Prof. Ricardo L Scarfó

Concepto de Interferencia en el Entrenamiento Concurrente

Concepto de Interferencia en el Entrenamiento Concurrente

En este archivo multimedia, ponemos a disposición de ustedes una breve explicación acerca del concepto de Fenómeno de la Interferencia en el Entrenamiento Concurrente. Como bien fue definido anteriormente, esta interferencia es cuando las ganancias de fuerza se ven comprometidas cuando se entrena simultáneamente (en la misma sesión) con el entrenamiento aeróbico en ciertas condiciones de ese propio entrenamiento concurrente.Han sido propuestas tanto una hipótesis crónica y una hipótesis aguda para explicar el fenómeno de inhibición de la fuerza durante el entrenamiento concurrente. La hipótesis crónica sostiene que el músculo esquelético no puede adaptarse metabólicamente o morfológicamente simultáneamente a ambos tipos de entrenamiento de la fuerza y de la resistencia.Esto es porque muchas adaptaciones observadas a nivel muscular (nivel molecular para ser más exactos) en respuesta al entrenamiento de la fuerza son diferentes de aquellas observadas después del entrenamiento de la resistencia. La observación de que los cambios en el tipo de fibra muscular y tamaño después del entrenamiento concurrente son diferentes de aquellos observados después del entrenamiento de la fuerza apoya a la hipótesis crónica. La hipótesis aguda sostiene que la fatiga residual a partir del componente de resistencia del entrenamiento concurrente, compromete la capacidad para desarrollar la tensión durante el elemento de fuerza del entrenamiento concurrente. Se propone que reducciones agudas repetidas en la calidad de las sesiones del entrenamiento de la fuerza entonces llevan a una reducción en el desarrollo de la fuerza con el tiempo. Los factores de fatiga periférica como el daño muscular y el vaciamiento del glucógeno han sido implicados como posibles mecanismos de fatiga asociados con la hipótesis aguda.Sin embargo, existe una evidencia limitada para ambas hipótesis. Aún más, la investigación ‘mecanicista’ también es necesaria para identificar otros posibles mecanismos responsables de la inhibición observada en el desarrollo de la fuerza después del entrenamiento concurrente. Para lo cual, se propone el modelo de predicción para evitar un gran efecto de este fenómeno de la Interferencia, desarrollado por Docherty D.Referencias:Dudley GA, Fleck SJ. Strength and endurance training: are they mutually exclusive? Sports Med 1987; 4: 79-85.Docherty D, Sporer B. (2000) A Proposed Model for Examining the Interference Phenomenon between Concurrent Aerobic and Strength Training . Sports Medicine, Volume 30, Number 6, 1 December , pp. 385-394(10).Baar K. (2006) Training for endurance and strength: lessons from cell signaling. Med Sci Sports Exerc 38:1939–1944.

Entrenamiento Concurrente: efecto del orden de la sesión sobre respuesta aguda hormonal y la fuerza muscular

Entrenamiento Concurrente: efecto del orden de la sesión sobre respuesta aguda hormonal y la fuerza muscular

Siguiendo con la temática del Entrenamiento Concurrente de la Fuerza y de la Resistencia, analizaremos un reciente trabajo de Keijo Häkkinen y colaboradores (Taipale R., Häkkinen K. Acute hormonal and force responses to combined strength and endurance loadings in men and women: the «order effect».PLoS One. Epub 2013 Feb 7;8(2):e55051. ) donde se estudiaron las respuestas agudas hormonales y de la fuerza a este tipo de entrenamiento en varones y mujeres, con acento al «efecto del orden» de realización dicha sesión combinada de fuerza y resistencia (fuerza-resistencia o resistencia-fuerza). Se sabe y está bien establecido que un entrenamiento combinado de la fuerza y de la resistencia pueden inducir una fatiga que comprometa a la fuerza muscular y sobre todo a la potencia muscular (1). Los ejercicios de fuerza máxima y de tipo explosivo son capaces de provocar fatiga aguda, aunque los mecanismos detrás de esta fatiga pueden diferir (2). Como primer análisis, podemos decir que los ejercicios de resistencia no causan la misma fatiga que los ejercicios de fuerza, ya que difieren en la producción de fuerza. Los ejercicios de fuerza generalmente requieren de altos niveles de activación muscular, mientras que el entrenamiento aeróbico requiere menores niveles de activación muscular, aún en una carrera en ascenso no provoca una activación muscular máxima (3). Se sabe de los beneficios del entrenamiento concurrente, a pesar de la interferencia observada en ciertas condiciones. También, a través de varias investigaciones, se ha demostrado que el entrenamiento de la resistencia seguido por el entrenamiento de la fuerza influencia la magnitud de respuesta de la testosterona, pero no del cortisol en hombres entrenados, por ejemplo (4). Poco se sabe qué ocurre con estas hormonas y otras, además de variables de fuerza muscular, durante las horas posteriores a una sesión de entrenamiento concurrente. Aunque algunos estudios como el de Chtara (5) confirman que la secuencia de la intrasesión no influencia la respuesta adaptativa de la fuerza muscular y de la fuerza explosiva y la potencia, aunque observaron mejoras significativas en la fuerza y en la potencia al entrenar en la modalidad de circuito de fuerza sólo, que comparado con el entrenamiento concurrente sea en el orden que sea (fuerza-resistencia o resistencia-fuerza, FR o RF). Por lo tanto, el estudio de Häkkinen reciente se buscó analizar la respuesta aguda a este tipo de entrenamiento, ver si es específica dicha respuesta y cuál magnitud podría existir según el orden de sesión y sus consecuencias en términos de efectividad del entrenamiento (6). Para dicha tarea, se reclutaron sujetos varones (n=12) y mujeres (n=10) que entrenaban aeróbicamente en forma recreativa (ver datos en tabla 1). Luego de varios análisis de diversas variables, una hora más tarde en promedio, los sujetos realizaron al azar, 2 sesiones de fuerza y resistencia (fuerza-resistencia o resistencia-fuerza) en una única sesión. El entrenamiento de fuerza consistió de ejercicios de piernas, 3 series de 5-8 repeticiones al 70-85% de 1 MR. Las repeticiones eran casi al fallo. Los ejercicios de fuerza explosiva incluían 3 serires de 8-10 repeticiones con máxima velocidad al 30-40% de 1 MR. Los ejercicios eran: press de peirnas bilateral (3 series máximas y 3 series explosivas), sentadila (3 series máximas), salto sentadilla con carga (3 series explosivas) y elevacion de gemelos (2 series máximas). Los ejercicios de fuerza se realizaban en circuito de tal forma que el press de piernas bilateral era el ejercicio de inicio, a mitad y al final de la sesión. Hubo 2 minutos de pausa entre las series. El tiempo total de esta sesión de fuerza era de aproximadamente 15 minutos. El ejercicio aeróbico implicaba carrera continua sobre una pista bajo techo de 200m. La intensidad era en estado estable entre los parámetros individuales de Umbral de Lactato y Umbral de Compensación Respiratoria durante 60 minutos. Se tomaron medidas de composición corporal, capacidad aeróbica,medidas de fuerza (press bilateral de piernas), muestras de sangre y hormonas séricas (cortisol, testosterona, hormona de crecimiento, IGF-I (factor I de crecimiento como la insulina), SHBG (globulina fijadora de hormonas sexuales) y IGFBP3 (proteína 3 de unión al factor de crecimiento como la insulina), antes del protocolo de ejercicio, post ejercicio, 24hs y 48hs luego del ejercicio. Algunos resultados se pueden observar en los gráficos.Se observa que la combinación de fuerza y resistencia (ya sea, fuerza-resistencia o resistencia-fuerza) llevaron a una mayor disminución aguda de la fuerza máxima isométrica voluntaria (FMIV) en hombres que en mujeres, mientras que la tasa de desarrollo de la fuerza (TDF) fue ligeramente afectada solamente en los varones. La recuperación de la FMIV y de la TDF hasta los valores básicos fue completa recién a las 24hs sin tener en cuenta el orden de los ejercicios. En los varones, la fatiga neuromuscular fue acompañada por un aumento en las concentraciones de cortisol que fueron vistas posteriormente de la secuencia fuerza-resistencia, que se vieron acompañadas a su vez, por menores concentraciones de testosterona en 24hs y 48hs post ejercicio, que a su vez, fueron significativamente más bajas que aquellas después de la secuencia resistencia-fuerza. La respuesta de la hormona de crecimiento en los varones fue distinta significativamente en el post esfuerzo. En mujeres, solamente una diferencia significativa en la testosterona entre las 2 formas de entrenamiento concurrente fue observada en el post esfuerzo. De todos estos datos, se desprende las diferencias observadas en las respuestas hormonales a pesar de las similitudes en las respuestas a la fatiga neuromuscular en los hombres, indican la presencia de un efecto del orden de realización del entrenamiento concurrente ya que los sujetos no se recuperaron completamente a las 48hs después de la secuencia fuerza-resistencia. Es decir, como podemos observar fue mayor la respuesta hormonal en varones que en mujeres en general. Con lo cual, con estos datos nos podrían ayudar a optimizar (y ordenar) mejor una planificación a fin de sacar al máximo los beneficios del entrenamiento concurrente.Referencias:1. Wilson JM, Marin PJ, Rhea MR, Wilson SM, Loenneke JP, Anderson JC. Concurrent training: a meta-analysis examining interference of aerobic and resistance exercises.J Strength Cond Res. 2012 Aug;26(8):2293-307.2. Linnamo V, Häkkinen K, Komi PV. Neuromuscular fatigue and recovery in maximal compared to explosive strength loading. Eur J Appl Physiol Occup Physiol. 1998;77(1-2):176-81.3. Sloniger MA, Cureton KJ, Prior BM, Evans EM. Lower extremity muscle activation during horizontal and uphill running. J Appl Physiol. 1997 Dec;83(6):2073-9.4. Cadore EL, Izquierdo M, dos Santos MG, Martins JB, Rodrigues Lhullier FL, Pinto RS, Silva RF, Kruel LF.Hormonal responses to concurrent strength and endurance training with different exercise orders. J Strength Cond Res. 2012 Dec;26 (12):3281-8.5. Chtara M, Chaouachi A, Levin GT, Chaouachi M, Chamari K, Amri M, Laursen PB. Effect of concurrent endurance and circuit resistance training sequence on muscular strength and power development. J Strength Cond Res. 2008 Jul;22(4):1037-45.6. Taipale R., Häkkinen K. Acute hormonal and force responses to combined strength and endurance loadings in men and women: the «order effect».PLoS One. Epub 2013 Feb 7;8(2):e55051

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Primera Edición
El entrenamiento concurrente de la Fuerza y la resistencia y su impacto sobre la recuperación luego de la sesión.

El entrenamiento concurrente de la Fuerza y la resistencia y su impacto sobre la recuperación luego de la sesión.

Continuando con el tema del entrenamiento Concurrente un aspecto a analizar es el de la fatiga inducida
por este estímulo de entrenamiento y su recuperación en diversos aspectos. Esta
cuestión y el del orden de la sesión y su efecto sobre la recuperación, es
abordada muy recientemente por Keijo Häkkinen y colaboradores (Schumann, M,
Eklund, D, Taipale, RS, Nyman, K, Kraemer, WJ, Häkkinen, A, Izquierdo, M, and
Häkkinen, K. Acute neuromuscular and endocrine responses and recovery to
single-session combined endurance and strength loadings: “Order effect” in
untrained young men. J Strength Cond Res 27(2): 421–433, 2013).

La fatiga muscular es normalmente
definida como la incapacidad para mantener una intensidad de ejercicio
determinada o la fuerza muscular adecuada. Tanto el sistema neuromuscular como
el endócrino han sido demostrado que
juegan un rol integrador en las respuestas agudas y en las adaptaciones
a largo plazo al entrenamiento de la resistencia y de la fuerza. La
investigación casi siempre muestra que el desarrollo de la fuerza y la potencia
se ven comprometidas cuando se combinan períodos prolongados de entrenamiento
de la fuerza con sesiones de entrenamiento de la resistencia realizadas tanto en
días separados como en el mismo día. Este fenómeno normalmente se ha descrito como
el “el efecto de la interferencia» (ya lo comentamos anteriormente ). Estas
alteraciones agudas que ocurren en un único turno de ejercicio son muy críticas
en el desarrollo de las adaptaciones a largo plazo.

El rendimiento de resistencia exige
una demanda relativamente pequeña en la producción de fuerza pero puede
producir alguna fatiga neuromuscular. Las cargas de la resistencia, en
contraste, normalmente causan disminuciones drásticas en la activación neural
máxima, producción de fuerza máxima, y características de la relación
fuerza-tiempo de los músculos trabajados.

Aunque los turnos cortos de
ejercicio aeróbico de alta intensidad pueden llevar a aumentos agudos similares
en las concentraciones de hormonas esteroides, como lo observado inmediatamente
después de cargas de fuerza pesadas, el rendimiento de resistencia aeróbica
prolongado e intenso, produce un ambiente catabólico, dominado por los aumentos
dramáticos de las concentraciones de cortisol y acompañado por las disminuciones
en las concentraciones de testosterona, después de, por ejemplo, una carrera de
maratón.

También, varios autores han
demostrado la función sinérgica de los sistemas neuromuscular y endócrino en la
respuesta aguda al rendimiento de ejercicio. El curso de tiempo de la
recuperación del ejercicio, sin embargo, podría diferir entre las variables
neuromusculares y endócrinas. Aunque la recuperación del rendimiento
neuromuscular después de las cargas de fuerza o de resistencia normalmente
tiene lugar dentro de las 24–48 horas, las concentraciones séricas basales de testosterona
pueden permanecer disminuidas por más tiempo que 48 horas después de cargas
pesadas de fuerza.

Ya vimos en anteriores entradas
de blog, las respuestas endócrinas y neuromusculares a las cargas del
entrenamiento concurrente pero en días separados. Por eso mismo, este trabajo
de Häkkinen es de gran importancia porque lo realizan sobre una misma sesión.

La evidencia creciente indica,
sin embargo, que la fatiga residual causada por una carga inicial puede reducir
la calidad de una carga subsecuente, reflejado esto en las respuestas agudas
específicas y los cursos de tiempo de la recuperación, llevando a comprometer a
las adaptaciones a largo plazo. El desarrollo de la fuerza muscular durante una
carga de fuerza llevada a cargo inmediatamente después del ejercicio de
resistencia se ha demostrado que disminuye o queda inalterado, y parece
depender de la intensidad de la carga de resistencia precedente. Similarmente,
las concentraciones séricas de hormonas
esteroides (la hormona de crecimiento) pueden atenuarse después de una única
sesión combinada de resistencia y fuerza en hombres físicamente activos, pero
también se ha demostrado que aumenta la testosterona agudamente en sujetos entrenados en fuerza que realizan
una carga de fuerza y de resistencia. Por todo esto, en el estudio de Häkkinen
reciente, se investigó si la primera mitad de una sesión de carga (es decir,
ejercicio de resistencia o de fuerza, respectivamente) altera las respuestas
neuromusculares agudas y la recuperación de la carga subsecuente (es decir,
ejercicio de fuerza o de resistencia, respectivamente). Se necesitaron 42
sujetos varones físicamente activos y sanos (edad 29.2±4.9 años, altura 178.3±5.2
cm, y masa corporal 75.9±8.6 kg) para realizar 2 protocolos de sesiones de carga
combinada de fuerza y resistencia (Fuerza-Resistencia [F-R] y de resistencia y
fuerza [R-F]), como se observa en la figura 1.
Figura 1. Diseño experimental
para la determinación de respuestas neuromusculares y endócrinas y la
recuperación a 2 condiciones de carga combinada de resistencia y de fuerza de
única sesión. Las mediciones iniciales incluyeron la familiarización con la
medición y la determinación de la resistencia (carga de trabajo máximo y
VO2máx) y de la fuerza (contracción isométrica voluntaria máxima, fuerza rápida
producida en 500 milisegundos, tasa máxima de desarrollo de la fuerza en 10
milisegundos, y 1 máxima repetición) y fueron llevadas a cabo en 3 días
separados antes de la carga experimental.

El protocolo de fuerza incluía
3×10 rep al 40% de 1 MR sobre una máquina de press de piernas. Luego realizaban
1×3 rep al 75% de 1 MR, y luego 3×3 rp al 90% de 1 MR. Las pausas eran de 3’
entre todas las series máximas y explosivas. Luego realizaban un trabajo
orientado a un objetivo de hipertrofia, ya que realizaron 4×10 rep al 75% (1º y
4º series) y al 80-85% (2º y 3º series) con 2 minutos de pausa entre las
series. El tiempo total de ese entrenamiento de fuerza duraba 30′ en total. La carga de resistencia se llevó a cabo en un cicloergómetro donde los
sujetos pedaleaban 30 minutos a 70 rpm continuamente al 65% de su carga máxima
en watts. Luego se midieron los siguientes test: 1 MR (press de piernas),
Extensión bilateral isométrica de
piernas, Salto con contramovimiento, Carga máxima de trabajo para medir watts y
el VO2máx en cicloergómetro, Muestras de sangre venosa (hormonas séricas:
testosterona, hormona de crecimiento, cortisol, hormona tiroidea estimulante,
Concentraciones de lactato sanguíneo, Concentraciones de la creatina kinasa.

Los resultados se pueden observar
en las siguientes figuras 2,3, 4 y 5.Figura 2. Respuestas agudas y recuperación de MCVmáx (A), MCV500 (B), y altura del salto CMJ (C) después de las 2 condiciones de carga combinada de resitencia y de fuerza. * p <0.05, * * p <0.01, * * * p <0.001. MCVmáx = contracción isométrica voluntaria máxima; CMJ = salto con contramovimento; MCV500 = fuerza rápida producida en 500 milisegundos.Figura 3. A) Cambios agudos y recuperación de concentraciones séricas de testosterona después de las 2 condiciones de la carga combinada de resitencia y de fuerza. * p <0.05, * * p <0.01, * * * p <0.001. B) Cambios agudos de concentraciones séricas de hormona de crecimiento después de las 2 condiciones de la carga combinada de resitencia y de fuerza. * p <0.05, * * p <0.01, * * * p <0.001. C) Cambios agudos y recuperación de concentraciones séricas de hormona estimulante tiroidea después de las 2 condiciones de la carga combinada de resitencia y de fuerza. * p <0.05, * * p <0.01, * * * p <0.001. D) Cambios agudos y recuperación de concentraciones séricas de cortisol después de las 2 condiciones de la carga combinada de resitencia y de fuerza. *p <0.05, **p <0.01, ***p <0.001.Figura 4. Cambios agudos y recuperación de concentraciones séricas de creatina kinasa después de las 2 condiciones de la carga combinada de resitencia y de fuerza. *p <0.05, **p <0.01, ***p <0.001.Figura 5. A) Concentraciones de lactato sanguíneo obtenidas antes (resistencia 0), después de 10 minutos (resistencia 10), después de 20 minutos (resistencia 20), e inmediatamente después (resistencia 30) del ejercicio de resistencia de 30 minutos de ambas condiciones de carga. * p <0.05, * * p <0.01, * * * p <0.001. B) Concentraciones de lactato sanguíneo obtenidas antes (Pre-Fuerza) y después (Post-Fuerza) del ejercicio de fuerza de 30 minutos de ambas condiciones de carga. *p <0.05, **p <0.01, ***p <0.001. Como se puede observar, ambos órdenes de ejercicio mostraron similares respuestas en la producción de fuerza máxima y explosiva y también en la respuesta hormonal en este tipo de sujetos. Aunque una recuperación similar del rendimiento neuromuscular en ambos grupos ya a las 24hs fue observado, las concentraciones séricas hormonales de testosterona, hormona estimulante tiroidea y cortisol se mantuvieron disminuidas durante la recuperación hasta por lo menos las 48hs, particularmente cuando el pedaleo de resistencia aeróbica era seguido inmediatamente por una sesión de fuerza. Aunque reconocen los propios autores que este estudio es limitado por los pocos ejercicios realizados, los resultados indican que la carga R+F parece requerir un tiempo más largo de recuperación al compararlo a la carga F+R, lo cual se torna importante cuando se realizan este tipo de sesiones únicas de fuerza y resistencia combinadas. Paralelamente a este estudio, hay otro trabajo de Kilpeläho, de la misma universidad de Jyväkilä (Finlandia) y del grupo de investigación de Häkkinen (Combined strength and endurance exercise induced fatigue and recovery, Eeva-Maria Kilpelänaho, 2012 ), donde con un protocolo muy similar el entrenamiento concurrente produjo una fatiga aguda en el sistema neuromuscular conllevando no solamente a una menor capacidad de producir fuerza de los músculos, sino también una menor activción muscular de los músculos ejercitados. Y además, ése estudio determinó que cuanto mejor nivel de fitness aeróbico tenían los sujetos, más pequeña era la fatiga neuromuscular y más rápida esa la tasa de recuperación fisiológica. También agrega, que una recuperación activa (podía ser 5x10x30% de 1MR press de piernas o caminar 5x5 minutos) tendría efectos beneficiosos sobre la recuperación más rápida del componente neuromuscular, por sobre una recuperación pasiva (estar sentado).Por lo tanto, esta información es mucha utilidad a la hora planificar el entrenamiento y optimizar los tiempos de recuperación para obtener los mejores resultados. Referencias: Häkkinen, K, Alen, M, Kraemer, WJ, Gorostiaga, E, Izquierdo, M, Rusko, H, Mikkola, J, Häkkinen, A, Valkeinen, H, Kaarakainen, E, Romu, S, Erola, V, Ahtiainen, J, and Paavolainen, L. Neuromuscular adaptations during concurrent strength and endurance training versus strength training. Eur J Appl Physiol 89: 42–52, 2003. Izquierdo-Gabarren, M, Gonzalez De Txabarri Exposito, R, Garciapallares, J, Sanchezmedina, L, De Villareal, E, and Izquierdo, M. Concurrent endurance and strength training not to failure optimizes performance gains. Med Sci Sports Exerc 42: 1191–1199, 2010. Leveritt, M and Abernethy, PJ. Acute effects of high-intensity endurance exercise on subsequent resistance activity. J Strength Cond Res 13: 47–51, 1999. Häkkinen, K. Neuromuscular fatigue and recovery in male and female athletes during heavy resistance exercise. Int J Sports Med 14:53–59, 1993. Pritzlaff, CJ, Wideman, L, Weltman, JY, Abbott, RD, Gutgesell, ME, Hartman, ML, Veldhuis, JD, and Weltman, A. Impact of acute exercise intensity on pulsatile growth hormone release in men. J Appl Physiol 87: 498–504, 1999. Goto, K, Higashiyama, M, Ishii, N, and Takamatsu, K. Prior endurance exercise attenuates growth hormone response to subsequent resistance exercise. Eur J Appl Physiol 94: 333–338, 2005. De Souza, EO, Tricolli, V, Franchini, E, Paulo, AC, Regazzini, M, and Ugrinowitschi, C. Acute effect of two aerobic exercise modes on maximum strength and strength endurance. J Strength Cond Res 21:1286–1290, 2007. Cadore, E, Izquierdo, M, Goncalves dos Santos, M, Martins, J, Lhullier, L, Pinto, R, Silva, RF, and Kruel, LFM. Hormonal responses to concurrent strength and endurance training with different exercise orders. J Strength Cond Res 26: 3281–3288, 2012. Kilpelänaho, Eeva-Maria. (2012). Combined strength and endurance exercise induced fatigue and recovery. Master Thesis in Science of Sport. University of Jyväkylä (Finlandia).

