Tests de sensibilidad alimentaria en deportistas: qué miden realmente y qué dicen las sociedades de alergología
Los tests de sensibilidad alimentaria se han convertido en un producto habitual entre deportistas. El kit doméstico incluye una lanceta, una tarjeta para la muestra de sangre capilar y un sobre de devolución. Pocos días después llega un informe que clasifica unos 100 alimentos como de reacción baja, media o alta y recomienda eliminar los “altos”. A menudo se sugiere repetir la prueba semanas más tarde.
Las promesas son identificar alergias, intolerancias o “sensibilidades”, explicar síntomas como hinchazón o fatiga y mejorar la recuperación y el rendimiento. Algunas empresas contactan directamente con deportistas y equipos, por lo que el nutricionista deportivo debe saber qué hay detrás de estos informes.
¿Qué miden realmente estos tests?
Casi todos miden inmunoglobulina G (IgG), y a veces su subclase IgG4, frente a un panel de alimentos. Las inmunoglobulinas son proteínas producidas por los linfocitos B y se dividen en cinco clases: IgA, IgD, IgE, IgG e IgM, cada una con un papel distinto en la defensa del organismo. La IgG es el anticuerpo más abundante en sangre. Se genera cuando el sistema inmunitario encuentra moléculas extrañas, normalmente proteínas (antígenos), y su unión a ellas señala a otras células inmunitarias que deben eliminarlas.
Tras una comida, pequeñas cantidades de proteína alimentaria, intacta o parcialmente digerida, pasan del intestino a la sangre y la linfa. Actúan como antígenos, pero rara vez provocan reacciones alérgicas porque se eliminan con rapidez con ayuda de la IgG. Por tanto, la presencia de IgG frente a un alimento indica dos cosas:
- La persona ha consumido ese alimento, normalmente de forma repetida.
- Su sistema inmunitario lo ha gestionado de forma normal.
Un grupo de trabajo de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) concluyó que la IgG4 específica de alimentos refleja exposición repetida y tolerancia inmunológica, vinculada a la actividad de los linfocitos T reguladores, y que no debe considerarse un factor causante de hipersensibilidad (1). Es una respuesta normal y no motivo de preocupación.
¿Qué se puede concluir de un resultado?
La alergia alimentaria depende de la IgE, no de la IgG
La alergia alimentaria está mediada por otro anticuerpo, la IgE. La IgE específica se une a mastocitos y basófilos. Cuando la proteína del alimento se fija a ella, estas células liberan histamina y otros mediadores en cuestión de minutos. El resultado es la reacción alérgica típica, que va desde urticaria e hinchazón de labios hasta dificultad respiratoria y anafilaxia.
La IgG no participa en esta vía. No hay evidencia convincente de que la IgG4 active la liberación de histamina en humanos, ni estudios controlados que demuestren su valor diagnóstico en alergia alimentaria (1).
Un resultado alto no es una alergia; uno bajo no tranquiliza
Una IgG elevada frente a un alimento no indica alergia ni intolerancia. Sí aporta información, pero sobre la dieta: refleja qué alimentos consume el deportista con regularidad. Por eso los alimentos marcados en estos informes suelen ser los básicos de su dieta, como leche, huevo o trigo.
La conclusión opuesta también es errónea. Una persona con una alergia genuina mediada por IgE puede no tener IgG elevada frente a ese alimento. Podría recibir el consejo de reintroducir un alimento capaz de provocar una reacción potencialmente mortal (2).
Una IgG alta frente a un alimento muestra qué alimentos consume el deportista de forma habitual, no cuáles le causan problemas.
El problema del término “sensibilidad” y el efecto placebo
La palabra “sensibilidad” añade confusión porque carece de una definición clínica consensuada, de modo que no se puede demostrar que no exista. Si el deportista se siente mejor tras eliminar alimentos, lo interpreta como prueba de que el test funciona. Sin embargo, los síntomas pueden mejorar con cualquier cambio dietético por motivos que no tienen que ver con la IgG.
Otros tests vendidos con el mismo fin
Los paneles de IgG no son la única prueba ofrecida para detectar “alimentos problemáticos”. Una revisión sobre pruebas no validadas para reacciones adversas a alimentos identificó seis tipos (3):
- Tests citotóxicos: miden cambios en el volumen de los leucocitos tras incubarlos con alimentos.
- IgG o IgG4 sérica frente a alimentos.
- Provocación y neutralización intradérmica con extractos alimentarios.
- Análisis de cabello.
- Test electrodérmico.
- Kinesiología aplicada: se evalúa la fuerza muscular mientras la persona sostiene un alimento.
La revisión concluyó que, en algunos casos, el método de laboratorio puede ser válido, pero ningún estudio demuestra correlación con enfermedad. En otros, los estudios ciegos y controlados mostraron falta de reproducibilidad y ausencia de correlación clínica. En general, la mayoría carece de plausibilidad biológica (3).
De aquí se extrae una regla sencilla: un diagnóstico alérgico genuino acota una pregunta que surge de la historia clínica del deportista. Un test que devuelve una larga lista de alimentos a evitar, sin historia clínica ni prueba de provocación, no es una prueba diagnóstica.
