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Función cognitiva y conductual en exfutbolistas mujeres: estudio HITSS

En mujeres de 40 años o más que jugaron fútbol organizado, una mayor exposición acumulada a impactos repetitivos en la cabeza (IRC) se asoció con más quejas cognitivas subjetivas, peor regulación conductual y síntomas depresivos más intensos. En cambio, el rendimiento en pruebas cognitivas objetivas casi no mostró asociaciones, un matiz importante para interpretar los resultados.

Qué se estudió: exposición a impactos en la cabeza en exfutbolistas de 40 años o más

Los impactos repetitivos en la cabeza (IRC) propios de los deportes de contacto y colisión se han vinculado con alteraciones cognitivas y neuroconductuales en etapas tardías de la vida, y con enfermedades neurodegenerativas como la encefalopatía traumática crónica (ETC). En exfutbolistas mujeres, sin embargo, estas consecuencias clínicas se conocen poco.

Este estudio de diseño transversal analizó a 2732 mujeres de 40 años o más inscritas en el Head Impact and Trauma Surveillance Study (HITSS), todas con antecedentes de fútbol organizado. Las participantes completaron una batería en línea que recogía quejas cognitivas y conductuales y síntomas depresivos autorreportados, y evaluaba el rendimiento cognitivo con pruebas computarizadas.

Como indicadores indirectos de exposición a IRC se usaron:

  • los años totales de práctica de fútbol;
  • el antecedente de conmociones cerebrales;
  • el nivel más alto de competencia;
  • la frecuencia acumulada estimada de cabezazos.

Los autores aplicaron modelos de regresión lineal multivariable, ajustados por edad y nivel educativo, para estimar la relación entre estos indicadores y los resultados clínicos.

Qué encontraron: más síntomas subjetivos, casi sin diferencias en las pruebas cognitivas

Una mayor duración de la práctica, un nivel de juego más alto, una mayor frecuencia acumulada estimada de cabezazos y el antecedente de conmociones se asociaron de forma significativa con:

  • peor funcionamiento cognitivo autorreportado;
  • mayor desregulación conductual;
  • mayor gravedad de los síntomas depresivos.

En el rendimiento cognitivo objetivo, solo apareció una asociación: la del antecedente de conmociones con el aprendizaje visual y la memoria episódica. No se observaron otras asociaciones entre los indicadores de exposición y las pruebas objetivas.

Los autores concluyen que, en mujeres de mediana edad con historial de fútbol organizado, la exposición acumulada a IRC se corresponde con más quejas cognitivas subjetivas, peor funcionamiento conductual y síntomas depresivos más graves.

Qué significa para la práctica: seguimiento de síntomas cognitivos, conductuales y del estado de ánimo en exfutbolistas

Estos datos son observacionales, por lo que las recomendaciones deben ser prudentes y no implican causalidad.

Ampliar la mirada más allá del rendimiento cognitivo

  • Preguntar por el historial deportivo. En entrenadores, preparadores y profesionales de la salud que trabajan con mujeres adultas que fueron futbolistas, conviene registrar los años de práctica, el nivel competitivo alcanzado y los antecedentes de conmociones. Estos datos ayudan a contextualizar las quejas que ellas mencionen.
  • Tomar en serio las quejas subjetivas. Las dificultades de memoria o concentración, los cambios conductuales y el ánimo deprimido fueron los desenlaces asociados con la exposición. Aunque las pruebas objetivas no mostraran diferencias, estas manifestaciones merecen atención.
  • Derivar cuando corresponda. Ante síntomas persistentes o que interfieran con la vida diaria, lo adecuado es sugerir una evaluación con un profesional de la salud calificado. La interpretación individual y el diagnóstico quedan fuera del alcance del entrenador o del instructor.

Comunicar con cuidado

  • Estos resultados no permiten afirmar que una exfutbolista con quejas cognitivas tenga una enfermedad neurodegenerativa, ni que jugar fútbol cause depresión. Se evaluaron asociaciones, no diagnósticos ni relaciones causales.
  • El hallazgo sobre el antecedente de conmociones, con su vínculo con el aprendizaje visual y la memoria episódica, refuerza la importancia de registrar y manejar adecuadamente las conmociones en cualquier etapa de la carrera deportiva. Sin embargo, es una asociación aislada y requiere confirmación.
  • El estudio no evaluó intervenciones. No ofrece pruebas sobre si reducir los cabezazos, modificar el entrenamiento o aplicar programas de prevención cambia estos desenlaces.

Aplicación en programas de salud y ejercicio

En nutricionistas, instructores y profesionales de la salud, puede ser útil incluir la salud mental y la percepción cognitiva en la anamnesis de mujeres de mediana edad con pasado futbolístico, sin atribuir automáticamente los síntomas al deporte, ya que otros factores no medidos pueden influir.

Limitaciones del estudio

  • El diseño transversal impide establecer causalidad ni el orden temporal entre exposición y síntomas.
  • La exposición se estimó con indicadores indirectos, entre ellos la frecuencia acumulada de cabezazos, que es una estimación.
  • Las quejas cognitivas, conductuales y depresivas fueron autorreportadas, y la evaluación se hizo en línea.
  • Los modelos se ajustaron solo por edad y educación; el resumen no describe otros factores que pudieran influir.
  • El resumen no informa tamaños del efecto, por lo que no se puede valorar la magnitud de las asociaciones.
  • Los resultados se aplican a mujeres de 40 años o más con antecedentes de fútbol organizado inscritas en esta cohorte.

Conclusiones aplicables

  • En exfutbolistas de 40 años o más, una mayor exposición acumulada a IRC se asoció con más quejas cognitivas subjetivas, peor funcionamiento conductual y más síntomas depresivos.
  • El rendimiento cognitivo objetivo casi no se asoció con la exposición; solo el antecedente de conmociones se vinculó con el aprendizaje visual y la memoria episódica.
  • Conviene registrar el historial de práctica y de conmociones, y prestar atención a los síntomas cognitivos, conductuales y del ánimo.
  • Estos hallazgos describen asociaciones y no demuestran causalidad.
  • Los autores señalan que el seguimiento continuo de esta cohorte permitirá comprender mejor las consecuencias a largo plazo del fútbol.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de G-SE.
Publicación Original