Mata Ordoñez, Fernando; Carrera Bastos, Pedro; Picazo, Oscar.; Sánchez, Laura;Sánchez Oliver Antonio.JBill Rodgers, leyenda del maratón, ganador de la Maratón de New York y de Bostón durante cuatro años decía “Más maratones son perdidos en los baños portátiles que en la mesa de la cena”. Esta frase nos invita a entrar en una de las grandes problemáticas en los deportistas de resistencia: los problemas gastrointestinales.Dependiendo de la metodología usada en el estudio, así como el tipo de evento, se estima que entre el 30-90% de los corredores de larga distancia experimenta síntomas gastrointestinales (sGI). Las complicaciones pueden variar en severidad e incluyen síntomas como nauseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea con sangre. La prevalencia varia dependiendo del tipo de evento, de las condiciones ambientales y del nivel del atleta. Si bien, existe una alta correlación entre las complicaciones GI y la historia de sGI, indicando una mayor predisposición de algunas personas, lo que sugiere un elevado componente genético en estos problemas (Prado de Oliveria et al., 2014).A la luz de los datos anteriores se ha observado como los problemas GI pueden tener un efecto importante sobre el rendimiento y la salud del deportista.EFECTOS DEL EJERCICIO SOBRE LA FUNCIÓN GASTROINTESTINALDiferentes estudios señalan a la isquemia del tracto GI inferior como el principal responsable de la sGI en deportistas. Schaub et al.,1985 observó, a través de colonoscopia, los cambios que se producían en la superficie epitelial debidos a la isquemia en un triatleta tras el maratón.En cuanto a las causas etiologías de los problemas GI, tradicionalmente se ha focalizado sobre la perfusión GI, si bien, también se producen cambios en la motilidad, función de la barrera intestinal y absorción.La hipoperfusión esplácnica es inherente a la fisiología del ejercicio a intensidades elevadas. De esta forma, durante la práctica de ejercicio intenso, nuestro organismo redistribuye el flujo sanguíneo a merced de la demanda de los territorios activos como son el esquelético, la piel y el cerebro. Esa redistribución se encuentra mediada por la secreción de norepinefrina, la cual se une a receptores α-adrenérgicos del sistema nervioso simpático induciendo vasoconstricción. Esta vasoconstricción puede reducir el flujo sanguíneo hasta en un 80% durante el ejercicio intenso, provocando una isquemia de la mucosa intestinal, lo que puede resultar en un aumento de la permeabilidad (van Wijck K et al.,2012; Pals KL et al.,1997) y dando lugar a nauseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea (de Oliveira EP et al.,2011, 2009), aunque es necesario un mayor grado de evidencia.Figura 1. Efectos de la redistribución de flujo sanguíneo durante el ejercicio y la reducción del flujo sanguíneo esplácnico. También se han observado cambios en la motilidad GI a diferentes niveles, disminuyendo la peristalsis esofágica y el tono del esfínter esofágico interior, lo que puede estar relacionado con reflujo gastroesofágico durante el ejercicio (Peters HP et al.,2000).Sobre el vaciado gástrico, algunos estudios muestran que no existe efecto del ejercicio moderado, mientras que el ejercicio de alta intensidad o intermitente si lo puede afectar. PERMEABILIDAD INTESTINALEl epitelio intestinal es una sola capa de células que recubren el lumen intestinal y tiene dos funciones críticas. En primer lugar, actúa como una barrera para impedir el paso de entidades intraluminales nocivas, en particular antígenos extraños, microorganismos y sus toxinas. Su segunda función es la de actuar como un filtro selectivo que permite la translocación de nutrientes esenciales de la dieta, electrolitos y agua desde el lumen intestinal a la circulación.El epitelio intestinal media la permeabilidad selectiva a través de dos rutas principales: vía transepitelial/transcelular y vía paracelular. La permeabilidad transcelular se asocia generalmente con el transporte de solutos a través de las células epiteliales y, predominantemente, regulado por los transportadores selectivos para aminoácidos, electrolitos, ácidos grasos de cadena corta y los azúcares. La permeabilidad paracelular está asociada con el transporte en el espacio