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Salud mental y rendimiento en futbolistas mujeres: revisión exploratoria

La evidencia disponible sobre salud mental en el fútbol femenino profesional, semiprofesional y adolescente competitivo es heterogénea y limitada a 13 estudios. Se centra sobre todo en el estrés y la resiliencia, y deja vacíos importantes (estudios longitudinales, contextos fuera de Europa y Norteamérica, análisis por posición y bienestar positivo). Para quienes trabajan con jugadoras, el panorama sirve como mapa de factores de riesgo, factores protectores e instrumentos de evaluación, no como base de recomendaciones firmes.

Revisión exploratoria sobre salud mental en el fútbol femenino: qué se estudió

Se trata de una revisión exploratoria (scoping review), un diseño que busca mapear la evidencia existente y no comparar intervenciones ni estimar efectos. Siguió las guías del Joanna Briggs Institute (JBI) y la extensión PRISMA-ScR (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses para revisiones exploratorias).

  • Búsqueda: PubMed/MEDLINE, Scopus y Web of Science, con evidencia publicada entre 2020 y 2025.
  • Población: futbolistas de nivel profesional y semiprofesional, incluidos contextos competitivos de adolescentes.
  • Muestra: 13 estudios empíricos que evaluaron explícitamente dimensiones de salud mental.
  • Objetivo: identificar los constructos psicológicos principales, los instrumentos de evaluación y los factores de riesgo y de protección en el contexto competitivo.

Resultados: estrés, ansiedad competitiva y resiliencia como ejes principales

Constructos más estudiados

Los más frecuentes fueron el estrés psicológico, la ansiedad competitiva, la resiliencia, la motivación y el bienestar.

Factores de riesgo y de protección

Categoría Factores identificados
Riesgo Exigencias competitivas intensas, fatiga acumulada y presión por el rendimiento
Protección Resiliencia individual, apoyo social, cohesión del equipo y autoconfianza

Instrumentos de evaluación más usados

  • Escala de Estado de Ánimo de Brunel (BRUMS).
  • Escala de Ansiedad Deportiva-2 (SAS-2).
  • Inventario de Ansiedad Estado Competitiva-2 Revisado (CSAI-2R).
  • Escala de Trastorno de Ansiedad Generalizada-7 (GAD-7).
  • Herramienta de Evaluación de Salud Mental en el Deporte-1 (SMHAT-1).
  • Entrevistas cualitativas.

El papel central de la resiliencia

La resiliencia se midió directamente solo en dos estudios, pero apareció de forma conceptual como tema central en el conjunto de la evidencia. Los estudios cualitativos recientes destacaron la influencia del entorno institucional y del apoyo técnico.

Qué significa para la práctica: cómo aplicar estos hallazgos con jugadoras

Al ser una revisión exploratoria, sus resultados orientan la observación y la organización del trabajo, pero no demuestran que una acción concreta mejore la salud mental o el rendimiento. Con esa cautela, estas son aplicaciones razonables:

1. Vigilar la carga competitiva y la fatiga junto con la carga física

Las exigencias competitivas intensas, la fatiga acumulada y la presión por el rendimiento fueron los principales factores de riesgo. Conviene que entrenadores y preparadores físicos incluyan en el seguimiento habitual indicadores de fatiga percibida y estado de ánimo, y que los interpreten junto con la planificación de cargas. Se trata de una asociación descrita en la revisión, no de una relación causal probada.

2. Elegir instrumentos validados para el cribado y el seguimiento

Los estudios recurrieron a escalas validadas. Si el equipo cuenta con psicólogos del deporte o profesionales de la salud mental, pueden valorar herramientas como:

  • BRUMS para el estado de ánimo.
  • SAS-2 y CSAI-2R para la ansiedad competitiva.
  • GAD-7 para síntomas de ansiedad generalizada.
  • SMHAT-1 para una evaluación más amplia de salud mental en el deporte.

La interpretación de estos instrumentos corresponde a profesionales cualificados. Un entrenador o preparador físico puede facilitar su aplicación y derivar a la jugadora cuando corresponda, pero no debe diagnosticar. Las entrevistas cualitativas también aportan información útil sobre vivencias que las escalas no capturan.

3. Fortalecer los factores protectores identificados

  • Apoyo social y cohesión del equipo: favorecer una comunicación abierta, roles claros y actividades que refuercen el vínculo entre compañeras.
  • Autoconfianza: cuidar la retroalimentación del cuerpo técnico, reconociendo el progreso y no solo el resultado.
  • Resiliencia: aunque se midió directamente en pocos estudios, apareció como tema central. Puede abordarse con apoyo psicológico especializado, sin asumir que un programa concreto la mejore, pues la revisión no evaluó intervenciones.

4. Cuidar el entorno institucional y el apoyo técnico

Los estudios cualitativos recientes señalaron la influencia del entorno institucional y del apoyo técnico. Clubes y federaciones pueden revisar si las jugadoras disponen de acceso a profesionales de salud mental, canales para expresar dificultades y un cuerpo técnico formado para detectar señales de malestar.

5. Precauciones con jugadoras adolescentes

La revisión incluyó contextos competitivos de adolescentes, pero indica la necesidad de más estudios prospectivos en esta población. Conviene actuar con prudencia, involucrar a familias y profesionales cuando sea pertinente y evitar trasladar sin ajustes lo observado en adultas profesionales.

6. No trasladar los resultados a todos los contextos

Solo hubo un estudio de contexto latinoamericano y otro asiático. Quienes trabajan en estas regiones deben tomar los hallazgos como una referencia general y no como un reflejo de la realidad local.

Limitaciones de la evidencia sobre salud mental en el fútbol femenino

  • La evidencia es heterogénea y se limita a 13 estudios.
  • No hay estudios longitudinales de varias temporadas que sigan a las jugadoras durante ciclos competitivos completos.
  • La representación de contextos latinoamericanos y asiáticos es mínima (un estudio de cada uno).
  • No se encontraron análisis por posición, por ejemplo en porteras.
  • Se prestó poca atención al bienestar positivo.
  • La resiliencia, pese a su centralidad conceptual, se midió directamente solo en dos estudios.
  • Al ser una revisión exploratoria, no permite establecer causalidad ni estimar la magnitud de los efectos. El resumen no detalla datos cuantitativos de los estudios incluidos.

Conclusiones aplicables

  • La investigación sobre salud mental en el fútbol femenino crece, pero es limitada y heterogénea (13 estudios), y se centra sobre todo en el estrés y la resiliencia.
  • Las exigencias competitivas, la fatiga acumulada y la presión por el rendimiento destacan como factores de riesgo.
  • La resiliencia individual, el apoyo social, la cohesión del equipo y la autoconfianza destacan como factores protectores.
  • Existen escalas validadas (BRUMS, SAS-2, CSAI-2R, GAD-7, SMHAT-1) para evaluar estos aspectos, siempre con interpretación profesional.
  • El entorno institucional y el apoyo técnico influyen en la salud mental de las jugadoras, según estudios cualitativos recientes.
  • Se necesitan estudios prospectivos y de intervención, con más diversidad geográfica, análisis por posición y atención al bienestar positivo.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de G-SE.
Publicación Original