Adaptaciones Moleculares al Entrenamiento Concurrente

Adaptaciones Moleculares al Entrenamiento Concurrente

En la antigua Grecia, todos los días desde una edad
muy joven, Milo se cubría con un ternero sobre sus hombros y haciendo sus ejercicios
diarios. En tanto el ternerito crecía,
también crecía la fuerza de Milo. Muchos años pasaron y cuando los juegos olímpicos aparecieron, el ternero de Milo se había vuelto un toro maduro y la fuerza de
Milo se hizo incomparable en toda la tierra.
La teoría descrita en esta fábula ha sido definida como el principio de
sobrecarga: la hipertrofia muscular ocurre como resultado del ejercicio
sistemático y progresivo de suficiente frecuencia, intensidad, y duración,
causando la adaptación muscular. Los ejercicios de fuerza de alta intensidad
produce aumentos en la masa muscular, área cross-sectional (transversal) de la
fibra muscular, contenido de proteínas, contenido de ARN (ácido ribonucleico),
y la capacidad de generar fuerza. Disminuyendo la intensidad y aumentando la
duración del ejercicio, produce adaptaciones diferentes dentro del músculo.
Este tipo de ejercicio (como por ejemplo, el ejercicio aeróbico) produce un
fenotipo de resistencia caracterizado por una masa mitocondrial mayor, mayores
enzimas oxidativas, menores enzimas glucolíticas, mayores proteínas reguladoras
y contráctiles lentas, y una disminución en el área de las fibras rápidas. El entrenamiento concurrente resulta en una menor ganancia de fuerza, indicando que,
de alguna manera, el entrenamiento de la resistencia limita el crecimiento del
músculo esquelético (fenómeno de la interferencia ).

Para entender cómo el organismo se adapta al
entrenamiento concurrente es el relacionado a los mecanismos moleculares de adaptación,
se sabe las ganancias reducidas en la fuerza muscular e hipertrofia de la fibra
muscular después de un período de entrenamiento concurrente parecen ser
dependientes de las variables del entrenamiento como la frecuencia, el volumen
y el tipo de ejercicio resistencia (es
decir, entrenamiento continuo o intervalado) realizado antes del turno del
entrenamiento de la fuerza. Entre varias teorías propuestas para las menores
adaptaciones del entrenamiento, una hipótesis molecular se ha indicado para
explicar las reducidas adaptaciones del entrenamiento después del entrenamiento
concurrente. Esta hipótesis indica que el entrenamiento concurrente puede
simultáneamente activar las vías intracelulares participantes, produciendo la
interferencia entre las adaptaciones inducidas por el entrenamiento de la
resistencia y de la fuerza. Los ejercicios de alta intensidad muscular aumentan
la fosforilación de proteínas seleccionadas de la vía AKt/mTOR/p70S6k1, lo que
está muy correlacionado al aumento de la síntesis y acrecentamiento de
proteínas del músculo. Por otro lado, ejercicios de baja intensidad producen
una reducción en el nivel de energía celular muscular (es decir, proporción
ATP/AMP).Una disminución en las reservas de energía celulares activa la kinasa
de la proteína 5’AMP-activada (AMPK) que controla el estado de energía celular
y la biogénesis mitocondrial La respuesta aguda primaria al ejercicio de
fuerza es un aumento en la tasa de síntesis de proteínas. En los humanos, un
único turno de ejercicio de fuerza, aumenta la tasa de síntesis de proteínas
por 50% a las 4 hs y por 115% a las 24 hs antes de volver de nuevo a los
valores basales por 36 h. Este aumento en la síntesis de proteínas ocurre sin
un cambio en el contenido de ARN, indicando que los cambios en la síntesis de
proteínas después del ejercicio de fuerza son el resultado de un aumento en la cantidad
de proteína sintetizada por la molécula de ARN. Por otro lado, los ejercicios
de resistencia aeróbica disminuyen la proporción de ATP/AMP que produce la
fosforilación de AMPK (p-AMPK) e inhibiendo los procesos anabólicos que exigen
la degradación del ATP, tal como la síntesis de proteínas. De hecho, se ha
indicado que la p-AMPK atenúa la fosforilación del mTOR, regulando hacia abajo
sus receptores en la misma dirección (por ejemplo, la p70 S6K1). Además, Dreyer y cols. demostraron que la
actividad de la AMPK no sólo permanecía elevada después del ejercicio de
resistencia aeróbica, sino también después del ejercicio de fuerza, estorbando así la síntesis de proteínas del músculo. Un estudio que nos puede brindar un
poco de luz en este tema complicado, es el que realizó E.O. de Souza (de Souza
EO et al. Molecular
Adaptations to Concurrent training. Int J Sports Med 2013; 34: 207–213).Allí
se investigó los efectos crónicos del entrenamiento concurrente en la fuerza e
hipertrofia del músculo esquelético así como la fosforilación de proteínas
seleccionadas como la AMPK y de la vía Akt/mTOR/p70S6K1.Para lo cual, se reclutaron
estudiantes de Educación física (ver cuadro) y entrenaron durante 8 semanas, 2
veces por semanas sometidos a un entrenamiento de fuerza sólo, de resistencia
sólo, entrenamiento concurrente y un grupo de control (ver protocolos). El
entrenamiento d fuerza eran 3 ejercicios de piernas (press de piernas a 45º,
extensión de piernas y flexión de piernas), orientado a una búsqueda la
hipertrofia muscular. El entrenamiento de resistencia, fue realizado sobre una
cinta ergométrica y era un interval training de alta intensidad. El grupo
concurrente, realizaba ambos entrenamientos en forma balanceada (es decir,
rotaban el orden de la sesión durante el programa de entrenamiento, F+R o R+F)
y tenían 5′ entre cada una de las sesiones. Muestras musculares fueron
obtenidas antes y 48hs después de finalizado el último entrenamiento.Características de los sujetos.Protocolos de Entrenamiento. Los resultados se describen en las imágenes.

El VO2máx mejoró en 5 ± 0.95% y 15 ± 1.3% (pre-
a post-test) en los grupos concurrente y
aeróbico, respectivamente, cuando se comparó al grupo de control. El tiempo
hasta el agotamiento (en una carrera en cinta) mejoró de pre- a post-test
cuando se comparó al grupo de control (Concurrente = 6.1 ± 0.58%; Aeróbico =
8.3 ± 0.88%; Fuerza = 3.2 ± 0.66%). La 1RM aumentó sólo post-test en el grupo de
Fuerza y en el grupo Concurrente (Fuerza = 18.5 ± 3.16%; Concurrente= 17.6 ±
3.01%). Similarmente, los grupos de Fuerza y Concurrente aumentaron el CSA de
cuádriceps de post-test (6.2 ± 1.4%; 7.8 ± 1.66%). El contenido total de
proteína p70S6K1 aumentó después del entrenamiento concurrente. El grupo de
Fuerza mostró una mayor fosforilación de la Akt en Ser473 (45.0 ± 3.3%)
mientras que la fosforilación de la AMPK en Thr172 sólo aumentó en el grupo
Aeróbico, (100 ± 17.6%).

Los datos demostraron que a pesar de las
diferencias en las adaptaciones moleculares entre los regímenes de
entrenamiento, el entrenamiento concurrente de bajo volumen produjo similares
incrementos de la fuerza muscular e hipertrofia cuando se lo comparó con el entrenamiento de fuerza de bajo
volumen solamente. El presente estudio indica que en estas condiciones, el estímulo
de ejercicio de fuerza podría prevalecer por encima de la inhibición inducida
por el ejercicio de resistencia en el aumento de la masa muscular en el régimen
del entrenamiento concurrente, al menos al usar planes de entrenamiento de
corta duración que producen ganancias modestas sobre el tamaño del músculo
(5–7%). No obstante, debe tenerse en cuenta que cuando se interpretan estos
datos como otros regímenes de entrenamiento concurrente, pueden modular respuestas moleculares, funcionales y
morfológicas diferentemente.Referencias:
Coffey
VG, Hawley J A. The molecular bases of training adaptation.Sports Med 2007;
37:737–763.

Baar,
K. Training for Endurance and Strength: Lessons from Cell Signaling. Med. Sci.
Sports Exerc., Vol. 38, No. 11, pp. 1939-1944,. 2006.

Thomson
DM, Fick CA, Gordon SE. AMPK activation attenuates S6K1,4E-BP1, and eEF2
signaling responses to high-frequency electrically stimulated skeletal muscle
contractions . J Appl Physiol 2008; 104:625–632.

Dreyer
HC , Fujita S, Cadenas JG, Chinkes DL, Volpi E, Rasmussen BB. Resistance exercise
increases AMPK activity and reduces 4E-BP1 phosphorylation and protein synthesis
in human skeletal muscle . J Physiol 2006; 576: 613–624.

de Souza EO. Molecular Adaptations to Concurrent training. Int J Sports Med 2013; 34: 207–213 .

La importancia del tipo de ejercicio aeróbico durante el Entrenamiento Concurrente

La importancia del tipo de ejercicio aeróbico durante el Entrenamiento Concurrente

Estudios que evalúan los efectos del entrenamiento concurrente sobre
las adaptaciones cardiorespiratorias han demostrado una compatibilidad de ambos
tipos de entrenamiento sobre el rendimiento aeróbico. Sin embargo, los
resultados con respecto a las adaptaciones de la fuerza que ocurren durante los
regímenes de entrenamiento concurrente son polémicos puesto que algunos
estudios han encontrado una interferencia, mientras que otros no encontraron
ninguna interferencia. Algunos autores indican que la intensidad del
entrenamiento aeróbico es una posible causa de esta interferencia, señalando
que sólo ocurre en las intensidades muy cercanas del consumo máximo de oxígeno
(VO2máx). Chtara encontró interferencia en las ganancias de fuerza y potencia en
hombres físicamente activos que realizaron un entrenamiento concurrente cuando
el ejercicio aeróbico se realizaba a una velocidad asociada al VO2máx
(vVO2máx). Test de cantidad máximas de repeticiones realizadas al 80% 1MR y Test de 1MR del estudio de E.O. de Souza. Obsérvese el impacto del ejercicio intermitente a vVO2más sobre ambos tests, siendo más significativo en el aspecto de la resistencia muscular localizada. Lo cual muestra cierta interferencia que corresponde al mismo grupo muscular implicado.Estos autores explican sus resultados como consecuencia de la alta
intensidad alta del entrenamiento aeróbico. En otro estudio, de Souza investigó
los efectos agudos de 2 intensidades de ejercicios aeróbicos, (uno cerca del
segundo umbral ventilatorio (VT 2) y el otro a vVO2máx) sobre la fuerza
dinámica máxima (test de 1MR) y el rendimiento de resistencia muscular local
(número de repeticiones al 80% de 1 MR) y encontraron que solamente el
ejercicio aeróbico de alta intensidad empeoraba la resistencia muscular local. Comparando
estudios que usaron diferentes tipos de ejercicio aeróbico, como carrera o
cicloergómetro, parece ser que el rendimiento de ejercicio aeróbico en el
cicloergómetro produce un efecto de interferencia sobre el desarrollo de la
fuerza en intensidades más bajas que aquellos observados durante el ejercicio
de caminar o de correr. Esto puede explicarse por el impacto del ejercicio de
cicloergómetro sobre la función neuromuscular de los miembros inferiores (caída
de la producción de fuerza debido a factores centrales y periféricos). Sin
embargo, hay un único estudio que comparó egímenes de entrenamiento concurrente
usando diferentes tipos de ejercicio aeróbico, donde Gerley observó menores
aumentos de fuerza después del entrenamiento concurrente en donde el ejercicio
aeróbico se realizó sobre cicloergómetro o cinta ergométrica caminando con
inclinación, comparado exclusivamente con el entrenamiento de la fuerza. Es
más, este autor observó valores más altos de la fuerza en el grupo concurrente
que incluyó el ejercicio en cicloergómetro, que en el otro grupo concurrente
que utilizó ejercicio aeróbico en cinta ergométrica. Es interesante observar
que, este resultado se encontró en los hombres pero no en las mujeres. Así, los
datos con respecto a los efectos del entrenamiento concurrente usando
diferentes tipos de ejercicio aeróbico son polémicos. Y aunque hay pocos
estudios que comparen los diferentes tipos de ejercicio aeróbico durante el
entrenamiento concurrente, e inclusive, su intensidad también, existe un reciente
estudio de R.F. Silva (2012) donde se comparó los efectos de usar diferentes
intensidades y tipos de ejercicio aeróbico (es decir, cicloergómetro o carrera)
durante el entrenamiento concurrente sobre las adaptaciones neuromusculares. Un
total de 44 mujeres jóvenes se asignaron al azar a 4 grupos: entrenamiento
concurrente de fuerza y carrera continua (SCR, n = 10), entrenamiento
concurrente de fuerza y carrera por intervalos (SIR, n = 11), entrenamiento
concurrente de fuerza y cicloergómetro continuo (SCE, n = 11), o entrenamiento
de fuerza sólo (STO, n = 12). (ver tabla de características de los sujetos y
protocolos). Cada grupo se entrenó dos veces por semana durante 11 semanas. El
orden de sesión comenzaba siempre con el entrenamiento aeróbico (secuencia R+F)
con 2’ de pausa entre el componente aeróbico y el componente de fuerza.Características de los sujetos.Protocolos. Las
siguientes mediciones de fuerza fueron hechas en todos los sujetos antes y
después de entrenarse: fuerza máxima (1RM) en los ejercicios de extensión de
rodillas, press de banco y de press de piernas; la resistencia muscular local (número
de repeticiones al 70% de 1 MR) en los ejercicios de extensión de rodillas y de
press de banco; y torque pico isométrico e isocinético de extensión de
rodillas. Porcentaje de cambio de los valores de tren inferior (Extensión de piernas y Press de piernas) y de tren superior (Press de banco), después de 11 semanas de entrenamientos. Entrenamiento concurrente de fuerza y carrera continua (SCR, n = 10), entrenamiento concurrente de fuerza y carrera por intervalos (SIR, n = 11), entrenamiento concurrente de fuerza y cicloergómetro continuo (SCE, n = 11), o entrenamiento de fuerza sólo (STO, n = 12). Ninguna significativa diferencia entre los grupos de entrenamiento (p> 0.05).Hubo aumentos significativos en la 1MR del tren superior e inferior,
torque pico isométrico e isocinético en todos los grupos de entrenamiento (p
<0.001), sin diferencias entre los grupos. Los presentes resultados indican que en mujeres jóvenes, el entrenamiento concurrente realizado dos veces por semana promueve adaptaciones neuromusculares similares al entrenamiento de fuerza sólo, sin tener en cuenta el tipo e intensidad en la cual, el entrenamiento aeróbico se ha realizado. También los datos nos muestran una vez más, la especificidad del entrenamiento y sus consecuencias, ya que en los miembros inferioes, fue donde hubo más diferencias entre los grupos, no así en el test de tren superior. Estos datos proveen información e implicancias para el diseño de programas de este tipo de entrenamiento, donde el volumen de trabajo y las sesiones de entrenamiento aplicadas (72hs) parecen ser apropiadas para mejorar la salud y el fitness en la población general. Gerley J C . Comparison of two lower-body modes of endurance training on lower-body strength development while concurrently training. J Strength Cond Res 2009 ; 23 : 979 – 987. De Souza EO, Tricoli V, Franchini E, Paulo AC, Regazzini M, Ugrinowitsch C. Acute eff ect of two aerobic exercise modes on maximum strength and strength endurance . J Strength Cond Res 2007 ; 21 : 1286 – 1290. Chtara M, Chaouachi A, Levin GT, Chaouachi M, Chamari K, Amri M, Laursen PB . Eff ect of concurrent endurance and circuit resistance rraining sequence on muscular strength and power development. J Strength Cond Res 2008; 22: 1037 – 1045. Silva, R.F.; Cadore, E.L.; Kothe, G.; Guedes, M.; Alberton, C.L.; Pinto, S. S.; Pinto, R. S.; Trindade, G.; Kruel, L.F. M.Concurrent Training with Different Aerobic Exercises. International Journal of Sports Medicine vol. 33 issue 8, 2012. p. 627-634.

Compatibilidad del entrenamiento concurrente aeróbico y de fuerza sobre la capacidad aeróbica máxima en varones sedentarios

Compatibilidad del entrenamiento concurrente aeróbico y de fuerza sobre la capacidad aeróbica máxima en varones sedentarios

Dejamos a su disposición, parte del material que será tratado en la ‘Webinar de Entrenamiento Concurrente de la Fuerza y la Resistencia en La Misma Sesión’. El entrenamiento aeróbico y de fuerza es realizado con frecuencia simultáneamente por individuos inactivos, y aquellos pacientes que son sometidos a la rehabilitación cardíaca, a pesar de los resultados contradictorios de este modo de entrenarse de que podría dañar el desarrollo de la capacidad aeróbica máxima (VO2máx). El objetivo del estudio, por lo tanto, fue comparar los efectos de 16 semanas de entrenamiento de la resistencia y de la fuerza concurrente o entrenamiento con pesas o aeróbico sobre el desarrollo del VO2máx.Cincuenta varones aparentemente sanos (25 años ± 8 meses) se asignaron al azar a un grupo de control sin ejercicio (NonG) (n = 12), un grupo de entrenamiento aeróbico (AerG) (n = 12), un grupo de entrenamiento de la fuerza (ResG) (n = 13), o un grupo de entrenamiento concurrente aeróbico y de fuerza (ConG) (n = 13). El VO2máx fue medido experimentalmente pre- y post-entrenamiento usando un análisis de oxígeno en línea continuamente. El entrenamiento aeróbico consistió en ejercicios usando una combinación de cintas ergométricas, remoergómetros, cicloergómetros y steppers, mientras que el entrenamiento con pesas consistió en ocho ejercicios prescriptos realizados para tres series de 15 repeticiones al 60% del 1MR. En un intento para igualar la duración del ejercicio para todos los tres grupos experimentales, el entrenamiento aeróbico y de fuerza concurrente consistió en una combinación de entrenamiento aeróbico al 60% de la frecuencia cardíaca máxima, y de entrenamiento de la fuerza con dos series de 15 repeticiones al 60% de la 1MR estimada. El grupo NonG disminuyó su VO2máx por 3.36%, mientras que el ResG aumentó su VO2máx promedio por 13.16%. El AerG y ConG aumentaron su VO2máx promedio por 34.12 y 29.58%, respectivamente.En conclusión, el entrenamiento concurrente no interfirió significativamente con el desarrollo de la capacidad aeróbica en varones sedentarios cuando se los comparó al grupo del entrenamiento aeróbico. Por lo tanto, esta investigación no apoyó el concepto de la naturaleza universal del efecto de interferencia que supone la superioridad de un único modo de entrenamiento sobre el otro.