existente entre las células epiteliales, y está regulada por complejos intercelulares localizadas en la unión a la membrana apical y lateral a lo largo de la membrana lateral. El contacto entre las células epiteliales intestinales incluye tres componentes identificados a nivel ultraestructural: desmosomas, las uniones adherentes (AJs) y las uniones estrechas (TJ), estas últimas son las responsables de sellar el espacio intercelular y la regulación de forma selectiva del transporte paracelular de solutos iónicos. Los complejos AJ y TJ también son importantes en la regulación de la proliferación celular, la polarización y la diferenciación.Figura 2. Diferentes uniones celulares. Tomando de Katherine R et al.,2009Tal y como expresa el Dr. Fasano et al., 2012, “el intestino, más allá de la digestión, controla en el paso de agua, electrolitos y otros nutrientes a través de su pared, también es responsable del control del tráfico a antígenos ambientales”. Las TJ son responsables del trafico paracelular de macromoléculas y, por tanto, contribuyen al equilibrio entre la tolerancia y la respuesta inmune a los antígenos no propios. Consisten en proteínas especializadas, como ocludina, zona ocludens (ZO-1, ZO-2, ZO-3) y claudinas (Podolsky DK, 1999; Kuennen M et al.,2011) y se ha encontrado que constan de cuatro familias únicas de proteínas transmembrana: Ocludina, Claudins, moléculas de adhesión de unión (JAM) y tricellulin. Cuando las TJ se rompen o relajan, otras moléculas (> 4 Å) pueden pasar vía paracelular entre las células epiteliales intestinales a la circulación sistémica (Tunner et al.,2009). La importancia de la TJ fue demostrada por Raimondi et al 2008, quienes demostraron que cuando decrece la expresión de ocludina, se producen cambios en su estado de fosforilación y se altera su localización en la TJ, lo que incrementa la permeabilidad intestinal. Esto genera el paso de sustancias a través del epitelio, seguido de translocación bacteriana y de otros agentes y, por tanto, inflamación sistémica (Pape HC., et a.,1994; Berkes J., et al.,2003). Esto puede generar, entre otros problemas, el incremento en el riesgo de enfermedades crónicas (Lichtman SM et al.,2001; Petersen et al.,2005).La integridad de la barrera intestinal esta regulada a través del estado de fosforilación en diferentes lugares de las TJ a través diferentes proteínas kinasas. Claudinas y ocludinas están reguladas a través de la fosforilación de varias proteínas como protein kinasa C (PKC), protein kinasa A (PKA), MAPK, etc. La fosforilación de las ocludinas por PKCc y tirosina kinasa ha sido demostrado disminuye el ensamblaje de TJ mientras que la fosforilación por la PKCn mejora la resistencia de las TJ. La fosforilación de las claudinas por PKCn promueve la formación de fibrillas y el ensamblaje de las TJ mientras que PKA tiene efectos opuestos.Diferentes estímulos generan cambios en la TJ, por ejemplo, la activación de la bomba Na/K ATPasa, en respuesta a la alimentación, incrementa la permeabilidad de las TJ para la absorción de nutrientes; el incremento de volumen intersticial, seguido de un aumento de una presión (> 4mmHg) potencia la permeabilidad paracelular y la absorción de fluido; el ejercicio físico intenso y el estrés térmico dan lugar a un aumento de la permeabilidad intestinal.El estrés térmico aumenta la permeabilidad intestinalEl ejercicio de larga duración o el ejercicio practicado en ambientes calientes, resulta en un aumento de la temperatura central por encima de los 39ºC. El organismo deriva la circulación arterial esplácnica y renal al lecho vascular cutáneo para incrementar así la perdida de calor. La vasoconstricción esplácnica provoca un aumento de temperatura en la zona. La hipertermia (>40ºC) ha sido demostrado que daña el epitelio intestinal causando descamación del epitelio, reducción de las vellosidades, edema y hemorragia masiva. Se ha mostrado como la permeabilidad intestinal se incrementa en los corredores y células humanas epiteliales intestinales cultivadas a temperaturas por encima de 39ºC (Dokladny K.et al,2006). Estos autores realizaron un estudio en células epiteliales Caco-2 con un modelo in vitro de epitelio intestinal, donde evaluaron los efectos de