra el individuo en
ese momento y lograr provocar respuestas que propicien las oportunas
adaptaciones en dicho sistema.Una vez revisado, de manera
sucinta, el concepto y los
planteamientos establecidos entorno al denominado “entrenamiento funcional”, intentaremos
estructurar los objetivos que
constituirían dicho entrenamiento funcional (y que como hemos visto se
relacionan con la propia función psico-biológica del ser humano, es decir debe
atender a la misma, a su evolución y desarrollo y contemplarla interviniendo en
forma de intentar potenciar un desarrollo adecuado y minimizar los deterioros
que también son inherentes a dicha evolución). Es decir, el entrenamiento tendrá un carácter funcional (al igual que en el
deporte cuando considere la propia lógica interna del mismo y busque mejorar
rendimientos y prevenir lesiones) en su
aplicación a la salud y calidad de vida cuando se contemple la evolución del
ser humano, se potencie el rendimiento durante la vida y se compensen los
desajustes y posibles problemas inherentes a dicho proceso. Por tanto, sin considerar tales objetivos, y
plasmarlos en un adecuado, planificado y programado proceso de entrenamiento,
difícilmente podremos hablar de “entrenamiento funcional” (dado que no
atendería a la “función” del sistema psico-biológico). De la misma manera, para
lograr dichos objetivos se torna clave el concepto planificación, programación,
periodización y finalmente prescripción de “dosis” de ejercicio y su relación
con la respuesta a la misma, como forma de optimizar
los procesos operativos entorno al logro de los objetivos propuestos [2, 3,
6, 7, 8, 9,
13, 14,15].
Pero de esto hablaremos en otro momento en este blog.
Por tanto, el entrenamiento supone un proceso que debe
atender a cierto nivel de estructuración (algo que, como hemos dicho
trataremos en otros momentos en este blog), al llegar a
la fase de prescripción, finalizando dicho proceso cobrará importancia el tipo
de ejercicios que seleccionemos. Consideraremos el componente de funcionalidad de los mismos cuando,
siendo conscientes de tener una capacidad
operativa limitada (número de ejercicios por sesión), los mismos sean escogidos adecuadamente atendiendo a
los objetivos a cubrir, según lo anteriormente expuesto.

Todo esto supone que no existen ejercicios “funcionales” y otros que no los son, de
alguna manera todos (cumpliendo con
componentes de seguridad y eficacia) lo podrán ser en algún momento de la
fase del entrenamiento del sujeto si sirven para generar adaptaciones que
redunden en el logro de los objetivos pretendidos (existen “incompresibles”
y “acalorados” debate en torno a cuestiones tan sencillas como sensibles respecto
a ciertas susceptibilidades con más origen en las creencias que en las
evidencias científicas). El problema no es un determinado ejercicio (que,
insistimos, no es más que conjunto de acciones articulares organizadas con un
objetivo o fin), sino analizar y poseer criterios adecuados para que dicho
conjunto de movimientos, organizados en forma de ejercicio cumplan con el
objetivo propuesto atendiendo a los criterios de seguridad, eficacia y funcionalidad
(en ese momento y para ese individuo determinado).Y por fin…

Deberíamos concretar de forma práctica y aplicada toda
esta fundamentación (alrededor de la que ya existe una amplia evidencia y
sobre la que hemos publicado bastante desde nuestro grupo durante los últimos
cinco años). Para que los entrenamientos sean “funcionales” deben atender a
dicho criterio desde el primer paso (que sería la adecuada valoración), estando
presente a lo largo de todo el proceso de planificación, programación,
periodización y concretándose en una prescripción adecuada que supondrá el
manejo y control de unas variables en forma de dosis y concretándose en una serie
de ejercicios que el sujeto debe practicar en la unidad de entrenamiento. Si
todo ello se realiza adecuadamente, atendiendo al estado psico-biológico del
individuo, estimulando adecuadamente sus sistemas y provocando adecuadas
respuestas y adaptaciones, solo
entonces, sabremos que hemos realizado un entrenamiento verdaderamente
“funcional”. Pero ello no depende de un “nombre” (en forma de método, sistema,
programa, ejercicio, material), como esperamos haya quedado justificado.