¿El ejercicio de fuerza mejora el señalamiento de la biogénesis mitocondrial inducido por el ejercicio aeróbico en el músculo humano?

¿El ejercicio de fuerza mejora el señalamiento de la biogénesis mitocondrial inducido por el ejercicio aeróbico en el músculo humano?

El entrenamiento que combina resistencia y fuerza (el entrenamiento concurrente) puede cambiar la adaptación comparado a un único modo de entrenarse. Sin embargo, el sitio de interacción y los mecanismos es incierto. Es por eso que en esta entrada Multimedia, les dejamos un breve resumen de un estudio de K. Sahlin, del The Swedish School of Sport and Health Sciences de Suecia, investigó la hipótesis de que la señalización molecular de la biogénesis mitocondrial después del ejercicio de resistencia es empeorado (interferencia ) por el ejercicio de fuerza.Para eso ellos utilizaron 10 sujetos sanos [7 hombres y 3 mujeres; edad, 26±1.2 años; altura, 177±2.9 cm; peso, 72±3.5 kg] que se ofrecieron para el presente estudio. Los sujetos eran recreativamente activos con un consumo máximo de oxígeno (VO2máx) de 50±1.9 ml·min1·kg1 y un peso máximo para una repetición (1 MR) para el press de piernas de 336±22.3 kg, pero no se habían comprometido en ningún programa de resistencia o actividad de ejercicios de fuerza durante 6 meses antes del estudio. Los sujetos realizaron ya sea sólo ejercicio de resistencia aeróbica (R; 1-hs pedaleando continuamente al 65% de VO2máx), o ejercicio de resistencia seguido por ejercicio de fuerza (R+F; 1-hs de pedaleo + 6 series de press de piernas al 70, 75, 80, 80, 75, y 70% de 1MR, 3′ de pausa entre las series.) en un plan aleatorio cruzado.Se obtuvieron biopsias musculares antes y después del ejercicio (1 y 3 hs post-pedaleo, ver protocolo). Los mRNA de los genes relacioandos a la biogénesis mitocondrial [(peroxisoma receptor proliferador-activado – coactivator-1 (PGC-1), el coactivator PGC-1-relacionado (PRC)] y a la regulación del sustrato (kinasa 4 piruvato deshidrogenasa) aumentaron después de R y R+F, pero los niveles del mRNA fueron superiores casi el doble después de R+F (P<0.01). La fosforilación de las proteínas involucradas en la cascada de la señalización de la síntesis de proteínas [mTOR (mammalian Target of Rapamycin), ribosomal S6 kinasa 1, y alargamiento del factor 2 eucariótico] fue alterada después de R+F pero no después de R. Además, R+F indujo un aumento más grande en el mRNA de los genes asociados con la señalización positiva del mTOR (cMyc y Rheb). La fosforilación de la AMP-activada proteína kinasa, la acetil-CoA carboxilasa, y Akt aumentaron similarmente luego de 1 hs post-pedaleo (P<0.01) después de ambos tipos de ejercicio. Contrariamente a la hipótesis planteada por los autores, los resultados demuestran que el ejercicio de F, realizado después de R, 'amplifica' la respuesta adaptativa de señalización de la biogénesis mitocondrial comparado con el ejercicio de resistencia de único modo. El mecanismo puede relacionarse a una 'interferencia' entre las vías de señalización mediados por el mTOR. Los resultados indican que el entrenamiento concurrente puede ser beneficioso para la adaptación de la capacidad oxidativa del músculo con este modelo de ejercicio.Como venimos observando en las distintas entradas de blog y multimedia, el fenómeno del Entrenamiento concurrente no es tajante ni mucho menos claro a la hora de querer hacer una conclusión contundente. Éste y los temas que venimos tratando, serán tratados en la Webinar de Entrenamiento concurrente con referencia en la misma sesión.

Metabolismo energético durante un ejercicio de fuerza: influencia de la carga

Metabolismo energético durante un ejercicio de fuerza: influencia de la carga

Queremos con esta nueva entrada de blog, iniciar
una serie de publicaciones con una temática relacionada con el metabolismo muscular
durante los esfuerzos de entrenamiento de la fuerza. La utilización de
sustratos, metabolitos que se producen y la respuesta adaptativa a estos cambios
en la fisiología muscular durante este tipo de esfuerzos. Esfuerzos que son realizados
por el común de la gente que concurre a un gimnasio en búsqueda de una buena
condición física y mejorar su salud en general.El ejercicio de fuerza regular es un
componente esencial de los programas de intervención eficaces para mejorar la
fuerza tanto en atletas como en adultos con enfermedades crónicas e invalideces.
La respuesta a un programa de entrenamiento de la fuerza depende finalmente de
las adaptaciones metabólicas y morfológicas pronunciadas de las múltiples
funciones celulares que dependen a su vez, de la gran magnitud de los cambios
de una red de la señalización compleja que está envuelta durante cada sesión de
entrenamiento en respuesta a la actividad contráctil. Investigadores del Departamento de la
Educación física de la Universidad de Ciencias Deportiva del País Vasco y el
Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Navarra en España,
han examinado esa cuestión tan recurrente del entrenamiento del a fuerza de
entrenar al «fallo o no fallo», recientemente desde un lado diferente
que la mayoría de los artículos antes vistos.La respuesta adaptativa al entrenamiento de
la fuerza puede ser diferente cuando el entrenamiento llevado hasta el fallo se
compara a cuando no se lleva hasta el fallo, ya que diferentes grados de fatiga
y acumulación de metabolitos musculares son provocados por el entrenamiento.Estas dos sesiones de ejercicio se usan
tradicionalmente para alcanzar los objetivos del entrenamiento específico. Así,
el ejercicio ‘llevado hasta el fallo’ se caracteriza por una progresiva
disminución en la carga y la potencia a lo largo de las series repetidas y se
usa principalmente para aumentar la fuerza muscular e hipertrofia. El ejercicio
‘llevado no hasta al fallo’ se caracteriza por el mantenimiento de la carga y
la potencia promedio a lo largo de las series y se usa principalmente para
optimizar el desarrollo de la potencia muscular.Así, analizando diferentes condiciones
relacionadas a los cambios en la potencia pueden proveer algunos indicios para
la comprensión de los mecanismos por los cuales el proceso de la contracción muscular
intenta mantener una función adecuada durante el ejercicio de fuerza dinámico.Seis voluntarios varones sanos participaron
en el estudio. Sus valores promedios (±SD) de edad, altura, peso corporal, índice de
masa corporal, consumo máximo de oxígeno estimado (VO2máx) en cicloergómetro y
fuerza máxima (1RM) durante el ejercicio de press de piernas bilateral, eran de
34±6
años, 179±5
cm, 74.5±7.2
kg, 23.3±1.7
Kg·m-1, 57.1±4.9
ml·kg-1·min-1 y 199±43 kg, respectivamente. Todos eran atletas
entrenados, principalmente en eventos de resistencia, pero ninguno se entrenaba
para la competición. El porcentaje medio de fibras de contracción lenta (ST)
para estos sujetos era de 65±12%.Para eliminar cualquier posible efecto de
factores que produzcan alguna confusión, distintas variables como la carga de
inicio y el número total de repeticiones fueron controladas igualando sus
valores entre las 2 sesiones de ejercicio. Cada sujeto participó, en días
separados, de los dos experimentos en los que realizaron 50 repeticiones con la
misma carga inicial. Esta carga inicial (es decir, 154+31 Kg u 83% 1RM, la
carga más pesada que podría ser desplazada correctamente una sola vez, usando
únicamente una técnica correcta) era el mayor peso que podía ser posible
completar 10 repeticiones hasta el fallo (10RM) del ejercicio de press de
piernas.En un día experimental (protocolo ‘hasta el
fallo’), los sujetos realizaron 5 series 10 repeticiones (10REP) hasta el
fallo, separadas por 2 minutos de pausa entre cada serie. En este día
experimental, los sujetos pudieron terminar todas las 10 repeticiones con la
carga inicial durante la primer serie. Sin embargo, a veces, los sujetos no
podían levantar la carga inicial durante las siguientes series debido a la
fatiga. Siempre que los sujetos no pudieran levantar la carga, se disminuía por
15 Kg, permitiéndoles así completar el experimento (50 repeticiones). En el
otro día experimental (protocolo ‘no hasta el fallo’), los sujetos realizaron
10 series de 5 repeticiones (5REP) no hasta el fallo con la misma carga inicial
como en el protocolo (10REP), separados por 2 minutos de pausa entre cada
serie. Cinco repeticiones por serie fueron escogidas durante este día
experimental ‘no al fallo’ porque ése es el número de repeticiones máximo en el
que la producción de potencia máxima puede mantenerse o ligeramente (10–15%)
cae durante una serie de 10 repeticiones hasta el fallo en el ejercicio de
extensión de piernas. En el formato 5REP todos los sujetos pudieron terminar el
protocolo completamente con la carga inicial y mantener la producción de
potencia promedio a lo largo de las series repetidas. En el formato 10 REPS,
sin embargo, todos los sujetos disminuyeron la producción de la potencia
promedio a lo largo de las series.Los experimentos se llevaron a cabo en el
mismo momento del día separadamente de uno a dos meses. Ningún cambio se
observó en los sujetos en la fuerza del press de piernas máximo (1RM) entre el
primero (194+25 Kg) y el segundo (185+32 Kg) día experimental. Para evitar la
perturbación de los sujetos, se les dijo que registraran su dieta normal las 48
horas anteriores al primer día experimental y repetir la misma dieta para el
segundo día experimental. La duración de cada repetición en sus fases
concéntricas y excéntricas fue registrada. Las repeticiones eran separadas por
pausas de 1 segundo para prevenir la mejora del rendimiento del ciclo de
estiramiento-acortamiento.Se tomaron biopsias musculares del muslo para
el análisis de sustratos (Cr, PCr, IMP ATP), muestras de sangre para el
análisis de metabolitos y enzimas (lactato y CK), se tomaron medidas de
potencia y de producción de fuerza. El cargo de energía celular (una medida de
la magnitud en la cual, el ‘pool’ de nucleótido de adenina total de la célula
(ATP, ADP y AMP) es el fosforalizada) era calculado como el cociente de (ATP +
1/2 ADP)/(ATP + ADP + AMP) y así se cuantifica la proporción de energía
utilizable a energía utilizada en las muestras musculares.ResultadosFigura 1. Perfiles de la
producción de la potencia pico (promedio para n = 6 sujetos) para cada
ejercicio durante las dos condiciones experimentales: cuando el ejercicio era 5
series de 10 repeticiones hasta el fallo (10REP; círculos blancos), y cuando el
ejercicio era 10 series de 5 repeticiones no hasta (5REP; círculos negros). Las
barras representan el promedio de la producción de la potencia pico a lo largo
de las 50 repeticiones para 10REP y 5REP. * diferencia significativa
(P<0.05) entre 10REP y 5REP (agrupados de 5 a 5 repeticiones). Los valores son promedios ±SD.Tabla 1. Efectos del ejercicio de press de piernas sobre los nucleótidos de adenina del músculo, IMP, PCr, Cr, lactato y cargo de energía antes de la primer serie, después de la última repetición de la primer serie y después de la última repetición de la última serie, durante 10REP y 5REPS. Los valores se expresan como promedios SD en mmol·kg-1 de músculo húmedo, excepto el cargo de energía; n = 426. TAN, nucleótidos de adenina totales (ATP + ADP + AMP); IMP, Inosina 5'-monofosfato; PCr, fosfocreatina; Cr, creatina; La, lactato. * diferencia significativa (P<0.05) con el valor de pre-ejercicio. †diferencia significativa (P<0.05) con el valor post de la primer serie. # diferencia significativa (P<0.01-0.05) con el ejercicio 10REP.Tabla 2. Efectos del ejercicio de press de piernas sobre las proporciones de metabolitos de los nucleótidos antes de la primer serie y durante los protocolos 10REP y 5REP. Los valores se expresan como promedios SD. * diferencia significativa (P<0.05) con el valor de pre-ejercicio. † diferencia significativa (P<0.05) con el valor post de la primer serie. # diferencia significativa (P<0.01-0.05) con un ejercicio de 10REP.Figura 2. Relación individual entre las concentraciones del lactato muscular y las concentraciones de PCr muscular (expresado en porcentaje del valor inicial).Figura 3. Relación individual entre las disminuciones de PCr (expresado en porcentaje del valor inicial) y las concentraciones de IMP del músculo, durante 10REP (círculos blancos), y 5REP (círculos negros).Figura 4. Relaciones individuales entre los cambios de la producción promedio de la potencia pico relativa (expresados en porcentaje del valor inicial) entre la primera y las últimas dos repeticiones de la primer serie y entre la primera y las últimas dos repeticiones del ejercicio, y las concentraciones de lactato muscular, durante 10REP (círculos blancos), y 5REP (círculos negros).Por lo tanto, tenemos que correlaciones significativas (P<0.01) entre los cambios en la PCr del músculo y el lactato muscular (R2 = 0.46), entre los cambios en la PCr del músculo y el IMP (R2 = 0.44), así como entre los cambios en la potencia y los cambios en los niveles del ATP del músculo (R2 = 0.59) y del lactato muscular (R2 = 0.64).El ejercicio de press de piernas 10REP exigió un esfuerzo máximo por parte de los sujetos, como se ve reflejado por la marcada disminución en la potencia que tuvo lugar durante las últimas 5 repeticiones de cada serie. El uso de este modelo de 10REP causó un estado de deficiencia de energía y una disminución en el fosfato, ocasionando un vaciamiento casi completo de las reservas de PCr, una reducción significativa en el ATP (21%) y del tamaño del 'pool' de nucleótido de adenina total muscular (TAN), y en marcados aumentos en la acumulación de lactato y del IMP en el músculo así como los altos niveles de ácido úrico en la sangre. Los niveles elevados de lactato muscular indican que la glucólisis anaeróbica es extensivamente activada durante este tipo de ejercicio. El IMP del músculo mayor se origina de la degradación del ATP y parece reflejar el fallo de la resíntesis de ATP para coincidir las tasas de hidrólisis de ATP [13]. La acumulación elevada de ácido úrico en plasma después de las 10RP indica que el IMP no volvió a deaminarse a AMP después del ejercicio, y que había un desfosforilación del IMP en cambio a inosina, y por consiguiente, a hipoxantina y ácido úrico [Dado que la desaminación del AMP no es reversible en condiciones fisiológicas, la recuperación del contenido de los nucleótidos de adenina requiere el proceso de reaminación de IMP a AMP, catalizado por las enzimas adenilosuccinato sintetasa y adenilosuccinato liasa. En el proceso de reaminación, el grupo amino lo aporta el aspartato, consumíendose energñia a partir del GTP (trifosfato de guanosina), por lo que un ciclo completo conlleva la desaminación de una molécula de aspartato y la producción de amonio y fumarato. Estos proceso de desaminación y reaminación no son simultáneos durante la contracción muscular, ya que la desaminación del AMP se produce durante el ejercicio y la reaminación durante el período de recuperación (López Chicharro)].El resultado neto habría sido una pérdida antieconómica de purinas del músculo que podría requerir el reemplazo por el ciclo de los nucleótidos purinas o la síntesis de nuevo. La magnitud de la producción de energía anaeróbica y la caída en la producción de la potencia pico con 10REP son más altas que los cambios encontrados previamente en culturistas usuarios de esteroides anabólicos que siguen un régimen de ejercicio que comprende 5 series de 10RM cada una de sentadillas frontal, sentadillas con barra atrás, press de piernas y extensiones de rodillas (como en un estudio de Tesch, 1986). Sin embargo, es cualitativa y cuantitativamente similar a lo que ha sido reportado previamente por otros y después del pedaleo de alta intensidad intermitente, ejercicio isométrico de rodilla, o isocinético que llevan al agotamiento entre 6" y 60". Estos cambios también han sido asociados con reducciones grandes en el glucógeno muscular y ATP, particularmente en las fibras Tipo II, con cambios más pronunciados localizándose en el tipo de fibras IIx, mientras que el pH sanguíneo y muscular pueden alcanzar valores tan bajos como 7.1 y 6.6, respectivamente. Sin embargo, el protocolo experimental en los estudios previos no fue igual que en el presente estudio de Gorostiaga, ya que se usaron contracciones isoinerciales repetitivas en las acciones del press de piernas. Así, parece ser que 10REP causa una marcada ruptura en el balance de energía en el músculo.En contraste a 10 repeticiones con una carga de 10MR (10REP), el balance de energía se mantuvo durante 5 repeticiones con una carga de 10MR (5REP), a pesar de la acumulación de series. Así, comparado con 10REP, el formato 5REP resultó en una notablemente disminución mucho menor en el contenido de PCr muscular (,15% vs 80% de caída) con solamente aumentos modestos en el lactato muscular y ningún cambio mensurable en los niveles musculares de ATP y IMP y en los niveles sanguíneos de ácido úrico. Estos cambios menores de los metabolitos observados en 5REP, a pesar de la alta tasa de recambio de ATP, indican que la síntesis de ATP igualó la utilización de ATP y esa homeostasis celular se mantuvo, demostrando, por consiguiente, que la tasa de desaminación de AMP fue baja. Por lo tanto, la producción de la potencia pico sólo se mantuvo durante el formato 5REP. La ausencia de aumento del ácido úrico sanguíneo durante 5REP, está en línea con el hallazgo de los niveles de ATP inalterados. Estos resultados indican que reduciendo el número de repeticiones por serie al 50%, mantiene la potencia y el balance de energía en el músculo a lo largo de las series.De importancia son las relaciones entre ATP/ADP y ATP/AMP, ya que los niveles de estos nucleótidos son importantes reguladores del metabolismo muscular. Al final de 5REP, la proporción de ATP/ADP calculada disminuyó un 9% comparado con los valores iniciales, y fue coincidente sin cambios en el cargo de energía calculada, relaciones de AMP, ATP/AMP y ATP/IMP, con una disminución de 7–20% en la potencia pico promedio entre la segunda y la quinta repetición de cada serie, y con disminuciones moderadas (30%) en los niveles de PCr. La dicotomía entre los cambios en la proporción de ATP/ADP y cambios en la proporción de ATP/AMP durante el ejercicio no tiene precedentes. Así, se han observado en otros estudios, aumentos en el contenido muscular de ADP libre estimado, sin ningún cambio en el AMP libre estimado, durante 15 segundos de sprint en un pedaleo isocinético o después de 10 minutos de pedalear al 65% VO2máx, indicando que un aumento inicial ligero en la disponibilidad del ADP no cambia de sitio a la adenilato kinasa, favoreciendo la formación de AMP (ADP + ADP<>AMP
+ ATP), cuando la disminución en la producción de la potencia y los cambios en
PCr del músculo o los niveles de Pi, son moderados. La actividad de la
adenilato kinasa fue baja aún después de 5REP, probablemente porque la
desfosforilación del ADP al AMP es ‘tamponada’ por la PCr. En esta situación la
proteína kinasa AMP-activada (AMPK) sólo puede activarse ligeramente por la
mayor disponibilidad del ADP. Al final de 10REP, sin embargo, una disminución
mayor (30%) en la proporción de ATP/ADP, más alta que la vista después de
5REPS, fue acompañada por las disminuciones en las proporciones de ATP/AMP y de
ATP/IMP, en paralelo con mayores disminuciones (33%) en la producción de la
potencia y con los niveles de PCr casi depletadas. Las menores proporciones de
ATP/AMP y de ATP/IMP indican que, opuesto a lo ocurrido en 5REP, durante el
formato 10REP, la adenilato kinasa y la deaminasa de AMP fueron
significativamente activadas. Los niveles muy bajos de PCr y la activación de
la adenilato kinasa podrían amplificar la activación de la AMPK, que actúa como
enzima ‘sensora’ de combustible que supervisa el nivel de energía celular para
prevenir las grandes consecuencias de las disminuciones mayores en el estado de
energía. Este mecanismo dual (disminuciones iniciales en la proporción de
ATP/ADP seguida por disminuciones tardías en las proporciones de ATP/AMP y de
ATP/IMP) permitiría a la AMPK dar cuenta del déficit de energía progresivamente
en una amplia gama de disponibilidad de energía.Las diferencias descriptas relacionadas con lasrepeticiones sobre la respuesta metabólica aguda a series repetidas del pressde piernas pueden reflejar dos estímulos diferentes para adaptaciones inducidaspor el entrenamiento que ocurren después del entrenamiento pesado de fuerza.Así, algunos estudios han demostrado que el entrenamiento de la fuerza de altaintensidad no hasta el fallo de los músculos extensores de la rodilla produceun ambiente favorable para lograr mayores mejoras en la producción de fuerza yla potencia máxima comparado al entrenamiento hasta el fallo. Tomado juntos,los resultados de esos estudios y el presente indican que un programa deejercicio de fuerza de extensión de rodillas dinámico caracterizado por unabaja acumulación de metabolitos y un mantenimiento de la homeostasis celular yun balance de energía, puede ser una opción más eficaz y segura, comparadahasta al entrenamiento hasta el fallo, diseñado para maximizar la acumulaciónde fatiga/metabolitos . Bajo esta suposición, sería bueno de reemplazar laclásica filosofía del entrenamiento de ‘sin dolor, no hay ninguna ganancia’, auna más racional y más basada en ‘ningún dolor, más ganancia’.Relaciones entre los
metabolitos musculares. Una significativa relación curvilínea negativa se
observó a lo largo de los ejercicios entre la disminución porcentual de la PCr
del músculo y el contenido de lactato muscular correspondiente. Es más, indica
que los cambios entre la PCr y el lactato ocurren principalmente en simultáneo
durante el ejercicio, apoyando las observaciones de otros autores donde la
glucólisis anaeróbica se inicia en el músculo al comienzo del ejercicio pesado.
En acuerdo con nuestros resultados, la acumulación de IMP igualada
cuantitativamente por una disminución en el ATP intramuscular, ha sido
reportada durante el ejercicio de pedaleo submáximo y máximo cuando los niveles
de PCr se caen por debajo del 40% de los niveles de reposo.¿Qué causa la fatiga
durante el ejercicio de press de piernas de series consecutivas? Varios autores han indicado que la capacidad para regenerar ATP a las
tasas requeridas y así, disminuir la producción de fuerza y potencia durante el
ejercicio máximo de corta duración, puede estar relacionado a una incapacidad
para mantener la tasa requerida de producción anaeróbica de ATP a partir de la
degradación de PCr y del glucógeno, principalmente en las fibras tipo II, un
aumento correspondiente en el fosfato inorgánico (Pi) y sus formas
diprotonadas, H2PO4-, aumentos en [H+], alteraciones en el transporte de Ca2+,
flujo de K+ desde el músculo o transmisión neuromuscular anormal o fallo de
excitación de la membrana. En el presente estudio de Gorostiaga, la caída en la
producción de la potencia durante ambos ejercicios en conjunto se correlacionó
fuertemente a la caída en las reservas de ATP y a los niveles de lactato en
músculos mixtos homogeneizados. La asociación entre los cambios en la potencia
y los cambios en la acumulación de lactato muscular está conforme con estudios
anteriores. La asociación observada entre la pérdida de las reservas de ATP y
la disminución relativa en la potencia, apoya la idea de que el vaciamiento de
ATP en un porcentaje pequeño de fibras puede llevar a su fallo para la
producción de potencia muscular. Esta idea está en coincidencia con algunos
estudios que reportan niveles de ATP post-ejercicio en fibras individuales, tan
bajos como 1 a 2.4 mmol·Kg-1 (de músculo húmedo) después de un ejercicio de
extensión de rodillas máxima, o de pedaleo isocinético. De allí, no es
irrazonable indicar que algunos cambios bioquímicos, como una disminución en
las reservas de ATP y aumentos en el lactato y derivados del ATP (H+, Pi, ADP)
de fibras musculares individuales puedan contribuir a la fatiga durante el
ejercicio de press de piernas de series sucesivas.Aunque
el estudio es limitado por el número de sujetos examinados, las relaciones
entre los metabolitos es muy fuerte. También, puede argumentarse que el diseño
experimental pudo fortalecerse coincidiendo la misma carga a lo largo de las
series y el período de pausa total entre los protocolos (por ejemplo, la pausa
de 1 minuto entre las series en el formato 5REP y pausa de 2 minutos entre las
series en el formato 10REP). Esto habilitaría comparaciones entre dos tipos de
ejercicio de igual volumen. Es obvio que, en este caso, la magnitud de las
diferencias entre los ejercicios sería inferior que lo observado en el presente
estudio. Sin
embargo, tiene que ser recalcado que el objetivo principal era comparar los
cambios metabólicos y cambios de la potencia muscular durante dos tipos de
series de un ejercicio de fuerza tradicionalmente usados para alcanzar los
resultados del entrenamiento específico (‘hipertrofia’ versus ‘mejora de fuerza
óptima’), pero no para comparar dos ejercicios de igual volumen. Finalmente, este
estudio se realizó en hombres entrenados en resistencia con una proporción alta
(65%) de fibras tipo I. Debe tenerse en cuenta al generalizar los resultados de
este estudio a otras poblaciones (por ejemplo, atletas de fuerza con alta
proporción de fibras tipo II). A pesar de estas limitaciones, los resultados
proveen importante y nueva información sobre las características metabólicas de
dos formas de entrenar la fuerza de alta intensidad, un tipo de diseño muy
popular para aumentar la fuerza, potencia e hipertrofia muscular en atletas y
adultos con enfermedades crónicas e invalideces.En
resumen, podemos decir que los resultados principales de este estudio fueron,
primero, que reduciendo el número de repeticiones de diez a cinco durante las
series, manteniendo la misma carga inicial y períodos de recuperación entre
ellas, indujeron demandas notablemente menores sobre el sistema de los fosfatos
altos en energía y sobre el aporte de energía glucolítica, permitió la síntesis
de ATP igualar la utilización de ATP, mantener la potencia y el balance de
energía a lo largo de las series y experimentar mucho menos fatiga e
incomodidad durante el ejercicio de press de piernas bilateral. Segundo, en
músculos homogeneizados mixtos, los cambios en la PCr muscular durante ambas
series de ejercicio, se correlacionó con el lactato muscular y el contenido de
IMP. Estas correlaciones indican que los cambios entre la PCr y el lactato
muscular ocurren principalmente en forma simultánea, mientras que el IMP
solamente se acumula cuando los niveles de PCr son bajos. Finalmente, la caída
en la producción de la potencia se correlacionó fuertemente a la caída en las
reservas de ATP y a los niveles del lactato muscular. Esto indica que una
disminución en las reservas de ATP y aumentos en el lactato y derivados del ATP
(H+, Pi, ADP) de fibras musculares individuales podrían contribuir a la fatiga
durante el ejercicio de press de piernas de series sucesivas.Para
tener en cuenta. A primera vista se puede decir ciertamente que el estudio no
nos da mucha nueva información. Si se comparan los resultados principales con
la visión común acerca de varios regímenes del entrenamiento de la fuerza, el
vaciamiento total de las reservas de PCr en el grupo de las repeticiones más
altas y el aumento en los niveles de IMP, de lo que Gorostiaga y cols.
debidamente argumentan que dichos resultados reflejan el fallo de la resíntesis
de ATP para coincidir con las tasas de hidrólisis de ATP y eventualmente
alimentar el ciclo del ácido úrico (como se refleja por el 19% de aumento en el
grupo que entrenó hasta el fallo), pone un énfasis sobre la demanda energética
y metabólica a menudo subestimada del entrenamiento hasta el fallo.Bibliografía:Gorostiaga, Esteban M.; Navarro-Amézqueta, Ion; Calbet, José A. L.; Hellsten, Ylva; Cusso, Roser; Guerrero, Mario; Granados, Cristina; González-Izal, Miriam; Ibañez, Javier; Izquierdo, Mikel. Energy Metabolism during Repeated Sets of Leg Press Exercise Leading to Failure or Not. PLoS ONE, vol. 7, issue 7, p. e40621.José López Chicharro, Almudena Fernández
Vaquero. Fisiología del ejercicio. Editorial Médica panamericana, (3ª ed.)
2006.Gaitanos GC, Williams C, Boobis LH, Brooks S.
Human muscle metabolism during intermittent maximal exercise. J Appl Physiol.
1993;75(2):712-9.Bogdanis GC, Nevill ME,Boobis LH, Lakomy HKA. Contribution of phosphocreatine and aerobic metabolism toenergy supply during repeated sprint exercise. J Appl Physiol. 1996;80:876-84.