la exposición a altas temperaturas en las uniones estrechas de la barrera intersticial. Encontraron que la exposición de las monocapas de células Caco-2 a un aumento de la temperatura, de los 39ºC a 41ºC, resultaba en un aumento de la permeabilidad de estas uniones y que este efecto era creciente en relación con al tiempo y la temperatura de estimulación de las células (p<0,001). En un estudio reciente, Gill et al., 2015 determinaron la concentración de endotoxinas y perfil de citoquinas 19 corredores de ultramaratón frente a un grupo control (n=12) durante cinco etapas de un total de 230 Km (media + SD: 27h38min +- 3h5min) en condiciones de calor y humedad (30ºC a 40ºC y del 31% al 40% de humedad relativa). Se observó aumento en un 21% de endotoxinas en la etapa 5, PCR (↑889% en la etapa 3) TNF-α (↑168% ), IFN-α (↑102% en la etapa 5), IL-10 (↑1271%, etapa 3), IL-1ra (↑106% etapa 5) con respecto al grupo control. En cuanto al pre y post en el grupo que realizaron la ultramaratón también fueron observados cambios en la endotoxemia (↑22% etapa 3), PCR (↑25% en la etapa 1), IL-6 (↑238% en la etapa 1), IL-1B (↑64% etapa 1), TNF-α (↑101% en la etapa 1), IFN-ϒ (↑29% etapa 1), IL 10 (↑1100% etapa 1), IL-1ra (↑207% etapa 1). Por tanto, el ejercicio de ultramaratón resulta de una modesta endotoxemia acompañada de una pronunciada citoquinemia pro-inflamatoria después de la etapa 1.El aumento de la permeabilidad inducida por la hipertermia conduce a la translocación de lipopolisacárido (LPS) en la circulación sanguínea, donde se une al TLR4 de los linfocitos, produciendo la liberación de citoquinas pro-inflamatorias, tales como el factor de necrosis tumoral α (TNF-α), IFN-ϒ, IL-1β o IL-TNF-α 63. TNF-α ha sido demostrado daña la bomba Na/K de la membrana basolateral, lo que resulta en una reducción de la absorción de agua, secreción de fluido del lecho vascular al lumen y diarrea (Musch et al., 2002).Figura 3. Efecto del estrés térmico sobre la permeabilidad intestinal Por tanto, el estrés térmico condiciona un aumento de la permeabilidad de las TJ disminuyendo la interacción entre las ocludinas y claudinas con la zona ocludens (Dokladny K, et al.,2006; Ikari A et al.,2005). La activación de PKCc en la células del epitelio intestinal causa una disminución de la resistencia de TJ. Ello condiciona un aumento de la permeabilidad y, por tanto, un aumento de la translocación bacteriana, lo que da lugar a una respuesta inmunitaria mediada por los linfocitos T. INF-γ y TNF-α median contracción del citoesqueleto de actina, y apertura de TJ a través de kinasa de cadela ligera de miosina (MLCK) que fosforila dichas cadenas MLCEl ejercicio de alta intensidad aumenta la permeabilidad intestinalDiferentes estudios han evaluado el efecto del ejercicio de elevada intensidad sobre la permeabilidad intestinal. De esta forma, Pals et al., 1997 estudiaron atletas que corrían en un cinta por una 1h a diferentes intensidades de ejercicio, 40, 60 y 80% VO2máx. El objetivo era evaluar el efecto de la intensidad del ejercicio en la permeabilidad intestinal por medio del test de lactulosa/ramnosa. En una temperatura ambiente de 22ºC, a 80% VO2máx, los atletas presentaron permeabilidad intestinal, observándose un aumento significativo de la relación lactulosa/ramnosa debido a un aumento de la lactulosa. En reposo la media de la relación lactulosa/ramnosa era de 0,048% mientras que en el ejercicio al 80% la media fue de 0,107%.Un estudio reciente de Van Houten et al.,2015, publicado en Medical Hypotheses, ofrece una relevante información sobre los nuevos hallazgos sobre el mecanismo de control homeostático de protección y de integridad intestinal. A este respecto, recientes estudios han visto como la actividad parasimpática (vagal) incrementa la expresión y localización de las TJ, decreciendo la permeabilidad intestinal. Los autores plantean la hipótesis de que la actividad parasimpática provee una función protectora y reparadora de la pared intestinal, a lo que contribuyen los beneficios terapéutico del ejercicio físico regular. La actividad vagal parece activar a las células gliales entéricas, las cuales se secretan GSNO, incrementando la expresión y localización adecuada de las TJ, disminuyendo