El propósito de este estudio fue comparar las
producciones de potencia y las concentraciones de creatinquinasa (S-CK),
mioglobina (S-Mb) y lactato sanguíneo ([La-]b) luego de
un ejercicio máximo de 30 s en bicicleta ergométrica cuando las fuerzas
resistivas fueron dependientes de la masa corporal total (TBM) y de la masa
libre de grasa (FFM). Las concentraciones de troponina cardíaca (S-c TnI)
también fueron determinadas para excluir una pérdida de proteínas desde el
miocardio. Fueron encontradas diferencias significativas (p<0,05) en la
producción de potencia pico (PPO) entre los protocolos TBM y FFM (1020±134 vs.
953±114 Watts, respectivamente). También fueron encontradas diferencias entre
las cadencias de peleo y las fuerzas resistivas (134±8 vs. 141±7 rev./min; 6±1
vs. 5±1 kg, respectivamente). También fueron encontradas diferencias similares
para S-CK desde el reposo hasta la condición inmediatamente post-ejercicio
durante los protocolos TBM y FFM. Los datos de [La-]b
también fueron significativamente diferentes de los de reposo, y de los valores
inmediatamente post-ejercicio y 24 h post-ejercicio tanto para los protocolos
TBM como FFM. Fueron observadas diferencias inmediatamente post-ejercicio entre
los protocolos TBM y FFM para las concentraciones S-Mb (p<0,05). Los
resultados del estudio sugieren que se obtienen mayores producciones de
potencia con un daño muscular significativamente menor cuando las fuerzas
resistivas reflejan la masa FFM durante los procedimientos de carga.
Aníbal Bustos, MSc
Especificidad en el Entrenamiento de la Fuerza: Revisión para el Entrenador y el Deportista
Digby Sale y Duncan MacDougall
Universidad
McMaster Hamilton, Ontario, Canadá
Reproducido del artículo original publicado en Canadian Journal of
Applied Sport Sciences, 6-2: pp.87-92, 1981, editado por Canadian Society of
Exercise Physiology. Traducido y publicado con el permiso de los autores y del
Editor.
INTRODUCCIÓN
Actualmente, existen dos
teorías opuestas sobre el entrenamiento de la fuerza en relación al rendimiento
deportivo. Una teoría sostiene que los ejercicios de fuerza deberían imitar el
gesto deportivo tan estrechamente como sea posible en términos del patrón de
movimiento anatómico, velocidad, tipo y fuerza de contracción. La teoría
opuesta sostiene que sólo es necesario entrenar los grupos musculares
apropiados. No hay necesidad de realizar ejercicios con movimientos
específicos. Practicando las destrezas del deporte en forma separada, la fuerza
lograda en el entrenamiento muscular no específico puede ser “utilizada” para
la performance. Por lo tanto, en esta teoría, el motor (los músculos) es
desarrollado en la sala de musculación; el aprendizaje de cómo encender el
motor (control neurológico) se adquiere en el gimnasio, en el campo, en la
pileta, etc. Por en contrario, la primer teoría sostiene que uno debería tanto
construir el motor como aprender a encenderlo en el gimnasio de pesas.
Cuál de los dos métodos para
entrenar la fuerza produce mejores resultados?. La posición de los autores es
que si bien ambos enfoques producen resultados, la evidencia científica hasta
el momento favorece fuertemente la especificidad en el entrenamiento. En este
trabajo se revisarán los datos científicos en relación a la especificidad de
entrenamiento y se discutirán bajo cuatro bases: 1) patrón de movimiento, 2)
velocidad, 3) tipo de contracción, y 4) fuerza de contracción.