El efecto del volumen de carga de una sesión de entrenamiento de la fuerza sobre el EPOC en varones entrenados en fuerza

El efecto del volumen de carga de una sesión de entrenamiento de la fuerza sobre el EPOC en varones entrenados en fuerza

Siguiendo
con la temática acerca del metabolismo y el entrenamiento de la fuerza, y específicamente,
respecto al costo metabólico, analizaremos el vínculo entre un tipo de entrenamiento
de la fuerza y el EPOC. La evidencia
actual indica que hay un beneficio mínimo con el entrenamiento de la fuerza
para la pérdida de peso cuando es comparado a la restricción calórica, y esa
pérdida de peso asociada con el entrenamiento aeróbico no es mejorada por el
entrenamiento de la fuerza. Los datos indican que el gasto energético durante
el entrenamiento de la fuerza es relativamente bajo incluso durante los turnos
de alta intensidad del ejercicio. Debido a la cantidad relativamente menor de
energía utilizada comparado al entrenamiento aeróbico, este modo de
entrenamiento no se ha recomendado como un método eficaz para controlar el peso
corporal (según el Colegio Americano del Deporte, 2001). Sin embargo, el
entrenamiento de la fuerza puede aumentar el consumo de oxígeno excesivo
post-ejercicio (EPOC) de los niveles previos de reposo de 1-48 horas. El EPOC puede ser el resultado de la energía que
se requiere para procesos como el restablecimiento de las reservas de oxígeno
en el músculo y sangre, el restablecimiento de los depósitos de trifosfato de
adenosina y de la fosfocreatina, una ventilación mayor, una frecuencia cardíaca
mayor, una temperatura corporal mayor, un mayor ciclo de triglicéridos/ácidos
grasos, un cambio en la utilización de sustratos de carbohidratos a grasas, la resíntesis del
glucógeno, y la mayor actividad simpatoadrenal. En suma, el entrenamiento de la
fuerza induce la degradación de proteína muscular (es decir, daño) que a su vez
invoca una respuesta ‘curativa’ (es decir, síntesis). Los costos metabólicos de
la síntesis de proteínas está bien documentado y, por lo tanto, el grado de
daño muscular puede ser un determinante significativo en la respuesta del EPOC
post entrenamiento de la fuerza.
Thorton y cols. reportaron que el entrenamiento
de alta intensidad (85% 1RM) produce un mayor volumen de EPOC que una intensidad
más baja (45% 1RM) cuando son igualados en volumen de carga. Sin embargo, en un
estudio alternativo en 2011, Thorton y cols. establecieron que la intensidad no
influyó sobre el EPOC en mujeres americanas africanas con sobrepeso. Del
estudio de Thornton (2011), Valores del Consumo de Oxígeno de mujeres con
sobrepeso que realizaron 2 protocolos de entrenamiento de la fuerza (Alto y
Bajo, ambos duraban aproximadamente entre 21’ y 24’).Como
opuesto a investigar la influencia de la
intensidad, proponemos analizar un estudio de un estudio del Laboratorio
del Rendimiento Humano, de la Universidad del Estado de la Florida (EEUU),
llevado a cabo por Beau Kjerulf Greer y colaboradores, donde se comparó los
efectos del volumen de carga sobre el EPOC después de dos turnos de
entrenamiento de la fuerza. En investigaciones previas las cargas absolutas
usadas durante los turnos del entrenamiento de la fuerza no eran constantes excepto
en un caso en el que los períodos de descanso eran variados. En suma, ninguna
de las investigaciones usó protocolos de alta intensidad (> 85% de 1RM) con
levantadores de pesas recreativos altamente entrenados.
Se
realizaron dos turnos de entrenamiento de la fuerza de igual intensidad pero
con diferentes volúmenes de carga. La tasa metabólica de reposo (RMR) se evaluó
tanto antes (valores básicos de la mañana y valores básicos de la tarde para
dar cuenta de los cambios circadianos) como a las 12, 24, 36, y 48 horas
post-ejercicio (ver diagrama del protocolo). La tasa de dolor muscular
percibido (RPMS) y los niveles de creatina kinasa (CK), ambos indicadores
indirectos del daño muscular, también fueron medidos para determinar si alguna
diferencia en el EPOC era debida a un daño muscular mayor.

Los
sujetos eran ocho (n = 8) varones sanos entre 19-29 años de edad, que se
ofrecieron para el experimento. La estimación del tamaño de la muestra fue en
base a un tamaño del efecto de 1.1 de un estudio previo que involucraba efectos
agudos del entrenamiento de la fuerza sobre el EPOC. Los sujetos tenían 12
meses de experiencia de entrenamiento de fuerza al menos, con no más de 2
semanas de descanso en un momento, menos que un total de 4 semanas fuera de los
últimos 6 meses, o 9 semanas fuera de
los últimos 12 meses. Los sujetos no reportaron ningún uso anterior o actual de
sustancias ilegales.

Este estudio fue aceptado por la Junta de la
Revisión Institucional de la Universidad de la Florida, y todos los sujetos
firmaron un formulario de consentimiento informado acerca de los objetivos, procedimientos, y riesgos
del estudio. Se presentan las características de los sujetos en la Tabla 1.Tabla
1. Características de los Sujetos (n = 8)

Variables

Promedios±SD

Rango

Edad (años)

22±3

20-29

Altura (cm)

176.9±5.0

171.0-185.4

Peso Corporal (kg)

88.0± 8.7

80.1-101.4

BMI (kg/m2)

28.1±2.8

22.9-31.5

Grsa Coproral (%)

9.9±4.1

4.6-16.3

Masa Magra Coprporal (kg)

79.0± 6.0

68.7-86.4

1MR Press de Banco (kg)

137= 16

112 -162

1MR Sentadilla (kg)

177±43

134-272

1MR Pes Muerto Rumano (kg)

114±24

67-135

1MR Remo con barra (kg)

142±34

95-193

Esquema del Experimento.

El
diseño general del estudio puede verse en el Esquema del Experimento. Cuatro a
siete días antes de la iniciación de la primera prueba, los sujetos llegaron al
laboratorio para las mediciones de altura/peso (Seca Modelo 707; Columbia, MD),
valoración de la composición corporal vía pliegues cutáneos de 3 sitios (el
Inc. de Tecnología Beta, Santa Cruz, CA), para ser sometidos a la
familiarización protocolar para todos los ejercicios, y para una evaluación de
una máxima repetición (1MR). Los sujetos autoreportaron su aproximado 8MR para
cada ejercicio. Este peso se aplicó a una tabla de predicción para
determinar el primer peso intentado para su 1MR. La carga intentada era
aproximadamente 10 lbs más liviana que la predecida; se usaron incrementos de
10 libras en la mayoría de los casos hasta que un peso que era intentado por el
sujeto no podía levantarse con éxito. Se proveyeron tres minutos de pausa entre
cada levantamiento, y se registraron las ubicaciones de los miembros para ser
usados para un mejor control durante pruebas experimentales futuras. Se usó el
estímulo verbal verbal para todos los levantamientos, y el último levantamiento
exitoso se registró como 1MR(Tabla 1).Se
les dio a los sujetos un registro diario de comidas para registrar su dieta
antes de 3 días y 48 hrs después de la primera prueba de ejercicio. Se les dijo
a los sujetos que reproduzcan esta dieta antes y después de la segunda prueba
experimental. Los sujetos se abstuvieron de entrenamiento de la fuerza durante
72 hs y 48 hs antes de ejercicio aeróbico de alta intensidad antes de cada
prueba ya que esto representa el tiempo adecuado para la recuperación muscular
en sujetos entrenados.

Protocolos
del entrenamiento de la fuerzaCada
turno de entrenamiento de la fuerza consistía de 4 ejercicios que se realizaban
en una máquina Smith de tal forma que el rango de movimiento podía controlarse
fácilmente. Un press de banco, sentadilla, remo de pie inclinado y peso muerto
rumano, fueron utilizados. Una prueba requería levantar un volumen de carga
total de 10000 kg y otro volumen de carga total de 20000 kg. Durante la
evaluación piloto, los coeficientes de regresión para el RMR 24 horas después
de las pruebas de 10000 kg y 20000 kg eran
β = .977 (95%CI: -1.984, 4.194) y β = .971 (95%CI: -2.886, 5.578),
respectivamente.

Las cargas eran divididas entre los 4 ejercicios
como sigue: 35% para la sentadilla, 30% para el press de banco, 20% el remo de
pie inclinado y 15% para el peso muerto rumano. Para cada serie, los sujetos
realizaban el 85% de su 1MR aproximadamente para 6-8 repeticiones. Si no pudieran
completarse 6 repeticiones en cualquier punto, la carga era reducida un 10%
para la serie subsecuente.Durante
cada sesión de pesas, tres evaluadores estaban presentes; uno para supervisar
el aparato medidor metabólico, uno para asegurar el rango apropiado de
movimiento, y uno para supervisar la técnica apropiada del levantamiento. Se
les dijo a los sujetos realizar la porción concéntrica de cada levantamiento
con una velocidad máxima y asegurar un descenso excéntrico controlado, aunque
un intervalo de tiempo específico no fue dictado. El evaluador que supervisaba
la forma del levantamiento, presente durante cada sesión de pesas, monitoreaba
la velocidad del levantamiento para ayudar a la consistencia de la velocidad
sin el uso de un metrónomo. Una serie era detenida si los sujetos se
desalineaban de la forma y la repetición no podía contarse. Los sujetos
continuaron realizando series hasta el volumen de carga para cada prueba
respectiva. Períodos de descanso de dos minutos se dieron entre las series.
Estudios que usan volúmenes de carga que van de
3000-6000 kg no reportan elevaciones significativas en el EPOC más allá de 90
minutos. Los volúmenes de carga mayores de aproximadamente 11000 kg y
mayores, se ha demostrado que aumentan el RMR por arriba de 48 horas
post-ejercicio. El volumen de carga inferior seleccionado para el
presente estudio fue similar a aquéllos usados en el protocolo de Dolezal y
cols. para un grupo muscular. El volumen de carga superior fue similar a
aquellos usados por Gillette y cols. y Melby y cols., sin embargo
estos estudios usaron una intensidad más baja.LOS
RESULTADOS