¿Qué dicen las sociedades de alergología sobre el test de IgG?
No hay dos posturas defendibles en este terreno. El consenso es claro:
| Organización | Año | Posición |
|---|---|---|
| EAACI (Europa) | 2008 | La IgG4 frente a alimentos es irrelevante para diagnosticar alergia o intolerancia y no debe realizarse ante quejas relacionadas con la comida (1). |
| AAAAI (EE. UU.) | 2010 | Apoyo formal a la postura de la EAACI (4). |
| Panel de expertos del NIAID (EE. UU.) | 2010 | Desaconseja pruebas no estandarizadas, incluidas la IgG4 específica y los ensayos citotóxicos (5). |
| CSACI (Canadá) | 2012 | Desaconseja firmemente el test de IgG específica para identificar o predecir reacciones adversas (2). |
| NICE (Reino Unido) | 2011; revisada en 2018 y 2024 | No usar el test Vega, la kinesiología aplicada, el análisis de cabello ni la IgG sérica específica (6). |
| WAO (internacional) | 2020 | La sensibilización por IgE es la base del diagnóstico alérgico; las pruebas no validadas se tratan aparte (7). |
La CSACI describió sus preocupaciones con detalle. Los tests se vendían directamente al consumidor en una cadena nacional de farmacias, se colocaba material promocional en salas de espera médicas sin conocimiento ni consentimiento de los médicos, cada prueba costaba entre 400 y 700 dólares canadienses, y los resultados podían provocar restricciones dietéticas innecesarias y el riesgo de reintroducir un alimento al que la persona es realmente alérgica (2).
La guía NICE se centra en menores de 19 años, pero el mismo razonamiento es aplicable a adultos. Sus recomendaciones se revisaron en 2018 y 2024 sin que se considerara necesaria ninguna actualización.
Las organizaciones de alergología de Europa, Estados Unidos, Canadá y Reino Unido coinciden: el test de IgG alimentaria no debe usarse para el diagnóstico.
¿Qué sí funciona en el diagnóstico de la alergia alimentaria?
El documento de posición de la WAO subraya un principio válido para cualquier prueba alérgica, incluso las correctas: sensibilización no equivale a alergia (7). Una prueba cutánea (prick test) positiva o una IgE específica elevada indican que el sistema inmunitario reconoce una proteína alimentaria. Pero la alergia solo se diagnostica cuando ese hallazgo coincide con una historia de síntomas reproducibles tras ingerir el alimento.
El proceso diagnóstico es el siguiente:
- Historia clínica detallada.
- Prick test o IgE específica para comprobar una sospecha concreta.
- Prueba de provocación oral supervisada como patrón de referencia (5).
Por eso los paneles de cribado amplios son mala práctica incluso con un ensayo válido: cuantos más alimentos se analizan, más positivos sin relevancia clínica aparecen, y cada uno supone un riesgo de exclusión innecesaria.
Conclusiones prácticas para nutricionistas deportivos
- Los tests de sensibilidad alimentaria miden IgG o IgG4 frente a alimentos. Un valor elevado indica consumo regular y tolerancia inmunitaria, no alergia ni intolerancia.
- La alergia alimentaria depende de la IgE. Una IgG baja tampoco tranquiliza a un deportista que pueda ser realmente alérgico.
- Las pruebas citotóxicas, el análisis de cabello, el test electrodérmico, la kinesiología aplicada y la provocación-neutralización carecen de valor diagnóstico demostrado.
- EAACI, AAAAI, el panel del NIAID, CSACI y NICE desaconsejan la IgG específica para el diagnóstico. La WAO sitúa las pruebas basadas en IgE, junto con la historia clínica, como base del diagnóstico alérgico.
- Desaconseja a tus deportistas estas pruebas: suponen un gasto inútil y pueden causar daño por exclusión innecesaria de alimentos, con riesgo de déficits y de peor relación con la comida.
- Ante síntomas sospechosos de alergia, deriva a una evaluación médica especializada en lugar de eliminar alimentos a partir de un informe comercial.
Referencias
- Stapel SO, et al. Testing for IgG4 against foods is not recommended as a diagnostic tool: EAACI Task Force Report. Allergy 63(7) 793-796, 2008.
- Carr S, Chan E, Lavine E, Moote W. CSACI position statement on the testing of food-specific IgG. Allergy Asthma Clin Immunol 8(1) 12, 2012.
- Kelso JM. Unproven diagnostic tests for adverse reactions to foods. J Allergy Clin Immunol Pract 6(2) 362-365, 2018.
- Bock SA. AAAAI support of the EAACI Position Paper on IgG4. J Allergy Clin Immunol 125(6) 1410, 2010.
- Boyce JA, et al. Guidelines for the diagnosis and management of food allergy in the United States: summary of the NIAID-sponsored expert panel report. J Allergy Clin Immunol 126(6) 1105-1118, 2010.
- National Institute for Health and Care Excellence. Food allergy in under 19s: assessment and diagnosis. Clinical guideline CG116, 2011.
- Ansotegui IJ, et al. IgE allergy diagnostics and other relevant tests in allergy, a World Allergy Organization position paper. World Allergy Organ J 13(2) 100080, 2020.