Es obvio que llevar
a cabo esta labor exigirá mucho más que el espacio que pueda conllevar un blog
y que demandará, además la implicación por parte del técnico y profesional, por
ello animamos a seguir indagando al respecto, a no conformarse con lo expuesto
por la industria y el marketing y solicitar referencias y evidencias respecto a
las afirmaciones y exposiciones, así como también sería recomendable ser
exigentes con las formaciones en las que se deposita la confianza.

En la próxima
entrada seguiremos profundizando en esta cuestión (y en otras) y en este lugar
(como en otras secciones de G-SE, como la dirigida por nuestros compañeros los
Profesores Mauricio Moyano y Matías Sampietro) pueden ustedes encontrar
posibilidades entorno a la que seguir buscando el crecimiento personal y profesional
en este camino que todos recorremos día a día. This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.Referencias bibliográficas

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una perspectiva funcional. En: Ejercicio físico en salas de acondicionamiento
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Rodríguez PL, ed. Madrid: Panamericana. pp 154-167

2.Heredia JR, Peña
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(Coordinadores): Nuevas orientaciones para una actividad física saludable en
centros de fitness. Editorial Wanceulen.

3.Heredia, JR;
Isidro, F; Chulvi, I; Mata, F: Guía de ejercicios de fitness muscular.
Editorial Wanceulen. 2011

4.Heredia JR,
Isidro F, Peña G, Mata F, Moral S, Martín M, Segarra V, Edir Da Silva M:
Criterios básicos para el diseño de programas de acondicionamiento
neuromuscular saludable en centros de fitness Ef. Deportes. Argentina. Año
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5.Isidro F, Heredia JR, Chulvi I (2007) Entrenamiento funcional: Revisión
y replanteamientos. En Isidro, F; Heredia, JR; Pinsach, P; Ramón, M. Manual del
entrenador personal del fitness al wellness. Barcelona: Paidotribo

6.Peterson, M.D., Rhea, M.R., and Alvar, B.A. (2005). Applications of the
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8.Rhea MR, Alvar BA, Burkett LN, Ball SD. (2003) A meta-analysis to
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9.Rhea MR, Alvar BA,
Burkett LN. (2002) Single versus multiple sets for strength: a meta-analysis to
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13.Peterson MD, Rhea
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15.Fleck SJ. Periodized strength training: a critical
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16.González-Badillo, JJ; Ribas, J. Programación del entrenamiento de
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Análisis de ejercicios en SEP (sala de entrenamiento polivalente): prevención de lesiones en programas de fitness.  Ejercicios y hombro (I).  El remo vertical

Análisis de ejercicios en SEP (sala de entrenamiento polivalente): prevención de lesiones en programas de fitness. Ejercicios y hombro (I). El remo vertical

Victor SegarraJuan Ramón HerediaGuillermo PeñaManuel Martín

Introducción y reflexión previaIniciamos a continuación una
serie de entradas orientadas a ofrecer información relevante para los
especialistas en ejercicio sobre las investigaciones actuales al respecto de
algunos de los ejercicios más comunes utilizados en sala de entrenamiento
polivalente (SEP), en los programas de fitness.

Queremos dejar constancia de que
no se pretende (ni por cuestiones espaciales y disponibilidad del blog, ni por
ser poco práctico) entrar a establecer la idoneidad o no del ejercicio, o de
exponer análisis u opiniones personales (nada más lejos de la intención del
mismo) al respecto de criterios anatomo-biomecánicos. Para ello ya existe un
amplio y suficiente nivel de investigación respecto a estas áreas que permiten
al especialista en ejercicio procesar dicha información y desarrollar criterios
adecuados en función de las mismas para su aplicación, en lugar de desarrollar
hipótesis o utilizar de forma superflua un tiempo y energías en elucubrar sobre
estas cuestiones.

Los ejercicios pueden ser todos
adecuados, pero algunos de ellos pueden contener acciones o rangos articulares
que supongan un elevado estrés estructural (desequilibrando la balanza e
incrementado el riesgo lesivo sobre una misma o menor efectividad respecto a adaptaciones
positivas). Recomendamos, a este respecto, la lectura de una de las entradas del Blog “Ejercicios Desancosejados/Contraindicados: ¿existen?” , de la sección “Salud y Fitness” de G-SE.