ESPECIFICIDAD
1. Patrón de movimiento
Uno de los primeros datos que el
entrenamiento de la fuerza era muy específico fueron reportados por Rasch y
Morehouse en 1957. Un grupo de sujetos entrenó la flexión de codo en una
posición de parado. Luego del entrenamiento, la fuerza de flexión del codo
había aumentado considerablemente cuando se medía en la posición de pardo; sin
embargo. Las mediciones antes y después del entrenamiento en una posición no
familiar (supina) revelaron solamente un leve incremento en la fuerza. Los
investigadores concluyeron que el entrenamiento de la fuerza fue en gran parte
una adquisición de destreza. En la Figura 1 se presenta un ejemplo más reciente
del efecto del entrenamiento de un movimiento específico. El entrenamiento
durante ocho semanas con un ejercicio de sentadillas con barra de pesas provocó
un gran aumento en la performance de un test específico (1 repetición máxima en
la sentadilla con barra de pesas), pero una mejoría mucho más pequeña en un
test no específico (“press” isométrico de piernas), a pesar del hecho que en
ambos tests estuvieron involucrados los mismos grupos musculares
La
especificidad también ha sido observada en relación a la evaluación de la
fuerza isocinética (Cybex). En la Universidad McMaster llevamos a cabo
experimentos para investigar los efectos del entrenamiento de la fuerza sobre
el tríceps braquial (MacDougall y cols. 1977, 1979, 1980 a). En el primer
experimento, los sujetos entrenaron el tríceps con un número de ejercicios de
entrenamiento con pesas que incluían extensión de codo. La fuerza de
levantamiento de pesas y el perímetro de brazo aumentaron sustancialmente; por
el contrario, la fuerza de extensión de codo medida con un dinamómetro
isocinético no se incrementó significativamente. En el segundo experimento los
sujetos llevaron a cabo el mismo programa de entrenamiento de pesas; además,
tamién practicaron en un dinamómetro isocinético tres veces por semana. Luego
de un período de de entrenamiento similar, las mejorías en la fuerza de
levantamiento de pesas y en el perímetro de brazo fueron similares a las del
primer experimento; sin embargo, la fuerza también aumentó sustancialmente
debido al entrenamiento específico en el dinamómetro. Por lo tanto. en un
simple movimiento como la extensión del codo existe especificidad en el patrón
de movimiento
La
respuesta al entrenamiento podría ser específica aún en el ángulo articular al
cual ocurre el entrenamiento, como se muestra en la Figura 2. La extensión
isométrica de rodilla a un ángulo articular de 15 grados causó el mayor aumento
de la fuerza en ese ángulo. En un ángulo articular no familiar o con un
diferente tipo de contracción se observaron menos mejorías. Cuando el
entrenamiento se realizó a un ángulo articular diferente (60 grados) se obtuvo
un patrón de resultados similar.
Por lo tanto, nosotros
concluimos que si puede demostrarse especificidad en el patrón de movimiento
en relación a movimientos relativamente simples, este aspecto de la
especificidad se aplica aun más a los patrones más complejos de movimiento de
los distintos deportes. La base fisiológica de este aspecto de la especificidad
es el hecho que las adaptaciones neurológicas cumplen un rol importante en la
respuesta al entrenamiento de la fuerza.
FIGURA 1. Demostración de la especificidad del patrón
de movimiento y tipo de contracción en el entrenamiento. Ocho semanas de
entrenamiento de fuerza utilizando un ejercicio de sentadillas con barra de
pesas (involucrando contracciones concéntricas y excéntricas) provocaron un
gran aumento en 1 RM para el ejercicio de sentadilla, pero un incremento
relativamente pequeño en la fuerza isométrica en el “press de piernas”. Basado
en Thorstensson y cols. (1976).
FIGURA 2. Demostración de la
especificidad del tipo de contracción y velocidad de contracción del ángulo
articular (patrón de movimiento) en el entrenamiento de la fuerza. Arriba: el
entrenamiento de extensión isométrica de rodilla a un ángulo articular de 15
grados provocó un incremento relativamente elevado en la fuerza en ese ángulo
articular, pero menores aumentos en ángulos “no familiares”. La medición de la
fuerza con un tipo de contracción diferente (isocinético = contracciones
concéntricas a velocidad constante) también reveló una menor mejoría. El
entrenamiento isométrico causó un mayor aumento en la velocidad baja (30
grados/s) que en la alta (180 grados/s) de la contracción isocinética. Abajo:
en entrenamiento a un ángulo articular de 60 grados produjo un patrón similar
de resultados. Basado en líndh (1979).