la permeabilidad intestinal, la inflamación sistémica y las enfermedades crónicas. Si bien, la actividad vagal es reducida durante el ejercicio especialmente de alta intensidad o larga duración sin una adecuada recuperación, lo que puede afectar a la permeabilidad de la barrera GI.La isquemia GI generada por el ejercicio de alta intensidad puede ser desencadenante del aumento de la permeabilidad intestinal. De esta forma, sabemos que la hipoxia del tejido da lugar a un amento de la hidrólisis de ATP a AMP, el cual, durante la reperfusión a través del ciclo de las xantinas es reducido a xantina por la enzima xantina oxidasa, lo que da lugar a la producción de peróxido de hidrógeno, potente radical libre que genera la disrupción de las TJ. El mecanismo parece estar mediado por la fosforilación de la ocludina por la enzima tirosina kinasa c-Src, causando la translocación de la ocludina dentro del espacio intracelular y reduciendo así la interacción con ZO-1. La hipoxia de las células epiteliales se ha demostrado activa a la PKC seguida de la fosforilación de las ocludinas y disminución de su integridad. El H2O2 activa a κB (NF- κB), lo cual controla la transcripción de citoquinas pro-inflamatorias (INF-γ, TNF-α, IL-6,IL-1Β) lo que produce un aumento de la permeabilidad.Figura 4. Efectos de la intensidad de ejercicio sobre la permeabilidad intestinal El ejercicio de alta intensidad causa isquemia intestinal que incrementa la producción de peróxido de hidrógeno, el cual desestabiliza la barrera de dos maneras: 1. Mediantes la fosforilación de TJ. 2. Aumento de la producción de NF- κB y citoquina proinflamatorias.Proteínas de choque térmico (HSP)Un aspecto relevante en todo este proceso lo representan las proteínas de choque térmico (HSP). Se trata de chaperonas que asisten a la síntesis de proteínas y el mantenimiento celular, además de proteger a las células bajo ciertas condiciones de estrés. Algunos puntos destacados de su función son:- Aumentan sus niveles intracelulares en células mononucleares plasmáticas de atletas después de un evento de resistencia y en atletas entrenados en respuesta al estrés impuesto por el ejercicio.- Aumentan en respuesta a la aclimatización proporcionando mayor termotolerancia.- Protegen frente enfermedades GI reduciendo el nivel de lesiones gástricas y síntomas de colon irritable.- En el tracto GI, el incremento de HSP70 incrementa la expresión de fibras de actina lo que previene la ruptura de las ocludinas.- Además se ha visto protege a las células intestinales del H2O2 y el daño producido por la hipoxia. - HSP70 protege al epitelio intestinal bajo condiciones de hipertermia previniendo la activación de PKCc y reduce la fosforilación de MLC en la actina del citoesqueleto y las ocludinas. - Reduce la activación de tirosinas kinasa durante la isquemia-reperfusión resultando en mayor interacción entre la ocludinas y ZO-1 y estabilidad de las TJ.- Previene la translocación de NF-κB hasta el núcleo al epitelio intestinal reduciendo la síntesis de citoquinas proinflamatorias como TNF-α y manteniendo la estabilidad por tanto de TJ. (Dokladny K et al,2010)CAUSAS MECÁNICAS.Se encuentran relacionadas fundamentalmente con el impacto y la postura. Por ejemplo, algunos estudios muestran como los síntomas son mas comunes en corredores que en ciclistas siendo la posible causa el impacto repetitivo de la carrera y subsecuente daño sobre la pared intestinal. El impacto mecánico, junto con la isquémica, posiblemente sean la causa de la sangre en las heces (De Oliveria EP., 2009, Moses FM, et al.,1990). La postura también parece afectar a los síntomas gastrointestinales como se muestran por ejemplo en ciclistas, donde las sintomatología de problemas de tracto GI superior son mas prevalentes quizás por el incremento de presión de el abdomen resultado de la posición, particularmente en la “aero” (Waterman JJ et al.,2012).Bibliografía J.M. Van Houten, R.J. Wessells, H.L. Lujan, S.E. 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Prof. Fernando Mata Ordoñez
Problemas digestivos en deportistas: abordaje desde la nutrición (parte II)