Los
ocho sujetos que inicialmente se ofrecieron, completaron el estudio. Se
presentan datos para los dos turno de ejercicio en la Tabla 2. La duración del
ejercicio fue significativamente más larga (p <0.01) para el protocolo de 20000 kg (90.3 + 16.1 minutos) comparado al protocolo de 10000 kg (43.6 + 7.9 minutos). La energía gastada en kilocalorías para cada protocolo también fue significativamente diferente (p <0.01). El consumo de oxígeno promedio fue significativamente mayor (p <0.01) durante ambas pruebas de 10,000 kg y 20,000 kg cuando se comparada a sus valores básicos respectivos de la mañana. El VO2 y el RER promedio no difirieron entre las dos pruebas. Tabla 2. Promedios ±SD de mediciones metabólicas para las pruebas de 10000 kg y 20000 kg (N=8) Variable 10000 kg (n=8) 20000 kg (n=8) Gasto Energético (kcal) 247±18 484±29* V02 (ml/kg/min) a lo largo de la prueba 12.9±1.8 12.3±1.8 Intercambio Respiratorio (RER) a lo largo de la prueba 1.03±0.02 1.00±0.02 * p < 0.01, significativamente diferente de la prueba de 10000 kg. Tabla3. Valores Promedios ± SD par alas mediciones a la mañana (N=8) Prueba Variables Valores Básicos (a la mañana) EPOC Post-24 hs EPOC Post-48 hs 10000 kg RMR (ml/kg/min) 3.3±0.3 3.4±0.4 3.4±0.3 RMR (L/min) 0.30±0.04 0.30±0.05 0.30±0.04 Gasto Energético de 30’ (kcal) 36±5 36±6 37±5 RER .89±.10 .86±.04* .89±.05 20000 kg RMR (ml/kg/min) 3.5±0.8 3.4±0.3 3.5±0.6 RMR (L/min) 0.32±.09 0.30±.05 0.31= .05 Gasto Energético de 30’ (kcal) 39±11 36=5 38±6 RER .90±.1 1 .87±.08* .90±.08 * p< 0.05, significativamente diferente de 48 hs RMR=Ritmo Metabolic de Reposo; RER=Intercambio Respiratorio. Tabla3. Valores Promedios ± SD par alas mediciones a la tarde (N=8) Prueba Variables Valores Básicos (a la tarde) EPOC Post-24 hs EPOC Post-48 hs 10000 kg RMR (ml/kg/min) 3.7 ± 0.4 3.8 ± 0.6 3.9 ± 0.6 RMR (L/min) 0.33 ± 0.05 0.33 ± 0.07 0.34 ± 0.04 Gasto Energético de 30’ (kcal) 40 ± 5 41 ± 8 42 ± 8 RER .89 ± .10 ..87 ± .10 .87 ± .09 20000 kg RMR (ml/kg/min) 3.6 ± 0.4 3.7 ± 0.4 3.8 ± 0.6 RMR (L/min) 0.32 ± 0.06 0.33 ± .05+ 0.34 ± 0.07 Gasto Energético de 30’ (kcal) 39 ± 7 40 ± 6 42 ± 8 RER .86 ± .11 .88 ± .11 .88 ± .11 * p< 0.05, significativamente diferente de 48 hs RMR=Ritmo Metabolic de Reposo; RER=Intercambio Respiratorio. Tabla 5. Valores promedios ±SD para indicadores indirectos del daño muscular (N=8) Protocolo Variable Pre- Ejercicio Immediatamente Post-Exercise Post-12 hs Post-24 hs Post-36 hs Post-48 hs 10,000 kg CK (U/L) 309=295 398=344 729=524 561=400 492=326 330=189 RPMS 02=0.2 N/A 0.3=.4 0.5=.3 0.5=.4 0.3=.2 20,000 kg CK (U/L) 272=280 490=402 1159=729* 981= 653 774=588 506=357 RPMS 03=03 N/A 1.2=1.3 1.2±1.5 2.1=2.2 1.5±1.8 CK = creatinakinasa; RPMS = Tasa de dolor muscular percibido medido por escala visual análoga. * p< 0.05, significativamente diferente de las mediciones de base e inmediatamente post-ejercicio.No se observó ninguna diferencia significativa en el RMR por tiempo o entre las condiciones. Los datos de mediciones metabólicas hechas en la mañana y en la tarde pueden verse en las Tabla 3 y Tabla 4, respectivamente. Los únicos cambios significativos (p <0.05) se observaron en el RER entre las 24 hs y 48 hs. Como era de esperar, el RMR de los valores básicos de la tarde tendió a ser superior comparado la medición de la mañana, pero no fue significativamente diferente (p> 0.05). Se presentan datos que consideran indicadores
indirectos de daño muscular en la Tabla 5, con la única diferencia
significativa (p <0.05) en la prueba de 20000 kg entre las mediciones de CK de 24 horas y pre y post-ejercicio.Análisis. El hallazgo primario del actual estudio fue que el entrenamiento de la fuerza de alta intensidad con volúmenes de carga de 10000 kg y 20000 kg no afecta el RMR significativamente en levantadores varones recreativos muy entrenados. El estudio es único respecto a la experiencia de entrenamiento de los sujetos, evidenciada por la historia del entrenamiento y las mediciones de 1MR altas, y esa intensidad de levantamiento se sostuvo constante entre las pruebas. Como los sujetos en el presente estudio se adaptaron bien al entrenamiento de la fuerza, el estímulo del entrenamiento necesario para provocar aumentos en el EPOC probablemente necesitó ser mucho más alto comparado al usado en investigaciones previas (11, 22, 23, 27, 35). Dos estudios usando intensidades del 70% de 1MR reportaron aumentos significativos en el RMR. Melby y cols. tuvo sujetos que realizaban 6 series de 10 ejercicios diferentes para un total de 60 series. El rango de las repeticiones para este protocolo fue de 8-12 repeticiones por serie. Esto da cuenta de aproximadamente 600 repeticiones realizadas durante el curso del turno de ejercicio. El rango de volumen de carga levantado por estos sujetos era de 15000-38000 kg. Gillette y cols. usó un protocolo similar teniendo sujetos que completaron 5 series de 10 ejercicios diferentes para un total de 50 series. El rango de repeticiones también fue de 8-12, significando que se realizaron aproximadamente 500 repeticiones. El volumen de carga promedio levantado por estos sujetos era de aproximadamente 25000 kg. La diferencia de volumen de carga entre estos estudios y el volumen de carga superior en el presente estudio (20000 kg), es relativamente menor comparado a la diferencia en el tamaño del efecto con respecto al EPOC. Sin embargo, los sujetos en el presente estudio completaron sus pruebas con un número de repeticiones drásticamente inferior, una media de 199. Si los sujetos en el presente estudio realizaban un número de repeticiones similar, el volumen de carga hubiera estado cerca de 50000 kg. Quizás esto podría haber sido el umbral para inducir una respuesta de EPOC significativa. Quizás, en otras palabras, el volumen de repeticiones es también significativo además del volumen de carga o intensidad en la elevación del RMR post-ejercicio. Hackney y cols. apoya esta argumentación, ya que el RMR estuvo elevado hasta 72 hs post-ejercicio en los individuos entrenados con volumen de carga menor que el presente estudio, pero un volumen superior de repeticiones, aunque esto fue observado cuando el componente excéntrico del levantamiento fue recalcado. Tanto Dolezal y cols. como Hackney y cols. se enfocaron en contracciones excéntricas más largas lo que pudo haber causado una mayor degradación de proteínas y,por lo tanto, se necesitaron niveles de EPOC superiores para la reparación de las proteínas del músculo esquelético. Los efectos independientes del volumen de repeticiones, como opuesto al volumen de carga, y el tipo de contracción, deben investigarse aún más. Hackney y cols. informaron que el mayor EPOC se observa en sujetos desentrenados comparado a los entrenados. Esto no es sorprendente ya que muchas respuestas agudas energéticamente costosas para el entrenamiento de la fuerza, particularmente la respuesta simpatoadrenal, son 'reducidas' ya que los individuos se adaptan bien. En suma, los individuos desentrenados experimentan un grado mayor de daño muscular en la respuesta al entrenamiento de la fuerza. Como la síntesis de proteínas requerida para la reparación es energéticamente costosa, es lógico que los sujetos desentrenados mostraran alteraciones mayores y más largas en el EPOC post-entrenamiento de la fuerza. Juzgando por la historia de entrenamiento, los niveles de fuerza y las respuestas de la CK, los sujetos en el presente estudio habían alcanzado un mayor nivel de adaptación muy probablemente que los de los estudios previos, y por lo tanto, fue menos sensible a los efectos metabólicos de recuperación del entrenamiento de la fuerza.BibliografíaJakicic JM, Clark K, Coleman E, Donnelly JE, Foreyt J, Melanson E, Volek J, and Volpe SL. American College of Sports Medicine position stand. Appropriate intervention strategies for weight loss and prevention of weight regain for adults. Med Sci Sports Exerc 33: 2145-2156, 2001. Thornton MK and Potteiger JA. Effects of resistance exercise bouts of different intensities but equal work on EPOC. Med Sci Sports Exerc 34: 715-722, 2002. Abboud GJ, Greer BK, Campbell SC, Panton LB. Effects of Load-Volume on EPOC after Acute Bouts of Resistance Training in Resistance Trained Males.J JStrength Cond Res. 2012 Oct 18. Thornton MK, Rossi SJ, and McMillan JL. Comparison of two different resistance training intensities on excess post-exercise oxygen consumption in African American women who are overweight. J Strength Cond Res 25: 489-496, 2011. Melby C, Scholl C, Edwards G, and Bullough R. Effect of acute resistance exercise on postexercise energy expenditure and resting metabolic rate. J Appl Physiol 75: 1847-1853,1993. Gillette CA, Bullough RC, and Melby CL. Postexercise energy expenditure in response to acute aerobic or resistive exercise. Int J Sport Nutr 4: 347-360, 1994. Dolezal BA, Potteiger JA, Jacobsen DJ, and Benedict SH. Muscle damage and resting metabolic rate after acute resistance exercise with an eccentric overload. Med Sci Sports Exerc 32: 1202-1207, 2000. Hackney KJ, Engels HJ, and Gretebeck RJ. Resting energy expenditure and delayed-onset muscle soreness after full-body resistance training with an eccentric concentration. J Strength Cond Res 22: 1602-1609, 2008.

Importancia de la velocidad de movimiento en los ejercicios de fuerza y su incidencia en el gasto energético.

Importancia de la velocidad de movimiento en los ejercicios de fuerza y su incidencia en el gasto energético.

Analizaremos
una cuestión poco valorada en el ambiente de los gimnasios, respecto a la
velocidad de ejecución durante los ejercicios de fuerza y sus consecuencias
sobre el gasto energético tanto en el intra esfuerzo como en el post esfuerzo.
Sabemos que convencionalmente, el ejercicio de fuerza se lleva a cabo para
aumentar la fuerza muscular y mejorar la masa muscular a fin de mantener o
mejorar la aptitud física. El ejercicio de fuerza también es últimamente usado
en prescripciones de ejercicio o programas para el control del peso corporal y
reducción de peso corporal como lo recomienda el ACSM desde el año 2006.

Se
han investigado las demandas metabólicas agudas del ejercicio de fuerza en
estudios previos, y sus resultados muestran aumentos significativamente más
grandes en el consumo de oxígeno (VO2) y en el gasto energético, dependiendo de
tales variables como las velocidades del levantamiento, el número de series, el
número de repeticiones, la intensidad del ejercicio, el volumen del ejercicio, los
intervalos de pausa, y el orden de los ejercicios.

En
contraste, después de realizar una serie de ejercicios de fuerza, el VO2 y el
gasto energético se mantienen por arriba de los valores de reposo por un
período de tiempo, denotando un gasto energético alto durante este período. El
consumo de oxígeno ‘extra’ es conocido como el consumo de oxígeno excesivo
post-ejercicio (EPOC). Durante la recuperación del ejercicio de relativamente
alta intensidad, puede tomar aproximadamente 60 minutos o más para que el VO2 y
el ritmo metabólico anaeróbico retornen a los valores registrados antes del
ejercicio. Algunos estudios encontraron que el consumo de oxígeno excesivo
post-ejercicio volvía a lo normal dentro de los 60 minutos mientras que otros
encontraron que el VO2 permanecía elevado por 14 hs o más. Es más, dos estudios
encontraron que la tasa metabólica de reposo permanecía elevada durante 48 hs
después del ejercicio de fuerza de intensidad moderada a alta. La magnitud del
consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio y su duración están relacionadas a
la intensidad del ejercicio anterior realizado.

Algunos
estudios que investigan el ejercicio de alta intensidad comparado con el
ejercicio de baja intensidad, han reportado de forma consistente un mayor
consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio y mayores respuestas del gasto
energético excesivo post-ejercicio para el ejercicio de intensidad más alta.
Kang y cols. (2005) indicaron que una rutina de ejercicios realizada de baja a
moderada intensidad, acoplada con un volumen de ejercicio moderado a alto, es
muy eficaz maximizando el gasto energético subsiguiente. Kang (2005).Muchos
estudios sobre el consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio o el exceso del
gasto energético post-ejercicio, indican que la intensidad del ejercicio,
particularmente las cargas de trabajo a más del 70% del máximo para una
repetición (1MR) durante el ejercicio de fuerza es un factor fundamental que
afecta la magnitud y duración del consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio o
el gasto energético excesivo post-ejercicio.

Sin
embargo, la intensidad del ejercicio de 70–80% de 1MR usado en esos estudios
previos es demasiado fuerte para muchos individuos con un nivel de fitness bajo
o para personas adultas mayores. En general, el entrenamiento de la fuerza para
individuos con un fitness bajo o para personas ancianas se realiza inicialmente
a una baja intensidad de aproximadamente el 50% de 1MR (ACSM, 2006). Así, el
ejercicio de fuerza de baja intensidad (carga ligera) con un movimiento lento
ha atraído el interés recientemente como un método de ejercicio (Goto,
Takahashi, Yamamoto, y Takamatsu, 2008; Tanimoto y Ishii, 2006).