2. Velocidad
El primer informe sobre la especificidad de
velocidad en el entrenamiento de fuerza fue presentado por Moffroid y Whipple,
en 1970. En uno de los primeros experimentos con entrenamiento isocinético (=
contracciones a una velocidad constante) se observó que el entrenamiento a una
baja velocidad provocaba un aumento en la fuerza en la velocidad baja, pero no
a una velocidad mayor. La Figura 3 muestra los resultados de un trabajo
reciente (Coyle y Feríng, 1980). A partir de los resultados de este estudio se
puede llegar a tres conclusiones. En primer lugar, hay una especificidad en el
efecto de entrenamiento de velocidad, lo cual confirma los anteriores
resultados de Moffroid Whipple (1970), y también concuerda con otras
observaciones recientes (Caiozzo y cols., 1980). El entrenamiento a baja
velocidad aumenta sustancialmente la fuerza a baja velocidad pero tiene poco
efecto sobre la fuerza a alta velocidad. De manera similar, el entrenamiento a
alta velocidad provoca una mayor mejoría en la velocidad alta que en la baja.
El entrenamiento combinado (velocidad alta y baja) produce resultados intermedios.
En segundo lugar, es más fácil incrementar la fuerza de baja velocidad con un
entrenamiento específico que la fuerza de alta velocidad con un entrenamiento
específico (este hecho también fuer observado por Moffroid y Whipple, 1970). En
tercer término, el entrenamiento de alta velocidad tiene un mejor efecto de
transferencia a velocidades bajas que el entrenamiento de baja velocidad a
velocidades elevadas (también observado pro Moffroid y Whipple, 1970). Por lo
tanto, el entrenamiento veloz produjo case los mismos resultados en amabas
velocidades (alta y baja). Mientras que el entrenamiento lento produjo
resultados marcadamente mejores en la velocidad baja. Cuál es la base
fisiológica para especificidad del efecto de la velocidad?
Hay dos posibles mecanismos: 1) existe una
adaptación específica a la velocidad dentro de los músculos; 2) existe una
adaptación específica a la velocidad dentro del sistema nervioso.
Uno o ambos de estos mecanismos podría estar
involucrado. Basados en la evidencia de que el cerebro organiza e inicia los
movimientos rápidos, balísticos en forma diferente que los movimientos lentos
(Desmedt y Godaux, 1979, para datos y referencias). Nosotros creemos que el
mecanismo responde principalmente a una adaptación neurológica. Sin embargo se
ha afirmado que el entrenamiento rápido o lento causa un reclutamiento
selectivo de las unidades motoras rápidas y lentas, respectivamente
(Counsilman, 1976,a,b). El entrenamiento de la fuerza a velocidades bajas
recluta solamente las unidades motoras lentas; por lo tanto la adaptación
(hipertrofia) sólo ocurre dentro de las fibras lentas. De forma similar, el
entrenamiento de alta velocidad recluta selectivamente las unidades motoras
rápidas y causa hipertrofia selectiva de las fibras musculares rápidas. Se hizo
referencia (sin datos ni bibliografía) a los resultados de los estudios con
biopsias musculares en físico-culturistas, los que indican que tienen fibras
musculares lentas enormemente agrandadas pero fibras rápidas case normales
(Counsilman, 1976,a,b). Esta idea de reclutamiento selectivo podría estar
difundida entre entrenadores y deportistas; hasta los físico-culturistas están
recomendando entrenamiento lento para la hipertrofia de las fibras lentas
(Newell, 1980).
Sin embargo, lo dicho anteriormente no está de acuerdo con una cantidad
considerable de datos científicos. En primer lugar, se ha mostrado que en los
físico-culturistas (MacDougall y cols., 1980 b) y en los levantadores de
potencia (MacDougall y cols., 1980 b; Prince y cols., 1976) tanto las fibras
rápidas así como las lentas están agrandadas. Además, el entrenamiento
convencional con sobrecarga a baja velocidad y el entrenamiento isocinético
lento causa hipertrofia de ambos tipos de fibras (MacDougall y cols., 1980a).
De hecho, las fibras rápidas aumentan en mayor proporción que las lentas en los
físico-culturistas y levantadores de potencia; de manera similar, el
entrenamiento de baja velocidad causa mayor hipertrofia de las fibras rápidas
(MacDougall y cols., 1980 a; Thorstensson y cols., 1976). Esto no significa que
las unidades motoras rápidas fueron reclutadas más, pero podría indicar que las
fibras rápidas son más adaptables en relación a la hipertrofia. En segundo
término, los estudios electromiográficos (en los cuales se registra la
actividad de unidades motoras únicas) indican que suponiendo que el grado de
esfuerzo voluntario es máximo, la activación de las unidades motoras es
similar, independientemente de la velocidad de contracción (Desmedt &
Godaux, 1979; Maton, 1980). En tercer lugar, existen datos que indican que las
unidades motoras rápidas son activadas durante contracciones isométricas
(velocidad = 0, muy lentas!)(Gollnick y cols., 1974; Warmolts y Engel, 1972).