Fernando Mata Ordóñez, Pedro Carrera Bastos, Laura Sánchez, Oscar Picazo, Antonio J. Sánchez OliverEn la primera parte del blog, abordamos como el ejercicio de larga duración o intensidad, puede ser desencadenante de diferentes formas de síntomas gastro intestinales (sGI) en deportistas.Teniendo todo esto como contexto, vamos a intentar mostrar en esta segunda parte del blog, los aspectos nutricionales a tener en cuenta en la mejora de problemas GI en deportistas. CAUSAS NUTRICIONALESTal y como describe Oliveira et al.(2014) la nutrición puede tener una fuerte influencia sobre el distrés GI. De esta forma, la fibra, grasas, proteínas, hidratos de carbono y las soluciones concentradas se han asociado con un mayor riesgo de distrés GI durante el ejercicio.Igualmente, la deshidratación también juega un papel destacado pudiendo exacerbar los síntomas influyendo sobre el aumento de la temperatura central (Lambert et al.,2008). Aunque queda mucho por saber en cuanto a la etiología de los problemas GI en deportistas, algunas manipulaciones nutricionales han sido sugeridas para reducir la severidad de los síntomas. El consumo excesivo de bebidas hipertónicas está relacionado con distrés GI (Rehrer N.J et al.,1992). Por ejemplo, se ha visto que bebidas por encima de los 500 mOsm/L están asociadas con un incremento de la incidencia de síntomas (Oliveira et al.,2014). A este respecto se deben tener en cuenta numerosos factores como la concentración de CHO en la bebida, el tipo,la acidez de la bebida y la osmolaridad, siendo, el contenido de CHO la que más afecta a esta última. Y en realidad, la ingesta de CHO puede ser un factor importante a considerar en los problemas GI en deportistas que, bajo la creencia “más es mejor” y con el fin de retrasar la fatiga, toman elevadas cantidades de CHO, lo que puede dar lugar a distrés GI, como demostró Pfeiffer et al. (2009), al observar mayor prevalencia de náuseas después de la ingestión de una alta concentración de CHO (90 g / h), en comparación con cantidades más bajas (60 g / h) durante una carera de 16 km. En otro estudio sobre la flatulencia, esta se relacionó con el consumo de CHO (bebida deportiva) en comparación con la ingesta de agua. Todos estos datos sugieren que la ingesta de CHO puede aumentar el riesgo de náuseas y flatulencia durante el ejercicio (Van Nieuwenhoven et al.,2005), por lo que hay que encontrar soluciones que garanticen la maximización del rendimiento disminuyendo el distrés GI.La ingesta de carbohidratos que usan diferentes transportadores intestinales, como por ejemplo glucosa (transportador SGLT-1) y fructosa (transportador GLUT-5), reduce los síntomas en comparación a la ingesta de la misma cantidad de un solo carbohidrato (glucosa), pues garantiza que más CHO sean absorbidos y que menos pasen al cólon y sean fermentados. Por ejemplo, Rowland et al. (2012) observaron menores molestias GI con el uso de carbohidratos con múltiples transportadores (maltodextrina + fructosa) en corredores de mountain bike en comparación con los que ingerían glucosa y maltodextrina, además de un aumento del rendimiento en el estudio realizado en condiciones de laboratorio. En cuanto a la forma de la ingesta de carbohidratos se pueden dar, generalmente, que sea sólida, en gel o líquido. Los geles y bebidas que contienen CHO son la principal fuente de CHO durante las carreras, mientras que la forma sólida es menos utilizada, no habiendo diferencia en la oxidación de CHO exógenos entre las diferentes formas. Sin embargo, el consumo de CHO en forma solida aumenta la “sensación de llenado” en el estómago cuando se compara con gel y bebidas (Pfeiffer B.,2010a,b), debiéndose evitar en individuos con historia de problemas GI. Así mismo, un estudio reciente en triatletas, muestra mayor incidencia de malestar GI del gel frente al líquido, aunque ello no influyó sobre el rendimiento (Sareban et al.,2015)NUTRIENTES QUE PROTEGEN NUESTRA BARRERA INTESTINAL: IMPORTANCIA DE LA PERMEABILIDAD INTESTINAL Existe evidencia de cómo los diferentes compuestos presentes en los alimentos de forma natural y los aditivos alimentarios pueden generan cambios en la permeabilidad intestinal. Si bien no es el tema de desarrollo en este blog, tratándolo con mas detalle en algunos posteriores, es importante considerar el aumento marcado de enfermedades de tipo autoinmune que tienen como defecto primario la disfunción de las TJ. Ello se ha observado en enfermedades autoinmunes (EAI) como la colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, celiaquía, enfermedades inflamatorias articulares, espondilitis anquilosante, artritis juvenil, soriasis, diabetes mellitus tipo I, entre otras (Lerner et al.,2015). Igualmente cabe recordar que una de las posibles causas de los problemas GI en los deportista viene mediada por el aumento de esta permeabilidad intestinal.