Además siempre se debe dejar
constancia al respecto de que a este criterio de selección de ejercicio
(únicamente una de las variables de control en la prescripción de ejercicio) se
debe añadir el resto de componentes de la dosis (frecuencia, volumen,
intensidad, densidad y metodología) que también tendrán su influencia respecto
al posible margen de seguridad en cada ejercicio desarrollado.

Por lo tanto, simplemente se expondrán los criterios que se
pueden extraer de la investigación y publicaciones más importantes sobre la
materia en cuestión, al objeto de proporcionar a los especialistas criterios
rigurosos sobre los que realizar los oportunos ajustes en su selección de
ejercicios de forma sintética y práctica.El hombro y el remo vertical

Más del 36% de las lesiones que
se producen en las personas que hacen levantamiento de pesas se producen en el
hombro [1]. Los desórdenes más comunes que presenta esta población suele ser
inestabilidad anterior de hombro, patología del manguito rotador e impingement
subacromial según la literatura [2-4]; la patología del manguito rotador es
también común en otros deportes y en la población general [4-6], aunque la
causa de patología del manguito rotador puede ser multifactorial, el
impingement subacromial suele estar implicado [7-9].

El ejercicio remo vertical (Uprigth
Row) (Imagen 1) es ampliamente utilizado en las salas de acondicionamiento
muscular, cuya ejecución se lleva a cabo haciendo una abducción de hombros
mayor de 90° con rotación interna, intentando llevar las muñecas a la altura de
la barbilla; este ejercicio realizado con cargas bajas, es propuesto por algunos autores y protocolos para
entrenar el manguito de los rotadores cuando existe lesión [11], pero debería ser considerado la posibilidad de que dicho ejercicio pueda llegar a ser perjudicial por su riesgo a producir impingement
subacromial [12,13] El impingement subacromial suele ocurrir con
ejercicios que requieren elevación del brazo por encima de la cabeza sin una
mecánica correcta [12,14], se sabe que la rotación externa es indispensable a
la hora de realizar una elevación del brazo para evitar el impingement
subacromial, esta rotación externa se inicia a los 60° y es más crítico entre
los 90° y 120° [15] si no conseguimos realizar rotación externa el mayor grado
de impingement subacromial ocurre desde los 70° hasta los 90° [16,17] (Imagen
3). El remo vertical debido a que su ejecución hace que exista una abducción de
hombros con una rotación interna y, esto, como se puede observar en la imagen 4
predispone a una lesión de impingement subacromial [7,18]. Como se sabe que si no se hace
rotación externa el impingement subacromial aparece a los 70° de abducción, es
por ello que Schoenfeld et al [19] proponen que el ejercicio de remo vertical debe llevarse a cabo llegando como máximo a una abducción de hombro de 70° con
el fin de evitar el impingement.A modo de prevención y/o
tratamiento puede ser necesario tener en cuenta todas estas consideraciones a
fin de realizar las oportunas modificaciones respecto a la ejecución del
ejercicio o la selección de otro tipo de
ejercicios que pueden presentar mayores beneficios y menores riesgos para la
articulación glenohumeral. También se debe tener muy en cuenta las características
y los objetivos de la persona antes de seleccionar ejercicios como éste para
mantener la salud e integridad osteoarticular. This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.Referencias bibliográficas
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11- Kuhn JE. Exercise in the treatment of rotator
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15-
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16
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17-
Graichen H, Bonel H, Stammberger T, Heuck A, Englmeier KH, Reiser M, and Eckstein
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18
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19-
Schoenfeld B, Kolber MJ and Haimes JE. The upright row: Implications for
preventing subacromial impingement. J Strength Cond Res 33:
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Funcional (entrenamiento)

Funcional (entrenamiento)

Se define el término “funcional”(RAE, 2011) como lo perteneciente o relativo a las funciones. También cuando es dicho de una obra o de una técnica, eficazmente adecuada a sus fines. Encontramos igualmente su utilización como perteneciente o relativo a las funciones...