Se
ha reportado que el ejercicio agudo de fuerza de baja intensidad con movimiento
lento y generación de fuerza tónica (<50% de 1MR), mejoraba la secreción de la hormona de crecimiento, y Goto y cols. (2008) reportó que el ejercicio de fuerza de baja intensidad (40% de 1MR) con movimiento lento causaba respuestas significativamente mayores de norepinefrina y de testosterona libre después del ejercicio, que el ejercicio de fuerza de alta intensidad (80% de 1MR) con movimiento de velocidad normal. Goto y cols. (2008). El movimiento lento es definido cuando la fase concéntrica y excéntrica se ejecuta en 3" cada una; y el movimiento normal, con cada fase durando 1" en su ejecución.Por consiguiente, incluso con ejercicio de baja intensidad que involucra un movimiento repetitivo lentamente, pueden inducir efectos similares como aquellos de un ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento de velocidad normal. Algunos estudios previos (Goto y cols., 2008) investigaron los efectos fisiológicos del ejercicio sobre músculos uniarticulares (por ejemplo, la extensión de rodillas sobre los músculos extensores), pero sin examinar el VO2 o gasto energético durante y después del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento, usando un patrón de ejercicio de circuito con ejercicios de todo el cuerpo (globales). Es más, pocos estudios han investigado los efectos de un único turno de ejercicio de fuerza con intensidades diferentes (cargas) y velocidades de movimientos repetitivos sobre el VO2 y el gasto energético durante y después del ejercicio. Muy recientemente, Takahiro Mukaimoto y Makoto Ohno (2012), examinaron el VO2 y el gasto energético durante y después del ejercicio agudo de fuerza de baja intensidad con movimiento lento usando un patrón de ejercicio de circuito con ejercicios involucrando todo el cuerpo. Las respuestas fueron comparadas con aquellas producidas por el ejercicio de fuerza de alta intensidad para clarificar las respuestas fisiológicas y la utilidad del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento. Estos autores plantearon la hipótesis de que el ejercicio de fuerza de duración más larga, aún cuando la intensidad era baja, producía un VO2 y respuestas mayores del gasto energético durante y después del ejercicio que el ejercicio de fuerza de alta intensidad con un movimiento de velocidad normal. Para tal fin, once hombres sanos participaron en ese estudio. Al reclutar a los participantes, trataron de identificar a individuos de similar edad, físico, y nivel de actividad física. Todos los participantes eran físicamente activos y entrenados en forma recreativa, con bastante experiencia en ejercicios de fuerza (al menos 2 días por semana en los 6 meses anteriores al estudio), pero no tenían ninguna experiencia en deportes competitivos. Ninguno de los participantes era un fumador, bebedor habitual, o tomaba alguna medicación, suplementos ergogénicoas o suplementos nutricionales conocidos para afectar el metabolismo energético o el rendimiento del ejercicio de fuerza. Después de una explicación de todos los procedimientos, riesgos, y beneficios del estudio, cada participante dio su consentimiento informado.Todos los participantes visitaron el laboratorio 5 veces durante el período experimental (ver esquema del protocolo). Durante la primera visita, la composición corporal, el VO2 de reposo, y la frecuencia cardíaca durante 180 minutos de reposo sentados en una silla (control), fueron todos determinados. Posteriormente, cada participante realizó un test de fuerza de 1MR para calcular la intensidad relativa del ejercicio. Durante su segunda visita, los participantes realizaron un test de VO2pico sobre un cicloergómetro. Este test fue dirigido para determinar el fitness aeróbico de los participantes. Durante las visitas 3 a 5, los participantes realizaron los siguientes tres tipos de pruebas de ejercicio de fuerza: (1) ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento, (2) ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal, y (3) ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal. El orden de las tres pruebas de ejercicio se compensó con un diseño de cruzamiento. Todos los participantes realizaron todas las tres pruebas, con al menos 4 días entre las pruebas, dentro de un período de 4 semanas.Protocolo experimental.Cada prueba se realizó entre las 09:00 y 13:00 hs después de una noche de ayuno durante 12 hs. Se les pidió a los participantes que no se implicaran en cualquier actividad vigorosa en el día anterior de cada sesión. También se les dijo que se abstuvieran de la ingestión de alcohol y cafeína. Los experimentos se dirigieron en un laboratorio con climatizador, y se mantuvieron a temperatura ambiente y humedad relativa a 22-248C y 55–65%, respectivamente, a lo largo de los experimentos. Las mediciones de una máxima repetición en los cuatro ejercicios de fuerza. El máximo para una repetición (1MR) se evaluó en cuatro ejercicios de fuerza diferentes en el siguiente orden: press de pecho, press de piernas, remo sentado, y extensión de piernas, usando máquinas ejercicio isotónico (Nautilus, EE.UU.). Un precalentamiento de que incluyó 10–15 repeticiones al 50% de 1MR percibida del participante fue llevado a cabo. Después de 3 minutos de reposo, los participantes intentaron su 1MR estimada. La carga era progresivamente aumentada unos 5 kg después de cada intento exitoso hasta que 1MR era identificada. El máximo para una repetición era definido como la cantidad máxima de peso levantado durante un rango completo de movimiento con la técnica del ejercicio apropiada y sin rebote, según las pautas de la NSCA para los protocolos y normas para las pruebas de fitness. Todas las pruebas de ejercicio y tests de 1MR fueron supervisadas por un especialista certificado en fuerza y acondicionamiento físico. Las mediciones del VO2pico, Se evaluó el VO2 máximo usando un test graduado de ejercicio sobre un cicloergómetro (AEROBIKE800, COMBI, Japón). Los participantes empezaban a pedalear a 50 W para los primeros 5 minutos, y la potencia era aumentada por 25 W cada 2 minutos hasta el agotamiento volitivo máximo. El test era finalizado cuando el participante no mantenía la frecuencia de pedaleo prescrita de 60 rpm o alcanzaba un plateau en el VO2. Los gases expirados eran reunidos y analizados usando un sistema portátil cardiopulmonar de ejercicio (METAMAX3B, CORTEX, Alemania). La frecuencia cardíaca también fue medida usando un monitor de frecuencia cardíaca inalámbrico continuamente (POLAR, Finlandia). Procedimiento experimental y regímenes de ejercicio. El procedimiento experimental de la prueba de ejercicio se muestra en la figura 1. Las respuestas fisiológicas de todas las pruebas de ejercicio fueron continuamente medidas antes, durante, y por 180 minutos después de un único turno de ejercicio de fuerza. Los participantes descansaron en una silla cómodamente durante 5 minutos, seguidos por un precalentamiento que consistía en 10 repeticiones con una carga del 50% de 1MR. Posteriormente, cada prueba de ejercicio de fuerza fue realizada. Después del ejercicio, los participantes volvían a una posición sentada en la silla, y descansaban continuamente por 180 minutos. Durante el reposo, los participantes sentados se les dijo que descansen el mayor tiempo posible, y se les prohibió de comer, mientras estaban sentados en la silla o durmiendo inclusive. Los regímenes de ejercicio de los tres tipos de pruebas de ejercicio eran como sigue: (1) ejercicio de fuerza de baja intensidad con la prueba de movimiento lento (intensidad: 50% de 1MR; movimiento repetitivo: 4 segundos cada una de las fases del levantamientos); (2) ejercicio de fuerza de alta intensidad con la prueba de movimiento normal (intensidad: 80% de 1MR; movimiento repetitivo: 1 segundo cada una de las fases del levantamiento); y (3) ejercicio de fuerza de baja intensidad con la prueba de movimiento normal (intensidad: 50% de 1MR; movimiento repetitivo: 1 segundo cada una de las fases del levantamiento). La intensidad relativa (porcentaje de 1MR) del ejercicio fue calculada por referencia a una tabla de conversión de movimiento repetitivo, utilizando valores previamente determinados de 1MR. La velocidad de movimiento repetitivo para el ejercicio de fuerza de baja intensidad con la prueba de movimiento lento fue determinada en base a estudios previos usando el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento (Goto y cols., 2008). Las pruebas del ejercicio de fuerza se realizaron con tres series usando un patrón de circuito de cuatro ejercicios en máquinas de ejercicio isotónico (Nautilus, EE.UU.): el press de pecho, el press de piernas, el remo sentado, y la extensión de piernas, con descanso entre las series de 2 minutos. Cada serie era continuada hasta el agotamiento máximo. Los participantes fueron pedidos de que repitan el movimiento sin sostener la respiración para abstenerse de realizar una maniobra de Valsalva, y repetían el movimiento a una velocidad y frecuencia aproximadamente constante con ayuda de un metrónomo. En suma, ellos indicaban las valoraciones del esfuerzo percibido en la escala de valoración de Borg de 15 puntos inmediatamente después de cada serie. Los gases expirados eran continuamente reunidos para determinar el VO2 y la producción del anhídrido carbónico (VCO2) por el método respiro-a-respiro, usando un sistema de ejercicio cardiopulmonar portátil (METAMAX3B, CORTEX, Alemania). Similarmente, la frecuencia cardíaca era medida usando un monitor de frecuencia cardíaca inalámbrico continuamente (POLAR, Finlandia) a lo largo del período experimental. Los valores medidos eran reconstruidos en valores promedios para cada gas expirado usando un software analítico (MetaSoft, CORTEX, Alemania). Los valores obtenidos durante el ejercicio se promediaron para cada serie, y aquellos para los valores después del ejercicio, se promedió sobre los períodos de 5 minutos, los cuales se compararon por análisis estadístico. El final del consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio fue definido como el momento cuando el VO2 post-ejercicio volvía a los valores de control (es decir, no había ninguna diferencia significativa entre estos valores). Después del final de cada prueba de ejercicio de fuerza, el consumo de oxígeno excesivo de post-ejercicio fue determinado a partir de las cantidades totales de VO2 que se substrajo de los valores de control. El gasto energético excesivo post-ejercicio fue calculado a partir del consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio usando la ecuación (Elia y Livesey, 1988): gasto energético (kcal)¼ VO2 • (15.48±5.550 • RER)/4.184/1000. Las muestras de lactato sanguíneo fueron reunidas antes de cada prueba del ejercicio, inmediatamente después del fin de cada serie, y a las 5, 10, 15, 30, 45, 60, 90, 120, 150, y 180 minutos después del ejercicio. Aproximadamente 5 mL de sangre se tomaron de una yema de los dedos con una aguja e inmediatamente analizadas para concentración de lactato sanguíneo usando un analizador de lactato (Lactato Pro LT-1710, ARKRAY, Japón). Medición del doble producto (frecuencia cardíaca x presión arterial sistólica). El doble producto de la arteria radial izquierda fue medido al mismo tiempo como la medición de concentración de lactato sanguíneo. El doble producto era calculado de la presión sanguínea sistólica y frecuencia cardíaca. En este estudio, el doble producto era determinado por un índice del consumo de oxígeno del miocardio (Huggett, Elliott, Overend, y Vandervoort, 2004). Durante las mediciones, el brazo era apoyado sobre una tabla ajustable. Para minimizar los efectos mecánicos de las concentraciones de los músculos del tren superior y cambio de postura, el tren superior se mantuvo relajado y se inmovilizó en la máquina durante el ejercicio.Respuestas al ejercicio (resultados) Se muestran los valores promedios de carga de trabajo, número de repeticiones, y duración del ejercicio a lo largo de las tres series de ejercicio en las tres pruebas, en la Tabla II. El número de repeticiones fue mayor durante el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal que en las otras dos pruebas (P<0.01), y la duración del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento fue más larga que en las otras dos pruebas (P<0.01). La Tabla III muestra los valores promedios de las respuestas fisiológicas a lo largo de las tres series de cada prueba de ejercicio. Se muestran los valores de esfuerzo percibido, concentración de lactato sanguíneo, y doble producto como valores promedios determinados después de cada final de serie. Tabla II.Tabla III.Las valuaciones de esfuerzo percibido para el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento y con el movimiento normal fueron significativamente bajas que para el ejercicio de fuerza de alta intensidad (P<0.01). En contraste, la concentración de lactato sanguíneo y el doble producto durante el ejercicio de fuerza de baja y de alta intensidad con movimiento normal fueron significativamente superiores que aquellos durante el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento (P<0.01), mientras que ninguna diferencia significativa se observó entre el ejercicio de fuerza de alta y de baja intensidad con movimiento normal. La frecuencia cardíaca promedio durante el ejercicio de fuerza de alta y baja intensidad con movimiento normal fueron significativamente superiores que durante el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento (P<0.01), y una diferencia significativa se observó entre el ejercicio de fuerza de alta y baja intensidad con movimiento repetitivo (P<0.05). En suma, los valores promedios del VO2 durante el ejercicio de fuerza de alta y baja intensidad con movimiento normal fueron significativamente superiores que durante el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento (P<0.01). Sin embargo, el VO2 total (Figura 2a) durante el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento fue significativamente superior que en las otras dos pruebas (P <0.01). Similarmente, el gasto energético (Figura 2b) durante el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento fue significativamente superior que en las otras dos pruebas (P <0.01). En contraste, al comparar el fuerza de fuerza de alta y de baja intensidad con movimiento normal, tanto el VO2 total como el gasto energético durante los ejercicios fueron significativamente mayores con el ejercicio de fuerza de baja intensidad que el ejercicio de fuerza de alta intensidad (VO2 total = P <0.01, gasto energético = P <0.05).Figura 2. BI-ML: baja intensidad, movimiento lento; AI-MN: alta intensidad, movimiento normal; BI-MN: baja intensidad, movimiento normal.Respuestas de la recuperación (resultados). Los cambios en la concentración del lactato sanguíneo para los 180 minutos después de los tres tipos de ejercicios, se muestran en la figura 3. La concentración de lactato sanguíneo fue encontrada de ser significativamente superior inmediatamente después del ejercicio hasta 60 minutos después del ejercicio en la prueba del ejercicio de fuerza de alta intensidad (P<0.05), y de inmediatamente después del ejercicio a los 30 minutos después del ejercicio en la prueba del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal (P<0.05), que en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento.Figura 3.La figura 4 muestra los cambios en el doble producto para 180 minutos después de los tres tipos de ejercicios. Tanto inmediatamente después del ejercicio como 5 minutos después del ejercicio, los valores del doble producto después del ejercicio de fuerza de alta y de baja intensidad con movimiento normal fueron significativamente superiores que para el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento (P<0.05). Los cambios en la frecuencia cardíaca para 180 minutos después de los tres tipos de ejercicios se muestran en la figura 5. La frecuencia cardíaca después de que los patrones de ejercicio fueron encontrados de ser significativamente superiores para los 35 minutos después del ejercicio en la prueba del ejercicio de fuerza alta intensidad (P <0.05), y para 15 minutos después del ejercicio en la prueba del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal (P <0.05), que en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento.Figura 4.Figura 5.El Figura 6 muestra los cambios en el VO2 para 180 minutos después de los tres tipos de ejercicios. El consumo de oxígeno después del ejercicio fue encontrado de ser significativamente superior durante los períodos 0–5 minutos, 10–15 minutos, 15–20 minutos, y 25–30 minutos después del ejercicio en la prueba del ejercicio de fuerza de alta intensidad (P <0.05), y durante los períodos 0–5 minutos y 10–15 minutos en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal (P <0.05), que en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento. Comparado con el control, el VO2 después de todos los ejercicios fue significativamente superior a lo largo de los 180 minutos después de hacer el ejercicio (P<0.05), es decir, el consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio sobre los 180 minutos fue observado después de la realización de los tres tipos de ejercicios.Figura 6.El VO2 total, el consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio, el gasto energético, y el gasto energético excesivo post-ejercicio para 180 minutos después de los tres tipos de ejercicios se muestra en la figura 7. El VO2 total (Figura 7a) después de que cada ejercicio fue de 73.4±3.2 L (tamaño del efecto = 2.34) en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento, 78.7±2.7 L (tamaño del efecto = 3.06) en el ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal, y de 77.4±2.3 L (tamaño del efecto = 2.89) en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal. El consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio total (Figura 7a) fue de 17.2±2.7 L en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento, de 22.5±3.5 L en el ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal, y de 21.2±2.2 L en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal. El gasto energético total (Figura 7b) después de que cada ejercicio fue de 348.3±16.9 kcal (tamaño del efecto = 2.22) en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento, de 373.0±13.5 kcal (tamaño del efecto = 2.89) en el ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal, y de 365.8±10.9 kcal (tamaño del efecto = 2.70) en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal. El gasto energético excesivo de post-ejercicio total (EPEE)(Figura 7b) fue de 81.6±12.7 kcal en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento, de 106.3±17.0 kcal en el ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal, y de 99.0±10.0 kcal en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal. Para el VO2 total, el consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio, el gasto energético, y el gasto energético excesivo de post-ejercicio para 180 minutos después de los tres tipos de ejercicios, ninguna diferencia significativa se observó entre las tres pruebas del ejercicio.Figura 7.Como primeras conclusiones, podemos decir que la intensidad del ejercicio y la velocidad del movimiento repetitivo en este estudio de Takahiro Mukaimoto y Makoto Ohno, fue diseñado en base a métodos usados en estudios previos (Goto y cols., 2008). Las pruebas del ejercicio de fuerza en este estudio fueron realizadas hasta el agotamiento voluntario o repetición máxima, sin coincidir la duración y la carga de trabajo del ejercicio en cada prueba del ejercicio de fuerza, con el propósito de mantener las características del ejercicio de fuerza original. El presente estudio mostró que la concentración de lactato sanguíneo, el doble producto (FC x presión sistólica), la frecuencia cardíaca promedio, y el VO2 promedio durante el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento fue significativamente más bajo que aquellos durante ejercicio de fuerza de alta y de baja intensidad con movimiento normal (Tabla III). En contraste, el VO2 total (Figura 2a) y el gasto energético total (Figura 2b) durante el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento fueron significativamente superiores que aquellos durante el ejercicio de fuerza de alta y de baja intensidad con movimiento normal. La razón principal para el mayor VO2 total y gasto energético total en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento comparado con aquellos en el ejercicio de fuerza de alta intensidad, puede ser la duración del ejercicio. Cuanto mayor es la intensidad del ejercicio, mayor es el aumento en el VO2 total o gasto energético total (como lo había demostrado Kang y cols., 2005); sin embargo, si la intensidad es alta, la proporción de metabolismo anaeróbico sube y la acidosis intramuscular es potenciada, lo cual es inevitable que la duración del ejercicio sea acortada. Es más, en el ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal, es difícil de mantener una tensión muscular constante con acciones balísticas y una maniobra de Valsalva puede requerirse en lo que puede resultar en un aumento agudo de la presión sanguínea (ver MacDougall, 1992). En las pruebas de ejercicio en este estudio, la duración del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento fue 13 minutos más larga que el ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal y 10 minutos más larga que el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal. Como resultado, es considerado que la duración del ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal fue más corta que la del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento porque la intensidad del ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal era relativamente alta. En otras palabras, los resultados presentes indican que el ejercicio de fuerza de baja intensidad que involucra una duración del ejercicio extendida puede producir un mayor VO2 total o mayor gasto energético total con una baja carga fisiológica comparado con la del ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal. Los regímenes de ejercicio de fuerza en el estudio de Takahiro Mukaimoto y Makoto Ohno involucraron el metabolismo anaeróbico, con inducción de un aumento de la concentración de lactato sanguíneo. Tanimoto e Ishii (2006) demostraron que no había ninguna diferencia en la respuesta del lactato entre el ejercicio de baja intensidad con movimientos lentos y ejercicio de alta intensidad con movimientos más rápidos, indicando que el ejercicio indujo un estrés metabólico en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento y el ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal eran similares (ver Figura 8).Figura 8. Tanimoto e Ishii (2006).Sin embargo, en el estudio de Takahiro Mukaimoto y Makoto Ohno, las concentraciones de lactato sanguíneo promedio durante el ejercicio de fuerza de alta y baja intensidad con movimiento normal fueron significativamente superiores que durante el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento (Tabla III), y las concentraciones de lactato sanguíneo después del ejercicio fueron significativamente superiores para 60 minutos después del ejercicio en el caso del ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal y para 30 minutos después del ejercicio en el caso del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal, que en el caso del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento (Figura 3). Se considera que la concentración de lactato sanguíneo durante y después de cada ejercicio es influenciado por una diferencia en la intensidad del ejercicio, ya que la utilización del glucógeno guardado en músculo se ve afectada por la intensidad del ejercicio (ver Gaesser y Brooks, 1984). Aunque los altos valores del VO2 después del ejercicio de fuerza de alta y de baja intensidad con movimiento normal fueron ligeramente superiores que después del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento, las cantidades de consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio y el exceso en el gasto energético post-ejercicio para 180 minutos después del ejercicio, no fueron significativamente diferentes entre las tres pruebas de ejercicio. Así, parece ser que las respuestas del lactato sanguíneo no se relacionaron a la magnitud o duración del consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio. Además, en términos de cambios en la frecuencia cardíaca después de los tres tipos de ejercicios (Figura 5), las frecuencias cardíacas fueron significativamente superiores para 35 minutos después del ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal, y para 15 minutos después del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal, que después del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento. Kang y cols. (2005) demostraron que la frecuencia cardíaca después del ejercicio de fuerza era superior en una prueba de ejercicio realizada a intensidad baja-a-moderada acoplada con un volumen de ejercicio moderado a alto, que en una prueba de ejercicio realizada a alta intensidad acoplada con un volumen de ejercicio bajo. En realidad, en el presente estudio, el volumen del ejercicio [carga (kg) x repeticiones] por serie en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento (2193±62 kg/serie) fue menos que en el ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal (3395±117 kg/serie) y que el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento normal (3948±113 kg/serie). Así, se especula que la respuesta de la frecuencia cardíaca en el ejercicio de fuerza es afectada por la intensidad del ejercicio y el número de repeticiones. En general, los estudios previos (como el de Kang y cols., 2005) han demostrado que los factores que afectan el VO2 o el gasto energético después del ejercicio de fuerza son la intensidad del ejercicio y el volumen del ejercicio. En otras palabras, los factores que afectan la magnitud y la duración del consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio o el exceso en el gasto energético post-ejercicio pueden asociarse a la intensidad del ejercicio en lugar del volumen del ejercicio. Sin embargo, Kang y cols. (2005) reportaron que el VO2 después del ejercicio era superior en una prueba de ejercicio que involucraba 10 repeticiones por serie al 75% de 1MR, que en una prueba de ejercicio que involucraba 4 repeticiones por serie al 90% de 1MR. Es más, varios estudios encontraron que el VO2 permanecía elevado durante varias horas con una prueba de ejercicio de ocho a diez repeticiones de tres o más series, con cada serie realizando la repetición máxima con una intensidad moderada dentro del rango de un máximo de 8–12 repeticiones al 70–80% de 1MR. Al contrario, el consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio no se observó en los estudios en los que implicaba un ejercicio de baja intensidad, al 50% de 1MR, o un ejercicio de alta intensidad, al 90% de 1MR (Kang y cols., 2005). A partir de estos resultados, se considera que la intensidad o el volumen del ejercicio sólo no pueden explicar los aumentos en la duración y la magnitud del consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio. Se especula que hay una combinación óptima de la intensidad del ejercicio y el volumen del ejercicio (por ejemplo, tres o más series de 8–10 ejercicios al 70–80% de 1MR para 8–12 repeticiones) para aumentar el consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio con el ejercicio de fuerza. Por otro lado, en un reciente estudio comparando la síntesis de proteínas del músculo a dos diferentes intensidades de ejercicio (90% 1MR ó 30% 1MR) junto con diferentes volúmenes de ejercicio, se demostró que el aumento en la tasa de síntesis de proteínas a las 4 hs y 24 hs después del ejercicio no era significativamente diferente entre el ejercicio realizado hasta el fallo voluntario al 30% de 1MR y el ejercicio realizado hasta el fallo voluntario al 90% de 1MR, y fue indicado que el ejercicio de baja intensidad y el volumen alto de duración más larga es más eficaz en inducir el anabolismo muscular agudo que el ejercicio de alta carga y bajo volumen (Burd y cols., 2010, ver imagen). En el estudio de Takahiro Mukaimoto y Makoto Ohno, el volumen del ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento fue menos que en el ejercicio de fuerza de alt y baja intensidad con movimiento normal, pero la duración durante el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento fue más larga que en el ejercicio de fuerza de alta y baja intensidad con movimiento normal. La intensidad del ejercicio ha estado tradicionalmente definida como el porcentaje de 1MR. Sin embargo, la intensidad del ejercicio en este estudio pareció ser influenciada por el grado de esfuerzo que proporciona una parte importante del estímulo. Porque el ejercicio de fuerza en cada prueba se realizó hasta el agotamiento, todos los ejercicios pudieron ser de intensidad superior medido como grado de esfuerzo. Es decir, incluso en el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento, podrían inducirse efectos similares como aquellos en el ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal. En suma, la duración del ejercicio también podría contribuir al aumento del consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio o a un exceso del gasto energético post-ejercicio. Porque el ejercicio con movimiento repetitivo lento puede aumentar la duración de la sesión del ejercicio y puede crear un patrón de fatiga algo diferente que el movimiento repetitivo convencional, esos factores podrían relacionarse en parte al aumento agudo del metabolismo. Es más, el uso de una intensidad moderada y movimiento repetitivo más largo mientras se ejercita hasta el fallo, pueden hacer una carga más segura y más accesible a más personas, y es eficaz para los aumentos de fuerza y para la hipertrofia muscular (Burd y cols., 2010).Burd y cols., 2010.Por último, Goto y cols. (2008) demostraron que el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento mejoró notablemente la secreción de la hormona. En el particular, producía una respuesta significativamente más fuerte de norepinefrina y testosterona libre que el ejercicio de fuerza de alta intensidad con movimiento normal. La actividad del sistema nervioso simpático mejorada también puede contribuir a una tasa metabólica elevada después del ejercicio. La epinefrina y norepinefrina son fuertes estimuladores del metabolismo energético y, aunque no se midió en el presente estudio de akahiro Mukaimoto y Makoto Ohno, se especula que el aumento en el consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio o en el exceso del gasto energético post-ejercicio podría relacionarse a factores que incrementan la frecuencia cardíaca, tal como la actividad del sistema nervioso simpático o respuestas hormonales. Dadas las limitaciones de esa investigación, se requieren estudios más extensos.Conclusión Final Los resultados del presente estudio de Mukaimoto y Ohno, indican que el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento aumentó el VO2 y el gasto energético durante el ejercicio, con valores inferiores de concentración de lactato sanguíneo, doble producto (presión sistólica x FC), y frecuencia cardíaca comparado con aquellos del ejercicio de fuerza de alta y baja intensidad con movimiento normal. Es más, se observaron el consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio y el exceso del gasto energético de post-ejercicio luego de los tres tipos de ejercicios de fuerza para 180 minutos, y no hubo ninguna diferencia significativa en la cantidad total de consumo de oxígeno excesivo post-ejercicio o del exceso en el gasto energético post-ejercicio entre las tres pruebas del ejercicio. Por lo tanto, se indica que el ejercicio de fuerza de baja intensidad con movimiento lento es eficaz para aumentar el gasto energético durante y después del ejercicio, incluso con una carga fisiológicamente baja. Este tipo de ejercicio de fuerza de baja intensidad podría contribuir a la prevención de la obesidad o de la reducción de peso corporal. Sin embargo, más investigación que se enfoque en grupos diferentes, incluyendo a personas inactivas, obesas, y ancianas, debe dirigirse con un régimen de intensidad, volumen, y movimiento repetitivo del ejercicio, junto con valuaciones del esfuerzo percibido.BibliografíaAmerican College of Sports Medicine (ACSM) (2006a). ACSM’s guidelines for exercise testing and prescription (7th edn, pp. 131–173). Baltimore, MD: Lippincott Williams & Wilkins. Kang, J., Hoffman, J. R., Im, J., Spiering, B. A., Ratamess, N. A., Rundell, K. W. et al. (2005). Evaluation of physiological responses during recovery following three resistance exercise programs. Journal of Strength and Conditioning Research, 19, 305–309. Takahiro Mukaimoto & Makoto Ohno (2012): Effects of circuit low-intensity resistance exercise with slow movement on oxygen consumption during and after exercise, Journal of Sports Sciences, 30:1, 79-90. Tanimoto, M., & Ishii, N. (2006). Effects of low-intensity resistance exercise with slow movement and tonic forcé generation on muscular function in young men. Journal of Applied Physiology, 100, 1150–1157. Goto, K., Takahashi, K., Yamamoto, M., & Takamatsu, K.(2008). Hormone and recovery responses to resistance exercise with slow movement. Journal of Physiological Sciences, 58, 7–14. Burd, N. A., West, D. W., Staples, A.W., Atherton, P. J., Baker, J. M., Moore, D. R. et al. (2010). Low-load high volume resistance exercise stimulates muscle protein synthesis more than high-load low volume resistance exercise in young men. PLoS One, 5, e12033, 1–10.

Contribución energética en ejercicios de fuerza de alta intensidad.

Contribución energética en ejercicios de fuerza de alta intensidad.