Además, se ha observado una correlación positiva entre la fuerza isométrica y
el porcentaje de fibras rápidas dentro de un músculo (Tesch y Karlsson, 1978).
Si no se hubieran reclutado las unidades motoras rápidas durante estas
contracciones ultra-lentas, no hubiera sido posible una correlación positiva;
por el contrario, se hubiera esperado ver una correlación negativa. Por lo
tanto. nosotros concluimos que no hay una base para afirmar que durante
contracciones máximas de baja velocidad se recluten preferencialmente las
unidades motoras lentas. Este concepto erróneo podría haber surgido a partir de
la suposición que las fibras musculares rápidas sólo pueden participar en las
contracciones rápidas; sólo pueden participar en las contracciones rápidas; sin
embargo, las fibras rápidas también están diseñadas para contribuir en la
fuerza, independientemente de la velocidad. De manera similar, las unidades
motoras lentas pueden contribuir en la fuerza en contracciones muy rápidas (la
fibras lentas pueden desarrollar su fuerza pico dentro de 0.1 seg, o menos). El
único caso reportado en el cual no fueron reclutadas las fibras lentas durante
contracciones rápidas ha sido en el gato cuando sacude sus garras a alta
frecuencia par sacarse de encima algún objeto que se le ha adherido. Cuando el
animal realizaba movimientos de salto “explosivo” (más parecido al rendimiento
deportivo rápido) las unidades motoras lentas siempre acompañaron a las
unidades motoras rápidas (Smith y cols., 1980).
Para resumir, existe especificidad de velocidad en el entrenamiento de
fuerza. La especificidad está relacionada con la organización de movimientos
por el cerebro más que con el reclutamiento de los tipos de unidades motoras.
Sigue habiendo una pregunta. Existe alguna justificación para que los
deportistas que realizan movimientos de alta velocidad hagan entrenamientos de
fuerza de baja velocidad? Sí. El entrenamiento de baja velocidad podría ser
necesario para estimular la adaptación máxima dentro del músculo. El desarrollo
muscular ( y el incremento en la fuerza contráctil) está relacionado con la
magnitud de tensión desarrollada dentro del músculo (Goldberg y cols., 1975).
Las contracciones musculares de baja producción de fuerza o tensión no
estimularán el desarrollo muscular aunque las contracciones se repitan muchas
veces. Esto explica porqué el entrenamiento de “endurance” que comprende muchas
contracciones pero de baja fuerza, no provoca agrandamiento muscular. Por lo
contrario las contracciones de elevada fuerza provocarán agrandamiento de los
músculos, como por ejemplo en el levantamiento de grandes pesos. La figura 4
muestra la relación fuerza-velocidad para contracciones musculares concéntricas
o de acortamiento. Observar que, a medida que aumenta la velocidad de
contracción disminuye la fuerza que puede ser desarrollada, a pesar del
esfuerzo máximo. Cuando un deportista realiza entrenamiento de fuerza de alta
velocidad, la fuerza real generada pro los músculos ser relativamente baja.
Como se recalcó anteriormente, las contracciones de poca fuerza no son
efectivas para estimular el desarrollo muscular. Por lo tanto, un deportista
que realiza entrenamiento de fuerza de alta velocidad exclusivamente, podría no
estar induciendo una adaptación máxima dentro de los músculos. Entonces, el
programa de entrenamiento de fuerza diseñado para deportistas de “velocidad” y
“potencia” debería incluir movimientos rápidos para entrenar los músculos.