Funcional (ejercicio)

Funcional (ejercicio)

Se define el término “funcional”(RAE) como lo perteneciente o relativo a las funciones. También cuando es dicho de una obra o de una técnica, eficazmente adecuada a sus fines. Encontramos igualmente su utilización como perteneciente o relativo a las funciones...

Ejercicio Físico: reflexiones respecto a su importancia e implicaciones para la salud y enfermedad.

Ejercicio Físico: reflexiones respecto a su importancia e implicaciones para la salud y enfermedad.

Juan Ramón
HerediaGuillermo
PeñaVíctor
SegarraFernando
MataIICEFSLaura
SánchezLicenciada
en Biología

“Todo lo que podemos hacer es tener presente que cada ser
debe realizar esfuerzos importantes constantemente, en cada etapa de su vida,
durante las estaciones del año y en cada generación, tiene que luchar por
sobrevivir y sufrir una gran y figurada “auto-micro-destrucción”.

Cuando reflexionamos sobre esta lucha, podemos convencernos
que la guerra con la naturaleza no es incesante, que no se siente miedo, que la
muerte está generalmente pronta y que el vigoroso, saludable, y feliz individuo
sobrevive y finalmente se multiplica”.

(Charles
Darwin)Esta
frase inicial de Charles Darwin en el origen de las especies [1] , nos sirve para dar entrada a la
necesidad de quizás replantearnos, reflexionar, aceptar y finalmente trasladar
(en un proceso educativo que genere modificaciones socio-culturales) que el
sedentarismo no es aceptable desde una perspectiva antropológica ni biológica.
El sedentarismo es, sin lugar a duda, una negativa “novedad”
en nuestro resultado evolutivo. En toda la historia evolutiva,
posiblemente jamás el hombre
ha cubierto sus necesidades con menos esfuerzo.
La adaptación a
este brusco cambio
(quizás “extremo”en términos evolutivos y que se ha producido en un muy corto
período de tiempo), aún no se ha hecho y, probablemente, nunca
se haga. El
genoma humano ha sido
programado, por
medio de la evolución, para
el movimiento por tanto,
la inactividad no afecta a
un órgano
o sistema en particular, sino
a todo el sistema psico-biológico [2].
A este respecto, actualmente la ciencia nos
muestra más allá de lo que podríamos imaginar, como el sedentarismo impacta
sobre nuestro genes, modulado su respuesta y haciendo que esta no sea la adecuada.
Es así, como la epigenética está abriendo un camino nuevo al entendimiento de
la respuesta de nuestras células al ejercicio físico y su antagonista “letal”,
el sedentarismo. De esta forma, nuestro genoma ha sido
programado a través de la evolución para el movimiento, hecho que se opone
a/contrasta con la importante mecanización que la sociedad ha implantado y que
ha provocado una reducción y casi ausencia de estímulos motrices, que son cada
vez menores tanto cuantitativa como cualitativamente. Este hecho es, en gran
parte, el responsable de muchas de las alteraciones generales que puede sufrir
el organismo en la sociedad moderna [2]con importante
incremento de aquellas que se relacionan con aspectos cardiovasculares,
metabólicos, con sustrato inflamatorio (podríamos exponer los incrementos en
obesidad y/o diabetes en los últimos años) y también (y algo comentaremos sobre
esto) las osteo-articulares.
Estas
alteraciones se dan curiosamente cuando, de forma paralela nos encontramos en
el siglo donde existe un mayor avance en la investigación médica y en área de
las ciencias del ejercicio, con un importante impacto en la expectativa de vida
de nuestra sociedad, más y mejores recursos, profesionales más cualificados y
mejor preparados e instalaciones de mayor calidad.Nuestro
genoma ha sido programado a través de la evolución para el movimiento y la
importante mecanización que la sociedad ha implantado ha provocado una
reducción y casi ausencia de esta (los estímulos motrices son cada vez menores
tanto cuantitativa como cualitativamente) es, en gran parte, la responsable de
muchas de las alteraciones generales que puede sufrir el organismo en la
sociedad moderna [2], con
importantes incrementos de aquellas que se relacionan con aspectos
cardiovasculares, metabólicos, de carácter inflamatorio (podríamos exponer los
incrementos en obesidad o diabetes en los últimos años) y también (y algo en
siguientes post sobre ellos) las osteo-articulares. Todo esto curiosamente, cuando,
de forma paralela a todo ello, nos encontramos en el siglo donde existe un
mayor avance en la investigación médica y en ciencias del ejercicio, mayor
expectativa de vida, mejores recursos para la practica de ejercicio, mejores
profesionales.En este “entorno” ambiental nos encontramos con una
curva inversa en relación a las posibilidades que brindan la investigación y
tecnología respecto al deterioro de
factores asociados a la salud y calidad de vida implicando, de forma
preocupante, a nuestros jóvenes. Todo ello debe hacernos reflexionar sobre la
situación de fondo y el papel determinante que puede jugar en la prevención y
control de esta realidad factores la modificación de estilos de vida (que
corresponde a aquella parte del tratamiento médico de todas estas patologías
sobre la que, en la mayoría de ocasiones, parece más difícil operar a
medio-largo plazo).