¿Cómo evitar el aumento de la permeabilidad intestinal?El epitelio intestinal constituye una barrera selectiva, lo que favorece el flujo de nutrientes, regula los movimientos de iones y agua y limita el contacto del hospedador con la carga intraluminal de antígenos de la dieta y los microbios. (Ménard et al., 2010). El paso transepitelial de pequeñas cantidades de antígenos derivados de los alimentos y microorganismos participan en la inducción de una respuesta inmune homeostática dominada por una tolerancia inmune a antígenos dietéticos y la producción local de inmunoglobulinas secretoras A (SIgA), previniendo así que patógenos y microbios comensales entren en compartimentos internos (Ménard et al., 2010).Como destacamos en la primera parte del blog, las proteínas de shock térmico (HSP) tienen un importante papel en la integridad de las TJ. Diversos estudios están incidiendo en cómo diferentes nutrientes puede aumentar la expresión de HSPs de forma que las protejan a las TJ de agentes estresantes, como la enfermedad inflamatoria intestinal o el ejercicio. Se van a considerar sólo algunos de los suplementos y nutrientes que más se han estudiado con relación al deporte y la permeabilidad intestinal, si bien, y como se puede observar en la figura 1, deben ser considerados muchos otros.Figura 1. Factores alimentarios relacionados con el aumento o disminución de la permeabilidad intestinalEstudios en animales muestran que la suplementación con calostro bovino (CB) puede ayudar a proteger el incremento de PI en respuesta al incremento de temperatura (Prosser et al,2004). En un estudio de Marchbank et al. (2011) llevado a cabo con 12 hombres sanos, ingirieron 20 g de CB o placebo durante dos semanas tras lo cual fueron sometidos a un programa de ejercicio. Se observó un incremento de la temperatura corporal media de 1,5ºC durante su realización. El estudio dio como resultado un aumento en la expresión de HSP70 en células intestinales humanas en respuesta a la suplementación en medios de cultivo de calostro bovino junto con una reducción de la permeabilidad intestinal en los sujetos que realizaron ejercicio después de 14 días de suplementación. Bajas concentraciones de Zinc han sido, frecuentemente, asociadas con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) e inflamación de la mucosa debido a la infección por Helicobacter pylori (Sturniolo GC et al., 2001; Sempertegui F.,2007). El Zn contribuye a la defensa del hospedador mediante el mantenimiento de la estructura y función de la barrera intestinal, la cual está de forma continua expuesta a patógenos y agentes nocivos (Bao et al., 2006; Rodriguez P. Et al.,1996). Recientes estudios muestran como la depleción de Zn, junto con citoquinas proinflamatorias potencia la degradación de E-caherina y β-catenina, proteínas del epitelio pulmonar (Bao et al.,2006). En un estudio llevado a cabo por Finamore A. et al. (2008) estudiaron in vitro como la deficiencia de Zn podía afectar a la estructura de las TJ de la membrana intestinal. Para ello, tomaron tres cultivos diferentes de células Caco-2 (Caco-2 control, Caco-2 deficientes en Zn y unas terceras con un medio repleto en Zn). El estudio muestra como la deficiencia de Zn afecta fuertemente a la función e integridad de la barrera epitelial, así como induce un incremento en la transmigración de neutrófilos y de quimioquinas que intervienen en la migración de neutrófilos y desarrollo de inflamación. El estudio mostró como la depleción de Zn en células en cultivo causó fosforilación de los complejos de unión celular y desorganización del citoesqueleto, promoviendo migración de los neutrófilos. En pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal y bajas concentración de Zn