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Epidemia de lesiones de LCA en el fútbol femenino: la evidencia no la respalda

Al revisar 25 años de datos de vigilancia epidemiológica, no se observa una tendencia clara al alza ni a la baja en la incidencia de lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) en el fútbol femenino de élite: casi todos los estudios informan menos de una lesión por equipo y temporada. Los autores concluyen que los datos disponibles no respaldan la idea de una “epidemia de LCA”, lo que importa porque el discurso mediático puede influir en la percepción y la participación de las mujeres en este deporte.

Qué se estudió: síntesis narrativa de la incidencia de lesiones del LCA en fútbol femenino de élite

Se trata de una revisión narrativa crítica, no de una revisión sistemática. Los datos provienen de artículos citados en revisiones sistemáticas recientes sobre epidemiología del LCA en las principales ligas femeninas. Se completaron con una búsqueda dirigida en PubMed (2021–2026) que devolvió 1.232 artículos, de los cuales se incorporaron tres publicaciones recientes sobre incidencia de LCA en primeros equipos de ligas de élite. Cuando faltaban datos, se contactó a los autores correspondientes.

El conjunto final incluyó 10 estudios revisados por pares, con datos de las máximas ligas de seis países y del estudio de lesiones de la UEFA (que incluye clubes de primer nivel de toda Europa). Las temporadas analizadas comienzan en el año 2000. Se extrajo la incidencia de lesiones del LCA en partidos, entrenamientos y en conjunto, además del número de lesiones por equipo y temporada, estratificadas por liga y período. También se analizó la cobertura mediática: en 2023, año del último Mundial Femenino de la FIFA, más de uno de cada cuatro titulares sobre lesiones del LCA en el fútbol femenino de élite usaba lenguaje de epidemia o similar (crisis, plaga, tsunami).

Resultados: incidencia estable de lesiones del LCA en partidos y entrenamientos

Las tasas de incidencia, expresadas por 1000 horas de exposición, no mostraron una tendencia creciente:

  • Entrenamiento: 0,00–0,07 por 1000 horas.
  • Partido: 0,49–2,20 por 1000 horas.
  • Global: 0,09–0,24 por 1000 horas.

Algunas de las tasas más bajas en partido se registraron en los estudios más recientes: las temporadas 2018–2023 en Inglaterra y 2020 y 2021 en Noruega. En relación con el tamaño de la plantilla, hubo menos de una lesión del LCA por equipo y temporada en todos los estudios salvo uno (la liga alemana en 2003–2004, con 1,2 lesiones por equipo y temporada).

Los autores señalan que el fútbol femenino ha cambiado mucho en estas décadas (profesionalización, más horas de entrenamiento y competición, mayor apoyo técnico y médico, cambios en los calendarios), y aun así no se aprecia un aumento ni una disminución clara de la incidencia.

Qué significa para la práctica: prevención del LCA sin discurso alarmista

Para el personal médico y los preparadores físicos

  • Mantén los programas de prevención del LCA basados en evidencia. Los autores aclaran que no minimizan la carga de estas lesiones ni sus consecuencias para la jugadora y el equipo. La ausencia de una epidemia no implica que la prevención sea innecesaria.
  • Evita presentar el fútbol femenino como un deporte en una crisis de lesiones única o creciente. Ese encuadre puede afectar la confianza y la participación de las jugadoras, según los autores.
  • Dimensiona el riesgo con cifras. Al hablar con jugadoras, familias o directivos, conviene apoyarse en tasas por 1000 horas y en el número de lesiones por equipo y temporada: en casi todos los estudios, menos de una lesión del LCA por plantilla y temporada.
  • Distingue entre contextos. La incidencia en partido es notablemente mayor que en entrenamiento (hasta 2,20 frente a un máximo de 0,07 por 1000 horas), por lo que la exposición competitiva es el escenario donde más ocurre esta lesión.

Para quienes comunican o asesoran a deportistas, familias y clubes

  • Evita términos como “epidemia” o “tsunami” salvo que existan datos epidemiológicos sólidos que los respalden.
  • Los casos agrupados o anecdóticos no sustituyen a la incidencia cuantificada y pueden exagerar las tendencias.
  • Contextualiza las cifras con las horas de exposición, las tendencias históricas y las comparaciones entre temporadas y ligas.
  • Al hablar de diferencias entre mujeres y hombres en lesiones, conviene no atribuirlo de inmediato a la biología e ignorar los entornos deportivos desiguales en que muchas jugadoras entrenan y compiten.

Para el trabajo con jugadoras

Los autores reconocen que en muchos entornos de élite femenino los factores orientados a reducir lesiones siguen siendo subóptimos, por ejemplo el desarrollo atlético a largo plazo o el acceso a instalaciones adecuadas. Es un campo de mejora, aunque el estudio no analizó la relación entre estos factores y la incidencia de LCA, por lo que no permite afirmar su efecto. Los resultados se refieren al fútbol femenino de élite y no deben extrapolarse al fútbol amateur, juvenil u otros deportes.

Limitaciones de la evidencia sobre lesiones del LCA en fútbol femenino

  • No es una revisión sistemática; se apoya en revisiones previas y en una búsqueda reciente dirigida.
  • Hay un vacío de datos entre 2010 y 2017.
  • La muestra está muy sesgada hacia ligas del norte y occidente de Europa; solo un estudio es no europeo (Estados Unidos).
  • Se excluyeron los datos de torneos (Mundial de la FIFA, Eurocopa de la UEFA) por su variabilidad de formato e intensidad y sus pequeños conjuntos de datos.
  • Las mejoras en el diagnóstico y los sistemas de vigilancia pueden influir en el número de casos detectados.
  • No se evaluaron posibles sesgos en el cálculo de la exposición de las jugadoras.
  • Es probable que haya solapamiento parcial entre los datos del estudio de la UEFA sobre clubes de élite femeninos y los de la liga inglesa (WSL).

Conclusiones aplicables

  • En 25 años de datos no se observa una tendencia clara al alza ni a la baja en la incidencia de lesiones del LCA en el fútbol femenino de élite.
  • Casi todos los estudios muestran menos de una lesión del LCA por equipo y temporada (la excepción fue 1,2 en la liga alemana en 2003–2004).
  • La narrativa de una “epidemia de LCA” no concuerda con los datos epidemiológicos existentes.
  • Se debe mantener la prevención basada en evidencia, evitando un encuadre alarmista que afecte la confianza y la participación de las jugadoras.
  • Se necesita más investigación que cubra los vacíos geográficos y temporales.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de G-SE.
Publicación Original