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Fuerza y grosor muscular tras entrenar la fuerza en hombres y mujeres activos

Al comparar la respuesta de hombres y mujeres al entrenamiento de fuerza, la conclusión cambia según cómo se analicen los cambios. En press de banca, las mujeres mejoraron más en términos relativos (%), pero no en absolutos. En peso muerto con barra hexagonal ocurrió lo contrario: los hombres mejoraron más en kilogramos, pero no en porcentaje. Los autores concluyen que las diferencias fisiológicas entre sexos probablemente contribuyen, pero que el método analítico debe considerarse con cuidado al interpretar estos hallazgos.

Qué se estudió: diferencias entre sexos en la respuesta al entrenamiento de fuerza

Los estudios sobre diferencias entre hombres y mujeres en la adaptación al entrenamiento de fuerza (RET, por sus siglas en inglés) han dado resultados ambiguos. Parte de esa ambigüedad podría deberse a los análisis estadísticos empleados. Este trabajo exploró si distintas formas de analizar los cambios, y de tener en cuenta las diferencias de partida, llevan a conclusiones divergentes.

  • Diseño: grupos paralelos con mediciones antes y después de la intervención.
  • Participantes: 22 hombres (29,0 ± 6,3 años; IMC 25,6 ± 4,0 kg·m⁻²; grasa corporal 14,0 ± 5,3 %) y 19 mujeres (30,6 ± 6,0 años; IMC 24,9 ± 3,1 kg·m⁻²; grasa corporal 26,3 ± 5,8 %), todos con más de un año de experiencia en entrenamiento de fuerza.
  • Intervención: 12 semanas de entrenamiento de fuerza supervisado, periodizado y progresivo, con dos sesiones por semana.
  • Mediciones: fuerza con una repetición máxima (1RM, en kg) y grosor muscular (cm) mediante ecografía bidimensional.
  • Análisis: los cambios se expresaron como cambio relativo, como cambio absoluto y como cambio ajustado por las diferencias basales mediante análisis de covarianza (ANCOVA).

Qué encontraron: grosor muscular, press de banca y peso muerto

Grosor muscular

El grosor del bíceps braquial (~14 %) y del vasto lateral (~10 %) aumentó con el entrenamiento. No hubo diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres.

Fuerza: el resultado depende de cómo se exprese el cambio

Ejercicio Mujeres Hombres Cuándo apareció la diferencia
Press de banca 32,8 % [26,4–39,2] 19,9 % [15,1–24,7] Solo en cambio relativo (p = 0,002; d = 1,07)
Peso muerto con barra hexagonal 14,4 kg [10,8–17,9] 29,4 kg [21,8–37,0] Solo en cambio absoluto (p < 0,001; d = 1,15)

Es decir, la mayor mejora del press de banca en mujeres no apareció al expresarla en kilogramos, y la mayor mejora del peso muerto en hombres no apareció al expresarla en porcentaje.

Qué significa para la práctica: cómo interpretar y comparar la progresión por sexo

Al evaluar a tus deportistas

  • Reporta siempre más de una métrica. Si solo usas porcentaje o solo kilogramos, puedes concluir que un sexo “responde mejor” cuando la diferencia depende de la escala elegida. Conviene mostrar ambas y, si es posible, considerar el punto de partida.
  • Ten en cuenta el nivel basal. Las diferencias iniciales de fuerza condicionan cuánto cambio absoluto o relativo es esperable. Por eso los autores incluyen el ajuste por ANCOVA como tercera vía de análisis.
  • Evita atribuir diferencias a “mejor o peor respuesta” por sexo a partir de un solo indicador, sobre todo al comparar ejercicios distintos (tren superior frente a tren inferior).

Al planificar el entrenamiento

  • Con un programa supervisado, periodizado y progresivo de dos sesiones semanales, tanto hombres como mujeres con experiencia previa aumentaron la fuerza y el grosor muscular en 12 semanas. Este formato es una opción razonable cuando el tiempo es limitado.
  • El aumento de grosor muscular fue similar entre sexos, así que no hay base en este estudio para diseñar programas de hipertrofia distintos según el sexo en personas con este perfil.
  • Fija las expectativas de progreso con cuidado. Una mujer que mejora un 33 % en press de banca y un hombre que mejora un 20 % pueden haber ganado cantidades absolutas muy distintas. Comunica los avances en la métrica que sea más relevante para el objetivo de cada persona.

Al leer la literatura o comunicar resultados

  • Revisa qué tipo de puntuación de cambio se analizó antes de aceptar una conclusión sobre diferencias entre sexos.
  • Al monitorizar grupos mixtos, define de antemano la métrica de seguimiento para no elegirla después según el resultado.

Estos hallazgos no implican que no existan diferencias fisiológicas reales entre sexos: los autores consideran probable que contribuyan. Lo que muestran es que la interpretación debe hacerse con cautela metodológica.

Limitaciones

  • La muestra es pequeña (22 hombres y 19 mujeres) y estaba formada por adultos físicamente activos con más de un año de experiencia en entrenamiento de fuerza. Los resultados no deben extrapolarse a principiantes, personas mayores, atletas de élite ni otras poblaciones.
  • La intervención duró 12 semanas, con dos sesiones semanales. No se sabe si el patrón se mantendría con programas más largos o con otras frecuencias.
  • Se observaron diferencias en solo dos ejercicios, y la diferencia depende de la métrica utilizada. Se trata de un único estudio, por lo que conviene verlo como un aviso metodológico y no como evidencia definitiva sobre diferencias entre sexos.

Conclusiones aplicables

  • Doce semanas de entrenamiento de fuerza supervisado, periodizado y progresivo, con dos sesiones por semana, aumentaron el grosor muscular (~14 % en bíceps y ~10 % en vasto lateral) sin diferencias significativas entre sexos.
  • La mejora del press de banca fue mayor en mujeres solo en términos relativos; la del peso muerto con barra hexagonal fue mayor en hombres solo en términos absolutos.
  • Las conclusiones sobre diferencias entre sexos dependen del análisis elegido: cambio relativo, absoluto o ajustado por valores basales.
  • Las diferencias fisiológicas entre sexos probablemente contribuyen, pero el enfoque analítico debe considerarse con cuidado al interpretar estas observaciones.
  • En la práctica, conviene reportar varias métricas de cambio y no generalizar más allá de adultos activos con experiencia en entrenamiento de fuerza.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de G-SE.
Publicación Original