Analizaremos cómo contribuyen
los sistemas energéticos durante algunos ejercicios de fuerza a una intensidad
moderada a alta. Sabemos que ejercicio físico es reconocido como una
herramienta importante para aumentar el costo energético. Su contribución para
el balance energético negativo puede llevar a la reducción de la masa grasa
corporal. El costo energético en los ejercicios cíclicos como la cinta
ergométrica y el cicloergómetro a intensidades diferentes ha sido un enfoque de
varios estudios, permitiendo el establecimiento de la relación entre el trabajo
producido y costo energético. Sin embargo, los efectos del ejercicio de fuerza sobre
el costo energético es un fenómeno que necesita ser investigado aún más.
Algunos autores reportaron que los valores más altos del costo energético ocurren
durante la sesión de ejercicio (Phillips y Ziuraitis, 2003).

Por ejemplo, en el estudio
de Phillips y Ziuraitis (2003) donde evaluaron el costo energético y la
intensidad de un protocolo de entrenamiento de la fuerza de única serie
conducido según las pautas del ACSM (del año 1998). Esa sesión de fuerza llevada
a cabo por adultos (26.7±3.8 años) duró
24 minutos, con cada serie de ejercicio de 1 minuto, y un período de recuperación de 2 minutos, para 8 ejercicios.
Los sujetos realizaron cada levantamiento hasta el fallo. El promedio
completado de repeticiones era de 15.2±0.23 para las mujeres y 15.2±0.05
para los hombres y no difirió entre hombres y mujeres, aunque los hombres
levantaron un volumen total de peso por sesión significativamente superior
(mujeres 4249.4±614.1 vs hombres 8330.7±1131.5;
p <0.0001). Durante la sesión de fuerza, los hombres generaron un costo energético absoluto significativamente superior que las mujeres para todos los valores metabólicos (Figura 1), pero estas diferencias no fueron evidentes cuando se expresaba respecto al peso corporal (mujeres 0.05±0.0 kcal·kg-1·min-1 vs hombres 0.06±0.0 kcal·kg-1·min-1). La intensidad expresada como valores de MET (calculado de los datos del ritmo metabólico de reposo individuales) estuvo dentro del rango moderado y no difirió entre hombres y mujeres (ver figura 1).Figura 1. Phillips y Ziuraitis, 2003.Mientras otros indican que el costo energético puede empezar a aumentar a partir del aumento post-ejercicio en la tasa metabólica inducida por el ejercicio de fuerza, con un impacto a largo plazo sobre la composición corporal (Schuenke y cols., 2002).Figura 2. Consumo de oxígeno diario promedio (Protocolo de ejercicio, modo circuito: 4x8-12 MR al 70-80% 1MR, 2’ de pausa entre ejercicios de press de banco, ‘power clean’ y sentadilla). (Schuenke y cols., 2002).La estimación del costo energético ha sido hecha midiendo el consumo de oxígeno (VO2). Sin embargo, Scott (2006) menciona que la participación del metabolismo anaeróbico podría representar hasta el 39% del costo energético en los ejercicios de fuerza, lo que podría estimarse agregando la acumulación del lactato sanguíneo convertido a equivalentes de O2. Scott (2006) reporta que las medidas del lactato sanguíneo individual en los ejercicios de fuerza tienen un potencial para indicar un costo energético mayor comparado con la sola medida de VO2. Este autor indica que la estimación del costo energético de culturistas se mejora con la inclusión del costo energético anaeróbico estimado a partir del lactato. Según Robergs y cols. (2007), el método de estimación del costo energético en el ejercicio de fuerza, incluyendo el EPOC es causa efecto. Es más, el propio Scott y otros autores, han demostrado que varios factores independientes contribuyen a la magnitud del EPOC. El consumo de oxígeno post-ejercicio excesivo puede variar, dependiendo ampliamente de la intensidad y duración del ejercicio, período de descanso entre las series, nutrición de pre-ejercicio, y estado de entrenamiento. Por consiguiente, medir el VO2 simplemente después del ejercicio y agregándolo al VO2 del ejercicio, no representan el verdadero costo metabólico del ejercicio de alta intensidad con precisión. A pesar de la evidencia de su inexactitud, los investigadores continúan usando este método. Algunos estudios ignoran la contribución de sistemas de energía mitocondriales simplemente (como el estudio de Phillips y Ziuraitis, 2003), lo que puede ser visto como un método inapropiado e incoherente para cuantificar el costo energético del ejercicio de fuerza. El método de déficit acumulado de oxígeno (DAO) es una manera de estimar la contribución anaeróbica al costo energético global. El concepto propuesto por Hermanssen y Medbø en 1984, ha sido considerado la medida más aceptada de la capacidad anaeróbica, según Bangsbo. A pesar de las críticas sobre su validez, el DAO se ha usado para estimar la contribución de la producción de energía aeróbica y anaeróbica a intensidades diferentes. En el ejercicio supramáximo, el VO2 se estima por la extrapolación lineal. El DAO es la diferencia entre la demanda de energía estimada y el consumo de oxígeno acumulativo (VO2Ac) durante ese mismo turno de ejercicio (ver Medbo y cols., 1988). El VO2Ac representa la porción de energía obtenida por los procesos aeróbicos y el DAO representa la porción de energía obtenida por los procesos anaeróbicos. Así, su suma iguala el VO2 total durante el ejercicio. Vale mencionar también una aclaración hecha por Scott (2005) que se puede observar en la tabla 1. Tabla 1. Allí, cada una de las tareas involucró 27.1 ± 2.3 kJ de trabajo en cinta ergométrica. El gasto energético anaeróbico fue medido como déficit de O2. El ejercicio de ritmo estable requirió 3.5 minutos y se realizó al 47% del VO2máx. El ejercicio intermitente se completó con 3 sprints de 15 segundos al ~177% del VO2máx. El asterisco (*) indica una diferencia estadística del valor del ritmo estable. Tanto los resultados significativos como no significativos tienen importancia. Por ejemplo, sin una estimación razonable del gasto energético anaeróbico puede concluirse falsamente que el gasto energético (es decir, el consumo de O2 del ejercicio + EPOC) para estas dos tareas de caminata y sprints fueron similares (149 vs 165 kJ, respectivamente), cuando ellos son significativamente diferentes (164 vs 273 kJ, respectivamente). La estimación del gasto energético anaeróbico también revela que este componente no es significativo para la tarea de baja intensidad como caminar en ritmo estable (149 vs 164 kJ), pero es para los intensos sprints intermitentes (165 vs 273 kJ). En base al consumo de O2 del ejercicio entre caminar a ritmo estable y los intensos sprints intermitentes (120 vs 16 kJ, respectivamente) se concluyó que el consumo de O2 es una medida no válida del gasto energético del ejercicio para el ejercicio breve y severo en forma intermitente. Así, a manera de ejemplo, podemos describir extensamente el estudio de Jefferson M. Vianna y cols. (2011), donde el objetivo de dicho estudio fue evaluar la proporción de energía aeróbica y anaeróbica durante ejercicios de fuerza al 80% 1MR, estimado por el método de DAO, así como también evaluar la exactitud de la predicción del costo energético supramáximo. Para tal fin, la muestra comprendió a 14 varones (26.6±5.4 años, 1.77±0.07 m de altura, 80.1±11.4 kg de masa corporal y 11.2±4.6% de grasa corporal), comprometidos en el entrenamiento de fuerza durante al menos un año con tres o más sesiones de entrenamiento de la fuerza por semana. A los sujetos se lo orientó para evitar los ejercicios de fuerza durante el período del experimento, pero fueron autorizados a llevar a cabo sólo entrenamiento aeróbico de baja intensidad y de corta duración (hasta 20 minutos) y calistenia (por ejemplo, ejercicios abdominales, estiramientos). Todos los procedimientos se realizaron en el mismo gimnasio y distribuídos en 6 sesiones. Todas las sesiones de ejercicio se realizaron a la tarde. Primera Sesión – se midieron la altura, peso y varios pliegues cutáneos (pecho, media-axila, tricipital, subescapular, abdominal, suprailíaco, y muslo. La densidad del cuerpo fue calculada usando la ecuación propuesta por Jackson y Pollock (1978) y la ecuación de Siri fue usada para convertir la densidad en porcentaje de masa grasa. Todas las mediciones se realizaron por la mañana. Segunda sesión - llevada a cabo el mismo día por la tarde, los voluntarios realizaron el test de 1RM para los ejercicios: press de banco, media sentadilla, tirón de polea alta y extensión de tríceps. Tercera sesión - después de un intervalo de 72 horas, un retest de 1MR se realizó. La 1MR mayor con menos de 5% de diferencia fue considerada como la verdadera 1MR. Cuarta sesión - ocurrió 48 horas después del test de 1MR. En esta sesión, el VO2 fue medido para cada ejercicio al 12% y 20% de 1MR. Quinta sesión - ocurrió después de un período de recuperación de 48 horas. En esta sesión, el VO2 fue medido para cada ejercicio al 16% y 24% de 1RM. Sexta sesión - se realizó una semana después. En esta sesión, los sujetos realizaron los cuatro ejercicios al 80% 1MR. Los turnos de ejercicio al 12, 16, 20 y 24% de 1MR, duraron de 3 a 5 minutos (hasta que el agotamiento voluntario o incapacidad de mantener el ritmo aparecían). Después de cada turno de ejercicio, fue incluido un período de recuperación suficiente para que el VO2 baje hasta un valor de más de 2 ml·kg-1·min-1 sobre los valores individuales de reposo. El valor de reposo se tomó como el VO2 inferior promediado sobre 1 minuto durante un descanso de 10 minutos antes del primer turno de ejercicio realizado. Ningún precalentamiento se realizó antes de cualquiera de los turnos de baja intensidad del ejercicio. La cadencia de 20 repeticiones por minuto (1.5 segundos en la fase excéntrica y 1.5 segundos en la fase concéntrica) fue controlada por un metrónomo electrónico. En el turno de ejercicio al 80% de 1MR, los sujetos mantuvieron la misma cadencia, pero realizaron un número máximo de repeticiones hasta el agotamiento final. Durante el ejercicio (incluso los períodos de recuperación) el gas expirado fue continuamente medido por analizador de circuito aéreo abierto (COSMED, K4b2, Roma, Italia). Los gases expirados fueron medidos respiro-a-respiro y un procedimiento de 10 segundos en promedio se usó para el análisis subsecuente. Los valores promedio del VO2 en el último minuto de ejercicio al 12, 16, 20 y 24% 1MR fueron trazados para pronosticar el VO2 al 80% de 1MR. El DAO fue calculado como la diferencia entre la demanda de O2 estimado del 80% 1MR y el acumulado (VO2Ac) durante ese mismo turno de ejercicio (Medbo y cols., 1988). La contribución relativa de energía anaeróbica y aeróbica durante el ejercicio fue determinada por el DAO y el VO2Ac, respectivamente. La linealidad de las regresiones de VO2 fue más baja en la media sentadilla (r = 0.90) y más alta en los restantes tres modos de ejercicio (R> 0.92). En paralelo, el error
estándar de regresión fue más alto para la sentadilla (5.24 ml·kg-1·min-1),
comparado con los restantes tres ejercicios (de 1.15 a 1.32 ml·kg-1·min-1). El
costo energético predecido y el VO2Ac, así como la contribución anaeróbica
fueron mayores en la media sentadilla
(Tabla 2).Tabla 2 .Mediciones del costo
energético y estimaciones al 80% 1MR para el press de banco, la media
sentadilla, la extensión de tríceps y el tirón de polea.CET= costo energético total; ESP
= error estándar de predicción; IC95 = intervalo de confianza; VO2Ac = consumo de oxígeno
acumulativo; DAO = déficit acumulado de O2.* = diferencia significativa
(p <0.05) para todos los ejercicios,† = diferencia significativa (p <0.05) entre el press de banco y el tirón de polea.Este estudio utilizó el DAO para evaluar la proporción de energía anaeróbica y aeróbica durante los ejercicios de fuerza al 80% 1MR. Los resultados principales de este estudio fueron que en cada ejercicio que se estudió, la contribución de energía anaeróbica es predominante. Como vimos, el más anaeróbico fue la media sentadilla. Recordemos que en este estudio, se seleccionaron intensidades de ejercicio del 12 a 24% para extrapolar las mediciones de VO2 a un turno al 80% de 1MR. Los valores de costo de energía total (CET) para la media sentadilla fue de 72.80±10.27 ml·kg-1, presentando un ESP alto de 19.97±6.05 ml que puede relacionarse a la falta del dominio técnico de los sujetos de ese ejercicio. Por ejemplo, los valores promedios del CET para una carrera de 400m (que dura menos de un minuto) descripta por Reis y cols. (2004), correspondió a 174.0 ± 6.5 ml·kg-1 con un error absoluto (ESP) de 3.41±1.85 ml·kg-1. En el presente estudio de Vianna y cols., el ESP fue inferior en los ejercicios de miembros superiores y con valores promedio que estaban cercanos a los niveles reportados por Reis y cols. (2004). Comparado a los valores reportados para la carrera (Reis y cols., 2004), los valores obtenidos en la media sentadilla en el presente estudio son mucho más grandes. De nuevo, la falta de capacidad técnica de los sujetos podría explicar estos resultados parcialmente. Es más, es probable que el ejercicio de fuerza sea más sensato a las desviaciones de la linealidad en términos de ajuste del VO2 al ejercicio. Aparte del CET, interesaba principalmente cuantificar la contribución de cada uno de las vías de la resíntesis de ATP. El procedimiento que combina la estimación del DAO y la medición directa del VO2 permite estimar la contribución del metabolismo aeróbico y anaeróbico. Los resultados obtenidos en este estudio para la media sentadilla son menores que los del estudio de Schneider y Weber (2002), en los que los ciclistas varones presentaron un DAO de 46.3 ml·kg-1. Otros estudios han identificado valores más superiores que aquellos obtenidos en el estudio de Vianna y cols., tanto en atletas como en sedentarios. Sin embargo la comparación de los valores del DAO en ejercicios de fuerza con otros tipos de ejercicio (por ejemplo, carrera) no revela mucho en la bioenergética del ejercicio de fuerza. Además de la diferencia en la masa muscular involucrada, diferencias en el esquema de la contracción muscular dificultan una comparación directa. Así, más estudios del DAO en los ejercicios de fuerza son necesarios para entender bien el perfil de producción de energía anaeróbica. Con respecto a la influencia de la masa muscular sobre el DAO, Medbø y Burgers (1990) demostraron que, al usar la pendiente de 10% durante una carrera en cinta ergométrica, el valor del DAO era superior un 24%, comparado con una pendiente de 5%. Similarmente, Olesen (1992) encontró que el DAO de atletas era aproximadamente un 88 a 92% superior durante la carrera en cinta ergométrica con pendiente entre 15 y 20%, comparado a la de una pendiente del 1%. Así, uno esperaría en el ejercicio de fuerza, un DAO superior en ejercicios con una mayor masa muscular involucrada. Debe notarse, que en el tirón de polea, los valores del DAO fueron más bajos que los del ejercicio de extensión de tríceps, lo que parece contradecir ese principio. Esto podría explicarse por el envolvimiento de grupos musculares que estabilizan el movimiento del cuerpo durante la extensión del codo. Tal inferencia puede sostenerse parcialmente por el estudio de Ogita y cols. (1996), quienes fragmentaron el movimiento de 'crawl' frontal y encontraron un DAO menor para los miembros superiores comparado a los miembros inferiores. Ests autores afirmaron que el envolvimiento de los músculos estabilizadores del tronco era un factor influyente en el DAO. En el presente estudio de Vianna y cols., los resultados indican que el DAO en el ejercicio de fuerza es influenciado por la participación mayor de masa muscular (media sentadilla), pero también por la influencia del ejercicio que se está llevando a cabo con pesos libres (press de banco) comparado al ejercicio realizado con el uso de poleas (extensión de tríceps y tirón de polea). La proporción de masa muscular involucrada en el ejercicio es un factor limitante en el número de repeticiones en el ejercicio de fuerza. Normalmente, los grupos musculares más grandes tienen una tasa absoluta superior de ATP-PC que los grupos menores, solamente por el tamaño del músculo, que puede promover mayor energía inmediatamente posponiendo el uso de glucógeno muscular como fuente de energía, ofreciendo así una producción de lactato más tarde. También, los ejercicios multi-articulares podrían retrasar la fatiga promoviendo el recambio de las unidades motoras, sobre todo entre otros grupos musculares, este hecho podría retrasar el fallo muscular concéntrico momentáneo. Otro factor que podría influir en el número de repeticiones sería la curva de longitud-tensión. En realidad, según Rassier y cols. (1999), hay una longitud óptima donde la fibra muscular (específicamente el sarcómero) produce su potencia máxima. Por lo tanto, el número de puentes cruzados puede, en teoría, influir en el resultado del DAO en los ejercicios de fuerza. En este estudio de Vianna y cols., la contribución aeróbica y anaeróbica del costo energético al 80% de 1MR , indica un patrón peculiar en los ejercicios de tirón de polea y en la extensión de tríceps. En efecto, se observó que había una alta contribución aeróbica en proporción a la masa corporal requerida para el tríceps, lo que podría indicar un rol mayor de los músculos estabilizadores y músculos sinérgicos (Ogita y cols., 1996). En cuanto al ejercicio de tirón de polea, el porcentaje superior se explicaría por el levantamiento “aeróbico” de los brazos sobre la línea del hombro. Gasto energético (GE) anaeróbico (puntos blancos) y aeróbico (puntos negros) durante el curso de 7, 14, y 21 repeticiones. Téngase en cuenta que el componente anaeróbico parece crecer más en tanto las repeticiones aumentan, indicando quizás un componente del gasto energético anaeróbico creciente para el ejercicio del press de banco. (Scott y cols., 2009).En el estudio de Scott y cols. (2009), la relación entre la contribución aeróbica y anaeróbica en el press de banco en ocho sujetos que se ejercitaron al 50% de 1MR, indica una relación entre el número de repeticiones (7, 14 y 21) y la contribución anaeróbica (ver figura). Se encontró una contribución anaeróbica del 73.1±14.4% (7 reps), 74.4±9.9% (14 reps) y 71.5±10.8 (21 reps). En el estudio de Vianna y cols, se observó que los valores para el ejercicio de press de banco al 80% de 1MR presentaban valores promedio que eran inversamente proporcionales al componente anaeróbico. Vale la pena aclarar que la fracción anaeróbica calculada en este estudio de Vianna y cols (para 8-11 repeticiones) fue más alta que la observada por Scott y cols. (2009) con 21 repeticiones. La diferencia en la carga que se usó (80% vs 50%), así como los diferentes métodos de estimación del metabolismo anaeróbico, puede explicar las discrepancias.Los resultados del presente estudio de Vianna y cols, hacen pensar en una gran proporción del metabolismo anaeróbico durante el ejercicio al 80% 1RM en cuatro ejercicios de fuerza que se analizaron utilizando el método del DAO: El press de banco = 77,66±6,95%; la media sentadilla = 87,44±6,45%; la extensión de tríceps = 63,91±9,22%; el tirón de polea = 71,99±13,73%. Los resultados del presente estudio indican que el DAO durante los ejercicios de fuerza presenta un patrón que no coincide con los informes en la literatura para otros tipos de ejercicio. La exactitud de la estimación de la demanda de energía total al 80% 1RM fue aceptable en el press de banco, en la extensión de tríceps y en el tirón de polea, pero no en la media sentadilla. Más estudios faltarían para investigar la validez de este método para el análisis en ejercicios de fuerza.BibliografíaOlesen HL. Accumulated oxygen deficit increases with inclination of uphill running. J Appl Physiol, 1992; 73(3): 1130-4. Ogita F, Hara M, Tabata I. Anaerobic capacity and maximal oxygen uptake during arm stroke, leg kicking and whole body swimming. Acta Physiol Scand, 1996; 157(4): 435-41. Phillips WT., Ziuraitis JR. Energy Cost of the ACSM Single-set Resistance Training Protocol. J Strength Cond Res, 2003; 17(2): 350-5. Jefferson M. Vianna, J.P. Lima, F.J. Saavedra, V.M. Reis. Aerobic and Anaerobic Energy During Resistance Exercise at 80% 1RM. J Hum Kinet. 2011 September; 29A: 69–74. Scott CB. Contribution of Blood Lactate To the Energy Expenditure of Weight Training. J Strength Cond Res, 2006; 20(2): 404-11. Schuenke MD, Mikat RP, McBride JM. Effect of an acute period of resistance exercise on excess post-exercise oxygen uptake: implications for body mass management. 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Journal of Applied Physiology, 2002; 92(5): 1795-1801.J.M. Vianna, J. Lima, F.J. Saavedra, V.M. Reis. Aerobic and Anaerobic Energy During Resistance Exercise at 80% 1RM. Journal of Human Kinetics Special Issue 2011, 69-74.-1801.