FIGURA 3.Especificidad de
velocidad en el entrenamiento de fuerza. El entrenamiento con contracciones
concéntricas, isocinéticas, de baja velocidad de los músculos extensores de la
rodilla causó un mayor aumento en la fuerza de velocidad lenta que rápida. De
manera similar, el entrenamiento rápido provocó mayor aumento en la velocidad
alta que baja, a pesar de que la diferencia no fue tan marcada. El
entrenamiento combinado (rápido y lento) produjo resultados intermedios. Ver el
texto para mayor discusión. El aumento no significativo con alta velocidad para
el grupo con entrenamiento lento no fue reportado, y ha sido estimado en este trabajo.
Basado en Coyle y Fering (MSSE, 12 (2), 134, 1980).
FIGURA 4.Relación esquemática fuerza-velocidad para
contracciones concéntricas. A medida que aumenta la velocidad de contracción,
disminuye la fuerza que puede ser desarrollada. Una desventaja del
entrenamiento de velocidad rápida podría ser que la tensión (fuerza
desarrollada dentro del músculo podría no ser lo suficientemente grande para
estimular la máxima adaptación dentro del músculo. La ventaja del entrenamiento
de alta velocidad es que “entrena” el sistema nervioso. [El reclutamiento de
unidades motoras es similar en el entrenamiento lento que en el rápido. Ver
texto par mayor discusión.
3. Tipo de contracción
Existen tres tipos básicos
de contracción muscular. Un músculo puede desarrollar tensión mientras se
acorta (contracción concéntrica), mientras se estira (contracción excéntrica),
o mientras no se somete a cambios en la longitud (isométrica). Se ha demostrado
que los músculos son más fuertes cuando realizan contracciones excéntricas y
más débiles cuando realizan contracciones concéntricas (Komi, 1973; Rodgers y
Berger, 1974 ). Cuando son comparadas las contracciones máximas, la activación
de las unidades motoras en similar en los tres tipos de contracción (Komi,
1973; Rodgers y Berger, 1974); por lo tanto, el mecanismo para la mayor fuerza
en las contracciones excéntricas reside en el mecanismo contráctil del músculo.
Hay especificidad en el
entrenamiento de la fuerza en relación al tipo de contracción? En lo que se refiere
al sistema nervioso, la respuesta es “si”. Poner énfasis en el mismo tipo de
contracción en el entrenamiento como ocurre en la performance permitirá que
ocurra la adaptación neurológica adecuada (ver Figura 1).
Sin embargo podía haber una
ventaja con el entrenamiento suplementario con contracciones excéntricas aún
para movimientos deportivos en los cuales el énfasis está en otro tipo de
contracción (normalmente concéntrica). Debido a la mayor tensión que se puede
desarrollar durante contracciones excéntricas (Komi, 1973: Rodgers y Berger,
1974), en entrenamiento excéntrico podría ser el más efectivo para estimular la
adaptación dentro del músculo, por la razón presentada anteriormente en
relación a la especificidad de la velocidad en el entrenamiento. Parte de los
datos que respaldan esta especulación proviene del trabajo de Komi y Buskirk
(1972), quienes demostraron que el entrenamiento con contracciones excéntricas
máximas producía más desarrollo muscular que el entrenamiento con contracciones
máximas, ya sean isométrica o concéntricas. También existen desventajas
asociadas con el entrenamiento excéntrico. Lasw grandes fuerzas desarrolladas
incrementan el riesgo de lesiones musculares (esguinces, desgarros, rupturas).
Podría haber dolor muscular muy severo en las etapas iniciales de entrenamiento
excéntrico, a menos que se utilice un primer período de contracciones
submáximas. Finalmente, el entrenamiento excéntrico puede se peligroso. En el
entrenamiento con sobrecarga, el peso debe estar colocado de manera que pueda
ser bajado con contracciones excéntricas. Debe haber cerca ayudantes
experimentados y de confianza que asistan en la fase concéntrica de los
ejercicios. Con aparatos de pesas adecuadamente diseñados, la peligrosidad de
esta clase de entrenamiento puede reducirse considerablemente.