en la mucosa es común encontrar acumulación de neutrófilos en las criptas epiteliales y lumen intestinal, resultando en la formación de abscesos en las criptas. Un estudio reciente de Wang et al. (2013) muestran como el Zn altera la composición de las TJ y su función selectiva en células CACO-2 en cultivo. El estudio demuestra como la suplementación con Zn modifica la composición de las TJ del las células epiteliales en cultivo CACO-2, mejorando la función de la barrera.La glutamina (gln) es el aminoácido más abundante el cuerpo humano, siendo esencial en neonatos y condicionalmente esencial para adultos (Rezaei et al., 2013; Wu et al.,2014). En la década pasada se acumulo evidencia de la importancia de la glutamina (Gln) en la función intestinal en humanos y otros animales (Wu et al.,2013). La Glu es oxidada en el ciclo de Krebs para producir ATP para la rápida división de las células (incluyendo enterocitos y linfócitos) (Wu et al.,1195;1996). Glutamina activa mTOR incrementando la síntesis de proteínas en el enterocito (Xi et al., 1995; Wu et al.,1996), promueve el desarrollo intestinal, regula la expresión de TJ e inmunidad intestinal, inhibe la apoptosis inducida por el estrés oxidativo y otros estímulos (Wu et al., 2013). Además, sirve como importante precursor para la síntesis de otras moléculas biologicamente activas, como glutation (antioxidante no enzimático más importante en el organismo), glutamato, prolina, arginina y síntesis de nucleotidos. (Wu et al., 2011). Ademas, la Gln es precursor de la sínteses de nucleotidos de purina y pirimidina, esencial para la sínteses de DNA y proliferación celular (Wu et al.,1998)Imagen 2. Rol de la glutamina a nivel intestinal. Modificado de Wang et al.,2014La privación de Gln o inhibición de la glutamina sintetasa conlleva una disminución de la resistencia transepitelial e incremento de la permeabilidad al igual que una reducción de las proteínas TJ, Claudina-1 u ocludina en células Caco-2 (De Marco et al., 2013: Li et al.,2004). Esto puede ser revertido añadiendo al medio Gln (De Marco et al., 2003). Molecularmente, la deprivación de Gln aumenta la expresión de PI3K/AKT, lo que a su vez, reduce la abundancia de Claudina 1, resultando en la ruptura de la barrera (Li and Neu.,2009).En un reciente estudio, Noth et al.,2013, demuestran como la administración oral de Gln eleva la expresión de ocludina, reduciendo la permeabilidad intestinal y la apoptosis de las células de la cripta intestinal.La glutamina, además, se ha comprobado puede mejorar el sistema inmunitario intestinal normalizando los valores de IgA, lo que resulta en una disminución de la adherencia de las bacterias al enterocito y, por tanto, una menor permeabilidad intestinal a las bacterias (Flip R., et al.,2007) Estudios recientes muestran como la glutamina induce aumento en la proteína de choque térmico (HSP). En un estudio Zuhl et al. (2013) muestran que la suplementación con glutamina durante un protocolo de 7 días (0,9 g/ Kg masa libre de grasa) reduce la permeabilidad intestinal tras un ejercicio intenso (60 min de cinta de correr al 60-70%VO2). Los autores del estudio proponen dos vías para la disminución de las permeabilidad intestinal. La primera propone la activación de HFS-1 y HSP70, seguido de la estabilización de las ocluidas y disminución de la permeabilidad; En la segunda, la activación de HSP70 y IkBa en células mononucleares plasmáticas periféricas inactiva la vía proinflamatoria NF-kb.En un estudio más reciente, Zulh et al. (2015), observaron la ingesta aguda pre-esfuerzo de Gln (0,9 g/Kg) en 7 sujetos sometidos a dos sesiones de carrera en cinta al 70% VO2máx y 30ºC. Los resultados del estudio muestran como la ingesta aguada de Gln previa al ejercicio disminuyen la permeabilidad intestinal y reduce la producción de citoquinas pro-inflamatorias. El efecto parece estar mediado por el aumento de HSP lo cual estabiliza las TJ previniendo la entrada de toxinas y por otro lado, mediante la supresión de NF-κB en leucitos periféricos. Aunque la muestra de ambos estudios no es muy elevada y son necesarios más estudios, los resultandos señalan a un efecto positivo de la ingesta de glutamina en la prevención del aumento de la permeabilidad