En 517 pacientes con cáncer de cabeza y cuello (CCC), la actividad física (AF) total y la actividad física moderada a vigorosa (AFMV) medidas con acelerómetro no cambiaron de forma significativa desde el diagnóstico hasta dos años después del tratamiento, una vez ajustados los factores de confusión. Las comorbilidades, la mayor edad, el tabaquismo y una puntuación de estado funcional de la OMS más alta se asociaron de forma consistente con menor actividad, lo que puede ayudar a definir perfiles de riesgo y estrategias de rehabilitación a medida.
Actividad física medida con acelerómetro en cáncer de cabeza y cuello: qué se estudió
Se trata de un estudio de cohorte prospectivo con datos de la cohorte NET-QUBIC. Participaron 517 pacientes con CCC. La AF total y la AFMV se midieron con un acelerómetro de cintura (ActiGraph wGT3X) en cuatro momentos: antes del tratamiento y a los 6, 12 y 24 meses después. Se usaron modelos lineales mixtos para analizar los cambios en el tiempo e identificar factores demográficos, de estilo de vida y clínicos asociados con los niveles de actividad y con su evolución.
No fue un ensayo de intervención: se observó la actividad que los pacientes realizaban, sin asignarles un programa de ejercicio.
Resultados: evolución de la AF total y la AFMV tras el tratamiento del CCC
Análisis univariables y multivariables
- En los análisis univariables, la AF total y la AFMV fueron mayores a los 24 meses que en la evaluación inicial.
- En los análisis multivariables, los efectos globales del tiempo no fueron significativos. Es decir, tras el ajuste no hubo un cambio claro en la AF total ni en la AFMV.
Diferencias según consumo de alcohol y sexo
- Alcohol: los consumidores eran más activos que los no consumidores al inicio, pero los niveles se volvieron comparables durante el seguimiento.
- Sexo: las mujeres tenían mayor AF total al inicio, pero los hombres mostraron de forma consistente mayor AF total y AFMV después del tratamiento.
Factores asociados con menor actividad
- Las comorbilidades, la mayor edad y el tabaquismo se asociaron con menor AF total y menor AFMV.
- Una puntuación de estado funcional de la OMS de 1 o 2 se asoció con menor AF total.
Qué significa para la práctica: rehabilitación y ejercicio en pacientes con CCC
Estos hallazgos son observacionales, pero ofrecen pautas útiles para quienes trabajan con esta población, siempre en coordinación con el equipo médico y oncológico.
No dar por hecho que la actividad se recupera sola
Aunque en el análisis simple la actividad fue mayor a los 24 meses, esa diferencia no se sostuvo tras ajustar por otros factores. Conviene no asumir que los pacientes recuperarán espontáneamente sus niveles de actividad. Incluir la promoción de la actividad física en el seguimiento posterior al tratamiento parece razonable.
Identificar perfiles con mayor riesgo de baja actividad
- Al evaluar a un paciente, conviene registrar la edad, las comorbilidades, el hábito tabáquico y el estado funcional. Estos factores se asociaron de forma consistente con menos AF total y AFMV.
- Los pacientes con varias de estas características podrían beneficiarse de un seguimiento más cercano y de una progresión más cuidadosa, adaptada a sus condiciones clínicas.
- Un estado funcional de la OMS de 1 o 2 se relacionó con menor AF total, de modo que puede usarse como señal para reforzar el acompañamiento en la actividad cotidiana.
Tener en cuenta el sexo y el consumo de alcohol al planificar
- Tras el tratamiento, los hombres fueron más activos que las mujeres. Esto sugiere prestar atención a que las mujeres no queden con menos apoyo para mantenerse activas.
- Los consumidores de alcohol eran más activos antes del tratamiento, pero sus niveles se igualaron a los de los no consumidores. Esto indica que el nivel previo no garantiza mantener la actividad después. Este dato no debe interpretarse como un beneficio del consumo de alcohol.
Personalizar y medir
- Los autores plantean que estos resultados pueden apoyar estrategias de rehabilitación adaptadas. En la práctica, esto implica ajustar la propuesta de actividad al perfil de cada paciente en lugar de aplicar un mismo programa a todos.
- Como el estudio usó acelerometría, medir objetivamente la actividad (por ejemplo, con dispositivos portátiles) puede ayudar a seguir la evolución, en lugar de depender solo de lo que el paciente refiere.
- Cualquier decisión sobre el tipo o la intensidad de la actividad debe tomarse con el equipo de salud, según la situación clínica de cada persona.
Limitaciones del estudio sobre actividad física y cáncer de cabeza y cuello
- Al ser un estudio observacional, las asociaciones no demuestran causalidad: no se puede afirmar que fumar, la edad o las comorbilidades causen por sí solos la menor actividad.
- Los resultados se refieren a pacientes con CCC de esta cohorte y no deben extrapolarse a otras poblaciones oncológicas.
- El material disponible es solo un resumen, que no detalla la magnitud de los efectos ni las características de posibles programas de ejercicio.
Conclusiones aplicables
- Tras ajustar por otros factores, la AF total y la AFMV no cambiaron significativamente desde el diagnóstico hasta 24 meses después del tratamiento.
- Las trayectorias difirieron según el consumo de alcohol y el sexo.
- Las comorbilidades, la mayor edad, el tabaquismo y una puntuación de estado funcional de la OMS más alta se asociaron de forma consistente con menor actividad.
- Estos factores pueden ayudar a definir perfiles de riesgo y a diseñar estrategias de rehabilitación personalizadas, con supervisión del equipo de salud.