Una segunda aplicación de
contracciones excéntricas en el entrenamiento de fuerza ha sido el llamado
efecto de “rebote” o “contra-movimiento” (algunos hasta lo llaman entrenamiento
“pliométrico”). Estos términos se refieren al aumento (mayor fuerza) de la
contracción concéntrica que ocurre cuando está inmediatamente precedida por una
contracción excéntrica. Un ejemplo de este fenómeno es la mayor altura en un
salto vertical que se puede lograr cuando el mismo está precedido por un
movimiento contrario. El efecto puede ser amplificado saltando desde una
plataforma (Asmussen y Bonde-Petersen, 1974). Tres mecanismos podrían
contribuir a mejorar la contracción concéntrica, lo cual luego se libera
durante la contracción concéntrica (Asmussen y Bonde-Petersen, 1974). En
segundo lugar, el elemento el stico dentro del músculo podría acortarse durante
la contracción excéntrica de manera que se pueda generar fuerza más rápidamente
durante la contracción concéntrica (Cavanagh & Komi, 1979). En tercer
lugar, las respuestas reflejas podrían ser mayores durante la contracción
excéntrica locual refuerza la contracción concéntrica (Kami, 1979). Cualquiera
sea el mecanismo, el resultado es una mayor fuerza de contracción lo que podría
estimular una mayor adaptación dentro de las fibras musculares.
Las reservas con respecto al
entrenamiento excéntrico se aplican igualmente aquí. Además, existe la
posibilidad de lesiones articulares en los casos donde la técnica de rebote involucra
impacto (saltar desde elevaciones). Por lo tanto, se debe tener sumo cuidado
cuando se entrena con esta técnica. Podría estar contraindicada para
deportistas con historia de lesiones articulares (algunos atletas podrían
comenzar su historia de lesiones a partir de esta técnica!).
3. FUERZA DE
CONTRACCIÓN.
En el entrenamiento de
fuerza isométrica, la única manera práctica de preceder es realizar una serie
de contracciones máximas o case máximas. De forma similar, en el entrenamiento
isocinético, la técnica standard es llevar a cabo una serie de contracciones
máximas. Sin embargo, en el entrenamiento con sobrecarga, son posibles
distintos esquemas de “repetición con peso” y se debe decidir cuál es el más
adecuado para un deporte en particular. Por ejemplo, es posible entrenar con
una serie de levantamientos máximos únicos. Cada uno de estos levantamientos
normalmente se conoce como una repetición máxima (1 RM = el mayor peso que se
puede utilizar para una repetición). Por el contrario, en entrenamiento podría
consistir en realizar series de varias repeticiones utilizando pesos
relativamente livianos. Por ejemplo, se podría seleccionar un peso que
permitiera, con esfuerzo máximo, realizar 8-10 repeticiones. Por lo tanto, se
en nuestro ejemplo 1 RM para un ejercicio fuera de 100 kg, las 8-10 RM serían
case 75-80 kg. En la Figura 5 se muestra la relación entre el número de
repeticiones que se puden realzar y el porcentaje de 1 RM utilizado. No es
sorprendente que para poder realizar más repeticiones se tenga que seleccionar
un peso que represente un porcentaje más pequeño de 1 RM. La “zona” tradicional
para el entrenamiento de la fuerza ha sido usar pesos que permitan realizar
1-20 repeticiones. Dónde, dentro de esta “zona”, debería entrenar el deportista?
Si el movimiento deportivo incluye una o unas pocas contracciones máximas
breves, entonces lo más específico sería entrenar con series de 1-3 RM (90-100
% de 1 RM). Este entrenamiento estimularía la adaptación neurológica (
activación sincronizada de todas las unidades motoras, Milner-Brown y cols.,
1975 y las grandes fuerzas contráctiles estimularían las adaptaciones
musculares relacionadas con la fuerza (Goldberg y cols., 1975). Si la
performance deportiva requiere un gran número de contracciones submáximas,
entonces sería apropiado entrenar con, por ejemplo, 8-10 RM (75-80 % de 1 RM).
En el caso de 8-10 RM, se logra la activación máxima de las unidades motoras;
sin embargo, la activación es progresiva (reclutándose más unidades motoras a
medida que progresa la fatiga; Edwards & Lippold, 1956; Stephens &
Taylor, 1972). La fuerza contráctil es menor que en 1-3 RM (Figura 5). No se
sabe se el mayor número de repeticiones en el caso de 8-10 RM compensa la menor
fuerza contráctil; sin embargo, el riesgo de lesión es menor cuando se utilizan
pesos más livianos.