Actualmente es conocido que en los organismos,
a nivel celular, existen algunas importantes estrategias de adaptación al
medio:

-Mediante
el cambio en la secuencia de ADN, pudiendo llegar con el paso de las generacionas
a la formación de polimorfimos.

-Realizando
modificaciones epigenéticas,
que no implican
un cambio en la secuencia de
nucleótidos del ADN, sino
que
consisten en la unión reversible de ciertos
grupos químicos al
ADN, dando como resultado
una alteración de la capacidad
de transcripción
de los genes.
A este respecto, un reciente estudio (8) nos muestra como el ejercicio físico pueda retrasar la aparición
de diabetes al aumentar la expresión de genes implicados en la oxidación del
músculo y la regulación de la glucosa. Barres et al., (2012) [8], estudiaron los efectos del ejercicio
agudos sobre el epigenoma, mostrándose cambios importantes en genes como el
PGC-1ɑ, PDK-4, PPAR-ɣ entre otros.

-Modificaciones
en la expresión génica en un
período
corto de tiempo, para producir cambios en el nivel o en la
actividad de las diferentes proteínas
[3].
Uno de los cambios producto de la inactividad física es
la pérdida de fuerza y masa muscular (algo crucial y que proporcionan al
músculo un nuevo y fundamental rol que quizás nunca debimos obviar. El sedentarismo, de hecho, se
acompaña de atrofia muscular,
lo que sugiere un origen evolutivo de los genes que responden a la
actividad o inactividad
física
aumentando o disminuyendo la expresión de las proteínas
musculares), menor
capacidad metabólica, aumento
de la resistencia a la insulina, menor
capacidad para
mantener la
homeostasis celular
para una carga de trabajo
determinada, menor
vasodilatación
periférica y menor
rendimiento cardíaco,
pérdida de densidad mineral ósea con mayor riesgo de osteoporosis, etc
[4,5,6,7].
Autores como Booth [2], denotan como el genoma del ser humano no
encuentra una expresión
adecuada en un ambiente ausente de una intensa
actividad física.
De esta forma, la adaptación al medio
(un medio por otro lado mucho más inestable e incierto) y la
intensa
actividad física ha ido creando
a lo largo
de cientos de miles de años un ambiente
que
ha condicionado la expresión
del genoma humano. Si es ampliamente aceptado
que la pérdida de función
silencia
genes, la
inactividad
tendría un efecto similar. En este sentido,
puede que el sedentarismo
provocara una alteración en la
expresión normal del
gen,
lo que produciría un modelo de expresión
proteica
que
se acerca a lo
que denomina umbral de
significación
fisiológica
(superar este umbral supondría la predisposición a la enfermedad) [2].
En torno a esta interesante línea argumental se
han ido desarrollando importantes líneas de investigación en genética, biología
molecular, etc., que nos han ido “mostrando” caminos sobre los que construir
una alternativa a la realidad socio-cultural y ambiental de nuestro siglo y que
exigiría cierta reflexión en torno a la importancia capital del “adecuado”
ejercicio físico para lograr una situación más favorable para nuestro genoma.
Es por ello, que en esta ocasión intentaremos
abordar la importancia del ejercicio físico como parte de ese “medicamento o
vacuna” (como intervención preventiva o que acompaña a todo tratamiento
determinado por el máximo responsable, el médico, y cuyo margen de acción
sobrepasa, lamentablemente, el ámbito de la consulta o el centro médico, la
capacidad de la administración –y sobre los que quizás dicha administración
debería prestar más atención-) frente a
muchas de estas enfermedades crónicas modernas.
Actualmente se conoce de forma bastante
precisa la relación inversa existente entre ejercicio físico y muchas de las enfermedades que afecta a las
sociedades modernas de nuestro siglo. En un interesante trabajo de dos de los
investigadores más prestigiosos, como son Pedersen & Saltin (2006) podemos
observar un nivel de evidencia importante de tipo A sobre el valor potencial
del ejercicio físico en la prevención de gran número de patologías. Al igual
que un alto nivel de evidencia respecto a la capacidad del ejercicio físico
para evitar la sintomatología y cronicidad de todas estas patologías, además
del lógico valor para la mejora de la condición física y la calidad de vida en
sujetos sanos y enfermos. En esta revisión, que reporta importantes
datos y consideraciones a tener en cuenta, algunas cuestiones pueden
plantearse:

-Existen
algunos posibles matices a considerar respecto a algunas patologías y que
podrían proporcionar una adecuada, correcta y con criterio prescripción de
ejercicio un valor potencial aún mayor al descrito. Tal es el caso de la
influencia del ejercicio físico a nivel de prevención en patologías
osteo-articulares (que merecería un punto y aparte, que seguramente trataremos
en una entrada específica).

-Existen
algunas limitaciones para poder llegar a consensos, no tanto en la
prescripción inicial de ejercicio en base al conocimiento actual de la dosis-respuesta,
sino igualmente respecto a los criterios para su progresión. Ello tiene gran parte de
sus limitaciones en la escasa unanimidad de criterios en torno a la definición y
adecuado control de muchas de esas variables en los procesos operativos de
diseño de programas y prescripción de ejercicio.Es necesario considerar que el profesional del ejercicio atienda a la investigación emergente de diversas áreas, a la interacción e integración con el médico y a un profundo conocimiento de la neuro-fisiología para desarrollar adecuadamente el rol de agente promotor y responsable de la salud.
En este blog iremos tratando algunas de
estas cuestiones y planteándolas desde una perspectiva de aplicación práctica para
el especialista en ejercicio.This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Referencias bibliográficas
1. Darwin CH. El origen de las
especies. EDAF. 2010

2. Booth, FW.; Chakravarthy, MV.; Gordon, SE.; Spangenburg, EE.: Waging war on physical inactivity: using modern molecular ammunition against an ancient enemy. J Appl Physiol. 2002; 93 (1): 3 – 30

3. Booth, FW.; Lees, SJ. Fundamental questions about genes, inactivity, and chronic diseases. Physiol Genomics. 2007 Jan 17; 28(2): 146-57

4. Petersen, KF.; Befroy, D.; Dufour, S.; Dziura, J.; Ariyan, C.; Rothman, DL.; DiPietro, L.; Cline, GW.; Shulman, GI. Mitochondrial dysfunction in the elderly: possible role in insulin resistance. Science. 2003; 300(5622): 1140-1142

5. Febbraio, MA.; Steensberg, A.; Fischer, CP.; Keller, C.; Hiscock, N.; Pedersen, BK. IL-6 activates HSP72 gene expression in human skeletal muscle. Biochem Biophys Res Commun. 2002; 296(5):
1264-1266

6. García-Roves,
PM.;
Han,
DH.; Song,
Z.; Jones,
TE.; Hucker,
KA.Holloszy,
JO. Prevention of glycogen supercompensation prolongs the increase in muscle GLUT4 after exercise. Am J Physiol Endocrinol Metab. 2003; 285(4): 729-736.

7. Morrison, PR.; Montgomery, JA.; Wong, TS.; Booth, FW.Cytochrome c protein-synthesis rates and mRNA contents during atrophy and recovery in skeletal muscle. Biochem J. 1987; 241(1): 257-263

8. Barres Roman et al. Acute Exercise Remodels
Promoter Methylation in Human Skeletal Muscle. Cell Metabolic 2012; 15, 405-411

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