Las deportistas universitarias estadounidenses tienen el mayor riesgo de sufrir lesiones por estrés óseo, y la extremidad inferior es la zona más afectada. Conocer los patrones y las tasas de incidencia por deporte aporta información útil para diseñar estrategias de prevención.
Lesiones por estrés óseo en deportistas universitarios: qué se estudió
Se analizaron datos desidentificados de lesiones de deportistas universitarios de Estados Unidos (División I de la NCAA) durante las temporadas 2016-2022. Los datos provienen del Pac-12 Health Analytics Program e incluyen 33 deportes. Se agruparon como lesión por estrés óseo (BSI, por sus siglas en inglés) las lesiones registradas como «lesión por estrés óseo», «fractura por estrés» o «reacción de estrés». Se calcularon tasas de incidencia y proporciones de incidencia (riesgo anual promedio) por deporte, sexo y localización. También se calcularon razones de tasas (RR) para comparar deportes equivalentes entre mujeres y hombres.
Incidencia de lesiones por estrés óseo por deporte, sexo y localización
Se registraron 1443 BSI en 33 190 temporadas-atleta. El artículo informa 695 casos en mujeres (63%) y 415 en hombres (37%).
- Localización: extremidad inferior, 81% (n=1165); esqueleto axial, 17% (n=246); extremidad superior, 2% (n=32).
- Tipo: 81% fueron lesiones nuevas y 19% recurrentes.
- Riesgo global: la proporción de incidencia fue de 4% anual.
- Mayor riesgo por deporte: campo traviesa femenino (14,6%), campo traviesa masculino (10,2%), gimnasia femenina (9,4%), atletismo femenino (8,4%), baloncesto femenino (8,1%) y remo femenino (8,0%). Las tasas de incidencia fueron similares.
Comparación entre mujeres y hombres en deportes equivalentes
| Deporte | RR (mujeres vs. hombres) | IC 95% |
|---|---|---|
| Gimnasia | 2,72 | 1,26 a 7,01 |
| Softbol/béisbol | 2,12 | 1,23 a 3,67 |
| Baloncesto | 2,10 | 1,41 a 3,17 |
| Atletismo | 1,71 | 1,35 a 2,17 |
| Remo | 1,62 | 1,13 a 2,39 |
| Campo traviesa | 1,45 | 1,11 a 1,92 |
En la mayoría de los deportes predominaron las BSI de extremidad inferior. Sin embargo, fueron principalmente axiales en béisbol masculino, clavados (hombres y mujeres), golf masculino, remo (hombres y mujeres) y natación (hombres y mujeres).
Qué significa para la práctica: prevención y detección de lesiones por estrés óseo
Estos datos son descriptivos, de modo que sirven para orientar la vigilancia y la planificación, no para establecer causas. Conviene aplicarlos con estas ideas:
Prioriza la vigilancia según el deporte y el sexo
- El mayor riesgo anual se observó en campo traviesa, gimnasia, atletismo, baloncesto y remo, sobre todo en la rama femenina. Si trabajas con estas poblaciones, conviene establecer protocolos sistemáticos de seguimiento del dolor óseo localizado y de comunicación temprana de molestias.
- Las mujeres tuvieron una tasa mayor que los hombres en los seis deportes comparables. Es razonable prestar atención especial a las deportistas, sin asumir que los hombres están exentos: el campo traviesa masculino fue el segundo grupo con mayor riesgo (10,2%).
No limites la atención a las piernas
- Aunque la extremidad inferior concentró 81% de los casos, en natación, remo, clavados, golf masculino y béisbol masculino predominaron las BSI axiales. En estos deportes, el dolor lumbar o de columna persistente en un deportista merece una valoración cuidadosa por parte de un profesional de la salud y no debería atribuirse sin más a sobrecarga muscular.
- Los preparadores físicos de deportes que no son de impacto, como natación o remo, no deberían asumir que el riesgo óseo es bajo.
Atiende las recaídas y el regreso al deporte
- Casi una de cada cinco BSI fue recurrente (19%). Esto sugiere la conveniencia de un regreso progresivo y coordinado con el equipo médico, y de seguimiento tras el alta.
Integra el equipo multidisciplinar
- El estudio no evaluó factores de riesgo como la carga de entrenamiento, la nutrición o la disponibilidad energética. Aun así, la prevención de las BSI suele requerir la colaboración entre entrenadores, preparadores físicos, nutricionistas y personal sanitario. Los patrones por deporte permiten decidir dónde concentrar el esfuerzo de monitorización.
- Ante dolor óseo localizado que persiste o empeora con la carga, lo adecuado es derivar al deportista a evaluación médica. Este texto no sustituye el criterio clínico individual.
Limitaciones del estudio
- Es un estudio descriptivo de incidencia: no permite atribuir causas ni evaluar la eficacia de medidas preventivas.
- Los resultados corresponden a deportistas universitarios estadounidenses de División I, por lo que no se pueden generalizar a otros niveles, edades o contextos.
- La definición de BSI depende de cómo se registraron las lesiones («lesión por estrés óseo», «fractura por estrés» o «reacción de estrés»).
- Las cifras por sexo informadas (695 mujeres y 415 hombres) no suman el total de 1443 lesiones, y el resumen no aclara esa diferencia.
- El resumen no detalla las cargas de entrenamiento ni los factores individuales que podrían explicar las diferencias entre deportes y sexos.
Conclusiones aplicables
- El riesgo anual promedio de BSI fue de 4%, pero varió mucho por deporte: llegó a 14,6% en campo traviesa femenino.
- Las deportistas universitarias presentan el mayor riesgo, con tasas más altas que los hombres en gimnasia, softbol/béisbol, baloncesto, atletismo, remo y campo traviesa.
- La extremidad inferior es la localización más frecuente (81%), pero en natación, remo, clavados, golf masculino y béisbol masculino predominan las lesiones axiales.
- Una de cada cinco BSI es recurrente, lo que refuerza la importancia del seguimiento y del regreso gradual al deporte.
- Los patrones específicos por deporte ofrecen una base para orientar futuras estrategias de prevención, aunque este estudio no evaluó intervenciones.