Entrenar con 1-3 RM versus 8-10 RM podría
producir una adaptación mecánica diferente dentro de los músculos. El
entrenamiento con 8-10 RM causa una adaptación tanto dentro del sistema ATP-PC
como del ácido láctico (MacDougall y cols., 1977). La naturaleza más breve del
entrenamiento con 1-3 RM probablemente estimula una adaptación solamente dentro
del sistema ATP-PC. Si bien este punto de comparación entre los dos esquemas es
de interés, se debería recordar que en muchos deportes, el entrenamiento del
sistema del ácido láctico (y del sistema ATP-PC) se puede lograr con “drilles”
o entrenamiento intervalado utilizando la actividad deportiva en sí
FIGURA 5. Relación entre el porcentaje de 1 RM (1
repetición máxima = el mayor peso que puede ser levantado durante una
repetición) y el número de repeticiones que se pueden realizar. Arriba: se
muestra la relación para un amplio rango en el porcentaje de 1 RM. También se
indica una zona arbitraria de entrenamiento de fuerza (1-20 RM). El
entrenamiento con mayores repeticiones(>20) normalmente se considera
entrenamiento de “endurance”. Abajo: Se observa la zona de entrenamiento
ampliada. Se indican los porcentajes de 1 RM que se utilizarían cuando se entrena
con 8-10 RM y 1-3 RM. Ver el textopara
mayor discusión. Basado en observaciones no publicadas de P. Anderson y B.
Haring, 1977.
Nuestra opinión es que las recomendaciones que hemos dado con respecto a
la especificidad de la fuerza de contracción (ejercicio de alta resistencia y
pocas repeticiones versus ejercicio de baja resistencia y muchas repeticiones)
son más válidas en conexión con el entrenamiento avanzado de fuerza, en el cual
el deportista está intentando maximizar la performance. Con los “novatos” en el
entrenamiento de fuerza, se ha observado que el mismo no tiene que ser
específico, al menos durante las primeras semanas. Por ejemplo, en el
entrenamiento de sobrecarga, un amplio rango en el número de repeticiones
utilizadas en las series producir similares aumentos en la fuerza y la
resistencia (Berger, 1962a,b,1963; Clarke & Stull, 1970 Delateur y cols.,
1968; Stull & Clarke, 1970).
RESUMEN
Nosotros interpretamos que la evidencia científica actualmente
disponible indica que el entrenamiento de la fuerza debería ser lo más
específico posible. El entrenador o el deportista, al planificar el programa de
entrenamiento fuerza, debería tratar que los ejercicios simulen lo más posible
los movimientos deportivos en cuanto al patrón de movimiento, velocidad de
movimiento, tipo de contracción muscular, y fuerza de contracción. En el caso
de movimientos deportivos que se realicen a alta velocidad, en entrenamiento
complementario a baja velocidad podría se necesario para inducir la máxima adaptación
dentro de los músculos. El entrenamiento complementario con contracciones
excéntrica máximas, o casi máximas, podría ser beneficioso para muchos deportes
debido a que las grandes fuerzas generadas durante esta clase de entrenamiento
estimularán la adaptación máxima dentro de los músculos. Sin embargo, se
debería considerar el mayor riesgo de lesión asociado con en entrenamiento
excéntrico. La equivocación de ser específico en el entrenamiento de fuerza
podría provocar más desventajas que beneficios; y hasta podría ser
contraproducente. Por ejemplo, el desarrollo de una mayor masa en grupos
musculares irrelevantes podría ser perjudicial en deportes que demandan un alta
relación fuerza-peso.
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Bases, adaptaciones y respuestas Biológicas al entrenamiento de la Fuerza
Este
capítulo no busca un estudio profundo en la fisiológica deportiva sino que
quiere dar a conocer de manera breve y clara las bases fisiológicas más
importantes para el entendimiento y soporte del entrenamiento de los distintos
tipos de fuerza. Al mismo tiempo este capítulo muestra la adaptaciones y
respuestas musculares, bioquímicas, endocrinas y biomecánicas las cuales se traducen
en una mejora de todos los tipos de fuerza.
PROXIMAS FORMACIONES
¿Qué es la Potenciación Post Activación?
El músculo esquelético de mamíferos puede verse alterado en su funcionamiento luego de una actividad muscular previa (Rassier et al., 2000).Así, de este modo, el efecto más ampliamente estudiado sobre la alteración que un músculo o grupo muscular puede tener luego de...