intestinal. La glutamina también se ha visto juegan un papel importante en la vía arginina-oxido nítrico (ON), ya que puede ser transformado en citrulina, un precursor de la arginina. El ON produce vasodilatación, si bien, no se ha encontrado ningún estudio relacione directamente a la glutamina con un aumento del flujo GI en atletas. Sin embargo, Wijck et al. (2014) realizaron una prueba de bicicleta a diez hombres durante 60 min a una intensidad de 70% de su carga máxima después de la administración de L-citrulina (10 gr) o placebo (L-alanina). Se evaluó la mejora de la perfusión esplácnica y disminución de daño intestinal por el aumento de la biodisponibilidad de arginina tras la administración de citrulina, lo que mostró que la suplementación de L-citrulina aumenta la concentración plasmática de citrulina y arginina comparado con el placebo (p<0,0001). En el estudio concluyeron que la toma de L-citrulina plasmática, podría preservar la perfusión esplácnica y atenuar el daño intestinal durante el ejercicio en comparación con el placebo.Existe evidencia de que los probioticos mejoran la función intestinal y potencian la integridad de las TJ. (Ohland et al.,2010). Se ha visto previenen la fosforilación de las ocludinas, incrementando la interacción entre ZO-1 (Ewaschuk JB et al.,2008) y el citoesqueleto de actina (Ait-Belganoui et al.,2006) en modelos de ratas experimentales con colitis.. Un estudio reciente de Shing et al.,2014 llevado a cabo en 10 sujetos a los que durante 4 semanas se les suplementó con probioticos encapsulados (45 billones de CFU de Lactobacillus, Bifidobacterium y Steptococcus) frente a placebo, seguido de la realización de ejercicio a una intensidad de la carrera hasta el agotamiento fijada en el 80% del umbral ventilatorio y una temperatura de 35ºC y 40% de humedad relativa. Los resultados del estudios mostraron que 4 semanas de suplementación con probioticos incremento el tiempo hasta la fatiga durante el ejercicio en condiciones de calor. Aunque los mecanismo no están claros, cambios en la integridad estructural gastrointestinal, translocación bacteriana y modulación inmunológica tras la suplementación con probioticos puede ser algunos. Si bien, la evidencia en humanos es limitada sobre su papel en la protección frentes al estrés térmico y la isquemia generada por el ejercicio haciendo falta aún más estudios. Se ha visto que diferentes flavonoides contribuyen a la mejora de la permeabilidad intestinal, como por ejemplo la quercentina presente en algunos alimentos como la cebolla o la narigerina presente en la naranja. En cuanto a aquellos agentes que elevan la permeabilidad intestinal, un estudio reciente de Lerner A. & Matthias T. (2015) analizan como diferentes aditivos alimentarios pueden afectar a las TJ y por ende a las EAI. Azúcar, sal, emulsionantes, surfactantes, solventes orgánicos, gluten, transglutaminasa microbiana, nanoparticulas, utilizados comúnmente en la industria alimentaria, parecen afectar a las TJ, aumentando la permeabilidad y endotoxemia, lo que se hipotetiza poder estar relacionados con enfermedades como por ejemplo las autoinmunes. Por último, el uso de analgésicos en el deporte esta bastante extendido. La toma de antiinflamatorio no esteroideos (AINEs) está asociada con un riesgo de entre 3-5 veces mayor de complicaciones gastrointestinales, sangrado de mucosa y perforación en comparación a la no medicación (Gabriel SE.,et al.,1991) BibliografiaBao S, Knoell DL. Zinc modulates cytokine-induced lung epithelial cell barrier permeability. Am J Physiol Lung Cell Mol Physiol. 2006; 291:L1132–41. Chin AC, Parkos CA. Neutrophil transepithelial migration and epithelial barrier function in IBD: potential targets for inhibiting neutrophil trafficking. Ann N Y Acad Sci. 2006;1072:276–87. Gabriel SE, Jaakkimainen L, Bombardier C. Risk for serious gastrointestinal complications related to use of nonsteroidal anti- inflammatory drugs. A meta-analysis. Ann Intern Med. 1991;115:787–96. Jentjens RL, Achten J, Jeukendrup AE. High oxidation rates from combined carbohydrates ingested during exercise. Med Sci Sports Exerc. 2004;36:1551–8. Jentjens RL, Underwood K, Achten J, et al. 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