CONSUMO DE ENERGÍA AERÓBICA DURANTE EL ENTRENAMIENTO CON PESAS RECREATIVO EN MUJERES Y VARONES

CONSUMO DE ENERGÍA AERÓBICA DURANTE EL ENTRENAMIENTO CON PESAS RECREATIVO EN MUJERES Y VARONES

Ponemos a disposición de los lectores, un artículo de Beth
Morgan, Sarah J. Woodruff y Peter M. Tiidus – Journal
of Sports Science and Medicine (2003) 2, 117-122.RESUMEN

La
influencia del sexo sobre el consumo de energía aeróbica durante el
entrenamiento con pesas no se ha investigado sistemáticamente. Nosotros
determinamos el gasto de energía aeróbica absoluto y relativo durante la realización
de dos programas de entrenamiento con pesas de diferentes intensidades,
duraciones y trabajo total en varones y mujeres. Ocho varones y siete mujeres
entrenados en fuerza en forma recreativa (20-29 años) completaron dos sesiones
de entrenamiento con pesas al azar que involucran 2 series de 8 ejercicios
estándar de la parte superior e inferior del cuerpo a una cadencia fija
separada por 45 segundos de descanso entre las series y ejercicios (48 hrs
separadas). Hubo una sesión pesada de 8 repeticiones al 100% de 8 máximas
repeticiones (8RM), con una duración de ~19 minutos y otra de 15 repeticiones
al 85% de 8RM, la duración fue de ~23 minutos. El VO2 fue determinado
continuamente a lo largo de las sesiones de entrenamiento. La masa magra
corporal fue estimada a partir de medidas de pliegues cutáneos y del peso
corporal. El gasto energético fue estimado a partir de mediciones metabólicas
respiro-por-respiro usando un equipo de medición metabólica portátil (Cosmed K4b2).
El gasto energético aeróbico absoluto (kJ total) y la tasa de gasto energético
por minuto (kJ por minutos) no fue significativamente diferente entre las intensidades
alta y baja, y entre los sujetos varones y mujeres. La tasa de gasto de energía
promedió aproximadamente entre 10-12 kJ por minuto. Sin embargo, el gasto
energético aeróbico relativo (J por masa magra en kg por minuto por unidad de
trabajo) fue significativamente superior (p <0.02) para mujeres comparado a los varones en ambas intensidades: Alta (26.46±8.06 mujeres vs 14.36±3.02 varones) y Baja: (19.91±4.28 mujeres vs. 9.83±3.28 varones). Se concluyó que las mujeres liberan un gasto energético aeróbico relativo mayor que los varones al realizar programas de levantamiento de pesas de tipo recreativo.

El Efecto del Número de Series sobre el Gasto Energético Post-Ejercicio: más es mejor?

El Efecto del Número de Series sobre el Gasto Energético Post-Ejercicio: más es mejor?

Como se sabe a través de la literatura científica, el entrenamiento de la fuerza también podría
ser un método eficaz para mejorar la composición corporal a través de los
aumentos en la masa magra corporal y, por lo tanto, en el metabolismo de reposo,
mayor gasto energético durante el ejercicio, y finalmente un mayor gasto
energético y oxidación de grasas en el período post-ejercicio, como afirma Poehlman
E.T. y cols. (1998). Este aumento en el gasto energético en el período
post-ejercicio es definido como el gasto energético excesivo post-ejercicio, mientras que si el
consumo de oxígeno es reportado en lugar del gasto energético, se utiliza el término
de consumo excesivo de oxígeno post-ejercicio
(EPOC).Existen muy pocos estudios que determinaron la influencia
del número de series sobre el gasto energético excesivo post-esfuerzo. Uno de ellos, es el de Haddock y Wilkin
(2006) donde se investigó si aumentando el volumen de un programa de
entrenamiento de la fuerza, manteniendo la intensidad del entrenamiento, el
mismo aumentaría el gasto energético de la recuperación en forma significativa,
de acuerdo al gasto energético excesivo post-ejercicio. Para ello, 15 mujeres
entrenadas en fuerza fueron seleccionadas. La altura y el peso promedio de
ellas eran de 163.6 (± 1.5) cm y 63.5 (± 2.4) kg. Luego se les evaluó la
composición corporal por una evaluación de pliegues cutáneos de 7 sitios
estándar con un porcentaje de grasa corporal de 24.0 (± 1.6) %. Todas completaron
dos protocolos de entrenamiento de la fuerza, a saber: ambos protocolos
consistieron en 9 ejercicios realizados hasta la fatiga volitiva. Para ello, la
fuerza de 8 MR se evaluó en los 9 ejercicios en el siguiente orden: press de
banco, press de piernas, tirón de polea, curl de piernas, press de hombros
trasnuca, extensión de rodillas, curls de bíceps, tirón de polea de tríceps, y
‘crunch’ abdominal. La única diferencia entre los dos protocolos era el número de
series (1 serie o 3 series). Todas las mujeres completaron ambos protocolos en
una forma aleatorizada y compensada. El gasto energético, determinado por el
consumo de oxígeno y coeficiente del intercambio respiratorio (RER), fue
continuamente medido antes del ejercicio, durante la sesión del ejercicio, y
durante los 120 minutos de la recuperación.Una sesión se realizó en el primer día, y luego se realizó
dos días después la siguiente, al mismo momento del día. Durante el
entrenamiento, cada repetición fue supervisada para asegurar la técnica apropiada.
Durante cada serie, las mujeres levantaban el peso hasta el fallo, manteniendo
la técnica apropiada para adherir a las pautas indicadas por el ACSM. Por lo
tanto, se esperaba que el número de repeticiones total variara entre los
individuos y series. Después de cada ejercicio las mujeres descansaban 90
segundos antes de empezar el próximo ejercicio. Durante el período de descanso
de 90 segundos, las mujeres se trasladaban a la próxima estación para estar
listo para empezar el próximo ejercicio inmediatamente después de la
recuperación. Durante el protocolo de 1 serie, las mujeres realizaron cada uno
de los nueve ejercicios en un tiempo. Durante el protocolo de 3 series, las
mujeres pasaron por el mismo circuito como el realizado con el protocolo de 1 serie,
y luego repitieron el circuito dos veces más. Se esperaba que la duración del
tiempo exacto exigido para realizar el entrenamiento completo variara de alguna
manera, dependiendo sobre el número de repeticiones efectuadas. Sin embargo, fue esperado que cuando los
sujetos realizaran el protocolo de 3 series, tomaría aproximadamente tres veces
más tiempo para completar el entrenamiento. Las medidas metabólicas fueron
reunidas continuamente a lo largo del período de ejercicio, incluyendo los
levantamientos reales y el período de 90 segundos de pausa. Durante el
ejercicio, las medidas metabólicas se promediaron sobre incrementos de 5
minutos para la grabación de datos. Después del último segmento completo de 5
minutos, los datos fueron registrados hasta la última repetición en el final
del ejercicio que era completado. Después de completar la sesión de ejercicio,
las mujeres descansaron en la misma silla donde se tomaron las medidas basales.
Ellas descansaron tranquilamente en la silla, mirando televisión o leyendo, con
continuo monitoreo (respiro a respiro) del metabolismo para los próximos 120
minutos. Los datos metabólicos de la recuperación fueron promediados y
registrados en incrementos de 15 minutos para los 120 minutos totales de
recuperación. Ninguna ingesta de comida fue permitida, pero el agua siempre
estuvo disponible. Los datos metabólicos inmediatamente antes de y después de
cualquier descanso de agua fue promediado para recuperar cualquier punto de
datos perdido. Las muestras del lactato
sanguíneo fueron reunidos en la línea de base (reposo), inmediatamente
post-ejercicio, y a 30, 60, 90, y 120 minutos post-ejercicios. El gasto energético neto durante el ejercicio fue
significativamente mayor durante el protocolo de 3 series (661.9 ± 43.9 kj)
comparado con el protocolo de 1 serie (234.7 ± 13.4 kj). Sin embargo, por
minuto de ejercicio, no hubo ninguna diferencia significativa entre los dos
protocolos. Durante la recuperación de 120 minutos, el gasto energético
excesivo post-ejercicio neto no fue significativamente diferente entre los dos
protocolos (93.3 ± 20.1kj) después del protocolo de 1 serie, y 94.1 ± 7.1kj
después del protocolo de 3 series). Sin embargo, cuando se compara el gasto
energético excesivo post-ejercicio al número de minutos gastados en la sesión
de ejercicio, el protocolo de 1 serie llevó a un gasto energético
significativamente mayor en el período de recuperación (1.0 ± 0.22 kj/min) que
lo realizado con el protocolo de 3 series (0.4 ± 0.03 kj/min). En las Figuras
1,2 y 3 se pueden observar los resultados.Figura 1. El intercambio respiratorio (RER) promedio para todos los sujetos (n = 15) bajo las dos condiciones durante el ejercicio. Sólo los primeros 20 minutos de ejercicio se registra para el grupo de 1 serie y a los 60 minutos se lista para el grupo de 3 series.Figura 2. El RER promedio para todos los sujetos (n = 15) durante los 120min de recuperación, bajo las dos condiciones.Figura 3. Kilojoules promedio por minuto para todos los sujetos (n = 15) desde la línea de base (reposo) hasta a través de la recuperación, bajo ambas condiciones.El hallazgo principal en este estudio es que cuando las
mujeres previamente entrenadas en fuerza realizan un protocolo de entrenamiento
de la fuerza de 1 serie o 3 series al fallo (fatiga volitiva), con un período
de pausa entre series de 90 segundos, el gasto energético excesivo
post-esfuerzo, sobre la recuperación de 120 minutos, no es significativamente
diferente entre los 2 protocolos.Es decir, aumentando la duración de un protocolo del
entrenamiento de la fuerza aumentarán la energía total expendida. Sin embargo,
los resultados de este estudio demuestran que en mujeres previamente entrenadas
en fuerza, realizando 3 series de entrenamiento de la fuerza con un tiempo de
90 segundos de recuperación entre las series no aumentarían significativamente
el gasto energético excesivo post-ejercicio por encima del encontrado con 1
serie única. Por lo tanto, la energía neta gastada por minuto de tiempo
invertido en la sesión del entrenamiento de la fuerza es mayor con el protocolo
de 1 serie.Bibliografía1.B.
L. Haddock and L. D. Wilkin, “Resistance training volume and post exercise
energy expenditure,” International Journal of Sports Medicine, vol. 27, no. 2,
pp. 143–148, 2006.2.American College of Sports Medicine. ACSM’s Guidelines for
Exercise Testing and Prescription. 6th ed. Baltimore: LWW, 2000: 303.3.Poehlman
ET, Melby C. Resistance training and energy balance. Int J Sports Nutr 1998; 8:
143–159.

4.Paulo Farinatti, Antonio Gil Castinheiras Neto, and Nádia
Lima da Silva, “Influence of Resistance Training Variables on Excess
Postexercise Oxygen Consumption: A Systematic Review,”ISRN Physiology, vol. 2013, Article ID 825026, 10 pages, 2013.

Contracciones musculares máximas explosivas y su efecto sobre el gasto energético: menos carga es mejor?

Contracciones musculares máximas explosivas y su efecto sobre el gasto energético: menos carga es mejor?

La
intensidad del ejercicio de fuerza es una de las variables a manipular a la
hora de querer buscar un mayor gasto energético. La intensidad del ejercicio en
este caso, la definimos con un % de una máxima repetición (1MR), donde por
ejemplo, un 40-50% de 1MR lo podríamos considerar como ‘liviano, 55-70% como ‘moderado’
y 70-75% como ‘pesado’.

Es comúnmente aceptado que el gasto energético
aumenta en tanto aumenta la intensidad del ejercicio también. Tradicionalmente,
las personas que entrenan la fuerza en forma recreativa, utiliza contracciones
lentas o controladas para llevar a cabo su rutina de trabajo de fuerza en un
gimnasio. En cambio, las contracciones máximas explosivas requieren mover las
cargas a una aceleración concéntrica máxima. Este tipo de acciones están siendo
utilizadas con cada vez más frecuencia entre las personas que hacen pesas en
forma recreativa, y ya no algo exclusivo de los deportistas. Ya en el estudio
de Mazzetti S. y cols. (2007) encontraron que las contracciones explosivas aumentaban
más el gasto energético que las contracciones lentas. Y ubicaron el 60% de 1MR
como el porcentaje que mayor gasto energético producía, inclusive por encima de
las intensidades del 80% de 1MR (ver figura 1). Figura 1. Mazzetti (2007).Una explicación para
ello, sería por el hecho que protocolos con altas cargas requieren de más
series con menos kilogramos por serie. De allí, que la diferencia entre las
sentadillas ‘moderadas’ y ‘pesadas’, observadas en el estudio de Mazzetti, podría
deberse al mayor kilaje por serie durante el 60% de 1MR (es decir, más carga
realizada por series) y no a causa de las diferencias en la intensidad del
ejercicio. La cuestión sería saber cuál carga hace óptimo el gasto energético
con contracciones explosivas. Para lo cual, otro estudio del mismo autor
(Mazzetti y cols. (2011) nos puede aclarar esta duda. En dicho estudio, 10
hombres entrenados en fuerza: 22±3.6 años de edad, 84±6.4 kg de peso corporal,
180±5.1 cm de altura, 13±3.8 % de grasa corporal. El diseño del estudio y
los protocolos se pueden observar en las figuras 2,3 y 4.Como vemos, los sujetos
utilizaron 4 protocolos con diferentes intensidades de ejercicio, a saber:
LIVIANO 48 (48% de 1MR), MODERADO 60 (60% de 1MR) y PESADO 72 (72% de 1MR).
Porque el total de kgs levantados por serie (kg/serie) para el régimen PESADO
72 era menor en comparación a los demás protocolos, un protocolo adicional fue
agregado usando el 72% de 1MR (PESADO 72 (igualado)) donde los kgs por serie
fueron igualados a los otros 2 protocolos (LIVIANO 48 y MODERADO 60). Lo que se
intentó buscar con esto, era saber si el gasto energético era más bajo durante
y después del protocolo PESADO 72 y testear si diferentes cargas podrían
afectar el gasto energético de forma que los protocolos PESADO 72 (igualado)
era mayor que MODERADO 60, y éste ser mayor que LIVIANO 48. Luego de las
determinaciones de composición corporal, realizaron 2 series de calentamiento
de sentadilla y luego su 1MR fue testeado. El press de pecho también fue
utilizado luego para sacar un 1MR. Luego los participantes se familiarizaron
con los protocolos realizando 8 repeticiones al 60% de su 1MR de ambos
ejercicios, descendiendo la carga en 2” (fase excéntrica) y subiendo la carga
máximamente sin rebotes. Una semana después, hubo otra sesión de
familiarización que incluía 5 series de ambos ejercicios al 72% de 1MR para 5
repeticiones con 2” en la fase excéntrica y máximamente la fase concéntrica. En
la tercera semana, hubo un ‘control’ sin ejercicio sobre aspectos nutricionales
y descanso para la toma de muestras sanguíneas y de aire expirado.
Posteriormente a ese control que duró 94’, los sujetos realizaban la última
sesión de familiarización que incluía 4 series de 10 repeticiones al 48% de 1MR
de ambos ejercicios con 2” en la fase excéntrica y máximamente la fase
concéntrica. Las semanas 4-7, fueron realizados todos los protocolos en forma
aleatoria, con sus respectivas entradas en calor (1×4 erp al 30% de 1MR para
ambos ejercicios). El protocolo PESADO 72 tuvo una carga adicional, como
dijimos antes, para igualar los kilogramos levantados en los otros protocolos.
Después de estos protocolos, los sujetos quedaban sentados semi inclinados
durante 60’ post-ejercicio. El VO2 fue calculado por calorimetría indirecta en
L·min-1 para calcular los ritmos de gasto energético promedio (kcal·min-1) en
los puntos que se indican en la figura del diseño experimental. El gasto
energético fue calculado usando los datos del VO2 y la ecuación de L O2·min-1
multiplicado por 4.9 Los valores del gasto energético total fueron calculados
para la duración de cada protocolo. El gasto energético asociado con la producción
nde lactato también fue sumado usando el equivalente energético para cada
aumento de mmol en el lactato sanguíneo después del ejercicio (0.02698 kcl/kg
de peso corporal). Los
resultados se observan las figuras 5,6,7,8, y 9. Los ritmos de gasto energético
fueron significativamente mayores (p≤0.05) con LIVIANO 48 y PESADO 72
(igualado) que con PESADO 72 durante la sentadilla (7.3±0.7; 6.9±0.6 > 6.1±0.7
kcal/min) y durante el press de pecho (4.8±0.3; 4.7±0.3 > 4.0±0.4 kcal/min) y 5’ después de los
protocolos (3.7±0.1; 3.7±0.2 > 3.3±0.3 kcal/min),
pero no hubo diferencias significativas en las Kcal totales entre los
protocolos. Tampoco hubo diferencias significativas entre los protocolos en el
peso total levantado, aunque hubo diferencias significativas entre los
protocolos para los kgs/serie y también lo hubo para la potencia pico (ver
figuras).Hubo diferencias significativas en las concentraciones de lactato entre
los protocolos (ver figuras).Figura 9. Lactato
Sanguíneo. *Diferencia con Reposo; # diferencia LIVIANO 48 > PESADO 72 y
MODERADO 60; † diferencia LIVIANO 48 > PESADO 72; ¥
diferencia PESADO 72 (igualado) > PESADO 72; ç diferencia MODERADO 60 >
PESADO 72.Los
resultados indicaron que, contrario a la hipótesis de si la carga podría
influir el gasto energético de manera que cargas pesadas fueran mayores que
moderadas y que livianas cargas con igual carga en kilogramos, se puede
observar que el ritmo del gasto energético fue mayor durante las cargas
livianas que en las cargas moderadas y pesadas, y que no hubo diferencias en el
gasto energético total entre todos los protocolos. Con lo cual, la intensidad
del ejercicio no podría tener un efecto sobre el gasto energético cuando
contracciones explosivas son utilizadas. Sin embargo, las tasas del gasto
energético fueron más altas con pesos más livianos y las cargas pesadas (es
decir, menos kg/serie) resultó en menor gasto energético. Por lo tanto, la
carga liviana podría ser la mejor intensidad del ejercicio para mejorar
respuestas del gasto energético con ejercicios máximamente explosivos. De todas
maneras, los autores reportan que a los participantes se les hizo muy difícil levar
a cabo el protocolo PESADO 72 (igualado) y recomiendan utilizar cargas livianas
(50% de 1MR) para poder hacer más efectivo un protocolo de entrenamiento que
busque mejorar las respuestas del gasto energético con contracciones máximas y
explosivas. Por qué las cargas livianas aumentan las tasa de gasto energético
más con contracciones explosivas? Una explicación podría relacionarse a la
capacidad de contraer los músculos más potentemente. Se ha indicado valores de
30-40% de 1MR ser el mejor % para los ejercicios de tren superior y del 40-50%
de 1MR para el press de pecho. Los resultados
de este experimento, sostienen eso último al encontrar el mayor pico de
potencia al 48% de 1MR. Esto podría haber permitido a los sujetos reclutar
unidades motoras más rápidas resultando en mayores tasas de gasto energético. En
efecto, las células musculares rápidas han sido demostradas de consumir de 3 a
4 veces más ATP comparada a las fibras lentas (Henneman, 1958).Por
lo tanto, la intensidad del ejercicio no puede afectar el gasto energético con
contracciones explosivas, pero cargas livianas (~50% de 1MR) pueden preferirse
debido a las tasas superiores de gasto energético, y puesto que la carga más
pesada requiere más series con menor kgs/serie.Por
último, estos resultados también son los primero en demostrar que bajando los
kgs/serie dramáticamente se reducen las tasas de gasto energético, incluso
cuando los kilogramos totales levantados durante cada protocolo se emparejaron.
Así, los profesionales del fitness deben considerar los kilogramos-por-serie
como la variable aguda para los diseños de programa de ejercicios con pesas
orientados a buscar respuestas del gasto energético.BibliografíaMazzetti
S, Douglass M, Yocum A, and Harber M. Effect of explosive versus slow
contractions and exercise intensity on energy expenditure. Med Sci Sports Exerc
39: 1291-1301, 2007.

Mazzetti,
Scott A. Ph.D.; Wolff, Christopher; Collins, Brittany; Kolankowski, Michael T.;
Wilkerson, Brittany; Overstreet, Matthew; and Grube, Troy (2011). Influence of
Differences in Exercise-intensity and Kilograms/Set on Energy Expenditure
During and After Maximally Explosive Resistance Exercise, International Journal
of Exercise Science: Vol. 4: Iss. 4, Article 8.